León XIV convierte el desafío ético de la IA en una cuestión católica
La primera encíclica del Papa, en la que el Pontífice realiza un alegato firme a favor del control de la inteligencia artificial y de los posibles efectos nocivos que su desarrollo puede tener para la sociedad, ha sido acogida de forma positiva tanto por … el sector religioso como el tecnológico. Los expertos destacan el trabajo de León XIV a la hora de convertir el desafío de la IA en una cuestión católica.
Durante la presentación del texto, el cofundador de Anthropic Chris Olah reconoció que las empresas que están desarrollando esta tecnología no siempre actúan teniendo en cuenta el bien de la sociedad, por lo que apuntó que destacó la importancia de que surjan «críticos bien informados» que «no se dejen doblegar por los incentivos» y sean capaces de alzar la voz cuando cometan algún error.
El ejecutivo alertó -en línea con la encíclica- sobre el riesgo de que la inteligencia artificial genere un problema de desempleo «a gran escala». «Si eso sucede, apoyar a los desplazados (del mercado laboral) será un imperativo moral de proporciones históricas», apuntó el canadiense, sentado al lado del Papa durante la presentación. Efectivamente, en la obra León XIV avisa de que «la protección de las oportunidades de empleo y el papel insustituible del individuo deben seguir siendo la norma general» y que «la búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente puestos de trabajo».
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La defensa del trabajador realizada por el Pontífice ha sido del gusto de Ulises Cortés, catedrático de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Cataluña; que pone en valor la capacidad de León XIV para centrarse, directamente, «en las cosas importantes» sin dejarse absolutamente nada en el tintero. «Ha sabido centrar bien el tiro en los derechos humanos. La encíclica está muy bien enfocada en ese sentido», dice el docente.
Durante la presentación del texto, el cofundador de Anthropic Chris Olah reconoció que las empresas que están desarrollando esta tecnología no siempre actúan teniendo en cuenta el bien de la sociedad
«En la encíclica se deja claro que, a diferencia de lo que se suele decir, la tecnología no es neutra, sino que tiene la capacidad de adoptar la cara y las intenciones de aquel que la utiliza. Asimismo, se previene contra el peligro de que sea empleada para modificar los hábitos y los pensamientos de los usuarios o para el desarrollo de armas autónomas. Algo que resulta muy interesante», explica el experto.
Juan Ignacio Rouyet, profesor de IA en la Universidad Internacional de La Rioja y consultor senior en Eraneos se muestra algo más frío con el texto. Considera que el resultado es «correcto», porque, al final, «dice cosas que ya están desde hace tiempo consensuadas y son habituales a nivel ético», como la importancia de que el usuario no delegue la toma de decisiones en la máquinas o la importancia de que las empresas no sean las únicas que controlan la gobernanza.
«El matiz quizá es que lo hace desde una perspectiva católica», prosigue el experto. «En el texto parece que el Papa defiende la visión de la IA amplia, que es esa que sostiene que la inteligencia artificial puede superarnos en algunas capacidades, pero que los humanos siempre seremos algo más. Nos pide que seamos realistas, pero luchadores. Dice que todos debemos contribuir a construir la IA que beneficie a la humanidad sin caer en fatalismos ni en el pesimismo», zanja Rouyet.
«Hace falta que nos lo recuerden»
Por su parte, Juan Antonio Perteguer, patrono de la Fundación Vaticana RenAIssance, pone en valor las palabras del Papa en materia de gobernanza: «Lo más preocupante, como dice León, es que nos encontramos ante un cambio tecnológico que parece estar gobernado por unas pocas empresas, y esto requiere una revisión».
Perteguer destaca que la obra de Léon XIV pide al humano que reflexione sobre su situación actual y la relación que mantenemos con la tecnología: «No es una encíclica sobre la IA, sino sobre las personas. Nos pone a nosotros en el centro. Tampoco muestra miedo a la tecnología, solo pide que se la use en favor de la humanidad. Aunque muchos expertos lo hayan dicho anteriormente, hace falta que Roma nos lo recuerde». Y la Iglesia española está de acuerdo.
Precisamente, el arzobispo de Madrid, José Cobo, apuntó ayer en declaraciones a Servimedia que «vivimos en un tiempo donde hay grandes asuntos en los que la Iglesia y la fe piden dar una respuesta, en concreto en el campo de la de la tecnología». «(La encíclica) nos trae preguntas muy grandes: ¿cómo trabajamos por el bien común y cómo trabajamos por la dignidad humana? ¿Cómo vamos afrontar -desde lo más hondo y desde la tradición y la experiencia que tenemos los cristianos, que es la centralidad de la persona- las migraciones, la situación geopolítica en la que nos encontramos, la inteligencia artificial, la pobreza en nuestro mundo, la situación de guerra y de violencia en nuestro mundo? Son grandes retos y grandes interrogantes, pero tendremos que empezar a afrontarlos y habitarlos desde perspectivas como nos dice la encíclica».

