La guerra en Oriente Próximo y el giro de la Fed empujan la rentabilidad de la deuda mundial a máximos desde 2008
La rentabilidad de la deuda se convierte en un nuevo foco de tensión para los mercados en el inicio de septiembre. El Bloomberg Global Government Bond Index, que mide el rendimiento de los bonos soberanos de todo el mundo, ha escalado hasta el 3,72%, su nivel más elevado desde mediados de 2008. El recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, con un nuevo ataque por parte de Estados Unidos y el tono más restrictivo de la Reserva Federal en Jackson Hole, en el que su presidente, Kevin Warsh, abrió la puerta a retomar las subidas de los tipos de interés, impulsa al alza dicho rendimiento, con la consecuente caída de su precio. En estas últimas dos semanas, el bono americano a 30 años ha repuntado hasta el 5,31%, un nivel inédito desde 2007, mientras que el rendimiento del bono a diez años ya se mueve en el 4,8%, máximos desde enero de 2025 años. En la misma línea, al otro lado del Atlántico, el ‘bund’ alemán, la referencia en el Viejo Continente, alcanza el 3,34%, máximos desde 2011, mientras que en el caso español se dispara al 3,8%, su cota más alta desde finales de 2023. «La intervención militar se une a las sanciones económicas anunciadas por EEUU y eleva la tensión en Oriente Próximo. Como consecuencia inmediata, el petróleo repuntó situándose por encima de la barrera psicológica de los 90 dólares el barril. Un petróleo más elevado implica inflaciones superiores, lo que añade más presión a los bonos y penaliza las valoraciones de las bolsas», precisan los analistas de Bankinter. La cotización del petróleo se ha disparado por la tarde del martes ante la mayor preocupación porque el conflicto se extienda más de lo previsto. El Brent, la referencia en Europa, ha cerrado este martes con una subida del 4,6%, hasta los 94,65 dólares el barril, máximos desde el pasado mayo. En la misma línea, el West Texas Intermediate (WTI) supera de nuevo los 90 dólares tras rebotar un 5,7% ante un nuevo ataque de EEUU a Irán, el segundo en 48 horas. La situación en el mercado de deuda se ha dado la vuelta a partir del pasado viernes con el discurso de Warsh, en el que enfatizó en la necesidad de priorizar el control sobre la inflación. Tras esto, la probabilidad de un alza de tipos en septiembre ha aumentado hasta el 60%, sin descartar que el aumento desde el rango objetivo del 3,5-3,75% se produjera en el encuentro de septiembre. «Creemos que ha dejado pocas dudas de que los datos de inflación del índice de precios del consumo (IPC) de agosto, que se publicarán en apenas unos días antes de la reunión de la Fed de septiembre, serán cruciales», señala Richard Clarida, asesor económico de PIMCO y exvicepresidente de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal. Esta situación se da con un volumen de deuda pública en máximos históricos en Estados Unidos, después de que haya rebasado los 40 billones de dólares. Como receta, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha defendido el crecimiento y la desregulación como única vía para reducir los volúmenes de deuda, y señala como principales obstáculos las cargas regulatorias excesivas, los sistemas fiscales mal diseñados y la insuficiente inversión pública y privada. En Japón, el interés de la deuda ha sobrepasado el 3%, máximos de tres décadas, impulsado también por las expectativas de que el Banco de Japón (BoJ) acelere con una subida de los tipos de interés. Concretamente, la cifra más elevada desde 1996. La intervención conjunta entre Japón y Estados Unidos para frenar la depreciación del yen en el mercado de divisas en julio ha tenido una intervención limitada, ante lo que algunos analistas defienden que el banco central nipón podría dar un paso al frente. Este martes se ha conocido además la tasa de inflación en la Eurozona, que ha repuntado hasta el 3,3% por los precios energéticos y da vía libre para que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés en la cita de la próxima semana, tal y como espera el mercado. Entre los argumentos para ese movimiento en el precio del dinero figuran los precios energéticos, que han subido cuatro puntos por encima del 10,3% registrado en julio. «El repunte de la tasa de inflación general justifica una subida de tipos en septiembre. Sin embargo, la persistente moderación de la tasa subyacente debería dar lugar a un debate interesante sobre un repunte posterior», apunta el analista de ING Bert Colijn.
