Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Evacúan a Trump de una cena con periodistas tras escucharse unos disparos

El presidente Donald Trump, junto con la primera dama y el grueso de su Gabinete, han tenido que ser evacuados de la cena de corresponsales que se estaba celebrando en el Hotel Hilton de Washington. Al menos tres disparos se escucharon cuando comenzó el … evento, después de un breve discurso de la presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, Weijia Jiang. El atacante, según el presidente, ha sido detenido.
El caos se adueñó del recinto, en el que había miles de personas esperando un discurso de Trump ante los periodistas más destacados de Estados Unidos y sus invitados. También estaban sentados en mesas cerca del escenario en el que estaba el presidente figuras muy destacadas de su Gobierno, como el secretario de Estado, Marco Rubio, el de la Guerra, Pete Hegseth, y el de Sanidad, Robert Kennedy, que fue visto saliendo de la sala cojeando.

El servicio secreto inmediatamente evacuó el hotel, el mismo lugar en el que Ronald Reagan fue disparado en 1981. Las escenas alrededor del Hotel Hilton eran de absoluto caos y los soldados de la Guardia Nacional que están desplegados en Washington acordonaron el recinto. Los invitados fueron saliendo en un estado de confusión y nervios.
El presidente no resultó herido. Tampoco la primera dama. Esa confirmación empezó a circular mientras la situación se estabilizaba. Aun así, la seguridad no relajó el dispositivo.
A las 20.56, hora local (2:56, hora española), el presidente seguía en el recinto y aún no había partido. Eso indicaba que el operativo continuaba activo y que las autoridades no daban por cerrado el episodio. Poco después, Trump aseguró que el atacante «ha sido detenido», elogió «la rápida y valiente actuación» del Servicio Secreto y de las fuerzas de seguridad, y señaló que quiere que «el espectáculo continúe», aunque la decisión final queda en manos de las autoridades. Añadió que, en cualquier caso, la velada «ya no será como estaba prevista» y que «habrá que repetirla».

La secuencia de los hechos

Los tres disparos se oyeron secos, breves, como golpes metálicos que rompieron de golpe el murmullo de la sala. ABC estaba dentro del recinto. Hasta ese momento, la escena era la habitual de una noche de corresponsales: conversaciones cruzadas, camareros moviéndose entre mesas, teléfonos en la mano. En cuestión de segundos, todo cambió.
Primero llegaron los estallidos. Fueron claros, seguidos, lo bastante nítidos como para que muchos entendieran de inmediato que eran disparos. Algunas bandejas cayeron al suelo. Parte del público se agachó o se tiró directamente bajo las mesas, con las manos en la cabeza.
La primera reacción del Servicio Secreto fue sacar al presidente y a la primera dama Donald y Melania Trump fueron evacuados de inmediato, antes de que el resto de la sala terminara de entender qué estaba ocurriendo. Después llegó la orden para los demás: había que abandonar el salón.
Los agentes irrumpieron con las armas desenfundadas y empujaron a los presentes hacia la salida. No hubo margen para preguntas. Gritaban «disparos, disparos» y «vayan saliendo», con órdenes cortas y firmes. El perímetro se cerró en segundos y los accesos quedaron bloqueados.
Tras Trump fueron evacuados los miembros del gabinete. La secuencia fue clara: primero el presidente y la primera dama, después los altos cargos, y finalmente el resto de asistentes y periodistas, bajo control directo del Servicio Secreto.
En medio de la evacuación, la información llegaba fragmentada. Una empleada del hotel dijo a ABC que se habían llevado a una persona y que había detenidos. Nada estaba confirmado oficialmente en ese momento, pero la respuesta de seguridad indicaba que no era una falsa alarma.
Minutos después, ya fuera de la sala principal, la escena era de control tenso. No había carreras, pero sí silencio, agentes en alerta y movimientos restringidos. El Servicio Secreto revisaba accesos y mantenía a la prensa apartada mientras continuaba el operativo.

Irán planta a EE.UU. y Trump vuelve a cancelar la segunda ronda de negociaciones en Pakistán

La última intentona diplomática de EE.UU. para sentarse a negociar un acuerdo con Irán ha vuelto a quedar en nada. El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araghchi, visitó este sábado Pakistán, el escenario previsto para una segunda ronda de negociaciones con los representantes … de Donald Trump.
Pero Araghchi abandonó Islamabad tras reuniones con las autoridades de Pakistán, el principal mediador en estos esfuerzos diplomáticos, antes de que los negociadores del presidente de EE.UU. -su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner- llegaran a la capital paquistaní.

El plantón del jefe de la diplomacia iraní a EE.UU. fue respondido poco después por Trump con el anuncio de que sus negociadores no acudirían a Pakistán.
«Acabo de cancelar el viaje de mis representantes a Islamabad para encontrarse con los iraníes», anunció Trump en su red social. «Demasiado tiempo perdido en viajes y demasiado trabajo», justificó, en un cambio de opinión respecto a la víspera. «Además, hay mucha pelea interna y confusión sobre su liderazgo. Nadie, ni siquiera ellos, sabe quién está al mando. Además, tenemos todas las cartas y ellos no tienen ninguna. Si quieren hablar, ¡todo lo que tienen que hacer es llamar!».

Noticia relacionada

Enrique Serbeto

El plantón iraní y la cancelación de Trump retratan las dificultades del presidente de EE.UU. para impulsar negociaciones para un acuerdo con Irán que consiga su exigencia esencial: que Teherán renuncie a sus ambiciones nucleares. Pero es que por ahora EE.UU e Irán no han sido capaces ni de establecer las condiciones para la negociación. Lo que queda del régimen iraní exige que Trump levante el bloqueo naval a sus costas y puertos. Trump y su jefe militar, Pete Hegseth, el secretario de Defensa, han insistido en que el bloqueo se mantiene. La respuesta de Irán, por el momento, es no acudir a la mesa de negociación, por mucho que Trump caliente con sus mensajes la posibilidad de avances diplomáticos.
El presidente de EE.UU. lleva más de una semana anunciando nuevas conversaciones con Irán, después de que hace dos semanas fracasara la primera ronda de negociaciones en Pakistán. El pasado fin de semana, anunció a bombo y platillo que su vicepresidente, J. D. Vance, viajaría ese lunes a Islamabad. Trump ya había encomendado a Vance el liderazgo en la primera ronda y volvía colocarle este encargo complejo.
Pero Vance no viajó el lunes. Tampoco el martes, como insistió Trump en que haría. Y el miércoles, con las maletas listas y su avión en la pista de despegue, se quedó por fin en Washington. El presidente adujo entonces que el viaje a Pakistán se suspendía porque Irán no había respondido a su propuesta de acuerdo. Trump lo justificaba en que el Gobierno de Irán está «fracturado» y no es capaz de ofrecer una «respuesta unificada».

Esperanzas truncadas

Pero no tardó en convocar, una vez más, al optimismo. El viernes se conoció que Araghchi viajaría a Pakistán. La Casa Blanca reaccionó anunciando que Witkoff y Kushner acudirían también al escenario de las negociaciones. En este caso, Vance no viajaría porque Irán no mandaba a quien EE.UU. considera uno de los hombres fuertes después del descabezamiento que ha sufrido el régimen iraní, Mohamed Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento, y que actuó como interlocutor del vicepresidente estadounidense en la primera ronda de negociaciones en Islamabad.
Desde Washington se dio por segura la reunión. La portavoz de Trump aseguró a la prensa que los iraníes querían «hablar en persona» y que el presidente «siempre ha tenido la voluntad de dar una oportunidad a la diplomacia».
«Vamos a escucharles», dijo Leavitt, quien aseguró que «ha habido progresos en los dos últimos días» en los acercamientos de Irán. «Tenemos esperanza de que sea una conversación productiva y que, esperemos, mueva las negociaciones hacia un acuerdo», dijo.
Quienes no dieron pábulo a las conversaciones fueron los iraníes. Desde Teherán, se mantuvo que la visita de Araghchi era solo para una reunión bilateral con Pakistán, a quien entregaría una respuesta por escrito a la propuesta de EE.UU. Teherán no detalló, sin embargo, el contenido de esa respuesta.

Teherán ya había avisado de que el viaje de su ministro de Exteriores a Pakistán no era para reunirse con los negociadores de la Casa Blanca

El portavoz de Exteriores, Esmail Baghaei, advirtió en la mañana del sábado que no había planeado ningún encuentro con los estadounidenses en Pakistán, como acabó por ocurrir.
Tras su paso por Islamabad, Araghchi voló a Muscat, la capital de Omán, dentro de una pequeña gira que también le llevará a Moscú, donde buscará reforzar el apoyo de Rusia. «Todavía tenemos que ver si EE.UU. se toma la diplomacia en serio», defendió en un mensaje en redes sociales.
Tras la cancelación del viaje de sus negociadores, Trump aseguró que Irán entregó una nueva respuesta a su propuesta de acuerdo de paz. «Primero nos dieron un papel que era mejorable», dijo el presidente de EE.UU. desde Florida antes de tomar rumbo de regreso a Washington, donde el sábado por la noche -madrugada del domingo en España- tenía previsto protagonizar la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca. «Pero es interesante que en cuanto cancelé el viaje, en diez minutos, nos dieron otro papel que era mucho mejor», añadió Trump, que no quiso dar detalles de su contenido. «Han ofrecido mucho, pero no lo suficiente», dijo.
Por su parte, Araghchi aseguró que volverá a pasar por Pakistán este domingo, antes de viajar a su siguiente destino diplomático, Moscú.

Ucrania recuerda los 40 años de Chernóbil bajo la nube tóxica de la guerra con Rusia

Fueron 18 los días de silencio del Politburó soviético desde aquel 26 de abril de 1986. Hace 40 años, Mijaíl Gorbachov estaba a la cabeza del imperio rojo ya extinto. Cuatro días después de la explosión en el reactor 4, el viento había dispersado … la nube tóxica que trepaba desde la central nuclear Vladímir Ilich Lenin. Kiev y Minsk estaban en la trayectoria del aire venenoso. El tradicional desfile del primero de mayo se celebró de todas formas, ese fue el mandato del Kremlin. Los dirigentes de Moscú querían mostrar que todo iba bien. Y los kievitas poblaron las calles respirando aire contaminado. Cuando terminó la parada militar, los hijos y nietos de la nomenclatura fueron evacuados rápidamente en avión desde la capital de Ucrania. A pesar de los esfuerzos oficiales, los rumores eran ya inevitables.
Gorbachov se dirigió al mundo el 14 de mayo. Lo hizo por televisión en un discurso que no llegó a la media hora. El accidente, por fin, estaba confirmado. Veinte años después, el propio exlíder soviético escribía en un artículo de opinión que el accidente había sido un punto de inflexión. «Fue quizás la verdadera causa del colapso de la Unión Soviética cinco años después», confesó en 2006.

Una legión de «liquidadores» se conjuró para contener el desastre radiactivo que acechaba a toda Europa. Entre 600.000 y 800.000 personas se personaron allí, según el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (Unscear). Gracias a ellos, el cielo de Chernóbil volvió a ser casi seguro. Un tiempo al menos. Ese esfuerzo colectivo de hace cuatro décadas se ve otra vez amenazado por Moscú y su guerra a gran escala.

Noticia relacionada

En primera persona

Pablo M. Díez

En febrero de 2022, los sensores de radiación ucranianos registraron aumentos significativos en sus mediciones. Las pesadas columnas blindadas rusas que atravesaban la zona de exclusión removieron la radiación dormida. El área contaminada que se extiende por 2.600 kilómetros cuadrados en el territorio ucraniano quedó bajo ocupación de las fuerzas de Putin hasta el 31 de marzo. No estaba claro en ese momento si la planta atómica sería testigo directo de combates. Pero los invasores se prepararon para ello cavando trincheras en el Bosque Rojo, mientras removían la tierra envenenada.
El 9 de marzo, alrededor de las once de la mañana, la central nuclear se quedó sin energía. «Siguiendo el procedimiento, se pusieron en marcha los generadores diésel, y la planta funcionó con ellos durante casi seis días», explicó Oleksandr Hryhorash, jefe del departamento de control operativo de la central nuclear de Chernóbil, a la agencia estatal Ukrinform. «Fue un acto de terrorismo nuclear perpetrado por el Estado agresor, Rusia. Es muy lamentable que la comunidad internacional reaccionara con tanta debilidad, o, dicho de otro modo, que no reaccionara en absoluto», sostiene Hryhorash.

La abandonada ciudad de Prípiat, cerca de la planta atómica de Chernóbil.

(EFE)

Las consecuencias del peor accidente atómico de la historia no se disiparon 40 años después. «Ni una sola persona de Chernóbil goza de buena salud. Es una muerte a base de mil pequeños cortes», cuenta a la agencia Reuters Petro Hurin, de 76 años, uno de los liquidadores que sigue vivo para contarlo.

Sala de mandos del reactor número 4, donde tuvo lugar el peor accidente nuclear de la historia.

(AFP)

La explosión desplazó permanentemente a unas 350.000 personas. La potencia liberada el 26 de abril cerca de la fantasmal ciudad de Prípiat fue equivalente a 400 veces la bomba de Hiroshima. Ese día murieron dos personas. Semanas después, 28 más perdieron la vida por síndrome de radiación aguda. Con el tiempo se contabilizaron unas 4.000 muertes por cáncer entre los grupos más expuestos, según la Organización Mundial de la Salud.

Ataque ruso contra el sarcófago

Chernóbil se ha instalado en el imaginario colectivo en estos 40 años. Series, documentales, libros y reportajes periodísticos confeccionaron el diario de a bordo del desastre. Lejos de ser un problema zanjado, la guerra lanzada por Rusia enfila también la planta clausurada. El sarcófago que protege el reactor número 4 fue atacado directamente en febrero de 2025. Kiev asegura que el golpe del dron Shahed fue deliberado. El impacto abrió un agujero de 15 metros en la estructura que cubre la fuente de radiación. Desde 2024 se han detectado al menos 92 drones rusos a menos de cinco kilómetros de la instalación.

El interior del sarcófago de Chernóbil, construido para impedir que salga la radiación del reactor siniestrado.

(AFP)

En total, desde el inicio de la guerra se han detectado hasta 35 misiles hipersónicos Kinzhal volando cerca de la central, reveló esta semana Ruslan Kravchenko, fiscal general de Ucrania. «Estos lanzamientos no pueden explicarse por ninguna consideración militar. Es evidente que los vuelos sobre las instalaciones nucleares se realizan únicamente con fines de intimidación.»

«Los vuelos de misiles sobre las instalaciones nucleares se realizan únicamente con fines de intimidación»

Ruslan Kravchenko
Fiscal general de Ucrania

La lección más importante del desastre nuclear es que a los cielos no se les puede poner coto. No hay fronteras que valgan contra la radiación. Y en Ucrania, este capítulo está lejos de cerrarse. Como afirma el jefe del departamento de control operativo de la planta, «Chernóbil es nuestro pasado y nuestro futuro. El trabajo en esta central continuará durante al menos otros cien años.»

EE.UU. apresa un buque iraní en Ormuz, en medio de dudas sobre las negociaciones en Pakistán

El ejército de EE.UU. apresó este domingo un carguero con bandera de Irán en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz, en la primera interceptación de un barco iraní desde que comenzó el bloqueo naval de la Armada estadounidense. La operación militar arroja más dudas … sobre la posibilidad de un acuerdo inminente entre ambos países, a pesar de que Donald Trump anunció ese mismo día que una delegación estadounidense estará en Pakistán el lunes para una nueva ronda de conversaciones con los representantes de la teocracia iraní.
El apresamiento del barco iraní fue anunciado por el propio Trump en sus redes sociales. «Hoy, un carguero con bandera iraní llamado ‘Touska’, de casi 900 pies de eslora y con un peso casi tan grande como de un portaaviones, trató de atravesar nuestro bloqueo naval y no le fue bien», escribió el presidente de EE.UU. Trump detalló que la operación ocurrió en el Golfo de Omán, que los estadounidenses dieron advertencias al buque para que se detuviese y que los iraníes «no quisieron escuchar». El barco, cuyo viaje tenía origen en Malasia, fue interceptado por el destructor estadounidense ‘USS Spruance’, que hizo «un agujero en su sala de máquinas». «Ahora mismo, los marines tienen la custodia de la nave y el ‘Touska’ está bajo el régimen sancionador del Departamento del Tesoro por su historial de actividades ilegales», añadió.

La captura del barco iraní complica todavía más la situación en Ormuz, el paso marítimo que se ha convertido en la gran carta militar y estratégica de Irán en la guerra: el impacto económico global de su cierre -por aquí pasa una quinta parte del petróleo y del gas- es una de las pocas bazas negociadoras de Teherán. Y, de fondo, la operación militar cuestiona la posibilidad de un entendimiento inmediato entre EE.UU. e Irán, aunque solo sea para seguir negociando, antes de que acabe la tregua concedida por Trump este miércoles.

Noticia relacionada

Camila Acosta

Teherán no había confirmado este domingo por la noche su participación en las negociaciones en Pakistán, donde Trump ha mandado el mismo equipo que en la primera ronda, cerrada sin resultados positivos el pasado fin de semana: estará liderado por su vicepresidente, JD Vance, y por sus negociadores principales, su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner.
Al contrario, los medios estatales iraníes sostenía el domingo por la noche que el Gobierno del régimen iraní no tenía previsto participar en esas conversaciones, por mucho que Trump hubiera anunciado el envío de su delegación a Islamabad, la capital de Pakistán.
«Actualmente no hay planes para participar en la próxima ronda de conversaciones entre Irán y EE.UU.», dijo la emisora estatal IRIB, citando fuentes iraníes.
Las negociaciones ya venían tocadas por varios frentes, después de que el reciente acuerdo para una tregua de diez días entre Israel y el anuncio iraní de la reapertura de Ormuz calentaran la posibilidad del acuerdo entre Irán y EE.UU.. Trump llegó incluso a decir el viernes que se lograría «en uno o dos días» y que Irán había aceptado entregar su uranio enriquecido y renunciar al arma nuclear.
Pero la decisión de Trump de mantener su bloqueo naval en Ormuz llevó a Irán a volver a cerrar el estrecho. Los ataques iraníes del sábado a dos barcos han sido respondidos ahora con la captura estadounidense de su buque. Mientras tanto, en el Líbano la tregua muestra su fragilidad y los iraníes niegan de forma tajante que hayan aceptado entregar el uranio enriquecido.
Todo en medio de una atmósfera de reproches cruzados que no invita al optimismo: los iraníes acusan a EE.UU. de perseguir objetivos maximalistas, Trump amenaza a Teherán con bombardear sus infraestructuras civiles. Y el final de la tregua de Trump a Irán, que concluye este miércoles, se aproxima.

El exgeneral prorruso y euroescéptico Rumen Radev gana las elecciones legislativas en Bulgaria

El exgeneral prorruso y euroescéptico Rumen Radev habría ganado las elecciones legislativas celebradas este domingo en Bulgaria con hasta el 39% de los votos, según la encuesta a pie de urna de la agencia Alpha Research. De confirmarse en el recuento, sería una victoria clara, … pero insuficiente para gobernar en solitario. Otras encuestas dan a Bulgaria Progresista, la formación creada por Radev después de dimitir como jefe de Estado en enero, el 37,5 % y el 39,2 % de los votos.
El desencanto con la política y con la corrupción, además de la carestía de la vida, en el país más pobre de la Unión Europea (UE)y que ha tenido siete primeros ministros diferentes en los últimos cinco años, parece haberse volcado a favor de este líder de estilo autoritario. Tras la derrota del domingo pasado de Viktor Orbán en Hungría, Putin cuenta ahora con un hombre cercano menos en el seno de la UE. Durante su presidencia, ha mantenido la posición oficial de Bulgaria como miembro de la OTAN, pero se ha opuesto al envío directo de armas búlgaras a Ucrania.

De acuerdo a estas encuestas a pie de urna, el partido Vazrazhadane, de tendencia nacionalista, euroescéptica y prorrusa, habría obtenido apenas un 5% de los votos; mientras que Izquierda Unida (BSP), socialdemócrata tradicional, no entraría en el parlamento. Fuerzas más liberales y proeuorpeas como GERB-UDF y PP-DB, tampoco podrían sumar fuerzas para formar gobierno, una tarea que se presenta por lo tanto complicada. «Estamos preparados para ofrecer diferentes opciones para que Bulgaria tenga un gobierno estable», ha dicho Radev en sus primeras declaraciones tras el cierre de las urnas.

Noticia relacionada

Juan Ramón Rallo

«Dos cosas son seguras hasta ahora. Una es que estamos ganando las elecciones de forma convincente. La segunda es que formaremos un gobierno», ha declarado por su parte Anton Kutev, que ha recordado que «vinimos no porque queramos poder, sino para cambiar Bulgaria. La Unión que buscamos será la que nos permita formar un gobierno estable y reformar el Consejo Supremo Judicial para cambiar al Fiscal General. Estos son los puntos de partida. Si miramos la reforma judicial, no creo que GERB sea un posible socio, y el gobierno no durará mucho si no llevamos a cabo la reforma judicial».

Identidad propia

Cuando Rumen Radev apareció por primera vez en la escena política búlgara, fue descrito por analistas internacionales como un «presidente accidental». Era un general de las Fuerzas Aéreas, sin partido, sin aparato y sin ambición pública conocida, que ofrecía solamente la imagen de un liderazgo efectivo y aferrado a las tradiciones búlgaras, a la decencia y a la línea de mando. Ahora, una década después, su figura se ha convertido en uno de los ejes alrededor de los cuales gira la política del país. Su pensamiento, su idea de Bulgaria y su relación con Rusia han terminado convertidos en un proyecto político con identidad propia.
Nacido en 1963 en Dimitrovgrad, Radev creció en un entorno marcado por la disciplina y la movilidad social a través del mérito. Su carrera militar fue impecable: piloto de caza, comandante de base aérea, general de división y, finalmente, comandante de las Fuerzas Aéreas. Sus colegas lo describen como un hombre metódico, reservado y extremadamente exigente consigo mismo. Su formación en la Academia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Alabama, un detalle que suele recordarse para subrayar su familiaridad con estructuras militares occidentales, reforzó su reputación de profesional técnico, más que ideológico.

«Estamos preparados para ofrecer diferentes opciones para que Bulgaria tenga un gobierno estable», ha dicho Radev en sus primeras declaraciones

En 2016, aceptó ser candidato presidencial, lo hizo como independiente apoyado por el Partido Socialista, pero sin integrarse en él. Su discurso no encajaba del todo en las categorías tradicionales: hablaba de soberanía, de dignidad nacional, de instituciones limpias y de un Estado que no debía ser «ni satélite ni vasallo». Ese lenguaje, que algunos interpretaron como populista y otros como republicano en sentido clásico, comenzó a conectar sin embargo con un electorado cansado de la inestabilidad, hasta su dimisión el pasado enero.
Su programa gira constantemente en torno a la soberanía nacional. Para Radev, Bulgaria debe actuar como un Estado plenamente autónomo dentro de la UE y la OTAN, no como un actor subordinado. En sus intervenciones públicas insiste en que la integración europea no debe confundirse con obediencia automática. El segundo eje de su pensamiento político es la lucha contra la corrupción, un tema que ha marcado toda su presidencia.

Un proyecto regenerador
Rumen Radev dimitió como presidente de Bulgaria el pasado mes de enero por una combinación de crisis política interna, protestas masivas y el colapso del último gobierno. Las manifestaciones contra el proyecto de presupuestos de 2025 habían tumbado al gobierno anterior y dejaron al país bajo un ejecutivo interino, lo que agravó la inestabilidad institucional. Radev presentó su dimisión en ese contexto de vacío de poder y con la intención declarada de impulsar un nuevo proyecto político regenerador: «consenso antimafia». Ha prometido control estricto de todo el gasto público, auditorías exhaustivas de grandes contratos estatales, sanciones a contratistas que incumplan o entreguen mala calidad, registros públicos de empresas morosas, identificación de «intermediarios» que conectan intereses oligárquicos con instituciones y limitación de monopolios y precios de referencia en obras públicas.

Radev ha sido uno de los críticos más duros de los gobiernos de Boyko Borissov, a los que acusó repetidamente de capturar instituciones y de permitir redes de influencia oligárquica. Su enfrentamiento con el fiscal general Ivan Geshev reforzó su imagen de presidente dispuesto a desafiar estructuras de poder tradicionales. Para sus partidarios, fue símbolo de regeneración institucional; para sus detractores, fue una muestra de intervencionismo político. Su tercer pilar es su visión social del Estado. Aunque no se define como socialista, insiste en la desigualdad, las mejoras de los servicios públicos y la protección social.

María Corina Machado: «Me sorprendió la cantidad de españoles que vi en Madrid compartiendo nuestra causa»

María Corina Machado continúa su gira internacional con el objetivo de promover una transición política en Venezuela que ponga fin a la era chavista. Tras su reciente encuentro con la comunidad venezolana en la madrileña Puerta del Sol, la líder opositora recibe a ABC … antes de abandonar España. Durante la conversación, Machado aborda el papel de Estados Unidos frente a las Fuerzas Armadas venezolanas y su firme intención de regresar al país para culminar el cambio de gobierno.
—¿Cómo vivió el reencuentro con los venezolanos en la Puerta del Sol?

—Con mucha emoción. No te puedo decir que sorprendida, porque si algo hemos demostrado los venezolanos es que nos superamos a nosotros mismos. Lo que estamos viviendo ahora es una causa existencial y esa energía está presente en cada venezolano que encuentro. Quizás lo que más me sorprendió fue la cantidad de españoles que vi llenos de emoción y compartiendo nuestra causa.
—La cúpula militar, vital para el poder, es abiertamente chavista. ¿Cómo podría darse un acercamiento por su parte hacia una institución que la rechaza?
—A mí no me rechaza la institución, todo lo contrario; son algunas individualidades.

Noticia relacionada

Andrés Gerlotti Slusnys

—Pero son las que tienen el poder…
—Las Fuerzas Armadas [de Venezuela] fueron derrotadas el 3 de enero y, realmente, quien controla las Fuerzas Armadas hoy es el Gobierno de los Estados Unidos. Cada día son más quienes, no solamente en el sector militar sino en otros círculos cercanos al régimen, entienden que este es un proceso irreversible y que, por su propio bien, deben colaborar con una transición ordenada. Nosotros estamos dispuestos y decididos, así lo hemos dicho innumerables veces. Al final, cualquier transición para que sea sostenible requiere del apoyo y el acompañamiento de la sociedad venezolana. Hemos llegado aquí gracias a la gente. Aunque nos dijeron que era imposible organizar el movimiento, unir al país, las primarias, la defensa o soportar los meses de terror, aquí estamos. Solo un liderazgo en el cual la gente confíe será capaz de llevar adelante un proceso de negociación en el que hay que hacer concesiones. De modo que es en el propio interés de quienes hoy están con el régimen que en ese proceso de interlocución para una transición negociada participe la persona que más respeta y en quien más confía el pueblo de Venezuela.
—¿Ha habido o está previsto algún encuentro por su parte con el Gobierno de Delcy Rodríguez?
—No, en este momento.
—Si suena ahora el teléfono y es Delcy Rodríguez proponiendo un gobierno de coalición; entendiendo que en algún momento el chavismo y la oposición tendrán que coexistir. ¿Qué le diría?
—Todo depende de en qué condiciones se plantee este esquema. Si el propósito es postergar una elección y usarlo como una maniobra para dilatar la expresión de la voluntad popular, es algo que la sociedad venezolana no va a aceptar. Si hay disposición de hacer transformaciones y cambios reales para facilitar y agilizar un proceso electoral, el país lo verá con buenos ojos.
—¿Pero estaría dispuesta a una coalición como esa?
—Esa es mi respuesta.
—¿Qué tan cerca cree usted que está de lograr esas condiciones electorales?
—A partir del momento en que empecemos. Estamos muy cerca, pero hay que arrancar.
—Mientras la diplomacia avanza y se firman acuerdos internacionales, la crisis interna no cede. ¿Qué mensaje le envía a los venezolanos que aún no perciben beneficios reales?
—Los ciudadanos saben que un cambio real y sostenible solo es posible en un Estado con instituciones sólidas y orden constitucional, donde la ley ofrezca verdadero respaldo. Ese no es el caso actual de Venezuela. Quienes destruyeron el país, sus instituciones y a las familias, son los mismos que hoy se aferran al poder, cumpliendo instrucciones. Entendemos que estamos en las etapas iniciales de un proceso complejo, pero existe una urgencia vital. La situación económica es trágica y la profunda transformación que se requiere para mejorar la calidad de vida supera con creces lo que pueda hacer Delcy Rodríguez. Al final, es una cuestión de expectativas: la sociedad está dispuesta a sacrificarse si tiene la certeza de que hay un rumbo. De allí la importancia de lograr un calendario electoral con fechas definitivas.
—La política es cambiante. ¿Qué pasa si Trump, con tantos frentes abiertos, decide que el Gobierno de Delcy Rodríguez es el punto de llegada y no de partida?
—No es lo que ha dicho el Gobierno de Estados Unidos ni su secretario de Estado, quien ha reiterado de manera recurrente que esto es un plan de tres fases que no necesariamente son secuenciales, sino que pueden solaparse. De hecho, hace pocos días decía que ya se cumplió la primera fase. La tercera etapa, que es un proceso electoral, es lo que realmente garantizará la estabilidad y la paz en Venezuela. No hay otra respuesta.
—¿Cómo afectaría a Venezuela la caída del régimen cubano?
—Indiscutiblemente es algo que todos los demócratas del mundo anhelamos. Que cualquier régimen dictatorial vinculado al venezolano salga del poder es una gran ayuda. Sin embargo, yo creo que el régimen venezolano hoy no depende del cubano, pero, desde luego, la salida del régimen venezolano, en mi opinión, traería inmediatamente la caída del régimen cubano.
—Hay rumores de que el chavismo, para sortear las sanciones, convirtió el dinero del petróleo en bitcoin por ser difícil de rastrear. ¿Qué información tiene al respecto?
—Como todo en la tecnología, se puede usar para el bien o para el mal; eso depende obviamente de quién esté al frente de las iniciativas. Fíjese, después de años de ver cómo Hugo Chávez utilizó la tecnología para perseguir, infiltrar, espiar y mentir, nosotros logramos usarla para defender el ejercicio de la soberanía popular y demostrarle al mundo que habíamos ganado. Lo mismo ocurre con el bitcoin. Creo que es un mecanismo para democratizar el acceso a fondos seguros. Lo importante es cómo se diseñan los mecanismos de ejecución para limitar efectivamente los usos indebidos que perjudican la transparencia en una sociedad.
—El 9 de enero de 2025, el chavismo la detuvo y la soltó. Se habló de una «cartera azul» sobre la que hasta Nayib Bukele tuiteó. ¿Se puede saber qué había en ese bolso?
—No, porque algún día va a leer mis memorias y lo encontrará allí.
—Después de Madrid, ¿qué viene?
—Madrid ha sido un hito. Estamos iniciando un proceso de retorno que involucra a mucha gente, porque obviamente soy una de millones que queremos volver. Salí de Venezuela con objetivos ambiciosos y siento que los hemos ido cumpliendo, aunque todavía falta concluir algunos. Tengo que apresurarme porque quiero regresar a Venezuela habiendo terminado esa tarea que me propuse.
—¿Qué pensaría la María Corina treintañera que fundó Súmate, una ONG democrática, si alguien le dijera: «Este camino que empieza será muchísimo más difícil, pero conducirá a una victoria presidencial y a un premio Nobel de la Paz»?
—Es algo que he pensado muchas veces. Si allá por el 2001 o 2002, cuando comenzamos con Súmate, me hubieran dicho que faltaban 25 años, habría tomado las mismas decisiones. No sé si esa María Corina en ese momento habría arrancado con tanta energía. Pero la de hoy le dice: «Valió la pena y lo volvería a hacer». Esas son las maravillas de la vida; el futuro lo construyes tú, no está dado.
—Con todo lo que ha aprendido en este camino, ¿qué le diría a aquella joven?
—«Échale bolas» (échale narices).