En el comienzo de la segunda presidencia de Donald Trump, había quinielas en EE.UU. para acertar cuál sería la primera cabeza en rodar en su Gabinete. En su primer mandato, el multimillonario neoyorquino fue una trituradora de altos cargos y algunos apuntaban a … que el primero en caer podría ser Pete Hegseth, su elegido para liderar el Pentágono.
Había muchas dudas sobre alguien sin experiencia relevante para dirigir el mayor y más potente ejército del mundo, con un presupuesto de 850.000 millones de dólares al año. Hegseth, de 44 años, pasó unos años por el ejército, pero no tenía credenciales relevantes en Defensa o seguridad nacional. Su experiencia más significativa era ser presentador y tertuliano en Fox News.
Su papel protagonista en ‘Signalgate’, el escándalo de la inclusión de un periodista en un grupo de chat en el que se compartieron planes bélicos de la más alta sensibilidad, le ha puesto en el disparadero. De momento, Trump le aguanta en el cargo, pero quién sabe si acabará haciendo buenas algunas quinielas. Estos son algunos episodios que retratan a Hegseth, antes y después de ponerse al frente del ejército de EE.UU.
1. Actuación estelar en ‘Signalgate’
Chat del grupo de Signal
ABC
El jefe del Pentágono es uno de los dos grandes protagonistas del escándalo ‘Signalgate’. Él no fue quien metió por error a un periodista -Jeffrey Goldberg, de ‘The Atlantic’- en un grupo de chat en Signal con los más altos cargos de Defensa, inteligencia y seguridad nacional (desde el vicepresidente, JD Vance, hasta la directora nacional de inteligencia, Tulsi Gabbard). Ese honor se lo quedó Mike Waltz, asesor nacional de seguridad, el otro gran salpicado por el escándalo. Pero Hegseth fue quien compartió allí, en un canal no oficial, y sin darse cuenta que lo hacía con un periodista, información que a todas luces debía ser clasificada. Por ejemplo, la planificación horaria exacta del ataque a los hutíes en Yemen y qué armamento se usaría (cazas F-18).
Hegseth se ha parapetado en que ahí no había planes bélicos ni información clasificada, pese a lo que ha podido ver todo el mundo en las capturas de los mensajes.
2. Una década en Fox News da para mucho
BREAKING: Newly unearthed video of Pete Hegseth criticizing Hillary Clinton on Fox News over security concerns for her emails have been compiled into a supercut, exposing a towering mountain of hypocrisy for the Secretary of Defense.pic.twitter.com/4eCpzGmPTX— Really American
(@ReallyAmerican1) March 25, 2025
Muchos achacan a errores como el de ‘Signalgate’ que la gran experiencia de Hegseth antes de dirigir el Pentágono era la televisión. Ingresó en 2014 en Fox News, la cadena de noticias más popular en EE.UU. y la favorita de los votantes republicanos. Allí alternó como presentador, analista y tertuliano. En especial, con sus opiniones sobre Defensa y seguridad nacional. Fue un látigo de la corrección política que los demócratas impusieron en el ejército y un defensor feroz de Trump en su primer mandato (llegó a considerarle para secretario de Asuntos para Veteranos en 2016).
Hegseth ha sido una demostración que una cosa es sentar cátedra en la pantalla y otra gestionar una maquinaria militar con 1,3 millones de soldados y 600.000 empleados civiles y cuidar la información sensible para la seguridad de EE.UU.
Desde los platós, el ahora jefe del Pentágono fue especialmente duro en su día con Hillary Clinton por su uso de un email para conservar documentos de su época de secretaria de Estado y poner en peligro información que debe estar clasificada. Pidió de forma insistencia la cárcel para ella. Ahora su desliz en Signal podría costarle el cargo.
3. Lanzamiento de hacha
A Hegseth y al resto de participantes en el chat de Signal se les ha acusado de poner en peligro la vida de soldados estadounidenses por compartir información clasificada sobre operaciones militares con alguien que no debería saber nada de eso. No era la primera vez que Hegseth pone a alguien en riesgo en el trabajo. En otra ocasión fue de una forma mucho más estrambótica: en directo, en televisión, estuvo a punto de costar un disgusto en medio de un segmento divertido de su programa de televisión. Lanzó un hacha contra una diana. Pero el ex militar no acertó en el lanzamiento. El hacha salió volando por encima de la diana e impactó contra un percusionista de una banda que estaba detrás. Estuvo a punto de provocar un disgusto.
4. ‘WhiskyLeaks’, el mote que surgió del escándalo
Trump Defense nominee Pete Hegseth denies having a drinking problem at work. Here he is 2 years ago drinking out of a champagne bottle on air after plunging into a dunk tank filled with champagne. Yes, Pete’s kids sampled the champagne on air.pic.twitter.com/SLv3GQ7ndP— PatriotTakes
(@patriottakes) January 23, 2025
Al lado de la indignación por la revelación de secretos militares a un periodista, EE.UU. ha reaccionado con mofa a ‘Signalgate’. El episodio ha acabado con un mote de Hegseth que ha hecho furor: ‘WhiskyLeaks’, una referencia al famoso escándalo de filtraciones de secretos y a las acusaciones contra Hegseth de abuso del alcohol.
Sus hábitos con la bebida fue uno de los asuntos más discutidas en su proceso de confirmación como secretario de Defensa, al que se opusieron varios senadores republicanos y que consiguió por la mínima. Se repitieron testimonios de familiares y personas de su entorno sobre cogorzas fenomenales y sobre su impacto en su vida profesional y personal. Hegseth dijo que no bebería más si llegaba al Pentágono, pero los demócratas han aprovechado para dudar con malicia si el secretario de Defensa había bebido cuando compartía los planes bélicos en Signal. Estos días, muchos han aprovechado para recordar su intervención televisiva en la Nochevieja de 2023, cuando levantó una botella de champán desde una piscina (también llena de champán).
5. Acusación de agresión sexual
Mucho más grave que pasarse con el whisky fue la acusación que surgió en cuanto Trump nominó a Hegseth para el Pentágono: la supuesta agresión sexual a una mujer en 2017. El ahora jefe del Pentágono negó las acusaciones, pero acabó pagando 50.000 dólares a la mujer para que no revelara el episodio.
No acabó ahí el asunto. La madre de Hegseth acusó a su hijo de maltratar a mujeres durante años. Lo hizo en un email de abril de 2018 al que tuvo acceso ‘The New York Times’. La madre hizo una aparición en ‘Fox News’ antes de la confirmación en el Senado para asegurar que Hegseth había «cambiado» y que ella ya le había perdonado. Pero la hermana de la exmujer de Hegseth, Danielle, escribió una carta a los senadores para asegurarles que también había sido abusivo en esa relación. Los republicanos no le dieron importancia.
6. Gestión cuestionada con veteranos
La única experiencia de gestión que tuvo Hegseth antes de ponerse al frente del Pentágono fue su paso por ‘Concerned Veterans for America’, una organización de apoyo a los veteranos del ejército, financiada por los hermanos Koch –patrocinadores de causas conservadoras– y donde estuvo entre 2012 y 2016. Se fue de allí entre acusaciones de mala gestión, abuso del alcohol y comportamientos sexuales impropios.
7. Error de ‘rookie’ con la OTAN
BREAKING: Defense Secretary Pete Hegseth on Ukraine:- No NATO membership- No return to pre-2014 borders- No U.S. troops in Ukraine- No more relying on U.S. for the majority of military funding pic.twitter.com/pkVqbEsuyV— Libs of TikTok (@libsoftiktok) February 12, 2025
Hegseth fue la primera autoridad de la Administración Trump en acudir al cuartel general de la OTAN en Bruselas y la impresión que dejó allí no fue la mejor. Con los aliados, mantuvo el tono castigador que traía de los platós de televisión y, lo que es peor, dio por sentado que las pretensiones de Ucrania de recuperar su integridad territorial no son realistas. Esto, viniendo del líder del Pentágono, sin haber consultado con Kiev ni con los aliados, era un favor a Rusia y una forma de quitar capacidad de negociación a los ucranianos. El republicano Roger Wicker, que preside el Comité de las Fuerzas Armadas en la Cámara Alta, lo calificó de «error de ‘rookie’», de principiante.
8. Tatuajes, gomina y pañuelo
Los tatuajes de Pete Hegseth, muchos de ellos con simbología religiosa
ABC
Quizá es una herencia de su paso por la televisión, pero Hegseth da mucha importancia a su imagen. Viste trajes ceñidos, corbatas estrechas, camisas pegadas al cuerpo. Remata su apariencia con una gomina que no deja que se escape un pelo y un afeitado riguroso. Y, desde que está en el Gobierno, toca su vestimenta con un pañuelo en el bolsillo de la chaqueta, con la bandera de las barras y las estrellas.
Lo que se ve menos desde que es jefe del Pentágono son los enormes tatuajes en su cuerpo. Muchos de ellos, con simbología religiosa. En uno de ellos se lee ‘Deus vult’, ‘Dios lo quiere’. En otro, ‘kafir’, el término árabe para ‘infiel’, que sus detractores han considerado una prueba de su islamofobia. También una aparatosa cruz de Jerusalén en el pecho. Según ha contado él mismo, por ese tatuaje no le dejaron participar como voluntario de la Guardia Nacional en la investidura de Joe Biden en 2021, fue considerado un símbolo extremista.
9. «No me he lavado las manos en diez años»
In 2019, Trump’s Secretary of Defense nominee Pete Hegseth said that he never washes his hands and can’t remember washing them once in the past 10 years: “Germs are not a real thing. I can’t see them.” pic.twitter.com/4qNO1SL6Q0— Ron Filipkowski (@RonFilipkowski) November 13, 2024
Los miles de mandatarios, altos cargos, políticos, asistentes o seguidores que cada semana dan la mano a Hegseth se habrán olvidado de una de las declaraciones que más han circulado de los tiempos televisivos del actual jefe del Pentágono.
«Creo que no me he lavado las manos en diez años», dijo en 2019 en directo, ante la sorpresa de sus compañeros de Fox News. «Los gérmenes no existen de verdad», añadió. «No los puedo ver, así que no son algo real».
Ese podría ser uno de los pocos puntos de fricción con Trump, que sufre una fobia reconocida a los gérmenes. «Una de las maldiciones de la sociedad estadounidense es el simple hecho de darse la mano, y cuanto más exitoso y famoso es uno, más sufre esta terrible costumbre»; escribió el presidente en un libro de 1997. «Yo soy un friqui de lavarme las manos. Me siento mucho mejor después de habérmelas lavado a fondo, lo cual hago siempre que puedo».
10. Culto al cuerpo con los «guerreros»
El gusto de Hegseth por el ejercicio físico no es nada nuevo. Incluso salió en su nominación en el Senado. En un interrogatorio de un legislador republicano, le preguntaron que cuántas flexiones había hecho esa mañana: «Cinco series de 47», respondió orgulloso, adulando a Trump, el presidente número 47º de EE.UU.
Ya en el Pentágono, aprovecha para hacer ejercicio con los militares desplazados allá donde va: carrera en la nieve de Alemania junto a los soldados, flexiones con los Navy Seals de Hawái…
«Empecé el día con ejercicio físico junto a los guerreros», escribió sobre uno de estos entrenamientos, con la denominación que de forma habitual da a los soldados. «Nada de burocracia. Solo mentes agudas, cuerpos fuerte y una mentalidad centrada en la misión».