La sentencia del Tribunal de París condenando a Marine Le Pen, fundadora de Agrupación Nacional (AN, extrema derecha), a cuatro años de prisión (dos de ellos en firme) y cinco de inhabilitación, con ejecución inmediata, más una multa de 100.000 euros por malversación … de fondos públicos europeos en banda organizada, abre cuatro grandes batallas desestabilizantes en una Francia en crisis interna grave.
A través de sus abogados, Le Pen ha anunciado la presentación de un recurso contra la sentencia. La fundadora de AN espera que ese recurso le permita ser candidata a la jefatura del Estado en las próximas elecciones presidenciales, el 2027, si no se convocan con anticipación.
El recurso es una batalla política de fondo, difícil de ganar, pero muy «útil» como «banderín de enganche» político y electoral, para ella y para su partido. Mientras el tribunal correspondiente estudie su recurso, Le Pen y su partido harán campaña contra el poder judicial, contra el gobierno, contra los medios de comunicación. Agrupación Nacional (AN) es hoy el primer partido de Francia, con el mayor grupo parlamentario, y su fundador espera ampliar su implantación, recurriendo al populismo anti sistema.
Las primeras reacciones de los amigos y fieles de Le Pen han comenzado por denunciar un «golpe de Estado jurídico». Justificando su sentencia, la presidenta del Tribunal insistió en que los jueces se habían limitado a juzgar los delitos, sin entrar en política. Le Pen hará campaña presentándose como «víctima» de una justicia «política» que pretende hundir su carrera política.
Un 30% de intención de voto
Según todos los sondeos, Marine Le Pen contaría con más de un 30 % de intenciones de voto, en caso de poder presentarse a unas elecciones presidenciales… se trata de un «capital» de popularidad único. Le Pen y Jordan Bardella, su futuro sucesor, son figuras políticas muy populares… Le Pen espera convertir esa popularidad en un arma de resistencia contra su condena judicial, presentándose como «garante» de la estabilidad política.
Como presidenta del grupo parlamentario más importante en la Asamblea Nacional (124 diputados en una AN de 577 escaños), Le Pen puede lanzar un voto de censura contra el Gobierno de François Bayrou, con Emmanuel Macron como presidente. Fue Le Pen quien precipitó la censura, crisis y cada de Michel Barnier, el primer ministro nombrado el mes de septiembre pasado, víctima de un voto de censura a mediados de diciembre. Su sucesor, Bayrou, se ha apresurado a subrayar que, a su modo de ver, la condena de Le Pen podría ser «peligrosa». En esas estamos…
Los amigos y aliados de Le Pen en la escena internacional han recordado la dimensión europea de la crisis francesa. Jordan Bardella es el presidente de Patriotas por Europa (PPE), el grupo parlamentario de Viktor Orbán, hostil a la UE, amigo y propagandista de Vladimir Putin y Donald Trump.
Parece previsible esperar que Bardella utilizará las tribunas del PE y sus relaciones personales con la elite de las extremas derechas europeas para combatir la sentencia judicial contra Le Pen en la escena internacional.
La gravísima sentencia del Tribunal de París es una amenaza grave para el futuro político personal para Le Pen. Ella espera convertir esa sentencia en «munición» política-populista, que puede hacer estragos desestabilizantes de un alcance imprevisible.