Publicado: abril 26, 2026, 2:46 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/disparos-cena-corresponsales-atentado-trump-hilton-20260425195604-nt.html
La esperada noche del regreso de Donald Trump a la cena de gala de los corresponsales de la Casa Blanca, su anticipado ajuste de cuentas con los medios a los que tanto parece detestar pero de los que tanto depende, terminó en pocos segundos convertida … en una escena de caos y terror: disparos en las inmediaciones del salón principal del hotel Hilton, centenares de corresponsales tirados en el suelo intentando protegerse —entre ellos el de este diario— y el presidente evacuado por el Servicio Secreto junto a la plana mayor de su Gobierno.
Eran en torno a las 20:30, hora de Washington, cuando el sonido seco de varios estallidos rompió la algarabÃa de la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, un evento que reúne cada primavera a unos 2.500 invitados entre periodistas, polÃticos y personalidades. Hasta ese momento, la escena era la habitual: se acababa el primer plato, llegaba el segundo, los camareros se abrÃan paso entre las mesas, habÃa conversaciones cruzadas y los teléfonos móviles estaban ya encendidos a la espera del discurso presidencial.
El presidente de Estados Unidos acababa de ocupar su lugar en la mesa principal, junto a la primera dama, Melania Trump, y la presidenta de la asociación, la corresponsal de CBS Weijia Jiang. En aquella gigantesca sala del hotel Hilton, uno de los más emblemáticos de Washington, se concentraba buena parte de la lÃnea de sucesión presidencial: el vicepresidente, J. D. Vance, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. Un atentado allà habrÃa tenido consecuencias difÃciles de medir.
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David Alandete
Trump dirÃa después que tenÃa preparado un discurso demoledor, casi antológico, para atacar con dureza a la prensa, pero el atentado fallido lo dejó descartado. Era, además, su regreso a una cena a la que se habÃa resistido a volver desde 2011. Aquel año, sentado entre los invitados, fue humillado por Barack Obama, que lo presentó como una broma polÃtica y se burló de su posible salto a las primarias republicanas. Aquella noche alimentó una ira difÃcil de contener y terminó convertida, con el tiempo, en uno de los episodios simbólicos de su camino hacia la toma del Partido Republicano y la presidencia. Desde entonces, ya como candidato y como presidente, Trump no volvió a acudir a la cena y la boicoteó durante años.
Apenas veinte minutos después de su retorno, mientras en el escenario se desarrollaba una actuación de magia de un mentalista israelÃ, se escucharon los primeros ruidos que algunos, incluido este corresponsal, confundieron con platos cayendo. «Pensé que era una bandeja», dirÃa después el propio Trump, en lÃnea con la confusión inicial que se extendió por la sala durante unos segundos decisivos.
«Cuerpo a tierra, cuerpo a tierra»
La percepción cambió de inmediato cuando los gritos empezaron a propagarse entre las mesas y varios asistentes se lanzaron al suelo al comprender que eran disparos. Desde distintos puntos del salón se oyeron órdenes claras: «Cuerpo a tierra, cuerpo a tierra», mientras agentes del Servicio Secreto irrumpÃan con las armas desenfundadas, tomaban posiciones estratégicas, algunos subidos a las mesas, y barrÃan la sala con los cañones de sus fusiles en busca de una amenaza.
La reacción fue automática: periodistas, altos cargos y acompañantes se refugiaron bajo las mesas o se pegaron a las paredes, en un intento instintivo de protección. Los cuerpos, vestidos de gala, caÃan al suelo en cascada, en una reacción en cadena, mientras el bullicio daba paso a un silencio tenso, nervioso.
El asiento asignado a ABC estaba a escasos metros del escenario, donde se encontraban el presidente y la primera dama. Desde allà se vio con claridad la secuencia de la evacuación. Vance salió primero, por una puerta distinta, porque estaba solo y podÃa ser retirado con más rapidez por sus escoltas. Al otro lado de la mesa, en cambio, estaban Trump, Melania y la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, muy avanzada en su embarazo, a punto de dar a luz. El Servicio Secreto creó de inmediato un perÃmetro en torno a ellos para sacarlos de la sala.
Trump no se dejó arrastrar sin más. Pidió explicaciones, quiso saber qué ocurrÃa y dio instrucciones para que se priorizara la evacuación de la primera dama, de la secretaria de Prensa y de los periodistas más próximos. No quiso agacharse ni salir encorvado. Tras un empujón de los agentes, cayó brevemente, fue ayudado a incorporarse y abandonó el salón en pie, rodeado por su escolta, en medio de gritos, empujones y el movimiento caótico de cientos de personas.
Armado con una escopeta
La evacuación se extendió rápidamente al resto de miembros del Gabinete presentes en el acto, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de la Guerra, Pete Hegseth; y el director del FBI, Kash Patel. En el exterior del salón, en una parte más elevada del recinto, el atacante habÃa avanzado armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos hacia uno de los puntos de control de seguridad.
HabÃa logrado superar un primer filtro en el hotel y se dirigÃa hacia la zona donde se encontraba el presidente cuando fue interceptado por agentes del Servicio Secreto. Se produjo entonces un intercambio de disparos en las inmediaciones del acceso al salón, sin que el atacante lograra entrar en el recinto principal. Un agente resultó herido de bala en el pecho, aunque el impacto fue detenido por su chaleco antibalas, según confirmaron las autoridades.
El sospechoso fue reducido y detenido con vida, y trasladado posteriormente a un hospital bajo custodia policial. Las primeras informaciones lo identificaron como Cole Tomas Allen, un hombre de 31 años, residente en Torrance, California. HabÃa viajado en tren, pasando por Chicago, y se hospedaba en el hotel.
Esto es lo que grabé dentro del Hilton segundos después del atentado: primero el estruendo, disparos, bandejas cayendo, luego el silencio, todos tirados al suelo, después el caos. Periodistas y polÃticos bajo las mesas, yo me levanté a grabar con el móvil y agentes del Servicio… pic.twitter.com/3KPyCsfQau
— David Alandete (@alandete) April 26, 2026
Las autoridades señalaron desde el primer momento que habrÃa actuado solo, aunque la investigación sigue abierta para determinar posibles conexiones o motivaciones. El FBI asumió la investigación y comenzó a analizar sus dispositivos electrónicos, sus desplazamientos y los escritos encontrados en su vivienda y en su habitación de hotel. Las primeras hipótesis apuntan a que su objetivo eran miembros de la Administración, posiblemente el propio presidente, aunque se trata de una evaluación preliminar.
Dentro del salón, la confusión persistió durante varios minutos, con instrucciones contradictorias entre fuerzas de seguridad y organizadores del evento. En un primer momento, algunos responsables sugirieron que la cena podrÃa continuar, en lÃnea con el deseo expresado por el propio Trump de no alterar el acto, como cuando en su intento de asesinato en Pensilvania en 2024 se levantó de inmediato, puño en alto, gritando: «Luchad, luchad, luchad».
Comparecencia en la Casa Blanca
Incluso se llegó a preparar el ‘teleprompter’ para el discurso presidencial mientras los camareros recolocaban mesas y servilletas. Pero la decisión final fue evacuar completamente el edificio, ante la recomendación de las autoridades. Weijia Jiang, la presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, tomó el micrófono y comunicó a los asistentes que debÃan abandonar el salón. «Gracias a Dios, todo el mundo está a salvo», dijo, antes de que se iniciara la salida ordenada de los invitados.
La evacuación se produjo con una lentitud pesada, con cientos de personas descendiendo por escaleras mecánicas y pasillos mientras agentes federales aseguraban el perÃmetro. No pocos periodistas se perdÃan en el recinto, un laberinto de escaleras mecánicas, trastiendas y pasillos sin luz.
En el exterior, la escena era de desconcierto: grupos de periodistas tratando de reconstruir lo ocurrido, llamadas a familiares y primeras conexiones en directo. Calles cortadas y varios mensajes del presidente en redes: primero, que querÃa volver a dar el discurso; después, fotos del atacante ya reducido, desnudo, en el suelo; finalmente, una convocatoria en la sala de prensa de la Casa Blanca.
Y asà fue. Trump reapareció en la Casa Blanca, aún vestido con esmoquin, para ofrecer una comparecencia. Desde la sala de prensa, acompañado por la primera dama y altos cargos de su Administración, calificó el episodio como «muy inesperado». Relató que apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de ser evacuado y elogió la actuación del Servicio Secreto.
También restó dramatismo a su estado emocional. «No soy un caso perdido», afirmó, al describir cómo afronta este tipo de situaciones. Al ser preguntado por ABC sobre si teme un auge de la violencia polÃtica, dijo que no, que son gajes del oficio, que tener tanto éxito y ser tan osado expone a cualquiera: «Lo he asumido, aunque nadie me habÃa dicho antes que este trabajo iba a ser tan peligroso».
En un tono poco habitual, aprovechó para agradecer a los periodistas su cobertura y llegó a elogiar a Weijia Jiang, la presidenta de la Asociación de Corresponsales, por la organización del evento. «Hiciste un trabajo fantástico», le dijo al darle la primera pregunta de la rueda de prensa. Ella se veÃa aún nerviosa, conmocionada.
Trump no quiso valorar cómo pudo ocurrir que, por tercera vez, un hombre armado lo tuviera en la lÃnea de fuego, tras los dos intentos de 2024. En la gala hubo huecos en el perÃmetro de seguridad. Este diario pudo acercarse en la alfombra roja a los secretarios de Estado, Rubio, y de la Guerra, Hegseth, sin haber pasado por dispositivo de seguridad alguno. Antes de entrar al recinto hubo que cruzar unos arcos detectores de metales, sin más. No se comprobó la lista, el nombre ni el carné de identidad. Bastaba con enseñar un tarjetón que podÃa haber sido fotocopiado.
La investigación continúa, centrada en esclarecer el motivo, el recorrido y las posibles conexiones del atacante. Las autoridades insisten de momento en que el sistema funcionó y que el sospechoso fue detenido antes de alcanzar su objetivo. Pero la pregunta de fondo sigue abierta: cómo logró acercarse tanto un hombre armado a uno de los eventos más vigilados del calendario polÃtico estadounidense.
