Crisis del pequeño comercio: «En 10 años habrán desaparecido la mitad de las tiendas por falta de relevo generacional»
Es una de las calles comerciales de referencia en la ciudad. Son las 8:30 de la mañana de un martes y los empleados llegan con cuentagotas a su puesto de trabajo. La tienda es una franquicia de regalos. Su espacio lo ocupaba antes una mercería «de las de toda la vida». La regentaba Helena, que se jubiló hace medio año. Tiene dos hijos, Alba y Sergio, pero ninguno de los dos quiso heredar el negocio familiar. A unos 300 kilómetros al Noreste se repite la misma operación casi a la vez: calle céntrica y dos empleados llegan al local de una gran cadena que antes fue una librería, la de Carlos. Tuvo que cerrar hace unos meses porque el alquiler era inasumible y las cuentas ya no salían. Una hora después y poco más al Sur, en una ciudad más pequeña, la persiana metálica de una ferretería de barrio sigue echada. Lleva así desde enero.El comercio cuenta hoy con 9.201 autónomos menos que hace un año. La cifra podría pasar desapercibida de no ser porque el conjunto del trabajo por cuenta propia ha sumado 60.000 cotizantes en ese mismo periodo, según las cifras que maneja UPTA, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos. No es un buen momento para las tiendas de toda la vida, aunque ninguna crisis lo fue… y han pasado por muchas, de la financiera a la pandemia. Son uno de los primeros eslabones de la cadena en percibir que algo no marcha en la economía. La cara visible de la «confianza del consumidor», uno de los principales indicadores que los expertos toman para medir el pulso de la actividad. En un momento en el que la inflación sube un 4,3%, al mayor ritmo en tres años por el encarecimiento de los combustibles, y cuando gastos como la factura de la luz o el alquiler obligan a ajustarse el cinturón, el principal problema que afronta el comercio de proximidad es, sin embargo, estructural y no una consecuencia directa de la guerra en Oriente Próximo: la falta de relevo generacional. «En los próximos 10 años, incluso antes, la mitad de los comercios que hoy existen habrán desaparecido por este motivo», explica a La Información Económica Carlos Moreno-Figueroa, quien fue vicepresidente de la Confederación Española del Comercio (CEC) durante años.»A la gente le está costando mucho encontrar personal para trabajar en el comercio por los horarios y el tema de la atención al público (…) La gente joven no quiere dedicarse a ello», añade. Desde UPTA advierten de que esas vacantes sin cubrir generarán un problema económico a medio plazo. Calculan que más de 600.000 autónomos se jubilarán en los próximos cinco años, casi uno de cada 6 profesionales por cuenta propia. «Sin un relevo generacional efectivo, miles de negocios, muchos de ellos en zonas rurales, podrían desaparecer, poniendo en peligro empleo, actividad económica y la cohesión territorial», coinciden.El cierre de un pequeño establecimiento tiene un impacto físico evidente, al margen del efecto ‘emocional’ en el barrio o la zona donde se ubica. En grandes ciudades como Madrid o Barcelona su espacio suele ocuparlo, cada vez más, una franquicia. En localidades de menor tamaño, allí donde «no llegan» las grandes cadenas, ese local puede permanecer vacío durante meses o años. Unos 2.980 euros al mes por mantener abierto el negocioSólo el hecho de mantener abierta la tienda implica un coste fijo que para muchos pequeños emprendedores cada vez es más difícil de asumir. Un autónomo sin trabajadores y con un local alquilado afronta unos pagos estructurales de unos 2.980 euros al mes de media, 125 euros por jornada de trabajo, según cálculos de UPTA. El alquiler es el gasto más cuantioso en esa cuenta, dado que ronda los 1.500 euros mensuales. A esta cantidad se suman los 300 euros mensuales de cotización al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), otros 250 euros de la factura de la luz y alrededor de 830 euros mensuales en comunicaciones, gestoría, seguros, servicios bancarios y digitales, mantenimiento, limpieza, seguridad, tasas y demás costes necesarios para mantener la actividad. Para hacerles frente no basta con vender.Así y, aunque los datos más macro reflejan en muchas ocasiones un crecimiento interanual de las ventas, que se miden a través del Índice de Comercio Minorista del INE, el problema suele ser de rentabilidad. «Estamos viviendo una inflación de costes más difícil de absorber para una tienda independiente que para una gran compañía porque la pequeña empresa tiene mucha menos capacidad para generar productividad y escala», recuerda Carlos Moreno-Figueroa.La carga burocrática, simplemente por la diferencia del impacto que suponen las exigencias administrativas o medioambientales para un pequeño comercio con respecto a una gran superficie, también genera preocupación en el comerciante. La suma de todos los factores anteriores ha tenido un impacto visible a pie de calle en el último año. Sólo en 2025 se perdieron más de 13.000 comercios en lo que supuso el peor ejercicio desde que hay registros.

