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Efectivo: el “rey” de los medios de pago en Colombia

El 29% de los colombianos que está bancarizado realiza compras online todos los meses, mientras que el 35% no lo ha hecho nunca: Informe sobre Tendencias en Medios de Pago 2016.

Publicado: abril 24, 2017, 9:29 am

En 2015 se contabilizaron 36 millones de tarjetas, distribuidas en 22,5 millones de débito y 13,8 millones de crédito. El número de operaciones de compras realizadas en Colombia en 2015 con tarjetas débito aumentó un 13%. En la modalidad de crédito, si bien se registra un crecimiento del 7%, la intensidad de uso ha caído hasta 12 transacciones por tarjeta.

De acuerdo con un estudio de Moody’s Analytics, un punto porcentual de penetración de las tarjetas de crédito y débito en Colombia genera un incremento anual promedio de 0,03% en el consumo privado y de 0,02% en el PIB. “Esto quiere decir que si nuestro país reduce el uso del efectivo en unos 20 puntos porcentuales, cosa que es plenamente alcanzable, la tasa de crecimiento económico se incrementaría de manera permanente en medio punto porcentual, una cifra nada despreciable”, explica Santiago Perdomo, presidente del Banco Colpatria.

Pero además de eso, la ilegalidad se mueve con dinero en efectivo y en ese sentido $37.2 billones anuales se quedan en manos de este mercado negro, lo que equivale al 5.6% del PIB de Colombia, una realidad que podría cambiarse a favor de la tasa de crecimiento del país.

Tecnocom y Analistas Financieros Internacionales (AFI) presentaron el Informe sobre Tendencias en Medios de Pago 2016, la sexta edición de un estudio que analiza la evolución de los medios de pago en Colombia y en otros seis países (Brasil, Chile, México, Perú, República Dominicana y España).

Este informe indica que la tarjeta de pago tiene un amplio espacio para afianzar su posición frente al efectivo, todavía es muy importante en volumen de gasto de los colombianos. De hecho, uno de cada tres colombianos bancarizados paga todas sus compras cotidianas exclusivamente en efectivo, mientras que apenas uno de cada diez lo hace exclusivamente con tarjeta.

El 34% de colombianos que no utiliza la tarjeta nunca alude a la menor seguridad frente al efectivo como motivo principal. Una propuesta de pago con tarjeta que ofreciese atributos adicionales de seguridad contra el fraude animaría a hacer un mayor uso de sus tarjetas a más del 84% de los colombianos.

Por el lado adquirente, Colombia registra las tasas más reducidas de la región en terminales punto de venta (POS) y ATM por millón de habitantes (6.787 y 317, respectivamente), además de un estancamiento en el número de corresponsales no bancarios, cediendo a Perú el liderazgo alcanzado el año anterior en ratio CNB/habitante.

De acuerdo con el Millennial Disruption Index, indicador basado en las expectativas de los nativos digitales, “el 71% de los millennials prefieren ir al dentista antes que escuchar a los bancos”, “el 53% no creen que su banco ofrece algo diferente a otros bancos” y “el 32 % de los millennials nunca ha pisado una sucursal bancaria”, situación que evidencia la brecha que existe entre las entidades bancarias y ésta generación. Sin embargo, el mismo estudio indica que la industria financiera es la que más posibilidades tiene de implementar cambios significativos en su operación a través de la tecnología.

Según Asobancaria, “lo anterior plantea, nuevos desafíos para la banca en materia de innovación tecnológica, pues el reto es la creación de productos y servicios en concordancia con las expectativas de usuarios habituados a la alta tecnología, más aún si tenemos en cuenta -como lo sugiere Deloitte-, que ésta generación en pocos años será el 75% de la fuerza laboral en el mundo”.

Los retos que imponen los millennias y la implementación de nuevas tecnologías no son ajenos a otras industrias. Se han generado cambios profundos en sectores como el transporte a través de Uber, en las librerías y la televisión a través de plataformas como Amazon y Netflix. Por esto, es relevante mencionar que el proceso de transformación sólo beneficiará a las empresas que sean capaces de innovar, adaptarse, mejorar la productividad y ampliar la cobertura. Será el desarrollo de estas capacidades el que les permitirá mantenerse en esta contienda tecnológica.

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