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De Versalles a Versalles

El tratado de 1919 se logró con un método bien diferente, pero no ha pasado a la historia de la diplomacia como un buen acuerdo, al igual que no lo hará el reciente el arreglo entre Estados Unidos e Irán. En la conferencia de París, los países vencedores de la Gran Guerra intentaron establecer las bases de nuevo orden internacional. Pero se trató de una paz al dictado, que sembró el resentimiento alemán y el caos económico, como anticipó John Maynard Keynes, entonces un joven funcionario del tesoro británico.

El folio y medio firmado por Washington y Teherán solo pone algunas bases para negociar en los próximos 60 días los asuntos centrales de una posible paz en la región, si Israel no boicotea antes el proceso. Las prisas de Trump por centrase en las elecciones de noviembre y terminar una guerra mal planificada y sin objetivos claros le han llevado a aceptar un pacto muy favorable a su rival.

Noticia relacionada

Gabriel Samaniego

El control internacional sobre el desarrollo del programa nuclear iraní difícilmente será mejor que el pacto impulsado por Barack Obama en 2015, desbaratado por el propio Trump. Sin embargo, se facilita el levantamiento de sanciones y la financiación de la reconstrucción del país atacado y no se dice nada sobre la reducción del número de misiles iraníes y el apoyo a las milicias terrorista en la región. En la práctica deja en manos de Irán el control futuro del estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento de la economía mundial que la teocracia ha aprendido a utilizar de forma provechosa. Versalles vuelve a ser sinónimo de un error estratégico cometido por el vencedor de una guerra.

Publicado: junio 20, 2026, 12:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/versalles-versalles-20260620174417-nt.html

El tratado de 1919 se logró con un método bien diferente, pero no ha pasado a la historia de la diplomacia como un buen acuerdo, al igual que no lo hará el reciente el arreglo entre Estados Unidos e Irán. En la conferencia de París, los países vencedores de la Gran Guerra intentaron establecer las bases de nuevo orden internacional. Pero se trató de una paz al dictado, que sembró el resentimiento alemán y el caos económico, como anticipó John Maynard Keynes, entonces un joven funcionario del tesoro británico.

El folio y medio firmado por Washington y Teherán solo pone algunas bases para negociar en los próximos 60 días los asuntos centrales de una posible paz en la región, si Israel no boicotea antes el proceso. Las prisas de Trump por centrase en las elecciones de noviembre y terminar una guerra mal planificada y sin objetivos claros le han llevado a aceptar un pacto muy favorable a su rival.

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