Publicado: junio 3, 2026, 2:45 am
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El director puertorriqueño Kristian Mercado presentó recientemente su nuevo cortometraje, “Mataron a Pedro”, en el Los Angeles Latino International Film Festival (LALIFF), donde la producción recibió una cálida acogida por parte del público y provocó intensas reflexiones sobre la figura de Pedro Albizu Campos, la historia colonial de Puerto Rico y la vigencia de sus luchas.
“Pude sentir la energía en la sala”, recordó Mercado sobre la premiere. “El teatro estaba lleno y la película conectó con la gente de una manera que no esperaba. Sentí que muchas personas se sintieron vistas”.
El cortometraje explora episodios de la vida de Pedro Albizu Campos desde una perspectiva íntima y emocional, alejándose deliberadamente de la imagen mitificada del líder nacionalista para acercarlo a la audiencia como ser humano. Según Mercado, ese fue uno de los principales retos del proyecto.
“Pedro estuvo involucrado en tantas cosas que era difícil encontrar una manera sencilla de explicar quién fue”, explicó. Durante meses realizó investigaciones en el Centro de Estudios Puertorriqueños de Nueva York y en bibliotecas puertorriqueñas, revisando cartas, fotografías y documentos históricos para construir una narrativa coherente.
El cineasta encontró un hilo conductor en las luchas obreras y agrícolas que marcaron la trayectoria de Albizu Campos. “Cuando entendí cuánto influía la industria azucarera en los intereses políticos de la época, todo empezó a encajar”, señaló. “Pedro estaba profundamente conectado con la tierra y con la defensa de los trabajadores puertorriqueños”.
Más allá del líder político, Mercado quiso mostrar al hombre detrás del símbolo. Por ello, el filme dedica espacio a la relación de Albizu Campos con su esposa, Laura Meneses, una dimensión frecuentemente eclipsada por la magnitud histórica de su figura.
“Creo que cuando una persona es demasiado mitificada se vuelve difícil conectar emocionalmente con ella”, sostuvo. “Quería que el público pudiera sentir intimidad con Pedro y entender los sacrificios que hizo, no solo él, sino también su familia”.
La respuesta del público en Los Ángeles confirmó para el director que la historia tiene potencial para expandirse más allá del formato corto. Tras la proyección, numerosos asistentes le expresaron que les gustaría ver una versión de largometraje.
“Todo el mundo me decía que esta historia no podía terminar ahí”, comentó entre risas. Sin embargo, reconoció que levantar una producción de mayor escala resultaría complejo debido tanto a los costos de una película de época como a la sensibilidad política de los temas que aborda.
Mercado admite que, durante el proceso creativo, fue consciente de que estaba tratando asuntos incómodos para muchos sectores. El filme aborda aspectos controversiales de la vida de Albizu Campos, incluyendo la vigilancia constante a la que fue sometido y las alegaciones sobre experimentos de radiación realizados mientras estuvo encarcelado.
“Creo que a veces la gente siente incomodidad cuando una película habla de ciertos temas”, dijo. “Pero el cine tiene la capacidad de hablar sobre cualquier cosa, incluso cuando resulta incómodo”.
Uno de los elementos más llamativos del cortometraje es su aproximación visual y narrativa. El director confesó que durante la proyección en pantalla grande descubrió una lectura que no había percibido completamente mientras trabajaba en la edición.
“Me di cuenta de que, de alguna manera, había hecho una especie de historia de fantasmas”, reflexionó. “Es como si hubiera un alma intentando contar una historia desde una especie de limbo. Y pensé que quizá esa sensación de estar atrapados también conecta con algo que muchos puertorriqueños sienten”.
Esa interpretación llevó a Mercado a reflexionar sobre la realidad contemporánea de Puerto Rico, marcada por la emigración, las limitaciones políticas y económicas y los debates sobre la autonomía de la isla. Para el cineasta, la historia de Albizu Campos sigue siendo relevante precisamente porque ayuda a contextualizar muchos de los problemas actuales.
“El silencio es peligroso”, afirmó. “Creo que Pedro nos enseña que hablar tiene consecuencias, pero también que es necesario hacerlo. A veces hay que aceptar que decir ciertas verdades va a incomodar a algunas personas”.
En un momento histórico marcado por la polarización política, la incertidumbre económica y el auge de la inteligencia artificial, Mercado considera que el arte tiene una responsabilidad particular.
“Quizás ahora más que nunca necesitamos historias que nos recuerden nuestra humanidad”, expresó. “El arte no siempre tiene que ser seguro. A veces tiene que hacer preguntas incómodas y abrir conversaciones que de otro modo no tendríamos”.
“Mataron a Pedro”, protagonizada por Ismael Cruz Córdova, seguirá presentándose en festivales de cine y Mercado espera poder anunciar pronto fechas de presentación en Puerto Rico.
