La construcción de vivienda se retrasa en al menos 12 provincias por falta de capacidad eléctrica
La falta de capacidad de la red eléctrica está retrasando la construcción de vivienda en al menos doce provincias españolas. No es el principal problema que explica la escasez pisos de obra nueva, pero sí un obstáculo añadido que contribuye a estrangular todavía más la oferta disponible para una demanda en aumento. Un informe de BBVA Research cifra en más de 80.000 las viviendas previstas que dependen actualmente de la construcción de nuevas infraestructuras eléctricas.»La necesidad de reforzar o ampliar la infraestructura eléctrica está retrasando la ejecución de promociones inmobiliarias y la llegada de nuevas viviendas al mercado», detalla el documento, en el que se explica cómo esta coyuntura no afecta del mismo modo a todos los territorios. Aunque España dispone de capacidad eléctrica suficiente en términos agregados, esta «no siempre se localiza donde existe mayor demanda de vivienda, por lo que numerosas promociones requerirán nuevas subestaciones o refuerzos de la red antes de poder desarrollarse».Así, en el servicio de estudios apuntan a doce provincias donde la capacidad eléctrica disponible resulta insuficiente para abastecer un volumen de viviendas equivalente al déficit residencial acumulado hasta 2025 si no se acometen nuevas inversiones en la red. Entre ellas destacan Madrid, Valencia, Alicante y Murcia, además de otras como Castellón, Toledo, Granada, Cádiz, Almería, Zaragoza, Lleida o Jaén.Entre los ejemplos que BBVA Research ha analizado figuran promociones en la Comunidad de Madrid, Vélez-Málaga, Estepona y Aragón, donde la disponibilidad de capacidad eléctrica condiciona el calendario de ejecución o incluso la entrega de viviendas ya terminadas.Las promociones en marcha que ya están afectadas en Madrid, Valencia o SevillaEn el caso de la Comunidad de Madrid, el suelo previsto para los próximos cinco años permitiría construir 126.000 viviendas, mientras que el déficit residencial acumulado asciende a 116.000. Sin embargo, la capacidad eléctrica firme disponible permitiría abastecer únicamente unas 40.000 viviendas.En la provincia de Valencia, varios de los principales desarrollos urbanísticos previstos -como el PAI del Grao, Parque Central o Malilla Sur- no disponen de capacidad eléctrica suficiente con la red actual, mientras que en el municipio de Valencia solo dos distritos muestran capacidad disponible para nuevas conexiones residenciales.Una situación muy parecida se aprecia en Alicante, donde donde los principales desarrollos previstos en la capital, como PAU 5, Vistahermosa/Nou Nazareth, Benalúa Sur o San Blas, requerirán inversiones adicionales para garantizar el suministro eléctrico de los nuevos hogares.En Sevilla, numerosos desarrollos, entre ellos Palmas Altas-Entrenúcleos, Dos Hermanas o Alcalá de Guadaíra, también precisarán ampliar la capacidad de la red. Mientras que en Murcia, el estudio concluye igualmente que prácticamente todos los grandes desarrollos analizados requerirán nuevas inversiones en infraestructuras eléctricas para poder ejecutarse.El resultado de decisiones que se tomaron durante la crisisLa regulación que el Gobierno aprobó la pasada década, en un periodo en el que la economía trataba de recuperarse del zarpazo de la crisis financiera, limitó el ritmo de inversión en redes para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema. Esto supone hoy un lastre para responder al aumento de la demanda de acceso eléctrico, según el informe.Aunque desde 2020 se han incorporado hitos, plazos y garantías económicas para evitar el acaparamiento de capacidad y para liberar permisos no utilizados y a partir de este año la vivienda ha pasado a considerarse proyecto estratégico en la asignación del acceso eléctrico, BBVA Research advierte de que la efectividad de este nuevo marco dependerá del desarrollo reglamentario y de que la asignación se base en criterios objetivos y transparentes.La saturación de la red se aprecia en el aumento de los costes para mantener la estabilidad del sistema, en las restricciones técnicas, en los vertidos de energía renovable y en una menor eficiencia en el funcionamiento de la red. La expansión de esta no ha avanzado al mismo ritmo que lo han hecho el despliegue de las renovables y la electrificación, lo que provoca que casi nueve de cada diez nudos de distribución disponga de menos de un megavatio de capacidad firme. Esto «limita la conexión de nuevos proyectos residenciales o económicos de cierta dimensión». El alza prevista de la demanda eléctrica obliga a invertir másBBVA Research advierte de que la electrificación de los hogares, la industria, el transporte y los centros de datos intensificará la competencia por la capacidad disponible. Según el estudio, la demanda eléctrica podría aumentar alrededor de un 45% hasta 2030, lo que hace imprescindible acelerar la inversión en redes eléctricas.El informe considera que el Real Decreto aprobado el 28 de julio de 2026 representa un paso en la buena dirección al movilizar hasta 17.900 millones de euros adicionales para redes eléctricas hasta 2030, favorecer las inversiones anticipatorias e impulsar la digitalización de la red.No obstante, el impacto de estas medidas dependerá de su ejecución efectiva y de una evaluación posterior que permita comprobar cuánto se invierte, con qué eficacia y cuánta nueva capacidad de conexión se genera. Así, pone a las administraciones algunos «deberes», como acelerar la inversión en redes eléctricas y anticiparla al desarrollo urbano; mejorar la coordinación entre la planificación urbanística y la eléctrica; optimizar la asignación de capacidad disponible reduciendo los bloqueos existentes; e impulsar el almacenamiento energético y la flexibilidad del sistema para aprovechar mejor la infraestructura disponible.
