Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

¿Quién ha ganado la guerra de Irán?

Si de verdad las guerras son la continuación de la política por otros medios, la de Irán —terminada en realidad hace dos meses, pero de la que ahora empieza el largo proceso en dos etapas que va a ser necesario para extender su certificado de defunción— no ha servido para gran cosa. El statu quo en la zona no ha quedado alterado significativamente y eso debería ser suficiente para responder a la pregunta más frecuente de la ciudadanía: ¿quién ha ganado la guerra? Nadie.Más allá de esa primera impresión, vamos a entrar un poco más en los detalles. ¿Puede cantar victoria Donald Trump? Él se vanagloria de haber desbloqueado el estrecho de Ormuz, que estaba abierto antes de la operación “Furia épica”, y presume de haber garantizado su gratuidad, algo que nadie discutía hace cuatro meses porque se trata de un estrecho internacional como el de Gibraltar, obligatoriamente abierto a todos los países de acuerdo con el derecho del mar. Se jacta también el magnate de que va a terminar “para siempre” con el programa nuclear iraní; pero eso, que ya hemos oído muchas veces y todavía está pendiente de negociar, me parece vender la piel del oso no ya antes de cazarlo, sino cuando ni siquiera papá oso ha conocido a la mamá osa que ha de alumbrarlo.¿Puede entonces cantar victoria el criminal régimen iraní? Desde luego lo hará, y algunos motivos sí que tiene. Ha resistido el ataque de dos grandes potencias y, salvo sorpresas, únicamente se va a ver obligado a negociar sobre su programa nuclear, algo que lleva haciendo 20 años sin haber dicho sobre él una sola verdad. Su arsenal de misiles balísticos —que, por cierto, no ha dado tanto juego como se esperaba— y el liderazgo del llamado Eje de la Resistencia contra Israel parece que ya ni siquiera están sobre la mesa.Sin embargo, el precio que ha pagado por estos privilegios, que ya tenía antes de la guerra, es demasiado alto. Sus fuerzas armadas, tan numerosas como mal equipadas, salen de la contienda desarmadas y desprestigiadas. Su industria militar ha sufrido enormemente y su mayor baza estratégica, el control del estrecho de Ormuz, se ha demostrado valiosa… pero insuficiente para disuadir a los modernos príncipes guerreros que son Trump y Netanyahu, este último impune autor intelectual y material del ataque que eliminó a su líder supremo.El presidente Trump parece haber concebido la guerra como un gran espectáculo de fuegos artificiales destinado a incrementar su gloria y que pagaríamos entre todos los ciudadanos del mundoEl que seguro que tampoco puede cantar victoria es el primer ministro israelí, a quien las cañas norteamericanas parecen habérsele vuelto lanzas. Sus apresuradas decisiones de los últimos días no implican que se haya vuelto loco, como sugiere Trump, sino que son fruto del miedo a que el acuerdo entre Washington y Teherán le impida conseguir una victoria decisiva en el Líbano, lo que seguramente echará tierra sobre sus posibilidades de reelección y sobre su legado.¿Confirmamos entonces que no ha ganado nadie? No necesariamente. El presidente Trump parece haber concebido la guerra como un gran espectáculo de fuegos artificiales destinado a incrementar su gloria y que pagaríamos entre todos los ciudadanos del mundo. El primer ministro Netanyahu buscó en Teherán una salida a sus difícil situación política y judicial sin importarle en absoluto el coste para la humanidad. El criminal régimen chií, por último, se ha esforzado lo indecible —y, en su caso, la cosa viene de antiguo— para convertir a su propio pueblo y a todos los de la Tierra en rehenes de sus aspiraciones al liderazgo regional. El fracaso de los tres es nuestro éxito. Hemos ganado todos.

Tren de Aragua: Trump cumple lo primero que firmó al regresar a la Casa Blanca

En su primer día de regreso a la Casa Blanca, el 20 de enero de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para declarar organización terrorista extranjera al Tren de Aragua, grupo criminal creado en Venezuela hace 15 años y que desde entonces, … siguiendo la diáspora venezolana, se ha extendido por el continente americano, incluido Estados Unidos. Año y medio después, el pasado viernes 12, Trump autorizó una operación del Ejército estadounidense para matar en suelo venezolano al líder del Tren de Aragua, conocido como «Niño Guerrero».
Con ello, Trump cumplía su advertencia de combatir en suelo extranjero este nuevo «terrorismo», no el islamista, que fue el objetivo militar de Washington en las dos primeras décadas de siglo, sino el llevado a cabo por distintos grupos nacionales de crimen organizado dedicados al narcotráfico u otras actividades criminales. Precisamente el etiquetar a esos grupos —desde el Tren de Aragua y la Mara Salvatrucha a los principales carteles mexicanos— como terroristas o narcoterroristas buscaba amparar acciones letales tanto en aguas internacionales (las llevadas a cabo después por el Comando Sur contra narcolanchas, principalmente en el Caribe) como dentro de las fronteras de otros países.

Si ya los ataques en el mar han sido polémicos porque lo propio es procurar la detención de los narcotraficantes, no directamente darles muerte, la perspectiva de que EE.UU. realice un ataque en suelo extranjero es sumamente conflictiva y justamente puede ser recibida como una declaración de guerra por parte del país donde se produce la agresión.

Noticia relacionada

CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Emili J. Blasco

En suelo venezolano

A finales del año pasado, Trump se declaró dispuesto a autorizar bombardeos en territorio venezolano, como una «segunda fase» de la presión que estaba ejerciendo sobre Nicolás Maduro. De hecho, en diciembre la CIA realizó un ataque con drones contra el muelle de una población venezolana donde se suponía que elementos del Tren de Aragua almacenaban droga para su embarque. Pero esa acción no fue reconocida oficialmente por Washington y se enmarcó en la escalada de tensión que llevó a la detención de Maduro del 3 de enero.
Esta vez, la operación para matar a «Niño Guerrero» ha sido llevada a cabo con el permiso y la cooperación de Delcy Rodríguez, sustituta de Maduro, por lo que no se ha producido ninguna vulneración de la propia soberanía. No obstante, supone una «advertencia» a los países vecinos, como expresamente ha declarado la Administración Trump, de que Washington buscará ir hasta el final si puede tener a tiro objetivos importantes de los grupos que ha etiquetado como terroristas.

La captura de pantalla de un video publicado por Donald Trump en su cuenta Truth Social, que demuestra el ataque mortal contra el líder del Tren de Aragua.

(AFP)

Lo está haciendo también de la mano del Gobierno de Daniel Noboa en Ecuador, y semejantes acuerdos de cooperación puede establecer con varios países centroamericanos, pero el temor de un ataque unilateral por parte de EE.UU. preocupa especialmente en México, cuyos principales carteles han sido señalados como narcoterroristas por la orden ejecutiva de Trump.

El grupo sigue muy activo

Newsletter

Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado llegaron a vincular oficialmente el Tren de Aragua con Nicolás Maduro o la estructura del poder chavista; sin embargo, desde el entorno de la Administración Trump se estableció una relación directa, presentando la organización como «patrocinada» por el estado venezolano.
El hecho de que medios judiciales chilenos hubieran atribuido el asesinato de un exmilitar venezolano exiliado en Chile, llevado a cabo por elementos del Tren de Aragua, a un encargo del «número dos» chavista, Diosdado Cabello, apuntaba a una estrecha colaboración. No obstante, expertos que llevaban tiempo investigando al Tren de Aragua reducían esta solo a algunos vínculos ocasionales y meramente funcionales.
Esa falta de conexión directa ha quedado de manifiesto con la detención de Maduro, tras la cual el Tren de Aragua ha seguido operando sin alterar su dinámica, ni en Venezuela ni en los países donde actúa, muchas veces en realidad a modo de «franquicia».
El equipo de Delcy Rodríguez está obligado a una rendición de cuentas ante EE.UU. en asuntos como este, y como ministro de Interior, Cabello, actualmente se encuentra forzado a calcular con más cuidado su comportamiento en la «zona gris». Cabecillas del Tren de Aragua pueden haber perdido algunas complicidades, pero no dependían completamente de ellas para su actividad.

Trump celebra sus 80 años entre combates de UFC y un acuerdo con Irán en la Casa Blanca

Donald J. Trump cumplió este domingo 80 años como ningún presidente estadounidense antes que él: sentado ante una jaula de combate instalada en el mismo jardín sur de la Casa Blanca, rodeado de políticos, multimillonarios, generales, agentes de policía, bomberos y algunos de los luchadores … más famosos del planeta. Mientras los golpes y los vítores resonaban bajo una gigantesca estructura metálica bautizada como «La Garra», el presidente celebraba al mismo tiempo su entrada en la novena década de vida, el Día de la Bandera, el inicio de los fastos del 250 aniversario de Estados Unidos y, sobre todo, un acuerdo con Irán que, según anunció apenas unas horas antes, podría poner fin a meses de tensión en Oriente Próximo.
La escena parecía diseñada para condensar el auge y dominio político de Trump en una sola noche. A media tarde negociaba la reapertura del estrecho de Ormuz y ya entrada la noche, aparecía caminando por la columnata presidencial junto a Dana White, presidente de la UFC, principal organización de artes marciales mixtas del mundo, y uno de sus amigos más leales, para presidir una velada de artes marciales mixtas en el corazón mismo del poder estadounidense. Ningún presidente había convertido antes la Casa Blanca en un escenario semejante, con estas luces, esta música y sobre todo estos golpes. Ninguno había hecho de la política un espectáculo tan estrechamente ligado a su propia personalidad.

La transformación física de la residencia presidencial era impactante. El jardín sur se había convertido en una arena con capacidad para más de 4.000 espectadores. En el centro, un octágono iluminado. Alrededor, tribunas ocupadas por invitados, militares uniformados y figuras destacadas del universo trumpista, incluida buena parte de la familia del presidente. Desde el exterior llegaban los aplausos y los gritos de decenas de miles de personas que seguían la velada en pantallas gigantes instaladas en una explanada próxima, porque no todos habían conseguido acceder al recinto.
Y el desenlace deportivo terminó reforzando el tono patriótico de la noche. En el combate estelar, el estadounidense Justin Gaethje derrotó al español Ilia Topuria en la disputa por el título del peso ligero, desatando una ovación de una multitud que durante toda la velada había coreado repetidamente «USA, USA» cada vez que uno de los luchadores locales entraba en la jaula.

Noticia relacionada

Javier Ansorena

Trump tomó asiento en primera fila. A un lado estaba Dana White. Al otro, Melania Trump, vestida de negro. Muy cerca se encontraban el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson; el líder republicano del Senado, John Thune; el congresista Jim Jordan; varios miembros del gabinete, incluidos los secretarios Pete Hegseth, Robert F. Kennedy Jr. y Scott Bessent; además de familiares del presidente, encabezados por Eric y Donald Jr. La política, el espectáculo y el poder aparecían mezclados sin apenas fronteras.
Durante uno de los descansos se produjo una de las imágenes más comentadas de la noche. Mark Zuckerberg se acercó a la zona donde estaba sentado Trump y conversó con él durante varios minutos. Después ambos posaron para una foto junto a Dana White. Hace apenas unos años el fundador de Facebook simbolizaba para muchos republicanos el supuesto sesgo de Silicon Valley contra Trump. Ahora aparecía compartiendo conversación y sonrisas con el presidente en una velada organizada en la propia Casa Blanca.

Newsletter

La ceremonia estaba cuidadosamente construida alrededor de símbolos patrióticos. Cada luchador fue acompañado en su entrada por un condencorado con la Medalla de Honor o por miembros de los servicios de emergencia. Policías de Nueva York, agentes del sheriff de Palm Beach, bomberos de Los Ángeles o rescatistas de Arlington desfilaron junto a los combatientes. Entre ellos figuraban héroes militares como Kyle Carpenter, Pat Payne, Flo Groberg, Dakota Meyer o Ed Byers. Era una manera de mezclar el deporte de combate con la narrativa de entrega militar que Trump ha convertido en parte esencial de las celebraciones del 250 aniversario.
Las provocaciones e insultos no quedaron fuera de la jaula. Durante el combate entre el estadounidense Sean O’Malley y el canadiense Aiemann Zahabi, Trump se colocó una gorra blanca con las siglas «USA» mientras algunos gritaban «Canadá es el estado número 51». Más tarde, tras derrotar a Derrick Lewis, el luchador Josh Hokit agradeció públicamente a Trump haber llevado la UFC a la Casa Blanca y provocó gestos de sorpresa entre parte del público al añadir desde el octágono: «Michelle Obama es un hombre, ¿tengo razón, América?». El comentario arrancó algunas risas, dejó también miradas de desconcierto.

Acuerdo con Irán bajo el puño

Trump partirá este lunes hacia Francia para participar en la cumbre del G7 con la inesperada victoria diplomática bajo el brazo. Sin embargo, el desenlace de la crisis iraní aún no está completamente cerrado. Si se cumplen los planes anunciados por Washington, Teherán y los mediadores de Pakistán y Qatar, el presidente estadounidense podría regresar a Europa el próximo viernes para asistir en Ginebra a la firma formal del acuerdo con Irán que pondría fin a casi cuatro meses de guerra y abriría una nueva negociación sobre el programa nuclear iraní. Por ahora, la Casa Blanca mantiene el optimismo, aunque reconoce que quedan importantes detalles técnicos y políticos por resolver antes de esa ceremonia.
La noche comenzó con una interpretación del himno nacional a cargo de Zac Brown, acompañada por un sobrevuelo de doce cazas militares, incluidos los Blue Angels de la Armada y los Thunderbirds de la Fuerza Aérea. Cuando terminó la ceremonia aérea, de los altavoces salió «Thunderstruck», de AC/DC, el prólogo para la aprición estelar de Trump, que era en realidad la estrella de la noche.
Los combates tampoco estuvieron exentos de mensajes políticos. Tras derrotar a Kyle Daukaus, el estadounidense Bo Nickal abandonó el octágono para acercarse a Trump. Le estrechó la mano y le agradeció haber hecho posible el evento. Después, ya ante las cámaras, afirmó que hacía falta alguien «especial» para organizar algo así y elogió el coraje del presidente. Trump sonrió mientras escuchaba los comentarios. A continuación sonó el himno gay «YMCA», convertido desde hace años en una de las bandas sonoras habituales de sus actos políticos.
Mientras tanto, en la jaula se sucedían los KO, con varios estadounidenses derrotados. El brasileño Diego Lopes derrotó a Steve Garcia en el primer combate de la noche. Lo mismo hizo Mauricio Ruffy frente a Michael Chandler. La multitud reaccionaba con rugidos ante cada golpe especialmente contundente. Los cánticos de «USA, USA» se escuchaban de forma recurrente cuando combatían luchadores estadounidenses, aunque perdieran.

Trump: Política y espectáculo

Más allá del espectáculo deportivo, la velada ofrecía una imagen muy precisa de la transformación de la presidencia de Trump. El dirigente que durante años convirtió los mítines en espectáculos televisivos ha terminado por trasladar ese estilo al corazón mismo del poder estadounidense. La Casa Blanca ya no es sólo el escenario de recepciones de Estado, reuniones diplomáticas o ceremonias oficiales. También es un espacio donde conviven negociaciones de paz, multimillonarios tecnológicos, campeones de artes marciales mixtas, militares, celebridades y política convertida en espectáculo.
A sus 80 años, Trump parece más cómodo que nunca en ese territorio donde se difuminan las fronteras entre gobierno, entretenimiento y cultura popular. Mientras los focos iluminaban la jaula instalada en el jardín sur y los helicópteros presidenciales sobrevolaban Washington, la escena tenía algo de cumpleaños, algo de mitin y algo de demostración de poder. La Casa Blanca se convirtió durante unas horas en una extensión perfecta del universo Trump: un lugar donde la política se representa en directo ante las cámaras y donde la imagen importa tanto como el mensaje.
Todo ello, además, en un momento en que el presidente afronta una paradoja cada vez más visible: domina el foco mediático como pocos líderes antes que él, pero gobierna con unos índices de aprobación que rondan el 35%, mientras seis de cada diez estadounidenses consideran que el país marcha en la dirección equivocada.

Abelardo de la Espriella da la sorpresa superando al izquierdista Cepeda y ambos irán a la segunda vuelta por la presidencia en Colombia

01/06/2026

Actualizado a las 01:00h.

La contienda electoral por la presidencia de Colombia se perfilaba este domingo con final incierto. Con 99,03% de las mesas de votación procesadas, el abogado de derechas Abelardo de la Esprella encabezaba la elección por un escaso margen por sobre el senador de izquierdas … Iván Cepeda. En un lejano tercer puesto aparecía la senadora de centro derecha, Paloma Valencia.

De la Espriella registraba el 43,72 % de los votos por sobre el 40,92 % de Cepeda. De confirmarse la tendencia, ambos contendientes disputarán la segunda vuelta el próximo 21 de junio. Valencia cerraba con el 6,92 % de las adhesiones.

El resultado implica un avance significativo de De la Esprella, quien inició su periplo electoral como un outsider con pocas posibilidades y termina la primera vuelta como un gran favorito para ser el próximo presidente del país sudamericano.

En actualización

Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información

comentarios

Reportar un error

Italia activa el aislamiento por sospecha de ébola a un hombre que había viajado a la RDC

El Ministerio de Salud de Italia ha activado los protocolos para un hombre sospechoso de posible contagio del virus del Ébola en Cagliari, en la isla de Cerdeña, y se le ha aislado en un hospital.El hombre regresó de Kinsasa, capital de la República Democrática del Congo, donde se está produciendo un brote de ébola, en un vuelo que aterrizó en Roma este sábado, y posteriormente tomó otro vuelo a Cerdeña. Allí, informó de haber tenido fiebre y una tos leve durante un par de días.La autoridad sanitaria local llevó a cabo la investigación epidemiológica y determinó que el hombre había visitado a familiares en Kinsasa a principios de mayo, pero nunca había salido de la ciudad.La zona donde se está produciendo el brote, la provincia de Ituri, está muy lejos de la capital y, por lo tanto, aunque los resultados de las pruebas están pendientes, la situación no se considera preocupante.Hasta ahora, las dos personas a las que se les realizaron pruebas del virus del Ébola en el hospital Sacco de Milán (norte) tras haber regresado recientemente de Uganda habían dado resultado negativo.El Ministerio de Salud indica en su último comunicado que seguirá proporcionando actualizaciones oficiales en función de la evolución de la situación epidemiológica e insiste en que el riesgo en Italia sigue muy bajo.El brote, que se declaró en Ituri, se corresponde con la cepa Bundibugyo del ébola, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30% y el 50% y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Trump exige ahora cambios en el acuerdo con Irán e insiste: «No tengo prisa»

Donald Trump ha exigido a sus negociadores cambios en el acuerdo de mínimos con Irán y vuelve a colocar el diálogo con Teherán y la resolución de la guerra en el limbo. Varios medios estadounidenses revelaron que el presidente de EE.UU. ha devuelto el … texto de un ‘memorándum de entendimiento’ alcanzado con Irán por sus representantes en las negociaciones -su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner- y que el propio Trump anunció hace más de una semana. Entonces dijo, en su optimismo habitual, que se cerraría «en breve» y que solo quedaban flecos por cerrar.
El volantazo del multimillonario neoyorquino ocurre en un momento en el que Irán no acababa de pronunciarse ni ratificar su aceptación de los términos de ese acuerdo de mínimos. Y poco después de que el propio Trump anunciara el viernes una reunión con su equipo de seguridad nacional y defensa en la Casa Blanca para tomar una «determinación final» sobre el acuerdo con Irán.

Como en otras ocasiones, el presidente ha cambiado de rumbo. Esa determinación, en un sentido u otro, no se ha producido y el proceso negociador retrocede.
El acuerdo de mínimos establece la prolongación del actual alto el fuego -que se prolonga, pese a su fragilidad, desde el 8 de abril- y la reapertura del estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo ha sacudido la economía global y afecta también a EE.UU. En él se afirma que Irán no desarrollará un arma nuclear y se abre un proceso negociador de 60 días para decidir cuáles serán las garantías al respecto, qué pasará con el uranio enriquecido en posesión de Teherán y qué contrapartidas económicas -como el levantamiento de sanciones o desbloqueo de activos- tiene para el régimen de los ayatolás.

Noticia relacionada

Milton Merlo

Trump busca ahora en el acuerdo mayores garantías en la posición de Irán sobre su programa nuclear, según ‘Axios’, el primer medio que reveló que Trump había pedido cambios en el documento. Quiere que sea más específico en la forma en la que EE.UU. tomaría el control de ese uranio enriquecido. ‘The New York Times’, que también reveló el endurecimiento de las exigencias de Trump, aseguró que el presidente no está convencido de la inclusión en el acuerdo de concesiones económicas: se parecería demasiado al acuerdo que su antecesor, Barack Obama, cerró con Irán hace más de una década y que él ha criticado con fuerza.
En una entrevista concedida a su nuera, Lara Trump, en Fox News, el presidente volvió a insistir en que no está presionado para cerrar un acuerdo, pese a que su popularidad se ha hundido por la guerra y sus consecuencias económicas para los estadounidenses. «No tengo prisa», volvió a decir Trump, que da señales contradictorias al respecto. Por un lado, no deja de anunciar acuerdos que no se materializan. Ya el 17 de abril dijo que el acuerdo de Irán llegaría «en uno o dos días». Pero sus plazos no se cumplen y mantiene que no quiere prisas.
Una posibilidad es que el endurecimiento de las condiciones sea una estrategia para presionar al Líder Supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, a que acepte el acuerdo inicial.
Desde Irán, su ministro de Exteriores, Abás Aragchi, aseguró que la negociación sigue y que «todo lo que se diga ahora es especulación y no se puede tomar en serio» hasta que se cierre el acuerdo.

Israel y Hizbolá complican el acuerdo

Un obstáculo para el proceso negociador es el segundo gran frente de la guerra de Irán: los enfrentamientos en el Líbano entre Israel y Hizbolá, el grupo terrorista afiliado al régimen iraní. Ambos han aumentado los ataques cruzados, el Ejército israelí controla cada vez más posiciones en el sur del Líbano -este fin de semana tomaron un emblemático castillo medieval- y la cifra de víctimas sigue creciendo.
Irán ha mantenido que la paz en ese frente tiene que formar parte del acuerdo, algo a lo que se oponen con fuerza voces con influencia en Trump. Por ejemplo, la del senador republicano Lindsay Graham, un ‘halcón’ en política exterior, que ha defendido este domingo que sería «inconcebible» exigir a Israel que acepte un alto el fuego con Hizbolá: «Cualquier acuerdo con Irán que restrinja la capacidad a Israel de luchar contra Hamás y Hizbolá sería insensato».