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Trump trata de vender una victoria en Irán mientras Teherán mantiene el pulso nuclear

Irán ha aceptado reabrir el estrecho de Ormuz, su programa nuclear ha quedado gravemente dañado, la economía del país atraviesa una situación crítica y Estados Unidos mantiene ahora contactos directos con figuras de máximo nivel dentro del sistema iraní por primera vez en décadas. Ése, … al menos, es el balance que la Administración Trump intenta que cuaje tras anunciar un principio de acuerdo para poner fin a la guerra, pese a que siguen abiertas cuestiones esenciales sobre el futuro del programa nuclear iraní, las concesiones que acabará recibiendo Teherán y la capacidad real de Washington para verificar que la República Islámica no vuelva a recorrer el mismo camino.
Fue ese el mensaje central que dos altos cargos estadounidenses trasladaron este lunes durante una extensa conversación con periodistas. Más que una explicación técnica del memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán, la llamada pareció un esfuerzo deliberado por fijar el relato de la guerra antes incluso de que exista un acuerdo definitivo. La sensación que dejaron los funcionarios no fue la de unos negociadores explicando un compromiso difícil, sino la de una Administración empeñada en presentar la propia negociación como la prueba de una victoria.

Según la versión que ahora defiende Washington, Irán no llega a la mesa porque haya resistido la presión militar estadounidense e israelí, sino porque esa presión ha sido exitosa. Los responsables norteamericanos que hablaron con la prensa describieron a la República Islámica como un poder debilitado militarmente, castigado económicamente y sacudido por tensiones internas cada vez más visibles. De acuerdo con ese relato, la combinación de bombardeos, bloqueo marítimo y aislamiento financiero ha obligado a Teherán a aceptar conversaciones que hace apenas unas semanas parecían impensables.

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Los hechos confirmados son más limitados. Estados Unidos e Irán han firmado un memorando de entendimiento que servirá de marco para futuras negociaciones; la Casa Blanca prevé una ceremonia formal de firma el próximo viernes; Pakistán y Qatar han desempeñado un papel relevante como intermediarios; ambas partes se han comprometido a avanzar hacia la reapertura completa de Ormuz y el levantamiento del bloqueo marítimo, y continúan las negociaciones técnicas sobre inspecciones, sanciones y mecanismos de verificación. El acuerdo definitivo sobre el programa nuclear sigue pendiente y Washington asegura que, hasta ahora, no se ha liberado ningún fondo iraní congelado.
Lo cierto es que detrás del optimismo de la Casa Blanca siguen existiendo interrogantes existenciales. El régimen iraní no ha caído. La estructura política que gobierna el país continúa intacta. Un acuerdo definitivo ni siquiera existe todavía. Los mecanismos de verificación que deberían impedir una reconstrucción del programa nuclear siguen pendientes de negociarse. Y buena parte de las cuestiones más delicadas, como qué inspecciones se permitirán, qué sanciones se levantarán y cuándo, qué ocurrirá con los fondos congelados iraníes o cómo se supervisará el cumplimiento de los compromisos siguen abiertas.
La propia Administración lo reconoce implícitamente. Aunque los funcionarios que hablaron con la prensa este lunes describieron la situación en términos casi triunfales, también admitieron que las negociaciones técnicas apenas comienzan y que harán falta semanas para comprobar si el entendimiento preliminar puede transformarse en un acuerdo duradero.

El relato triunfal de Trump

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Durante los momentos más intensos del conflicto, el discurso público de Trump y de muchos de sus portavoces y socios apuntaba mucho más alto. Se hablaba de destruir la amenaza iraní, de acabar con su capacidad nuclear, de debilitar decisivamente al régimen e incluso, en algunos casos, de provocar transformaciones profundas dentro del propio sistema político iraní. Pero tras casi cuatro meses de guerra y alza de los precios del petróleo, las metas se antojan ahora diferentes.
Los funcionarios apenas mencionan ya la posibilidad de un cambio de régimen. Ni siquiera hablan de una transformación política interna. La atención se centra en impedir que Irán disponga de un arma nuclear y en garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, algo que ya existía en febrero, antes de los primeros ataques.

Los funcionarios apenas mencionan ya la posibilidad de un cambio de régimen. Ni siquiera hablan de una transformación política interna

Un detalle revelador que subraya lo diferente que se conducen Washington y Teherán es quién estampó finalmente la firma en el acuerdo firmado de forma remota. Frente a Trump y el vicepresidente Vance, Teherán optó por delegar la rúbrica en el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, una de las figuras más influyentes del sistema político iraní.
Preguntados por la ausencia del ayatolá Ali Jamenei, los funcionarios estadounidenses restaron importancia al asunto. «No es su papel firmar este tipo de acuerdos», señalaron, recordando que tampoco lo hizo en anteriores negociaciones nucleares. Según la versión de Washington, Ghalibaf actuó con la autorización tanto del Líder Supremo como del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, una fórmula que permitiría a Teherán respaldar el proceso sin exponer directamente la figura del ayatolá en una negociación todavía rodeada de incertidumbre.
Los responsables estadounidenses insistieron repetidamente en que la recuperación gradual del tráfico marítimo constituye ya una victoria estratégica. Según su versión, la campaña militar demostró a Irán que ya no podía utilizar el Estrecho como instrumento de presión sobre la economía mundial. En otras palabras, Washington no presenta la reapertura como un simple retorno a la normalidad, sino como una prueba de que Teherán ha perdido una capacidad de coerción que durante años consideró fundamental, y con la que amagaba.

Frente a Trump y el vicepresidente Vance, Teherán optó por delegar la rúbrica en el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf

Principio de reciprocidad

Aun así, dentro y fuera de EE.UU. existen sectores que observan cualquier negociación con Irán a través del prisma de acuerdos anteriores, como el de Barack Obama en 2015, y que sospechan de cualquier fórmula que implique alivio económico para la República Islámica. Consciente de ello, la Casa Blanca intenta construir una imagen muy distinta: la de un acuerdo basado exclusivamente en el principio de reciprocidad. Pero hay recelos, y grandes, en Israel y entre los republicanos.
A estos les preocupa que se abra una nueva era de concordia con los ayatolás, dado el precedente con el régimen chavista en Venezuela. Durante décadas, las relaciones entre ambos países, Irán y EE.UU., han dependido de intermediarios, mensajes indirectos y negociaciones discretas a través de terceros. Ahora, según la versión de la Administración Trump, existen canales directos con primeras espadas del sistema iraní. Los funcionarios presentaron esos contactos como uno de los grandes logros del proceso y llegaron a sugerir que les han permitido detectar divisiones dentro del propio régimen, que podrían explotar.

Nadie sabe todavía qué inspecciones aceptará Teherán, qué sanciones acabará levantando Washington, qué ocurrirá si alguna de las partes denuncia incumplimientos o si los sectores más duros del régimen terminan bloqueando el proceso

Las dudas siguen siendo numerosas. Nadie sabe todavía qué inspecciones aceptará Teherán, qué sanciones acabará levantando Washington, qué ocurrirá si alguna de las partes denuncia incumplimientos o si los sectores más duros del régimen terminan bloqueando el proceso. Tampoco está claro cuánto del programa nuclear iraní ha sido realmente destruido y cuánto podría reconstruirse en el futuro. El memorando deberá ser publicado por la Casa Blanca en las próximas horas, según las mismas fuentes. Hasta que se publique, dos versiones, la estadounidense y la iraní, venden lo que este incluye de forma notablemente diferente.

Macron asegura que Francia, Italia y Reino Unido «están preparados» para participar en una operación en Ormuz

El presidente francés, Emmanuel Macron, busca rebajar las tensiones entre Europa y Estados Unidos con la cumbre del G7 que empieza este lunes en Évian-les-Bains. Pocas horas antes de recibir a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en esa localidad vacacional de los Alpes, … ha hecho un anuncio que podría satisfacer al inquilino de la Casa Blanca. Ha asegurado que Francia, Italia, Reino Unido y Países Bajos «están listos» para participar en una misión militar defensiva que contribuya a la reapertura del estrecho de Ormuz, aspecto neurálgico del acuerdo de paz alcanzado el domingo entre Teherán y Washington. Su firma ante las cámaras está prevista para el viernes en Suiza.
«Enviaremos aviones, fragatas y unidades de desminado. Podemos desplegarlos durante los dos o tres días posteriores a la confirmación» del acuerdo, dijo el dirigente galo durante una entrevista para el telenoticias del mediodía de TF1, la cadena más vista en el país vecino. Fue el principal anuncio que hizo en esa intervención desde la localidad bañada por las aguas del lago Lemán, cercana a la frontera con Suiza. Macron encabeza allí hasta el miércoles la edición de este año de la reunión de los líderes del G7 (Francia, Alemania, Italia, Japón, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido).

Reacio ante el peaje de Irán en Ormuz

La cumbre ha quedado marcada por el pacto para el cese de las hostilidades entre Washington y Teherán, cuya ratificación sigue a expensas de las reticencias de Tel Aviv y lo que ocurra en los próximos días. La principal prioridad para las potencias occidentales y su aliado nipón es una rápida reapertura del tráfico marítimo por ese estrecho estratégico. Circulaban por allí en tiempos normales el 20% del petróleo y del gas producidos en el mundo. La operación propuesta por el mandatario galo, destinada a tareas de desminado y a proteger petroleros y buques comerciales, podría agilizar el tránsito marítimo por esa zona.

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Javier Ansorena

El conflicto bélico en Oriente Próximo y, en concreto, la situación en Ormuz son el plato fuerte de este G7. Aunque no forman parte del club, el presidente francés ha invitado al hotel de lujo Évian Resort a los principales mandatarios de Egipto, Catar y Emiratos Árabes. Y el martes participarán en una reunión específica sobre esta cuestión. Tras el frágil acuerdo, y del que no se conocen muchos detalles, uno de los principales interrogantes consiste en la posibilidad de que la República Islámica mantenga su peaje —creado durante la guerra— para los barcos que pasen por Ormuz.
Una fuente oficial iraní ha indicado a la agencia persa Fars que Teherán «logró introducir en la recta final de las negociaciones» un punto en el pacto que le permite cobrar esa tasa, rebautizada con el término eufemístico de «derechos de servicio». «Si eso es cierto, no es algo que deseamos, ya que aumentará los precios para todo el mundo. Y no se trata de una medida acorde al derecho internacional», ha declarado Macron, quien ha pronosticado que los precios en las gasolineras no bajarán de manera inmediata, sino «en las próximas semanas».

Trump amenaza con un arancel al vino y el champán

La prioridad para Macron con la cita en Évian es un objetivo aparentemente de mínimos, pero que no lograron varios de los G7 de los últimos años: conseguir que todos los mandatarios se reúnan durante los tres días. Para evitar un desplante de Trump —ya le hizo un feo con la cumbre de Biarritz en 2019 yéndose sin firmar el comunicado final—, el Elíseo ha hecho una serie de concesiones a la Casa Blanca. Por ejemplo, prescindir de la declaración común, sacar la lucha contra el cambio climático de las conversaciones y organizar el miércoles una cena con Trump en el Palacio de Versalles, con espectáculo de fuegos artificiales incluido, para conmemorar el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos.

«Estados Unidos no debe decidir sobre el derecho de los europeos ni de los franceses».

Emmanuel Macron
Presidente de Francia

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A pesar de ello, Trump ha puesto un poco de picante al inicio del G7 resucitando su recurrente amenaza de crear un arancel del 100% para los vinos y las bebidas espirituosas francesas. «Si (París) no retira» un impuesto especial para los gigantes tecnológicos, «no tendré otra opción que imponer esa tasa del 100%», advirtió el dirigente republicano en una entrevista para el ‘New York Post’. Su homólogo francés le ha respondido ante las cámaras de TF1 que desea «una discusión respetuosa, pero firme» sobre esa cuestión. Y se ha mostrado reacio ante la posibilidad de renunciar a ese tributo: «Estados Unidos no debe decidir sobre el derecho de los europeos ni de los franceses».

Frustración en el Líbano tras el pre-acuerdo entre EE.UU. e Irán: «¡Esta hipocresía tiene que acabar! Todo es una farsa»

… Una fuente militar autorizada comenta: «En mi opinión, desde hace tiempo, estadounidenses e israelíes no coinciden en sus objetivos estratégicos. Pero esto se hace más evidente hoy. Trump necesita que termine el conflicto en Irán porque su impacto en el consumidor estadounidense es demasiado significativo. Además, no le importa lo que pueda ocurrir en el Líbano. En cuanto a Benjamin Netanyahu, necesita que este conflicto continúe porque sigue viendo a Irán como una amenaza existencial para su país. Algunos piensan a veces que los desacuerdos entre el presidente estadounidense y el primer ministro israelí son una especie de juego del policía bueno y el policía malo. Personalmente, no creo que sea así: cada parte juega su propio juego según sus propios intereses. Hoy, las discrepancias sobre la estrategia a seguir superan los puntos de acuerdo entre estos dos aliados».

Si bien no creen que la guerra en el Líbano haya terminado, algunos desplazados del sur han regresado a sus aldeas, más para comprobar el estado de sus hogares, cuando esos no han quedado completamente destruidos, que para reasentarse. Las autoridades libanesas, sin embargo, han pedido a la población que espere antes de regresar a sus casas. Por su parte, los municipios intentaban evaluar los daños o despejar ciertas carreteras para facilitar la circulación, mientras que el Ejército israelí cerraba algunas vías en función de los combates y de las demoliciones que continuaba a lo largo del día.

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Javier Ansorena

Desde el anuncio de este acuerdo entre EE.UU. e Irán, que se espera pronto, las reacciones en las calles de la capital han sido similares a las que se expresaron tras cada nuevo alto el fuego. Nawal está indignada: «¿En serio? Tres meses de guerra, de destrucciones en todo el sur del país que se queda devastado, miles de muertos y heridos. Y ahora, con toda tranquilidad, anuncian que la guerra ha terminado». Lejos de alegrarse o sentirse aliviada, Nawal continúa: «¡Esta hipocresía tiene que acabar! Todo es una farsa. Todo el mundo sabía que Trump quería que este conflicto terminara para su cumpleaños, para el 250 aniversario de EE.UU. y para el Mundial». Sin ser una experta en geopolítica, la joven analiza: «Él empieza una guerra y luego la detiene, sin que se hayan logrado los objetivos que la motivaron. ¿Tiene sentido eso? ¿Acaso el objetivo inicial no era derrocar al régimen iraní y reducir la amenaza nuclear? Hoy, estos dos temas polémicos ya no importan. ¡La única preocupación es la apertura del estrecho de Ormuz y el precio del petróleo!»
Otra mujer, Marie, añade: «Si el régimen iraní se mantiene en el poder y nada cambia en general, el pulpo que tenemos aquí con Hizbolá y que estrangula al país con sus tentáculos, se encontrará fortalecido. En cualquier caso, el hecho de que el régimen se mantenga en el poder con la Guardia Revolucionaria Islámica significa que han ganado».
Abou Nader, excomandante en jefe de las Fuerzas Libanesas y presidente de una ONG particularmente activa en el apoyo al sur, concluye: «Este no es un buen día para el Líbano, porque Irán lo está utilizando como moneda de cambio o medio de presión en sus negociaciones con EE.UU. El momento es crítico para mi país. Para evitar lo peor, es imperativo que nuestros líderes completen las negociaciones directas con Israel que ya han comenzado y que restablezcan el monopolio estatal de las armas desarmando a Hizbolá»

Netanyahu nombra como su asesor de Seguridad Nacional al desarrollador del misil Arrow 3

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha nombrado este domingo como su asesor de Seguridad Nacional y como director del Consejo de Seguridad Nacional a Shmuel Ben Ezra, director del proyecto de desarrollo del misil interceptor Arrow 3.En un comunicado, la oficina de Netanyahu ha anunciado el nombramiento y ha descrito la decisión como una apuesta del primer ministro por la consolidación de Israel «como potencia tecnológica mundial».Ben Ezra, que cuenta con más de 30 años de experiencia en el campo de la tecnología armamentística, era hasta ahora jefe de Tecnología, Operaciones y Ciberseguridad de la Agencia de Seguridad de Israel.En 2017, el físico y politólogo recibió el Premio de Defensa Israel por el desarrollo del misil interceptor Arrow 3.El comunicado de la oficina de Netanyahu se destaca también que el nuevo asesor de Seguridad Nacional del primer ministro cuenta con experiencia trabajando con funcionarios gubernamentales en Estados Unidos y en todo el mundo.

Petro desata la polémica mostrando su voto a Iván Cepeda durante la jornada electoral

Colombia vive su elección presidencial desde las primeras horas de este domingo. Los tres candidatos favoritos en las encuestas ya emitieron sus votos, así como el presidente Gustavo Petro y parte de su gabinete, quienes abrieron la jornada electoral en el Capitolio Nacional, en … el centro de Bogotá.
La jornada transcurre bajo un fuerte operativo de vigilancia a lo largo de todo el país, con más de 400.000 efectivos militares y policiales movilizados. De momento, no se ha informado de incidentes de gravedad ni enfrentamientos con grupos criminales o guerrilleros.

Están habilitados para votar, aproximadamente, 41 millones de ciudadanos. La participación en las elecciones colombianas suele rondar el 50% del padrón. Para evitar la segunda vuelta electoral, el candidato ganador debe alcanzar más del 50% de la votación.

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Petro ejerció su derecho en las primeras horas de la mañana y mostró su papeleta electoral, en la que se apreciaba su voto por el senador oficialista Iván Cepeda. Diversos analistas consideran que el presidente incurrió, con este hecho, en un delito electoral, pues se prohíbe a los funcionarios públicos intervenir en la contienda política.
El candidato ultra Abelardo de la Espriella votó en la ciudad de Barranquilla, donde esperará los resultados. «Con el apoyo de todos ustedes vamos a ganar estas elecciones en primera vuelta, los vamos a derrotar en las urnas. Hoy se define la libertad, la democracia«, expresó al emitir su voto.
La senadora de derecha, Paloma Valencia, también aspirante a la presidencia, acudió a votar en un colegio en el departamento de Antioquia para luego trasladarse a su comando electoral en el norte de Bogotá. Pidió a la ciudadanía que salga a votar «por el futuro de las familias colombianas».

Una Colombia segura, libre y próspera

«Yo creo en una Colombia segura, libre y próspera. En una Colombia que no se resigna. En una Colombia que trabaja, que se une cuando hay que defender lo que ama y que siempre encuentra la manera de salir adelante», puntualizó.
Cepeda, que acudió a votar en la localidad de Kennedy, al sur de Bogotá, esperará los resultados en un hotel céntrico de la capital.
Por medio de sus redes sociales, el candidato oficialista envió un sentido mensaje para los colombianos y los animó a votar «para definir el futuro del país». «Los invito a elegir la esperanza sobre el miedo, la unidad sobre la división y el porvenir sobre la resignación, que nadie se quede en casa. Que nadie renuncie a su voz», sostuvo.
El registrador nacional, encargado del proceso electoral, Hernán Penagos, explicó que el preconteo comenzará una vez que se cierre la votación a las cuatro de la tarde, cuando los jurados comiencen a transmitir los formularios con los resultados preliminares.
La Registraduría también hizo un llamamiento a la ciudadanía para no difundir información no oficial durante la jornada electoral, reiterando que ningún resultado es válido antes del cierre de urnas. Asimismo, advirtió que la divulgación anticipada de datos por parte de jurados o testigos electorales puede acarrear sanciones disciplinarias e incluso penales.

El brote de ébola deja ya 43 muertos y más de 263 casos confirmados en RDC y Uganda

El director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de África, el doctor Jean Kaseya, ha anunciado este domingo que el brote de ébola que está asolando el norte de República Democrática del Congo (RDC) y se ha extendido a Uganda deja ya 43 muertos y más de 263 casos confirmados desde su declaración hasta el pasado sábado.En un editorial publicado por el Financial Times, Kaseya ha informado además de que hay ahora mismo más de 1.100 casos sospechosos que están bajo investigación en una crisis que se ha convertido en una prueba crucial para los países afectados, para la agencia que dirige y para la Unión Africana porque «el riesgo de propagación regional ya es una realidad».Al mismo tiempo, el Ministerio de Salud de República Democrática del Congo ha publicado un nuevo balance oficial que detalla 42 muertos en el país y añade que hay 3.200 contactos identificados, de los cuales 967 en seguimiento. La provincia de Ituri, epicentro de la enfermedad, deja 245 casos confirmados, 15 en Kivu norte y tres en Kivu Sur. En Uganda se han notificado un total de nueve casos confirmados, incluyendo un fallecimiento. De las 70 muestras recibidas y analizadas en un solo día, el 29 de mayo, los sanitarios han identificado 54 resultados positivos: un 77,1%.Kaseya ha insistido en que el contexto está siendo un factor crítico en la propagación. Los combates entre el Ejército y las milicias del norte y noreste del país han provocado un «movimiento constante de la población a través de las permeables fronteras» entre RDC y la vecina Uganda. «Los sistemas de salud están saturados y, para esta cepa del virus, actualmente no existe ninguna vacuna autorizada ni tratamiento específico», ha avisado.El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se encuentra este fin de semana en Bunia, capital de la provincia de Ituri, para evaluar la situación de primera mano y reunirse con las autoridades sanitarias del país, con el ministro de Salud Roger Kamba a la cabeza.En su primera rueda de prensa de este pasado sábado, Kamba se dio un plazo de «entre cuatro y seis meses» para «derrotar o contener el brote». El jefe de la OMS, por su parte, recordó la respuesta de RDC en brotes pasados y defendió que, aunque no existe vacuna conocida para la cepa del brote actual, la experiencia del país es ahora mismo la mejor arma.»Sabemos que se trata de una crisis bastante compleja, pero la RDC ya cuenta con una amplia experiencia en la lucha contra el virus. Confiamos en que podremos contener esta epidemia una vez más», afirmó Tedros.Cuatro pacientes de ébola recuperadosLas autoridades de la RDC presentaron este domingo a cuatro pacientes de ébola que han logrado recuperarse, en una ceremonia en la que también estuvo presente el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.»Hoy tuvimos la oportunidad de presenciar el alta de cuatro personas que se han recuperado del ébola», dijo elogiando el trabajo de los equipos médicos del hospital Centro Médico Evangélico (Bunia, provincia oriental de Ituri) la asesora sanitaria del gobernador militar de Ituri, Jeanne Alasha, según medios locales.Tras ello, afirmó que la recuperación de estos pacientes supone un «mensaje de esperanza» frente a la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la OMSLa agencia de salud pública de la Unión Africana (UA) cifró este jueves en 246 las “muertes sospechosas” en la RDC por la decimoséptima epidemia de ébola registrada en el país desde que se detectó el virus por primera vez en 1976.