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Consejos para la salud mental de los niños y adolescentes durante la cuarentena

Ante el cierre de escuelas y parques infantiles, sin acceso a actividades grupales y espacios de socialización como el del recreo, los niños pueden manifestar malestar emocional.

Foto: Pexels

Los niños y adolescentes pueden manifestar malestar emocional, estrés, enojo, irritación, volverse más dependientes y requerir tiempo, atención extra, mayor apoyo para expresar y manejar sus emociones o presentar problemas o trastornos mentales como ataques de pánico y síntomas psicosomáticos, debido a las restricciones a la movilidad y a los toques de queda.

«Tras largos periodos de aislamiento preventivo, los niños y niñas pueden presentar aburrimiento y desgano que se puede convertir en indiferencia, preocupación constante por saber cuándo se acabará el aislamiento preventivo, temor ante el contacto con personas y elementos que están fuera de casa, en los parques por ejemplo; esto hace que los niños y niñas frecuentemente estén preguntando si pueden o no hacer determinadas cosas que antes eran naturales en su exploración y juego, lo que puede implicar restricciones en su autonomía», explicó Nubia Bautista, subdirectora de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud y Protección Social.

Además, los niños pueden presentar mayor dependencia de sus padres o cuidadores, así que pueden sentirse molestos, ansiosos o temerosos si los adultos o alguien que conocen salen del aislamiento preventivo.

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Por otro lado, Bautista mencionó que los niños más pequeños pueden presentar dificultades para identificar la noción del peligro o riesgo y que para ellos puede ser más difícil entender la situación y sentir frustración ante el aislamiento preventivo obligatorio.

De igual manera, los adolescentes tras varias semanas de aislamiento preventivo pueden presentar incertidumbre frente al futuro, pérdida de sentido de la vida y desesperanza, percepción de pérdida de los espacios sociales donde transcurren acontecimientos importantes y sencillos de su vida, como conversar con sus amigos sin presencia de adultos y pérdida de sus rutinas.

Para las personas adultas que tienen a  su cargo adolescentes, es recomendable que los motiven a realizar actividades virtuales culturales disponibles en diferentes medios de comunicación.

Es importante el control los tiempos de conexión a las redes sociales virtuales, lo más frecuente es que están hasta altas horas de la noche conectados y esto está impactando sus hábitos de sueño, lo que a su vez puede con el tiempo impactar su estado emocional.

Tenga en cuenta las siguientes recomendaciones para cuidar la salud mental de los niños y adolescentes:

 Niños y niñas

  • Redistribuya responsabilidades y tiempos para el cuidado de niñas y niños en el hogar.
  • Es recomendable que la persona que labore fuera de casa, establezca comunicación permanente con los niños y niñas mientras está afuera. Esto les ayudará a sentirse más seguros, acompañados y a reducir sus miedos.
  • Observe si el niño o la niña presenta nuevas reacciones o cambios en el comportamiento posterior a la salida de algunos integrantes de la familia. Si identifica modificaciones o reacciones inusuales converse sobre lo que puede estar pasando. También puede aprovechar para recordarles que están seguros y para hacerles saber que pueden contar con un adulto cuando se sientan decaídos. Evite involucrarlos en conversaciones de adultos sobre la situación.
  • Recuérdeles permanente que esta situación es transitoria, durará solamente hasta que el riesgo haya bajado y las autoridades de salud recomienden dejar de seguir las medidas establecidas. Explíqueles que la situación terminará en algún momento. Puede hablarse con los niños  de las cosas que disfrutaban antes del aislamiento preventivo y direccionarlos hacia lo emocionante que será retomarlas en el momento indicado.
  • Establezca rutinas de actividades cortas, variadas e interactivas.Hágalos partícipes de las actividades básicas cotidianas, dejándoles tiempo libre para realizar actividades de su agrado.
  • Ayude a los niños a interiorizar de manera constructiva la experiencia del aislamiento preventivo. Por ejemplo: si su hijo dice «nos vamos a morir todos», usted puede transmitir un mensaje positivo comunicándole: «es una situación difícil para todos, pero con los cuidados que tenemos, lo más probable es que lo superemos». Otro ejemplo: «nunca volveremos a jugar en el parque como antes» puede cambiarlo por «debemos ser pacientes y seguramente volveremos a jugar juntos al parque».
  • En un lenguaje sencillo  explíqueles las razones de estas nuevas prácticas y el para qué. Hágales saber que los elementos y prácticas protegen su salud y la de las demás personas de la familia.  Aproveche para reforzar la importancia de cuidar de sí mismos, de identificar los riesgos de las situaciones y actuar siempre protegiéndose.
  • El uso del lenguaje propositivo es muy importante con los niños y niñas pequeños(as). Expresiones como «vamos a estar bien», «ahora necesitamos cuidarnos en casa». El dibujo y la pintura son estrategias de comunicación que vale la pena estimular.
  • Es importante que los adultos acompañen a los niños durante la exposición a medios de comunicación, en ocasiones se enfrentan solos a noticias e imágenes para las cuales no están preparados.
  • Tenga en cuenta el Apoyo Institucional. Si los niños y las niñas requieren un apoyo especial por vulneración de sus derechos pueden acudir a la Comisaría de Familia o la Línea 141 del ICBF.

Adolescentes

  • Reconozca las emociones que le genera esta nueva situación, acéptelas y converse sobre ellas con una persona adulta de confianza, o si prefiere, escriba sobre ello.
  • Reestructure sus planes y rutinas cotidiana e incorporé algunas actividades que venía realizando la persona que debe salir a laborar y que usted puede realizar de acuerdo con su edad.
  • Recuerde que puede hacer del aislamiento preventivo un tiempo creativo y  productivo. Explora actividades diferentes a las tareas escolares, indague y aprenda sobre ellas o sencillamente disfrute de ellas.
  • Establezca y acuerde sus rutinas y espacios con los demás personas integrantes de la familia. Recuerda que es importante determinar los tiempos para el autocuidado, para estudiar, descansar, comunicarse con los amigos(as), dialogar en familia y apoyar la realización de actividades en casa.
  • Los padres y cuidadores deben recordar respetar su intimidad y generar una relación de confianza en la que el diálogo sea protagonista.

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