Publicado: mayo 13, 2026, 4:45 pm
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Tras una jornada marcada públicamente por la solemnidad institucional del ‘Discurso del Rey’ en la apertura del Parlamento, muchos diputados laboristas reconocían en privado que el verdadero examen para Starmer llegará ahora. La amenaza de una disputa abierta por el liderazgo del Partido Laborista volvió … a sacudir este miércoles la política británica después de que aliados del ministro de Sanidad, Wes Streeting, aseguraran que prepara su dimisión para lanzar una candidatura contra Keir Starmer. Ambos se reunieron durante 17 minutos antes del discurso, y la única declaración oficial fue una de Downing Street. En ella insistieron, por la tarde, en que el primer ministro mantiene su «plena confianza» en el ministro que, confirmaron, continúa en el cargo.
La crisis interna, que desde hace días consume al Ejecutivo y al grupo parlamentario laborista tras el duro deterioro político de Starmer, quedó parcialmente contenida durante varias horas por el contexto institucional de uno de los momentos más solemnes y relevantes del calendario político británico, en el que la Corona presenta formalmente el programa legislativo del Gobierno. Así, al menos de cara al exterior, buena parte de la política entró temporalmente en pausa como señal de respeto institucional.
Sin embargo, la relativa calma pública no logró ocultar el deterioro acelerado de la situación. Aliados del ministro citados por medios como ‘The Times’ y ‘The Guardian’ habrían confirmado que el ministro de Sanidad podría anunciar su candidatura al liderazgo este jueves. Un colaborador cercano al ministro declaró que la idea de que Starmer hubiera sofocado el desafío interno era «ridícula», y sostuvo que Streeting cree tener opciones reales de reunir los apoyos necesarios para abrir formalmente una contienda por el liderazgo.
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Ivannia Salazar
Pero su principal obstáculo es la aritmética parlamentaria. Las normas internas del partido exigen que cualquier candidato que pretenda disputar el liderazgo reúna el respaldo de un porcentaje significativo del grupo parlamentario. En concreto, se habla de que necesita el apoyo de al menos 81 diputados laboristas, aunque el reglamento interno contiene ambigüedades que han alimentado un intenso debate jurídico y político en Westminster.
La situación resulta especialmente excepcional porque en los 126 años de historia del Partido Laborista nunca se ha producido un desafío formal contra un primer ministro en ejercicio. Esta ausencia de precedentes ha dejado abiertas numerosas dudas procedimentales sobre cómo se desarrollaría exactamente una eventual batalla interna contra Starmer, incluido el papel del propio líder en funciones dentro del proceso.
Fuentes próximas a Streeting admiten además que muchos diputados continúan evitando comprometerse públicamente hasta comprobar si la candidatura dispone realmente de posibilidades de éxito. «Nadie tiene realmente los números hasta que llega el momento decisivo», afirmó una fuente cercana al ministro. Según esa misma fuente, las conversaciones privadas y las llamadas telefónicas continuaron durante toda la jornada del miércoles para intentar consolidar los respaldos necesarios.
Varios parlamentarios confirmaron haber recibido contactos de aliados de Streeting, que aseguran que el ministro «va a presentarse». Aun así, algunos diputados consideran que Streeting conserva influencia dentro de los sectores moderados del partido y entre parte de la nueva generación laborista, pero otros creen que la presión contra Starmer todavía no se ha traducido automáticamente en apoyos organizados para una alternativa concreta.
Varios parlamentarios confirmaron haber recibido contactos de aliados de Streeting, que aseguran que el ministro «va a presentarse»
Según distintas filtraciones procedentes del entorno del primer ministro, Starmer había trasladado a su gabinete una advertencia: quienes quieran desafiar su liderazgo deben hacerlo formalmente o dejar de alimentar maniobras internas, un mensaje que refleja su voluntad manifiesta de resistir.
Streeting, por su parte, evitó cualquier comentario directo sobre las especulaciones durante toda la jornada. Su única aparición pública relevante fue un breve mensaje en X centrado exclusivamente en la nueva legislación sanitaria. «Se ha hecho mucho, queda mucho por hacer», escribió el ministro.
Presión sindical y de Escocia
A la posible renuncia de Streeting se suma la presión creciente de once sindicatos vinculados históricamente al Partido Laborista, que, según adelantó ‘The Guardian’, preparan un comunicado conjunto especialmente duro en el que afirmarán públicamente que Starmer no conducirá a los laboristas a las próximas elecciones generales.
El borrador filtrado del comunicado sostiene que el partido «no puede continuar en su trayectoria actual» y reclama un «cambio fundamental» tanto en la estrategia política como en la política económica del Gobierno. Las tensiones entre Starmer y el movimiento sindical llevan meses creciendo pese a algunas concesiones relevantes del Gobierno en materias como derechos laborales o salario mínimo.
La oposición escocesa aprovechó además la crisis laborista para elevar la presión política. Los nacionalistas del SNP anunciaron que presentarán una enmienda al ‘Discurso del Rey’ destinada a evidenciar el deterioro de la autoridad de Starmer en Westminster. El líder parlamentario de dicho partido en la Cámara de los Comunes, Dave Doogan, afirmó que el primer ministro «ha perdido la confianza de los votantes y de sus propios diputados» y sostuvo que «esta farsa tiene que terminar». Aunque la iniciativa del SNP carece de efectos vinculantes sobre la continuidad inmediata del primer ministro, su valor político reside en que amplifica públicamente la imagen de aislamiento de Starmer en uno de los momentos más delicados de su liderazgo.
