Publicado: mayo 26, 2026, 9:00 am
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La inteligencia artificial está llegando a todos los dispositivos posibles, a veces con sentido y otras muchas por pura obligación comercial. En auriculares, sin embargo, hay algo que encaja mejor de lo que parece. Al final, son un gadget que ya sirve para hablar, escuchar, llamar, aislarse del ruido o seguir una conversación. No obliga a adoptar otro cacharro más ni a cambiar demasiado los hábitos. Simplemente añaden una capa extra a algo que ya usamos.
Con esa idea se entienden mucho mejor los soundcore Liberty 5 Pro Max, los auriculares inalámbricos que Anker Innovations acaba de lanzar junto a un ambicioso estuche. No es solo una caja para cargarlos. Tiene pantalla AMOLED, micrófonos, funciones propias, grabadora de notas con IA y acceso directo a varias herramientas que convierten estos auriculares en algo más cercano a una pequeña herramienta de productividad que a unos simples TWS premium.
Después de usarlos durante varios días, mi conclusión ha cambiado respecto a la primera impresión. Al principio, la pantalla me parecía curiosa, pero más bien algo excesiva y un reclamo de marketing. Tras probar más a fondo la traducción, la grabación de notas y las llamadas, la lectura es distinta: la inteligencia artificial de estos auriculares no parece un adorno puesto ahí porque toca hablar de IA. Es, probablemente, su mayor valor. También es donde aparecen algunas de sus sombras.
Un estuche que quiere ser algo más que una caja
Lo primero que llama la atención de los Liberty 5 Pro Max no está en los auriculares, sino en el estuche. Es más grande que el de otros modelos, sí, pero también tiene más sentido cuando se entiende todo lo que lleva dentro. soundcore ha integrado una pantalla AMOLED de 1,78 pulgadas, micrófonos, botón físico, widgets, controles y funciones propias de IA.
El acabado del estuche está muy cuidado. Tiene un tacto suave, agradable en la mano, con ese brillo mate que busca transmitir sensación premium y lo consigue. El mecanismo de apertura, deslizando hacia arriba, es como un cofre del tesoro: descubres los auriculares de una forma más teatral que práctica, pero está resuelto con acierto y refuerza la sensación de producto bien hecho.
La pantalla también sorprende para bien. Se ve con nitidez para el tamaño que tiene, responde rápido al tacto y permite configurar accesos directos, cambiar widgets, consultar batería, controlar funciones de sonido o activar determinadas herramientas sin pasar siempre por el móvil. Desde esa pantalla se pueden gestionar funciones como sonido ambiental, brillo, efectos de sonido, Dolby Audio, traducción cara a cara, tomador de notas con IA, control de música, mejora de sonido con IA, conexión multipunto, cámara remota o búsqueda del dispositivo.
Al principio puede parecer una pantalla puesta para llamar la atención, pero usándola cobra sentido. No sustituye al móvil, ni falta que hace, pero sí funciona como una especie de ‘smartwatch aplicado a unos auriculares’. Un pequeño centro de control para acciones rápidas. Especialmente cuando se usa la grabadora de notas, donde el estuche deja de ser un accesorio y pasa a formar parte central del producto.
Eso también tiene una consecuencia: aquí importa más que de costumbre que el estuche tenga batería. En otros auriculares, si la funda se agota, pierdes carga extra y poco más. En estos Liberty 5 Pro Max, si la caja se queda sin energía, pierdes la pantalla, el botón físico y las funciones de IA más vistosas. La mayoría de opciones siguen estando disponibles desde la app, pero la experiencia ya no es la misma.
Y un pero del display: es un auténtico imán para las huellas. Incluso aunque lo acabes de limpiar, solo de deslizar el estuche para abrirlo se quedan marcas en la pantalla.
Ligeros, bien acabados, pero no perfectos en comodidad
Los auriculares son ligeros y bastante discretos. En el oído no llaman especialmente la atención y la calidad de construcción está a la altura de lo que se espera en un producto de este precio. El pack incluye varias puntas y aletas para ajustar mejor el encaje, algo importante porque soundcore recomienda probar distintos tamaños para mejorar comodidad, estabilidad, sonido y cancelación de ruido.
Aun así, la comodidad es uno de los puntos donde tengo más dudas. No son unos auriculares pesados, ni incómodos desde el primer minuto, pero después de un rato largo sí he notado cierta presión. En mi caso influye también que estoy muy acostumbrada a auriculares abiertos y eso hace que cada vez tolere peor los intraauriculares tradicionales. Pero más allá de esa preferencia personal, la forma alargada del auricular no termina de convencerme del todo y en jornadas largas acabo cansándome de llevarlos puestos.
Tampoco es el tipo de dispositivo con el que me iría a correr. Tienen resistencia IP55 al polvo y al agua, así que técnicamente están preparados para sudor o salpicaduras, pero por diseño y enfoque los veo más como auriculares de trabajo, llamadas, viajes y productividad que como compañeros de entrenamiento o incluso entretenimiento.
También me ha pasado alguna vez que la orientación de los auriculares resulta algo confusa, tanto al ponérmelos como al guardarlos en el estuche. No es un drama, pero sí una pequeña fricción en un producto que aspira a una experiencia premium.
Como punto positivo, el control por gestos va súper fluido.
La IA es lo que cambia el producto
La parte más interesante de estos Liberty 5 Pro Max no es que tengan IA, sino que algunas de esas funciones realmente funcionan muy bien. Y eso no siempre pasa.
La primera gran sorpresa ha sido la traducción. Hay un pequeño retraso, como es lógico, porque el sistema necesita escuchar, procesar y devolver el resultado. Pero la traducción que he probado ha sido muy buena, con sentido, contexto y una voz clara. No da la sensación de estar ante una demo torpe o una función experimental metida en una app para engordar la ficha técnica. Es una herramienta que, en determinados contextos, se puede usar de verdad.
soundcore ofrece traducción en tiempo real y traducción cara a cara desde la app. En el primer caso, está pensada para escuchar contenido en otro idioma durante más tiempo, como clases, conferencias o charlas. En el segundo, para una conversación entre dos personas, con el móvil y los auriculares repartiendo la reproducción de cada idioma.
La otra función diferencial es el tomador de notas con IA. Se puede activar desde la pantalla del estuche, con doble pulsación del botón físico de este o añadiéndolo como widget. La idea es sencilla: dejas el estuche grabando una reunión, una conversación o una explicación, después el audio se sincroniza con la app y desde ahí puedes generar transcripción, resumen y acciones.
En la práctica, esta función me parece una de las más potentes del producto. No solo por grabar, que eso lo hace cualquier móvil, sino por el flujo completo: grabar, pasar el audio al teléfono, transcribir, resumir, copiar la transcripción, copiar el resumen, exportar el audio o llevar ese material a otras plataformas. Para alguien que trabaja con reuniones, entrevistas, clases, presentaciones o contenidos hablados, esto tiene valor real.
Y aquí es donde los Liberty 5 Pro Max empiezan a justificar mejor su precio. No son unos auriculares pensados solo para escuchar música. Son unos auriculares para quienes ya usan herramientas de IA en su día a día, especialmente en la parte laboral, y quieren convertir audio en material útil: resúmenes de reuniones, textos, artículos, ideas, presentaciones o tareas.
Pero esa IA tiene letra pequeña
La IA de los Liberty 5 Pro Max funciona sorprendentemente bien, pero no vive dentro de los auriculares. Este matiz es importante.
El chip ANKER THUS tiene un papel clave en el procesamiento de audio, especialmente en llamadas, cancelación de ruido, separación de voz y mejora sonora. soundcore explica que los Liberty 5 Pro y Liberty 5 Pro Max combinan una matriz de 10 sensores —ocho micrófonos y dos sensores de conducción ósea— con este chip para aislar mejor la voz incluso en entornos ruidosos.
Pero la parte de lenguaje —transcripción, traducción, resúmenes o chatbot— depende de la nube. Según la información mostrada en la propia app durante las pruebas, estas funciones se apoyan en modelos de OpenAI, entre ellos GPT-4.1 y GPT-5.2. Eso explica en parte por qué los resultados son tan buenos, pero también introduce una dependencia clara: necesitas conexión a Internet.
Si no tienes conexión, te quedas sin traducción y sin transcripción. Al menos, el audio puede transferirse al teléfono, pero el procesamiento inteligente no se hace localmente.
El segundo matiz es el modelo de uso. Anker ofrece créditos diarios para funciones de IA y permite conseguir más mediante determinadas acciones dentro de la app. Pero si se usan estas herramientas con cierta intensidad —transcripciones largas, horas de traducción o conversación frecuente con el asistente— necesitas una cuota mensual, una suscripción. Es decir: más dinero aparte de los 249,99 euros que cuestan los Liberty 5 Pro Max.
Llamadas: mi madre es la prueba definitiva
Si hay una prueba poco técnica pero muy efectiva para valorar llamadas con auriculares, esa es llamar a alguien que se queja siempre que no hablas directamente desde el móvil. En mi caso, mi madre. Con muchos auriculares nota enseguida que hay más distancia, que entra aire, que la voz no es tan clara o que algo suena raro. Con estos Liberty 5 Pro Max no ha tenido inconvenientes.
Las llamadas se oyen muy bien y, sobre todo, me oyen muy bien. La voz llega limpia, natural y sin esa sensación de procesado artificial que a veces aparece cuando los algoritmos intentan eliminar demasiado ruido. La marca presume de llamadas ultranítidas y de un sistema apoyado en ocho micrófonos, sensores de conducción ósea y modelo de IA de red neuronal para separar la voz del ruido ambiente.
Una situación donde lo he notado especialmente es en el tren. Si entra una llamada rápida y no quieres hablar alto ni molestar, puedes susurrar un poco y aun así te entienden. Evidentemente, si vas a mantener una conversación larga en un vagón, lo educado es moverse a otro sitio. Pero para una llamada breve, esa capacidad de captar la voz incluso hablando bajo es muy práctica.
Sonido bueno, configurable y con muchas opciones
En sonido, los Liberty 5 Pro Max cumplen bien. No me han parecido unos auriculares pensados para impresionar por una escucha audiófila pura, pero sí ofrecen una experiencia sólida, agradable y muy configurable.
Los graves tienen presencia, las voces se escuchan claras y el conjunto está bastante equilibrado. Además, la app permite tocar mucho el sonido. Hay perfiles predefinidos para voces, bajos potentes, música relajante o escucha más equilibrada, además de opciones como Dolby Audio, LDAC y HearID 5.0, que crea un perfil personalizado a partir de una prueba auditiva.
soundcore añade además una función de mejora de sonido con IA que, según la marca, utiliza una red neuronal para reconstruir detalles perdidos por la compresión Bluetooth y recuperar hasta un 65 % de la calidad que normalmente se reduce en audio inalámbrico.
En la práctica, como siempre con este tipo de mejoras, el resultado depende mucho del contenido original, del códec, del ajuste elegido y de lo sensible que sea cada oído a estos procesamientos.
Cancelación correcta, aunque no es lo que más me ha sorprendido
soundcore también hace mucho énfasis en la cancelación activa de ruido. Los Liberty 5 Pro y Liberty 5 Pro Max incorporan Adaptive ANC 4.0, que según la marca procesa datos de audio hasta 384.000 veces por segundo para ajustar la cancelación en tiempo real en función del ruido exterior y del sonido residual dentro del oído.
Mi experiencia aquí es positiva, pero no tan entusiasta como en las llamadas o la IA. La cancelación de ruido funciona bien y es suficiente para el uso diario: calle, oficina, transporte, ruidos constantes. Ahora bien, no es el apartado que más me ha hecho levantar la ceja ni lo compararía con la sensación de aislamiento que dan algunos auriculares de diadema.
También es verdad que, personalmente, no suelo buscar una cancelación extremadamente profunda salvo en situaciones concretas como un avión o un tren. En el día a día prefiero conservar cierto contacto con el entorno. Para ese tipo de uso, los Liberty 5 Pro Max cumplen. El modo transparencia también funciona correctamente y la app permite cambiar entre cancelación, modo adaptativo, normal y transparencia.
Hay, eso sí, una función inteligente que conviene ajustar según el tipo de usuario: Easy Chat. Es el modo que detecta cuándo hablas, baja la música y activa la transparencia para que puedas escuchar lo que ocurre alrededor sin quitarte los auriculares. La idea es buena, porque evita tener que tocar controles cada vez que alguien te dice algo, pero conviene mencionar que es bastante sensible y eso no es siempre lo que buscas. Soy muy de ir tarareando por la calle cuando escucho música y más de una vez los auriculares han interpretado ese tarareo como si estuviera hablando. Resultado: la música se pausaba o bajaba y entraba el sonido exterior justo cuando yo no quería hablar con nadie, solo venirme arriba con la canción. No es un fallo grave, porque se puede desactivar desde la app, pero sí demuestra que algunas funciones inteligentes necesitan todavía cierto margen de ajuste para no volverse demasiado invasivas.
Batería: buena autonomía, pero ojo al estuche
Según soundcore, los Liberty 5 Pro Max ofrecen hasta 6,5 horas de reproducción con ANC activado y hasta 28 horas en total con el estuche. Con ANC desactivado, la guía oficial eleva la cifra hasta 12 horas por carga y 50 horas en total con la funda. También hay carga rápida (5 minutos pueden dar hasta 4 horas de reproducción) y el estuche admite carga inalámbrica.
En mi experiencia, la autonomía de los auriculares cumple bastante bien con lo prometido. El matiz está de nuevo en el estuche. Al tener pantalla, micrófonos y funciones propias, conviene llevarlo cargado. No solo porque sea el depósito de energía de los auriculares, sino porque buena parte de lo más interesante del producto pasa por él.
Una app necesaria, pero demasiado intrusiva
Para sacar partido a estos auriculares hay que usar la app de soundcore. Y no solo para ecualizar o actualizar firmware. La aplicación es necesaria para las funciones más diferenciales: traducción, tomador de notas, asistente, transcripción, resúmenes y gestión de créditos.
La experiencia básica es sencilla. Se configura sin demasiado problema, se navega bien y las funciones principales están localizables una vez entiendes dónde está cada cosa. Pero también se nota que no compras solo unos auriculares: entras en un ecosistema. Necesitas cuenta, permisos, conexión, créditos y una aplicación que quiere ser mucho más que un panel de ajustes.
Ahí es donde aparecen algunas fricciones. Hay secciones que se sienten menos premium, con dinámicas de créditos y recompensas que pueden resultar algo ajenas a un producto de 249 euros. No impiden usar bien los auriculares, pero sí restan algo de elegancia a una experiencia que por hardware y funciones aspira claramente a gama alta.
También hay un detalle técnico llamativo: para que todo funcione, auriculares y estuche tienen su propia lógica de conexión. Además de emparejar los auriculares, hay que entrar en la app y conectar el Liberty Pro Max Box como modo separado del estuche de carga. Funciona, pero rompe un poco esa magia de abrir, conectar y olvidarte.
Resumen
Los soundcore Liberty 5 Pro Max no son unos auriculares para cualquiera. Si lo único que quieres es escuchar música, tener buena cancelación de ruido y olvidarte de todo lo demás, hay opciones más directas, más cómodas o más centradas exclusivamente en sonido.
Pero si ya utilizas IA en tu día a día, especialmente para trabajar con audio, aquí hay algo mucho más interesante. Estos auriculares tienen sentido para quien graba reuniones, toma notas, resume conversaciones, prepara textos, convierte ideas habladas en material escrito o necesita traducción en tiempo real de forma ocasional. Es decir, para quien no ve la IA como una curiosidad, sino como una herramienta de trabajo. La otra cara es clara: todo eso exige aceptar nube, conexión, cuenta, créditos y una posible suscripción si se usan las funciones intensivamente.
Por eso los 249,99 euros que cuestan se entienden mejor con una condición: merecen la pena si vas a usar de verdad su capa de IA. Si esa parte te interesa poco, los Liberty 5 Pro Max pierden buena parte de su argumento. Si te interesa mucho, son uno de los intentos más convincentes que he probado de llevar la inteligencia artificial generativa a un dispositivo que, esta vez sí, parece un lugar natural para ella.
Valoración
Nota 8,5
Lo mejor
- La IA tiene utilidad real. La traducción sorprende por precisión y contexto y el tomador de notas puede ser realmente útil para trabajo, reuniones, entrevistas o clases.
- Las llamadas son excelentes. La voz llega clara, natural y limpia incluso en situaciones donde otros auriculares suelen fallar.
- El estuche no es solo postureo. La pantalla AMOLED, los widgets, el botón físico y los micrófonos lo convierten en parte central del producto.
- El sonido es bueno y muy configurable. Hay margen para adaptar la escucha al gusto de cada usuario.
- La propuesta es diferente. No son otros TWS premium más: intentan abrir una categoría entre audio, IA y productividad.
Lo peor
- La IA depende de la nube. Sin conexión, no hay traducción ni transcripción inteligente.
- El modelo de créditos/suscripción condiciona el valor. Si usas mucho las funciones avanzadas, probablemente acabarás pagando más.
- La comodidad no me ha convencido del todo. Son ligeros, pero en jornadas largas noto presión y fatiga.
- El estuche debe tener batería para aprovechar bien el producto. Ya no es solo una caja de carga: si se apaga, pierdes parte de la experiencia.
- La pantalla es un imán para las huellas. Incluso solo deslizando la tapa para abrila, se quedan marcas.
