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Análisis: ¡Ahora sí!, ¿contratación por horas?

¿Será que ahora, después del “knockout” técnico en el primer asalto que nos ha propiciado el Covid19, podemos hablar en serio y sin apasionamientos de izquierdas ni de derechas de la contratación por horas.

Por Gonzalo Gómez Betancourt, Ph.D. *

Desde el año pasado hemos tenido el debate de la contratación por horas en nuestro país, se ha hablado incluso de manera peyorativa entre quienes defienden las posturas extremas. He leído artículos que titulan “Contratación por horas el reciclaje nazi”; “Contratación por horas para tumbar el derecho adquirido de los trabajadores”; “Contratación por horas una jugada a tres bandas” y muchos comentarios más de quienes defienden la postura contraria, que han usado frases grotescas como “con estos mamertos no se puede hablar”.

Aún no entiendo por qué todavía se ondean las banderas marchitas de las diferencias sociales, que en medio de insultos dificultan el trabajo colectivo consciente de un país que necesita salir adelante. Si lográramos entender de una vez, que somos interdependientes no estaríamos en este debate estéril.

No existe trabajo, sino hay empresarios que creen los negocios, pero tampoco existe empresa si no hay empleados que ejecuten la labor, esto sin mencionar a los demás partícipes de una organización. Para poder entrar en un análisis apropiado, debemos recordar que la empresa resulta de una adecuada relación de equilibrio entre los actores internos: Propietarios, Junta Directiva, Dirección, y Operación; y los actores externos: Clientes, Proveedores, Bancos, Gobierno, Comunidad, Instituciones de apoyo, y por supuesto el Medio Ambiente.

He sido profesor de Management durante más de 25 años, me gusta fomentar la reflexión desde las posiciones de los extremos de pensamiento, lo cual me permite llegar siempre a una solución que está en la mitad. En este momento el extremo de lo que nos podría suceder está presente, se llama Covid 19, un escenario impensable desde la izquierda, donde la mayoría de los empresarios estaríamos al borde de la cesación de pagos, y desde la derecha era difícil pensar que los trabajadores tendrían un nivel tan alto de consciencia que incluso reducirían parcialmente su salario para enfrentar una situación que puso al borde de la quiebra a su empleador. Nunca hemos visto tanta colaboración entre nosotros mismos, recuerdo un empleado que me dijo: “Gonzalo usted me está pidiendo que colabore con un 10% menos en mi salario, yo puedo con el 30%, y me respuesta fue tranquilo con el 10% creo que podemos lograrlo”, me causó mucha emoción ver que todos tenemos el mismo objetivo, salvar el medio de nuestro sustento, la empresa.

Ahora bien, volvamos al asunto. Tenemos un país pobre, aceptémoslo; no por escasez de recursos, sino por la mentalidad que hemos tenido. Si lográramos que el 50% de la economía de este país no fuera informal, sino formal, la mayoría de nuestros problemas de seguridad social y pensiones estaría resuelta. Hace meses escribí sobre la necesidad de entender que hay empresas como Rappi que llegaron a crear un Unicornio, solamente por entender que allí afuera habían personas sin trabajo que podrían prestar sus servicios para llevar a otros un domicilio a sus casas, y agradezco el día que surgieron estos emprendimientos porque crearon trabajo y riqueza para personas que antes no la tenían, y que ahora en la crisis no dan abasto, ¿será que los rappitenderos están muy tristes por su precariedad laboral?, o le dan gracias a Dios por tener un empleo digno en estos momentos.

A mi buen entender, la modalidad de contratación por prestación de servicios es una herramienta que abre campo a la elusión de un porcentaje de las obligaciones parafiscales y transfiere el problema de pago de prestaciones al contratista. Qué tal si en lugar de seguir fortaleciendo la contratación por servicios, comenzamos a facilitar la contratación directa por horas, de manera que se abran mayores oportunidades de formalización para el país y por lo tanto tener más impacto social con los empleados independientes que podrían acceder a una pensión, fruto de su trabajo diario. Ahora me surge otro interrogante que espero sea debatido seriamente algún día, es claro que el pago de salud y pensión deban ser cubiertos por los empleados y los empresarios, pero ¿las cajas de compensación y el ICBF no deberían ser financiadas directamente por el gobierno?

* CEO Legacy & Management Consulting Group.

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