Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Palestina celebra elecciones locales sin incidentes: las urnas vuelven a Gaza 20 años después en unos comicios sin Hamás

La participación en las elecciones locales celebradas este sábado en Cisjordania y en una localidad de la Franja de Gaza alcanzó el 53,4 %, en una jornada que se desarrolló sin incidentes graves aunque en un entorno de tensión por la presunta violencia de colonos que dicen sufrir los pueblos palestinos.Si bien los locales temían que los colonos pudieran boicotear los comicios, finalmente solo se reportaron algunos incidentes en las gobernaciones de Toubas y de Nablus, según informó la organización Al Marsad, que desplegó más de 500 observadores para verificar su buen funcionamiento.La participación publicada por la Comisión Electoral Central (CEC) palestina fue así igual a la registrada en la segunda fase de las últimas elecciones locales, celebrada en marzo de 2022, e inferior al 64,7% de la primera fase de esos comicios, que tuvo lugar en diciembre de 2021.A los comicios locales de 2021 y 2022 no se presentó el grupo terrorista islamista Hamás, en protesta por la cancelación de las elecciones parlamentarias palestinas que estaban previstas para mayo de 2021.Este sábado, Hamás tampoco iba en las listas electorales al no suscribir una condición impuesta a los candidatos: su compromiso con la solución de los dos Estados, uno palestino y otro israelí, reconociendo así al Estado de Israel.El boicot de Hamás se extendió en 2021 a la Franja de Gaza, donde gobierna de facto desde 2007, pero este sábado el grupo terrorista permitió a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que gobierna Cisjordania, organizar unos comicios locales en la localidad gazatí de Deir al Balah.En 20 años los palestinos de Cisjordania solo han podido votar en las elecciones municipales, ya que las últimas presidenciales se celebraron en 2005 y las últimas legislativas en 2006.En el caso de Gaza, los habitantes de Deir al Balah son los primeros en votar desde 2006, ya que Hamás no autorizó la celebración de elecciones locales en todo este tiempo, en medio de los enfrentamientos con Fatah —partido que lidera la ANP—, al que echó de la Franja en 2007.La participación en de Deir al Balah (centro) alcanzó el 22,6%, menos de la mitad de la media general registrada contando con Cisjordania.Las votaciones en la ciudad menos afectada por la ofensiva israelí se desarrollaron en su mayoría en carpas con urnas de madera y papeletas impresas localmente, debido a la prohibición israelí a la entrada de los materiales electorales.Gaza, donde más de 72.000 personas habrían muerto por supuesto fuego israelí desde octubre de 2023, según Hamás, vive un alto el fuego desde hace más de seis meses interrumpido por intervenciones israelíes diarias conta objetivos terroristas, aunque este sábado no se reportó ninguna.El Comité Electoral anunciará el domingo los resultados de las elecciones.

El chavismo detiene y tortura a menores para cazar a sus padres: «Yo gritaba, pero nunca les lloré»

La oscuridad de la celda en la prisión de El Rodeo no era lo que más aterraba a Moisés David Guerra Araujo. A sus quince años, lo que le helaba la sangre era el silencio que seguía a los gritos. Lo habían llevado hasta … allí encapuchado, tras separarlo de su abuela. Lo despojaron de su ropa y lo pusieron en un patio bajo el sol inclemente, rodeado por treinta funcionarios con los rostros cubiertos. Formaban una rueda a su alrededor. Le hacían preguntas que él no sabía responder. Cuando uno de ellos vio el tatuaje de una corona en su piel, le cruzó la espalda de una patada, acusándolo de pertenecer al Tren de Aragua, la megabanda criminal más temida del país.
Pero el verdadero terror llegó después, cuando un hombre joven se le acercó con una pregunta absurda: «¿Tú juegas Free Fire?». Moisés, desconcertado, asintió. Le dijo que estaba en el nivel 70 del popular videojuego de supervivencia. «Bueno, aquí estamos en el nivel 100», le respondió el funcionario. Acto seguido, lo colgaron como a un animal de matadero, suspendido de una estructura metálica en forma de C. Le amarraron un colchón al cuerpo para amortiguar los seis tubazos que le doblaron las costillas. «Que hablara, si no me iban a matar», recuerda Moisés, sentado hoy en su apartamento. «Yo gritaba, pero nunca les lloré. No les tenía miedo. Lo que quería era saber de mi familia».

Moisés no era un disidente. Era un estudiante de instituto que trabajaba en sus tiempos libres en una zapatería para ayudar en su casa. Su único delito, a los ojos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), era ser el hijo mayor de Aliannis Araujo Lozada, una exdirigente comunitaria a la que el Gobierno acusa de planear un atentado con explosivos en Plaza Venezuela, en el corazón de Caracas. Para encontrarla, el Estado venezolano no desplegó una investigación convencional. Secuestró a su familia entera.

Fanny Lozada, abuela de Moisés y madre de Aliannis, denuncia angustiada sus detenciones.

(Jorge Benezra)

La tragedia de la familia Araujo Lozada no es una anomalía en la Venezuela contemporánea. Es la aplicación quirúrgica de una política de Estado que las organizaciones de derechos humanos han bautizado como el ‘Sippenhaft tropical’, tomando prestado el término germánico que describe el castigo colectivo a una familia por los actos de uno de sus miembros. Cuando el aparato de seguridad no logra capturar a su objetivo principal, toma rehenes. Y en la escalada represiva que siguió a las elecciones de julio de 2024, esos rehenes fueron, cada vez con mayor frecuencia, niños y adolescentes.

Noticia relacionada

Venezuela

Ludmila Vinogradoff

Las cifras trazan la anatomía de una maquinaria punitiva que perdió cualquier límite moral. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU documentó que al menos 220 menores, con edades entre los trece y los diecisiete años, fueron detenidos en el contexto postelectoral.

La ONU documentó que al menos 220 menores, con edades entre los 13 y los 17 años, fueron detenidos en el contexto postelectoral en 2024

La brutalidad de estos métodos encendió las alarmas internacionales. En marzo, el Alto Comisionado de la ONU, Volker Türk, denunció «la persistencia de torturas y malos tratos» en recintos carcelarios venezolanos. Al día siguiente, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, calificó a Türk de «enemigo de Venezuela». El exfiscal general Tarek William Saab, por su parte, siempre negó que existan niños presos políticos: son, según él, «adolescentes judicializados con garantías».
Pero la experiencia de Moisés desmiente cualquier noción de garantías procesales. Antes de llegar a El Rodeo I, el adolescente conoció el infierno en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) en la avenida Urdaneta. Allí, siete funcionarios lo acostaron sobre una colchoneta. Le pusieron cartones en las muñecas y en la nariz para no dejar marcas. Uno se montó sobre sus pies; otro sobre su espalda, inmovilizándole las manos. Un tercero preparó los cables para pasarle corriente. De pronto, uno de ellos detuvo la escena: «Ya va, todavía no le hagan nada, que esto yo lo tengo que grabar». Salió de la habitación, buscó una cámara y volvió. Solo entonces comenzó la tortura eléctrica.

«Ya va, todavía no le hagan nada, que esto yo lo tengo que grabar», dijo un funcionario antes de someter a Moisés a torturas eléctricas

Le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza. «Tenía como un gas, porque olía demasiado feo», relata Moisés. Al intentar respirar, el plástico impregnado de insecticida o gas lacrimógeno se le metía en la boca, asfixiándolo hasta el borde del desmayo. Moisés está convencido de que grabaron su agonía para enviársela a su madre y obligarla a entregarse.

Perversión del sistema

Para Miguel Ángel Forero, abogado litigante del Foro Penal, el caso de Moisés ilustra la perversión absoluta del sistema de justicia. «Los procesos no pueden patentar la violación de derechos humanos», advierte Forero. «Yo no puedo permitir que en nombre de lograr determinar una investigación, se detenga a otras personas como una forma de presión».
Esa cacería había comenzado semanas antes. La noche del 4 de agosto de 2025, 38 patrullas y dos tanquetas llenaron los estacionamientos de la Misión Vivienda en Santa Lucía, a las afueras de la capital. Catorce parientes, incluyendo seis menores, fueron arrancados de sus camas.
Fanny Lozada, abuela de Moisés y madre de Aliannis, es una mujer de 63 años que lleva los días de cautiverio grabados en el rostro. En su urbanismo, marcado por el deterioro de un proyecto chavista en el que nunca creyó, habla sin detenerse, como si las palabras le dolieran menos que el silencio.

Moisés tiene pánico a salir de casa después de pasar semanas en centros de detención del chavismo.

(G. Delgado)

El Rodeo I es un ecosistema del terror. Moisés fue confinado en el piso cuatro, destinado a los implicados en el caso de su madre. Allí, los presos adultos permanecían completamente desnudos, durmiendo sobre camas de cemento. A él, por ser menor, le permitieron conservar un uniforme azul y un colchón. En el piso uno languidecían los presos políticos; en el dos, los extranjeros, incluyendo españoles, capturados bajo acusaciones de espionaje; en el tres, los reos comunes. Un cubano y un alemán, castigados en el nivel cuatro, le daban ánimos a través de las rejas y le explicaban dónde estaba. Le decían que lo tenían allí solo para coaccionar a sus parientes.
Durante seis meses, Fanny no supo si su hija estaba viva o muerta. Aliannis había sido capturada en el oriente del país y exhibida en la televisión nacional por el ministro del Interior, Diosdado Cabello, como operadora de un complot terrorista. Después de eso, el silencio absoluto. «Pararme en la ventana, mostrarle una sonrisa a las personas y estar destruida por dentro», confiesa.

Durante seis meses, Fanny no supo si su hija estaba viva o muerta. Aliannis había sido capturada en el oriente del país y exhibida en la televisión

La desesperación empujó a Fanny a cruzar una línea que pocos se atreven a pisar en un país donde el miedo es la moneda de cambio habitual. A principios de febrero, impulsada por los rumores de una posible ley de amnistía tras la sorprendente captura de Nicolás Maduro un mes antes, se unió a las protestas de familiares de presos políticos. Días después, en la Universidad Central de Venezuela, tomó un micrófono. «O es este o no tengo más oportunidad», pensó antes de subir a la tarima.

El grito desesperado de la abuela

Frente a las cámaras y a una multitud expectante, Fanny desnudó la brutalidad del Estado. Habló de los tubazos a su nieto, de los registros, de la desaparición de su hija. Habló hasta que el cuerpo le falló. Se desplomó en pleno discurso, golpeándose la cabeza contra el suelo. Tuvo que desmayarse frente al mundo para que el engranaje carcelario cediera. Apenas una hora y media después de ser atendida en el Hospital Clínico Universitario, recibió la llamada que había esperado medio año: Aliannis estaba viva, recluida en la cárcel de mujeres.

Fanny reclama desesperada información sobre el paradero de su hija Aliannis.

(J. Benezra)

Después de casi quince días de su encierro en El Rodeo, a Moisés lo bajaron encapuchado. Un funcionario se le acercó, le roció colonia en el cuerpo y le susurró al oído: «Huele a la libertad». A través de la tela oscura que le cubría el rostro, Moisés reconoció los zapatos de su abuela y de su tía. Les leyeron un «testamento»: si hablaban de lo que habían vivido, volverían a ser detenidos y se enfrentarían diez años de cárcel. Los obligaron a grabar un video afirmando que no habían sido maltratados, y los abandonaron en la terminal de autobuses.

Les leyeron un «testamento»: si hablaban de lo que habían vivido, volverían a ser detenidos y se enfrentarían diez años de cárcel

Hoy, la prisión de Moisés es invisible, pero igualmente asfixiante. Abandonó los estudios. Rara vez sale de su habitación. No duerme; al cerrar los ojos, el reflejo de la celda lo asalta de nuevo. Sus muñecas perdieron la sensibilidad por la presión de los cartones y las esposas. No puede jugar más de tres partidos de fútbol sin que las costillas se le aprieten, dejándolo sin aire. La visión de un uniforme policial en la calle le provoca ataques de pánico. Su hermano menor, de diez años, se volvió agresivo y llora cada vez que Fanny sale a comprar comida. Son los daños colaterales de un sistema que decidió que la infancia no era un límite, sino una vulnerabilidad explotable.
Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap, la principal organización de defensa de la infancia en el país, lo resume con la frialdad que exige el derecho internacional: «El Estado tiene la obligación de prevenir estas situaciones, proteger a las víctimas, investigar los hechos y sancionar a los responsables. La ausencia de estas acciones no solo perpetúa el daño individual, sino que compromete la cohesión social y la confianza en las instituciones». Para Moisés, esa ausencia no es una abstracción jurídica; es el aire que le falta cada vez que intenta correr.

Evacúan a Trump de una cena con periodistas tras escucharse unos disparos

El presidente Donald Trump, junto con la primera dama y el grueso de su Gabinete, han tenido que ser evacuados de la cena de corresponsales que se estaba celebrando en el Hotel Hilton de Washington. Al menos tres disparos se escucharon cuando comenzó el … evento, después de un breve discurso de la presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, Weijia Jiang. El atacante, según el presidente, ha sido detenido.
El caos se adueñó del recinto, en el que había miles de personas esperando un discurso de Trump ante los periodistas más destacados de Estados Unidos y sus invitados. También estaban sentados en mesas cerca del escenario en el que estaba el presidente figuras muy destacadas de su Gobierno, como el secretario de Estado, Marco Rubio, el de la Guerra, Pete Hegseth, y el de Sanidad, Robert Kennedy, que fue visto saliendo de la sala cojeando.

El servicio secreto inmediatamente evacuó el hotel, el mismo lugar en el que Ronald Reagan fue disparado en 1981. Las escenas alrededor del Hotel Hilton eran de absoluto caos y los soldados de la Guardia Nacional que están desplegados en Washington acordonaron el recinto. Los invitados fueron saliendo en un estado de confusión y nervios.
El presidente no resultó herido. Tampoco la primera dama. Esa confirmación empezó a circular mientras la situación se estabilizaba. Aun así, la seguridad no relajó el dispositivo.
A las 20.56, hora local (2:56, hora española), el presidente seguía en el recinto y aún no había partido. Eso indicaba que el operativo continuaba activo y que las autoridades no daban por cerrado el episodio. Poco después, Trump aseguró que el atacante «ha sido detenido», elogió «la rápida y valiente actuación» del Servicio Secreto y de las fuerzas de seguridad, y señaló que quiere que «el espectáculo continúe», aunque la decisión final queda en manos de las autoridades. Añadió que, en cualquier caso, la velada «ya no será como estaba prevista» y que «habrá que repetirla».

La secuencia de los hechos

Los tres disparos se oyeron secos, breves, como golpes metálicos que rompieron de golpe el murmullo de la sala. ABC estaba dentro del recinto. Hasta ese momento, la escena era la habitual de una noche de corresponsales: conversaciones cruzadas, camareros moviéndose entre mesas, teléfonos en la mano. En cuestión de segundos, todo cambió.
Primero llegaron los estallidos. Fueron claros, seguidos, lo bastante nítidos como para que muchos entendieran de inmediato que eran disparos. Algunas bandejas cayeron al suelo. Parte del público se agachó o se tiró directamente bajo las mesas, con las manos en la cabeza.
La primera reacción del Servicio Secreto fue sacar al presidente y a la primera dama Donald y Melania Trump fueron evacuados de inmediato, antes de que el resto de la sala terminara de entender qué estaba ocurriendo. Después llegó la orden para los demás: había que abandonar el salón.
Los agentes irrumpieron con las armas desenfundadas y empujaron a los presentes hacia la salida. No hubo margen para preguntas. Gritaban «disparos, disparos» y «vayan saliendo», con órdenes cortas y firmes. El perímetro se cerró en segundos y los accesos quedaron bloqueados.
Tras Trump fueron evacuados los miembros del gabinete. La secuencia fue clara: primero el presidente y la primera dama, después los altos cargos, y finalmente el resto de asistentes y periodistas, bajo control directo del Servicio Secreto.
En medio de la evacuación, la información llegaba fragmentada. Una empleada del hotel dijo a ABC que se habían llevado a una persona y que había detenidos. Nada estaba confirmado oficialmente en ese momento, pero la respuesta de seguridad indicaba que no era una falsa alarma.
Minutos después, ya fuera de la sala principal, la escena era de control tenso. No había carreras, pero sí silencio, agentes en alerta y movimientos restringidos. El Servicio Secreto revisaba accesos y mantenía a la prensa apartada mientras continuaba el operativo.

Un hombre mata a tiros a ocho niños en una tragedia de violencia doméstica en Luisiana

Ocho menores han sido asesinados este domingo en una matanza de violencia doméstica en Luisiana, en el sur de EE.UU. La tragedia ocurrió en tres localizaciones diferentes de Shreveport, una ciudad en el noroeste del estado.El autor de la matanza también ha fallecido: … fue abatido por la policía cuando trataba de huir. Las autoridades no han revelado por el momento la identidad del atacante, pero algunas de las víctimas tienen relación familiar con él y podrían ser sus hijos. Las autoridades creen que algunos de ellos «eran descendientes suyos». Las víctimas tienen entre 1 y 14 años.

«Es una tragedia, quizá la peor tragedia que hayamos tenido aquí», lamentó el alcalde de Shreveport, una ciudad de unos 170.000 habitantes, en una rueda de prensa donde se informó de lo ocurrido. «Es una mañana horrible y estamos de luto por las víctimas».

Los primeros avisos del incidente llegaron hacia las seis de la mañana del domingo, cuando la policía acudió al escenario de un tiroteo, en la calle West 79th de Shreveport.
«Es una escena del crimen amplia, que abarca a dos residencias», informó el cabo Chris Bordelon, del Departamento de Policía de Shreveport. «Hay otra residencia en la calle Harrison que también es parte de la escena del crimen».
Además de los ocho niños muertos, hay otros dos heridos, cuyo estado médico no había sido detallado al cierre de esta edición.
Después de los tiroteos, el atacante robó un coche por la fuerza y trató de huir. La persecución de la policía acabó con disparos de los agentes que abatieron al sospechoso. Ningún policía resultó herido en la operación.
«Creemos que él fue la única persona que realizó disparos», añadió Bordelon, que aseguró que por el momento las autoridades no barajan qué motivación llevó al atacante a disparar a los menores.
Entre las primeras reacciones a la tragedia estuvo la de una de las principales autoridades de EE.UU.: Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, y que ha sido diputado por el distrito que incluye a Shreveport durante más de una década.
«Una tragedia descorazonadora en Shreveport esta mañana: ocho niños fueron asesinados sin sentido y otros han resultado heridos», escribió Johnson en un mensaje en redes sociales. «Mi equipo está en contacto con las fuerzas de seguridad locales mientras se conocen nuevos detalles. Las víctimas, sus familiares y seres queridos y la comunidad de Shreveport está en nuestros pensamientos y rezos en este momento tan difícil».
Con esta tragedia de Luisiana son ya 114 los casos de tiroteos masivos con armas de fuego en lo que va de año en la primera potencia mundial, según los datos del Archivo de Violencia Armada, un grupo apolítico que registra todos los incidentes de este tipo. En el caso de matanzas masivas -al menos cuatro muertos por armas de fuego- el de Luisiana es el cuarto caso del año en EE.UU., donde no fructifican los llamamientos para una regulación más dura del acceso a las armas. En lo que va de año, 3.717 personas han muerto en incidentes con armas de fuego. Entre ellas hay 65 niños de entre 0 y 11 años y 242 adolescentes de entre 12 y 17 años. La de Shreveport es una de las peores matanzas centradas en menores de los últimos años en EE.UU.

Funcionarios estadounidenses viajan a La Habana para exigir reformas al régimen de Cuba

La economía cubana atraviesa un deterioro acelerado y tiene un margen limitado para implementar cambios políticos y económicos antes del desastre humanitario y en medio del aumento de las presiones de Estados Unidos. Fue este el mensaje que transmitieron al régimen cubano los funcionarios de … la Administración Trump que viajaron recientemente a La Habana para reunirse con representantes de la dictadura, según informó Axios y corroboró ‘The New York Times’.
En esas reuniones participó, entre otros, el nieto de Raúl Castro y jefe de su escolta personal, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como ‘El Cangrejo’, a quien Washington identifica como una figura clave en el círculo de poder de su abuelo.

De acuerdo con Axios, Estados Unidos reiteró las condiciones para un eventual levantamiento del embargo: la liberación de presos políticos, la compensación por propiedades confiscadas tras la Revolución de 1959 y la apertura a un sistema político con mayores garantías, incluyendo elecciones libres. Asimismo, plantearon la posibilidad de apoyar la restauración del acceso a internet en la isla mediante servicios satelitales como Starlink, en medio de la crisis de conectividad que enfrenta el país y a un año de las protestas estudiantiles en contra del aumento de los precios conocido como ‘tarifazo’.
Axios asegura igualmente que Washington advirtió sobre la presencia de actores extranjeros —incluidos servicios de inteligencia y estructuras militares— operando en territorio cubano con autorización del Gobierno, a escasa distancia de Estados Unidos. Según el medio estadounidense, en el encuentro se dejó claro que la administración de Trump apuesta por una salida diplomática, pero no descarta actuar si la crisis en la isla deriva en un escenario que represente un riesgo para la seguridad nacional estadounidense.

Noticia relacionada

Díaz-Canel dice estar listo para ello

Camila Acosta

Es esta la primera ocasión en alrededor de una década que un avión del gobierno estadounidense aterriza en La Habana desde la visita del entonces presidente Barack Obama, en 2016, cuando este implementó el deshielo y la normalización de relaciones con Cuba. Sin embargo, el actual contexto es totalmente diferente: Donald Trump y el secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, mantienen una postura de máxima presión sobre la dictadura y han manifestado que solo un cambio radical -político y económico- representaría un giro en la política hacia la Isla.
Mientras ocurría la reunión a finales de la pasada semana, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel aseguraba que está listo para una eventual «agresión militar» de Estados Unidos. Sus declaraciones ocurrieron en medio de una concentración política desarrollada en La Habana en conmemoración del 65 aniversario de la «declaración del carácter socialista de la revolución cubana» a la que no asistieron ni Raúl Castro, ni su nieto, ni los «líderes históricos».
De esta manera, Díaz-Canel respondía a la divulgación, por parte de medios estadounidenses, de que el Pentágono estaría acelerando planes de contingencia para una posible operación militar en Cuba si Trump decidiera ordenarla.
Este viernes, durante un acto ante miles de simpatizantes organizado por Turning Point USA en Phoenix, Arizona, Trump afirmó que «muy pronto» llegará un «nuevo amanecer para Cuba» y «vamos a ayudarles con Cuba».

Trump anuncia una nueva ronda de negociaciones con Irán este lunes, pese al cierre de Ormuz

Donald Trump ha anunciado este domingo que EE.UU. e Irán mantendrán conversaciones este lunes en Pakistán, en un momento de gran sensibilidad para los esfuerzos diplomáticos para acabar con la guerra en Oriente Medio: no se ha conseguido la reapertura del estrecho de Ormuz … , el alto el fuego entre Israel y el Líbano da síntomas de gran fragilidad y la tregua de dos semanas entre EE.UU. e Irán concluye este miércoles.
«Mis representantes van a Islamabad (Pakistán). Estarán allí mañana (lunes) por la noche para celebrar negociaciones», comunicó Trump en un mensaje en sus redes sociales.

El mensaje de Trump fue un ejemplo excelente de los equilibrios que busca el presidente de EE.UU. para conseguir su objetivo de acabar con la guerra en un acuerdo que desmantele las ambiciones nucleares de Irán: combina la puerta abierta a la diplomacia con las habituales amenazas de castigos abrumadores a Teherán.

Noticia relacionada

Fotoperiodista en la Franja

Carlota Pérez

«Estamos ofreciendo un acuerdo muy justo y razonable», defendió el multimillonario neoyorquino. «Y espero que lo acepten. Si no, EE.UU. va a tumbar cada una de sus plantas energéticas y de sus puentes», aseguró Trump sobre ataques a infraestructura civil que constituirían crímenes de guerra. «¡Se acabó lo de ser Don Simpático!», advirtió Trump, que desde el comienzo de la guerra se ha visto forzado a no cumplir con muchos de sus ultimátums.
La nueva intentona diplomática en Pakistán llega después de un arreón de optimismo esta semana. El anuncio de una tregua de diez días entre Israel y el Líbano, mediada por EE.UU., aceleró los acontecimientos. Irán reaccionó a la distensión en el segundo gran frente de la guerra con la reapertura de Ormuz al flujo marítimo, después de que su cierre haya sacudido la economía mundial desde el comienzo de la guerra.
Trump aprovechó todo esto para forzar el marco del acuerdo. El viernes dijo que se conseguiría «en uno o dos días», que Irán había aceptado entregar a EE.UU. su uranio enriquecido y que había aceptado renunciar a obtener un arma nuclear.
Por el momento, ese optimismo de Trump parece tener más que ver con sus anhelos que con la realidad. El paso del fin de semana ha desmantelado la posibilidad de un acuerdo rápido. La reapertura de Ormuz apenas duró: Trump decidió mantener el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes, lo que ha sido respondido por Teherán con un nuevo cierre, apoyado en ataques a buques que buscaban atravesar Ormuz.
En el frente libanés, ha habido ataques en los que ha fallecido un militar francés de las fuerzas de paz de la ONU y un soldado israelí, lo que muestra la debilidad de la tregua.
Y lo que queda del régimen de los ayatolás ha desmentido que vayan a entregar su uranio enriquecido a EE.UU. y mantiene que las exigencias de Trump para el acuerdo son «excesivas».
«Puedo asegurar que ningún material enriquecido va a ser enviado a EE.UU., de eso no hay discusión», aseguró a la agencia AP el viceministro de Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh. «Todavía no estamos listos para una reunión de verdad porque hay asuntos en los que los estadounidenses no han abandonado sus posiciones maximalistas», defendió.
La esperanza es que las diferencias de puertas afuera no se correspondan con la realidad interna de los esfuerzos diplomáticos. Desde Irán se ha reconocido que se trabaja en un memorándum que abriría un proceso negociador más largo. No es el acuerdo inmediato que prometía Trump, pero mantendría la posibilidad de un entendimiento a largo plazo. De momento, lo que se sabe es que Trump mandará a Pakistán al mismo equipo que no obtuvo resultados el pasado fin de semana: el vicepresidente, JD Vance, y sus negociadores principales, su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner. Y todo con el fondo de un nuevo plazo que está a punto de expirar: la tregua entre EE.UU. e Irán acaba el miércoles.