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Temblores en tiempos de pandemia: ¿cómo actuar?

Aunque en un desastre natural existen riesgos mediatos, como el contagio, y otros inmediatos, como la caída de un muro, la persona debe tomar precauciones y no regresar a la edificación por elementos personales de bioseguridad.

Foto: Unsplash

Publicado: agosto 15, 2020, 9:56 am

Según el más reciente boletín de sismicidad del Incorporated Research Institutions for Seismology (IRIS), en julio se registraron 14 temblores en Colombia. Debido al confinamiento y a la ausencia de movimiento constante causados por la pandemia es posible que las personas perciban los movimientos telúricos de baja intensidad con mayor frecuencia.

No obstante, es fundamental estar atentos para enfrentar una emergencia debido a posibles terremotos en tiempos de pandemia.

En el planeta existen diferentes zonas en donde la actividad sísmica es más fuerte que en otras, lugares donde típicamente la liberación de energía es más alta. Debido al movimiento constante de las placas tectónicas que producen concentración de energía en las fallas a través de la fricción entre ellas, las cuales, en ocasiones, producen que dichas fallas se rompan y liberen súbitamente la energía acumulada produciendo sismos de diferentes magnitudes, como es un caso frecuente a lo largo del llamado Anillo Circumpacífico al borde del Océano Pacífico.

En Colombia, concurren tres principales placas tectónicas: la del Caribe, la Nazca y la Sudamericana. También existen fallas intraplacas como puede ser el caso del nudo de Bucaramanga, la cual por lo que se conoce es muy profunda.

A pesar de los avances tecnológicos, aún no se puede determinar cuándo va a temblar. Tampoco hay un consenso sobre qué incide en la acumulación de energía, sin embargo, existen registros históricos de sismos de gran magnitud como el de Bogotá en 1917 (Mw=7.3) y de Tumaco en el año 1958 (Mw=8.0), que podrían evidenciar la existencia de un patrón que ayude a identificar la proximidad de un sismo de gran magnitud en el país, aunque no es totalmente claro cuando pueda volver a pasar.

Con la actual crisis global desatada por la pandemia del COVID-19, los protocolos de emergencia y la manera de enfrentar un terremoto, por ejemplo, pueden cambiar.

Un temblor en pleno confinamiento ¿cómo enfrentarlo?

En época de pandemia hay que combinar estrategias de riesgo porque las personas se enfrentan a peligros inherentes al desastre natural.

Si bien, es necesario hacer las precauciones estándar aplicadas en simulacros de evacuación, se deben modificar algunas conductas.

Luis Jorge Hernández, experto en Salud Pública y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, afirma que en este tipo de situaciones prima la supervivencia, por lo cual preocuparse por salir con tapabocas, por ejemplo, pasaría a un segundo plano.

“Al virus le fascinan las aglomeraciones. En el momento de evacuar, los lugares de concentración o puntos de encuentro siguen vigentes pero la recomendación es guardar, en lo posible, el distanciamiento físico”, agregó Hernández.

Aunque en un desastre natural existen riesgos mediatos, como el contagio, y otros inmediatos, como la caída de un muro, la persona debe tomar precauciones y no regresar a la edificación por elementos personales de bioseguridad (tapabocas, gel antibacterial, entre otros).

No lo puedo evitar, pero me puedo preparar

Juan Francisco Correal, profesor e investigador del Centro de Investigación en Materiales y Obras Civiles (CIMOC), de la misma universidad, afirma que en el contexto de un sismo durante el aislamiento por la pandemia, lo más prudente es evacuar una vez finalice el temblor.

«Puede ser que muchos edificios presenten daños importantes y la primera reacción sea salir mientras esta sucediendo el sismo; sin embargo, eso es un error”, dijo. «Es importante buscar un sitio seguro de caída de objetos, proteger la cabeza y alejarse de ventanas, espejos, cuadros y balcones», complementa.

Pese a que no podemos vaticinar cómo, dónde o cuándo llegará un sismo, en el país se realizan simulacros, y existe todo un protocolo para activar diferentes ayudas. Además, conocer nuestras edificaciones, identificar los riesgos y diferenciar entre fisuras, grietas o daños graves es indispensable.

Por ejemplo, una grieta de espesor considerable en diagonal, en una columna o en un muro estructural es motivo de alarma, mientras que una fisura de muy poco espesor puede ser simplemente muestra de daños menores de los materiales por condiciones de servicio o inclusive por sismos menores.

“Tenemos más certeza de cuándo llegará una vacuna contra el Covid – 19, que cuándo un terremoto” , señala el mismo experto.

En 1984, se logró un hito en la diseño sísmico resistente en colombiana: se reguló el primer código de obligatoriedad de construcciones sismo-resistentes. Gracias a esto es posible identificar edificaciones que cumplen, o no, con esta norma.

Con información de la Universidad de los Andes

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