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La minúscula isla de Vanuatu vence a Donald Trump y logra una resolución climática histórica en la ONU

Vanuatu es una isla del océano Pacífico Sur. Soberana y joven —logró su independencia en 1980— es una de esas islas que puede desaparecer, literalmente, por efecto del cambio climático. No es una nación importante —aquí viven poco más de 300.000 personas—, pero Vanuatu puede presumir hoy de haberle ganado un pulso a Donald Trump.La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este miércoles una resolución para afianzar las obligaciones jurídicas de los Estados frente al cambio climático. Era lo que proponían Vanuatu y otras islas del Pacífico, todas ellas en primera línea frente a la amenaza del aumento del nivel del mar, consecuencia del aumento global de las temperaturas.»Es una poderosa afirmación del derecho internacional, la justicia climática y la ciencia», ha dicho el Secretario General de la ONU, António Guterres. La resolución, asegura, deja en claro la responsabilidad de los Estados de proteger a su propia gente de lo que es una «crisis climática creciente».La iniciativa, respaldada por una coalición de naciones como Costa Rica, Nueva Zelanda, Fiyi y Portugal, fue adoptada con 141 votos a favor, 28 abstenciones y 8 en contra, los de Bielorrusia, Irán, Israel, Liberia, Rusia, Arabia Saudita, Estados Unidos y Yemen. Para estas islas, que se asoman al abismo de su propia desaparición, fue una victoria diplomática, pero, sobretodo, una señal de esperanza.Es el caso de Vanuatu, pero también los de Tuvalu, Kiribati, Islas Marshall y otros atolones del Pacífico. Estas naciones experimentan desde hace tiempo los síntomas del cambio climático: episodios de inundaciones costeras cada vez más frecuentes, intrusión salina que arruina acuíferos y suelos agrícolas, erosión acelerada y eventos extremos que destruyen infraestructura y viviendas.Océanos al límite: demasiado calor y energíaHasta ahora, los océanos han absorbido la mayor parte del calor y han regulado el clima global distribuyendo energía, humedad y carbono por todo el planeta. «Pero ese papel de amortiguador tiene límites», explica en sus redes sociales Alfonso Montes de Oca, director de la Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma.El problema es que con el cambio climático, los océanos están acumulando calor y energía, de modo que están cambiando su forma de actuar. A medida que acumulan energía, aumenta la probabilidad de fenómenos extremos y reduce su capacidad de seguir absorbiendo calor sin consecuencias. «Cuando esa acumulación alcanza ciertos niveles, el sistema responde de forma no lineal: olas de calor más intensas, bloqueos persistentes, lluvias torrenciales y sequías extremas», explica Montes de Oca.Este científico, muy concienciado con el drama histórico que supone el cambio climático, lo resume así: más calor en el océano supone más evaporación; más evaporación genera más energía en la atmósfera; más energía causa eventos más intensos, como olas de calor, lluvias extremas, tormentas etc. En islas como Vanuatu lo saben bien.¿Es posible seguir por debajo de los 1,5 grados?El texto aprobado por la Asamblea General de la ONU insta a los países miembros a alinear sus políticas para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales, en consonancia con el Acuerdo de París. Refrenda así la opinión consultiva emitida en julio de 2025 por la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El máximo tribunal de la ONU determinó entonces que los países tienen el deber ineludible, bajo el derecho internacional, de actuar «de forma urgente y equitativa» para proteger el sistema climático.Asimismo, el dictamen de la CIJ estableció que los Gobiernos pueden incurrir en responsabilidad legal si el incumplimiento de sus compromisos provoca daños significativos al medioambiente o a otros territorios, especialmente a las naciones en desarrollo. Para ello, la Corte exige recortes «profundos, rápidos y sostenidos» de emisiones de gases de efecto invernadero y una transición acelerada hacia energías limpias.Pero, ¿podemos seguir utilizando el baremo de los 1,5ºC? «Es probable que se alcance un calentamiento global de 2ºC en la década de 2030, no a mediados de siglo», ha dicho ya James E. Hansen, considerado por la comunidad científica como el padre del calentamiento global. Según Hansen, El Niño de 2026 va a ayudar a consolidar y cuantificar la aceleración del calentamiento global.Es probable que se alcance un calentamiento global de 2ºC en la década de 2030, no a mediados de siglo»No hace falta exagerar para entender la gravedad de los hechos, aunque muy pocas gobernantes parecen dispuestos a querer verlo. «La ciencia no está diciendo ‘apocalipsis mañana’. Está diciendo algo más incómodo: el sistema climático está entrando en zonas donde nuestra experiencia histórica empieza a servir cada vez menos», asegura Montes de Oca.Los productores de combustibles fósilesEn contra de la resolución de la ONU que puede salvar a Vanuatu hemos visto que votaron, entre otros, EEUU, Rusia y Arabia Saudí. Todos ellos antepusieron su condición de grandes productores de combustibles fósiles. De hecho, los países impulsores de la iniciativa tuvieron que renunciar a propuestas más estrictas sobre mecanismos internacionales de reparación económica.La resolución llega a escasos meses de la cumbre del clima COP31, prevista del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía). Las naciones más vulnerables, buscarán marcar la agenda de las negociaciones con una reunión ministerial previa (Pre-COP) en las islas del Pacífico.Los pequeños Estados insulares del Pacífico esperan aprovechar esa cita para volver a situar la emergencia climática y la subida del nivel del mar en el centro de las negociaciones internacionales, así como para reclamar más financiación para adaptación y pérdidas y daños.

Publicado: mayo 22, 2026, 10:45 am

La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/internacional/minuscula-isla-vanuatu-vence-donald-trump-logra-una-resolucion-climatica-historica-onu_6973796_0.html

Vanuatu es una isla del océano Pacífico Sur. Soberana y joven —logró su independencia en 1980— es una de esas islas que puede desaparecer, literalmente, por efecto del cambio climático. No es una nación importante —aquí viven poco más de 300.000 personas—, pero Vanuatu puede presumir hoy de haberle ganado un pulso a Donald Trump.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este miércoles una resolución para afianzar las obligaciones jurídicas de los Estados frente al cambio climático. Era lo que proponían Vanuatu y otras islas del Pacífico, todas ellas en primera línea frente a la amenaza del aumento del nivel del mar, consecuencia del aumento global de las temperaturas.

«Es una poderosa afirmación del derecho internacional, la justicia climática y la ciencia», ha dicho el Secretario General de la ONU, António Guterres. La resolución, asegura, deja en claro la responsabilidad de los Estados de proteger a su propia gente de lo que es una «crisis climática creciente».

La iniciativa, respaldada por una coalición de naciones como Costa Rica, Nueva Zelanda, Fiyi y Portugal, fue adoptada con 141 votos a favor, 28 abstenciones y 8 en contra, los de Bielorrusia, Irán, Israel, Liberia, Rusia, Arabia Saudita, Estados Unidos y Yemen. Para estas islas, que se asoman al abismo de su propia desaparición, fue una victoria diplomática, pero, sobretodo, una señal de esperanza.

Es el caso de Vanuatu, pero también los de Tuvalu, Kiribati, Islas Marshall y otros atolones del Pacífico. Estas naciones experimentan desde hace tiempo los síntomas del cambio climático: episodios de inundaciones costeras cada vez más frecuentes, intrusión salina que arruina acuíferos y suelos agrícolas, erosión acelerada y eventos extremos que destruyen infraestructura y viviendas.

Océanos al límite: demasiado calor y energía

Hasta ahora, los océanos han absorbido la mayor parte del calor y han regulado el clima global distribuyendo energía, humedad y carbono por todo el planeta. «Pero ese papel de amortiguador tiene límites», explica en sus redes sociales Alfonso Montes de Oca, director de la Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma.

El problema es que con el cambio climático, los océanos están acumulando calor y energía, de modo que están cambiando su forma de actuar. A medida que acumulan energía, aumenta la probabilidad de fenómenos extremos y reduce su capacidad de seguir absorbiendo calor sin consecuencias. «Cuando esa acumulación alcanza ciertos niveles, el sistema responde de forma no lineal: olas de calor más intensas, bloqueos persistentes, lluvias torrenciales y sequías extremas», explica Montes de Oca.

Este científico, muy concienciado con el drama histórico que supone el cambio climático, lo resume así: más calor en el océano supone más evaporación; más evaporación genera más energía en la atmósfera; más energía causa eventos más intensos, como olas de calor, lluvias extremas, tormentas etc. En islas como Vanuatu lo saben bien.

¿Es posible seguir por debajo de los 1,5 grados?

El texto aprobado por la Asamblea General de la ONU insta a los países miembros a alinear sus políticas para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales, en consonancia con el Acuerdo de París. Refrenda así la opinión consultiva emitida en julio de 2025 por la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El máximo tribunal de la ONU determinó entonces que los países tienen el deber ineludible, bajo el derecho internacional, de actuar «de forma urgente y equitativa» para proteger el sistema climático.

Asimismo, el dictamen de la CIJ estableció que los Gobiernos pueden incurrir en responsabilidad legal si el incumplimiento de sus compromisos provoca daños significativos al medioambiente o a otros territorios, especialmente a las naciones en desarrollo. Para ello, la Corte exige recortes «profundos, rápidos y sostenidos» de emisiones de gases de efecto invernadero y una transición acelerada hacia energías limpias.

Pero, ¿podemos seguir utilizando el baremo de los 1,5ºC? «Es probable que se alcance un calentamiento global de 2ºC en la década de 2030, no a mediados de siglo«, ha dicho ya James E. Hansen, considerado por la comunidad científica como el padre del calentamiento global. Según Hansen, El Niño de 2026 va a ayudar a consolidar y cuantificar la aceleración del calentamiento global.

Es probable que se alcance un calentamiento global de 2ºC en la década de 2030, no a mediados de siglo»

No hace falta exagerar para entender la gravedad de los hechos, aunque muy pocas gobernantes parecen dispuestos a querer verlo. «La ciencia no está diciendo ‘apocalipsis mañana’. Está diciendo algo más incómodo: el sistema climático está entrando en zonas donde nuestra experiencia histórica empieza a servir cada vez menos», asegura Montes de Oca.

Los productores de combustibles fósiles

En contra de la resolución de la ONU que puede salvar a Vanuatu hemos visto que votaron, entre otros, EEUU, Rusia y Arabia Saudí. Todos ellos antepusieron su condición de grandes productores de combustibles fósiles. De hecho, los países impulsores de la iniciativa tuvieron que renunciar a propuestas más estrictas sobre mecanismos internacionales de reparación económica.

La resolución llega a escasos meses de la cumbre del clima COP31, prevista del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía). Las naciones más vulnerables, buscarán marcar la agenda de las negociaciones con una reunión ministerial previa (Pre-COP) en las islas del Pacífico.

Los pequeños Estados insulares del Pacífico esperan aprovechar esa cita para volver a situar la emergencia climática y la subida del nivel del mar en el centro de las negociaciones internacionales, así como para reclamar más financiación para adaptación y pérdidas y daños.

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