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COLUMNA I “Llegó la hora de valorar la empresa para la venta, para quienes son adversos al riesgo”

El líder de la segunda generación de hermanos abrió el debate al decir que él se sentía responsable de defender el patrimonio familiar frente a la actual situación de Colombia.

Publicado: agosto 7, 2022, 10:54 pm

Por: Gonzalo Gómez Betancourt** Ph.D. 

Hace unos días conversando con una familia empresaria, en el seno del consejo de socios, surgió la necesidad de poner encima de la mesa la posibilidad de vender la empresa a algún tercero que estuviera dispuesto a correr el riesgo país, por la razón innegable del pesimismo generado por el gobierno electo de izquierda. Tema que por primera vez en la historia familiar se había planteado porque ponía en duda el legado familiar.

El líder de la segunda generación de hermanos abrió el debate al decir que él se sentía responsable de defender el patrimonio familiar frente a la actual situación de Colombia, y que él creía abiertamente que la compañía perdería mucho valor en el mediano plazo debido, al sector en el que se encontraba la empresa, la agroindustria; también por todas las medidas que parecía querer implementar el gobierno electo, de acuerdo con las comunicaciones realizadas a la prensa por la ministra electa “Cecilia López” alrededor del tema del campo. Otro miembro de la familia, de la tercera generación, decía abiertamente que el gobierno no podría llevar a cabo nada de lo que estaban comentando porque sería desconocer el principio de propiedad privada, y que eso no pasaría en el congreso de la república, ya que no permitirían cambiar el modelo económico de esa manera. El líder de la segunda generación contestó, pues precisamente por la existencia de personas que piensan como tú, es que deberíamos vender ya, mi creencia es que ellos harán todo lo que han dicho y aunque le han bajado al discurso, afirmando que respetarán la “Propiedad Privada” están inventando mecanismos que al final serán confiscatorios de la misma. Creo que nuestra responsabilidad como familia, más que continuar con la empresa familiar es defender el patrimonio familiar para preservar verdaderamente el legado de nuestro padre, nosotros podemos hacer empresa en cualquier país del mundo que nos brinde las condiciones adecuadas, porque sabemos hacer nuestro negocio mejor que ninguno, podemos crear empresa y seguir velando por el sustento de todos los familiares y empleados que tengamos.

Fue una discusión muy acalorada, pero curiosamente la reflexión la trajo otro miembro de la tercera generación, que habló del “sesgo hacia un exceso de probabilidad optimista” y explicó los estudios de Knox e Inkster (1968) que consistían en experimentos sobre el costo hundido, y descubrieron que en promedio las personas que estaban a punto de comprar una apuesta, evaluaban la posibilidad de que su caballo resultara ganador con un valor de 3,48 que correspondía a “una probabilidad razonable de ganar” mientras que las personas que acababan de comprar su apuesta asignaban en promedio un valor de 4.81 que correspondía a una “buena probabilidad de ganar”. Esto confirmó la hipótesis, que luego de haber realizado su inversión, las personas se encontraban más confiadas en que su apuesta resultaría ganadora. Es decir, los empresarios que ya tenemos apuestas en el país tendemos a pensar con un sesgo probabilístico de que aquí no va a pasar nada, pensamos más con el deseo que con las evidencias. Finalmente, la conclusión por unanimidad fue que la familia debía buscar un comprador de la empresa, pero el perfil del tercero debía ser una firma extranjera, en la cual la inversión no fuera un patrimonio importante, sino más bien como una apuesta, como quien va a un casino y se juega el 1% de su patrimonio, mientras que para ellos la empresa representaba más del 90% del patrimonio, y correr el riesgo de esperar a ver qué pasaba con el nuevo gobierno era totalmente insensato en términos de análisis de riesgo. Se elaboró, una matriz de riesgo, para corroborar lo que se pensaba, se evaluó con una encuesta la probabilidad de que el nuevo gobierno realmente pudiera cumplir con sus anuncios de campaña, el valor entre 1 como bajo a 5 alto, fue en promedio de 4,2 y el impacto económico generado a la familia sería entre 1 a 5, que en promedio resultó en 4,5, lo que arrojaba una severidad de 18,9 (al multiplicar ambos factores), que lo colocaba en su matriz de riesgos en un estado amarillo de atención inmediata del Consejo de Socios. En ese momento la respuesta fue proceder con la búsqueda de un banquero de inversión que nos ayudara a buscar el comprador ideal para la joya de la corona de esta familia.

Ahora el problema era entender cómo se trabajaba con una banca de inversión, ya que muchos miembros de la familia no habían tenido una experiencia previa. De hecho muchos de ellos ni siquiera entendían cómo se valoraba la empresa. Se le pidió a una empresa reconocida que nos explicara los diferentes mecanismo de valoración, y nos dio una gama de más de veinte mecanismos entre ellos: a) Valor por flujo de caja libre descontado, b) Valor por flujo de caja libre descontado con sinergias del comprador, c) Valor de múltiplos de EBITDA, d) Valor de múltiplos de venta, e) Valor de la empresa basado en los dividendos futuros, f) Valor intrínseco de la empresa, g) Valor de liquidación de la empresa, h) El valor de los activos a valor de mercado menos los pasivos, i) Valor de la empresa industrial por los mecanismos anteriores y las tierras aparte mediante transacciones similares en su momento. La conclusión fue que en realidad una empresa valía por lo que un comprador estaba dispuesto a pagar por ella, que todos estos valores tan solo eran rangos que permitían dar soporte técnico a la negociación, y que para una familia era muy importante conocer desde cuánto costaría su empresa liquidándola hasta cuánto podría valer en manos de otra firma que le generara sinergias. Finalmente, la familia comprendió que una cosa era el negocio generador de la caja y otro las tierras, y se buscó una valoración para ambos negocios basado en el promedio de EBITDA de los últimos tres años menos la deuda bancaria y las tierras a valor de las últimas transacciones realizadas en la zona. La búsqueda de un posible inversionista vino de afuera del país, una isla caribeña que ve a Colombia con uno de los países más sólidos de la región y que los empresarios entienden que están haciendo una apuesta, pero que su permanencia es el largo plazo y que estos gobiernos son transitorios, pero que los negocios agroindustriales son atemporales y trascienden cualquier estado. 

Como ven, hay unos empresarios que legítimamente venderán porque su riesgo de concentración de patrimonio es muy alto y con la expectativa de salvaguardar el patrimonio tenderán a ceder valor de mercado de sus empresas, mientras que otros buscarán hacer una apuesta controlada con una pequeña parte de su patrimonio, que de resultarles bien, contribuirán positivamente al global de sus activos, y si no, perderían muy poco de su patrimonio. Para ambos partes será un buen negocio, pues en este momento, las cartas ya están abiertas.

 

** CEO Legacy and Management Consulting Group.

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