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La guerra de Irán empuja al petróleo a su mayor subida mensual de la historia

Cuando marzo se despida en apenas unas horas, el barril de Brent, el petróleo de referencia para Europa, habrá registrado su mayor subida mensual de la historia. Si nada lo remedia, se habrá encarecido alrededor del 63% desde que el 28 de febrero Estados Unidos e Israel iniciaron con sus ataques el conflicto para superar los 100 dólares, un nivel que si se mantiene en el tiempo puede resultar dañino para muchas economías por su impacto en los precios de la cesta de la compra.Este martes el Brent cotiza por encima de 118 dólares, un nivel que no tocaba desde junio de 2022. Para encontrar un alza similar del ‘oro negro’ hay que remontarse a principios de ese mismo ejercicio, en plena invasión rusa de Ucrania. Entonces, el barril de Brent se disparó cerca del 58% pero necesitó varios meses para ello, desde enero hasta mayo, ambos incluidos. En esa horquilla temporal escaló de los 77,78 dólares a los que cerró el año 2021 hasta los 122,84 a los que despidió mayo. La crisis energética ya había empezado unos meses antes y el estallido del conflicto agravó el aumento de precio de la materia prima en el mercado mundial, del que Rusia era el tercer productor por detrás de Estados Unidos y Arabia Saudí, con cerca del 11% de la cuota global. Por entonces, bombeaba entre 10 y 11 millones de barriles diarios, frente a entre 9 a 10 actualmente. Con anterioridad a esta situación, la pandemia de coronavirus provocó una fuerte subida del precio del petróleo en mayo de 2020, del 39,8%, según Bloomberg, que sólo tendría dos precedentes similares en mayo de 2009, en plena crisis financiera internacional, cuando se incrementó un 29% hasta 65,5 dólares; y en septiembre de 1990, cuando fue del 46%, en un contexto convulso a nivel global en el que el cártel de la OPEP y otros países productores decidieron aplicar un recorte drástico de la producción -de 2,1 millones de barriles diarios-. Aquella medida impulsó el barril de los 10,9 a los 15,24 dólares. Los mensajes contradictorios de Trump sobre la guerraEn el contexto actual, los mensajes contradictorios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generan todavía más incertidumbre, dado que por un lado habla de avance en las negociaciones con Irán -asegura que ese país está dejando pasar por el estrecho de Ormuz un mayor número de petroleros- y por otro sigue amenazando al régimen de Teherán con la destrucción de plantas eléctricas.Según The Wall Street Journal, Trump habría comentado a sus asesores que estaría considerando poner fin a la guerra con Irán, incluso sin un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. Según el diario, el mandatario dejaría ahora que sea la diplomacia, concretamente de los países del Golfo Pérsico y de los aliados europeos, la que logre convencer a Teherán para que reabra el estrecho. Trump daría por bueno el resultado del conflicto, al haber debilitado militarmente a Irán, y no estaría por la labor de que la guerra dure mucho más, algo que ocurriría si EEUU intentara reabrir Ormuz a la fuerza. «Como viene siendo la norma, todas estas noticias/filtraciones habrá que tomarlas con mucha prudencia ya que, en cualquier momento, el mensaje puede cambiar radicalmente», sostiene Juan J. Fernández-Figares, de LinkSecurities. En cualquier caso, «el conflicto reaviva las preocupaciones en torno a los precios de la energía, especialmente relevantes para Europa y sus perspectivas de inflación», recuerda Raphaël Thuin, desde la gestora Tikehau Capital.La tensión sobre el oro negro se ha agudizado después de que el mandatario haya pedido a sus aliados que se encarguen de tomar la vía marítima de Ormuz por la fuerza o compren petróleo a Estados Unidos. «Todos esos países que no pueden conseguir combustible para aviones por culpa del estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a participar en la decapitación de Irán. Tengo una sugerencia para ustedes: número uno, compren a EEUU, nosotros tenemos en abundancia; y número dos, reúnan ese coraje tardío, diríjanse al estrecho y simplemente TÓMENLO», ha escrito. Desde Irán, por su parte, la Guardia Revolucionaria ha amenazado con atacar empresas tecnológicas estadounidenses que operan en Oriente Próximo y ha recomendado a los empleados y a las personas que viven en las cercanías a evacuar de inmediato. «Dado que el elemento principal en el diseño y seguimiento de objetivos terroristas son las empresas estadounidenses de TIC e IA, de ahora en adelante, estas instituciones principales serán nuestros objetivos legítimos», recoge un comunicado difundido por la agencia de noticias iraní Tasnim. Un petróleo por encima de 100 dólares al menos hasta julioLas previsiones apuntan a que el precio del petróleo podría seguir subiendo. En concreto, se mantendría por encima de los 100 dólares al menos hasta julio. El motivo es que, si bien las conversaciones de paz con mediadores están en marcha, se mantiene el ultimátum del 6 de abril fijado por el presidente Trump para que Irán acepte un acuerdo o se exponga a ataques sobre su infraestructura energética, ante los que previsiblemente respondería. El impacto trasciende al petróleo, en opinión de Anthony Willis, experto de Columbia Threadneedle Investments, quien advierte de que «las disrupciones en el suministro de gas, helio, amoníaco y urea afectan al conjunto de las materias primas, con implicaciones directas sobre la producción de fertilizantes y, en consecuencia, sobre los precios de los alimentos».

El euríbor cierra marzo en el 2,56% tras su mayor subida en tres años y medio

La guerra en Irán presiona al alza sobre el euríbor a doce meses, que cierra marzo en el 2,565%. El índice de referencia para calcular la gran mayoría de hipotecas a tipo variable en España despide el tercer mes del año en máximos desde octubre de 2024 tras experimentar la que ha sido su mayor subida en tres años y medio. Este indicador repunta en un sólo mes en 34 puntos básicos desde el 2,221% en el que cerró en febrero, registrando un avance inédito desde octubre de 2022. La diferencia con respecto a ese momento es que el tipo de interés de referencia para el crédito estipulado por el Banco Central Europeo (BCE) se situaba en el 1,25%, en contraste con el 2% del momento actual. Sin embargo, por aquel entonces el organismo apenas acababa de comenzar la subida de tipos, mientras que ahora mismo las expectativas apuntan a que retomará la senda restrictiva en los próximos meses. En su última reunión, la institución presidida por Christine Lagarde optó por mantener el precio del dinero en el 2% por sexta vez consecutiva, si bien se vio obligada a revisar al alza las previsiones de inflación y a empeorar la cifra de crecimiento. En concreto, su cálculo de IPC para 2026 se eleva siete décimas hasta el 2,6% y rebaja tres décimas el de PIB hasta el 0,9% en su escenario central. El caldo de cultivo para que el BCE mueva ficha con los tipos, a pesar de que es un escenario con el que no contaban los bancos centrales hasta hace unas semanas. La amenaza radica en que una subida de los tipos puede provocar que la economía se enfríe más de lo previsto.Las familias cuya hipoteca esté contratada a interés variable y les toque revisión con el dato de marzo podrían encontrarse con un encarecimiento de su cuota hipotecaria. Los hogares que revisan una vez al año la letra de su préstamo llevan sin ver un incremento desde marzo de 2024, mientras que quienes revisan cada seis meses han empezado a notar las alzas desde octubre del año pasado. Según cálculos de Asufin, el incremento del euríbor se traduce en casi nueve euros más al mes y unos 100 euros más anuales para las revisiones al año, siendo de hasta 250 euros el semestre en aquellos préstamos que se revisan cada seis meses. La cuestión radica en que este repunte llega en un momento en el que los presupuestos familiares tienen que hacer frente también a un aumento de los combustibles. De hecho, el precio del diésel afronta la Semana Santa más cara de su historia. El motivo de este incremento del coste de la vida se encuentra en el conflicto en Oriente Próximo y en el temor a que los mayores costes energéticos y de transporte acaben repercutiendo en la cesta de la compra y disparen la inflación. El IPC de la eurozona ha cerrado marzo en el 2,5%, seis décimas más, siendo en España del 3,3%, frente al 2,3% de febrero. «En este escenario en el que el euríbor mantiene una tendencia compleja y volátil, la vulnerabilidad financiera de los hogares españoles depende directamente de la modalidad del contrato», explican desde el citado Asufin. La organización estima que aproximadamente el 59% de las hipotecas en vigor actualmente se encuentran referenciadas a tipos variables o mixtos. Esto equivale a unos 3,32 millones de hogares, de los 5,62 millones que componen el parque hipotecario total. De cara a las próximas semanas, Diego Barnuevo, analista de Mercados de Ebury, confía en que el euríbor se estabilice en los niveles actuales, «al menos hasta que aparezcan señales más sólidas y creíbles de desescalada del conflicto». En contraste, desde Asufin proyectan que el euríbor puede dispararse al 3,1% en abril, con un impacto que llega a los 600 euros más al año en caso de que toque revisar la hipoteca a ese nivel. 

La inflación de la Eurozona se dispara en marzo al 2,5% por el impacto de la guerra en Irán

Europa ya nota los efectos de la guerra en Oriente Próximo. Los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán han provocado un incremento de precios de seis décimas, impulsando el IPC de la región de la moneda única al 2,5% en marzo, el incremento más alto desde enero de 2025. El encarecimiento de la energía con la cotización del petróleo y el gas desbocada, presionan al índice tras dispararse un 4,9% en tasa interanual. De hecho, el componente de la energía es la única categoría de productos que repunta con respecto a febrero, cuando experimentó un retroceso del 3,1%, según el avance publicado por Eurostat. De su lado, los alimentos frescos subieron un 4,1%, medio punto porcentual menos que en febrero. Los datos publicados este martes arrojan cómo las tensiones vienen sobre todo por la energía y los alimentos frescos, que pasan del 3,6% al 4,1%. En contraste, los servicios suben de precio, pero lo hacen en menor proporción, -3,2% frente al 3,4%-. La subida de la alimentación preocupa porque afecta a los hogares de menor renta, dado que son los que tienen que dedicar un mayor porcentaje de ingresos a gastos básicos. De extenderse, las tensiones pueden derivar en un incremento de los combustibles que encarezca el transporte de este tipo de productos, factor que acabaría repercutiendo en los consumidores. En este contexto, la tasa subyacente, que excluye los alimentos frescos, la energía, el tabaco y el alcohol, creció pero lo hizo dos décimas por debajo de lo registrado en el segundo mes del año, hasta el 2,3%, frente al 2,5% del mes precedente. Estas cifras han alimentado la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) cambie de marcha con los tipos de interés y retome las subidas. La presidenta del organismo, Christine Lagarde, mostró su disposición a dar un giro en su política monetaria, aunque siempre que los datos respalden su actuación. «La indecisión no nos paralizará», comentó para dejar entrever que no cometerán el mismo error que en 2022, cuando no movieron ficha hasta que la inflación se disparó al 10%. En su última reunión, el organismo optó por mantener el precio del dinero en el 2% por sexta vez consecutiva, si bien se vio obligada a revisar al alza las previsiones de IPC para este año y a empeorar la cifra de crecimiento. En concreto, su cálculo de inflación para este año se eleva siete décimas hasta el 2,6% y rebaja tres décimas el de PIB hasta el 0,9%. Eso, en su escenario central, porque en el más severo -si la guerra se alarga y el estrecho de Ormuz sigue bloqueado- la inflación se dispararía hasta el 4,4% y la economía prácticamente se estancaría al crecer solo un 0,4%. El IPC se dispara en España al 3,3%A nivel agregado por países, en el caso de España cerró marzo en el 3,3%, frente al 2,3% de febrero y el 2,2% de hace un año. Esto le sitúa como uno de los países de la región de la moneda única en el que más ha aumentado el coste de la vida durante las últimas cuatro semanas. El avance es incluso superior en Irlanda (3,6% frente al 1,8%), Luxemburgo (3,8% vs. 1,6%) o Francia (1,9 vs. 0,9%). Por el contrario, modera los ascensos en Bélgica (2% vs. 3,6%), Bulgaria (2,6% vs. 4%) o Italia (1,5% vs. 2,1%). En el caso de Alemania y Francia, el encarecimiento es de cinco y diez décimas, respectivamente, hasta el 2,8% y el 1,9%. Hay que tener en cuenta que las consecuencias derivadas de la tensión en Oriente Próximo dependerán de la intensidad y la duración del conflicto, pero también de la propagación, concretamente de los efectos de segunda ronda. No obstante, el mayor riesgo a corto plazo se concentra ahora en el impacto «significativo» que tendrá en la inflación la escalada de los precios del petróleo y del gas, así como en sus efectos en los precios del consumidor y la economía. Marzo de 2026 será recordado en el mercado petrolero por registrar la mayor subida mensual de su historia, con crecimientos que rondan el 50% tanto en el Brent como en el West Texas. 

Las bolsas europeas recuperan terreno y el petróleo se dispara por el temor a una guerra larga en Irán

La tensión en Oriente Próximo pone al petróleo de nuevo en el punto de mira. La amenaza por parte de Estados Unidos de una invasión terrestre para la toma de la isla de Jarg, clave para la industria petrolera iraní, asegurando que destruirá sus centrales y pozos petrolíferos, mientras el régimen de los Ayatolás avisa con imponer nuevas tarifas para cruzar por el estrecho de Ormuz, presionan la cotización del ‘oro negro’, que se desinfla al cierre de los mercados en Europa desde máximos de 2022. El Brent, la referencia en Europa, cierra en los 112 dólares, un 0,2% menos, aunque ha llegado a tocar los 116 dólares, al tiempo que el West Texas supera la barrera de los 102 dólares, un 3,2% más, máximos desde 2022. De su lado, los futuros del gas avanzan un ligero 0,4%, hasta los 54 euros el megavatio hora. Los diputados iraníes han registrado en el Parlamento un proyecto de ley para cobrar un peaje por el tránsito en Ormuz, planteamiento que se articulará en cuatro partes: la seguridad marítima, el cobro de tasas por contaminación ambiental, cobro por servicios de practicaje y la creación de un fondo para el desarrollo regional. El objetivo pasa porque se reconozca legalmente la soberanía, el dominio y la supervisión de Irán sobre el estrecho de Ormuz, para que además genere una fuente de ingresos al país a través del cobro de un peaje.»Esta semana debería ser de despiste y repliegue hasta disponer de información clara. Entramos en una fase de convivencia tensa con la incertidumbre sobre la guerra en Irán, hasta que suceda o pueda intuir su desenlace. Al mercado no le gustan los tiempos lentos, ni los periodos de incertidumbre largos. Y menos aún si coinciden tres incertidumbres de cierto peso», explican los analistas de Bankinter. Un cóctel al que se suma la entrada en la ecuación de los Hutíes de Yemén, que han atacado a Israel. Desde Irán han asegurado este lunes que no ha formado parte de la cumbre celebrada en Islamabad entre Pakistán, Arabia Saudí, Turquía y Egipto para poner fin a la guerra, sino que es un esfuerzo organizado por esos países. Esto aboca a pensar que la guerra podría durar más de lo previsto. Las declaraciones de Trump en una entrevista con el diario Financial Times, en el que ha mostrado su intención de apoderarse del petróleo tras comparar esta situación con la de Venezuela, tampoco pasan por alto para el mercado. «Para serles sincero, lo que más me gustaría es apoderarme del petróleo de Irán, pero algunos tontos en Estados Unidos me preguntan: ‘¿Por qué haces eso?’. Son estúpidos», ha comentado. Mathiey Racheter, director de Investigación Estratégica de renta variable de Julius Baer, asegura que los mercados reflejan un escenario de disrupción prolongada. «El curso del conflicto es muy incierto, con riesgos que apuntan a una mayor escalada antes de que surja una desescalada creíble. Mantenemos la cautela a corto plazo y prevemos mejores oportunidades una vez que el impacto macroeconómico se aclare», precisa. En este contexto, los principales índices del Viejo Continente acaban la sesión en verde. El Ibex 35, la referencia española, se anota un alza de casi el 1% y recupera de nuevo los 16.900 puntos, en línea con el CAC40 (+0,9%) y el Dax alemán (+1,18%). De su lado, el FTSE MIB avanza un 1% y el FTSE 100 sube un 1,6%. Las ganancias se extienden también a Wall Street, que registra ligeras subidas. En el plano macroeconómico, destaca la publicación en Alemania de la lectura preliminar del IPC de marzo, que cumple previsiones y escala siete décimas, hasta el 2,7%. En España, la inflación ya nota los estragos tras dispararse en marzo al 3,3% por el repunte de los combustibles, su mayor nivel en casi dos años. «La inflación europea importa ahora especialmente para evaluar el primer impacto del encarecimiento del petróleo, así que permanece como referencia objetiva en la que más fijarnos esta semana», añaden desde Bankinter. De vuelta a España, las caídas vienen protagonizadas por Acerinox (-2,3%), IAG (-2%), Merlin Properties (-1%), Puig Brands (-1,17%) y Enagás (-0,9%). En contraste, los rebotes vienen liderados por Acciona (+3,5%), Solaria (+3,1%), Iberdrola (+3,1%) y Acciona Energía (+3%). En cuanto a la deuda, la rentabilidad del bono español a diez años cae, con la consecuente subida de precio, al 3,5%. 

Cuenta atrás para el choque entre Trump y Xi por el poder global

El conflicto en Irán ha dejado de ser el centro del tablero antes de terminar. Mientras el ruido militar continúa sobre el terreno, el mercado energético ha empezado a señalar en otra dirección. El petróleo no ha confirmado el escenario de crisis que se daba por hecho al inicio de la guerra con previsiones por encima de los 150 dólares, y esa ausencia de tensión sostenida está desplazando el foco hacia la próxima cumbre entre Estados Unidos y China. La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping ya tiene fecha. Será el 14 y 15 de mayo en Pekín. Y no llega como un gesto diplomático más, sino como el punto de convergencia de varias tensiones abiertas al mismo tiempo. Trump había aplazado este viaje en plena escalada en Oriente Medio. En ese momento, la prioridad era contener las implicaciones de la guerra en Irán. Ahora, con el mercado energético mostrando señales de estabilidad relativa, la Casa Blanca ha decidido retomar la agenda estratégica. Pero lo hace en condiciones muy diferentes a las previstas inicialmente.Estados Unidos llega con margen, pero no con tranquilidadLa ausencia de un shock prolongado en el petróleo ha evitado un repunte adicional de las expectativas de inflación, aunque la rentabilidad del bono estadounidense a diez años sigue en el 4,4% y los mercados no consiguen pasar página.  Por otro lado, Estados Unidos llega a la cumbre tras el tirón de orejas de la OCDE, que advierte de que la inflación en Estados Unidos alcanzará el 4,2% en 2026, impulsada en parte por el impacto energético del conflicto. No es una cifra descontrolada, pero sí lo suficientemente alta como para limitar el margen de maniobra de la Reserva Federal y condicionar la política económica. Lejos de adoptar un enfoque prudente, Donald Trump ha decidido elevar el tono antes de viajar a Pekín. En una intervención reciente, dejó una frase que ha sido interpretada como una declaración de intenciones: “Estados Unidos tomará el control de aquello que considere necesario”. No se limita a Irán ni al ámbito nuclear. Es un mensaje dirigido al conjunto del sistema internacional, y especialmente a China. Implica una visión en la que Estados Unidos no se concibe como un actor más, sino como el garante último del orden global. China responde y Taiwán vuelve al centro del tablero La reacción de Pekín ha sido rápida y calculada. El Ministerio de Comercio ha activado dos investigaciones contra Estados Unidos en respuesta directa a las medidas arancelarias de Washington. La primera se centra en restricciones a tecnología avanzada, inversión y acceso a mercado. La segunda apunta a las barreras sobre productos vinculados a la transición energética. Una forma de fijar su posición antes de empezar a negociar. Pero más allá del ruido geopolítico, el núcleo del conflicto entre Estados Unidos y China sigue siendo tecnológico. Estados Unidos mantiene restricciones severas sobre la exportación de chips de última generación y sobre el acceso de empresas chinas a tecnologías críticas. El objetivo es frenar el desarrollo tecnológico de China en sectores clave como inteligencia artificial, computación avanzada y defensa. China, por su parte, ha acelerado su estrategia de autosuficiencia. Está invirtiendo miles de millones en desarrollar su propia industria de chips, reducir su dependencia exterior y construir un ecosistema tecnológico independiente.  Y si hay un elemento que puede convertir esta rivalidad en una crisis mayor, ese es Taiwán. La isla no solo tiene un valor geopolítico evidente, sino que es el corazón de la industria mundial de semiconductores avanzados. Controlar o influir sobre Taiwán implica tener una ventaja decisiva en el ámbito tecnológico. Estados Unidos mantiene su apoyo a la isla, tanto en términos políticos como militares. China, por su parte, considera Taiwán una parte irrenunciable de su territorio. La percepción mutua es abiertamente conflictiva. Mientras el expresidente Joe Biden llegó a afirmar que China busca dominar primero el Indo-Pacífico y después el mundo, desde Pekín se sostiene que Occidente intenta contener su crecimiento. La cumbre de mayo servirá para medir hasta qué punto ambas partes están dispuestas a negociar o a seguir tensando la cuerda.

El euríbor registra en marzo la mayor subida mensual en tres años y encarecerá las hipotecas más de 300 euros

Fulminante. La guerra en Irán, de la que ya se cumple más de un mes, ha provocado una subida empinada del euríbor, el índice que se toma como referencia para calcular la inmensa mayoría de las hipotecas a tipo variable en España. El indicador está a punto de despedir este mes con su mayor incremento mensual en tres años, lo que de hecho supone un contratiempo más para el presupuesto de las familias endeudadas. La media mensual, que es la que se aplica para actualizar los préstamos hipotecarios, se sitúa en marzo en 2,532% a solo dos sesiones para que termine el mes. Este dato implica una subida de las cuotas tanto si la revisión es anual, como si es semestral, algo que en el caso de las primeras no sucedía desde hace dos años. La intensidad de ese incremento dependerá de las condiciones del préstamo. Para una hipoteca media de 150.000 euros con un plazo de amortización de 25 años y un diferencial de un punto, la cuota media alcanzará los 753,51 euros. Son 10,76 euros más al mes y 129 euros más al año para las revisiones anuales y casi 29 euros más al mes y 172 euros más al semestre para las semestrales.Si el préstamo hipotecario es de 300.000 euros con esas mismas condiciones, los hogares que lo revisen con el dato de marzo pasarán a pagar una cuota de 1.507 euros al mes. Esta implica una subida de 21,5 euros al mes y de 258 al año en las revisiones anuales y de 57,4 euros al mes y 344 al semestre en el caso de las segundas. El problema de estos incrementos es que llegan en un momento en el que los presupuestos familiares tienen que hacer frente también a un encarecimiento de los combustibles al ir a repostar. Esta es ya, de hecho, la Semana Santa con los precios del diésel más caros. El motivo de todos estos incrementos está en el conflicto de Oriente Próximo y en el temor a que el encarecimiento de la energía (han subido con fuerza desde su inicio tanto el petróleo como el gas) y el del transporte en general acaben repercutiendo negativamente en la cesta de la compra y disparen la inflación. Es un escenario con el que los bancos centrales no contaban hasta hace relativamente poco y que trastoca sus planes, porque puede obligarles a subir los tipos de interés para contener el alza de los precios y eso sería negativo para la economía, que puede enfriarse más rápido de lo previsto. El euríbor inició el mes en el 2,229% en tasa diaria y el viernes se situó en el 2,86%. En ese intervalo de tiempo ha sufrido alguno de sus mayores incrementos para una sola jornada desde 2008, en plena crisis financiera internacional. «Este comportamiento refleja una volatilidad poco habitual en el euríbor y apunta a un posible repunte adicional en los próximos meses, en un contexto marcado por la incertidumbre tras el inicio del conflicto en Oriente Próximo a comienzos de marzo», explican desde iAhorro.Al final el indicador se comporta también como un termómetro financiero. Pablo Vega, experto en finanzas de Roams, pone el acento en cómo el Banco Central Europeo reforzó esa idea en su última reunión, en la que mantuvo los tipos de interés, pero lanzó un mensaje «más duro, anticipando más inflación y menos crecimiento». En ese contexto, sostiene, el mercado ya asume que los tipos se mantendrán elevados durante más tiempo. Esto supone un cambio evidente para las familias porque con estos niveles las revisiones anuales dejan de generar ahorro y conllevan un mayor coste. Las nuevas hipotecas también serán más carasOtro efecto de la subida del euríbor está en que lleva a las entidades a encarecer también el coste de los nuevos créditos, por lo que endeudarse va a ser más caro y muy probablemente más difícil si el conflicto se prolonga más de lo previsto. Ante una situación de crisis, los bancos tienden a elevar los requisitos que exigen a los clientes para evitar futuros impagos. La parte menos negativa es que el incremento del euríbor se produce en un contexto diferente al de shocks anteriores. Entre otras cosas, porque la morosidad de la banca se mantiene en mínimos históricos, gracias al esfuerzo del sector privado (los hogares y las empresas) para rebajar su deuda tras la pasada crisis financiera. Según el Banco de España, la tasa de dudosos se situó en enero en el 2,71%, su nivel más bajo en dieciocho años. Entre las escasas previsiones que reflejan cómo puede comportarse este indicador este año están las de Bankinter, que son de las pocas que incorporan ya el impacto de la guerra. En concreto, y según sus estimaciones, el euríbor a 12 meses podría situarse entre 2,30% y 2,45% este año y entre 2,30% y 2,45% el que viene, lo que descartaría en principio el peor de los escenarios en este conflicto. 

La gran banca española se compromete con los accionistas a mantener beneficios récord pese a la situación en Irán

BBVA, Banco Santander, CaixaBank y Bankinter dan por concluidas sus juntas de accionistas de 2026. Todas ellas han tenido lugar con la guerra de Irán como trasfondo que, aunque a priori, desde la Casa Blanca sostienen que será un conflicto corto, hay poca visibilidad acerca de la duración y la intensidad del mismo. Pasado un mes del inicio de los ataques de Israel y Estados Unidos al régimen de los ayatolás, los cuatro grandes bancos españoles mantienen sus previsiones para el conjunto del ejercicio, pese a la incertidumbre, que es una de las palabras que más se han repetido en estas citas con inversores. BBVA, que suele abrir la temporada, ha defendido sus guías de cara a los próximos trimestres, comprometiéndose a crecer por encima de los competidores e impulsar la rentabilidad hasta el 20%. El grupo de origen vasco se escuda en la diversificación como escudo para crecer ante un escenario condicionado por el impacto de la guerra. «Afrontamos este contexto con confianza gracias a nuestra diversificación geográfica, a la combinación única de crecimiento y rentabilidad y a una estrategia con un claro foco de innovación», ha expuesto el presidente, Carlos Torres. En la misma línea, su homóloga en Banco Santander, Ana Botín, también ha destacado la exposición del grupo a diferentes geografías como una palanca diferencial en el entorno actual, especialmente, ante la creciente fragmentación económica. La banquera confía en cerrar 2026 con un nuevo beneficio récord tras contabilizar 14.100 millones el año pasado, en línea con lo proyectado en su nuevo plan estratégico (2026-2028) que les permitiría alcanzar en el último año del ciclo los 20.000 millones de ganancias. «Nuestra presencia equilibrada en diferentes países y negocios mitiga sustancialmente el riesgo, al reducir la volatilidad, haciendo nuestros resultados más predecibles a lo largo del ciclo», ha expuesto. La entidad está inmersa en varias operaciones corporativas en Estados Unidos, con la compra de Webster Bank, y en Reino Unido, con la adquisición de TSB a Banco Sabadell, operación que previsiblemente se cerrará en las próximas semanas. Se da la circunstancia de que tanto BBVA como Banco Santander ofrecen servicios en Oriente Próximo a través de su pata de Banca Patrimonial. De su lado, CaixaBank ha reafirmado la revisión al alza de los objetivos para 2025-2027 al detectar un «mar de fondo más favorable» de lo anticipado inicialmente. La entidad con sede en Valencia, que registró unas ganancias de 5.891 millones el año pasado, ha elevado del 4 al 6% la meta de crecimiento medio anual, reduciendo la tasa de morosidad al 1,75% y mejorar la rentabilidad sobre recursos tangibles en tres puntos, hasta el 18%.Bankinter, que ha logrado superar la barrera de los 1.000 millones de beneficio, espera fortalecer su presencia en los cuatro mercados en los que opera. Esto es: España, Portugal, Irlanda y Luxemburgo. «Estamos convencidos de que 2026 será un año en el que impulsaremos nuestra capacidad de crecimiento en todos los negocios y segmentos de clientes en los que podamos aportar y generar más valor», ha dicho.Completaría la lista Unicaja, que ha convocado a los accionistas el próximo 9 de abril, mientras que Banco Sabadell ha convocado al inversor el 6 de mayo. En el caso de la entidad catalana, el encuentro vendrá marcado por el relevo en el cargo de consejero delegado. César González-Bueno cesará en sus funciones tras esta cita en sustitución de Marc Armengol, actual CEO de la filial británica, que llega con el reto de acelerar los cambios tecnológicos en plena irrupción de la inteligencia artificial. En el corto plazo, uno de sus desafíos más inminentes pasa por desplegar la nueva aplicación y página web. Si todo va según el calendario previsto, el estreno de estas plataformas tendrá lugar en el segundo trimestre, por lo que coincidirá con la llegada de Armengol a la máxima dirección de Banco Sabadell.Según datos recopilados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), la banca española contabiliza activos en Oriente Próximo por valor de 18.563 millones, cifra que representa alrededor del 14% del total de activos europeos con exposición en la zona. Esto la sitúa como la tercera más afectada por detrás de la banca francesa con 60.825 millones, alrededor del 46%; y Alemania, que registra 18.954 millones, el 14,3%. El sector bancario español está pendiente de los próximos movimientos del Banco Central Europeo (BCE). La subida del euríbor a doce meses, la referencia del mercado hipotecario, anticipa posibles subidas de tipos de interés si la inflación se dispara como consecuencia de la guerra. El organismo encabezado por Christine Lagarde ha admitido que está dispuesto a encarecer el precio del dinero, aunque no actuarán hasta disponer de información suficiente. 

Los jóvenes de 13 años ya pueden invertir por su cuenta en Estados Unidos ¿Y en Europa?

Paul tiene 13 años y compra acciones desde el móvil antes de entrar en clase. Carla, a la misma edad, vende tras una caída en la apertura del mercado. Las órdenes se ejecutan sin intervención de sus padres. Los casos son ficticios, pero la operativa que describen ya existe.En España, esa escena no es posible. Un menor no puede comprar ni vender acciones por su cuenta. Las cuentas a su nombre deben estar gestionadas por sus padres o tutores y cada operación requiere intervención adulta.La limitación no es técnica, sino legal. La capacidad para contratar productos financieros está restringida por edad. A eso se suma el marco regulatorio europeo, donde la protección del inversor minorista se sitúa en el centro. Normativas como MiFID II refuerzan ese enfoque.Ese esquema contrasta con lo que empieza a desarrollarse en Estados Unidos desde 2024. Entidades como Charles Schwab han lanzado cuentas para adolescentes entre 13 y 17 años con acceso individual y operativa directa.En estas cuentas, el usuario puede comprar y vender acciones y gestionar su saldo sin autorización previa en cada movimiento. La supervisión parental se mantiene, pero sin poder intervenir en la ejecución diaria de las órdenes.La diferencia con el modelo anterior es estructural. En las cuentas custodiales clásicas, la titularidad podía corresponder al menor, pero la gestión recaía íntegramente en el adulto. El nuevo formato desplaza la ejecución al adolescente y mantiene al padre o tutor en un papel de seguimiento.En esa transición aparecen distintos diseños. Charles Schwab mantiene cuentas conjuntas en las que el menor accede y opera dentro de un entorno supervisado. Fidelity, por su parte, estructura su Youth Account como una cuenta de corretaje propiedad del adolescente, con capacidad de decisión directa y visibilidad para los padres.Aprender a invertir antes de votarPor otro lado, el despliegue de estos productos coincide con un aumento del interés por la inversión entre jóvenes en Estados Unidos. Varias encuestas del sector publicadas en 2025 sitúan ese interés por encima del 70% entre los jóvenes.A ello se suma otro dato relevante: entre un 40% y un 50% ya ha tenido algún tipo de experiencia financiera o acceso a cuentas antes de cumplir los 18 años, según estudios de Fidelity y Charles Schwab.Un avance que se apoya a su vez en cambios operativos del mercado minorista. Las aplicaciones móviles han reducido costes de acceso, han simplificado la apertura de cuentas y han extendido la operativa con importes bajos, ampliando el número de usuarios que pueden acceder por primera vez.En este entorno, más del 60% de los inversores minoristas en Estados Unidos ya opera principalmente desde el móvil, a través de plataformas como Robinhood, que ha normalizado una experiencia de inversión inmediata y accesible.A este cambio se añade un factor generacional. Más del 60% de los jóvenes inversores afirma que su aprendizaje financiero proviene de redes sociales y plataformas digitales como TikTok, YouTube o Instagram. La circulación constante de contenido sobre acciones, fondos o criptomonedas, junto con la aparición de los llamados “finfluencers”, ha adelantado el primer contacto con la inversión varios años respecto a generaciones anteriores.Europa empieza a invertir a los 25 añosEn ese contexto, la diferencia con Europa no es solo normativa. Es también generacional. Mientras en Estados Unidos el acceso al mercado se produce en la adolescencia, en Europa el primer contacto real con la inversión suele retrasarse hasta los 25 o incluso los 34 años, según distintos informes europeos sobre el perfil del inversor minorista. El marco legal europeo mantiene al menor dentro del perímetro de representación de sus padres o tutores durante toda la minoría de edad.El Banco de España recoge en sus criterios de buenas prácticas que los menores pueden ser titulares de cuentas, pero no contratar por sí mismos, sino a través de sus representantes legales. En la operativa, los actos sobre la cuenta corresponden a quienes ejercen la patria potestad.A ese plano civil se añade el regulatorio. La Autoridad Europea de Valores y Mercados mantiene que MiFID II refuerza la protección del inversor mediante nuevos requisitos y el refuerzo de los ya existentes. En marzo de 2026, el supervisor vinculó ese marco al recorrido del inversor minorista y a la futura estrategia de inversión minorista.En ese proceso no se contempla la apertura de cuentas de inversión autónomas para menores. El foco regulatorio se mantiene en el inversor adulto que accede por primera vez a los mercados y en las condiciones en las que lo hace.Por ahora, no hay iniciativas regulatorias relevantes en Europa orientadas a trasladar el modelo estadounidense. Las medidas en discusión se concentran en educación financiera y en herramientas de simulación, no en operativa real autónoma para menores. Ese límite coincide, sin embargo, con un momento en el que Estados Unidos ya ha dado el primer paso.

Los hutíes entran en el conflicto de Oriente Próximo: atacan Israel, amenazan con bloquear el mar Rojo y agravar la crisis energética

El conflicto en Oriente Medio continúa escalando después de que este sábado los hutíes del Yemen hayan anunciado su incorporación a la guerra de Irán con el lanzamiento de dos misiles contra territorio israelí. Estas fuerzas, aliadas tradicionales de Teherán, han confirmado así el nuevo comienzo de una operación «en apoyo de la República Islámica de Irán y a los frentes de resistencia en Líbano, Irak y Palestina», una acción con la que podría agravarse aún más la crisis energética que se vive en todo el planeta. Estos insurgentes, además, ocupan una posición de importancia estratégica en este conflicto, al contar con proyectiles y drones capacitados para alcanzar el sur de Israel a través del mar Rojo o por encima de Arabia Saudí o Jordania, cuyas defensas ahora mismo están dedicadas al derribo de los proyectiles iraníes.»Nuestras operaciones, con la ayuda de Dios Todopoderoso, continuarán hasta que se alcancen los objetivos declarados y hasta que cese la agresión en todos los frentes de resistencia», han asegurado los hutíes este sábado. Con todo, cabe destacar que los hutíes no son del todo ajenos al conflicto, ya que durante la guerra de Gaza, los hutíes montaron una campaña doble de ataques, primero contra territorio israelí y después contra la navegación en el mar Rojo como gesto de solidaridad con la causa palestina. Así, con este nuevo conflicto, los hutíes podrían de nuevo bloquear el mar Rojo y provocar enormes consecuencias económicas. Un movimiento que nació hace décadasLos rebeldes hutíes de Yemen son un movimiento de resistencia que nació hace décadas en oposición a la influencia religiosa de Arabia Saudí. El grupo está compuesto por entre 180.000 y 200.000 hombres, según un informe de 2019 del International Crisis Group.Toman su nombre de Hussein Badr al Din al Huti, quien en 2004 lideró el primer alzamiento de este grupo. Entre ellos predomina la rama del islam chiita conocida como zaidismo, pero también hay suníes. Los zaiditas gobernaron Yemen del Norte durante un milenio, hasta 1962. Suponen un tercio de la población.Los hutíes, así, son miembros de un grupo rebelde también conocido como Ansar Allah (Partidarios de Dios) y no tienen objetivos políticos o de gobierno declarados en Yemen. Su grito de guerra es «Dios es grande, muerte a América, muerte a Israel, maldición sobre los judíos y victoria del islam».La guerra del YemenEntre 2004 y 2010, lucharon como milicia en varias guerras contra el presidente de Yemen, Ali Abdulá Salé Salé, que cayó finalmente en 2011 con la Primavera Árabe. Se inició un diálogo de transición que tenía por objetivo crear un nuevo Gobierno estable. Tras ello, los hutíes se hicieron muy poderosos; tanto que en 2015 se aliaron con Salé, aquel al que habían ayudado a derrocar. Tomaron el control de la capital, Saná, y derrocaron al nuevo presidente, Abd Rabbu Mansour Hadi.En ese punto, el Gobierno yemení en el exilio pidió ayuda militar a sus aliados para expulsar a los hutíes. Esos fueron Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos y esa es la guerra que aún continúa. Hoy, los hutíes controlan la capital yemení y amplias franjas del país. Además, es suyo Hodeidah, un puerto del Mar Rojo por el que entra el 80% de las importaciones del país.Un gran conflicto económicoCon sus posiciones, los hutíes podrían desencadenar así un nuevo peligro para el paso del petróleo por el mar Rojo, que se sumaría al del cierre del Estrecho de Ormuz. De ello ha alertado de hecho la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, quien habló este jueves de la necesidad de mantener abierto el mar Rojo. Lo mismo declaraba también la propia administración estadounidense la semana pasada, antes de que se produjeran así los ataques de este sábado: «Aunque el grupo terrorista hutí no ha atacado buques comerciales desde el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Gaza en octubre de 2025, los hutíes siguen representando una amenaza para los activos estadounidenses, incluidos los buques comerciales, en esta región».Lo que pase así a partir de ahora con los hutíes resultará crucial puesto que con el cierre de Ormuz el petróleo había encontrado y reforzado sus caminos por el mar Rojo. Así, las exportaciones de crudo del reino de Arabia Saudí a través del puerto de Yanbu, ubicado en el mar Rojo, se han duplicado incluso en las últimas semanas. Además, a través de ellas se lleva la mercancía hacia Europa a través del canal de Suez, y hacia Asia a través de Bab-el-Mandeb.

Botín anticipa un beneficio superior a 14.100 millones para Banco Santander en 2026 pese a la incertidumbre por la guerra en Irán

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, confía en batir en 2026 los 14.100 millones de beneficio obtenidos en el conjunto del año pasado. El grupo ha arrancado el ejercicio «con fuerza», manteniendo la tendencia positiva de los últimos años, con crecimiento de clientes e ingresos, mejora de la eficiencia y una calidad crediticia «estable» en el marco de la estrategia del grupo, denominada One Transformation, mensajes que la banquera ha trasladado a los accionistas este viernes en el marco de la celebración de la junta de accionistas.»Hemos continuado con la tendencia positiva de años anteriores este primer trimestre, creciendo en número de clientes y en ingresos, mientras que se espera que los costes caigan en euros constantes interanualmente, dando como resultado una mejora en la eficiencia de aproximadamente 250 puntos básicos. En consecuencia, vamos en línea para aumentar el beneficio en 2026 con respecto al año anterior», ha comentado. El grupo reitera previsiones en un entorno marcado por la tensión en Oriente Próximo, que redundará en más inflación y menos crecimiento y confirma todos los objetivos para este año, incluida la mejora de los ingresos de un dígito medio, la reducción de costes en euros constantes y un coste del riesgo estable. Botín destaca la diversificación geográfica como un factor diferencial «clave» en el entorno actual, especialmente ante la creciente fragmentación económica. «Nuestra presencia equilibrada en diferentes países y negocios mitiga sustancialmente el riesgo, al reducir la volatilidad, haciendo nuestros resultados más predecibles a lo largo del ciclo», remarca. Precisamente, uno de los puntos recogidos en el orden del día de la junta es la ampliación de capital para entregar acciones de Santander a los accionistas de Webster Bank, que recibirán 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 acciones de Santander dando lugar a una contraprestación total de 75 dólares por acción.»Tras la venta de Polonia, anunciamos dos adquisiciones complementarias: TSB en el Reino Unido y Webster en Estados Unidos, ambas perfectamente alineadas con nuestra jerarquía de capital. La disciplina de capital no consiste solo en hacer más, sino en hacer aquello que genera el valor más sostenible a lo largo del tiempo. La combinación del liderazgo de Santander en financiación al consumo con la franquicia comercial de Webster y su base de depósitos de alta calidad nos convierte en un banco regional bien diversificado y nos permitirá capturar nuevas oportunidades de crecimiento y generar sinergias», ha ensalzado. En este contexto, Botín explica a los inversores que Banco Santander entra en la siguiente fase de su estrategia desde una posición de «fortaleza» estructural tras haber avanzado en la simplificación e integración de su modelo operativo y sus plataformas globales. Asimismo, la banquera ha apelado al impacto de la inteligencia artificial en el grupo, que en su opinión, «conllevará, probablemente, la mayor transformación económica y social desde la Revolución Industrial. Su impacto irá mucho más allá de la productividad». Entre los casos de uso de la banca, Botín cita la posibilidad de analizar mejor los riesgos, prevenir el fraude o personalizar servicios y ampliar el acceso al crédito. En el marco de su plan estratégico 2026-2028 estiman que contribuirá entre ahorros e ingresos en 1.000 millones al grupo. Precisamente, su hoja de ruta a tres años recoge la expectativa de cerrar 2028 con un beneficio de 20.000 millones y alcanzar un volumen de clientes de 210 millones de personas al término del periodo. Mantendrá el ‘pay-out’ en el 50%La junta de este viernes somete a votación un dividendo final en efectivo con cargo a los resultados de 2025 de 12,5 céntimos de euro por acción, pagadero el 5 de mayo de 2026. En consecuencia, la remuneración en efectivo alcanzará los 24 céntimos, un 14% más, siendo el montante total de aproximadamente 7.050 millones (en torno al 50% del beneficio) repartido a parte iguales entre dividendos y programas de recompras. El banco arrancó un plan de adquisición de títulos propios por 5.000 millones, cifra que incluye los 3.200 millones vinculados al exceso de capital derivado de la venta del 49% de Santander Polonia. Casi la mitad de este programa ya se ha completado. La intención del grupo pasa por mantener la ratio de ‘pay-out’ (porcentaje de beneficio que distribuye entre los accionistas) en el 50%. «Tenemos el objetivo de más que duplicar el dividendo en efectivo por acción en 2028 con respecto al de 2025, aumentando a partir de los resultados de 2027 al 35% la parte del beneficio que se dedicará a dividendo en efectivo», ha añadido. Los accionistas también votarán el nombramiento de Deborah Vieitas como nueva consejera independiente, en sustitución de Homaira Akbari, que dejará el cargo este viernes. En la junta, también votarán la reelección de Sol Daurella, Gina Díez Barroso, Antonio Weiss y la del empresario Carlos Barrabés, investigado por el juez Juan Carlos Peinado en el caso por presunto tráfico de influencias a Begoña Gómez, mujer del presidente del Gobierno.

Inditex multiplica por más de veinticinco la inversión desde su salida a bolsa en 2001

¿Cómo es posible que una acción que “solo” ha pasado de 14 a 50 euros puede esconder una de las mayores historias de creación de valor de Europa? Eso es exactamente lo que ocurre con Inditex desde su salida a bolsa hace 25 años.A primera vista, los números parecen casi decepcionantes. Desde su salida a bolsa el 23 de mayo de 2001, cuando debutó a 14,70 euros por acción, hasta los 50,40 euros en los que cotiza en marzo de 2026, la revalorización ronda el 240%. Un buen resultado, pero ni mucho menos extraordinario para 25 años. Y, sin embargo, esa lectura es engañosa.
La historia real, la que explica por qué Inditex se ha convertido en una de las grandes creaciones de valor europeos, empieza cuando se ajusta lo que el mercado muchas veces pasa por alto: las ampliaciones liberadas (splits) y el dividendo. Al hacerlo, la historia cambia por completo. El precio equivalente de salida cae por debajo de los 2 euros y la acción no se ha multiplicado por tres, sino por más de 25 veces. En otras palabras: una revalorización superior al 2.500% solo en precio, que rebasa el 3.000% si se incluye la remuneración al accionista. Ahí es donde empieza, de verdad, la historia bursátil de Inditex.La ventaja del tiempoMucho antes de convertirse en un gigante cotizado, Inditex fue un experimento operativo. En la Galicia de los años 60 y 70, Amancio Ortega puso en marcha un pequeño taller textil con una idea que acabaría redefiniendo el sector: la clave no era solo qué vender, sino cuándo hacerlo. Ese “cuándo” terminó siendo decisivo.Mientras buena parte de la industria trabajaba con ciclos de varios meses, Inditex desarrolló un sistema capaz de llevar una prenda desde el diseño hasta la tienda en cuestión de semanas, en ocasiones en apenas quince días. Producción cercana, logística centralizada y una conexión directa entre tiendas y equipos creativos permitían ajustar la oferta casi en tiempo real.Ese modelo no solo aceleraba la rotación. Zara, por ejemplo, puede renovar colecciones hasta una docena de veces al año al mismo tiempo que reduce el riesgo de inventario y minimiza la necesidad de descuentos.Ahí radica una de las grandes diferencias frente a competidores tradicionales como H&M o Gap, y también frente a nuevos actores digitales como Shein o Temu. No es tanto una cuestión de precio, sino de control, velocidad y ejecución.Escalar sin romper el modeloCuando Inditex sale a bolsa en 2001, ese sistema ya funcionaba, pero todavía a escala limitada. La compañía facturaba en torno a 3.200 millones de euros y su valor de mercado no alcanzaba los 10.000 millones. A partir de ahí, el crecimiento fue sostenido y, sobre todo, coherente con el modelo. La expansión internacional permitió llevar ese sistema a nuevos mercados sin modificar su lógica central.Veinticinco años después, las cifras reflejan esa evolución: más de 39.800 millones de euros en ingresos, 6.220 millones de beneficio neto y una capitalización que ronda los 158.000 millones, tras haber llegado a situarse cerca de los 174.000 millones a finales de 2025.Al mismo tiempo, la compañía fue ganando peso en los mercados financieros. La entrada en el Euro Stoxx 50 en 2011 marcó su consolidación como uno de los grandes valores europeos.De abrir tiendas a optimizar el sistemaDurante los primeros años como cotizada, el crecimiento estuvo muy ligado a la apertura de tiendas. Pero con el tiempo, el foco fue cambiando. En la década de 2010, el mercado empezó a valorar la capacidad de Inditex para crecer manteniendo márgenes elevados y una generación de caja consistente.Ese equilibrio se puso a prueba en 2020. La pandemia provocó cierres generalizados, caídas en bolsa y las primeras pérdidas recientes. Pero también aceleró una transición que ya estaba en marcha. El grupo redujo el número de tiendas, apostó por ubicaciones más grandes y productivas y reforzó la integración entre el canal físico y el digital.Hoy, ese cambio se traduce en un negocio online que supera los 10.600 millones de euros y ya representa cerca del 27% de las ventas totales. Más que un canal independiente, forma parte de un sistema único en el que tienda y web operan de forma integrada.Por otro lado, más allá del crecimiento, los resultados reflejan una combinación de estabilidad operativa, mejora de márgenes y generación de caja. En 2025, Inditex alcanzó un margen operativo cercano al 20%, con costes creciendo por debajo de las ventas.Según explica Javier Molina, analista de eToro, esta disciplina permite que la mejora se traslade a toda la cuenta de resultados, mientras la compañía refuerza su posición financiera con cerca de 11.000 millones de euros de caja neta. Ese equilibrio entre crecimiento moderado, rentabilidad y caja es lo que ha llevado a muchos analistas a redefinir a Inditex como un “value de calidad”, más que como una empresa de crecimiento puro.Lo que esperan los analistasLas últimas valoraciones del mercado apuntan en una dirección similar. Bank of America destaca que Inditex cerró el cuarto trimestre con ventas de 11.700 millones de euros y un crecimiento del 8,9% a tipo de cambio constante, además de un EBIT por encima de lo esperado. También subraya que el inicio de 2026 mantiene ritmos cercanos al 9%, lo que refuerza la expectativa de continuidad en la expansión de márgenes. La entidad sitúa su precio objetivo en 63 euros por acción.Desde un enfoque más estratégico, Goldman Sachs identifica cuatro motores principales: la agilidad del modelo operativo, el crecimiento de las ventas, la resistencia de los márgenes, en torno al 20%, y el plan inversor previsto, cercano a los 2.300 millones de euros.Mayor exigencia del mercadoEn todo caso, la evolución reciente también refleja un cambio en cómo el mercado evalúa a la compañía. El ajuste registrado en 2025 tras un arranque de ejercicio más débil mostró una mayor sensibilidad de la cotización ante cualquier señal de desaceleración. Este tipo de movimientos suele asociarse a compañías con valoraciones exigentes y alta visibilidad de resultados.En la actualidad, Inditex cotiza en torno a 22 veces beneficios, un nivel que la sitúa por encima de la media del sector, pero que el mercado ha venido respaldando en función de su rentabilidad y generación de caja.Tal vez el debate no sea solo cuánto vale hoy, sino qué valoración tendría si el mercado la leyera como una gran compañía tecnológica o como una multinacional estadounidense de consumo global.Al fin y al cabo, Inditex ha hecho algo poco habitual: convertir el retail en un sistema de precisión y la moda en una combinación muy difícil de repetir de rentabilidad, escala y accesibilidad.

El Ibex 35 cae un 7% en dos semanas y pone a prueba la estrategia de comprar la caída

¿Tiene sentido comprar cada caída del mercado cuando el ajuste llega tan rápido y en un entorno tan inestable? Esa es la pregunta que deja ahora mismo el Ibex 35.El índice ha pasado en muy poco tiempo de la zona de máximos de finales de febrero, cerca de los 18.500 puntos, a moverse alrededor de los 16.800. El descenso ronda el 7% en dos semanas y se acerca al 9% si se toma como referencia todo el tramo desde máximos. La caída no entra todavía en la categoría de desplome, pero sí ha sido lo bastante rápida como para poner en duda una de las estrategias más repetidas de los últimos meses: comprar cada corrección.¿Corrección técnica del Ibex o algo más?Para Antonio Castelo, analista de iBroker, “perder un 7% en dos semanas es un movimiento brusco, pero está dentro de lo normal en un mercado alcista maduro”. El Ibex venía de un 2025 excepcional, con subidas cercanas al 50%, y había seguido marcando máximos en enero y febrero de este año. La sobrecompra era evidente. Una pausa era lógica. Pero esta vez el ajuste no ha sido solo técnico. Coincide con un shock geopolítico claro: escalada de tensión en Oriente Medio, amenazas sobre el estrecho de Ormuz y un petróleo disparado hacia la zona de 90 a 100 dólares. Ese factor ha amplificado el movimiento y ha generado un movimiento global de aversión al riesgo. Europa y Asia han caído con fuerza y el Ibex, por su composición, ha amplificado el golpe en los primeros días de marzo.Ahí aparece la segunda clave: el índice ha corregido, pero no se ha roto. Castelo recuerda que el Ibex perdió temporalmente las ganancias del año, pero después recuperó parte del terreno y volvió a reclamar los 17.000 puntos en varios cierres. La lectura, de momento, no es la de un mercado bajista. Es la de una corrección aparatosa en una tendencia alcista de fondo que todavía no ha quedado anulada.¿Qué está haciendo realmente el mercado?La forma en que se ha distribuido la caída también ayuda a entender el momento. No ha habido ventas indiscriminadas. Ha habido selección. Los bancos, que habían sido uno de los grandes motores del rally, están entre los más castigados. Santander pierde más de un 14% en el mes, BBVA cerca del 9%, Sabadell casi un 7% y Bankinter más de un 6%.Tampoco se han librado nombres muy expuestos al ciclo y al consumo, como Inditex, que corrige alrededor del 12%, o IAG, que se deja más del 20%. Al mismo tiempo, las defensivas han aguantado mejor. Endesa apenas cede, Naturgy limita el daño y Enagás resiste claramente mejor que la media del mercado.Y hay un ganador evidente del nuevo escenario: Repsol, que sube más de un 27% al calor del petróleo. El mercado está rotando hacia lo que protege y premia a quien se beneficia del shock energético.Esa rotación encaja con lo que plantea Diego Morín, analista de IG Markets, cuando advierte de que el entorno ya no admite automatismos: “nos estamos moviendo en un entorno bastante complicado, de incertidumbre y volatilidad, por tanto, la recogida de beneficios y mantener cierto capital en liquidez no sería mala idea dado el caos que tenemos en el mundo”, comenta. El “comprar la caída”, sigue vivo, pero ya no funciona como una reacción mecánica. Exige selección, más liquidez y más control del riesgo.Morín insiste además en que lo más difícil no es medir la caída, sino distinguir si sigue siendo comprable. “Eso es difícil de predecir, sobre todo, por el entorno actual”. Ahí está el problema real del mercado. En una corrección convencional, el inversor mira el gráfico, valora soportes y entra escalonadamente. En una corrección dominada por la geopolítica, una escalada militar o un giro repentino del petróleo pueden cambiar el escenario en cuestión de horas. Por eso Morín no descarta oportunidades, pero desplaza el foco hacia valores más defensivos y hacia una gestión del riesgo mucho más estricta.Ambos analistas coinciden en todo caso, en que la referencia inmediata está muy clara. Para Morín, los 16.000 puntos son soporte y, si el Ibex consigue mantenerlos, “no es descartable que pueda intentar atacar los 18.000 puntos de nuevo”. Castelo, por su parte, sitúa la frontera del deterioro en una pérdida clara de la zona de 16.500-16.000 con volumen. Mientras eso no ocurra, el escenario principal sigue siendo el de una pausa violenta, no el de un cambio de ciclo.Durante meses, comprar la caída era casi una costumbre. Ahora vuelve a ser una decisión. Esta vez no basta con entrar rápido. Hay que acertar también con el tipo de caída que se está comprando. Como resume Morín, en el entorno actual “cualquier comentario o intervención de Trump puede cambiar el rumbo del mercado”.