Publicado: mayo 26, 2026, 8:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/muerte-henry-nowak-estudiante-britanico-apunalado-joven-20260526143217-nt.html
Henry Nowak tenía 18 años y estudiaba en la Universidad de Southampton. La noche del pasado 3 de diciembre regresaba caminando a su alojamiento universitario cuando se cruzó con Vickrum Digwa en una calle frecuentada por estudiantes. Menos de una hora después moriría desangrado tras … sufrir varias puñaladas en un episodio que hoy ocupa el centro de una de las controversias políticas más sensibles del Reino Unido actual.
Digwa, de 23 años, está siendo juzgado en un tribunal de Southampton acusado de asesinato y de portar un cuchillo en público, mientras que su madre, Kiran Kaur, de 53 años, también está procesada por presuntamente haber retirado el arma del lugar de los hechos.
El caso ha trascendido el ámbito judicial porque combina algunos de los elementos más inflamables del debate público británico contemporáneo: violencia callejera, inmigración, racismo, religión, redes sociales y acusaciones de doble rasero a la Policía. La controversia estalló definitivamente cuando trascendió que los primeros agentes que acudieron al lugar esposaron inicialmente a la víctima antes de auxiliarla por sus heridas, que resultaron mortales.
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Enric Bonet
Según la Fiscalía, Nowak caminaba de vuelta a su residencia universitaria cuando se cruzó con Digwa cerca de la medianoche. El fiscal Nicholas Lobbenberg explicó ante el jurado que el acusado portaba un cuchillo de 21 centímetros de hoja, y sostiene que Digwa apuñaló al estudiante y lo persiguió mientras trataba de escapar. La autopsia concluyó que sufrió varias heridas de arma blanca, incluida una lesión mortal en el pecho, además de cortes en las piernas y en la mandíbula. La Fiscalía sostiene además que el teléfono móvil de la víctima apareció posteriormente en el bolsillo del acusado.
Digwa declaró ante el jurado que Nowak parecía ebrio, que chocó con él y que le dirigió insultos racistas antes de golpearle y arrancarle el turbante tradicional sij. Según su relato, actuó en defensa propia al apuñalar a Nowak en la parte posterior de las piernas para defenderse y aseguró que no fue consciente en aquel momento de haber causado una herida mortal en el pecho.
La complejidad jurídica del caso aumentó cuando el juez William Mousley indicó al jurado que debía considerar no solo el cargo de asesinato, sino también una acusación alternativa de homicidio involuntario. El magistrado explicó que una persona no es culpable de asesinato si no tuvo intención de matar ni de causar daños graves, aunque sí podría existir homicidio si provocó la muerte mediante un acto que cualquier persona razonable habría entendido como peligroso. Digwa niega los cargos.
Polémica actuación policial
Sin embargo, el aspecto que ha transformado el caso en una tormenta política no se refiere únicamente al apuñalamiento, sino a la actuación policial posterior. Durante el juicio trascendió que los primeros agentes que llegaron al lugar esposaron al estudiante después de ser llamados por una pelea y posibles insultos racistas proferidos durante el altercado. Solo después, cuando comprobaron la gravedad de las heridas, comenzaron los primeros auxilios, pero el estudiante murió poco después.
Desde algunos sectores se ha denunciado, en este caso como en otros, el doble rasero policial dependiendo del origen racial, religioso o ideológico de los implicados. Robert Jenrick, diputado de Reform UK, llevó el caso al Parlamento británico y acusó a la Policía de priorizar una denuncia de insultos racistas sobre la asistencia médica urgente a la víctima.
La controversia se amplificó todavía más cuando Elon Musk intervino públicamente desde X y se ofreció a financiar una posible demanda civil contra la Policía británica. El empresario mantiene desde hace tiempo una confrontación abierta con el Gobierno laborista británico sobre inmigración, libertad de expresión y regulación digital, y ha utilizado repetidamente su plataforma para denunciar supuestos ejemplos de parcialidad institucional.
«Two-tier policing», la denuncia que politiza el ‘caso Nowak’
El concepto aparece desde hace años en el debate británico, pero el crimen de Henry Nowak lo ha devuelto al centro de la discusión pública. «Two-tier policing», literalmente «Policía de dos niveles», es la expresión utilizada por algunos sectores para denunciar el supuesto trato desigual de las fuerzas de seguridad dependiendo del origen racial, religioso o ideológico de los implicados.
Quienes sostienen esta idea aseguran que la Policía británica actúa con especial cautela en casos que afectan a minorías étnicas o religiosas por miedo al impacto político y mediático de ser acusada de racismo o xenofobia. Sus detractores responden que el término se ha convertido en un eslogan político utilizado para desacreditar políticas antidiscriminatorias y alimentar la polarización cultural.
El caso Nowak ha encajado perfectamente en ese clima porque combina varios elementos extremadamente sensibles en el Reino Unido: un estudiante blanco muerto, un acusado sij que asegura haber sufrido insultos racistas y una actuación policial bajo escrutinio público. Elon Musk, muy activo desde hace meses en debates sobre inmigración y libertad de expresión en Reino Unido, amplificó el caso desde X, donde abundan las cuentas que denuncian supuestos ejemplos de parcialidad institucional.
El caso de Nowak se ha mezclado además con otros episodios recientes que han encendido el debate sobre inmigración y multiculturalismo.
Agresiones a cuerpos policiales
Uno de estos es el altercado ocurrido en el aeropuerto de Mánchester en julio de 2024, que comenzó cuando dos hermanos se enfrentaron violentamente a varios agentes en la terminal, en un incidente que dejó incluso a una policía con la nariz rota. La polémica explotó después de que se viralizaran vídeos en los que aparece un agente armado golpeando a uno de los sospechosos mientras estaba en el suelo. Las imágenes provocaron acusaciones inmediatas de brutalidad, pero los sindicatos policiales y otros sectores insistieron en que los vídeos mostraban solo los últimos segundos de un enfrentamiento en el que varios agentes habían sido atacados de forma muy violenta, y que salieron a la luz en otros vídeos.
En el primer juicio celebrado en 2025, Mohamed Fahir Amaaz fue condenado por agredir a dos policías y a un civil, pero el jurado no logró alcanzar un veredicto sobre las acusaciones más graves relacionadas con la agresión a un agente en la que estaba implicado también el otro hermano, Mohamed Amaad. Eso obligó a celebrar un nuevo juicio en 2026. Sin embargo, hace apenas unos días, el segundo jurado volvió a fracasar en alcanzar un acuerdo. Jurídicamente eso no equivale a una absolución ni a una condena, significa que no hubo mayoría suficiente para declarar culpables o inocentes a los acusados respecto a esos cargos concretos. Ahora, la Fiscalía británica debe decidir si intenta un tercer juicio o si abandona definitivamente esas acusaciones en una vista este viernes.
