El Gobierno británico reúne este lunes y martes en Londres a representantes de más de 40 países, incluidos Estados Unidos, China, Francia, Irak, Vietnam y varios Estados miembros de la Unión Europea, en la primera cumbre internacional centrada exclusivamente en el crimen organizado vinculado a … la inmigración irregular. El evento, celebrado en el histórico edificio de Lancaster House, ha sido calificado por el primer ministro, Keir Starmer, como «el mayor encuentro mundial jamás celebrado sobre este tema«. Su objetivo: sentar las bases de una cooperación global sin precedentes para frenar las redes de trata de personas, responsables de un negocio que mueve más de 10.000 millones de euros anuales.
«Este comercio vil explota las grietas entre nuestras instituciones, enfrenta a las naciones entre sí y se enriquece gracias a nuestra incapacidad de actuar juntos a nivel político», declaró Starmer en su discurso inaugural. «Nunca antes se había reunido tanta gente para abordar este problema. Estamos construyendo un verdadero esfuerzo internacional para derrotar al crimen organizado de inmigración», aseveró.
La cumbre se produce en un momento de presión creciente sobre el gobierno laborista, que ha visto un aumento del 31% en las llegadas de migrantes por el Canal de la Mancha en lo que va de 2025, con más de 6.600 cruces registrados, un récord histórico. Cabe recordar que tras su llegada al poder, Starmer eliminó el controvertido plan de deportaciones a Ruanda promovido por los conservadores y ha apostado en su lugar por una estrategia alternativa basada en la cooperación internacional, el refuerzo institucional y la tecnología.
«No creo que este tipo de crimen organizado no pueda ser combatido», dijo Starmer, que añadió que «tenemos que combinar recursos, compartir inteligencia y tácticas, y atacar el problema desde su origen en cada paso de las rutas de contrabando». Durante su intervención, el primer ministro subrayó la necesidad de tratar el crimen organizado vinculado a la inmigración ilegal como una amenaza global equiparable al terrorismo. «Tenemos que aplicar todos los poderes a nuestra disposición, de la misma manera que lo hacemos contra el terrorismo», dijo Starmer.
En el marco de esta cumbre, el Gobierno ha anunciado una inversión de 33 millones de libras para reforzar las operaciones contra el contrabando, incluidos 30 millones destinados al Border Security Command para atacar cadenas de suministro y rutas de tráfico en Europa, los Balcanes, Asia y África. Otros tres millones servirán para aumentar la capacidad de la fiscalía de procesar casos internacionales de trata.
La ministra del Interior, Yvette Cooper, subrayó que «sólo una respuesta coordinada a lo largo de toda la ruta migratoria irregular puede desmantelar eficazmente estas redes», y se comprometió a revisar el uso del Artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que protege el derecho a la vida familiar y ha bloqueado varias deportaciones.
El evento también cuenta con la participación de grandes tecnológicas como Meta, X y TikTok, en un intento por abordar la promoción online de travesías peligrosas. «Estamos tirando de todas las palancas posibles: desde las cadenas de suministro de botes hasta las finanzas ilícitas y la publicidad en redes sociales», explicó el premier.
Despliegue de unidades especiales
Durante la cumbre se presentarán ideas concretas, por ejemplo, que Francia desplegará una unidad especial para impedir la salida de pequeñas embarcaciones, Alemania endurecerá sus leyes contra facilitadores del contrabando; e Italia colaborará con el Reino Unido en un grupo de trabajo financiero contra las mafias.
El primer ministro también declaró que desde su llegada a Downing Street en julio, más de 24.000 personas sin derecho a permanecer en el Reino Unido han sido deportadas, y defendió que «este gobierno está recuperando el control, haciendo el trabajo duro, trabajando con aliados para desmantelar estas bandas y asegurar nuestras fronteras». «Por demasiado tiempo, el Reino Unido fue un blanco fácil. Eso se acabó», dijo Starmer, que prometió que «no» habrá «más promesas vacías ni soluciones de escaparate; solo acciones serias por la seguridad británica».
El Comandante de Seguridad Fronteriza, Martin Hewitt, admitió que el Reino Unido sigue siendo visto como un destino atractivo, por lo que «cerrar la brecha en los controles de derecho al trabajo es crítico«. En esta línea, el gobierno anunció que las empresas que contraten trabajadores ilegales podrán enfrentar multas de hasta 60.000 libras, cierres, inhabilitaciones y hasta cinco años de prisión para sus dueños.
Fuerza de élite
Además, Starmer detalló que se creará una fuerza de élite para vigilar las fronteras y se permitirá confiscar los teléfonos de los migrantes para obtener inteligencia clave. «No hay nada progresista en ignorar este problema», concluyó el primer ministro. «Sólo trabajando juntos podremos acabar con estas redes de una vez por todas».
El enfoque integral del Reino Unido, que incluye vigilancia satelital, campañas en redes sociales en países como Vietnam y operativos en el Kurdistán iraquí, busca demostrar liderazgo global en una crisis que afecta a continentes enteros. Pero no cuenta con el apoyo de todos. El Partido Reform UK ha calificado la cumbre como «una maniobra desesperada para salvar la cara» y ha acusado al gobierno laborista de haber perdido el control de las fronteras. «No se trata sólo de seguridad fronteriza, es una crisis nacional», declaró el diputado Lee Anderson, que denunció que «el nivel de inmigración descontrolada ha sobrecargado nuestros servicios públicos y traicionado a los contribuyentes».
Por su parte, los conservadores han acusado a Starmer de haber «desmantelado sin alternativa» el plan de deportaciones a Ruanda, lo que, según ellos, ha contribuido a que 2025 registre el peor arranque de año en cruces ilegales por el Canal. «La estrategia del gobierno ya está hecha trizas», declaró el responsable de Interior tory, Chris Philp.