El FMI limita el impacto de la guerra en el PIB español a dos décimas y prevé que los precios aumenten al 3%
España resistirá relativamente bien el golpe de la guerra en Irán, un nuevo ‘shock’ geopolítico para la economía mundial que genera presiones adicionales a través del encarecimiento de las materias primas, del repunte de las expectativas de inflación y del endurecimiento de las condiciones financieras -con los bancos centrales planteándose si serán necesarias subidas de tipos para controlar el alza de los precios y las entidades financieras más cautas a la hora de abrir el grifo del crédito-. Es el escenario que pone sobre la mesa el Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo, que celebra estos días sus reuniones de primavera junto al Banco Mundial, rebaja su previsión de crecimiento para la economía nacional hasta el 2,1% este año, dos décimas por debajo del escenario que planteaba a principios de año. También empeora el cálculo previsto para el que viene una décima hasta el 1,8%. España será así la economía más dinámica entre las más avanzadas, tan solo por detrás de Estados Unidos, para la que contempla un crecimiento del 2,3% en el conjunto del año. Esta no será la única variable impactada por la guerra. El FMI prevé que los precios suban al 3% este ejercicio y al 2,3% el que viene -una décima más de lo calculado previamente-. Sin embargo, la situación en Irán no impedirá a España cumplir sus compromisos fiscales con Europa, de modo que el déficit se situaría en el 2,2% este año y en el 1,9% el próximo. La tasa de paro, sin embargo, no se moverá del 9,8% en ambos casos. Un nivel elevado que, pese a ello, supone situarse en mínimos desde la crisis financiera internacional. El comportamiento de la economía española volverá a contrastar con el de la Eurozona. Volverá a despuntar entre las grandes economías de la región, al crecer por encima del 0,9% calculado para Francia, del 0,8% de Alemania y del 0,5% de Italia. Para el conjunto del área, el Fondo proyecta avance del 1,1% este año, también dos décimas por debajo de lo que calculaba en enero.La presión al alza de los precios obligará al Banco central Europeo (BCE) a subir los tipos de interés en 0,5 puntos de aquí a final de año. En el caso de Europa, el incremento previsto del gasto en Defensa no permitirá compensar el shock generado por la guerra, dado que este desembolso «solo se materializará en los años siguientes».En un entorno marcado por la incertidumbre, el FMI opta por presentar un «escenario de referencia» para sus proyecciones globales. En este, el organismo asume que el conflicto será limitado en duración, intensidad y alcance, y que la situación se irá normalizando de forma progresiva a mediados de este año. Bajo esta hipótesis, el crecimiento mundial se situaría en el 3,1% este ejercicio y en el 3,2% el próximo, lo que supone una merma respecto al ritmo reciente —en torno al 3,4%— y también frente a la media histórica previa a la pandemia. Este dato también supone una revisión a la baja de dos décimas de su estimación para este año con respecto a lo que contemplaba en enero debido al impacto del conflicto en Oriente Próximo. En paralelo, la inflación global repuntaría hasta el 4,4% este año antes de moderarse al 3,7% en 2027, con revisiones al alza en ambos ejercicios.El informe subraya que, sin el conflicto, las perspectivas habrían mejorado ligeramente, lo que pone de manifiesto el papel determinante del shock geopolítico actual. Asimismo, destaca una elevada heterogeneidad entre países: mientras que el impacto agregado parece contenido, las economías emergentes y en desarrollo (sobre todo aquellas que son importadoras de energía) sufren un deterioro más acusado debido al encarecimiento de los precios energéticos y de los alimentos, así como a la depreciación de sus divisas. Por el contrario, las economías avanzadas muestran mayor resiliencia relativa.
