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Opinión: Los protocolos de familia en la gaveta

¿Es su Protocolo de Familia un instrumento que le ha aportado poco o nada en esta época de crisis? Entonces llegó el momento de actualizarlo como corresponde a su Familia y a sus empresas.

Por: Raúl y Perla Serebrenik

Sin generalizar, son claros los diferentes modelos de protocolos familiares o empresariales y, sobre todo, las distintas tendencias al respecto:

  1. Los protocolos desarrollados por abogados o profesionales de las áreas legales tienden a sobreestimar la parte regulatoria y presentan un buen enfoque en los aspectos patrimoniales de la Familia y en los societarios. Sin embargo, son algo débiles en el ámbito empresarial, sobre todo, en lo que respecta a los aspectos familiares.
  2. Los protocolos desarrollados por algunos profesores o asesores en el área empresarial o del área de estrategia corporativa y/o del área de política de empresa tienden a sobreestimar la parte empresarial al desarrollar acuerdos fundamentales en la parte corporativa. Sin embargo, son débiles en la parte patrimonial y, sobre todo, en la parte familiar.
  3. Los protocolos desarrollados por los profesionales de la psicología o del área del comportamiento humano sobre estimando el área de relaciones familiares pero subestiman la parte empresarial y patrimonial.
  4. Finalmente, existen los desarrollados por equipos multidisciplinarios.

Más allá de definir cuál es el mejor de los diferentes estilos o generar una investigación científica al respeto con estadísticas generalizadas que poco ayudan en lo particular, lo cierto es que cada Familia tiene que entender y desarrollar el Protocolo que funcione mejor para su caso en particular. Desafortunadamente, un alto porcentaje de familias empresarias afirman que su Protocolo de Familia les ha aportado en nada o poco para lograr sobrellevar estos momentos de alta incertidumbre frente a la emergente crisis del Covid-19, en especial para los retos estratégicos en estas circunstancias, que abarcan tanto los negocios, como las familias y el Patrimonio.

Si bien el término Protocolo familiar es relativamente nuevo (de hace no más de 40 años) existen acuerdos de Familia que datan de hace más de 100, 200, 500 o 1.000 años. Sin embargo, apenas en los últimos 30 años se viene extendiendo y popularizando en Latinoamérica el “desarrollar”  los conocidos y costosos protocolos de Familia como una “buena práctica” a la hora de querer que el Patrimonio y las empresas familiares logren alcanzar la perdurabilidad en el tiempo. La gran mayoría de estos protocolos terminan en una gaveta y no son implementados de manera correcta.

En un porcentaje no despreciable de empresas familiares existe el comentario general de que los Protocolos son muy costosos y no aportan nada, en especial en esta época de alta incertidumbre o de crisis si su implementación ha sido pobre o nula.

He recibido comentarios en donde, por ejemplo, un miembro de Familia mencionó que en su Familia estaban mejor antes de haber desarrollado el tan nombrado “Protocolo Familiar”. Según él, el Protocolo resultó generando un gran conflicto en la Familia ya que decidieron acabar con la empresa. Con esto se demuestra que no es un instrumento útil para todos los casos.

El ejercicio de hacer un Protocolo resulta muy costoso si se entiende sólo como un acuerdo de accionistas o como un compendio de reglas que, entre comillas, la Familia debió aplicar pero que jamás lo implementaron adecuadamente. Por el contrario, resulta muy barato si la implementación ha sido de gran provecho y si se entiende que más que un simple acuerdo es un buen mapa de navegación para la continuidad del legado familiar.

En la práctica de la asesoría especializada para empresas de Familia es importante entender los diferentes acuerdos que se han logrado, especialmente en mi campo de familias empresarias longevas.

El término empresa familiar longeva caracteriza a aquellas familias empresarias que han mantenido negocios y patrimonios activos por más de 200 años y en especial, cómo marcan el camino para sobrellevar momentos de dificultad y de alta incertidumbre. Llama la atención el enfoque y el contenido de estos “protocolos antiguos” que aún están vigentes en estas familias empresarias y que, por lo general,  no tienen nada parecido a los desarrollados actualmente y descritos anteriormente. En los “protocolos antiguos” más que priorizar un enfoque empresarial, se estudia cómo mantener y desarrollar una visión  a largo plazo y una cultura de compromiso para la continuidad del Legado familiar exigiendo más a la Familia que a la empresa. Se entiende que esta última es un ente que debe cumplir con un alto propósito comunitario. Así mismo, se debe enaltecer la empresa familiar como un campo de práctica profesional para aplicar las mejores prácticas, y resaltar las competencias esenciales para potenciar las ventajas competitivas de la compañía.

La empresa no solo es fuente de beneficios. Es fuente de orgullo y de compromiso por la excelencia a nivel familiar y también nacional. Allí se respetan los preceptos familiares y la devoción por los ancestros, así mismo, se destaca la disciplina y la excelencia tanto en la ejecución como en la formación de las siguientes generaciones. La generación mayor entiende su rol como fanáticos de la formación con previsión, prudencia y cautela para mantener la armonía no solo en la Familia, sino también con sus colaboradores y el entorno en general. Para lograr esta armonía cumplen sus deberes y mantienen un balance saludable con un alto sentido de propósito y de inspiración para las nuevas generaciones de empresarios familiares, entre otros aspectos.

Para que las familias empresarias logren un Protocolo que incluya estos elementos, nos hemos acercado cada vez más desde hace más de una década al hallazgo de manera proactiva y de cómo atender de la mejor manera los retos que las circunstancias imponen constantemente. En especial a través de herramientas que se adaptan y nos permiten  implementan un Protocolo de Familia, en todas las dimensiones del  Modelo Serebrenik de la Consolidación y la Continuidad de las Dinastías Empresariales (Serebrenik G. Raúl, 2012).

Más que un acuerdo o compendio de normas, el Protocolo Familiar debe ser un mapa de navegación. En especial en épocas de crisis. Estos documentos deben ayudar a recorrer el camino de la mejor manera identificando nuevas y grandes oportunidades, en esto radica la  importancia mantenerlo actualizado.

Familias Empresarias, continuidad y legado

serebrenik@fecig.com

 

 

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