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Petro, un visitante incómodo en México para la relación de Sheinbaum con Trump

El expresidente colombiano Gustavo Petro explora diversos planes para su vida después del poder. Después de que su partido de izquierdas perdiera las elecciones el pasado 21 de junio a manos del ‘outsider’ Abelardo De la Espriella, el exmandatario asumió un perfil crítico hacia … el incipiente gobierno y eligió la Ciudad de México como su primer viaje al exterior ya una vez abandonada la Casa Nariño, a finales de agosto.
Petro fue bien recibido en el país gobernado por Claudia Sheinbaum, uno de los últimos reductos de la izquierda latinoamericana frente al avance de los gobiernos de derecha.

A lo largo de cinco días, el exguerrillero fue recibido por la presidenta mexicana en el Palacio Nacional, ofreció una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), concedió entrevistas a la prensa y hasta tuvo tiempo para irse de compras a la tienda de lujo Palacio de Hierro, en el exclusivo barrio de Polanco.

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David Alandete

Según mencionaron en condición de anonimato a ABC desde el entorno del expresidente, Petro tiene previstos nuevos viajes a México, de hecho, tendría la posibilidad de ofrecer una nueva conferencia hacia fin de año en Guadalajara con motivo de la Feria del Libro. Al mismo tiempo, exploraría nuevas opciones del mundo académico como la investigación o estudios de tinte histórico, una faceta que le llevaría a pasar más tiempo en el país norteamericano.

Sancionado por EE.UU.

Esta presencia del exmandatario en México pone al Gobierno de Sheinbaum en una situación compleja. Petro está sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, producto de las fricciones que tuvo como presidente con Donald Trump y por supuestas sospechas de no haber combatido al narcotráfico en Colombia. Al pertenecer a la llamada ‘Lista Clinton’, el expresidente tiene fuertes limitaciones en el plano bancario y financiero y, lo más delicado, cualquier empresa, gobierno o entidad asociada con Petro queda expuesta a ser sancionada por el Tesoro.
Esto fue exactamente lo que pasó en su primera visita a México: Petro habría organizado su viaje a través de la aerolínea colombiana Avianca, pero la empresa, atemorizada por la posibilidad de recibir alguna sanción de EE.UU, decidió cancelarle los vuelos y reembolsarle el dinero. Finalmente, viajó con Aeroméxico.

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Petro fue sancionado en octubre del 2025 después de que el gobierno de EE.UU entendiera que, como presidente de Colombia, no hacía lo necesario para frenar la producción de cocaína que se exportaba a Norteamérica. Las sanciones también se aplicaron a los miembros de su familia y al ministro del Interior, Armando Benedetti.
Para México es un dilema. Petro fue aliado de Sheinbaum y el país tiene una larga tradición de dar asilo por cuestiones políticas. Sin embargo, expone a la presidenta a una mayor tensión con Trump, con el que ya tiene abiertos varios frentes en materia comercial, de seguridad y de migración.
Si EE.UU, que ha demostrado una sintonía absoluta con el Gobierno de De la Espriella, decidiera arrestar a Petro en México, Sheinbaum afrontaría una situación delicada tal y cómo aseguran fuentes del Palacio Nacional.
Petro ha adelantado que está escribiendo un libro sobre la derecha internacional y de qué forma esta influye en las redes sociales y procesos electorales, un tema con el que previsiblemente arremeterá contra Trump.
El presidente estadounidense ha acusado a Petro públicamente de estar relacionado con el crimen organizado, unas acusaciones que el exmandatario ha aprovechado para esgrimir un discurso soberanista.

Otros antecedentes

México ya vivió un antecedente similar durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). En 2019, el entonces presidente boliviano Evo Morales, tras unas elecciones fraudulentas, escapó hacia México en un avión militar despachado por el que fuera su homólogo mexicano. El gobierno que sucedió a Morales se alineó de inmediato con EE.UU, donde gobernaba Trump.
Morales tenía previsto una estancia larga en México, según dijo a la prensa, pero la presión desde la Casa Blanca hizo que López Obrador lo destinara a Cuba, donde pasó unas semanas antes de poner rumbo a Buenos Aires. Morales dijo que la intención era estar más cerca de Bolivia. 
Este no es un caso único, el mismo gobierno también aceptó dar asilo en la Embajada de México en Lima, en 2022, al presidente izquierdista Pedro Castillo tras fracasar un autogolpe de Estado, pero este fue detenido antes de llegar a la legación. Más recientemente, recibió asilo en el país norteamericano la ex primera ministra de Perú, Betssy Chavez.

Regreso a la política colombiana el próximo año

Petro, además de estar señalado por la Casa Blanca, también cuenta con acusaciones en Colombia, desde supuesto uso indebido de información confidencial hasta presuntos pactos irregulares con organizaciones delictivas o presuntas irregularidades en los gastos de sus campañas electorales. En su paso por Ciudad de México, Petro aseguró de forma privada que tampoco descarta su regreso a la política el año que viene con motivo de las elecciones a la alcaldía de Bogotá, cargo que ya ocupó en el pasado.El diario ‘El Tiempo’ aseguró que el expresidente podría competir en sintonía con el senador de su espacio, Gustavo Bolívar, quien sería el candidato a Cundinamarca, el departamento que rodea la capital colombiana.

Pero quizá el caso más mediático, y que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas entre México y Ecuador, fue el asilo concedido al vicepresidente correísta Jorge Glas, con varios casos abiertos con la justicia ecuatoriana cuando buscó refugio, en 2023, en la embajada mexicana en Lima. En abril de 2024, el gobierno de López Obrador le concedió asilo y poco después entraron agentes policiales en el edificio para detener a Glas, lo que provocó una crisis entre ambos países que aún no se ha cerrado.

Guantánamo: los años que la Justicia perdió

En Guantánamo, lo provisional dura ya un cuarto de siglo. Entre colinas resecas y el aire caliente y salobre del mar Caribe, dentro de la base estadounidense en la costa de Cuba, las primeras jaulas dieron paso a edificios que iban a ser temporales y … ya son permanentes. Quedó aquella imagen que estremeció al mundo: cuerpos de mono naranja, arrodillados, con los ojos y los oídos tapados. Barack Obama y Joe Biden ordenaron cerrarla. Donald Trump ordenó mantenerla abierta. Y mientras, allí siguen los quince presos más importantes de la guerra contra el terrorismo. Veinticinco años después del 11-S, la justicia tiene otra cita en el calendario: junio de 2028. Para entonces, los familiares de las víctimas habrán esperado casi veintisiete años. Y si esta vez se cumple el plazo, lo que llegará será apenas el comienzo del juicio.

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Camila Acosta

El último revés para las familias de los muertos que aún no encuentran el consuelo de la Justicia llegó cuando el juicio acababa de encontrar otra fecha, una más. Este 28 de agosto de 2026, el juez militar Michael Schrama excluyó la confesión que Khalid Sheikh Mohammed, alias ‘KSM’, acusado de ser el ideólogo del atentado de 2001, hizo al FBI en esta misma prisión en 2007. La coacción, concluyó el juez, venía de largo: detrás estaban los años de aislamiento y tortura en las prisiones secretas de la CIA, incluidas 183 sesiones de ahogamiento simulado, el temido ‘waterboarding’. La Fiscalía había defendido durante años que aquella declaración era voluntaria. Pero el 4 de septiembre anunció que no recurriría: intentar recuperar una de sus principales pruebas podía costarle otro aplazamiento. Para conservar la fecha de 2028, decidió continuar sin ella.

KSM no es, desde luego, un preso cualquiera, está acusado de haberle llevado a Osama bin Laden la idea de convertir aviones de pasajeros en armas y de haber dirigido desde la distancia su ejecución. Ante agentes del FBI, en esa confesión de enero de 2007, admitió su participación en la trama. Dos meses después, en otro procedimiento en Guantánamo, se atribuyó abiertamente la operación «de la A a la Z». Ciudadano paquistaní, fue capturado el 1 de marzo de 2003 en Rawalpindi, cerca de Islamabad, en una operación de las autoridades de ese país y estadounidenses. Pasó más de tres años en las prisiones secretas de la CIA antes de ser trasladado a Guantánamo en septiembre de 2006. Lleva veintitrés años y medio detenido, veinte de ellos en la base de Cuba, sin que haya comenzado el juicio por los atentados.

En la cárcel de Campo Delta

Ya no hay visitas, pero varios corresponsales pudimos recorrer la cárcel de Campo Delta, en esa base, y entrar brevemente en sus recintos de máxima seguridad. Dentro, la mirada se iba de las celdas al techo, donde había heces pegadas. Puertas de acero, un camastro, un inodoro y un lavabo metálicos, una ventana estrecha y opaca que dejaba pasar la luz, pero impedía mirar afuera. Los guardias a los que vimos llevaban los nombres tapados con cinta negra y pantallas transparentes ante la cara para protegerse de los orines y el semen que les arrojaban. Veintitrés horas de aislamiento y una de patio: esa era la medida de los días en el régimen que conocimos. Recuerdo también una sala con un televisor y, enfrente, un sillón con grilletes. La televisión era un premio por buena conducta.

Desde 2002 y los primeros 20 hombres, la presión creció hasta los 780 reos, incluidos algunos menores. El más conocido es ‘KSM’, quien llevó a Bin Laden la idea de usar aviones como armas

Khalid Sheikh Mohammed, ‘KSM’
Foto de AP, de 2003

La cárcel abrió el 11 de enero de 2002, cuatro meses después de los atentados, por decisión del entonces presidente George W. Bush, para encerrar e interrogar a los sospechosos capturados en la guerra contra Al Qaeda y los talibanes. Aquel primer día llegaron veinte hombres y pasarían en total unos 780, incluidos algunos menores. El recinto fue creciendo hasta tener siete campos numerados y los anexos de aislamiento. Hoy los quince presos restantes caben en un solo edificio, mucho más reducido. Junto a KSM permanecen los otros cuatro acusados del caso del 11-S (Walid bin Attash, Mustafa al-Hawsawi, Ammar al-Baluchi y Ramzi bin al-Shibh) y también Abd al-Rahim al-Nashiri, acusado de organizar el atentado contra el destructor USS Cole en 1999. Hay también seis hombres sin cargos, tres de ellos con traslado autorizado porque se los considera que ya no son una amenaza, ahora hace falta un país que los reciba.

Primera imagen: se observa a un prisionero ejercitarse en la cárcel de la base naval de Guantánamo (Cuba). Segunda imagen: Esta foto de archivo del 30 de marzo de 2010 muestra a guardias militares estadounidenses trasladando a un detenido al interior del Campamento VI en la base de Guantánamo. Tercera, de 2010: los pies de un detenido de Guantánamo encadenados y con grilletes mientras asiste a una clase de «habilidades para la vida» dentro del centro de detención de alta seguridad Camp 6, en la base naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo..

(Efe/Afp/Reuters)

La base de Guantánamo, donde está la prisión, está en el sureste de Cuba, en una bahía que Estados Unidos domina desde 1903, cuando logró el arrendamiento para una base naval como parte de las condiciones impuestas a la independencia cubana tras la guerra que perdió España. La soberanía sigue siendo de Cuba, pero dentro manda Washington. Esa es la clave para que Bush enviara allí a los presos, a sabiendas de que habría condiciones de encarcelamiento muy duras. Lo cierto es que disponía de un recinto militar aislado, bajo su control total, pero fuera del territorio soberano estadounidense, donde sostenía que los presos extranjeros no podían recurrir a sus tribunales para impugnar el encierro. El Supremo rechazó esa pretensión en 2004. Pero la prisión siguió allí, dentro de una base cuya devolución a Cuba nunca formó parte de la orden de cierre de Obama. La dictadura castrista reclama la devolución del territorio; Estados Unidos se ampara en los acuerdos que mantienen su presencia mientras no decida abandonarlo o ambos países pacten otra cosa.

Torturas

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Según una investigación oficial del Senado estadounidense, en esta prisión se privó a detenidos del sueño, se los sometió a desnudez forzada y posturas dolorosas y se emplearon perros para intimidarlos. Se buscaba quebrar su resistencia, hacerles desfallecer para sacarles información. Parte de aquellas técnicas procedían de los manuales que preparaban a los soldados estadounidenses para soportar torturas si caían en manos del enemigo. Aquel informe concluyó que la autorización de métodos agresivos de interrogatorio por Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Bush, fue una causa directa de los abusos en Guantánamo.
Con aquellas sombras recientes, Obama decretó el cierre el 22 de enero de 2009, dos días después de llegar a la Casa Blanca. Dio en total un año de plazo. Pero vaciar la cárcel exigía resolver el problema del destino de los presos y, sobre todo, dónde juzgar a los acusados del 11-S. El entonces fiscal general, Eric Holder, anunció que llevaría a KSM y a los otros cuatro a un tribunal civil de Manhattan, cerca de donde habían caído las Torres Gemelas. El plan desató una batalla política y el Capitolio terminó bloqueando el traslado de detenidos a Estados Unidos para juzgarlos.

Primera imagen, de 2007: Un guardia patrulla la zona de máxima seguridad «Camp V» —parte del complejo Camp Delta en la base naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo. Segunda: los presos, colgando algunas pertenencias. Tercera imagen, de 2017: se observa una puerta de salida por la que se entrega a los detenidos liberados a los países que han aceptado recibirlos. .

(Afp / Reuters)

En abril de 2011, el Gobierno dio marcha atrás y el caso volvió a las llamadas comisiones militares de Guantánamo. Trump revocó en 2018 la orden de cierre y, al regresar a la presidencia en 2025, añadió otra misión a la base: recibir a inmigrantes sin documentos pendientes de expulsión. El 25 de febrero de aquel año, su secretario de Defensa, Pete Hegseth, recorrió las instalaciones para supervisar la operación.
Hegseth había servido allí como teniente dos décadas antes. Volvía al frente del Pentágono; la cárcel que Obama había dado un año para cerrar seguía abierta, y en la base había nuevos detenidos, por otra guerra, contra la inmigración ilegal.
Las comisiones militares son los tribunales especiales con los que EE.UU. ha decidido juzgar a los extranjeros acusados de crímenes de guerra y terrorismo. Tienen jueces militares y un jurado formado por oficiales, con reglas propias que el Capitolio mismo aprobó en 2006 y reformó en 2009. Las vistas se celebran dentro de la base de Guantánamo, en salas preparadas para manejar información secreta, la mayoría de las veces cerradas a la prensa, aunque hay excepciones. Allí, el procedimiento contra los cinco acusados del 11-S volvió a arrancar en 2012 y lleva más de catorce años sin superar la fase preliminar. Se han sucedido los gobiernos, los jueces, los recursos, las disputas sobre qué pruebas pueden utilizarse después de las torturas de la CIA. Antes de juzgar lo que hicieron los acusados, el tribunal ha tenido que examinar lo que EE.UU. les hizo durante su cautiverio, lo que se ha convertido en el gran problema de todo este proceso.

El gran problema de todo el proceso

Antes de juzgar a los responsables de los atentados del 11-S, el tribunal ha examinado lo que EE.UU. les hizo durante su cautiverio

En julio de 2024 hubo una salida que parecía estar al alcance de la mano. KSM, Attash y al-Hawsawi aceptaron declararse culpables a cambio de que la fiscalía renunciara a pedir su ejecución, que es una posibilidad. El acuerdo permitía avanzar hacia las condenas sin someter toda la acusación a un juicio marcado por las torturas. Pero el 2 de agosto, apenas dos días después de anunciarse el acuerdo, el secretario de Defensa de Biden, Lloyd Austin, lo revocó, desautorizando a los fiscales, por las críticas a que no hubiera juicio. Comenzó entonces otra disputa, esta vez sobre si el Gobierno podía retirar lo que sus propios fiscales habían pactado. En julio de 2025, un tribunal federal de casación de Washington avaló la decisión de la Administración Biden por dos votos contra uno. La pena de muerte sigue sobre la mesa.

2002, el inicio de la cárcel: detenidos de Al-Qaeda y los talibanes, vestidos con monos naranjas.

(Afp)

Sin la confesión de KSM ante el FBI, la Fiscalía pretende reconstruir la trama con otras piezas, como por ejemplo el rastro de las transferencias de dinero, conversaciones entre detenidos grabadas en los patios de la prisión y una entrevista que KSM concedió a la cadena Al Jazeera en 2002, antes de ser capturado. Son pruebas con las que los fiscales esperan sostener la acusación, aunque su uso y su alcance todavía pueden disputarse ante el juez.
Mientras tanto, los acusados envejecen y algunos ya no están en condiciones de someterse el proceso. Ramzi bin al-Shibh, señalado como enlace entre una célula yihadista en Hamburgo y los dirigentes de Al Qaeda, fue declarado mentalmente incapaz de ser juzgado en 2023. Su caso quedó separado del de los otros cuatro: las acusaciones siguen pendientes, por si recupera la capacidad de colaborar en su defensa. Fue capturado el 11 de septiembre de 2002, justo un año después de los atentados. Cuando llegue la fecha prevista para el juicio de sus compañeros, llevará casi veintiséis años detenido y seguirá necesitando una decisión médica antes de poder sentarse acusado en el banquillo ante el tribunal.

Rescatan a un niño de 15 años que estuvo tres días a la deriva en una barca volcada tras perder a su hermano y a su primo

Un adolescente de 15 años fue rescatado tras pasar tres días sobre un bote volcado en el gélido mar de Bering, en Alaska, hasta que fue interceptado por un barco pesquero esta semana, informó la Guardia Costera estadounidense.El hermano del menor y un primo habían muerto en el naufragio, en el que la pequeña embarcación volcó, según los rescatistas. Sus cuerpos fueron hallados después que el adolescente fuera llevado a un lugar seguro cerca de la isla de St. Lawrence, una remota isla de Alaska que de hecho está más cerca de Rusia que de Estados Unidos.El capitán del barco pesquero The Northwest Explorer afirmó que el menor se había aferrado al esquife durante casi tres días. «Ese chico es muy duro», declaró Adam White a la cadena local KTUU-TV, en Anchorage (Alaska).Aviones y helicópteros de la Guardia Costera comenzaron a buscar el bote el lunes por la mañana, después de que los familiares denunciaran la desaparición de los tres jóvenes la noche anterior. Las autoridades no dieron a conocer los nombres de los tres implicados.Los chicos habían salido de la isla de St. Lawrence el viernes y planeaba regresar el domingo por la mañana, indicó la Guardia Costera. Este cuerpo señaló que una de sus tripulaciones aéreas avistó al adolescente el lunes por la mañana y desplegó una balsa y suministros antes de contactar con el pesquero The Northwest Explorer.El menor presentaba síntomas de hipotermia cuando subió al barco, informó la Guardia Costera. La tripulación del barco pesquero lo calentó con mantas y compresas calientes, contó su capitán. La tripulación del barco pesquero lo calentó con mantas y compresas calientes.

Terremoto en Indonesia: decenas de muertos tras un seísmo de magnitud 7,7 en la isla de Flores

Un potente terremoto de magnitud 7,7 ha sacudido la madrugada de este sábado la isla de Flores, en el suroeste de Indonesia, dejando al menos 47 muertos y numerosos heridos, según el último informe de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB) del país.La entidad reportó en su último comunicado un total de 47 fallecidos, con víctimas mortales en los distritos de Manggarai (24), Manggarai Oriental (17), Sikka (3), Ngada (1), Ende (1) y Manggarai Occidental (1).Previamente, la BNPB había informado de 14 muertos: seis en Manggarai; cinco en Manggarai Oriental y tres en Sikka. Asimismo, numerosas familias se han visto afectadas por el temblor y cerca de 2.000 residentes han tenido que ser evacuados, mientras que se han registrado daños en numerosas viviendas.El sismo tuvo lugar cerca de las 6.00 de la mañana hora local (1.00 hora peninsular) con el epicentro a unos 62 kilómetros al noroeste de Ende, la ciudad más poblada de Flores, con cerca de 90.000 habitantes, y a una profundidad de 10 kilómetros, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).Tras el temblor, se han registrado daños en el puerto de Lorens Say, en el distrito de Sikka, al este de la isla. Asimismo, un hospital en Maumere ha resultado dañado, a la par que otras cinco terminales de aeropuertos del país están afectadas.Además, más de un centenar de viviendas de la isla han sufrido daños y se han registrado aludes en algunos puntos de Flores, según la BNPB. También resultó afectado el aeropuerto de la turística Komodo, si bien sigue operativo, dijo el ministro de Transportes, Dudy Purwagandhi.Las autoridades emitieron una alerta preventiva de tsunami para las zonas costeras colindantes, si bien fue retirada poco después tras evaluar la situación. «Se ha declarado finalizada la alerta temprana de tsunami provocada por el terremoto», confirmaba previamente el organismo meteorológico indonesio a través de un comunicado oficial.Poco después del terremoto, se registraron réplicas de entre 5,6 y 6,1 de magnitud en la misma región. Los equipos de rescate continúan evaluando los daños en las zonas afectadas de la isla de Flores, y se esperan más detalles a medida que continúen las operaciones de búsqueda y rescate.Indonesia cuenta con un amplio historial de seísmos devastadores al ubicarse en pleno Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. Esta franja de gran inestabilidad tectónica se extiende desde Japón e Indonesia hasta California y Sudamérica.

Novedades sobre la causa del accidente en un vuelo de Ryanair en el que un hombre fue succionado: hay dos posibles hipótesis

Los pasajeros de un vuelo de Ryanair vivieron momentos de terror hace poco más de un mes cuando, minutos después del despegue y mientras el avión estaba en el aire, escucharon un fuerte ruido procedente del exterior, rompiéndose en ese instante una de las ventanillas de la aeronave. Debido al accidente, un hombre fue succionado por una descomprensión explosiva al romperse el cristal y su cuerpo salió a medias del avión. Afortunadamente, los pasajeros que estaban justo a su lado lograron sujetarlo y mantenerlo dentro de la aeronave. Los investigadores estadounidenses han desvelado este jueves que lo que destrozó la ventanilla fue un fragmento de un motor. Según un informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) , una pala del ventilador del motor derecho del Boeing 737-800 se desprendió, proyectando fragmentos que rompieron la ventana y dañaron el fuselaje en varios puntos. Grecia remitió la investigación a la agencia de EEUU, de conformidad con las normas internacionales de aviación.El vuelo FR1879, salió desde la ciudad griega de Tesalónica y se dirigía hacia el aeropuerto de Memmingen, en Alemania este 10 de julio. Los investigadores encontraron restos de aves dentro del motor, lo que sugiere que el avión pudo haber chocado con aves durante el despegue, aunque aún no han determinado qué causó que se soltara la pala del ventilador. El pasajero, de 61 años, sufrió lesiones en el cuello y los hombros, así como quemaduras por fricción.Los auxiliares de vuelo declararon que sintieron una vibración fuerte y continua, y que vieron cómo el humo llenaba la cabina antes de que las máscaras de oxígeno cayeran del techo. Una azafata se percató de que algunos pasajeros se ponían de pie y pedían ayuda. El hombre, que viajaba en el asiento de ventanilla de la fila 11, estaba parcialmente atrapado en la ventana dañada, con medio cuerpo fuera de la aeronave. Otros pasajeros lo ayudaron a entrar de nuevo en la cabina y fue atendido por un médico a bordo.Inspección de las aspas dos meses antes del accidenteLos registros de mantenimiento muestran que las aspas del ventilador del motor derecho fueron sometidas a inspecciones ultrasónicas en mayo de 2026 y noviembre de 2025, sin que se detectaran daños. Sin embargo, según la NTSB, las tripulaciones de vuelo habían reportado cuatro posibles impactos de aves en el mismo motor durante el año anterior. Jeff Guzzetti, exinvestigador de la NTSB y la Administración Federal de Aviación que revisó el informe preliminar, declaró a la agencia de noticias AP que el mantenimiento requerido parece haberse realizado según lo previsto. Sin embargo, es probable que los investigadores examinen cómo se llevaron a cabo las inspecciones y si los presuntos impactos con aves contribuyeron a los daños preexistentes.En julio, la NTSB reprendió al director ejecutivo de Ryanair, Michael O’Leary, después de que este declarara a los inversores que la investigación se centraba en los daños causados por objetos extraños, en lugar de en la antigüedad del avión o su historial de mantenimiento. La organización indicó que los investigadores no habían descartado ninguna posibilidad y que O’Leary no estaba autorizado a hablar sobre la investigación. Ryanair declaró este jueves que no haría más comentarios hasta que se cierre el caso. Las aerolíneas están obligadas a reforzar estas piezasLa Administración Federal de Aviación (FAA) emitió tres directivas el año pasado que obligan a las aerolíneas a reforzar partes de las cubiertas de los motores de los Boeing 737, después de que dos fallos previos en las aspas del ventilador provocaran que fragmentos de dichas cubiertas salieran disparados. Las directivas, que entraron en vigor en abril de 2025, exigen cambios destinados a evitar que fragmentos de la cubierta del motor se desprendan y golpeen el avión si se suelta una pala del ventilador. Entre otras cosas, las aerolíneas deben reemplazar ciertos sujetadores y espaciadores que fijan la cubierta de entrada del motor, además de revisar sus programas de mantenimiento e inspección.La FAA dio a las aerolíneas hasta julio de 2028 para completar las modificaciones y el informe de la NTSB afirma que aún no se habían realizado los cambios necesarios en el avión de Ryanair. Guzzetti afirmó que este accidente podría llevar a la FAA y a la NTSB a examinar si se debería adelantar ese plazo. Al preguntársele si la fecha límite de julio de 2028 podría cambiar, la FAA se negó a comentar sobre la investigación en curso, diciendo que «tomará las medidas de seguridad necesarias basándose en las pruebas». 

Kiwan tenía 11 años cuando le arrebataron su futuro

La historia de Kiwan Rad, una adolescente afgana de 16 años que acaba de comenzar una nueva vida en España, muestra lo que significa crecer cuando estudiar, elegir y soñar dejan de ser derechos garantizados. Cinco años pueden parecer poco tiempo en la historia de un país. En la vida de una niña, pueden significarlo todo.Cuando los talibanes tomaron Kabul en agosto de 2021, Kiwan Rad tenía 11 años y cursaba quinto grado. Como tantas niñas de su edad, hacía planes para un futuro que entonces parecía posible: terminar la escuela, entrar en la universidad y convertirse en abogada. Hoy tiene 16 años. Si hubiera podido continuar normalmente sus estudios, estaría en décimo grado. Pero su vida tomó otro camino.Antes del regreso de los talibanes, Kiwan recuerda una vida tranquila en Afganistán. Su padre había sido oficial de las antiguas fuerzas de seguridad afganas. Su madre trabajaba como profesora en una escuela pública y, al mismo tiempo, defendía los derechos de las mujeres y de la infancia. Kiwan estudiaba en una escuela privada junto a sus hermanos. “Tenía muchos sueños. Quería terminar la escuela, ir a la universidad y ser abogada”, recuerda.Todo cambió en agosto de 2021. La familia tuvo que abandonar su casa y, durante un tiempo, esconderse en viviendas de familiares que habían salido del país. Kiwan dejó de poder acudir a su escuela. Pero no dejó de estudiar. Cerca del lugar donde se escondían había un curso educativo, y Kiwan comenzó a asistir clandestinamente junto a otras niñas. Estudiaban inglés y matemáticas.Parece una escena difícil de imaginar desde España: niñas obligadas a esconderse para hacer algo tan cotidiano como abrir un libro, resolver un problema de matemáticas o aprender una nueva palabra en inglés. Y, sin embargo, esa experiencia forma parte de una realidad mucho mayor. Cinco años después del regreso de los talibanes, las adolescentes afganas continúan excluidas de la educación secundaria. Afganistán es el único país del mundo donde las niñas y las mujeres tienen prohibido acceder a la enseñanza secundaria y superior. «Mientras algunas adolescentes del mundo se preguntan qué carrera elegirán, muchas afganas se preguntan si algún día podrán volver a entrar en un aula».Detrás de las estadísticas hay millones de historias que rara vez llegan hasta nosotros. Kiwan conoce algunas de ellas.  Tras salir de Afganistán, su familia llegó a Pakistán en 2023. Allí, su madre creó una escuela gratuita para estudiantes afganos refugiados. Kiwan, todavía adolescente, comenzó a enseñar inglés. También participó junto a su madre en actividades relacionadas con los derechos de las mujeres, colaboró con un medio de comunicación y dio clases online a niñas en Afganistán. Al mismo tiempo, continuó sus propios estudios. Mantenerse ocupada, cuenta, hizo que la vida en el exilio fuera algo más soportable.No todas sus amigas tuvieron la misma oportunidad. Una historia continúa acompañándola especialmente. Una amiga de edad similar había llegado a Pakistán con la esperanza de seguir estudiando. Según relata Kiwan, la policía pakistaní la deportó a Afganistán. Una vez allí, temiendo a los talibanes y la posibilidad de ser obligada a casarse, acabó prometiéndose con uno de sus familiares. “Ella no sabía si debía estar feliz o triste, porque la elección realmente no estaba en sus manos”, cuenta Kiwan.Esa frase resume una parte de la tragedia que vive esta generación. Privar a una niña de la educación no significa solamente cerrarle la puerta de un aula. Significa reducir sus posibilidades de independencia, limitar las decisiones que podrá tomar sobre su propia vida y hacer que su futuro dependa cada vez más de decisiones tomadas por otros. Mientras algunas adolescentes del mundo se preguntan qué carrera elegirán, muchas afganas se preguntan si algún día podrán volver a entrar en un aula.Empezar de nuevo en EspañaEl 3 de julio de 2026, Kiwan y su familia llegaron a España. Para ella comienza ahora otra etapa. Una de sus prioridades es aprender español para poder incorporarse plenamente a sus estudios, avanzar al mismo ritmo que otros jóvenes y recuperar, poco a poco, el futuro que imaginaba cuando era una niña en Afganistán. Pero llegar a un país seguro no borra automáticamente los años de desplazamiento.Después de abandonar Afganistán, vivir como refugiados en Pakistán y volver a empezar en España, Kiwan asegura que su familia está agotada de las migraciones sucesivas. Ahora necesitan estabilidad.“Necesitamos más tiempo y apoyo para aprender el idioma, adaptarnos a la nueva sociedad, encontrar las condiciones educativas adecuadas y poder valernos por nosotros mismos”, explica. Su petición a España es que comprenda la situación particular de las familias afganas que no abandonaron sus hogares por elección.Kiwan recuerda que ella misma fue testigo de las presiones sufridas por sus padres y de las circunstancias que terminaron obligando a la familia a marcharse. No pide vivir eternamente de la ayuda de otros. Pide tiempo para aprender, estudiar, integrarse y poder construir una vida autónoma. Es una diferencia importante.»Cada año que pasa nace una nueva generación de niñas que alcanza la edad en la que debería continuar su educación y descubre que la puerta está cerrada».Cinco años no se pueden devolverCuando se habla de Afganistán desde fuera, cinco años pueden convertirse fácilmente en una fecha dentro de una cronología política: agosto de 2021, agosto de 2026. Para Kiwan y para millones de niñas, esos cinco años tienen otra medida. Son cursos escolares que no se hicieron. Exámenes que nunca llegaron. Universidades a las que no pudieron presentarse. Profesiones que quedaron suspendidas. Amigas que tomaron caminos que quizá nunca habrían elegido en otras circunstancias. “Cinco años no son poco tiempo”, dice Kiwan. Y tiene razón.La comunidad internacional ha condenado repetidamente las restricciones impuestas a las mujeres y niñas afganas. Pero las condenas, por necesarias que sean, no pueden convertirse en sustituto de la acción. Cada año que pasa nace una nueva generación de niñas que alcanza la edad en la que debería continuar su educación y descubre que la puerta está cerrada. El tiempo de la diplomacia puede ser lento. El de una adolescente no lo es. Una niña tiene 11 años una sola vez. Tiene 12 una sola vez. Tiene 16 una sola vez. Ninguna resolución futura podrá devolverle exactamente esos años.Por eso, la petición de Kiwan a la comunidad internacional es sencilla: ir más allá de las declaraciones de preocupación y actuar. “Si estos cinco años no nos hubieran sido arrebatados, muchas niñas afganas ya habrían terminado la escuela o la universidad y estarían utilizando sus conocimientos para servir a su sociedad”, afirma.El derecho a seguir soñandoA pesar de todo lo ocurrido, Kiwan intenta no vivir mirando únicamente hacia atrás. Quiere aprender español. Quiere continuar estudiando. Quiere construir una vida en el país que ahora la acoge. Y todavía conserva una parte de aquella niña de 11 años que quería convertirse en abogada.También piensa en las que se quedaron. Su mensaje para ellas no habla de resignación: “No dejéis de esforzaros y luchar por vuestro futuro. No perdáis la esperanza. Ninguna oscuridad dura para siempre. La educación y la posibilidad de construir nuestro propio futuro son derechos de todas las niñas.” Quizá esta sea la cuestión que debería interpelarnos cinco años después.No estamos hablando únicamente de Afganistán ni de estadísticas. Estamos hablando de qué ocurre cuando millones de niñas crecen mientras se les dice que sus hermanos pueden estudiar y ellas no; que otros pueden decidir su futuro y ellas deben esperar.Pregunté a Kiwan cuál era su mayor deseo. Podría haber respondido que quería entrar en una buena universidad. Podría haber hablado de convertirse en abogada, aprender perfectamente español o construir una vida tranquila después de tantos años de incertidumbre. Pero su respuesta volvió a Afganistán. “Deseo que algún día ocurra algo extraordinario en Afganistán y que todos podamos celebrar juntos la libertad, la justicia y la igualdad.” Para una adolescente de 16 años, eso sigue siendo un sueño. Para el resto del mundo, debería ser una responsabilidad.