La inflación de la Eurozona se dispara al 3,3% por la energía y da vía libre a un alza de tipos del BCE en septiembre
La inflación se disparó en la Eurozona al 3,3% en agosto, el nivel más alto desde que se inició la guerra en Irán. El coste de la vida sube muy por encima del 2% que el Banco Central Europeo (BCE) tiene marcado como objetivo a medio plazo, lo que empobrece a las familias y resta competitividad a las empresas. El dato avanzado, que ha dado a conocer este martes Eurostat, allana el camino para que la entidad anuncie una nueva subida de los tipos de interés en septiembre, la segunda en lo que va de año.La guerra en Irán se prolonga ya por más de medio año, la tensión entre Estados Unidos e Irán no afloja y la cotización del petróleo ha vuelto a escalar en los mercados internacionales. El barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, se encarece cerca del 41% en lo que va de año. En este contexto, los precios energéticos subieron un 14,3% interanual en agosto, frente al 10,3% al que se habían incrementado un mes antes. La inflación de servicios aumentó un 3%, tres décimas menos que en julio. Esta tasa preocupa especialmente al BCE porque indica si la inflación se está estancando y puede generar efectos de segunda ronda, la temida espiral inflacionista. Esto es, cuando la inflación se eleva, lo hacen también los salarios, la demanda aumenta ante la expectativa de que los precios sigan subiendo y todo vaya a estar mucho más caro en un futuro y esto genera una nueva subida de los precios de bienes y servicios. Es un escenario que los bancos centrales temen porque en él es muy complicado controlar el alza de los precios sin dañar la economía -una subida demasiado brusca o fuerte de los tipos puede lastrar la inversión y el consumo al encarecer demasiado la financiación-. La tasa subyacente, el otro termómetro que indica si el alza de precios es temporal o se está enquistando, se moderó una décima hasta el 2,1%.El precio de los alimentos frescos sube másLos datos que ha publicado la oficina de estadísticas europea reflejan que los bienes industriales no energéticos se encarecieron un 1,2%, tres décimas más que en julio; y la subida en los alimentos, el alcohol y el tabaco se mantuvo estable en el 1,2%. Sin embargo, los alimentos frescos subieron un 2,7%, más que en julio. Este es otro tema que preocupa a los organismos internacionales. Los efectos del rally del petróleo y de la escasez de fertilizantes por el bloqueo del Estrecho de Ormuz pueden empezar a reflejarse en unos meses en los lineales de los supermercados. Por países, las mayores subidas de precios se registraron en Lituania (5,8%) y en Bulgaria (5,1%), mientras que en Estonia el alza fue del 1,3%, la más baja. En España, la inflación armonizada, dato que Eurostat toma como referencia para poder hacer comparaciones entre los distintos países, se disparó al 4,5%, por encima de la media. Esto resta competitividad a la economía nacional frente a sus principales socios, que son precisamente las grandes economías del área del euro. «Los precios de la energía podrían volver a subir, las sequías están afectando a las cadenas de suministro y la economía sigue funcionando razonablemente bien, lo que facilita que se repercutan en costes más elevados», advierten los analistas de ING. En la entidad recuerdan que los indicadores de crecimiento salarial han empezado a repuntar por lo que, si bien la situación actual es favorable, «cabe esperar que la inflación subyacente siga aumentando en los próximos meses».

