Publicado: abril 26, 2026, 2:45 pm
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El … propio Allen, que solo logró herir a un miembro del Servicio Secreto en su ataque a la tradicional cena de corresponsales en el hotel Hilton, lo reconoció en el manifiesto que compartió con su familia poco antes de agarrar sus armas y dirigirse a la ceremonia: «¡Hola a todo el mundo! Puede que haya dado una sorpresa hoy a mucha gente», arranca en el comienzo de su escrito, de más de mil palabras.
Pocos en su entorno sospecharían que este joven discreto, de 31 años, que pasó por dos universidades de California y al que muchos de sus compañeros recuerdan como alguien de gran inteligencia, pudiera plantearse cometer un magnicidio. En sus redes sociales no abundaba el discurso político y sí su afición a los videojuegos -es programador- y a la tecnología.
Allen trabajaba a tiempo parcial en C2 Education, una compañía educativa especializada en tutorías y apoyo para exámenes. En diciembre de 2024 le nombraron ‘profesor del mes’.
Él mismo confiesa su motivación en el manifiesto, al que tuvo acceso ‘The New York Post’. «Soy un ciudadano de EE.UU. Lo que hacen mis representantes me afecta. Y no voy a permitir más que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes», escribe en una referencia que apunta a Trump, aunque en ningún momento menciona su nombre.
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Javier Ansorena
«Los miembros del Gobierno son objetivos, la prioridad va desde los de más alto rango a los de más bajo», establece el atacante. El único que deja fuera de su punto de mira es Kash Patel, el director del FBI, sin explicar por qué.
La familia de Allen sí percibió señales preocupantes. Su hermana fue interrogada por el Servicio Secreto y por la Policía del condado de Montgomery en Maryland, donde reside. Les dijo que Allen tenía la tendencia de expresar posiciones radicales y que repetía una y otra vez su intención de hacer «algo» para cambiar las cosas en el mundo.
Ese algo fue intentar matar al presidente de EE.UU. y a los miembros de su Gobierno. Para ello contó con dos armas de fuego: una pistola que compró en octubre de 2023 y un rifle recortado que adquirió en agosto del año pasado. Ambos los adquirió de forma legal y los guardó en casa de sus padres en Torrance, al sur de Los Ángeles, donde vivía, sin que ellos lo supieran.
En declaraciones de este domingo sobre la investigación del atentado, el fiscal general interino, Todd Blanche, dio muestras de haber revisado el manifiesto de Allen. «Iba a por miembros del Gobierno, incluido el presidente», explicó en una entrevista en la cadena NBC. También contó que Allen viajó en tren desde California hasta Chicago. Y, desde allí, en autobús hasta Washington.
El atacante sabía que Trump se reuniría con la plana mayor de su Gobierno -incluido el primero en la línea de sucesión, su vicepresidente, J. D. Vance- en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
Como siempre, se celebraría en el hotel Hilton de Washington. Allen reservó una habitación y estuvo allí «uno o dos días» antes del evento, dijo Blanche.
El atacante escribió una posdata en su manifiesto para mofarse de las medidas de seguridad: «¿Qué demonios hace el Servicio Secreto?», escribe. «Yo esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones con micrófonos, agentes armados cada diez pasos, detectores de metales por todos lados». Y no encontró nada de eso. «Lo primero que sentí al entrar al hotel fue una sensación de arrogancia. He entrado con varias armas y ni una sola persona considera que pueda ser una amenaza. La seguridad para el evento está toda fuera, centrada en manifestantes y en la llegada de invitados, porque al parecer nadie ha pensado en qué puede ocurrir si alguien se aloja un día antes».
«Si yo fuera un agente iraní en lugar de un ciudadano estadounidense, podría haberme traído una ametralladora y nadie se habría dado cuenta», dice. «Es una locura».
En su escrito, Allen dedica varios párrafos a las posibles objeciones a su intento de atentado. Una de ellas es que «como cristiano, hay que poner la otra mejilla». A ello contesta con una explicación que muestra su rechazo a las políticas de Trump: «Se pone la otra mejilla cuando tú eres el oprimido», escribe Allen, cuya implicación política había crecido en los últimos años. Su hermana relató que formaba parte de un grupo de The Wide Wakes, una organización izquierdista inspirada en un colectivo joven que apoyó a Abraham Lincoln en su lucha contra la esclavitud y que había participado en las movilizaciones ‘No Kings’ (‘No a los reyes’) contra Trump del último año.
Otra de las objeciones que plantea Allen en su manifiesto es que su ataque no acabaría «con todos ellos». «Hay que empezar por algún lado», se responde a sí mismo.
