Vida Gerente Archivos - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Vida Gerente

El diésel se dispara mucho más que el petróleo y aviva el temor a otra crisis energética en otoño

El petróleo vuelve a superar los 100 dólares, pero el combustible que mueve los camiones, la agricultura y buena parte de la industria europea está subiendo mucho más deprisa. El margen del diésel sobre el crudo acaba de alcanzar un récord de 112,17 dólares por barril en Estados Unidos, mientras en Europa llegó a 98 dólares a comienzos de septiembre, más del doble de los 44,75 dólares de media registrados en junio. Una brecha que empieza a lanzar una señal preocupante justo cuando Europa se prepara para entrar en el otoño.El Brent ronda los 104 dólares por barril, mientras las interrupciones de suministro en Rusia y Oriente Medio reducen la disponibilidad de combustibles refinados y las plantas que continúan operativas trabajan cerca de sus límites. La Agencia Internacional de la Energía ha advertido, además, de que las pérdidas de suministro mundial serán mayores de lo previsto. El problema, por tanto, no está únicamente en cuánto cuesta el petróleo, sino en la capacidad para transformarlo en los productos que necesita la economía.Europa ya comprobó en 2022 qué puede ocurrir cuando una fuente de energía esencial comienza a escasear antes del invierno. Entonces el problema estuvo en el gas ruso y terminó disparando la electricidad, la inflación y los costes de buena parte de la industria. Cuatro años después, la tensión aparece en otro punto de la cadena.El cuello de botellaLa situación resulta especialmente delicada para Europa por su dependencia del diésel en el transporte pesado, la maquinaria agrícola, la construcción y numerosas actividades industriales. En España, la tensión internacional ya ha llegado a las gasolineras: el gasóleo convencional se mueve cerca de 1,90 euros en numerosas estaciones, las variedades premium rozan o superan los dos euros y el agrícola alcanza una media aproximada de 1,61 euros por litro.Pero ¿Cuánto de esa subida procede realmente del petróleo? El Banco Central Europeo calcula que los costes y márgenes de refino llegaron a sumar alrededor de 35 céntimos por litro al precio del diésel en julio, frente a unos 10 céntimos antes de la última escalada energética. La presión llega, además, con la inflación española disparada al 4,3% en agosto y con la energía de nuevo entre las principales preocupaciones del banco central, que acaba de elevar los tipos de interés.El problema ha llegado también a la Casa Blanca. Donald Trump reunió a finales de agosto a responsables de algunas de las principales compañías de refino de Estados Unidos, entre ellas Marathon Petroleum, Valero, PBF Energy, Delek US y Chevron, para abordar cómo elevar la producción. Ahora bien, las plantas estadounidenses funcionan prácticamente a plena capacidad y los inventarios se encuentran un 13% por debajo de la media de los últimos cinco años. Pedir más combustible es relativamente sencillo, sin embargo, producirlo rápidamente, bastante menos.Esa combinación ha disparado el llamado crack spread, la diferencia entre el precio de los productos refinados y el coste del crudo utilizado para obtenerlos. El indicador sirve como referencia del margen bruto de una refinería y permite entender la otra cara de esta tensión energética. Cuanto más se encarece el combustible respecto a la materia prima, mayor es el beneficio potencial de las compañías capaces de mantener sus instalaciones a pleno rendimiento.Márgenes récordY las cuentas ya empiezan a reflejarlo. La petrolera austriaca OMV elevó un 85% el resultado operativo de su negocio de combustibles en el segundo trimestre, hasta 446 millones de euros, después de que su margen indicador de refino aumentara un 152%, hasta 20,33 dólares por barril.En España, Repsol obtuvo 1.683 millones de euros de resultado ajustado en su negocio Industrial durante el primer semestre, frente a apenas 235 millones un año antes. La compañía, que opera cinco refinerías en el país, atribuyó buena parte del salto a la mejora del refino y llegó a destinar 2.400 millones durante el periodo a incrementar sus inventarios de crudo y productos para aprovechar las condiciones del mercado.La Bolsa también ha empezado a recoger ese cambio de escenario. Repsol se acerca a los 29 euros por acción, alrededor de un 9% por encima de los niveles de finales de agosto, y ya había avanzado un 3,6% el pasado 23 de julio después de presentar unos resultados trimestrales muy superiores a los del año anterior, impulsados, entre otros factores, por la fortaleza de su negocio Industrial.¿Hasta qué punto puede beneficiarse si esta situación continúa? Cada dólar adicional por barril en el margen de refino aporta a Repsol alrededor de 200 millones de euros anuales de flujo de caja operativo, según las sensibilidades publicadas por la propia compañía. Además, aproximadamente el 55% de la producción de sus plantas corresponde a destilados medios como el diésel y el queroseno, dos productos que Europa necesita importar. El consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, considera que existen razones para que este escenario favorable se prolongue durante 2027.En el caso de Estados Unidos, Valero y Marathon Petroleum acumulan subidas bursátiles superiores al 100% en 2026, mientras el ETF VanEck Oil Refiners gana alrededor de un 66%, después de años en los que buena parte de la industria occidental redujo capacidad.Europa ha cerrado 35 refinerías desde 2009 y ha perdido aproximadamente el 20% de su capacidad de refino, un ajuste que apenas llamaba la atención mientras sobraba combustible, pero que adquiere otra dimensión cuando desaparecen suministros procedentes de Rusia y Oriente Medio.El otro y el invierno encontrarán, por tanto, al viejo continente en una situación diferente a la de 2022, aunque con algunos ingredientes conocidos: dependencia exterior, inventarios bajo presión, poca capacidad para incrementar rápidamente la oferta y una fuente de energía esencial encareciéndose mucho más deprisa de lo habitual.

AfD arrasa en Alemania y Mélenchon pide condonar deuda francesa: ¿Se está volviendo Europa económicamente ingobernable?

En la serie Aquí no hay quien viva, bastaba convocar una junta de vecinos para que cualquier asunto aparentemente sencillo terminara convertido en una batalla campal. Todos compartían edificio, todos necesitaban que aquello siguiera funcionando, pero ponerse de acuerdo sobre quién pagaba qué y cómo era desastroso.Salvando las distancias, algo parecido ocurre ahora con las cuentas públicas europeas, aunque la discusión se mide en billones de euros. Defensa, pensiones, sanidad y transición energética podrían elevar el gasto público en cerca de cinco puntos del PIB de aquí a 2040, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), y conseguir el dinero para pagarlo vuelve a ser cada vez más caro. El bono alemán a diez años ha llegado a superar el 3,5%, niveles que no se veían desde hace unos 15 años, mientras Francia se financia en el entorno del 4,45%, máximos desde 2008.Alguien tiene que hacerse cargo de la factura, y es precisamente cuando las urnas empiezan a complicar las cuentas. Alternativa para Alemania (AfD) acaba de rozar el 44% de los votos en Sajonia-Anhalt, mientras Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, propone cancelar el 18% de la deuda pública francesa, unos 636.000 millones de euros.La deuda también se votaEl canciller alemán, Friedrich Merz, tiene que reformar las pensiones, el mercado laboral y el gasto público mientras AfD sigue ganando terreno. Las pensiones muestran hasta dónde pueden cruzarse ambos asuntos, porque el Gobierno quiere eliminar incentivos que todavía permiten abandonar antes el mercado laboral y una comisión de expertos ha planteado vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida, lo que podría acercarla progresivamente a los 70 años.Algunas corrientes de AfD defienden, mientras tanto, pensiones más generosas y fuertes rebajas fiscales. Las propuestas llegan cuando Alemania se prepara además para aumentar con fuerza su endeudamiento para financiar defensa e infraestructuras. El Gobierno ha puesto en marcha un fondo de 500.000 millones de euros para infraestructuras y prevé elevar el gasto militar, lo que incrementará sus necesidades de financiación durante los próximos años.Francia permite llevar la discusión bastante más lejos. ¿por qué no eliminar parte de la deuda y liberar ese dinero para otras políticas? Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, ya ha advertido de que una medida semejante sería “financieramente peligrosa” y contraria a los tratados europeos, mientras el gobernador del Banco de Francia sostiene que equivaldría a un impago y terminaría elevando el coste de financiación del país.¿Y por qué tendría que subir ese coste? Francia necesita volver una y otra vez al mercado para refinanciar una deuda que supera el 116% del PIB. Si los inversores empiezan a pensar que existe una mayor probabilidad de que una parte de lo que han prestado pueda no devolverse, la respuesta más lógica es exigir una rentabilidad mayor para seguir comprando bonos franceses.Ese encarecimiento de la financiación elevaría a su vez el dinero que el país tiene que dedicar al pago de intereses, reduciría el margen presupuestario disponible para otras partidas y complicaría los ajustes necesarios para contener el déficit.El mapa cambiaLo llamativo es que esa presión sobre Francia y las nuevas dudas en torno a Alemania coinciden con el movimiento contrario en varios países que protagonizaron la anterior crisis del euro. Portugal encadena mejoras de rating, Grecia ha reducido de forma drástica su endeudamiento desde los máximos de 2020 y España mantiene una evolución que los inversores están premiando, hasta el punto de que los rendimientos de la deuda de Irlanda, Portugal y España se encuentran ya por debajo de los franceses.Italia necesita un capítulo aparte porque su deuda continúa siendo enorme y vuelve a crecer en relación con el PIB, aunque incluso su caso permite apreciar cuánto ha cambiado la fotografía. En algunos vencimientos largos, Francia ha llegado a financiarse prácticamente al mismo coste o incluso ligeramente por encima de Italia, algo difícil de imaginar cuando los PIGS concentraban buena parte de los temores sobre la propia supervivencia del euro.2027 entra en el precioSi el coste de financiación se ha convertido en una de las variables que más vigilan los inversores, ¿qué puede ocurrir cuando varios de los grandes países europeos vuelvan a las urnas? Victoria Torre, responsable de Oferta Digital de Self Bank, señala que “el mercado comienza a cotizar que en 2027 habrá elecciones en Francia, Italia y España, con los ajustes fiscales sin hacer, y con probable repunte de las primas de riesgo soberanas”. Según Torre, esa presión podría terminar frenando las Bolsas española y europea.La cuestión es qué ocurrirá si varios de esos países llegan a las urnas con buena parte del trabajo todavía pendiente. Francia podría hacerlo con una deuda superior al 116% del PIB y fuerzas políticas que plantean soluciones radicalmente diferentes para reducirla; Italia, con una de las mayores cargas de deuda de Europa; y España, pese a disfrutar ahora de unas condiciones de financiación relativamente favorables, tampoco queda al margen de unos ajustes fiscales que serán cada vez más difíciles de aplazar.Trabajar más años, contener determinadas partidas de gasto, reformar prestaciones o elevar algunos impuestos puede ayudar a cuadrar las cuentas sobre el papel, pero cada una de esas decisiones tiene un coste político que aparece inmediatamente en las urnas. Y cuanto más fragmentado esté el electorado, más difícil resulta para un gobierno conseguir suficiente apoyo para aprobar precisamente las reformas que pueden tranquilizar al mercado.

El pago de los intereses de la deuda se 'comerá' 60.000 millones de los presupuestos en 2030, según Funcas

En 2030 España tendrá que dedicar 60.000 millones de euros de sus presupuestos anuales a pagar los intereses de la deuda, una cifra récord que implica que, para entonces, este gasto se habrá disparado un 50%. El cálculo lo ha publicado este miércoles la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) y responde a varios factores que convergen entre sí. Por un lado, el endeudamiento de las administraciones no ha dejado de aumentar y en junio superó los 1,76 billones de euros, el equivalente al 101,5% del PIB. A esto se suma que hay previstas nuevas subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo para controlar una inflación al alza. Y un tercer factor es que los mercados se muestran cada vez más reticentes a financiar la deuda pública a nivel global. El problema es que España afrontará esta situación con una economía menos dinámica por la persistencia del conflicto en Oriente Próximo y que, por ello, contará con menos margen para afrontar este gasto financiero. Hasta ahora el hecho de que el PIB hubiera crecido con fuerza había compensado el aumento de la deuda pública. Esto, sin unos nuevos presupuestos «que permitan adaptar las prioridades a los grandes desafíos» que encara el país. En caso de mantenerse los tipos en los mismos niveles que en 2025 (es decir, en torno al 3,2% los de largo plazo y el 2,2% los de corto plazo), los pagos por intereses se situarían en 2030 en unos 57.000 millones de euros, es decir, 17.000 millones más que el pasado ejercicio. En torno a la mitad de ese incremento, algo más de 8.000 millones, serían los intereses de la nueva deuda que se emitirá, como consecuencia de los déficits esperados para los próximos años. La otra mitad provendría de la refinanciación de la deuda que vencerá a tipos de interés superiores a los que fue emitida.Si a esto se añade la subida de los tipos de interés por parte del BCE -alrededor de medio punto en relación con 2025, mantenido a lo largo de todo el periodo-, la factura por intereses aumentaría en otros 3.600 millones en 2030, hasta situarse algo por encima de los 60.000 millones.Los hogares pierden poder adquisitivoDesde Funcas advierten de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán se está enquistando y tendrá un impacto más duradero de lo previsto, lo que estrechará el margen de maniobra de la política macroeconómica. «La preocupación más inmediata radica en la subida del IPC, con un incremento interanual del 4,3% en agosto y un diferencial con la Eurozona que ha tendido a ampliarse», sostienen. Esto resta competitividad a la economía nacional frente a sus principales socios comerciales, que son los países de la Eurozona. El aumento del coste de la vida y la subida de tipos del BCE para hacerle frente frenarán el ritmo de expansión de la economía española. El motivo es que los salarios están aumentando en promedio un 3%, por debajo de lo que suben los precios, restando poder adquisitivo a los hogares. Esto puede hacer que frenen su consumo, al tiempo que aumentan también los costes de financiación y se encarecen las hipotecas por el alza del euríbor. Por otra parte, a políticas constantes, el incremento de la factura por intereses impedirá que el déficit de las administraciones baje del 3% en los próximos años, incluso si el ciclo expansivo se prolonga.“Más allá de estos efectos, lo que está en juego es un cambio de paradigma de la política macroeconómica, por el estrechamiento de margen de maniobra de los Estados, una situación que, además, coincide con necesidades crecientes de inversión y de respuesta a todo tipo de shocks», sostienen desde Funcas. Por ello, llaman al Gobierno a aprovechar el ciclo expansivo para generar margen de maniobra y así reducir la vulnerabilidad ante futuras crisis. Agitación en la deuda públicaEn la fundación se muestran preocupados por las turbulencias que están registrando los mercados de deuda en todo el mundo. En EEUU el bono a diez años roza el 5% y en Alemania el 3,5% por primera vez desde la crisis financiera. En Japón, el rendimiento ha pasado de casi cero al 3%, algo que en el país no veían desde los años 90. El bono español se mueve en la misma dirección y su rentabilidad ronda el 3,8%, medio punto más que a principios de año.En los mercados financieros se extiende la idea de que los gobiernos son incapaces de contener el deterioro de los desequilibrios presupuestarios y de prevenir una acumulación insostenible de deuda. “Lo que está en el fondo de este sentimiento de los inversores es, por una parte, la presión sobre el gasto provocada por los programas de rearme, las ayudas para paliar los efectos de los conflictos geopolíticos y el coste del envejecimiento, cada vez más visible», señala el informe. Y, por otra parte, la dificultad para generar ingresos suficientes para financiar ese gasto.

La advertencia más aterradora sobre la inteligencia artificial también puede ser la más alcista

Anthropic se prepara para protagonizar una de las mayores salidas a Bolsa de la historia, con una valoración que podría alcanzar los dos billones de dólares. Pero apenas unas semanas antes de intentar convencer a los inversores de que merece semejante precio, uno de sus principales investigadores de seguridad ha reconocido públicamente algo difícil de valorar en cualquier folleto de inversión. Evan Hubinger, responsable de Alignment Science de la compañía, estima personalmente en más de un 10% la probabilidad de que una futura inteligencia artificial (IA) pueda acabar con la humanidad durante la próxima década.La advertencia llega después de que Jacob Coxon, antiguo investigador de OpenAI y Anthropic, abandonara esta última denunciando que los grandes laboratorios están acelerando hacia sistemas cada vez más autónomos sin saber todavía cómo mantener bajo control una eventual superinteligencia.Hubinger respaldó públicamente buena parte de esa preocupación, aunque considera bajo el riesgo de los modelos actuales y sitúa el verdadero peligro en futuras inteligencias capaces de aprender, mejorar por sí mismas y volverse cada vez más avanzadas.Esto rebaja bastante el dramatismo inmediato. El problema no sería Claude mañana por la mañana, sino en lo que Claude y otros sistemas similares podrían llegar a convertirse. Entonces, ¿Cómo se valora una compañía que aspira a valer dos billones de dólares mientras algunos de sus propios investigadores contemplan consecuencias extraordinariamente graves derivadas del avance de su tecnología?En condiciones normales, cuando aumenta la incertidumbre asociada a una actividad, los inversores exigen una compensación. Las farmacéuticas descuentan litigios, las petroleras incorporan amenazas regulatorias y las entidades financieras pagan más cuando crece la posibilidad de pérdidas inesperadas. Cuanto mayor es la prima de riesgo, menor debería ser, en teoría, el precio que alguien está dispuesto a pagar.Dos billonesCon Anthropic, sin embargo, las cuentas son bastante menos sencillas. Reuters señala que la compañía espera comenzar a comercializar su oferta a mediados de octubre como pronto y completar la operación antes de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre, aunque el calendario todavía puede cambiar. La cifra que se baraja alcanza los dos billones de dólares, más del doble de los 965.000 millones que llegó a marcar en una ronda privada meses atrás.¿Qué tendría que ocurrir para justificar semejante precio? Mucho. Anthropic necesitaría convertir Claude y sus futuros modelos en una infraestructura utilizada por empresas, programadores y consumidores a una escala difícil de comparar con la de una tecnológica tradicional. Quien compre acciones a esos niveles no estará pagando únicamente por los ingresos actuales, sino por una parte del valor económico que la IA pueda generar durante los próximos años.Ahora bien, cuanto más capaces y autónomos sean esos sistemas, mayores pueden ser también los riesgos asociados a su uso o a una eventual pérdida de control. La propia Anthropic contempla esa relación en su política de seguridad y endurece las salvaguardas exigidas a medida que sus modelos alcanzan capacidades más avanzadas.¿Y qué ocurre si esas preocupaciones salen de los laboratorios y terminan llegando a los reguladores? Entonces el riesgo empieza a ser bastante más fácil de traducir a dólares. Una legislación más dura podría elevar los costes, retrasar nuevos modelos, limitar determinadas aplicaciones y obligar a gastar más dinero en seguridad y cumplimiento normativo. Menores márgenes, más gastos y más restricciones para vender la tecnología. Eso sí sabe ponerlo Wall Street en una hoja de cálculo.Cuanto más capaz, más valiosaEsos mismos avances que pueden elevar los costes y las exigencias regulatorias son también los que podrían justificar una valoración extraordinaria de Anthropic. El escenario que preocupa a Hubinger no parte de una IA con las capacidades actuales, sino de sistemas mucho más avanzados, capaces de mejorar por sí mismos y asumir progresivamente tareas que hoy requieren trabajadores altamente cualificados.Si esos modelos llegan a escribir buena parte del software, acelerar la investigación científica, automatizar procesos empresariales y asumir una porción creciente del trabajo intelectual, su capacidad para generar ingresos sería muy superior a la actual. El riesgo y el potencial económico nacen, por tanto, del mismo avance tecnológico.Wall Street no necesita considerar falsas esas advertencias para justificar una valoración enorme. Podría suceder justamente lo contrario y que una parte de la expectativa económica dependa de que la IA continúe avanzando a gran velocidad, aunque ese mismo progreso obligue a dedicar cada vez más recursos a mantenerla bajo control. Vista así, la advertencia más inquietante de Anthropic contiene también una de las premisas más alcistas para su valoración.En todo caso, el escenario más extremo aparece al intentar introducir el escenario más aterrador en un modelo financiero. Un inversor puede proteger parcialmente una cartera frente a una recesión, una subida de tipos, una caída tecnológica o incluso la quiebra de una compañía. Pero ¿Qué prima de riesgo se asigna a un escenario de extinción?

¿Cómo alimentar de electricidad a los voraces centros de datos? Aagesen ultima una norma que la enfrenta con industria y renovables

Enviar un whastapp, hacer una compra online, teletrabajar… todas estas acciones y muchas más requieren de la transmisión cada vez más rápida de datos en el entorno digital y de su almacenamiento en los centros de datos, infraestructuras de las que depende también el despliegue de herramientas mucho más complicadas como la Inteligencia Artificial y la capacidad de computación que requiere y en la que la UE va perdiendo de lejos la carrera frente a EEUU y sobre todo China, de acuerdo a un reciente informe del prestigioso Instituto Bruegel. Sin embargo, estas infraestructuras, que el Gobierno considera «imprescindibles para la digitalización de la economía», tienen también una cara b, relacionada con un consumo ingente de electricidad y de agua que el Ministerio para la Transición Ecológica quiere «ordenar» mediante un decreto que ha levantado la oposición entre los inversores en centros de datos, que advierten de la fuga a otros países de proyectos por 66.000 millones de inversión y crearán hasta 2.000 empleos de calidad en los cinco años. Pero también del sector renovable y de los ecologistas. Los primeros creen que los estrictos requisitos relacionados con el consumo de electricidad son «inviables» y los segundos, que «se quedan cortos» en cuanto al control del consumo eléctrico y también de agua.La vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, pretende que el alto consumo de electricidad que requieren los centros de datos no tenga un efecto adverso ni para la transición hacia energías renovables ni sobre la factura de la luz todos los consumidores. Mientras que gigantes como Meta, Amazon, Tesla o Microsoft expanden sus centros de datos por el mundo y fijan también los ojos en España, quiere asegurar que la electricidad que consuman no eleve la demanda en el sistema eléctrico hasta el punto de tener que recurrir en mucha mayor medida al gas, que, en el sistema marginalista vigente, encarecería el precio de la luz para todos consumidores. Además, esto supondría un paso atrás en la sustitución de fuentes fósiles por renovables para producir electricidad. Se trata, dice el borrador del decreto en ciernes, de «distinguir los proyectos firmes y viables” en un sector que está demostrando tener mucho interés en España. Su patronal, SpainDC, y el Ministerio coinciden en prever que en 2030 habrá instalados unos 2.500MW de capacidad de computación. De momento, Transición Ecológica añade que hay solicitudes por 12.000MW, «concentradas» además en «pocos territorios», como la Comunidad de Madrid o Aragón, en las que el consumo de estas instalaciones duplicará y triplicará su consumo eléctrico actual.Las condiciones de la polémica»En países como Irlanda, Países Bajos o EEUU, el crecimiento desordenado de los centros de datos ha provocado fuertes incrementos del precio de la electricidad, tensiones por el abastecimiento de agua y un fuerte rechazo social», advierten desde el departamento de Aagesen. Para evitarlo, la norma que espera que vea la luz en breve introduce dos polémicas condiciones que deberán cumplir los centros de datos de más de 1MW en España. La primera, que puedan acreditar que el 80% de la electricidad que consuman cada hora -es decir, de manera casi simultánea- viene de plantas de generación renovable y que estas se hayan creado para ello -es decir, que no supongan una disminución de la generación eléctrica renovable para otros consumos- en los 18 meses anteriores. Los distintos sectores implicados rechazan estas condiciones, por «absolutamente ineficiente», porque no aprovecha los megavatios de electricidad verde que se pierde cada año porque no se pueden consumir en el momento o porque se corre el riesgo de crear una «burbuja» de almacenamiento, según advierten desde APPA Renovables. Diversas fuentes avisan también de que los planes de Aagesen obligarán a multiplicar por tres la generación fotovoltaica, eólica y de baterías solo para los centros de datos, que unido a la falta de red eléctrica para conectarse, daría lugar a que queden aislados en «sistemas eléctricos en miniatura».Como tecnólogos, constructores, de los centros de datos, en Hitachi Energy calculan que las exigencias en materia renovable y de almacenamiento suponen «sobredimensionar» los proyectos hasta el punto de que cuesten «cerca de lo que cuesta el propio centro de datos» y, como la patronal del sector, advierte de que hará que la inversión «termine en otros países». SpainDC cree que el texto actual necesita una reconsideración total, duda incluso de su encaje jurídico y critica que supone de facto cerrar el paso en España a los centros de datos, con perjuicios en particular a los que ya han pedido la conexión a la red y han empezado a invertir en terrenos o equipamiento. «La suma de requisitos puede convertir esta regulación en un veto al sector. El diseño es inviable», denunciaba este viernes en rueda de prensa el presidente de SpainDC, Emilio Díaz.Consulta con ‘agostidad’Estas advertencias e intentos de modificar el decreto confluyeron el viernes pasado, cuando concluyó el plazo para presentar alegaciones al borrador de la norma, en un proceso que también ha provocado malestar entre las partes interesadas también por las formas. El Ministerio para la Transición Ecológica abrió consulta pública el 27 de agosto y dio solo dos semanas, todavía en periodo estival, para presentar comentarios y alternativas, hasta el pasado 4 de septiembre. Tras la protesta de los distintos actores interesados, Aagesen amplió el plazo hasta el viernes 10.Una vez cerrado, la vicepresidenta se ha encontrado con hasta 600 peticiones para matizar o cambiar su propuesta pero, según indicaban fuentes de Transición Ecológica este viernes, de momento se mantiene lo dispuesto en el borrador del decreto por lo que respecta a la obligación de que el 80% del consumo eléctrico de los centros de datos sea renovable «en todas sus horas de funcionamiento» o que se haga mediante acuerdos privados de compra (PPA) o autoconsumos en plantas construidas como mucho en los 18 meses previos.Frente a la disposición a suavizar el decreto que trasciende de otras partes del Ejecutivo, Aagesen afronta con la intención de mantener la «máxima ambición» en el ordenamiento de los centros de datos en España de no cruzar sus líneas rojas, entre las que se encuentra principalmente evitar que acaparen el consumo de electricidad y que este escasee para otros usos.  SpainDC mantiene que «la intensidad, acumulación, plazos y penalizaciones» del nuevo régimen lo convierte en «desproporcionado» y que perjudicará la competitividad de España frente al resto de Europa». En el plano energético, APPA Renovables ha pedido flexibilizar los requisitos, de modo que se pase del 80 al 100% de uso de electricidad renovable, pero que el cómputo no sea diario, sino anual inicialmente, aunque luego se pueda ir reduciendo. Esto, apuntan en la mayor asociación del sector renovable, permitiría que los centros de datos aprovechen el 25% de la generación renovable que se pierde todos los años porque no se consume en el momento. En cuanto a las plantas nuevas, plantean elevar el plazo de 18 meses a 36.Agua y soberanía digitalAunque no han levantado tanta polémica, el decreto sobre los centros de datos también incluye requisitos en materia de consumo de agua, para lo que deberán acreditar la máxima categoría dentro de la clasificación europea de eficiencia hídrica.También en materia de «resiliencia y soberanía digital», de modo que tendrán que estar operados por una entidad establecida en la UE, que mantendrá los datos relativos a la operación del centro en territorio comunitario y evitará los accesos de autoridades de terceros países no amparados por el Derecho europeo.Los ecologistas que asesoran a Aagesen también se oponenPor si fuera poca oposición por parte del sector de los centros de datos y del sector renovable, los planes de Aagesen para regular la manera en la que se surten de electricidad y de agua también ha levantado las críticas de los grupos ecologistas, que consideran «insuficientes» las cautelas en materia de electricidad y agua y también para respetar «los límites ambientales y sociales de cada territorio».En un comunicado conjunto, las organizaciones ecologistas que asesoran a Aagesen de manera formal en el llamado G-5 -Amigas de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF- y otros colectivos piden límites al consumo de electricidad y agua de estas instalaciones, una decisión sobre «dónde y en qué condiciones» pueden ubicarse, que todo su consumo eléctrico -el 100%- sea renovable y «garantías democráticas», es decir, que «mejorar la transparencia y garantizar una participación pública suficiente y rendición de cuentas antes de autorizar una expansión de esta magnitud».

Florentino Pérez se asoma a los 1.000 millones de patrimonio en su vehículo inversor a rebufo de ACS

La máquina patrimonial de Florentino Pérez sigue ‘in crescendo’. Rosán Inversiones, el vehículo a través del que canaliza su participación en ACS, elevó en 2025 sus fondos propios hasta los 963,9 millones de euros, un 7,5% más en un ejercicio en el que el vehículo inversor del presidente del Real Madrid obtuvo 73,1 millones gracias, principalmente, al flujo de dividendos que le reporta su posición como primer accionista del gigante de las infraestructuras. Según consta en la documentación recién presentada ante el Registro Mercantil, el montante que obtuvo la patrimonial de Pérez en 2025 está prácticamente en línea con los 71 millones del ejercicio anterior y fue destinado íntegramente a reservas voluntarias, que rebasaron los 400 millones a cierre del último año. Sumadas a los 383 millones que ya mantiene en otras reservas, los fondos acumulados bajo esta rúbrica alcanzan ya los 784 millones.La cartera de la patrimonial del empresario español se articula principalmente a través de su participación del 15% en ACS y de otras inversiones empresariales. Las cuentas de Rosán identifican expresamente entre sus principales inversiones a Luyaroll, vinculada al negocio inmobiliario, y Floma Aviación, dedicada al alquiler de aeronaves. En paralelo, la patrimonial cerró 2025 con 47,9 millones de euros en efectivo, frente a los 42,7 millones del año anterior, mientras mantiene una parte sustancial de sus recursos invertida en activos financieros.En este contexto, el presidente de ACS ha seguido reduciendo el endeudamiento de la patrimonial, que cerró 2025 con 35,2 millones de euros de deuda a largo plazo, frente a los 38,8 millones del ejercicio anterior, pese a contar con una línea de crédito de hasta 153,5 millones de euros.Mientras refuerza su posición en ACSEl crecimiento de la patrimonial coincide también con el refuerzo de la posición de Pérez en ACS. En los últimos meses, el empresario ha incrementado su participación en el grupo hasta el 15,015% según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). A través de Rosan Inversiones suma ya 41,61 millones de acciones, que le consolidan como el máximo accionista, por delante de Criteria Caixa, con el 10,65%, y BlackRock, con el 5,06%, y le otorgan, a precio de mercado actual, un valor de algo más de 4.000 millones de euros.Sólo en el último año, Pérez ha acometido hasta tres incrementos en el accionariado de ACS. En junio, el empresario situó su posición en el 14,752%, que posteriormente elevó hasta el 14,896% a principios de agosto, antes de alcanzar el actual 15,015%. Estos movimientos se produjeron después de que el presidente del Real Madrid participase en la colocación acelerada de acciones de ACS realizada en mayo. En aquella operación, el vehículo de Pérez adquirió 1,2 millones de acciones, mientras Criteria Caixa compró otros 4,07 millones. El aumento de la participación también se produce en paralelo a la política de remuneración al accionista de ACS. La compañía distribuyó con cargo a 2025 un dividendo anual de 2,323 euros por acción, frente a los 2,011 euros correspondientes a 2024. El sistema de ACS permite a los accionistas optar entre efectivo y acciones. Para 2026, el grupo prevé elevar de nuevo la retribución, hasta 2,4 euros por acción, lo que supone un incremento del 20% respecto al dividendo del ejercicio anterior.En paralelo, también ha hecho caja con parte de los títulos recibidos en el plan de incentivos a largo plazo del grupo de infraestructuras. El empresario ejerció a comienzos de agosto las opciones sobre 295.000 acciones a un precio de 31,55 euros por título y las vendió dos días después en el mercado a 110,23 euros. Esta operación le reportó unos ingresos de 32,5 millones de euros y una plusvalía de alrededor de 23 millones. 

El Ibex 35 cae un 1,06% en la semana, hasta los 19.838 puntos

El Ibex 35 cerró este viernes con una caída semanal del 1%, que le llevó a colocarse en los 19.838,5 puntos. El selectivo se apuntó en la última sesión de la semana un repunte del 0,91%, después de cuatro días anteriores seguidos de descensos.»El mercado de deuda ha hecho saltar todas las alarmas esta semana. Las rentabilidades de los bonos se han disparado a escala global ante una combinación incómoda para los inversores: energía más cara, inflación persistente, subidas de tipos y una creciente necesidad de financiación de gobiernos y empresas, estas últimas inmersas en importantes inversiones para desarrollar la inteligencia artificial», ha afirmado el analista de XTB Manuel PintoEsta jornada, se ha conocido que el Producto Interior Bruto (PIB) de Reino Unido registró una expansión del 0,4% durante el pasado mes de julio, una décima más que en junio y cuatro décimas más que en mayo.De su lado, el Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos marcó el 3,4% interanual en agosto, mismo dato que el registrado en julio, con lo que la tasa de inflación se mantiene sin cambios a pesar del estancamiento del conflicto en Oriente Próximo, según ha informado la Agencia de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo.Siguiendo con el plano internacional, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha pronosticado una caída todavía mayor de la demanda y la oferta de petróleo para este año, empeorando el escenario anticipado hace un mes, al considerar que la persistencia del conflicto en Oriente Próximo agrava la situación del mercado petrolero mundial.Asimismo, Ferrovial ha anunciado que, con efectos desde este viernes, ha dejado de cotizar en la Bolsa de Ámsterdam, a donde movió su sede social en 2023 para facilitar su debut bursátil en EEUU. La compañía continuará cotizando en las Bolsas españolas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia y en el Nasdaq de EEUU.En lo que respecta a empresas del mercado continuo, la ingeniería asturiana TSK logró un beneficio neto de 44,8 millones de euros durante su primer semestre como cotizada, lo que supone multiplicar por 16 la cifra de 2,8 millones del mismo período del año anterior. Solaria, Indra y Merlin encabezan las gananciasEste viernes, Solaria, Indra y Merlin encabezaron las ganancias, con avances del 2,91%, 2,70% y 2,18%, respectivamente. Por contra, Amadeus sufrió el mayor castigo (-1,63%), seguido de Inditex (-1,03%) y Enagás (-0,90%).Entre los cinco grandes del parqué, puntuaron en verde Santander (+1,93%), BBVA (+1,84%), CaixaBank (+0,87%) e Iberdrola (+0,70 %), y solo Inditex registró pérdidas.En el mercado de renta fija, el rendimiento del bono soberano español con vencimiento a 10 años alcanzaba el 3,961%, frente al 3,98% del cierre del jueves. De esta forma, la prima de riesgo se ha reducido levemente hasta los 45,7 puntos básicos. En el mercado de divisas, el euro se depreciaba levemente un 0,06% en su cruce frente al dólar, hasta negociarse a un tipo de cambio de 1,1605 dólares por cada euro.

La AIE alerta de que la guerra en Irán ha provocado el mayor recorte en la demanda de petróleo desde la pandemia

Las perspectivas del mercado petrolero no paran de empeorar por la guerra en Oriente Próximo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado este viernes una nueva edición de su informe mensual del mercado de crudo en el que alerta de que el conflicto está destruyendo demanda de petróleo a mayor ritmo del esperado. En concreto, estiman que en 2026 la demanda va a disminuir en 2,5 millones de barriles diarios, 940.000 más de los que se preveía hasta la fecha. De confirmarse este pronóstico estaríamos ante la mayor pérdida de demanda en promedio anual desde 2020, año en el que el coronavirus paralizó amplias zonas de la economía mundial. El empeoramiento de las previsiones ha provocado que no se espere que vuelva a haber un excedente de oferta al menos hasta 2027, recoge el informe. «Los inventarios globales de petróleo se han estado reduciendo a ritmos récord», afirma la agencia, asesora energética de las principales economías, en su informe mensual. «Con la oferta aún restringida y las reservas comerciales agotándose rápidamente, en los próximos meses podrían ser necesarias nuevas reducciones de la demanda para cerrar la brecha».El nuevo informe de la AIE llega en la misma semana que el barril de Brent -la referencia en Europa- ha vuelto a romper la barrera de  los 100 dólares por barril. Un hito que no se alcanzaba desde julio y que responde a un nuevo estallido de hostilidades entre Irán y Estados Unidos. El viernes, llegaba a cotizar cerca de los 107 dólares por barril, mientras se intensificaban los combates entre los milicianos hutíes de Yemen y las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí, lo que incrementa la preocupación por el transporte de petróleo a través del sur del mar Rojo.Según la AIE el mercado se encamina hacia un déficit de oferta más profundo de lo estimado previamente, porque la guerra está afectando incluso más al flujo de petróleo que al consumo. Los últimos datos de la agencia indican un déficit global promedio de petróleo de alrededor de 1,7 millones de barriles diarios este año, 400.000  más que los que se esperaban en el informe del mes pasado. Los datos muestran que las reservas seguirán reduciéndose en el cuarto trimestre, en lugar del ligero aumento previsto anteriormente para ese mismo período. El informe de agosto de la agencia había señalado que el mercado volvería al superávit hacia finales de este año.La agencia —que ha calificado la crisis como una disrupción récord de la oferta— ha reducido sus proyecciones de oferta global en 1,3 millones de barriles diarios, hasta una pérdida anual de 5,7 millones diarios. Como resultado, la oferta mundial se encamina a quedar por debajo de la demanda este año en alrededor de 1,75 millones de barriles diarios, según los datos del informe. Entre febrero y agosto, los inventarios cayeron a un ritmo aún más marcado, de 2,8 millones de barriles diarios, según la AIE.

La gasolina se encarece por décima semana consecutiva mientras el diésel se abarata un 3,7% tras la rebaja fiscal

Las gasolinas cambian de rumbo esta semana. Según los datos publicados este jueves del Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio de la gasolina ha registrado su décima subida consecutiva, mientras que el gasóleo ha registrado su primera bajada en dos meses y medio producto de la ampliación de la rebaja fiscal decretada por el Gobierno.En concreto, el precio medio del litro de la gasolina ha escalado esta semana hasta los 1,815 euros, tras encarecerse un 4,79% con respecto a la semana pasada. Con esta nueva subida, el precio de la gasolina suma una subida del 25,7%. Por su parte, el precio medio del litro del gasóleo se ha reducido esta semana un 3,75% con respecto a la anterior, para situarse en los 1,795 euros.Este repunte y cambio de tendencia en los precios de los carburantes se consolidó después de que el pasado 29 de junio el Gobierno eliminase la rebaja del IVA al 10% en los carburantes que se había incluido en el primer paquete de medidas anticrisis de marzo y la sustituyera por una bonificación en el impuesto de Hidrocarburos.Esta bonificación supuso una rebaja de 15 céntimos/litro en julio, 10 céntimos a partir del pasado 1 de agosto y, en principio, estaba previsto que se redujera a cinco céntimos en septiembre. Sin embargo, la fuerte subida de la inflación de los combustibles ha llevado al Gobierno a elevar a 20 céntimos por litro en el caso del gasóleo desde el pasado 1 de septiembre.De esta forma, estos precios del boletín petrolero ya recogen cambios en el IEH vigentes desde el martes, lo que explica el descenso del diésel en esta última semana. Llenar un depósito diésel, casi 25 euros más caroNo obstante, con los precios de esta semana, llenar un depósito medio de 55 litros de diésel tiene un coste de 98,45, unos 20,9 euros más que hace un año, cuando ascendía a unos 77,55 euros. Por su parte, para los vehículos de gasolina, llenar el mismo depósito supone un desembolso actualmente de unos 99,55 euros, 18 euros más que hace un año, cuando se situaba en los 81,4 euros.A pesar de la tendencia al alza de los últimos meses desde el estallido del conflicto en Irán, ambos carburantes se han mantenido siempre lejos de los máximos que registraron el verano de 2022, en julio, cuando la gasolina alcanzó los 2,141 euros y el gasóleo los 2,1 euros.El precio de los carburantes depende de múltiples factores, como su cotización específica (independiente de la del petróleo), la evolución del crudo, los impuestos, el coste de la materia prima y de la logística y los márgenes brutos. Además, la evolución en la cotización del crudo no se traslada directamente a los precios de los carburantes, sino que lo hace con un decalaje temporal.

El BCE sube los tipos hasta el 2,5% y prevé que la inflación se mantenga elevada por la crisis en Oriente Próximo

El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este jueves la segunda subida de los tipos de interés en la Eurozona desde que estalló la guerra en Oriente Próximo a finales de febrero. El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha generado un shock energético y la entidad quiere atacar el problema de raíz y evitar que la inflación se descontrole más -los precios subieron al 3,3% en la región en agosto-. De hecho, la expectativa de que el conflicto se alargue le ha llevado a empeorar su previsión de inflación para el año que viene, si bien cree que el PIB de la región aguantará el tipo y eleva su cálculo tanto para este como para el próximo ejercicio. Este incremento de los tipos de interés sitúa en el 2,5% la facilidad de depósito, que es la tasa que marca la evolución del euríbor de las hipotecas o el coste de los préstamos y de las tarjetas que ofrecen los bancos. A la vez, la tasa de las operaciones principales de financiación sube al 2,65% y la facilidad marginal de crédito al 2,9%. La primera es la que se fija a los bancos cuando piden dinero prestado al BCE a una semana para poder operar en su día a día; mientras que la segunda marca el interés que las entidades deben pagar si necesitan pedir dinero al banco central de un día para otro. La entidad ha tomado esta decisión en un contexto en el que la vida sigue encareciéndose por el efecto de los precios de la energía y en el que, pese a la incertidumbre global, la economía de la Eurozona ha crecido por encima de lo previsto con un avance del 0,6% en el segundo trimestre -venía de permanecer estancada en el primero-. «El conflicto en Oriente Próximo continúa generando presiones inflacionistas y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado», subraya en su comunicado de política monetaria. Más crecimiento y una inflación más persistenteEl organismo capitaneado por Christine Lagarde, que ha celebrado la reunión de su Consejo de gobierno en Berlín y no en Fráncfort, donde se encuentra su sede, ha actualizado las previsiones de PIB e inflación para el conjunto del área. Así, eleva una décima el crecimiento este año con respecto a su cálculo de junio hasta el 0,9% y mejora dos décimas el del próximo ejercicio hasta el 1,4%. De momento mantiene la estimación para 2028 en el 1,5%.Este mayor tirón de la actividad convivirá con una inflación más alta de lo que el BCE había proyectado hasta hace solo unos meses. La entidad mantiene en el 3% la tasa de IPC este año, pero eleva dos décimas la del año que viene hasta el 2,5% y una décima la de 2028 hasta el 2,1%. El efecto de la guerra en Irán será, por tanto, más prolongado. «Las perspectivas siguen sujetas a una elevada incertidumbre, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico», incide el máximo órgano del BCE. Con todo, en el BCE inciden en que las proyecciones están muy abiertas en función de los diferentes supuestos sobre la intensidad y la duración de la perturbación energética y dependiendo, también, de sus efectos indirectos y de segunda ronda. En la entidad entienden que con este movimiento siguen estando en una buena posición para «navegar la incertidumbre causada por el conflicto» y en que aplicará un enfoque dependiente de los datos, reunión a reunión y «sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos».

El BCE subirá tipos para atar la inflación con la sombra de una nueva crisis de deuda

El Banco Central Europeo (BCE) subirá los tipos de interés, previsiblemente, este jueves en 25 puntos básicos. El organismo capitaneado por Christine Lagarde elevará el precio del dinero hasta el 2,5% y actualizará sus previsiones económicas, que vendrán condicionadas por la evolución del conflicto en Oriente Próximo y por un contexto de tensión creciente en el mercado de deuda, aquel al que los estados acuden en busca de financiación. Las señales de alerta han cobrado fuerza en las últimas semanas al haberse disparado el interés de los bonos soberanos porque los inversores se muestran cada vez más reticentes a financiar la deuda pública. El motivo es que las principales economías del mundo, también en la Eurozona, están cada vez más endeudadas, acumulan importantes desequilibrios fiscales y los mercados financieros dan por hecho que el mundo se mueve hacia un periodo de tipos de interés altos, puesto que el impacto del conflicto de Oriente Próximo en los precios se prolongará más de lo previsto inicialmente. Eso obligará a los países a dedicar cada vez más recursos al pago de los intereses de la deuda. Primero, porque buena parte de la que se emitió en el periodo en que los tipos estaban a cero (en la época del ‘dinero barato’) vence ahora y se refinancia a un coste mayor; pero también porque los estados tienen necesidades de gasto cada vez mayores (en Defensa, en descarbonización y autonomía energética, los derivados del envejecimiento de la población…) Todo lo anterior, unido a la incertidumbre política, lleva a los inversores a reclamar intereses más altos para seguir comprando bonos. La presión alcanza incluso a economías como la alemana, considerada la referencia de la Eurozona, o la francesa, que ha pasado a estar en el ojo del huracán por su incapacidad para hacer frente al elevado déficit que acumula. No es un problema aislado de la región, sino que se ha extendido a las principales economías desarrolladas del mundo, que están pagando rentabilidades como no se veían desde la crisis financiera de 2008 por su deuda. «El reciente movimiento se ha visto impulsado principalmente por el aumento de los rendimientos reales, las preocupaciones fiscales, las crecientes necesidades de financiación del Estado y las importantes necesidades de financiación del sector privado vinculadas a la inversión en inteligencia artificial, más que por una pérdida de confianza en los bancos centrales o a un repunte de las expectativas de inflación a largo plazo», sostiene Ben Ritchie, responsable de renta variable de mercados desarrollados en Aberdeen Investments. El experto asegura que el mercado de bonos está lanzando una advertencia acerca de la sostenibilidad fiscal con el foco en Estados Unidos, Reino Unido y algunas geografías de Europa, si bien aún no observa ningún tipo de «disfunción asociada a las crisis sistémicas». Precisamente, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció este miércoles un incremento de los programas de recompra de deuda federal, que pasa de 4.000 a 6.000 millones de dólares, el triple de lo habitual, en aras de estabilizar el interés de los bonos. La medida ha sido cuestionada por Natixis. Desde la firma consideran que no aborda las cuestiones «fundamentales subyacentes que han impulsado al alza los rendimientos». Citan la mayor demanda mundial de capital, tanto por parte de gobiernos como de empresas, sobre todo, del sector tecnológico, a medida que las emisiones para financiar proyectos de inteligencia artificial comienzan a ganar un mayor protagonismo. En este sentido, Scope Ratings alerta de que si bien los diferenciales de crédito corporativo todavía no reflejan el efecto multiplicador de los mayores rendimientos de la deuda soberana, este se trasladará a las empresas a través de mayores costes de refinanciación y mediante condiciones crediticias más estrictas. Desde XTB ponen el foco en el informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que muestra cómo sus miembros pagaron el año pasado más de dos billones de dólares en intereses brutos, el equivalente al 3,3% del PIB de las economías que integran dicha organización, que son las más desarrolladas del planeta. Aunque el documento plantea una reducción del gasto y un aumento de los ingresos para mejorar el equilibrio fiscal, esta solución implicaría recortes en partidas clave. El problema es que esto tendría un coste electoral que muchos gobiernos no están dispuestos a asumir. ¿Una o dos subidas de tipos en la Eurozona?En estas circunstancias, Lagarde afronta esta nueva cita de política monetaria con el reto de reequilibrar los riesgos en torno a las perspectivas de inflación a medio plazo. El mercado anticipa otras dos subidas del precio del dinero de 25 puntos básicos: una en diciembre y otra para la próxima primavera, y apunta que la entidad se encuentra bien posicionada «para gestionar la incertidumbre actual». En cambio, los analistas de Franklin Templeton exponen que una vez pasada la cita de septiembre, el organismo dispone de margen para mantener los tipos sin cambios durante unos meses. «El BCE comenzó a aplicar medidas de endurecimiento monetario relativamente pronto, y la combinación de unos rendimientos de los bonos más altos y unos costes energéticos elevados debería lastrar el crecimiento europeo a corto plazo, lo que daría margen a los responsables políticos para mantener los tipos sin cambios», indican. En su opinión, éste será el último movimiento a menos que los precios energéticos prolonguen su rally.

El precio de la gasolina alcanza máximos del año tras la rebaja fiscal: llenar un depósito cuesta 100 euros de media

El precio de la gasolina toca su máximo anual en España con un coste de 1,835 euros por litro, encarecimiento que se ha visto agravado por la rebaja del descuento para este carburante. El Gobierno ha rebajado de los 10 céntimos por litro de agosto a 5 céntimos a partir del 1 de septiembre. El histórico de precios elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) recoge que este martes -los últimos datos disponibles- la gasolina se pagaba de media a 1,835 euros por litro, su tarifa más alta en lo que va de ejercicio, y un 24% más cara con respecto al pasado 28 de febrero, cuando estalló la guerra en Oriente Próximo. El conflicto armado ha derivado en mayores costes energéticos, ante lo que el Ejecutivo aprobó una reducción del 21 al 10% del IVA del gasóleo y la gasolina, además de una rebaja del impuesto de hidrocarburos hasta el mínimo permitido en la Unión Europea. Las medidas entraron en vigor el 22 de marzo, un día después de que la gasolina alcanzase un precio de venta de 1,796 euros por litro, en aquel entonces máximo anual, aunque ahora mismo se encuentra un 2,2% por debajo del registrado ayer. Los datos del Miteco reflejan que la gasolina se ha encarecido un 5,9% desde el pasado lunes, último día en el que estuvo en vigor la rebaja de 10 céntimos por litro. Respecto a los datos registrados hace un mes, el precio de venta de este carburante en las gasolineras españolas ha subido un 8,5%. De este modo, llenar un depósito de 55 litros le costó de media al consumidor este martes 100,9 euros, 5,64 euros más que hace ocho días.El diésel frena la bajadaMientras que el 1 de septiembre entró en vigor la rebaja del descuento para la gasolina a 5 céntimos por litro, en el caso del diésel se duplicó el aplicado durante este agosto (10 céntimos por litro) hasta los 20 céntimos por litro, lo que se tradujo en un descenso significativo de su precio de venta. El último día de agosto, el diésel se suministraba de media a 1,852 euros por litro, mientras que un día después, con el aumento del descuento ya en vigor, se vendió a 1,773 euros, un 4,3 % más barato.Sin embargo, a partir de entonces el gasóleo ha experimentado de nuevo un encarecimiento progresivo hasta alcanzar este martes los 1,809 euros por litro, un 2 % más caro que hace una semana. Aun así, si la comparativa se realiza con el último día de agosto, el diésel se ha abaratado un 2,3% y llenar un depósito de 55 litros costaba este martes 99,5 euros.Los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) muestran que la estación de servicio que suministra la gasolina más cara de España este miércoles se encuentra en Mahón (Islas Baleares), con un precio de 2,299 euros por litro. La más barata está en Torà (Lleida), a 1,4 euros. Por otro lado, el diésel más caro se vende este miércoles en Lepe (Huelva) a 2,249 euros por litro, mientras que el más asequible se encuentra en Fuente-Álamo (Albacete) a un precio de 1,499 euros.