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Datos: la diferencia entre permanecer y desaparecer

La tecnología de información nos permite saber qué motiva a las personas – nuestros clientes, nuestras audiencias- basado en hechos reales, en lugar de solo percepciones.

Foto: Pexels

Por Juan David Escobar González

Hemos escuchado con frecuencia decir que en el mundo moderno la información es poder. Los datos son el nuevo combustible, el petróleo del siglo XXI, una analógía con la electricidad, el activo intangible más valioso en la actualidad, según los expertos. Esto es cierto si somos capaces de analizarlos y transformarlos en el insumo que resuelva un problema, aclare una situación, o cumpla un objetivo. En este sentido se vuelven valiosísimos para una organización.

Cada día se generan más de 2,5 quintillones de bytes de datos en el mundo. Dicen que las empresas basadas en datos (data driven como concepto de tendencia) son 23 veces más propensas a adquirir clientes. Unido a lo anterior, constituyen una fuente de crecimiento, de creación de nuevos productos y mercados, de fundamentación para la estrategia corporativa.

El marketing tradicional, con su segmentación, ha recurrido a datos demográficos fácilmente accesibles que marcan una pauta de relacionamiento. Las compañías se rigen aún por intuiciones empíricas dada la velocidad en que las decisiones se deben tomar, y la poca experiencia o conocimiento de nuevas herramientas.

La tecnología de información actual, sin embargo, nos permite además analizar patrones de comportamiento y ser más asertivos en el incentivo que moviliza a los consumidores, de forma rápida y eficiente. Para las organizaciones de hoy conectar con sus audiencias y generar valor es definitivo: encontrar ese grupo objetivo y satifacer una necesidad concreta es un imperativo para garantizar la supervivencia de las empresas. A partir de la forma cómo usemos los datos, la información se convierte en la herramienta clave para transformar los negocios.

La experiencia y la apertura a nuevos modelos nos permite migrar del supuesto duelo – datos vs. intuición-, a una sentencia no binaria más ganadora para las organizaciones, donde a partir de estudiar historias y tendencias, juntemos lo que nos dice nuestras entrañas, con hechos corroborables que nos validan nuestras percepciones.

En el mundo de los datos lo importante es darles vida desde su comprensión e interpretación, para que nos conduzcan a entender a la gente, tocar a la audiencia en el mundo real, y generar valor. Cuando hacemos esto podemos afirmar que los datos nos funcionan para construir propósito corporativo y por lo tanto, un fin superior. Como lo afirmó un día el gurú de la estrategia Peter Druker, “la información es datos dotados de relevancia”, donde se privilegia la relación con las personas.

Lecciones de una pandemia

El confinamiento hizo que muchas organizaciones entendieran los datos como un activo estratégico, lo cual se tradujo en la necesidad de ser mejores en su gestión e interpretación para ser competitivos: si alguien en la industria domina los datos, se destaca.

Vimos cómo fintechs se vieron desafiadas al incremento de la transaccionalidad y eso les generó nuevos desafíos. Quizás en el mercado automotor jamás se hubieran imaginado vender un auto sin pisar un concesionario. Restaurantes que utilizaron sus bases de datos para seguir vendiendo, tuvieron un mayor entendimiento de sus clientes.

El reto está en custodiar, almacenar y entender que cada evento que ocurre en la organización se debe digitalizar y utilizar. Hoy como nunca las empresas son de conocimiento, permaneceran en el mercado aquellas que sean capaces de aprender. ¡Aquí estan los datos para conseguir ese fin!

Gerente de Datalytics Colombia.
juandavid.escobar@datalytics.com

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