Muniesa (CaixaBank) pide consenso político para abordar el reto de las cinco millones de jubilaciones previstas en la próxima década
El presidente no ejecutivo de CaixaBank, Tomás Muniesa, ha aprovechado su intervención en la junta general de accionistas para avisar de los retos que afronta España en los próximos años, entre ellos, el gap del mercado de trabajo. En los próximos cinco años se jubilarán en torno a cinco millones de personas frente a los dos millones de jóvenes que previsiblemente se incorporarán al mercado laboral. Esto derivará en un gap de tres millones de trabajadores, ante lo que plantea políticas flexibles de jubilación que garanticen el relevo generacional. «Se necesitarán perfiles con mayor formación en todos los sectores, y sobre todo, en los más especializados», ha precisado. En un contexto de elevada incertidumbre como consecuencia de la guerra en Irán, Muniesa ha instado a afrontar los cambios demográficos en los que está inmerso el país, que derivan no sólo de una mayor longevidad y envejecimiento de la población, sino también del crecimiento del número de habitantes. España está cerca de alcanzar los 50 millones de personas y la previsión es que crezca hasta los 55 millones en los próximos quince años. «Resulta ineludible plantear un debate sereno y reflexivo sobre la sostenibilidad de las pensiones y la necesidad de fomentar el ahorro a largo plazo. Sin olvidar, anticipar una demanda de servicios de dependencia en aumento», ha precisado tras apelar a la inmigración como una solución para atajar estas brechas.»Es motor de crecimiento y rejuvenecimiento poblacional y, lo seguirá siendo», ha remarcado. Un escenario, sin embargo, que añade presión sobre el mercado inmobiliario. En su opinión, la longevidad, el mercado laboral, la inmigración y la vivienda son factores interrelacionados que necesitan un planteamiento global y «gran consenso político», ante lo que pide no olvidarse de estos desafíos en un escenario marcado por la incertidumbre. El servicio de estudios del grupo, CaixaBank Research, estima que la guerra en Irán podría reducir en cuatro décimas el crecimiento inicial previsto para la economía española hasta el 2%. «Los últimos cinco años han sido turbulentos a escala mundial y la segunda mitad de la década puede ser, cuando menos, parecida. La incertidumbre va a ser el término que mejor defina los riesgos globales de este 2026 y en adelante», ha alertado después de citar el conflicto entre potencias como la mayor amenaza para la estabilidad global. «Es sinónimo de riesgos económicos: inflación, reducción del comercio, afectación a las cadenas de suministros y volatilidad en los mercados financieros», ha dicho, para mencionar otros riesgos como los desafíos tecnológicos y ambientales, así como la desigualdad y el cambio demográfico, que son transversales a las dos anteriores. En este sentido, ha indicado que la fragmentación regulatoria en Europa no contribuye a favorecer el crecimiento. «La regulación debe existir, pero debe permitir que la innovación actúe como motor de la economía. Hay que lograr el equilibrio. Esperamos avances reales porque Europa lo necesita para ser más competitiva», ha subrayado. Muniesa también ha hecho un repaso en su discurso de los resultados obtenidos en 2025, cuando obtuvo unas ganancias récord de 5.800 millones, que les permitirá repartir más de 50 céntimos de euros por acción, equivalente a casi el 60% de las ganancias. Mantiene los objetivos pese a la guerra en IránEn esta línea, Gonzalo Gortázar ha repasado los objetivos establecidos en el marco de su plan estratégico (2025-2027) y mantiene los objetivos revisados al alza este año al detectar un «mar de fondo más favorable» de lo anticipado, a pesar del entorno incierto derivado de la guerra en Irán. En concreto, ha elevado del 4% al 6% la meta de crecimiento medio anual durante la vigencia del plan estratégico, al tiempo que la ratio de morosidad se reducirá al 1,75%, en lugar del 2% inicial. Todo ello debería conducir a una rentabilidad sobre recursos propios tangibles del 18%, frente al 15% estipulada en un primer momento. «El año que acabamos de cerrar supone un paso firme en la ejecución de nuestro plan estratégico», ha destacado Gortázar, quien ha sacado pecho de que el dinamismo de la actividad comercial les ha ayudado a amortiguar los efectos de la caída de los tipos de interés.Además del dividendo, los accionistas han aprobado todos los puntos recogidos en el orden del día, entre los que figuran la reelección como consejero dominical de Tomás Muniesa -presidente no ejecutivo desde 2025- por un periodo de cuatro años. De su lado, Ana María García Fau ha sido nombrada consejera independiente para cubrir la vacante de Amparo Moraleda Martínez, que ha presentado su renuncia al cargo al cumplirse doce años desde su nombramiento inicial. Tras la asamblea, el consejo de administración ha designado a Peter Löscher nuevo vicepresidente del órgano y asumirá la presidencia de la Comisión de Nombramientos y Sostenibilidad, mientras que la Comisión de Auditoría y Control seguirá encabezada por Sanchiz Irazu. De forma paralela, también ha salido adelante el nombramiento por cooptación de Pablo Arturo Forero Calderón como consejero independiente, y la reelección de Eduardo Javier Sanchiz como independiente por cuatro años.
