Publicado: septiembre 11, 2026, 10:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/silencio-division-nueva-york-conmemora-dia-oscuro-20260911172721-nt.html
Algunos de los que sobrevivieron al derrumbe de las Torres Gemelas han recordado a este periódico en los últimos días un elemento imborrable y dramático de aquel 11 de septiembre de 2001: lo primero que se sintió tras el desplome del gran símbolo de … Nueva York fue un «silencio mortal».
Ese silencio ha regresado este viernes, 25 años después, al escenario principal del peor ataque sufrido por EE.UU. en su historia. Miles de familiares de víctimas, supervivientes, personal de emergencias y autoridades se reunieron en lo que fue la Zona Cero para honrar a sus muertos.
Es una ceremonia siempre solemne, donde el protagonismo lo tienen ese silencio, el nombre de las cerca de tres mil víctimas de los ataques terroristas islamistas y el recuerdo que les ofrecen sus familiares.
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Las voces de la tragedia
Javier Ansorena
Como cada año, la conmemoración estuvo marcada por los seis momentos de silencio, dedicados a los acontecimientos centrales de la tragedia. El primero a las 8.46 de la mañana, cuando el primer avión secuestrado por los terroristas se estrelló contra la Torre Norte. Un miembro del cuerpo de bomberos tocó la campana de plata, en pleno recogimiento de todos los que estaban en el espacio público que acoge el Memorial del 11S, las dos enormes fuentes excavadas sobre las huellas en las que se levantaban las Torres Gemelas.
El violonchelista Yo-Yo Ma hizo sonar su instrumento mientras comenzaba el acto central en el aniversario cada año: la lectura, por orden alfabético, de los caídos en el 11S. El primero, Gordon Aamoth, un joven banquero de inversión que trabaja en la planta 104 de la Torre Sur.
Ya se han confirmado más muertes por los cánceres y dolencias respiratorias derivadas de esa exposición que las del día del ataque
Los toques de campana se sucedieron desde entonces, en recuerdo del impacto de un segundo avión contra la Torre Sur (9.03 horas), el ataque con un tercer avión al Pentágono (9.37), el derrumbe de la Torre Sur (9.59), el desplome del avión que hacía el vuelo United Airlines 93 sobre una zona rural de Pensilvania (10.03) y el desplome de la Torre Norte (10.28). En este 25º aniversario, por primera vez, se ha incluido un séptimo toque de campana, para conmemorar ‘el otro 11S’: las víctimas de la exposición a gases nocivos durante los trabajos de rescate y de reconstrucción en la Zona Cero. Ya se han confirmado más muertes por los cánceres y dolencias respiratorias derivadas de esa exposición que las del día del ataque.
Solo la voz de los familiares
Durante toda la ceremonia, las únicas voces que se escucharon fueron la de los familiares de las víctimas, que leyeron los nombres de los muertos, en una letanía que se extendió durante varias horas.
Como en todos los aniversarios del 11S, hubo una gran representación de autoridades. Pero no hay lugar para los discursos, no hay lugar para voces que no sean las de los familiares de las víctimas. Es algo en lo que siempre ha insistido el Museo y Memorial Nacional del 11 de Septiembre, la entidad que organiza la ceremonia y en la que tienen protagonismo principal la comunidad de familiares de víctimas y supervivientes de la tragedia.
Donald Trump, presidente de EE.UU., tenía pensado en un principio acudir al aniversario en Nueva York, su ciudad de nacimiento, donde hizo fortuna y residía en el momento de los ataques y donde fallecieron la gran mayoría de las víctimas. Pero finalmente optó por presidir la celebración en el Pentágono donde, en medio de una campaña electoral en la que sus aliados republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso, sí pudo dar un discurso.
Frente a la solemnidad en Nueva York, Trump defendió su gestión de la guerra de Irán, cuyas repercusiones económicas han desplomado su popularidad, y calificó al régimen de Teherán como «el patrocinador número uno del terrorismo» e insistió en que «no pueden obtener armas nucleares».
El discurso de Trump sonaba en el Pentágono mientras en Nueva York seguía la lectura de nombres de víctimas por parte de los familiares. Se leían por turnos, entre familiares elegidos por sorteo. La mayoría acababa su parte de lectura con un recuerdo a su fallecido. «Sigue cuidando de nosotros cada día», decía un hermano de una víctima. «Eres el mejor tío, aunque nunca te conocí, lamento no haber podido jugar a baloncesto contigo», decía un sobrino. «Siempre serás el número uno en mi corazón», sollozaba una viuda. Lo más repetido: «Nunca os olvidaremos». Pero algunos también aprovecharon su espacio para hacer exigencias a los políticos. Por ejemplo, al propio Trump, aunque no estuviera allí. «Presidente Trump, usted es nuestra última esperanza», dijo el sobrino de una víctima. «Desclasifique los documentos que implican a Arabia Saudí, para que lo que queda de los familiares de las víctimas lo puedan ver en vida».
«Presidente Trump, usted es nuestra última esperanza. Desclasifique los documentos que implican a Arabia Saudí, para que lo que queda de los familiares de las víctimas lo puedan ver en vida»
Sobrino de una de las víctimas del 11S
Una relación basada en mentiras
Esta es una reclamación de parte de la comunidad de familiares del 11S. Terry Strada, presidenta de 9/11 Families United, una de las principales asociaciones de familiares de víctimas, ha asegurado a este periódico que la relación entre EE.UU. y Arabia Saudí «está basada en las mentiras del 11S» y es parte de una demanda que avanza para conseguir transparencia sobre el papel de los saudíes en el apoyo a los atentados. Pero ocurre en un momento de fortalecimiento de las relaciones entre la Arabia Saudí y la Administración Trump, además de los negocios multimillonarios que han florecido por parte de la familia del presidente en el país del Golfo.
En la ceremonia de Nueva York sí estuvo el vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance, además de todos los expresidentes en vida, acompañados de sus esposas: George W. Bush, el presidente de EE.UU. durante los ataques y que emprendió la controvertida ‘Guerra al Terror’ como respuesta; su antecesor, Bill Clinton; y los otros dos presidentes demócratas desde entonces: Barack Obama y Joe Biden.
Biden, Bush y Vance compartieron tribuna.
(AFP)
También estuvieron presentes muchas otras autoridades. Todos los ojos estaban puestos sobre el actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Muchos familiares de víctimas habían exigido a Mamdani, el primer alcalde musulmán de la principal ciudad de EE.UU., que no se persentara en el aniversario. Una petición en Change.org, iniciada por un viudo del 11S, había recabado cerca de 110.000 firmas. Y Rudy Giuliani, el que fuera alcalde de Nueva York durante los ataques, le atacó esta semana con acusaciones de que Mamdani «apoya de forma directa al movimiento que mató a vuestros hijos», en referencia a los familiares del 11S.
Mamdani insistió en que acudiría a la ceremonia y que la atención debería estar puesta en las víctimas y en sus familiares. Pese a la polémica, se pudo ver a Giuliani y Mamdani saludarse, darse la mano e intercambiar unas palabras antes del comienzo de la ceremonia. Fue un pequeño recuerdo de la unidad nacional que surgió en EE.UU. tras el 11S y que, 25 años después, es poco más que un recuerdo, con un país más dividido que nunca.
