Publicado: septiembre 12, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/socialdemocrata-andersson-lidera-encuestas-suecas-gracias-mano-20260911013242-nt.html
Los autobuses de una empresa de transporte, en el oeste de Suecia, han circulado durante la campaña electoral con el mensaje: «¿Echas de menos Mogadiscio? La asignación de retorno te ayudará a volver a casa». Eran anuncios pagados por los populistas de derechas Demócratas Suecos … (SD) y aludÃan al dinero que el Estado sueco paga a los extranjeros para que se vayan voluntariamente del paÃs: 31.000 euros al cambio por adulto, 2.250 por menor, 45.450 por pareja y 54.500 por familia. Más de 20 conductores de autobús somalÃes se dieron de baja.
La inmigración, junto a la amenaza rusa, ha sido el asunto central de la campaña electoral y SD ha destacado por su nivel de provocación con acciones como esta. Pero, lejos de mantener una posición frontalmente contraria, la socialdemócrata Magdalena Andersson ha endurecido también su postura y ha defendido que «Suecia necesita una polÃtica migratoria estricta y restrictiva», gracias a la que ha logrado consolidar su primer puesto en las encuestas.
«Fue el Partido Socialdemócrata junto con los Verdes quienes cambiaron la polÃtica migratoria en Suecia», ha reivindicado el giro tras la crisis de los refugiados, y ha argumentado, mitin tras mitin, que «la inmigración ha generado problemas de integración y de delincuencia», por lo que garantizó que con su formación «la inmigración no aumentará».
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RosalÃa Sánchez
Gracias a esta postura, siguiendo los pasos de la vecina danesa Mette Frederiksen, Andersson ha conseguido mantener a Socialdemokraterna, con cerca de un 30%, en el puesto de cabeza de las encuestas. SD figura en segundo lugar con un 19%; los Moderados de Ulf Kristersson en tercera posición, con un 18%; y, muy por detrás, cuatro partidos en torno al 7%: la izquierda de Vänsterpartiet, el centro de Centerpartiet, los verdes de Miljöpartiet y el centro-derecha de Kristdemokraterna.
De confirmarse estos resultados, la diferencia estrictamente numérica con respecto a 2022 serÃa mÃnima, pero la dinámica de bloques podrÃa cambiar. El centro ideológico capitalizarÃa un crecimiento combinado de tres puntos porcentuales, con hasta 15 representantes extra. La mayorÃa absoluta está fijada en 175 y la suma de los socialdemócratas (106), Vänsterpartiet (21) y Miljöpartiet (18) alcanzarÃa solamente los 145, pero quedan en el aire los 26 diputados que lograrÃa el Centerpartiet, partido opositor a Kristersson.
Para el bloque de la derecha, aunque Kristersson espera un aumento de votos de al menos el 3%, supone una pérdida de 17 escaños en conjunto. Y Centerpartiet, con la llave del Gobierno en su mano, es probable que se decante por un gabinete socialdemócrata para impedir que SD siga influyendo en la agenda de los moderados y no se consolide como partido de gobierno. Porque esa ha sido la gran novedad de la legislatura: la normalización de un partido anteriormente considerado antisistema.
Nacido en 1988 al rebufo de la ola de movimientos paranazis que surgieron en el centro y el norte de Europa a finales de siglo, y con un marcado ascenso casi tres décadas después, a raÃz de la crisis de los refugiados, ha formado parte desde 2022 del acuerdo de gobierno con los moderados, demócrata-cristianos y liberales. Ha trabajado bien con sus socios, desde fuera del gobierno, y con los de la OTAN, durante el proceso de adhesión de Suecia.
El próximo paso serÃa entrar a formar parte oficialmente del gobierno en Estocolmo. El lÃder del SD, Jimmie Ã…kesson, exigirÃa la mitad de todos los ministerios para su partido, incluidos tres de los cuatro más importantes y el de Migración, si se diera esa posibilidad. Sus socios le han prometido «negociaciones» y Ã…kesson está convencido de que será primer ministro sueco en 2030.
Andersson, dispuesta a negociar con todos excepto SD
Porque aunque sigan siendo los más votados, los socialdemócratas esperan su resultado más débil en más de 100 años. Andersson no pierde de vista la «cohesión» e intenta ir más allá de la polÃtica de bloques. Ofrece cooperar con todos, excepto con SD, sobre la base de tres principios: seguridad, prosperidad y cohesión. «En tiempos difÃciles, Suecia debe mantenerse unida. Nos negamos a aceptar que nuestro paÃs esté dividido y que se hagan diferencias entre personas», justifica su programa.
Pero estos cuatro años de acuerdo «Tidö» han polarizado socialmente a Suecia, con una de las tasas de desempleo más altas de la UE, unas datos de criminalidad de clanes inasumibles y una polÃtica de «reemigración» que ha obligado a SD a pedir disculpas y a los demócrata-cristianos a declarar su «arrepentimiento», después de que incluso adolescentes perfectamente integrados pero de padres extranjeros recibieran órdenes de deportación y las manifestaciones protestaran en las calles contra los excesos.
La implicación de SD en la tarea de gobierno no ha moderado ni reducido al partido, sino que ha aumentado su influencia en la agenda. El final del cordón sanitario que llegó con el acuerdo «Tidö» no ha supuesto el fin de la democracia, pero ha normalizado polÃticamente a la derecha más radical, ha aumentado su poder y ha cambiado en buena parte la cultura polÃtica sueca.
