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El jefe de la CIA viaja a Cuba mientras Trump aprieta a la dictadura

El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó este jueves a La Habana al frente de una delegación de Estados Unidos para reunirse con responsables del Ministerio del Interior cubano, según reveló el propio régimen. La visita, solicitada por Washington y autorizada por … la dirección revolucionaria, se produjo apenas dos días después de que Donald Trump asegurara que Cuba «está pidiendo ayuda» y definiera la isla como una «nación fallida».
El desplazamiento del jefe de la inteligencia estadounidense a Cuba es un hecho poco habitual, extraordinario, y llega en uno de los momentos más delicados para la dictadura en La Habana en décadas. La isla atraviesa una crisis energética extrema, con apagones de más de veinte horas en algunas zonas, escasez de combustible, falta de alimentos y protestas en varios barrios de la capital. El martes, el 65% del país quedó a oscuras, según la información recogida por medios locales e internacionales.

La reunión revela que, pese a la retórica de enfrentamiento, Washington y La Habana mantienen abiertos canales directos cuando hay asuntos de seguridad, inteligencia, migración o estabilidad regional sobre la mesa. Cuba no confirmó el contenido de la conversación, pero sí subrayó que la visita se produjo a petición del Gobierno estadounidense y que Ratcliffe se reunió con su «contraparte» del Ministerio del Interior, el aparato que controla la seguridad interna y los servicios de inteligencia del régimen.

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David Alandete

El contexto político es de máxima presión. Desde enero, la Administración Trump ha aprobado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. El 1 de mayo, el presidente firmó una orden ejecutiva (decreto) que amplía las restricciones contra entidades vinculadas al Estado cubano y abre la puerta a sancionar también a bancos y empresas extranjeras que mantengan relaciones con compañías controladas por el régimen.
Pocos días después, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra GAESA, el conglomerado militar que controla una parte sustancial de la economía cubana, desde hoteles y puertos hasta empresas financieras y comerciales. Washington incluyó además en su lista negra a empresas vinculadas al sector minero y energético cubano.
La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos por sus vínculos con Rusia, China y otros actores hostiles a Washington. Trump ya firmó en enero otra orden ejecutiva que declaraba una «emergencia nacional» vinculada a Cuba y acusaba a la isla de albergar capacidades militares y de inteligencia extranjeras.
La Habana responde que Washington busca provocar hambre, colapso económico y desesperación social. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla ha acusado a Estados Unidos de aplicar una política «genocida» contra la isla. Miguel Díaz-Canel atribuyó también el deterioro reciente al «bloqueo energético» estadounidense, después de una nueva oleada de apagones y protestas.

En crisis energética

El problema más urgente es el del combustible. Cuba perdió una de sus principales fuentes de suministro cuando Venezuela dejó prácticamente de abastecer a la isla tras la caída de Nicolás Maduro en enero y la presión de Washington sobre el nuevo gobierno venezolano. Desde entonces, solo un petrolero ruso ha llegado a Cuba, según Euronews.
En Miami, el exilio cubano interpreta el deterioro como una oportunidad histórica para forzar un cambio político. La diputada republicana María Elvira Salazar reaccionó al mensaje de Trump pidiéndole «liberar a Cuba». Rubio, Salazar y Mario Díaz-Balart defienden desde hace años una estrategia de máxima presión económica y diplomática contra La Habana, sin acercamientos que no incluyan reformas políticas, liberación de presos y garantías verificables.
La visita de Ratcliffe no equivale a una normalización. Al contrario: llega cuando Trump ha endurecido las sanciones, Rubio ha dicho que los dirigentes cubanos «deben irse» y Washington ha ofrecido 100 millones de dólares en ayuda humanitaria si el régimen acepta cooperar, algo reiterado por Rubio en una visita oficial a Pekín. Cuba niega la versión estadounidense y acusa a la Casa Blanca de usar la asistencia como instrumento de presión política.
Pero el viaje sí confirma algo, que Cuba ha vuelto al centro de la agenda de seguridad de Estados Unidos. Por la crisis interna, por la migración, por la presencia de Rusia y China, por la presión del exilio y por el riesgo de una caída desordenada del régimen a apenas 145 kilómetros de Florida. Trump dice, iniste en que hablará con Cuba «en el momento adecuado». El jefe de la CIA, al parecer ya ha empezado a hacerlo.

Publicado: mayo 14, 2026, 4:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/jefe-cia-viaja-cuba-trump-aprieta-dictadura-20260514232448-nt.html

El director de la CIA, John Ratcliffe, viajó este jueves a La Habana al frente de una delegación de Estados Unidos para reunirse con responsables del Ministerio del Interior cubano, según reveló el propio régimen. La visita, solicitada por Washington y autorizada por la dirección revolucionaria, se produjo apenas dos días después de que Donald Trump asegurara que Cuba «está pidiendo ayuda» y definiera la isla como una «nación fallida».

El desplazamiento del jefe de la inteligencia estadounidense a Cuba es un hecho poco habitual, extraordinario, y llega en uno de los momentos más delicados para la dictadura en La Habana en décadas. La isla atraviesa una crisis energética extrema, con apagones de más de veinte horas en algunas zonas, escasez de combustible, falta de alimentos y protestas en varios barrios de la capital. El martes, el 65% del país quedó a oscuras, según la información recogida por medios locales e internacionales.

La reunión revela que, pese a la retórica de enfrentamiento, Washington y La Habana mantienen abiertos canales directos cuando hay asuntos de seguridad, inteligencia, migración o estabilidad regional sobre la mesa. Cuba no confirmó el contenido de la conversación, pero sí subrayó que la visita se produjo a petición del Gobierno estadounidense y que Ratcliffe se reunió con su «contraparte» del Ministerio del Interior, el aparato que controla la seguridad interna y los servicios de inteligencia del régimen.

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  • David Alandete

El contexto político es de máxima presión. Desde enero, la Administración Trump ha aprobado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. El 1 de mayo, el presidente firmó una orden ejecutiva (decreto) que amplía las restricciones contra entidades vinculadas al Estado cubano y abre la puerta a sancionar también a bancos y empresas extranjeras que mantengan relaciones con compañías controladas por el régimen.

Pocos días después, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra GAESA, el conglomerado militar que controla una parte sustancial de la economía cubana, desde hoteles y puertos hasta empresas financieras y comerciales. Washington incluyó además en su lista negra a empresas vinculadas al sector minero y energético cubano.

La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos por sus vínculos con Rusia, China y otros actores hostiles a Washington. Trump ya firmó en enero otra orden ejecutiva que declaraba una «emergencia nacional» vinculada a Cuba y acusaba a la isla de albergar capacidades militares y de inteligencia extranjeras.

La Habana responde que Washington busca provocar hambre, colapso económico y desesperación social. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla ha acusado a Estados Unidos de aplicar una política «genocida» contra la isla. Miguel Díaz-Canel atribuyó también el deterioro reciente al «bloqueo energético» estadounidense, después de una nueva oleada de apagones y protestas.

En crisis energética

El problema más urgente es el del combustible. Cuba perdió una de sus principales fuentes de suministro cuando Venezuela dejó prácticamente de abastecer a la isla tras la caída de Nicolás Maduro en enero y la presión de Washington sobre el nuevo gobierno venezolano. Desde entonces, solo un petrolero ruso ha llegado a Cuba, según Euronews.

En Miami, el exilio cubano interpreta el deterioro como una oportunidad histórica para forzar un cambio político. La diputada republicana María Elvira Salazar reaccionó al mensaje de Trump pidiéndole «liberar a Cuba». Rubio, Salazar y Mario Díaz-Balart defienden desde hace años una estrategia de máxima presión económica y diplomática contra La Habana, sin acercamientos que no incluyan reformas políticas, liberación de presos y garantías verificables.

La visita de Ratcliffe no equivale a una normalización. Al contrario: llega cuando Trump ha endurecido las sanciones, Rubio ha dicho que los dirigentes cubanos «deben irse» y Washington ha ofrecido 100 millones de dólares en ayuda humanitaria si el régimen acepta cooperar, algo reiterado por Rubio en una visita oficial a Pekín. Cuba niega la versión estadounidense y acusa a la Casa Blanca de usar la asistencia como instrumento de presión política.

Pero el viaje sí confirma algo, que Cuba ha vuelto al centro de la agenda de seguridad de Estados Unidos. Por la crisis interna, por la migración, por la presencia de Rusia y China, por la presión del exilio y por el riesgo de una caída desordenada del régimen a apenas 145 kilómetros de Florida. Trump dice, iniste en que hablará con Cuba «en el momento adecuado». El jefe de la CIA, al parecer ya ha empezado a hacerlo.

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