Banco Santander asegura que los bancos españoles afrontan el conflicto en Irán «más fuertes que nunca»
El consejero delegado de Banco Santander España, Ignacio Julià, asegura que la banca española afronta la incertidumbre del conflicto en Irán desde una posición de fortaleza, más incluso que otras entidades en Europa. «Estamos preparados para enfrentar diferentes escenarios y estamos más fuertes que nunca» ha apuntado. Durante su intervención en el 32 encuentro del sector financiero, el responsable de la entidad en el banco ha querido remarcar que el sector bancario ha aprendido a gestionar las crisis, dado que en los últimos años ha tenido que lidiar con eventos inesperados como la pandemia de Coronavirus o la invasión rusa de Ucrania. En este sentido, pide prudencia a la espera de conocer el impacto y la magnitud de la tensión en Oriente Próximo. Por el momento, se ciñe al consenso, que apunta a que será un conflicto breve. En este contexto, ha puesto el foco en el crecimiento económico, un factor clave para el bienestar social en el que se necesita contar con bancos fuertes para que acompañen a las empresas. Pero para ser competitivos en un entorno cambiante como el actual, Julià considera necesario acelerar la inversión. Pone como ejemplo la inteligencia artificial, que en el caso del ámbito financiero va provocar que entre los bancos sea cada vez más difícil la diferenciación de la experiencia del cliente. «La IA es una oportunidad estratégica porque nos va a ayudar a dar un salto para competir o crecer», ha remarcado. En la misma línea, su homólogo en BBVA, Peio Belausteguigoitia, confía en que las próximas semanas se pueda tener un dato más certero sobre el impacto de la situación bélica en Irán en la economía mundial en las próximas semanas. El servicio de estudios del grupo, BBVA Research, que presenta previsiones la próxima semana, había estimado una expansión de la actividad del 2,4% para España este 2026, cifra que más que dobla la de europa, para la que proyectaban un avance del PIB del 1,1% en un escenario previo a la escalada de tensión entre Israel e Irán. Al igual que Julià, cree que las consecuencias económicas de la contienda dependerán de la duración del conflicto y de la evolución de los precios energéticos, sin descartar un posible escenario de estanflación, que se produce cuando el estancamiento económico va acompañado de alta inflación. En su opinión, llama a la cautela ante una situación de volatilidad como la actual en los mercados.
