Vida Gerente Archivos - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Vida Gerente

Mañana entra en vigor el nuevo sistema de notificaciones del INSS para las incapacidades temporales o permanentes

Este martes, 1 de septiembre, la Seguridad Social introduce un cambio en las notificaciones para todas aquellas personas que hayan solicitado una incapacidad temporal o permanente. A partir de entonces, las cartas desaparecerán con el fin de dar paso a la vía electrónica para comunicar resoluciones o requerimientos. La modificación hace parte del esfuerzo de la Administración Pública para introducir herramientas de digitalización que puedan simplificar procesos burocráticos. Las notificaciones electrónicas se contemplan en la Orden ISM/541/2026, de 27 de mayo, que modifica la anterior Orden ISM/903/2020 relativa a las notificaciones y comunicaciones electrónicas de la Seguridad Social. La propia normativa se justifica en que los solicitantes de incapacidad, «por estar incorporados al mundo laboral o profesional (…), cuentan con conocimientos y medios suficientes para recibir las comunicaciones y notificaciones por estos medios». Cabe aclarar que la Administración no se olvida de quienes pueden presentar dificultades con el avance de la digitalización, como lo son, por ejemplo, las personas mayores o de zonas muy alejadas de los núcleos urbanos. De esta manera, «se introducen ciertas salvaguardas para garantizar que las actuaciones administrativas llegan a la persona destinataria». Cómo funcionan las nuevas notificaciones del INSSLa Seguridad Social podrá utilizar los datos de contacto disponibles para enviar un aviso al interesado cuando tenga una comunicación pendiente. Ese aviso puede llegar mediante SMS o correo electrónico. Pero ojo ahí: este mensaje sirve para informar de que existe una comunicación que debe consultarse; el documento con efectos legales estará disponible a través de los canales habilitados por la Administración, como lo es la sede electrónica de la Seguridad Social. Cabe recordar que, para que las notificaciones se lean a tiempo, se ha implementado un sistema de alertas para verificar el correo electrónico personal o el número de teléfono en las bases de datos de la entidad. En los casos en los que no se haya realizado esa gestión, las personas podrán ser atendidas presencialmente en una oficina. Para poder acceder a las comunicaciones, será necesario identificarse mediante alguno de los sistemas disponibles. Entre ellos se encuentran Cl@ve, el certificado digital y el DNI electrónico.Plazos para revisar las notificaciones La Administración Pública comunicará tanto la denegación, la prórroga o el reconocimiento de las prestaciones por incapacidad temporal o permanente; pero también las solicitudes de documentos. A partir de ahí, los solicitantes disponen de 10 días naturales para leer dichas notificaciones. 

Yolanda Díaz encara su último año de legislatura con el registro horario, el SMI y el despido pendientes y la cabeza en la OIT

Yolanda Díaz afronta los últimos compases de la legislatura como vicepresidenta segunda y Ministra de Trabajo. Tras casi siete años encargada de la política laboral del Ejecutivo, Díaz, abogada laboralista de profesión, apura sus últimos meses en el Consejo de Ministros con la vista puesta ya en su candidatura a presidir la Organización Internacional del Trabajo (OIT).La votación se celebrará en noviembre y en caso de resultar elegida tomaría posesión en octubre del año próximo. Pero antes deberá dejar zanjados varios expedientes que se acumulan en los despachos del ministerio, la Moncloa y el Congreso de los Diputados. La legislatura expirará, como tarde, el 22 de julio del año próximo y el Ministerio de Trabajo tiene todavía sobre la mesa varias carpetas. La reforma del registro horario, del despido, el estatuto del becario, la ampliación del permiso por fallecimiento o una nueva subida del salario mínimo -con cambio incluido en las reglas de compensación y absorción de los complementos retributivos- aparecen entre las más destacadas. El nuevo registro horario está, probablemente, en el primer lugar de la lista en el orden de prioridades. Tras el pinchazo de la ley de reducción de jornada a finales del año pasado, el Ministerio de Trabajo decidió impulsar una norma separada para endurecer el registro horario. La idea es acabar con las anotaciones de jornada en papel y que el registro sea totalmente digital y accesible en tiempo real por la Inspección de Trabajo. De esta forma, el ministerio confía en reducir las horas extra fraudulentas y provocar así una reducción de jornada de facto. Sin embargo, la norma no ha llegado a tramitarse todavía pese a que se empezó a impulsar por separado hace ya casi un año. La oposición frontal de la patronal y las dudas del Ministerio de Economía, con quien el equipo de Díaz ha vuelto a chocar, han frenado la medida. Hecho que ha disgustado a los sindicatos, que han amenazado con levantarse de todas las mesas de negociación si el texto no va a Consejo de Ministros este mes. Antes del parón político estival, Trabajo y Economía acordaron dejar este expediente para la vuelta de vacaciones, para terminar de pulir los detalles, especialmente después del duro revés que recibió el texto tras pasar por el Consejo de Estado. El órgano consultivo emitió un dictamen en el que cuestionó la falta de adaptación sectorial de la medida, su impacto en las pymes y el recurso a una norma sin rango de ley. Esto último, pensado deliberadamente para esquivar la situación de bloqueo en el Congreso.La reforma del salario mínimoUna vez solventada la cuestión del control de jornada, el Ejecutivo tendrá que empezar a pensar en el salario mínimo interprofesional (SMI). Las conversaciones para perfilar una nueva subida de cara al año próximo arrancarán en otoño, con el telón de fondo de un nuevo repunte inflacionario impulsado por la guerra en Irán. Más allá de la cifra que se decida, este año el protagonismo volverá a estar en la cuestión de la compensación y absorción de los complementos retributivos y en si el SMI seguirá sin tributar. Trabajo tiene otra norma ya elaborada con la que pretende que no se puedan compensar ni absorber determinados complementos cuando el salario mínimo sube. Esta práctica es habitual en muchas empresas con empleados con una nómina cercana, pero superior al SMI. Cuando la subida del salario mínimo eleva el sueldo base, el empleador les descuenta ese incremento de los complementos, de tal forma que su salario total no se ve afectado por la mejoría del SMI. El Ministerio de Trabajo pactó con los sindicatos acabar con este mecanismo para que las subidas del SMI empujen el resto de sueldos, pero la patronal rechaza frontalmente la idea y amenaza con recurrir el texto a los tribunales si finalmente se aprueba.Ampliación de los permisos de fallecimientoOtro de los frentes abiertos que tiene el Ministerio de Trabajo es la ampliación del permiso remunerado por fallecimiento hasta los diez días, así como la creación de un nuevo permiso por cuidados paliativos y eutanasia. Trabajo llegó a un acuerdo con los sindicatos -de nuevo, con el rechazo de la patronal- para impulsar esta medida en diciembre del año pasado y Yolanda Díaz trasladó su intención de tramitarla como real decreto ley para testar la voluntad del Congreso. Sin embargo, el texto todavía no ha llegado a audiencia previa y no hay novedades desde hace meses. Más allá de la cuestión de los permisos, el ministerio se ha comprometido también a abordar una reforma del sistema de despido español para elevar las indemnizaciones, en particular en el despido improcedente, y también reforzar la causalidad en los supuestos de extinción del contrato. Actualmente, la cuestión se está negociando en una mesa de diálogo social en la que la patronal amagó con levantarse de la mesa, pero finalmente permaneció.Y la recta final de la legislatura será clave también para esclarecer si sale a la luz el estatuto del becario, una norma que Trabajo acordó en diálogo social con los sindicatos durante la legislatura anterior. Tras diferentes vaivenes, el texto llegó al Congreso, donde lleva aparcado en un cajón desde marzo de este año. 

Moncloa y Roma entran en la batalla por el control de Deoleo

El proceso de venta de Deoleo, el fabricante de Carbonell, Hojiblanca o Koipe, se está convirtiendo en una pugna abierta por el liderazgo del sector del aceite de oliva. La pelota está ahora en el tejado de la italiana Coricelli que, a través de su holding con sede en Sevilla Farmers Elite, ha presentado una oferta de 500 millones por la compañía. Como alternativa permanece el gigante cooperativo DCOOP, que facturó el año pasado 1.421 millones de euros, y ofrece por la cotizada 470 millones. Hay un tercer pretendiente, Acesur (La Española y Coosur) que pagaría hasta 460 millones. Tanto el Gobierno español como el italiano se han pronunciado sobre una operación que afecta a un sector estratégico… y han mostrado sus cartas. Fuentes del Ministerio de Agricultura han confirmado a La Información Económica su preferencia de cara a que «el posible adquiriente (de Deoleo) fuera una entidad española, en el marco del cuadro legal vigente y el cumplimiento de las condiciones de mercado», como ha avanzado este jueves la agencia EFE. En el departamento de Luis Planas recuerdan que la operación afectará al sector agroalimentario español, como primer productor de aceite de oliva del mundo.  Las fuentes de Agricultura han abundado en que estarían a favor de «una opción que preserve nuestros intereses industriales», al mismo tiempo que han añadido que «deberían respetarse estrictamente los intereses de nuestros olivicultores».Hace unos días, fuentes de Moncloa aseguraban a este medio que «el Ejecutivo no entra en operaciones empresariales concretas» y comentaban que eran las empresas las que debían tomar sus decisiones, así como le correspondía a Competencia analizar cualquier movimiento. Sí deslizaban una idea: «El sector agroalimentario y el aceite de oliva son sectores estratégicos para España», concluían. «Nosotros no nos vamos a deslocalizar» Fuentes de DCOOP consultadas se felicitan de la toma de posición del Ministerio de Agricultura y sostienen que «sería malo para el sector oleícola que otro operador terminara en manos no españolas». Van más allá y se preguntan si un debate de este tipo se produciría en un país como Francia.  «Nosotros no nos vamos a deslocalizar», argumentan los mismos interlocutores, y advierten del riesgo de que prevalezcan «los intereses de un país competidor». Estas fuentes razonan que sería «bueno para el sector que una compañía como Deoleo quedara en manos de los agricultores». Además, insisten en que su camino es apostar por la calidad y la trazabilidad, así como por la lucha contra el fraude. Algo que aseguran compartir con los actuales gestores de Deoleo. Roma comienza a moverse Medios italianos como ‘Italia Oggi’ también han destacado que ejecutivo de Meloni también sigue con interés el proceso de venta de Deoleo, aunque sin pronunciamientos explícitos. Lo que sí asegura este periódico es que hay movimientos entre bambalinas. En llamadas con el sector, el ministro de Agricultura italiano, Francesco Lollobrigida, habría hecho un llamamiento para no dividir la candidatura italiana. Lo que, siempre según este relato, habría impulsado a Coricelli frente a otras opciones planteadas, como una hipotética alianza entre DCOOP y el grupo agroalimentario italiano Bonifache Ferraresi (BF) a través de Carapelli y Bertolli.Movimientos y tanteos Cada aspirante a hacerse con Deoleo juega sus bazas. En un contexto de movimientos y de posible desgajamiento de algún activo de Deoleo para evitar eventuales problemas con Competencia, CincoDías apuntaba que el gigante cooperativo español DCOOP estaría pensando en vender el 50% de la compañía propietaria de Pompeian a sus socios marroquíes, la familia Devico. Se trata de una de las marcas de aceite con mayor penetración en Estados Unidos. Preguntados por este extremo, fuentes de Dcoop se han limitado a asegurar que en su estrategia tienen «contemplados todos los posibles problemas que pudieran surgir y las soluciones… los posibles escenarios». Sin embargo, apuntan que no sería el único pretendiente (Coricelli y Acesur) que pudiera enfrentarse con las autoridades de Competencia en mercados como España o Estados Unidos. Tampoco se han pronunciado sobre una hipotética contraoferta frente a Coricelli. 

Crisis del pequeño comercio: «En 10 años habrán desaparecido la mitad de las tiendas por falta de relevo generacional»

Es una de las calles comerciales de referencia en la ciudad. Son las 8:30 de la mañana de un martes y los empleados llegan con cuentagotas a su puesto de trabajo. La tienda es una franquicia de regalos. Su espacio lo ocupaba antes una mercería «de las de toda la vida». La regentaba Helena, que se jubiló hace medio año. Tiene dos hijos, Alba y Sergio, pero ninguno de los dos quiso heredar el negocio familiar. A unos 300 kilómetros al Noreste se repite la misma operación casi a la vez: calle céntrica y dos empleados llegan al local de una gran cadena que antes fue una librería, la de Carlos. Tuvo que cerrar hace unos meses porque el alquiler era inasumible y las cuentas ya no salían. Una hora después y poco más al Sur, en una ciudad más pequeña, la persiana metálica de una ferretería de barrio sigue echada. Lleva así desde enero.El comercio cuenta hoy con 9.201 autónomos menos que hace un año. La cifra podría pasar desapercibida de no ser porque el conjunto del trabajo por cuenta propia ha sumado 60.000 cotizantes en ese mismo periodo, según las cifras que maneja UPTA, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos. No es un buen momento para las tiendas de toda la vida, aunque ninguna crisis lo fue… y han pasado por muchas, de la financiera a la pandemia. Son uno de los primeros eslabones de la cadena en percibir que algo no marcha en la economía. La cara visible de la «confianza del consumidor», uno de los principales indicadores que los expertos toman para medir el pulso de la actividad. En un momento en el que la inflación sube un 4,3%, al mayor ritmo en tres años por el encarecimiento de los combustibles, y cuando gastos como la factura de la luz o el alquiler obligan a ajustarse el cinturón, el principal problema que afronta el comercio de proximidad es, sin embargo, estructural y no una consecuencia directa de la guerra en Oriente Próximo: la falta de relevo generacional. «En los próximos 10 años, incluso antes, la mitad de los comercios que hoy existen habrán desaparecido por este motivo», explica a La Información Económica Carlos Moreno-Figueroa, quien fue vicepresidente de la Confederación Española del Comercio (CEC) durante años.»A la gente le está costando mucho encontrar personal para trabajar en el comercio por los horarios y el tema de la atención al público (…) La gente joven no quiere dedicarse a ello», añade. Desde UPTA advierten de que esas vacantes sin cubrir generarán un problema económico a medio plazo. Calculan que más de 600.000 autónomos se jubilarán en los próximos cinco años, casi uno de cada 6 profesionales por cuenta propia. «Sin un relevo generacional efectivo, miles de negocios, muchos de ellos en zonas rurales, podrían desaparecer, poniendo en peligro empleo, actividad económica y la cohesión territorial», coinciden.El cierre de un pequeño establecimiento tiene un impacto físico evidente, al margen del efecto ‘emocional’ en el barrio o la zona donde se ubica. En grandes ciudades como Madrid o Barcelona su espacio suele ocuparlo, cada vez más, una franquicia. En localidades de menor tamaño, allí donde «no llegan» las grandes cadenas, ese local puede permanecer vacío durante meses o años. Unos 2.980 euros al mes por mantener abierto el negocioSólo el hecho de mantener abierta la tienda implica un coste fijo que para muchos pequeños emprendedores cada vez es más difícil de asumir. Un autónomo sin trabajadores y con un local alquilado afronta unos pagos estructurales de unos 2.980 euros al mes de media, 125 euros por jornada de trabajo, según cálculos de UPTA. El alquiler es el gasto más cuantioso en esa cuenta, dado que ronda los 1.500 euros mensuales. A esta cantidad se suman los 300 euros mensuales de cotización al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), otros 250 euros de la factura de la luz y alrededor de 830 euros mensuales en comunicaciones, gestoría, seguros, servicios bancarios y digitales, mantenimiento, limpieza, seguridad, tasas y demás costes necesarios para mantener la actividad. Para hacerles frente no basta con vender.Así y, aunque los datos más macro reflejan en muchas ocasiones un crecimiento interanual de las ventas, que se miden a través del Índice de Comercio Minorista del INE, el problema suele ser de rentabilidad. «Estamos viviendo una inflación de costes más difícil de absorber para una tienda independiente que para una gran compañía porque la pequeña empresa tiene mucha menos capacidad para generar productividad y escala», recuerda Carlos Moreno-Figueroa.La carga burocrática, simplemente por la diferencia del impacto que suponen las exigencias administrativas o medioambientales para un pequeño comercio con respecto a una gran superficie, también genera preocupación en el comerciante. La suma de todos los factores anteriores ha tenido un impacto visible a pie de calle en el último año. Sólo en 2025 se perdieron más de 13.000 comercios en lo que supuso el peor ejercicio desde que hay registros.

China gasta mucho menos en IA que Estados Unidos, pero ¿Quién gasta mejor cada dólar?

La carrera estadounidense por la inteligencia artificial (IA) empieza a medirse en billones, porque Morgan Stanley calcula que los cinco grandes grupos tecnológicos del país (Meta, Amazon, Alphabet, Microsoft y Oracle) invertirán cerca de 800.000 millones de dólares este año y alrededor de 1,2 billones en 2027, casi el triple de lo que la propia firma esperaba hace apenas un año.¿De dónde sale todo ese dinero? Una parte cada vez mayor empieza a llegar también desde el mercado de deuda, porque esas mismas compañías han emitido más de 150.000 millones de dólares en bonos corporativos durante los primeros meses de 2026, en su mayor parte destinados a financiar esa expansión. Cuanta más capacidad de cálculo quieren construir, más capital necesitan, y cuanto más capital necesitan, mayor es la presión para que toda esa infraestructura termine generando ingresos.China está muy lejos de esas cifras. Goldman Sachs calcula que sus principales compañías de internet invertirán más de 70.000 millones de dólares en 2026 para alimentar centros de datos, desarrollar nuevos chips y ampliar sus capacidades de IA, una cantidad equivalente a apenas el 15% o el 20% del gasto que esperaba entonces de los hiperescaladores estadounidenses.Y desde aquellas estimaciones el listón de Estados Unidos ha seguido subiendo, de manera que la distancia entre ambos países no deja de ampliarse. Estados Unidos puede construir mucha más capacidad, pero cuanto mayor sea esa capacidad, mayor será también la cantidad de capital que tendrá que generar ingresos suficientes para justificarla.La diferencia ya era enorme cuando Goldman hizo ese cálculo y desde entonces las previsiones de Estados Unidos han seguido aumentando. Así que el país norteamericano puede comprar más chips, levantar más centros de datos y desplegar mucha más capacidad, pero también tiene que rentabilizar una cantidad de dinero que crece mucho más deprisa.1,3 billones y una infraestructura cada vez más caraJ.P. Morgan calcula que los grandes hiperescaladores destinaron unos 715.000 millones de dólares a inversión entre 2023 y 2025 y que gastarán otros 629.000 millones solo en 2026, un 35% más de lo previsto al comenzar el año, con lo que en apenas cuatro ejercicios el desembolso supera los 1,3 billones de dólares.Ahora bien, ¿1,3 billones invertidos significan 1,3 billones destinados a construir más capacidad? Cada vez menos, porque mientras las tecnológicas aumentan el gasto, también están subiendo los precios de algunos de los componentes que necesitan para construir esa infraestructura.Microsoft prevé gastar unos 190.000 millones de dólares en inversión este año, pero alrededor de 25.000 millones responderán únicamente al encarecimiento de los componentesMorgan Stanley señala que determinados componentes de memoria cuestan entre un 150% y un 300% más que hace un año y que una turbina de gas necesaria para alimentar esos centros de datos se ha encarecido alrededor de un 50%. Las compañías gastan más, pero una parte de ese dinero ya no compra más servidores, más GPU o más capacidad de cálculo, sino los mismos componentes a precios más altos.Microsoft, por ejemplo, prevé gastar unos 190.000 millones de dólares en inversión este año, pero alrededor de 25.000 millones responderán únicamente al encarecimiento de los componentes. Son 25.000 millones adicionales que engordan la factura sin añadir por sí solos nueva capacidad de cálculo.¿Y los ingresos crecen al mismo ritmo que la factura? J.P. Morgan señala que el negocio de Microsoft relacionado con la IA ya supera los 37.000 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales, un 123% más que un año antes, mientras las suscripciones de Copilot han crecido un 250%.Los ingresos crecen, por tanto, con mucha fuerza, pero aquí aparece otro problema: ¿Cuánto beneficio está generando realmente la IA? Microsoft no lo publica por separado y tampoco lo hacen Meta, Alphabet, Amazon u Oracle, mientras buena parte de los centros de datos sirve al mismo tiempo a Azure, AWS, Google Cloud y otros servicios tradicionales.Por eso tampoco basta con dividir los beneficios de cada compañía entre toda su inversión y llamar al resultado rentabilidad de la IA, porque se estarían atribuyendo a la inteligencia artificial ingresos que también proceden de otros negocios. ¿Qué mira entonces el mercado?Morgan Stanley se fija, entre otras cosas, en cuánto se está utilizando realmente toda esa capacidad de cálculo y recurre para ello a OpenRouter, una plataforma que permite acceder a distintos modelos de IA y cuyo tráfico utiliza como indicador de demanda. Desde comienzos de 2026, el consumo semanal a través de la plataforma ha pasado de unos seis billones de tokens a 28 billones, aproximadamente un 350%.China también está gastando más, pero sigue haciéndolo desde una escala muy inferior a la estadounidenseLa demanda, por tanto, está creciendo muy deprisa. Pero si Estados Unidos necesita cientos de miles de millones para atenderla y China está invirtiendo una fracción de esa cantidad, la comparación deja de depender únicamente de quién construye más y pasa también por cuánto consigue producir cada uno con lo que tiene.China compite con menosChina dispone de bastante menos capital, tiene menos acceso a los chips más avanzados y además soporta las restricciones impuestas por Washington, así que Alibaba, Tencent y el resto de su ecosistema tecnológico tienen menos margen para resolver el problema simplemente comprando más capacidad. Tienen que aprovechar mejor la que consiguen desplegar.Eso no significa que China haya dejado de construir, porque Goldman Sachs espera que la capacidad eléctrica de sus centros de datos aumente alrededor de un 30% hasta alcanzar 30 gigavatios, mientras la inversión de sus proveedores cloud crece cerca de un 65%. China también está gastando más, pero sigue haciéndolo desde una escala muy inferior a la estadounidense.Y si no puede responder dólar por dólar a Meta, Microsoft o Amazon, ¿Dónde puede recortar la distancia? En el rendimiento que consiga sacar de cada dólar que sí puede invertir.Morgan Stanley prevé que las inversiones relacionadas con IA en China podrían alcanzar el punto de equilibrio en 2028 y ofrecer un retorno sobre el capital invertido del 52% en 2030, apoyadas en menores costes, una utilización más eficiente del cálculo y una adopción creciente de modelos abiertos.Ahí está la cifra que puede cambiar la comparación, porque la firma estima además que el mercado chino de IA y sectores relacionados podría alcanzar un valor de 1,4 billones de dólares al final de la década. Ese 52% corresponde al retorno sobre el capital invertido (ROIC) que Morgan Stanley prevé para 2030 y no significa que China esté obteniendo hoy 52 centavos de beneficio por cada dólar que invierte.Pero si ese retorno termina materializándose, la diferencia con Estados Unidos ya no podrá medirse únicamente contando cuánto ha gastado cada uno. Habrá que mirar cuánto crecimiento y cuánto beneficio ha conseguido comprar cada dólar, y ahí es donde se decidirá si gastar muchísimo más termina significando también gastar mejor.

La 'operación Deoleo' agita el mapa mundial del aceite de oliva de EEUU a Australia

El resultado del proceso de venta de Deoleo, el fabricante de Carbonell, Hojiblanca, Koipe o Carapelli, tendrá consecuencias duraderas sobre el futuro del sector del aceite de oliva. Tanto si lo adquiere finalmente la italiana Carapelli, a través de holding familiar ‘Farmers Elite’ con sede en Sevilla, como si la partida la ganan las españolas DCOOP o Acesur (La Española, Coosur) el resultado será un coloso que estaría entre las mayores compañías del sector por facturación.  ¿Quiénes son los homólogos de Deoleo? ¿Quién es quien en esta actividad?      Dominado por compañías españolas e italianas principalmente, el sector tiene un especial atractivo, dado que el consumo mundial se recuperó de forma importante en la anterior campaña, va a seguir creciendo, y ya prácticamente absorbe la producción mundial. El Consejo Oleícola Internacional (COI) estima que la cosecha a nivel global en la campaña 2024-2025, la última completada, alcanzó los 3,57 millones de toneladas para un consumo superior a los 3,21 millones. Esto es un 15,3% más respecto a la inmediatamente anterior.
El mayor productor del mundo continua siendo España con 1,419 millones de toneladas, seguida por Turquía con 505.000 toneladas; de Túnez, que alcanza las 340.000; de Grecia, con 250.000; de Italia con un total de 248.000 toneladas y de Portugal, con 177.000. Las previsiones para la campaña actual apuntan a un alza del consumo del 1% hasta los 3,24 millones. El aceite es cosa de españoles e italianos En la cúspide del sector, según el volumen de facturación y a falta de la suerte que corra Deoleo en la puga entre DCOOP y Coricelli, se sitúa la también española Migasa, fabricante de marcas como Ybarra y La Masía. El año pasado facturó 2.000 millones de euros en ‘oro verde’ en más de 120 países. También están en lo alto del podio el grupo hispano-portugués Sovena, que ingresó el año pasado 1.629 millones y es la responsable de enseñas como Fontoliva, Soleada y Flor de Olivo.  Como compañía puramente aceitera le sigue el otro gran ‘pretendiente’ de Deoleo: el gigante cooperativo DCOOP, que cerró el último año con unos ingresos de 1.421 millones de euros y una producción de aceite de 200.000 toneladas anuales, una de las mayores a nivel mundial por parte de un único operador. Por detrás está Aceites del Sur (Acesur), que saca al mercado marcas como La Española y Coosur e ingresó el año pasado 1.160 millones. El presidente de Acesur, Juan Ramón Guillén Prieto, ostenta además un 5% de participación en Deoleo, la ‘joya de la corona’ por la que la andaluza ha ofrecido 460 millones de euros.  
Deoleo, la ‘deseada’ Justo detrás se encuentra la propia Deoleo (antigua SOS Corporación Alimentaria), propiedad al 95% de los fondos de inversión CVC Capital Partners (presente hasta el pasado mes de mayo en Naturgy) y Alchemy. Este ejercicio ha logrado unas ventas de 821 millones de euros y en su portafolio figuran marcas muy atractivas con ‘tirón’ internacional como Carapelli, Bertolli, Carbonell, Koipe u Hojiblanca. Sus principales mercados son España y Estados Unidos.    Otro actor importante del sector es Borges International Group. La división de aceites del grupo fundado por la familia Pont en 1896, Borges Edible Oils, facturó el año pasado 542,1 millones de euros y logró vender más de 291.000 toneladas. El 62% de todo lo ingresado tuvo su origen en el aceite de oliva. Al margen de DCOOP, la nómina de cooperativas españolas también es relevante aunque en posiciones más discretas: Almazara Subbética y JaenCoop Group que ha logrado abrirse paso en lugares como Japón. Ambas son grandes proveedoras de Mercadona. El peso de Italia Italia también juega un importante rol en el sector. Con sede en el país transalpino destaca Salov Group, responsable de marcas como Filippo Berio y Sagra, que registró una facturación de alrededor de 500 millones de euros el último ejercicio. Fundada en 1867 tiene su sede en la localidad Massarosa en la provincia italiana de Lucca (Toscana). El fabricante italiano exporta a más de 70 países entre los que destacan Estados Unidos, Reino Unido o Rusia. Por su creciente protagonismo y el posible salto que puede dar en las próximas semanas, destaca Coricelli, que tiene su sede en Milán pero el corazón productivo en la ciudad de Spoleto, provincia de Umbría. Fundada en 1939 por Pietro Coricelli, vendió el año pasado por 388 millones de euros y es la responsable de marcas como Pietro, Casa Coricelli, Pietro Coricelli y Ethnos.Sin embargo, la aceitera forma parte de un holding, Farmers Elite, con sede en Sevilla (España) que el año pasado llegó a facturar 750 millones de euros (sus previsiones hablan de hasta 1.000 millones para 2026) e incluye  a Aceites Abasa.  Monini es otra pieza clave, puesto que ingresó 257 millones el año pasado y, aunque su sede se encuentra en Shelton (Connecticut, Estados Unidos) que es su principal mercado, está dirigida en la actualidad por los nietos de su fundador, Zefferino Monini (1891).   De Túnez a Australia Otro actor destacado es el ‘rey’ del aceite tunecino, CHO Group, que tiene su sede en la ciudad costera de Sfax y es responsable de marcas como Terra Delyssa. Solo esta compañía representa el 20% de las exportaciones tunecinas de oro verde. De rey a rey, cierran esta selección los australianos de Cobram Estate Olives Limited que facturaron 149 millones de euros el último ejercicio y que este año han adquirido por 173,5 millones de dólares California Olive Ranch. Los particulares casos de Avril y Savola Group El grupo agroalimentario Avril, la matriz de Lesieur que también se interesó por Deoleo, tiene entre sus actividades fabricación de aceite de oliva. Por la facturación de su división de negocio dedicada a los aceites, la margarina y otros condimentos (Avril Consumer Group), que fue de 1.700 millones euros en 2025, figura con nombre propio en esta selección. Un caso similar encontramos en el grupo industrial saudí Savola Groups, que tiene una división denominada Savola Group Foods. La misma concentra una parte de su actividad en los aceites comestibles (incluido el aceite de oliva), vegetales y grasas de especialidad. Entre ellas, el aceite de oliva. Sus ingresos rondan los 1621 millones de euros aproximadamente. 

El petróleo de Irán sobrevive a las bombas, las sanciones y a un peaje del 30%

Estados Unidos lleva meses golpeando a Irán desde el aire y esta semana ha decidido apretar en otro frente, precisamente en el que puede hacerle perder más dinero. El Tesoro estadounidense acaba de lanzar una nueva ofensiva para cortar las vías que permiten a Teherán vender petróleo y recuperar después el dinero, aunque Washington se encuentra de nuevo con un problema que lleva años intentando resolver. El crudo iraní sigue encontrando compradores y el camino que utiliza para cobrarlo se ha vuelto cada vez más largo, más caro y también más difícil de cerrar.La nueva campaña, bautizada como Operation Economic Outcast, eleva esa presión un escalón más porque el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, asegura que Washington ha identificado las redes, empresas y canales financieros que utiliza Irán para mover su petróleo y quiere atacar ahora cada uno de esos eslabones. La ofensiva llega después de que la fuerza militar estadounidense haya castigado las capacidades iraníes sin conseguir eliminar la fuente de ingresos que permite al régimen seguir comprando, fabricando y moviendo material militar.¿Dónde está entonces uno de los principales puntos de salida para ese petróleo? En China, que compra aproximadamente el 90% del crudo que exporta Irán, según el propio Tesoro estadounidense, y donde buena parte de esos barriles termina en pequeñas refinerías independientes que se han convertido en una vía esencial para un productor al que muchos de los grandes compradores internacionales evitan por el riesgo de quedar expuestos a las sanciones estadounidenses.El gran compradorPara Irán, esas refinerías permiten mantener abierta su principal fuente de divisas; para las compañías chinas, el atractivo está en acceder a petróleo que durante años ha tenido que venderse en condiciones favorables para compensar el riesgo de comprarlo. Washington intenta romper precisamente esa relación. En abril sancionó a Hengli, una de las mayores refinerías independientes, después de atribuirle compras de productos petroleros iraníes por miles de millones de dólares. Pero conseguir comprador no resuelve todo el problema, porque antes de cobrar hay que conseguir que el barril llegue a destino.Ahí entran los petroleros que cambian de bandera, las sociedades interpuestas y una flota que Estados Unidos lleva años intentando desmontar. Solo en una de las operaciones lanzadas esta primavera, el Tesoro señaló a unas 40 compañías navieras y buques vinculados al transporte de petróleo iraní. Irán recibe buena parte de esas ventas en yuanes y las casas de cambio iraníes resultan esenciales para transformar después esos ingresos en dólares, euros, dirhams y otras monedas con las que puede pagar fuera de sus fronteras.El 30% se queda por el caminoEl centro de estudios estadounidense Carnegie Endowment for International Peace calcula que convertir esos ingresos petroleros en dólares y euros puede llegar a costar entre el 30% y el 50% del valor de mercado del petróleo, debido a la acumulación de intermediarios, conversiones de moneda y estructuras destinadas a ocultar el vínculo directo con Teherán. Ese coste permite entender hasta qué punto las sanciones han alterado el negocio sin llegar a detenerlo, porque el petróleo continúa saliendo y el dinero continúa moviéndose, aunque una parte considerable pueda perderse simplemente para conseguir que termine en un lugar donde el régimen pueda utilizarlo.Irán acepta ese peaje porque la alternativa sería dejar el crudo bajo tierra y renunciar a una fuente de financiación que la Administración de Información Energética de Estados Unidos sigue considerando relevante para los ingresos públicos del país. Las redes que permiten mantener ese circuito abierto tampoco se han construido de un día para otro. El Tesoro estadounidense documentó ya en 2024 cómo la casa de cambio iraní Sadaf Exchange mantenía dinero del Ministerio de Defensa fuera del país, recuperaba ingresos procedentes de ventas de petróleo y transfería fondos a cuentas y proveedores en China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y otros mercados.Ese tipo de entramados es precisamente el que Washington intenta alcanzar ahora con las sanciones secundarias, extendiendo la presión a las compañías financieras, los intermediarios y los socios que participan en las operaciones una vez vendido el crudo. La ofensiva deja así de concentrarse únicamente en el comprador o en el petrolero y se desplaza hacia quienes permiten que el dinero atraviese distintas jurisdicciones y termine disponible para Teherán.Ese recorrido financiero es precisamente el que mantiene abierta una de las principales vías de presión para Estados Unidos. Carnegie señala que, aunque Irán puede vender petróleo fuera de los canales tradicionales y cobrarlo en yuanes, una parte de sus pagos internacionales sigue necesitando dólares y euros que circulan por sistemas financieros sobre los que Washington conserva capacidad de actuación.

¿Intervención o manipulación del mercado de bonos? EEUU divide a los inversores

Estados Unidos acaba de meterse directamente en uno de los debates más espinosos de los mercados financieros. ¿Comprar deuda para hacer bajar los tipos de interés o alterar el precio que debería fijar libremente el mercado?La pregunta ha aparecido después de que el bono estadounidense a 30 años alcanzara la semana pasada una rentabilidad del 5,337%, su nivel más alto desde 2007, y apenas unas horas después el Tesoro anunciara que duplicará sus recompras de deuda a largo plazo. La reacción fue inmediata. El rendimiento cayó casi diez puntos básicos, hasta el 5,187%, y dejó como primera evidencia que una decisión del departamento del Tesoro que dirige Scott Bessent puede mover con fuerza un mercado que determina buena parte del precio del dinero en todo el mundo. ¿Cuánto dinero hace falta para provocar ese movimiento? Bastante menos de lo que podría sugerir el tamaño del mercado estadounidense, porque a partir del 9 de septiembre el Tesoro elevará desde un máximo de 2.000 millones hasta al menos 4.000 millones de dólares cada operación de recompra sobre bonos con vencimientos de entre diez y treinta años. Washington sostiene que el objetivo es mejorar la liquidez allí donde los inversores muestran mayor interés por vender. El problema es el momento, porque las recompras se amplían justo después de que las rentabilidades de la deuda larga hayan alcanzado máximos de casi dos décadas y, cuando una intervención coincide de esa manera con una caída inmediata de los tipos, la frontera entre mejorar la liquidez e influir sobre el precio empieza a alimentar la discusión. Una de las voces que ha llevado esa discusión más lejos conoce especialmente bien a Bessent. Stanley Druckenmiller trabajó con el actual secretario del Tesoro durante su etapa en Soros Fund Management y fue una figura central en su formación como inversor macro. Ahora considera que las recompras están dejando de parecer una simple herramienta destinada a mantener ordenado el mercado y empiezan a acercarse a una gestión deliberada del precio de los bonos. En un artículo publicado esta semana calificó la decisión de “error” y advirtió de que puede erosionar la credibilidad del que sigue siendo el mercado de deuda más importante del mundo. Más de 40 billones detrás del 5% ¿Por qué preocupa tanto que el bono a 30 años alcance el 5,337%? Porque detrás de esa rentabilidad hay una deuda pública estadounidense superior a los 40 billones de dólares y cada subida de los tipos encarece progresivamente la financiación de esa montaña de pasivos precisamente cuando Washington necesita seguir colocando enormes cantidades de deuda nueva.Solo en agosto, el Tesoro ha subastado otros 42.000 millones de dólares en títulos a diez años y 25.000 millones a treinta años, y por ahora mantiene esos volúmenes sin cambios. Es decir, Washington seguirá vendiendo deuda larga mientras empieza a recomprar una parte mayor de los títulos que ya circulan en el mercado.El problema aparece dependiendo de cómo se interprete el 5,337%. Para el Tesoro, recomprar títulos antiguos puede facilitar que compradores y vendedores encuentren contrapartida y evitar episodios de tensión innecesaria. Para Druckenmiller, esa rentabilidad está diciendo algo bastante distinto, ya que los inversores exigen más dinero para prestar a un país con más deuda, una inflación todavía elevada y enormes necesidades de financiación.Las dos explicaciones llevan a respuestas completamente diferentes. Si el problema es de liquidez, las recompras pueden ayudar a que el mercado funcione mejor. Si el problema es que los inversores quieren cobrar más por financiar a Estados Unidos, comprar bonos después de una subida de las rentabilidades puede terminar suavizando precisamente la señal que esos inversores están enviando.¿Y qué hizo el mercado cuando Washington anunció las recompras? El rendimiento del bono a 30 años cayó casi diez puntos básicos y parte de los inversores empezó inmediatamente a preguntarse qué ocurrirá si vuelve a acercarse a máximos. Según eToro, las operaciones ya están siendo interpretadas por algunos participantes como un intento de contener los costes de financiación a largo plazo. Y si el Tesoro consigue mover el bono a 30 años, el efecto no termina en el mercado de deuda.Del bono a Wall Street Una rentabilidad del 5,3% en el bono estadounidense a treinta años ofrece al inversor una alternativa cada vez más atractiva frente a la Bolsa y, al mismo tiempo, eleva el tipo utilizado para valorar los beneficios futuros de las empresas. Cuanto más sube esa rentabilidad, mayor es la presión sobre las compañías con valoraciones elevadas y más cara se vuelve también la financiación que llega desde las hipotecas hasta el crédito corporativo. El Canadian Imperial Bank of Commerce (CIBC) advertía después del anuncio de que de que la venta de bonos largos empezaba a trasladarse a otros mercados. Wall Street afronta unas valoraciones exigentes justo cuando las grandes tecnológicas están levantando cantidades crecientes de deuda para financiar la expansión de la inteligencia artificial, de manera que el inversor que mira el bono a 30 años ya no está siguiendo únicamente cuánto le cuesta financiarse a Washington. También está mirando una de las variables que pueden determinar cuánto está dispuesto a pagar por las acciones.Hay además otro mecanismo capaz de amplificar cualquier movimiento. Parte de los fondos que siguen tendencias mantiene posiciones bajistas relevantes sobre la deuda larga, de modo que una caída brusca de las rentabilidades puede obligarlos a recomprar bonos para cerrar esas apuestas. Esas compras empujarían de nuevo los precios al alza y las rentabilidades a la baja, prolongando el mismo movimiento que comenzó después del anuncio del Tesoro.Así que 4.000 millones de dólares de recompras pueden terminar teniendo un efecto superior a esos 4.000 millones si consiguen poner en marcha compras adicionales del propio mercado. Y ahí vuelve a aparecer la pregunta inicial: ¿el Tesoro está proporcionando liquidez o está empezando a condicionar el precio?Scott Bessent insiste en que Estados Unidos no dejará de emitir deuda larga para ocultar el problema. Las subastas ordinarias continuarán y las recompras convivirán con nuevas colocaciones, porque Washington sigue necesitando captar dinero incluso mientras compra algunos de sus propios títulos que ya están en circulación. ¿Y qué ocurre si vuelven a subir las rentabilidades? Esa pregunta importa todavía más cuando la Reserva Federal (Fed) sigue lidiando con una inflación por encima de su objetivo y el Tesoro intenta mejorar el funcionamiento de un mercado en el que las rentabilidades largas se han disparado. El 9 de septiembre comenzarán las recompras ampliadas y entonces el mercado podrá medir qué capacidad tienen operaciones de al menos 4.000 millones de dólares frente a una deuda pública que ya supera los 40 billones. Pero la prueba llegará si el bono a 30 años vuelve a acercarse al 5,337%, porque entonces Washington tendrá que decidir si mantiene el tamaño de las recompras, vuelve a aumentarlo o deja que esa rentabilidad siga subiendo. Y será precisamente ahí donde el mercado empiece a responder a la pregunta que Druckenmiller ha puesto sobre la mesa: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el Tesoro si el precio que fijan los inversores vuelve a ser un 5,3%? 

Warsh (Fed) avisa de que la inflación no está aún controlada y abre la puerta a las subidas de tipos

El presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, ya ha debutado en Jackson Hole. Lo ha hecho con un discurso en el que expresa su preocupación por el repunte de la inflación y deja la puerta abierta a una posible subida de los tipos de interés desde el rango del 3,5-3,75% en el que están anclados en el momento actual. «Aunque las cifras de PCE (el indicador de referencia) y de IPC de este verano fueron mejores de lo esperado, no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado de forma significativa», ha comentado para añadir que «la tarea de los responsables de política económica consiste en captar la tendencia subyacente de la inflación, es decir, el cambio generalizado de los precios en la economía, descontando los factores idiosincrásicos». En este sentido, ha dicho que queda «trabajo por hacer» hasta tener la certeza de que la tasa subyacente -que excluye el precio de los alimentos y la energía- se mueve hacia su objetivo con «claridad» y a una «velocidad suficiente». «Ese es nuestro trabajo…nuestro mandato… y nuestra responsabilidad que debemos cumplir», ha indicado. Tras recordar que realiza este discurso en su día 100 en el cargo, en sustitución de Jerome Powell, el presidente del organismo ha remarcado que la Fed debe actuar con humildad y «nunca ingenua», porque «desempeña un papel esencial en la economía y los mercados», mensajes que van encaminados a apagar el cuestionamiento de su independencia como banco central. Warsh ha mostrado su predisposición a encaminar a la Fed hacia un banco central de perfil más discreto en sus comunicaciones, como ya avanzó hace unos meses. Entre las medidas estrella se encuentra la eliminación de las  comunicaciones públicas de la denominada ‘orientación futura’ -forward guidance- que brindaba a los mercados una idea de las expectativas sobre los tipos de interés. «La transparencia en las comunicaciones sobre futuras decisiones no es una virtud por sí misma. Las comunicaciones deben estar al servicio de la responsabilidad primordial de la Fed: hacer bien la política monetaria», ha detallado. Así, recuerda que la citada práctica de orientación futura fue adoptada durante la crisis financiera global de 2008 como una herramienta «esencial» en aquel momento, pero al igual que ocurre en otros legados, «ha permanecido más tiempo del conveniente». «En tiempos normales, el papel de la orientación figura debería ser limitado y estar claramente acotado. De lo contrario, corre el riesgo de crear ambigüedad en nombre de la claridad. Compartir en exceso las deliberaciones y comprometerse demasiado con decisiones futuras puede llevar a los mercados, las empresas y los hogares por el camino equivocado», ha puntualizado. Warsh considera que para hacer política monetaria se debe «establecer correctamente la relación entre los mercados financieros y el banco central». «Es improbable que los participantes del mercado asuman los mayores costos del problema de la distorsión de la realidad. El daño más grave probablemente recaerá sobre quienes carecen de activos financieros. Si la Reserva Federal se equivoca con la inflación y evalúa erróneamente la economía, ¿quiénes serán los más perjudicados? No los magnates financieros. Los estadounidenses que trabajan arduamente serán quienes tengan que lidiar con una inflación excesiva o empleos que de repente parecen menos seguros», ha expuesto. De forma paralela, en su discurso también ha hecho referencias a la inteligencia artificial, que emerge como una nueva variable -potencialmente un nuevo factor de producción- que tendrá consecuencias tanto para la economía como para la conducción de la política monetaria. La Fed se reunirá a mediados de septiembre para dirimir sobre la tasa de referencia del dinero en un momento crítico para la economía estadounidense, pues el favorable comportamiento de la economía y la robustez del mercado laboral se topan con un incremento de precios por encima del deseado. Además, en pocas semanas Trump se juega el control del Congreso con las elecciones de medio mandato. En el último año había presionado a Jerome Powell para que bajase los tipos. El BCE apuesta por la tokenizaciónEl foro de Jackson Hole se celebra en un paraje idílico en las montañas de Wyoming y sirve para congregar a los principales gobernadores de los bancos centrales del mundo, aunque este año no han viajado ni el responsable del Banco de Japón, Kazuo Ueda, ni la líder del Banco Central Europeo (BCE). En su lugar lo ha hecho Isabel Schnabel, la representante alemana en el Comité Ejecutivo del organismo.Precisamente, en su intervención, ha apelado a la tokenización, que consiste en convertir un bono u otro activo en unidades digitales llamadas tokens, como una solución para abordar la fragmentación financiera en Europa, dado que los beneficios pueden ser «particularmente pronunciados» en la región. En concreto, ha destacado que esta tecnología podría mejorar la eficiencia del mercado, así como ayudar a superar la histórica fragmentación de las infraestructuras financieras. Pero para su despegue es necesario contar con un activo de liquidación seguro y escalable, ecuación en la que no entrarían las criptomonedas. «Lo ideal es que lo proporcionen los propios bancos centrales», ha añadido. Para Schnabel, un activo de liquidación debe ser seguro y contar con una oferta necesaria para su expansión automática si aumenta la liquidez. A este respecto, una criptomoneda podría ser segura, pero su emisor no tiene capacidad para expandir la liquidez en situaciones de tensión en los mercados de financiación. El BCE tiene previsto impulsar el proyecto Pontes a finales del tercer trimestre con el objetivo de liquidar transacciones mayoristas de activos tokenizados en dinero del banco central.

Así es la nueva jubilación flexible que entra en vigor este viernes: más incentivos económicos y podrán pedirla también los autónomos

La nueva jubilación flexible que el Gobierno aprobó el pasado mes de mayo echa a andar este viernes con novedades importantes. Esta modalidad de retiro, que permite que quienes ya se jubilaron puedan reengancharse al mercado laboral con trabajos a tiempo parcial y compaginarlos con su pensión, no estaba teniendo el éxito que esperaba el Ejecutivo. El número de solicitudes llevaba tiempo estancado, a diferencia de otras modalidades que permiten conciliar trabajo y pensión, como la jubilación activa, la parcial o la flexible, que sí han despegado en los últimos años.Para tratar de potenciar esta figura, el Gobierno ha introducido novedades en la regulación. Entre ellas, más incentivos económicos para quienes decidan acogerse a ella, el fin de la moratoria que se exigía para solicitarla tras jubilarse o la posibilidad de que sea posible compaginar la jubilación con una actividad por cuenta propia. Algo que, hasta ahora, no estaba permitido.El requisito principal para poder disfrutar de la jubilación flexible no varía: es necesario haber causado derecho a una pensión. Eso sí, como novedad ya no será necesario esperar un periodo de ‘cuarentena’ para acceder, se podrá desde el mismo momento en que se empiece a percibir una prestación.La nueva norma amplía el abanico de reducción de jornada permitida, de tal forma que quienes se reincorporen podrán hacerlo con contratos parciales entre el 33 y el 80% de una jornada completa equivalente, en lugar del 25-75% vigente hasta ahora. Como ya sucedía con la normativa anterior, la persona jubilada verá reducida su pensión de forma proporcional a la jornada que realice. Sin embargo, la nueva regulación introduce un incentivo económico para quienes se acojan a la jubilación flexible al menos seis meses después de retirarse de la actividad laboral. Para quienes se reenganchen al trabajo con jornadas de entre el 55 y el 80% de un tiempo completo, se incrementará la pensión un 25% mientras dure la relación laboral. Un porcentaje que se reduce al 15% para quienes tengan jornadas entre el 33 y el 55%.Por primera vez, también para los autónomosOtra de las grandes novedades de la reforma es que, por primera vez, se podrá compaginar esta modalidad de jubilación con la actividad por cuenta propia. Una persona que se retire podrá reengancharse como empleado por cuenta propia, aunque esta posibilidad está limitada a quienes no hayan estado dados de alta en el régimen de autónomos en los tres años anteriores a la fecha de su retiro. Quienes opten por esta vía podrán percibir hasta el 25% de la pensión que les corresponde mientras desarrollan su actividad.Además, la regulación permite que las personas que se jubilaron anticipadamente de forma involuntaria y con una edad menor a la de retiro ordinario puedan aprovechar este reenganche al mercado laboral para mejorar su pensión. De tal forma que los periodos que coticen en jubilación flexible les permitirán recalcular su pensión inicial al alza y así compensar la pérdida de prestación que les pudo haber causado ese retiro anticipado. El decreto se aplica a todos los regímenes de Seguridad Social salvo los regímenes especiales de los funcionarios Civiles del Estado, las Fuerzas Armadas y el personal al servicio de la Administración de Justicia.Según señaló en su momento la ministra encargada de la Seguridad Social, Elma Saiz, el resto de vías para compaginar pensión y trabajo cada vez son más demandadas. Así la jubilación demorada ha pasado de suponer el 4,8% de las jubilaciones en el año 2021 al 10,9% el año pasado. Mientras que las jubilaciones activas se han incrementado en 5.602 pensionistas en un año.En esa misma línea, las jubilaciones anticipadas se han reducido desde un 43% de las registradas en 2018 a un 30% en la actualidad, después de que el Gobierno endureciera los requisitos. Al mismo tiempo que se ha reducido el tiempo en que se adelanta la edad de retiro. En 2021, el 46% de las jubilaciones anticipadas se daban a la mínima edad permitida (24 meses antes de la edad ordinaria), un porcentaje que el año pasado era del 14,5%. 

La inflación se dispara al 4,3% en agosto y alcanza máximos en tres años por la subida de las gasolinas

Los precios del consumo se han disparado en agosto a niveles que no se veían desde el año 2023, cuando el shock inicial de la guerra en Ucrania todavía estaba reciente. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha informado este viernes de que la inflación ha repuntado hasta el 4,3% este mes, un incremento que se debe, en esencia, a la subida en los precios de las gasolinas en un contexto de guerra en Irán sigue enquistada. La lectura del Índice de precios de consumo (IPC) de agosto refleja que la inflación ha repuntado siete décimas en solo un mes y ha alcanzado su registro más elevado desde febrero de 2023. Entonces, el IPC marcaba un 6% y la tendencia era justo la contraria: a la baja, a medida que se fue absorbiendo el primer golpe que supuso la invasión rusa de Ucrania.Además, el dato de agosto ha sorprendido al alza las previsiones de los analistas. En Funcas, el centro de estudios de las antiguas cajas de ahorros, preveían una inflación del 3,7% en su escenario más probable y del 4% en un segundo escenario en el que los precios del petróleo subían más de lo previsto. De hecho, sus pronósticos -elaborados a mediados de julio- apuntaban a que la inflación tocará su pico en los meses de septiembre y octubre, para después irse normalizando progresivamente.  El principal causante de este rebrote inflacionario son los carburantes. Prueba de ello es que el indicador de inflación subyacente -aquel que descuenta del cálculo los precios de la energía y los alimentos no elaborados, que son más inestables- se ha reducido una décima en agosto en agosto y se ha situado en el 2,9%. Este indicador permite ver hasta qué punto la subida de precios es algo coyuntural que afecta a unos pocos productos o se está convirtiendo en algo más persistente que se ha contagiado al resto de la cesta de consumo. Cuanto mayor sea la duración de la crisis energética, más elevadas son las probabilidades de que acabe extendiéndose a otros productos, como pueden ser los alimentos. Las subidas de los precios de la energía, si se prolongan en el tiempo, pueden acabar provocando que las empresas trasladen el incremento en los costes que sufren -en este caso, fundamentalmente por el transporte- a los precios de venta. Aunque el INE no da detalles de cuánto ha subido cada producto -habrá que esperar a mediados de septiembre para saberlo-, los datos de las gasolineras que monitoriza el Ministerio de Transición Ecológica reflejan que el precio del diésel se ha disparado un 21% entre principios de julio y finales de agosto, mientras la gasolina ha escalado un 13% en ese mismo periodo. El incremento en los precios del petróleo que se ha registrado en ese periodo por el conflicto en Oriente Próximo, sumado al fin de la rebaja fiscal a los carburantes el 30 de junio -que fue sustituida por un sistema de descuento en los repostajes- explican el alza de precios de los carburantes. Ante esta tesitura, el Gobierno ha recordado que en septiembre se ampliarán los descuentos al diésel -el combustible que más se ha encarecido-, que pasarán a ser de 20 céntimos por litro repostado en lugar de los 10 céntimos por litro actualmente vigentes. La razón es que se ha activado la salvaguarda que estaba prevista en el real decreto de medidas aprobado antes de las vacaciones para reforzar los descuentos si los precios se disparaban por encima del 15%. En el caso de la gasolina, como la subida ha sido menor, la bonificación descenderá a cinco céntimos por litro cuando arranque septiembre la semana que viene.

Cerrado por vacaciones: así se ha 'apagado' la economía española en agosto (y se ha disparado el turismo), en siete gráficos

Cuando llega agosto, cunde la sensación de que el país se paraliza. Calles vacías en las grandes ciudades, persianas echadas en los comercios… incluso los juzgados solo quedan operativos para lo más urgente. Una imagen que contrasta con las playas abarrotadas, las colas para cenar en restaurantes y lugares turísticos que multiplican su población durante varias semanas. Pero, ¿es cierta, realmente, esa imagen de parálisis vacacional?Los datos muestran que, a excepción de los sectores más cercanos al turismo, la actividad se ralentiza sustancialmente en agosto a lo largo y ancho de la economía española. La facturación y la producción de las empresas se reduce, el comercio exterior se frena, y las horas no trabajadas por vacaciones se acumulan.Uno de los indicadores que quizá mejor reflejan el parón de agosto es la facturación de las empresas. La estadística de ventas diarias que recopila la Agencia Tributaria (AEAT) muestra que en agosto, las empresas facturan en torno a un 25% menos cada día que el resto del año.

En el promedio del periodo 2023-2025, las ventas de las empresas que monitoriza la AEAT promediaron los 5.201 millones de euros diarios en agosto, una cifra que contrasta con los 6.107 millones por jornada que facturaron de media mensual en ese periodo.

El descenso en la facturación se observa en prácticamente todos los sectores con una sonora excepción: la hostelería. Las empresas del sector incrementan sus ventas un agosto un 89% respecto a las de un mes habitual. Un auge que se debe, casi exclusivamente al sector del alojamiento, que triplica cifras, mientras que bares y restaurantes apenas varían en un mes en el que muchos hacen el agosto y otros cierran por vacaciones. Otras actividades como las gasolineras o la fabricación de bebidas y tabaco también incrementan sus ventas, aunque muy levemente. En cambio, el resto de sectores reflejan un parón considerable en las ventas los meses de agosto. Uno de los más llamativo es el de la construcción de edificios, donde la facturación se reduce a la mitad de lo que sería lo habitual en un mes normal, aunque como sucede en otras actividades, hay un pico de ventas muy acusado en diciembre. En la industria el parón es especialmente acusado en la fabricación de automóviles y en la producción de maquinaria y bienes de equipo, donde la actividad se reduce también a la mitad de un mes habitual. Sin embargo, actividades como el refino de petróleo, la industria química o la alimentaria registran descensos más moderados, de entre el 6 y el 11% respecto al promedio mensual. También son significativas las caídas en sectores como la información y las comunicaciones (42% menos de ventas respecto al promedio mensual del año) o las actividades profesionales y administrativas (-37%). Y, en menor medida, descensos en el comercio (-21%) o el transporte y almacenamiento (-14%).

Las cifras de comercio internacional también se resienten los meses de agosto, que tradicionalmente son el periodo más flojo tanto en exportaciones como en importaciones de productos extranjeros. Más concretamente, las exportaciones disminuyen un 21% respecto al promedio mensual del año y las importaciones lo hacen un 15%. 

El efecto letárgico de agosto también se nota en la producción y no solo en las ventas. Los índices de producción industrial y del sector servicios que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) cada mes también reflejan una caída en los meses de agosto respecto del resto del año. Aunque en este caso es mucho más acusada en la industria (un 21,4% menos de producción respecto al mes promedio) que en los servicios (apenas un 7,3%).

El ritmo relajado de agosto también se puede observar en el consumo de electricidad empresarial. Red Eléctrica elabora un índice que refleja las oscilaciones en la demanda de las compañías del sector servicio y de la industria. En el caso de las fábricas, el consumo energético llega a caer hasta un 16% en agosto respecto al promedio anual, mientras que en los servicios el impacto es más modesto, un 6,1% menos.Las vacaciones son para el veranoEl parón de la actividad en agosto se puede observar muy bien en el mundo laboral. La estadística trimestral de costes laborales refleja que las horas no trabajadas por vacaciones y festivos se concentran particularmente en el tercer trimestre del año, el que engloba la mayor parte del verano. En concreto, en el periodo entre junio y septiembre, se registran 23 horas no trabajadas por trabajador y mes, frente a las 15 que se observan en el cuarto trimestre o las 10 en los primeros.  

Además, en los meses de verano el número de personas que tiene empleo pero que no trabaja ninguna hora se incrementa notablemente. La Encuesta de Población Activa (EPA) del INE refleja que en el promedio de terceros trimestres del periodo 2023-2025, uno de cada cuatro ocupados no trabajó ninguna hora en la semana de referencia de la encuesta. Un porcentaje sustancialmente más elevado que el resto del año, donde la tasa oscila entre el 8,3 y el 9,6%.  

Finalmente, los datos de afiliación a la Seguridad Social de agosto son también reflejo del parón en la actividad del mes. Agosto es un mes en el que tradicionalmente se destruye empleo y, a diferencia de lo que pueda parecer, no es porque concluya la campaña turística estival (que lo hace en septiembre). El descenso está más vinculado al parón de actividad y es generalizado en la mayoría de sectores, pero especialmente en la educación, donde decenas de miles de trabajadores fijos discontinuos pasan a la inactividad por el cierre de los centros.

El BCE mantuvo los tipos de interés de julio pese a que algunos miembros apoyaban una nueva subida

El mercado da por hecho que el Banco Central Europeo (BCE) subirá los tipos de interés en la próxima cita de septiembre. Sin embargo, algunos miembros del Consejo de Gobierno hubieran adelantado este movimiento a julio, cuando hizo una pausa en el 2,25%. Así lo revelan las actas del último encuentro publicado este jueves, al considerar que una respuesta tardía de política monetaria a los efectos de la guerra en Oriente Próximo podría retrasar que la inflación regrese al 2%.Respaldan esta decisión en el hecho de que los datos recibidos desde la reunión de junio había reforzado los argumentos a favor de un mayor endurecimiento de la política monetaria. «Una respuesta tardía de la política monetaria podría retrasar el retorno de la inflación al 2%, afectar a las expectativas de inflación de manera más persistente y exigir un endurecimiento aún mayor de la política monetaria posteriormente, perjudicando tanto a los hogares como a las empresas», exponen, al tiempo que advierten de que los acontecimientos recientes habían demostrado la rapidez con la que las tensiones geopolíticas podían volver a intensificarse. En opinión de este ala, el precio del dinero debería situarse en un terreno ligeramente restrictivo, dado que consideraban que los tipos actuales no estaban frenando la economía y aunque los efectos de segunda ronda aún no se habían manifestado, la política monetaria debía actuar antes de que aparezcan para evitar quedarse rezagada. El impulso de la actividad económica se ve corroborada por la aceleración del crecimiento del crédito a empresas y hogares. No obstante, se mostraron dispuestos a respaldar la decisión de mantener los tipos oficiales siempre que en el comunicado se destacara el compromiso del organismo de orientar la «política monetaria de manera que la inflación se estabilizara en el objetivo del 2% a largo plazo. La cuestión sigue siendo determinar si el aumento de los precios refleja una perturbación de la oferta de manera transitoria o si, por el contrario, indica presiones subyacentes más amplías. En este sentido, el BCE todavía no disponía de la suficiente visibilidad para determinar cuál de estos dos escenarios era más probable. «La incertidumbre en torno tanto a la evolución del conflicto como a su impacto económico hacía que ambos escenarios siguieran siendo plausibles», especifican. Es que incluso durante el alto el fuego, el precio de los futuros del petróleo se ha mantenido en cotas elevadas a medio plazo.Precisamente, la representante alemana en el Comité Ejecutivo del organismo, Isabel Schnabel, se pronunció al respecto ayer en una entrevista con Bloomberg, en la que apuntó a la necesidad de que los tipos suban de nuevo, ya que el prolongado conflicto y la fortaleza de la economía de la eurozona plantean riesgos al alza para la inflación. «La economía está más fuerte de lo esperado», indica a la vez que señala factores como la política fiscal, el incremento del gasto en defensa y el auge mundial de la inteligencia artificial. El BCE fue el primer gran banco central del mundo en dar un paso al frente y elevar los costes de financiación. En la cita de septiembre está previsto que actualice sus previsiones económicas tras revisar a la baja el crecimiento. El escenario de referencia en promedio es del 0,8% en 2026, del 1,2% en 2027 y del 1,5% en 2028. En la práctica implica una reducción con respecto al 0,9% y el 1,3% que se anticipaba para 2026 y 2027, respectivamente, mientras que mejora en una décima al siguiente año. En contraste, ahora prevé un IPC del 3% para 2026, cuatro décimas más; del 2,3% en 2027 (tres décimas más) y del 2% en 2028, frente al 2,1% que proyectaba hace unos meses.