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Así atraviesan el muro de aranceles de Trump las empresas españolas: aceite de oliva, vino… y chocolate

Donald Trump ha levantado un muro de aranceles alrededor de un mercado como el estadounidense, tras su regreso a la Casa Blanca. El país que preside es fundamental para productos ‘made in Spain’ como el aceite de oliva, el vino y el dulce. Las exportadores españoles se enfrentan a la incertidumbre por los vaivenes del magnate, la devaluación del dólar frente al euro y, ahora, el encarecimiento de los costes por la guerra en Irán. Las instituciones europeas, alcanzaban este miércoles un consenso para aplicar el acuerdo comercial con Estados Unidos.»La política del exportador debe ser negociar lo mejor posible con el distribuidor y pensar, aunque sea a largo plazo, en diversificarse», apunta la profesora de EAE Business School María Ángeles Ruiz Ezpeleta. La también asesora de la Agencia para el Crecimiento de las Empresas (ACCIÖ) de Cataluña, matiza que «lo único que afecta es que el precio sube, el distribuidor debe bajar su margen, y presiona al exportador».  «La política del exportador debe ser negociar lo mejor posible con el distribuidor y pensar, aunque sea a largo plazo, en diversificarse», María Ángeles Ruiz Ezpeleta (EAE Business School)Para Carlos Pobre, profesor del postrado de Inteligencia Económica y Seguridad (PIES) de NITID Institute y de la Universidad Pontificia Comillas ICAI- ICADE, «es la incertidumbre la que se abre paso planteando un gran reto a las empresas». Este experto propone la puesta en marcha de «un sistema de inteligencia para la internacionalización» que refleje las necesidades de las empresas agroalimentarias y abra la puerta a «adaptar las técnicas y herramientas de vanguardia en la gestión de riesgos».El fruto de años de trabajo Uno de los productos que han estado en el punto de mira, desde que el presidente de los Estados Unidos lanzó su ofensiva arancelaria el pasado 2 de abril de 2025, ha sido el del vino. España es el tercer productor mundial tras Francia e Italia. Estados Unidos fue el segundo mercado para los vinos envasados españoles con 210,87 millones de euros, a pesar de caer un 14,81% respecto a 2024. Según un informe de la Interprofesional del Vino de España (OIVE), a partir de datos de las aduanas de este país, España fue el cuarto proveedor del país en vinos envasados el último año por detrás de Francia, Italia y Nueva Zelanda. Las exportaciones de este tipo de caldos alcanzaron los 300,33 millones de euros y 63,68 millones de litros, con unas caídas del 16,4% y del 2,8%, respectivamente. Estados Unidos exportó en 2025 un total de 3.452,7 millones de euros en caldos (-1,7%). España fue el cuarto proveedor de vinos envasados en Estados Unidos el último año, solo por detrás de Francia, Italia y Nueva Zelanda. Las exportaciones de este tipo de caldos alcanzaron los 300,33 millones de euros, con una caída del 16,4%Entre las denominaciones de origen, que más han trabajado este mercado, se encuentra la de Rías Baixas (Galicia) que, en  2025, exportó por 67,85 millones de euros. Estados Unidos volvió a ser un año más su principal destino acumulando el 35% de sus ventas (23,88 millones de euros). En el último ejercicio los caldos enviados al país de Trump aumentaron más de un 5% en términos de volumen y un 2,18% más en valor.    Promociones y misiones «inversas»¿Cuál es el secreto? Fuentes consultadas coinciden en que se están recogiendo los frutos de años de trabajo: Esta Denominación ya participaba, a inicios de los años 2000, en actividades del ICEX en Estados Unidos y, en 2005, empezó a trabajar con una agencia de marketing en una campaña sobre el vino blanco de Rías Baixas. En la actualidad, cada año, se organizan actos de promoción al otro lado del Atlántico y «misiones inversas» anuales de importadores americanos en Galicia.   «Una hoja de ruta clara» Sobre las exportaciones , el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Rías Baixas Isidoro Serantes, reconocía que «las bodegas están viviendo unos meses llenos de incertidumbre por la situación geopolítica». Serantes hacía un balance positivo de 2025 y lo atribuía la buena marcha en Estados Unidos «al trabajo  de las bodegas, la buena predisposición de las distintas administraciones y la implicación del equipo de promoción del Consejo Regulador».»Las bodegas están viviendo unos meses llenos de incertidumbre por la situación geopolítica», reconoce el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen ‘Rías Baixas’ Un aceite de oliva (con arancel) más baratoEl grupo cooperativo DCOOP, considerado el mayor productor mundial de aceite de oliva con un promedio de 200.000 toneladas anuales, cerró el último año con un incremento de las exportaciones del 10,11% en términos de volumen respecto a 2024. Lo que se tradujo en 278,9 millones de kg por litro y una facturación de 697,51 millones de euros. Esto es un 23,75% menos por la caída del precio de productos como el aceite de oliva. El gigante cooperativista también ha vendido a 82 países, aceitunas de mesa, vino, almendras y pistachos, así como cereales y leche de cabra. DCOOP tiene en Estados Unidos e Italia sus principales mercados. Solo en suelo estadounidense comercializó productos – sobre todo aceite de oliva- por un valor de 278,86 millones de euros en 2024. Fuentes consultadas apuntan la paradoja de que «el aceite de oliva, enviado hace 2 años, era más caro que ahora con el arancel». Lo que  atribuyen «a los precios menos altos de la materia prima», por «un bajón en 2025 respecto a 2024», y la mayor producción de competidores como Túnez «que ha tenido más aceite y más barato». «Muchos están aprovechando la suspensión de los aranceles, tras el fallo de la Corte Suprema estadounidense en febrero (y la posterior sentencia del Tribunal Comercial de Estados Unidos), para adelantar pedidos y mandar más productos», añaden estas fuentes. Sin embargo, lamentan que Bruselas se esté conformando con el tipo del 15% del acuerdo comercial ratificado esta semana.»Esperemos que la Unión Europea y los Estados Unidos se sienten a negociar una solución más equilibrada», apunta Rubén Moreno (Produlce) Chocolate: Reparto de costes y diversificación  Estados Unidos es el quinto mercado de exportación para el dulce español, que el año pasado vendió allí por 169,2 millones de euros. El país es muy relevante para la categoría de ‘Caramelos y chicles’ (120,44 millones). En relación con 2024 hubo retrocesos en valor (-17,2%) y volumen (14,6%).  El secretario general de Produlce, Rubén Moreno, apunta en conversación con ‘La Información Económica’, que la concatenación de los aranceles y la inflación han convertido el último ejercicio en «un año difícil», con un encarecimiento de más de un 30%. Moreno explica que, aunque los aranceles los «paga» el importador, este negocia para que el vendedor lo repercuta formalmente. Es decir, hay un reparto. El representante del dulce español confía en que «la Unión Europea y Estados Unidos se sienten a negociar una solución más equilibrada». Sin embargo, el representante del dulce español es optimista por el buen comportamiento de mercados europeos como el francés. A lo que se añade la apertura de nuevas oportunidades como Marruecos, donde se han superado los 100 millones exportados. 

¿Se pueden bajar los tipos con la inflación al alza? Los bonos dicen «no» a la Fed

La revolución monetaria de Kevin Warsh ha chocado antes de empezar contra el mercado de bonos. Y el mercado no parece especialmente impresionado. El bono americano a 30 años ya supera el 5,1% y eso es un problema enorme para Warsh. Porque quiere bajar tipos y desmontar parte de la vieja política ultraexpansiva de la Reserva Federal (Fed). ¿Se pueden bajar los tipos de interés mientras la inflación está subiendo?En condiciones normales, la respuesta sería no. Si los precios suben, los bancos centrales suelen endurecer las condiciones financieras. Hacen más caro pedir dinero, enfrían la economía e intentan reducir el consumo para evitar que la inflación se descontrole. Ese ha sido el manual clásico durante décadas. El problema es que Warsh quiere hacer lo contrario. Y tiene sus motivos.Estados Unidos llega a esta nueva etapa con un déficit previsto de 1,9 billones de dólares en 2026, una deuda pública cercana a los 40 billones y una factura anual de intereses que ya ronda el billón de dólares. Mantener tipos altos durante demasiado tiempo empieza a convertirse en un problema económico, financiero y también político.Bajar tipos aliviaría parte de esa presión. Haría más barato refinanciar deuda, reduciría parte de los costes financieros y daría algo de oxígeno a una economía cada vez más dependiente del crédito barato. Ahí está la lógica de Warsh. El problema es que el mercado empieza a no comprarle la idea.La Fed pierde la iniciativaHace apenas unas semanas muchos inversores esperaban recortes de tipos. Ahora el mercado empieza a descontar justo lo contrario. Y detrás de ese cambio hay tres palabras que vuelven a aparecer por todas partes: Inflación, petróleo y deuda.La inflación en Estados Unidos ya ha escalado hasta el 3,8% en abril, el nivel más alto de los últimos tres años, impulsada sobre todo por el encarecimiento de la gasolina y de la energía. Los precios energéticos suben casi un 18% y el mercado empieza a asumir que el shock inflacionario puede durar bastante más de lo esperado. Y con ese panorama, convencer al mercado de que ahora toca bajar tipos empieza a ser bastante más difícil.Sobre todo, porque el plan de Warsh no consiste solo en abaratar el precio oficial del dinero. También quiere reducir el balance de la Reserva Federal. Es decir, que el banco central deje de actuar como ese gran comprador permanente de deuda que sostuvo el mercado durante años. Y ese es otro problema para el que el mercado podría no estar listo.Durante mucho tiempo Wall Street vivió bastante tranquilo sabiendo que, si había tensión en el mercado de bonos, ahí estaba la Fed comprando deuda y metiendo liquidez. Warsh quiere empezar a retirar parte de ese apoyo justo cuando Estados Unidos necesita seguir colocando cantidades gigantescas de deuda pública y el endeudamiento acaba de rebasar los 39 billones de dólares. Pero si la Fed compra menos bonos, ¿Quién absorbe ahora toda esa deuda?En ese caso, la respuesta del mercado está siendo “nosotros compramos, sí, pero cobrando más”.El hecho de que los bonos están reaccionando justo en la dirección contraria a la deseada, ha hecho que muchos analistas empiecen a mirar menos a la Fed y mucho más al bono americano a 30 años. Durante años, era el mercado el que reaccionaba a la Fed. Ahora empieza a dar la sensación de que es la Fed la que corre detrás del mercado.Ed Yardeni, uno de los analistas que popularizó el concepto de los “vigilantes de los bonos” en los años ochenta, cree precisamente eso: que el mercado de deuda está recuperando el mando. Tanto, que incluso contempla la posibilidad de que la Fed termine necesitando subir tipos para recuperar autoridad frente al mercado.Eso chocaría de lleno con los planes de Warsh. Porque buena parte de su estrategia pasa precisamente por convencer al mercado de que Estados Unidos todavía puede crecer más sin volver a desatar otra ola inflacionaria.Ahí entra la inteligencia artificial (IA). El nuevo presidente de la Fed cree que puede disparar la productividad de la economía estadounidense y permitir más crecimiento con menos presión sobre los precios. Es una idea que recuerda bastante a los años noventa, cuando internet permitió acelerar la economía sin provocar inmediatamente una explosión inflacionaria.Si las empresas producen más, automatizan más procesos y generan más beneficios con menos costes, la economía puede soportar tipos más bajos sin recalentar tanto los precios.El problema es que el mercado todavía no tiene claro que esa revolución de productividad vaya a llegar tan rápido. Y sin ese salto de productividad, resulta mucho más difícil justificar tipos más bajos con una inflación todavía elevada y con un déficit disparado.De momento, el mercado de bonos parece mucho menos convencido que Kevin Warsh.

El mercado de vehículos de ocasión se transforma: casi un 70% de los usuarios considera el coche chino como una opción real y desecha los de combustión

Las marcas chinas de coches han dejado de ser una rara avis en el mercado español del automóvil. Cada vez más compradores de ocasión se interesan por estos fabricantes, atraídos por sus competitivos precios y equipamiento, mientras las tradicionales motorizaciones diésel y gasolina empiezan a perder peso entre los consumidores. Es la conclusión que trasladan los expertos en el marco de la sexta edición del Espacio del Vehículo de Ocasión (VO) organizado por la patronal de vendedores Ganvam. Un cambio de mentalidad que llega en medio de una vorágine de circunstancias como la electrificación, las restricciones medioambientales o los conflictos geopolíticos. El encarecimiento de los vehículos nuevos ha dado alas al mercado de segunda mano como una de las principales alternativas para los compradores españoles. Un segmento en el que las marcas chinas también comienzan a ganar terreno, según refleja el estudio de tendencias del comprador elaborado por coches.net. El informe señala que, del entre los encuestados que prevén comprar un coche en 2027, el 61% optará por uno de ocasión. Además, el interés por los fabricantes asiáticos continúa aumentando: el 44% asegura fijarse ya en este tipo de marcas y el 24% las considera “confiables”, según explica Marcel Blanes, responsable de Relaciones Institucionales de la plataforma, quien apunta que se trata de «vehículos con mucho equipamiento, atractivos económicamente y ‘pintones»Dicho de otra manera, el 70% de los potenciales compradores de este mercado de ocasión ya valora seriamente algunas entidades cada vez más de moda, como son «MG, BYD, Omoda, Jaecoo, Lynk & Co…». De acuerdo con el estudio, el 37% de este grupo ya afirma que «se compraría un coche chino», influido, en gran medida, por uno de los factores más diferenciales: «El 75% lo haría por el atractivo económico, aunque el 54% aún duda por el servicio de postventa». Sin embargo, según los datos que maneja la institución, esto solo es la punta del iceberg: «Debajo de estas marcas llegan muchas otras». Crece la incertidumbre a la hora de comprarLa incertidumbre también está repercutiendo directamente en las decisiones de qué comprar y cuándo hacerlo, destaca Blanes. «Antes se podía decir que la gente cambiaba de coche cada ocho o 10 años, pero la indecisión ahora es global. La gente no sabe qué hacer, no sabe si comprar eléctricos ni qué va a pasar con las zonas de bajas emisiones…». Una circunstancia que también se antoja diferencial, pues de los posibles compradores, muchos estudian primero la situación, tal y como recoge el documento. «El 43% no considera relevante la etiqueta, el 35% busca una ECO y el 22% asegura que depende del precio y las ayudas. En definitiva, apunta el de coches.net, cada vez son más relevantes «estos factores de presión». A la hora de tomar la decisión, además, también influyen las nuevas tecnologías. Durante los 2,2 meses de media en los que el usuario trata de encontrar la unidad deseada, el 68% de los compradores se basa en plataformas digitales. De este porcentaje, el 41% hace uso de la inteligencia artificial para comparar modelos, conocer especificaciones o simplemente para tratar de tomar la mejor decisión, comenta: «Es una herramienta que está ahí y que crece cada vez más». Adiós a los motores de combustiónMás allá de las tendencias de consumo, el vehículo de ocasión seguirá creciendo en los próximos años. Tras las notables subidas en 2023 y 2024 por las consecuencias de la pandemia por covid o la crisis de los semiconductores, este mercado despuntará un 0,9% en este 2026 y se estabilizará en torno a un 1,4% el próximo año, de acuerdo con el estudio de previsiones presentado por la empresa tecnológica MSI. La coyuntura actual no solo está ‘llevando’ a los españoles hacia las marcas chinas o la electrificación, sino que también está cambiando la percepción de las motorizaciones tradicionales. «Los coches diésel y de gasolina están cayendo fuerte», explica Javier Armenteros, director de Desarrollo de Negocio de la empresa tecnológica. Una tendencia que se ha visto reflejada en los últimos datos de usados y matriculaciones de nuevos y a la que tendremos que acostumbrarnos, señala: «Van a seguir perdiendo porque ya tocaba. «Son tantas las campañas contra los motores térmicos, sobre etiquetas y emisiones, que al final el mercado reacciona», justifica Armenteros, y asegura que, según sus previsiones, un tercio de los vehículos de ocasión serán eléctricos de cara al año 2030. Un cambio que, sin embargo, no se va a producir en el mercado de los vehículos industriales ni comerciales por un motivo concreto. «No hay tecnología alternativa», concluye. 

¿Pueden OpenAI, SpaceX y Anthropic vaciar la caja de Wall Street?

Wall Street necesita que siga la euforia. SpaceX, OpenAI y Anthropic podrían exigir al mercado cerca de 200.000 millones de dólares en apenas unos trimestres. Nunca tres compañías privadas habían intentado absorber tanta liquidez en tan poco tiempo.SpaceX aspira a levantar entre 75.000 y 80.000 millones de dólares. OpenAI estudia una operación de al menos 60.000 millones. Anthropic podría moverse en cifras similares si finalmente acelera su salida a bolsa tras las últimas rondas privadas.Solo esas tres operaciones ya rozan o incluso superan todo el dinero captado por las OPV globales durante 2025, que, según EY alcanzó los 171.800 millones de dólares.El problema no es solo el tamaño. Es la velocidad. SpaceX sería la primera gran operación, con una salida que algunas informaciones sitúan en junio de 2026. OpenAI trabaja con Goldman Sachs y Morgan Stanley en una colocación que podría llegar después, con septiembre entre las ventanas que maneja el mercado. Anthropic iría algo más retrasada, pero también podría acelerar si las dos primeras operaciones encuentran suficiente demanda.Esa secuencia convierte la salida a bolsa de SpaceX en algo más que una OPV gigantesca. La operación de Musk puede funcionar como termómetro para OpenAI y Anthropic. Si Wall Street absorbe sin problemas una colocación de hasta 80.000 millones de dólares y una valoración cercana a los 2 billones, el mercado enviará una señal muy potente al resto del sector. Si no ocurre, empezará a cuestionar cuánta liquidez queda realmente para seguir financiando operaciones de este tamaño.Mucho papel y menos liquidezDurante años, Wall Street financió crecimiento con tipos cerca de cero. Ahora estas operaciones llegan con el Treasury estadounidense moviéndose en torno al 4,6%, deuda corporativa por encima del 5% y un mercado que incluso descuenta nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal si la inflación continúa resistiéndose a bajar.La inteligencia artificial (IA) ya está ocupando espacio en el mercado de deuda antes incluso de llegar al mercado de OPV. Barclays prevé que la emisión de bonos corporativos en Estados Unidos alcance los 2,46 billones de dólares este año, mientras BofA calcula que los grandes hiperescaladores (Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google Cloud, Meta y Oracle) podrían emitir unos 140.000 millones anuales durante los próximos tres ejercicios para financiar centros de datos e infraestructura de IA. Es decir, SpaceX, OpenAI y Anthropic, no llegarían a un mercado vacío, sino a uno que ya está absorbiendo deuda tecnológica a escala histórica.Al mismo tiempo, la última encuesta de Bank of America sitúa la liquidez media de las carteras en el 3,9%, un nivel históricamente asociado a mercados muy expuestos al riesgo. Eso aumenta la probabilidad de rotaciones de capital para financiar estas operaciones.Los grandes fondos no suelen tener decenas de miles de millones inmóviles esperando una OPV. Para entrar en SpaceX, OpenAI o Anthropic probablemente tendrán que reducir posiciones en otras tecnológicas cotizadas, fondos de crecimiento, crédito privado o incluso deuda pública.El coste de la IADurante años, el mercado premió cualquier historia vinculada a la IA sin exigir demasiadas respuestas sobre rentabilidad. Ahora empieza a preguntarse cuánto dinero hace falta para sostener todo esto. OpenAI, por ejemplo, habría soportado unos costes operativos cercanos a los 4.000 millones de dólares solo con GPT-5, sin contar investigación, salarios o el entrenamiento de nuevos modelos.Anthropic pasó de prácticamente cero ingresos en 2023 a unos 14.000 millones anualizados en 2026. Aun así, sigue sin beneficios, pese a haber alcanzado valoraciones privadas cercanas a los 900.000 millones de dólares en algunas operaciones secundarias.SpaceX, por su parte, perdió 4.280 millones de dólares solo en el primer trimestre de 2026 tras disparar el gasto asociado a xAI y centros de datos, según el folleto presentado ante la SEC.Las “10 magníficas”Plataformas secundarias y fondos especializados ya negocian participaciones de estas compañías antes incluso de que coticen oficialmente. Esta misma semana, una plataforma de derivados cripto lanzó contratos vinculados a la futura valoración de SpaceX. El producto movió unos 33 millones de dólares en apenas 24 horas, pese a que el inversor no compra acciones reales, sino simple exposición especulativa sobre una hipotética valoración futura.La señal es importante porque demuestra hasta qué punto el mercado ya está descontando expectativas que todavía no han pasado por el filtro de Wall Street y porque la concentración sigue aumentando.Las siete magníficas rondan conjuntamente los 22 billones de dólares, una cifra equivalente prácticamente al valor agregado de todas las bolsas desarrolladas fuera de Estados Unidos.Si OpenAI, Anthropic y SpaceX terminan entrando en bolsa con las valoraciones que hoy maneja el mercado privado, podrían representar cerca del 7,5% del Nasdaq 100 entre las tres. Por eso en Wall Street ya empieza a hablarse, medio en serio medio en broma, de las futuras “10 magníficas”. El problema es que, cuanto más capital concentra un grupo reducido de compañías, más depende el mercado de que la euforia continúe.

Dos senadores republicanos piden paralizar la compra de Webster por el Santander: «España no siempre ha sido un aliado fiable»

Dos senadores republicanos vinculados al movimiento (MAGA -Make America Great Again-) han solicitado a las autoridades del país que paralicen la adquisición de Webster Bank por Banco Santander. Se trata de Tim Sheehy y Bernie Moreno, quien han expresado su preocupación por «ceder el control de los depósitos y las decisiones crediticias de Estados Unidos» al grupo español y que la operación requiere antes un «examen regulatorio minucioso» por los interrogantes que plantea. En una carta remitida al fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, al presidente saliente de la Reserva Federal, Jerome Powell, al interventor de la moneda, Jonathan Gould, y al presidente de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), Travis Hill, los políticos destacan que el asunto se ha vuelto particularmente delicado «dado que España no siempre ha actuado como un aliado fiable en el avance de las prioridades de seguridad de Estados Unidos». En concreto, han apelado a que las relaciones entre ambos países se han deteriorado de manera considerable en los últimos meses y cargan contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por condenar abiertamente a Estados Unidos e Israel por el conflicto contra el régimen islamista de Teherán.Moreno y Sheehy aseguran que «dicha preocupación» se ve amplificada por el historial de Banco Santander en relación con el «riesgo de sanciones vinculadas a Irán». A principios de 2024 el diario Financial Times publicó que el Régimen de Teherán se sirvió de la filial británica de Santander UK para esquivar las prohibiciones internacionales. Por el momento, no ha trascendido ninguna actuación de los supervisores contra el banco por este  motivo. Desde Santander UK afirmaron «no haber encontrado ninguna violación» de las sanciones. «Si las empresas fachada iraníes pudieron canalizar fondos sancionados a través de una cuenta aparentemente inofensiva de Banco Santander en el Reino Unido, las autoridades reguladoras financieras estadounidenses deben investigar si las operaciones actuales y futuras de Santander en Estados Unidos, incluida cualquier institución fusionada que posea depósitos estadounidenses significativos, están a salvo de una explotación similar», han subrayado. Con respecto a la operación, los senadores critican que el Santander se vaya a convertir en uno de los diez principales grupos bancarios del país gracias a esta OPA anunciada al mercado el pasado mes de febrero por 12.200 millones de dólares (unos 10.000 millones de euros). Precisamente, los accionistas del banco deben pronunciarse sobre la misma el próximo 26 de mayo, cuando está previsto que se celebre la junta. Si aceptan, los inversores recibirán 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 títulos del Santander, dando lugar a una contraprestación de 75 dólares por acción. La entidad presidida por Ana Botín aún no ha obtenido las autorizaciones pertinentes pero confía en cerrar la transacción en el segundo semestre de 2026. El consejero delegado, Héctor Grisi, ha descartado que la potencial unión se vaya a ver afectada por la relación entre el presidente norteamericano, Donald Trump, y Sánchez. Fuentes de mercado explican que la entidad mantiene esta posición tras conocer la misiva. La operación aportará dos millones de clientes al negocio, con el foco puesto en particulares, que es donde quieren reforzar su posición, dado que el 80% del negocio de Webster es banca comercial. A esto habría que añadir otros cuatro millones de usuarios adicionales. Desde el banco calculan que esta operación les reportará unas sinergias totales de 800 millones entre menores costes tecnológicos y el ahorro proveniente de los servicios centrales y de la duplicidad de sedes corporativas.

El FMI da un toque de atención a España por la falta de vivienda asequible: le pide liberalizar suelo y reducir la burocracia

Toque de atención del Fondo Monetario Internacional (FMI) a España por uno de sus principales problemas económicos. El organismo internacional pide al Gobierno que actúe ante el «deterioro de la asequibilidad de la vivienda» y le insta a hacerlo con «medidas decididas» que permitan aumentar la oferta residencial, entre las que incluye la «aceleración del desarrollo urbanístico, la simplificación de los procesos de concesión de licencias y la reducción de la inseguridad jurídica».Es una de las principales consideraciones que se incluyen en su informe definitivo anual sobre la economía española (el denominado ‘Artículo IV’), en el que apunta a que, si bien los riesgos financieros sistémicos siguen siendo reducidos -por la buena salud de familias, empresas y de la propia banca-, sí se percibe un peligro potencial por el rápido incremento de los precios inmobiliarios y por las primeras señales de relajación de los estándares de concesión de crédito bancario.En su documento, el Fondo pide además a España eliminar las rebajas fiscales a la energía que se aprobaron a raíz de la guerra en Irán y de la consiguiente subida del petróleo y las gasolinas. En opinión del organismo estas solo deberían mantenerse si persistieran los precios energéticos elevados, aunque en ese escenario debería apostarse por medidas de apoyo «focalizadas» y que no distorsionen los precios. El decreto aprobado por el Gobierno contemplaba ya una cláusula de desactivación de esas medidas en función de la evolución de los precios. Es por este motivo que el IVA del gas y la electricidad subirá de nuevo al 21% el próximo 1 de junio, pero no así el de los combustibles, que se mantendrá en el 10% al menos hasta que finalice el mes. En líneas generales, desde el FMI ven necesaria una estrategia fiscal integral de medio plazo, reforzar el papel de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y alinear las reglas fiscales nacionales con el marco establecido por Bruselas.Que España aproveche los vientos de cola para la economíaEstos toques de atención no impiden al Fondo poner en valor el «sólido crecimiento» de la economía nacional, si bien, considera necesario que el Ejecutivo aproveche este viento a favor para reconstruir las reservas fiscales ante el «inminente y pronunciado aumento de las presiones de gasto relacionadas con el envejecimiento de la población». En el marco de sus reuniones de primavera, el organismo capitaneado por Kristalina Georgieva confirmó que rebajaba dos décimas, al 2,1%, la previsión de crecimiento de la economía española para este año por el impacto de la guerra de Irán. Su cálculo es más conservador que el del Banco de España, que prevé un avance del PIB del 2,3% este año, y que el publicado este mismo jueves por la Comisión Europea. De hecho, Bruselas eleva una décima su estimación previa pese al conflicto y contempla que la actividad crezca a nivel nacional al 2,4% este ejercicio.Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ponen en valor cómo el organismo confirma que España liderará el crecimiento económico en la zona del euro este año, pero también el hecho de que su informe destaque que la demanda interna se mantendrá «sólida» gracias a la inmigración, un mercado laboral dinámico y la normalización de las tasas de ahorro, que respaldarán el consumo privado.»El FMI reconoce que el creciente peso de las renovables en el mix eléctrico español ha contribuido a amortiguar el shock energético derivado del conflicto en Oriente Medio», añaden y señalan que esa ventaja —el escudo renovable— se traduce además en «precios industriales de la energía más bajos que en otras grandes economías de la zona del euro», lo que está impulsando la inversión empresarial, especialmente en intangibles.

La guerra en Irán se acerca a su tercer mes y el riesgo de una estanflación asoma en el horizonte

Es uno de los escenarios económicos más temidos por los gobiernos y los bancos centrales porque cuando se produce apenas deja margen de actuación. Crecimiento estancado, inexistente, y una subida fuerte y prolongada de los precios de la cesta de la compra. Las previsiones económicas que dio a conocer el jueves la Comisión Europea aún no reflejan una coyuntura de estanflación que sí se contempla como uno de los principales riesgos si el conflicto se prolonga más allá del verano. El petróleo Brent, de referencia en Europa, se mantiene por encima de la barrera de los 100 dólares -el precio promedio del barril supera los 87 en lo que va de año- y, cuando se cumplen casi tres meses de los ataques el estrecho de Ormuz sigue bloqueado. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya ha advertido de que el colchón que ofrecían las reservas comerciales acumuladas antes de que estallase la guerra se agotará en cuestión de semanas, con el impacto que eso puede tener en la inflación. Los factores que pueden proteger de una crisis más grave»Un escenario de estanflación para Europa es concebible, aunque no el más probable», apunta a este diario Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas. Desde su punto de vista hay varios factores que sostienen esta tesis, como el hecho de que la tasa de ahorro de los hogares se mantenga relativamente elevada, por encima del 14% frente al 12% de la pandemia, lo que permite a las familias superar este bache y la merma de poder adquisitivo que conlleva. Además, existe una percepción de que la situación es transitoria y de que, una vez que se reabra el paso de Ormuz, se reestablecerá el suministro internacional de hidrocarburos. A estos dos elementos, Miguel Cardoso, economista jefe para España y Portugal en BBVA Research, añade otros que también pueden contribuir a moderar el impacto de la crisis. De un lado, el incremento en el precio del petróleo, del gas, de los fertilizantes o de insumos clave es mucho menor que hace cuatro años; a la vez, ha aumentado el peso de la energía renovable y el uso del combustible es ahora más eficiente, lo que hace que el aumento de costes energéticos se traslade con menos intensidad al resto de precios. «Si se observa una reversión rápida del incremento en el precio del petróleo, las medidas implementadas por el Gobierno pueden ser efectivas en evitar una espiral inflacionaria», precisa a La Información Económica de 20minutos. Los riesgos para la economía españolaEn el caso español, la posibilidad de una estanflación es remota, si bien, la economía nacional no es inmune a este shock. Primero, porque su posición cíclica es muy diferente. Cuando la invasión rusa en Ucrania agravó la crisis energética, la capacidad sin utilizar en sectores como los servicios o la industria era todavía elevada. Ahora, la tasa de paro es menor, las vacantes sin cubrir están en máximos y esa capacidad sin utilizar se ha reducido considerablemente (por ejemplo, en el alojamiento, hostelería, etc.). Esto, en un entorno donde la inversión ha crecido poco, relativamente, en comparación con el aumento del PIB. Cardoso advierte, además de que la sensibilidad a la inflación podría haber cambiado, puesto que los convenios colectivos con cláusulas de indexación han aumentado considerablemente. «Las empresas que hayan visto reducidos sus márgenes en el pasado entorno inflacionario pueden ser ahora más rápidas al incluir en precios el aumento en el coste de producción», asegura. Al mismo tiempo, la inflación de los alimentos parte ya desde niveles relativamente elevados y enfrenta un nuevo incremento en el coste de los fertilizantes.“Los precios de los insumos están aumentando a un ritmo considerablemente mayor que los precios de venta, lo que está ejerciendo una presión creciente sobre la rentabilidad de las compañías”, alerta Bruno de Moura Fernandes, jefe de Macroeconomía de Coface. En la vigésimo novena Conferencia de Riesgo País, organizada esta semana por la entidad, De Moura incidía en que, si el conflicto se prolonga, se verán afectadas también las cadenas industriales, así como sectores estratégicos como los fertilizantes, el transporte, la automoción o la tecnología. El economista de Coface precisa que Europa y Asia afrontan la temporada de reposición de reservas de gas natural en un contexto de «inventarios bajos y creciente competencia internacional por el suministro», lo que eleva la presión sobre los precios y esa incertidumbre empresarial que refiere. Con todo, Raymond Torres ve a España mejor posicionada que la mayoría de los países europeos y que otras grandes economías de la región porque dispone de un ciclo expansivo propio que tiene que ver con la construcción de vivienda, con el turismo -este último se puede beneficiar del desvío de viajeros hacia las costas Mediterráneas- y con su menor dependencia energética y mayor capacidad de refino.Desde la gestora francesa Ofi Invest, la cuarta mayor del país, hacen hincapié en que cada día que pasa con el Estrecho de Ormuz cerrado, son más probables los efectos de segunda ronda en la inflación, un escenario que debilitaría el consumo y el crecimiento de las economías globales. «Los datos de crecimiento muestran, una mayor exposición de la economía europea al conflicto de Irán que en Estados Unidos», apuntan, y recuerdan que en el conjunto de la zona euro el crecimiento fue débil, de apenas una décima en el primer trimestre. De momento, la probabilidad de un escenario de estanflación en la eurozona es relativamente baja, como recuerda el también economista de BBVA Research Miguel Jiménez. «A pesar del aumento de los precios de la energía, no hay efectos de segunda ronda ni indirectos de momento, y aunque la actividad se ha desacelerado algo estamos lejos aún de una recesión», añade. Evidentemente, si el estrecho de Ormuz continúa cerrado durante varios meses más, el panorama puede cambiar, pero en la entidad creen que eventualmente se llegará a una solución al conflicto. 

Escribano abrirá en Guadalajara su mayor fábrica para atender el 'boom' de contratos militares

Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) apuntala su capacidad productiva con una nueva planta industrial ubicada en el polígono industrial Los Picones de Alovera (Guadalajara). La fábrica, situada a escasos kilómetros de sus instalaciones de Alcalá de Henares, se convertirá en la mayor nave productiva de la empresa hasta la fecha. Para ello, la compañía invertirá 50 millones de euros, según ha informado este jueves a través de un comunicado.Las instalaciones se extienden en una superficie de 42.000 metros cuadrados y abrirán sus puertas este verano con la creación de 300 nuevos puestos de trabajo. La nueva planta, explican desde EM&E, estará enfocada a la producción, por lo que encuentra su encaje en la necesidad de atender el aumento de contratos en su cartera, animada por los programas militares del Estado.El negocio familiar de los Escribano suma así un nuevo centro a la red productiva, que se extiende a lo largo de la geografía española. Además de su sede central, ubicada en Alcalá de Henares, el grupo cuenta con otras plantas productivas en Madrid (Pinto y El Viso) y distintas fábricas en Córdoba, en la localidad oscense de Binéfar, o en los municipios jienenses de Linares y Bedmar. Asimismo, dispone de un centro I+D en Asturias (Avilés) y de desarrollo software e IA en Barcelona, una oficina técnica en Cádiz (El Puerto de Santa María), así como unas instalaciones en Valencia enfocadas en el desarrollo de la fotónica.En palabras de su presidente, Javier Escribano, «la nueva planta de Alovera no solo nos permitirá ampliar nuestras capacidades productivas, sino que es una muestra de nuestro firme compromiso con el fortalecimiento de la base industrial nacional, contribuyendo a su vez con el tejido económico regional y el impulso del talento local».Este anuncio sucede dos semanas después de que los hermanos Escribano, Ángel y Javier, consumasen su salida de Indra con la venta del 14,3% que controlaban en el capital de su capital y les situaba el como segundo accionista de la cotizada. Un movimiento que, naturalmente, despeja el camino para una hipotética fusión al resolver el «conflicto de interés» que paralizó su fusión con la multinacional tecnológica y defensa ante las reticencias del Ejecutivo. La última actualización sobre esta potencial operación la protagonizó José Vicente de los Mozos, CEO de Indra, cuando reconoció semanas atrás ante sus inversores que «el día que ellos (los Escribano) tomen una decisión, la estudiaremos». La visión del primer ejecutivo de Indra, no obstante, ha quedado sobre papel mojado después de que su compañía le enseñase la puerta de salida este lunes con el comienzo de la búsqueda de su relevo.

La AIE alerta de que el petróleo entrará en «la zona roja» en plenas vacaciones de verano si Ormuz sigue bloqueado

La crisis energética provocada por la guerra en Irán sigue sin visos de resolverse. El estrecho de Ormuz lleva cerrado desde hace ya casi tres meses y las reservas de que disponen los actores del mercado se van erosionando poco a poco. En este contexto, el presidente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha alertado de que el petróleo va a entrar en «la zona roja» en julio y agosto si la situación en Oriente Próximo sigue encallada.»El problema es que entre finales de junio y comienzos de julio empieza la temporada de viajes, donde el consumo de petróleo crece», ha señalado. «Las reservas se están erosionando, no entra nuevo petróleo desde Oriente Próximo y la demanda se va a incrementar. Vamos a entrar en la zona roja en julio y agosto si no vemos mejoras», ha añadido, sin aportar más detalles sobre el significado de ese término. Así se ha pronunciado el economista turco en una charla organizada por Chatham House, uno de los laboratorios de ideas más prestigiosos del mundo. Birol, que ya catalogó la actual crisis energética como la mayor de la historia reciente, considera que ya supera a las tres grandes crisis anteriores juntas.Birol ha destacado que durante las crisis del petróleo de 1973 y 1979 la oferta de crudo se redujo en 5 millones de barriles diarios. Cifra que, combinada, queda por debajo de los 14 millones de barriles diarios de producción que se han destruido en la actualidad. «Esta crisis es mucho mayor que las tres crisis en la historia juntas. Mucha gente, especialmente en la industria energética, no lo ve claramente», ha trasladado la máxima autoridad de la AIE, quien ha añadido que «una enorme cantidad» de fertilizantes, petroquímicos, helio y azufra también depende del tráfico comercial por Ormuz, con las implicaciones que eso tiene para las economías del mundo.Birol ha destacado que los precios actuales, con el barril de Brent rondando los 110 dólares, casi doblan los que se registraban antes de que empezaran a caer las bombas. Y ha recordado que si el impacto no ha sido mayor es porque la guerra ha coincidido con un momento superávit de reservas que ha ayudado a absorber el shock. Sin embargo, el presidente de la AIE ha advertido de que las reservas no pueden ser la solución. «La única solución del problema es una apertura total e incondicional del estrecho», ha apostillado.La máxima autoridad de la agencia energética ha advertido también de que la crisis energética puede empezar a trasladarse a los alimentos. «El 67% de los costes de producción del trigo, el arroz y el maíz vienen de fertilizantes y diésel», ha apuntado. Una subida de costes que se produce cuando la época de siembra está cada vez más cerca. «Ya estamos viendo los primeros signos de inflación, es solo el principio», ha agregado Birol.Goldman Sachs advierte de que las reservas caen a ritmo récordEl colchón energético con el que el mundo entró a la guerra de Irán se está agotando a gran velocidad. Según un informe elaborado por Goldman Sachs, uno de los mayores bancos de inversión del mundo, los inventarios de crudo en Estados Unidos se están reduciendo a un ritmo de 8,7 millones de barriles diarios en mayo, el doble que el promedio desde que comenzó el conflicto.Las reservas actuales han caído hasta los 819 millones de barriles, un 7% por debajo de los máximos alcanzados a comienzos de abril y son ya un 3% inferiores que las que se contabilizaban a estas alturas del año pasado, aunque la situación todavía no es dramática. 

Bruselas mantiene a España como la gran economía de la UE que más crecerá en 2026 pese a la guerra pero con más inflación

Bruselas mantiene a España como la gran economía de la UE que más crecerá en 2026 pese a la guerra pero con más inflación. Esa es la conclusión para el país de las previsiones de primavera presentadas este jueves por la Comisión Europea: la economía española crecerá un 2,4% este año (frente al 2,3% que proyecta por ejemplo el Banco de España o al 2,1% que recoge la OCDE) y un 1,9% en 2027. Son cifras parecidas a las que dio el Ejecutivo comunitario en sus anteriores cálculos, a finales de 2025, cuando fueron un 2,3% y un 2%. Es decir, en términos de crecimiento España no nota el golpe de la crisis en Oriente Medio tanto como otros socios.Por ejemplo, Alemania crecerá solo un 0,6% en 2026, Francia lo hará un 0,8% e Italia solamente un 0,5%. Por encima de España están las proyecciones eso sí de Bulgaria, Croacia, Hungría y Malta. Sí se nota esa dinámica compleja en la inflación, que será de un 3% en 2026 y de un 2,5% en 2027, según Bruselas, que en otoño, sin estar la guerra de Irán en marcha, calculó un 2% para ambos años.El golpe también se ve en el déficit público. La Comisión calcula un 2,4% y 2% respectivamente para los próximos dos años. El informe para España es bastante estable en comparación con el anterior, incluso pese a la volatilidad del panorama global. Bruselas en cuanto al desempleo proyecta un 9,9% de tasa de paro este año y un 9,6% para el que viene, cuando hace seis meses calibraba un 9,8% en 2026 y exactamente un 9,6% en 2027.»Se espera que el gasto de los consumidores se vea favorecido por el aumento del empleo, en un contexto de inmigración sostenida y de un apalancamiento de los hogares», comenta el Ejecutivo comunitario en su informe para España. En cambio, hay riesgos sobre todo derivados de las dependencias que tiene la economía española, recuerda Bruselas, respecto a ciertos sectores, como es el caso del turismo. «Los principales riesgos a los que se enfrenta la economía se refieren al posible debilitamiento de la actividad turística, que afectaría especialmente a las llegadas de turistas procedentes de destinos lejanos debido al aumento de los costes de viaje y a otras perturbaciones relacionadas con los desplazamientos», exponen.Y avisa la Comisión de la exposición ante la crisis. «El recrudecimiento de las tensiones también podría mermar aún más la confianza, lo que daría lugar a un período prolongado de comportamiento precavido por parte del sector privado, lo que afectaría negativamente a la inversión empresarial y al crecimiento del consumo privado», sentencia el documento en este sentido.El mayor debe en el análisis está en la inflación por la crisis en Oriente Medio, impulsada por el fuerte aumento de los precios de la energía y su repercusión gradual en los precios de los alimentos y los productos industriales. «A ello se sumarán las continuas presiones sobre los precios de los servicios, lo que dará lugar a una evolución sólida de la inflación subyacente en los próximos trimestres y a lo largo de 2027», alerta el equipo de Ursula von der Leyen. No obstante, se prevé que la inflación general disminuya hasta el 2,5% el año que viene, «a medida que la inflación de la energía vaya remitiendo gradualmente». Eso sí, en Bruselas siguen insistiendo en que los estragos de esta crisis se notarán a medio plazo incluso aunque el conflicto en Irán termine y el comisario de Energía, Dan Jorgensen, ya aseguró que el bloque podría enfrentarse «a la mayor crisis energética de la historia».¿Y qué pasa con el déficit? En este punto la Comisión habla de «estabilidad» durante este año. «Se espera que los ingresos por impuestos directos se mantengan sólidos, impulsados por el fuerte crecimiento de las plusvalías, el aumento aplazado de los salarios públicos a partir de 2025 y la entrada en vigor del impuesto mínimo global para las empresas multinacionales», sostiene el informe. Sin embargo, el IVA y los impuestos especiales se verán afectados por las medidas aprobadas en marzo para mitigar los efectos del conflicto en Oriente Medio. Estas medidas temporales incluyen reducciones del IVA sobre los combustibles, la electricidad y el gas, la reducción del impuesto especial sobre los hidrocarburos y la suspensión del impuesto sobre el valor de la producción de electricidad (con un impacto global previsto del 0,2% del PIB).Ya en 2027 la Comisión Europea prevé que el déficit se reduzca hasta el 2% del PIB,» gracias a la disminución del coste de las medidas de emergencia» relacionadas por ejemplo con la DANA y a la suposición de que las medidas de apoyo energético llegarán a su fin, matizan. Junto con el aumento de los ingresos procedentes de los impuestos directos y las cotizaciones a la seguridad social, «estos factores compensarán con creces los incrementos en el gasto en defensa, el pago de intereses y las pensiones», explica Bruselas. Tras una orientación fiscal expansiva en 2026, la política fiscal pasará a ser contractiva en 2027, expone el informe, «una vez finalizado el período de aplicación del fondo de recuperación pospandemia», cuyo plazo expira en agosto de este mismo año.Además, el Ejecutivo comunitario calcula que la deuda pública puede seguir descendiendo hasta el 99,6% en 2026, situándose por debajo del 100% por primera vez desde 2019, gracias a que el crecimiento del PIB nominal superará el coste del servicio de la deuda. «En 2027, se espera que la deuda siga reduciéndose, impulsada por el crecimiento del producto nominal y la reducción del déficit», terminan.Sí destaca Bruselas la fortaleza del mercado laboral, pero avisa de que puede haber un estancamiento del mismo porque las buenas cifras no son infinitas. «Se prevé que los fuertes flujos migratorios respalden una mayor expansión de la población activa e impulsen la creación de empleo este año. No obstante, tras los buenos resultados de los últimos años, se prevé que el mercado laboral pierda impulso, en consonancia con la desaceleración gradual del crecimiento económico», explica la Comisión Europea, que prevé que el paro siga bajando «pero a un ritmo más lento» que en los últimos tiempos.»En un contexto marcado por la guerra de Irán y la volatilidad de los mercados energéticos, las previsiones de Bruselas confirman la singularidad de la trayectoria española en el área monetaria: la única economía grande de la zona euro que combina crecimiento muy por encima de la media, creación intensa de empleo, reducción del paro y consolidación fiscal», valoraron desde el Ministerio de Economía una vez que se publicaron los datos. Una foto general marcada por la crisis en IránLa imagen global de la UE está marcada por los estragos de la guerra en Oriente Medio. De hecho, el crecimiento del PIB en todo el bloque se ha revisado a la baja hasta el 1,1% para este año, una caída significativa respecto al 1,5% registrado en 2025, con un contexto marcado claramente por la incertidumbre geopolítica. Este escenario supone el segundo gran desafío energético en menos de cinco años, obligando a las industrias y hogares a enfrentarse a costes más elevados que restan dinamismo a la actividad económica general, avisa la Comisión.El panorama inflacionario se ha deteriorado, con una previsión de inflación del 3,1% en la Unión para 2026, impulsada directamente por el encarecimiento de las materias primas energéticas que comenzó apenas unas semanas después del inicio del conflicto. En el mercado laboral, la tendencia de creación de empleo está perdiendo impulso, y se espera que el crecimiento de la ocupación se frene al 0,3% este año, poniendo fin a la reducción prolongada de la tasa de desempleo, que se estabilizaría cerca del 6% hacia 2027. Aunque el consumo sigue siendo el principal motor económico, la pérdida de poder adquisitivo y las condiciones financieras más estrictas limitan la capacidad de inversión privada.Por último, el choque energético está ejerciendo una presión adicional sobre las finanzas públicas, elevando el déficit gubernamental previsto al 3,6% para 2027 y la deuda pública al 84,2% en 2026. Este incremento responde tanto a las medidas de apoyo para proteger a los sectores vulnerables como al aumento del gasto en defensa. A pesar de los riesgos, Bruselas destaca que los esfuerzos previos en resiliencia y diversificación energética tras la invasión de Ucrania están permitiendo que la economía europea absorba el impacto actual de mejor manera, aunque la evolución final dependerá de la duración de las tensiones en los mercados globales.»El conflicto en Oriente Medio ha provocado una grave crisis energética, lo que supone una nueva prueba para Europa en un contexto geopolítico y comercial ya de por sí inestable», reconoció el comisario de Economía, Vladis Dombrovskis. «La UE debe aprender de las crisis pasadas, manteniendo las ayudas fiscales de carácter temporal y específico, y reduciendo aún más su dependencia de los combustibles fósiles importados, un cambio que ya ha reforzado nuestra resiliencia. Actuando con unidad y determinación, Europa debería acelerar las reformas, eliminar las barreras al crecimiento y salvaguardar unas finanzas públicas saneadas», comentó.Ya en rueda de prensa, Dombrovskis hizo un análisis poco optimista, pero con avisos. «Tenemos que seguir aplicando las recetas y las lecciones extraídas con la invasión rusa de Ucrania. De momento, la ventana para una normalización del escenario global se sigue estrechando. Si los precios de la energía siguen creciendo y se mantienen en niveles muy altos, el golpe sobre el crecimiento de la UE será duro», avisó ante los periodistas en Bruselas. De hecho, asume que los riegos existen de una posible fase de decrecimiento de la economía europea, pero ese escenario, recordó, está basado en «presunciones» sobre futuras dinámicas en los precios de la energía.

La factura de la luz se encarecerá hasta un 15% si se elimina la tarifa regulada como exige Bruselas

La Comisión Europea (CE) ha exigido recientemente al Gobierno español la eliminación de la tarifa regulada de la luz -conocida como Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC)- al considerar en un informe que este tipo de sistemas de precio fijado para la energía deben ser temporales y limitarse únicamente a consumidores vulnerables. Aunque el Ejecutivo ya ha anunciado que encargará un estudio a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para justificar ante la UE el mantenimiento de la tarifa regulada, lo cierto es que Bruselas aprieta argumentando que la tarifa regulada podría alterar el mercado y obstaculizar la eficiencia y la libre competencia.Si finalmente el Gobierno cede a las pretensiones comunitarias, los perjudicados serán los ocho millones de hogares que en la actualidad tienen contratada la tarifa regulada. Según los cálculos que maneja la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) a los que ha tenido acceso La Información Económica de 20minutos, la eliminación de esta tarifa supondrá un encarecimiento del 15% en la factura de la luz para los afectados, que es el sobrecoste medio que existe respecto al mercado libre. En la actualidad, según la OCU, el coste medio que tiene la tarifa PVPC para un hogar con 4,6 kW de potencia y un consumo anual de 3.500 kWh es de 708 euros al año, por lo que el recibo se incrementaría en 106 euros para situarse en los 814 euros anuales.La tarifa regulada o Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) es un sistema en el que el precio de la electricidad no lo fija libremente una compañía, sino que está supervisado por el Estado y varía cada hora según el mercado mayorista. Únicamente está disponible para hogares con potencias contratadas bajas y se contrata a través de comercializadoras autorizadas.Desde la OCU defienden que la tarifa regulada PVPC «desempeña un papel clave en situaciones de crisis energética, ya que permite aplicar con rapidez medidas regulatorias y fiscales, y sirve como referencia común para evaluar el funcionamiento del mercado». A ello, se suma que «el bono social eléctrico está vinculado a esta tarifa», por lo que «limitar el PVPC únicamente a consumidores vulnerables dejaría fuera a millones de hogares que, sin cumplir los requisitos del bono, también tienen dificultades reales para desenvolverse en el mercado libre». Además, la organización destaca que esta tarifa ofrece estabilidad en los precios a pesar de ser dinámica: «Desde la reforma introducida en 2024, esta tarifa ya no depende exclusivamente del mercado diario, sino que incorpora precios de los mercados a plazo con el objetivo de reducir la volatilidad. En 2026, el peso de estos mercados a plazo alcanza ya el 55%, frente al 45% del mercado diario e intradiario, lo que ha suavizado las oscilaciones extremas que caracterizaban al antiguo PVPC». Diferencias de casi 370 eurosLa OCU también ha realizado un análisis del mercado libre y ha concluido que aunque ofrece la tarifa más barata que se puede encontrar, «actualmente la mayoría son bastante más caras que la tarifa regulada». De esta forma, para un hogar un hogar con 4,6 kW de potencia y un consumo anual de 3.500 kWh, la mejor tarifa libre suma 659 euros año y la peor 1.027 euros al año. Es decir, la diferencia entre la mejor y la peor tarifa, ambas libres, alcanza los 368 euros al año.A juicio de la organización, estas diferencias de precio resultan «llamativas entre tarifas libres para un mismo consumo», algo que refleja la «complejidad de sus respectivas condiciones y servicios». «Acceder a las mejores tarifas libres no solo exige distinguir entre tarifas fijas y variables, también es preciso leer detenidamente las cláusulas de los contratos, valorar servicios adicionales, entender de potencias y consumo… así como mantenerse atento a las revisiones del precio y a los descuentos temporales para cambiar de compañía cuando su oferta deje de ser competitiva. Una dinámica que no está al alcance de la mayoría de los consumidores», concluye la OCU. 

Bruselas respalda el uso temporal que hizo España de fondos de recuperación para pagar pensiones

La Comisión Europea ha respondido este miércoles por carta que valida el uso que hizo España, de forma temporal, de una parte de los fondos de recuperación para pagar pensiones. Así han respondido los comisarios Vladis Dombrovskis, Piotr Serafin y Rafaelle Fitto a un reclamo de la Eurocámara, según una carta a la que ha tenido acceso 20minutos. «El hecho de que las transferencias internas de España dentro de su presupuesto nacional cumplieran todas las normas aplicables en virtud de la legislación presupuestaria española es, por su naturaleza, una cuestión de responsabilidad nacional. No ponen en duda el uso lícito de los fondos de Next Generation con arreglo al Derecho de la Unión».»La Comisión tiene conocimiento de las observaciones formuladas por el Tribunal de Cuentas en su informe sobre las Cuentas Generales del Estado correspondientes al ejercicio 2024, en particular su conclusión de que los fundamentos jurídicos de determinadas transferencias presupuestarias deberían haberse justificado de forma más exhaustiva. Estas observaciones se refieren a los requisitos de procedimiento establecidos», añade la misiva.Esto reafirma ya las posiciones mostradas por ejemplo por el propio vicepresidente Fitto en rueda de prensa la pasada semana. La Comisión Europea insiste en que se pueden usar «temporalmente» fondos de recuperación para pagar pensiones, como habría hecho España con 2.389 millones, según se recogió en un informe del Tribunal de Cuentas. «No tiene impacto», sostuvo entonces el vicepresidente, respecto a los efectos sobre las finanzas de la UE o sobre el propio fondo de recuperación.»La Comisión insiste siempre en el pleno cumplimiento de todos los requisitos con el fin de proteger el dinero de los contribuyentes europeos», concluyen los comisarios en la carta. Hace unos días las fuentes comunitarias consultadas por este medio confirmaron que la Comisión está en contacto con España sobre el asunto y recordaron que se pueden asignar fondos de recuperación a gastos no contemplados inicialmente en el reglamento, como es el caso de las pensiones. Ese giro, apuntaron las fuentes no supone un problema para los intereses financieros de la UE ni para el uso de estas ayudas. Es posible adelantar liquidez del fondo para otros gastos a la espera de recibir más desembolsos, añadieron, y reiteraron que el Ejecutivo comunitario cuenta con su mecanismo de suprevisión para la prevención del fraude.Además, quedan solo cinco meses para que se agote el plazo previsto para el fondo poscovid -agosto de 2026- y España ha pedido ampliar ese margen, algo que la Comisión ya ha confirmado que no hará. Mientras, el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene un total de 27.000 millones de euros sin asignar y muchos organismos avisan ya de reiterados retrasos en las reformas.

La producción de coches crece un 8,3% en abril y amortigua la caída del primer cuatrimestre

La producción de vehículos en España ha crecido un 8,3% en el mes de abril tras registrar 209.571 unidades. Un repunte que tiene lugar a pesar de los constantes cambios de modelo de producción y que amortigua la tendencia del primer cuatrimestre, con una bajada leve que se queda en un 0,2%, con un total de 783.100 vehículos ensamblados, tal y como recoge la patronal de fabricantes Anfac.Atendiendo a los diferentes tipos de energía, los electrificados (BEV+PHEV) han registrado 16.094 unidades, un 13,6% menos que abril de 2025. Una cifra que les deja con una cuota del 7,7% tras una bajada de 1,9% interanual. La producción de híbridos enchufables este mes ha aumentado un 5,8%, con 9.348 unidades, mientras que la de los eléctricos decrece un 31,1%, con 6.746. Los alternativos, por su parte, sumaron un total de 88.290 unidades, creciendo un 22,4% más que el mismo mes del año pasado, lo que les lleva a abarcar una cuota del 42,1% sobre la producción total del mes de abril. Si se tienen en cuenta los diferentes tipos de carrocería, los turismos han registrado un crecimiento del 8,5% (163.814 unidades), una tendencia que también han seguido los comerciales industriales, al despuntar un 7,5% (45.757 unidades). Sin embargo, no logran evitar la cifra negativa en lo que va de año, que en el caso del primer tipo desciende un 1,1% (619.278). El segundo grupo, no obstante, sí tiene un balance positivo, con un crecimiento de un 3,4% interanual (163.822). Unas cifras que tienen motivos claros, tal y como ha apuntado el director general de Anfac (patronal de fabricantes), José López-Tafall: «Aunque las cifras mejoran respecto al mismo periodo del año pasado, nuestras fábricas continúan condicionadas por la adaptación a los nuevos modelos asignados y por una demanda exterior que se recupera de forma desigual en los principales mercados de exportación en Europa».Las exportaciones también repuntan Las exportaciones, por su parte, también han repuntado un 8,6% hasta alcanzar los 180.735 vehículos. Sin embargo, tampoco logra amortiguar el global del cuatrimestre, que cae un 1,7% interanual hasta los 661.326 vehículos. Cifras que varían notablemente dependiendo del destino. Europa concentró el 92,6% de los coches enviados fuera, aunque un 1,1% por detrás del mismo mes de 2025.  América y África, por su parte, suben un 0,3% y 1% respectivamente, al igual que Oceanía (0,1%), mientras los envíos a Asia caen un 0,3%. Los destinos favoritos de nuestros coches son Alemania, con 29.344 unidades (un 8,3% más que abril de 2025), seguido de Francia, con 26.519 (-0,8%) y Reino Unido, que desbanca a Turquía, con 23.449 (+24,3%). Destaca también México con un 58,8% más de exportaciones (3.697 unidades), seguido de Portugal, con un 54,5% más y 5.629 unidades. En el lado contrario, Bélgica con un 7,2% menos de vehículos (5.057 unidades) e Italia, con un 6% (18.004 unidades).En relación con el ‘top 3’ de destinos de exportación, Alemania repite a la cabeza del ranking con

¿Por qué el efectivo sigue siendo imprescindible? Te lo contamos en un minuto

Los consumidores se han acostumbrado a pagar con el dispositivo móvil en cuestión de pocos años y dejar el efectivo de lado. El número de monedas y billetes en la cartera se ha reducido de manera paulatina, por lo que cada vez es menos habitual el metálico, a pesar de que sigue siendo el principal medio de pago de la población española para las operaciones diarias. La barra de pan, el café diario, la compra semanal en el supermercado… Las transacciones a través de la tarjeta o ‘wallet’ ya forman parte de la vida cotidiana. Entre los defensores del pago en efectivo uno de los argumentos que exponen es que respetan un derecho fundamental como es la protección de datos frente a los pagos electrónicos, que son trazables y, por tanto, se puede seguir su rastro. Además les protege frente frente al fraude digital y la sobreexposición de los datos. El Banco de España (BdE) ha advertido recientemente que portar efectivo no es una cuestión de modas, sino de ser prácticos. Ante situaciones como el apagón de abril de 2025 que dejó a toda España sin electricidad, es el único método de pago que asegura la total autonomía. El organismo capitaneado por José Luis Escrivá señala que en momentos críticos el efectivo es aún más ‘efectivo’ y te puede sacar de apuros. En este sentido, aconseja contar con entre 70 y 100 euros en efectivo. La Información Económica lanza este nuevo episodio de ‘Economía Indiscreta’, una serie de contenidos audiovisuales de carácter divulgativo con la que buscamos contribuir al debate público-económico. En el anterior, publicado hace justo una semana, explicamos que la pensión de un jubilado no se paga con todo lo que ha cotizado.