Publicado: mayo 7, 2026, 4:45 pm
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A las siete de la mañana de este jueves, cuando abrieron las urnas en Inglaterra, Escocia y Gales para una de las jornadas electorales más decisivas desde la llegada de Keir Starmer a Downing Street, el oeste de Londres ya comenzaba a llenarse de escenas … domésticas, casi invisibles para la gran política de Westminster, pero reveladoras de una relación con el voto que en el Reino Unido conserva algo de ritual comunitario.
No había euforia ni ambiente festivo, pero sí una atmósfera animada, cordial, marcada por conversaciones pausadas a la entrada de los centros de votación, vecinos que se saludaban por el nombre y familias enteras que acudían juntas a depositar la papeleta en unas elecciones locales en las que, quizá porque los candidatos pertenecen al entorno inmediato de los votantes, la política parece menos abstracta y más cercana.
ABC recorrió durante la mañana varios centros de votación en barrios residenciales del oeste de la capital británica, donde más de seis millones de londinenses están llamados a las urnas. En toda Inglaterra se disputan cerca de 5.000 escaños municipales repartidos en 136 autoridades locales, además de seis alcaldías, mientras Escocia y Gales eligen la composición completa de sus parlamentos.
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Ivannia Salazar
Las urnas permanecerán abiertas hasta las diez de la noche (nueve de la noche, hora peninsular española) y el escrutinio se desarrollará de manera desigual: algunos municipios ingleses comenzarán a contar votos esta misma madrugada, mientras que en Escocia y Gales el recuento arrancará el viernes por la mañana. Se espera que los resultados completos estén el sábado por la tarde.
En uno de los centros electorales visitados, instalado en una iglesia anglicana, coincidían tres generaciones de una misma familia. Margaret Whitmore, de 76 años, acudía acompañada por sus hijas Helen y Susan, de 50 y 48 años, además de dos nietos pequeños que observaban con curiosidad el interior del centro de votación. Los niños, según recuerdan las autoridades electorales británicas en cada convocatoria, son bienvenidos para familiarizarse desde temprana edad con el funcionamiento de la democracia.
«Yo no me pierdo ni una sola votación», afirmó Margaret. «Es un derecho que fue muy difícil de conseguir para las mujeres y nunca he entendido a la gente que decide quedarse en casa». La mujer explicó que esa convicción se la transmitió a sus hijas desde pequeñas, aunque reconoció que la tradición política familiar ya no es la misma. «En mi familia siempre votábamos a los Conservadores, pero ellas han roto con eso», dijo, aunque ninguna de las dos reveló su elección.
La conversación, sin embargo, carecía de dramatismo. En las elecciones locales británicas, especialmente fuera de los grandes debates ideológicos nacionales, la discusión política parece adquirir a menudo un tono más pragmático, vinculado a cuestiones de servicios municipales, vivienda o transporte.
«Yo no me pierdo ni una sola votación. Es un derecho que fue muy difícil de conseguir para las mujeres y nunca he entendido a la gente que decide quedarse en casa»
Margaret Whitmore
Votante de 76 años
En otro centro electoral, Emma acudía acompañada de su marido Chinedu, nigeriano. Él todavía no puede votar, pero «siempre vengo con ella», porque «es importante participar de la democracia aunque aún yo no pueda hacerlo directamente».
Emma aseguró a ABC que esta vez ha optado por los liberal demócratas porque los considera «la única opción que tenemos para romper con el bipartidismo sin el peligro de la extrema derecha de Farage». Ambos reconocieron sentirse «muy preocupados» por el ascenso de Reform UK.
«Los liberal demócratas son la única opción que tenemos para romper con el bipartidismo sin el peligro de la extrema derecha de Farage»
Emma
Votante
Y es que el primer ministro Keir Starmer afronta hoy el mayor examen electoral desde que llegó al poder tras las elecciones generales de 2024. Diversos sondeos apuntan a pérdidas significativas para el Partido Laborista en municipios ingleses y a un posible hundimiento histórico en Gales, donde la formación gobierna desde hace veintisiete años. La última encuesta de YouGov sitúa a Plaid Cymru por delante de los laboristas en intención de voto para el Senedo, con Reform UK en segunda posición.
Prueba para el nacionalismo escocés
En Escocia, el Partido Nacional Escocés busca mantener el control del Parlamento. John Swinney, líder del SNP y ministro principal escocés, pidió a los votantes apoyar a su partido para «asegurar un nuevo comienzo» con respecto «a la independencia» y para impedir la entrada de Farage en la política escocesa.
En sentido contrario se pronunciaba Hugo, un escocés que votaba esta mañana en la localidad de Richmond. «Ya es hora de que los nacionalistas dejen el poder en Escocia», dijo, y añadió que «el bipartidismo es la forma más saludable para nuestra democracia porque la proliferación de partidos pequeños, que muchas veces no tienen ni equipos sólidos ni planes claros, solo hace más difícil gobernar».
Los británicos acuden a votar con sus perros, omnipresentes en la vida cotidiana del Reino Unido.
(EFE)
La propia campaña ha estado atravesada por esa tensión. Por ejemplo, la líder conservadora Kemi Badenoch, en declaraciones recogidas por la prensa local, aseguró que «no habrá acuerdos» entre los ‘tories’ y Reform UK, porque sus miembros «no son serios». «Muchos de ellos son personas a las que expulsamos», afirmó.
Farage, por su parte, calificó a Starmer como «el primer ministro más impopular y antipatriótico de nuestra vida», y pidió a los británicos respaldar a su partido para «recuperar el país».
Lejos los discursos, la mañana electoral parecía discurrir sobre todo al ritmo cotidiano de los barrios. Muchos votantes acudían caminando, café en mano, muchos acompañados de niños o mascotas. Los perros, omnipresentes en la vida pública británica, volvían a convertirse en protagonistas de la jornada. En el Reino Unido viven alrededor de once millones de perros y aproximadamente un tercio de los hogares convive con uno. Su presencia frente a los colegios electorales forma ya parte de una tradición que se multiplica en redes sociales en cada convocatoria.
