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Merz, el «canciller de papel» tras un año al frente de Alemania

Apenas puso un pie en la Cancillería de Berlín, el 6 de mayo de 2025, Friedrich Merz quiso visitar el sótano, las salas técnicas y de crisis del edificio. Fuera de agenda y antes incluso de reunirse con varios jefes de departamento, pidió ser … llevado al nivel subterráneo, en el que se encuentra el Lagezentrum, el centro de gestión de crisis del Gobierno federal. De alguna forma, debía intuir lo que se le venía encima.
Después comenzó a tomar decisiones con las que mostraba un nuevo orden de prioridades: seguridad, gestión pragmática y ruptura con el estilo más colegiado de gobiernos anteriores. La palabra clave era «rapidez», tanto en la reestructuración de la Cancillería y sus mensajes al exterior como en sus sesiones de trabajo con sus socios de coalición, los socialdemócratas del SPD, con los que esperaba implementar una ambiciosa agenda de reformas.

Pero un año después, aquel fuerte impulso de gobierno está lejos de dar sus frutos. Merz pasa por su hora más baja, tanto en el exterior como de puertas adentro, encadenado por un contexto geopolítico y económico hostil, situado en el centro de la diana de numerosas críticas, también internas, que censuran su falta de eficacia. La oposición, la ultraderecha de AfD, se refiere a él como ‘Kanzler aus Papier’ (canciller de papel).

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Rosalía Sánchez

El último gran error que le atribuyen sus detractores fueron las declaraciones de la semana pasada, durante una visita a un colegio de secundaria. En una conversación informal con los alumnos reconoció abiertamente que Washington «no tiene una estrategia de salida» en Irán y que, de las fallidas negociaciones, «Irán está humillando a toda una nación». En sólo dos frases, se cargó todo un año de intenso trabajo diplomático y cálculo en las complicadísimas relaciones con la Administración Trump.
«Honestamente, no creo que se pueda decir que el responsable del caos en las relaciones con Estados Unidos sea Friedrich Merz», decía este martes en conversación con corresponsales en Berlín su biógrafo, Daniel Goffart, que subrayaba que «las relaciones trasatlánticas constituyen parte esencial de sus ideas políticas y de su biografía, ha trabajado para empresas americanas, con importantes contactos profesionales y personales en Estados Unidos». Goffart recuerda los complicados equilibrios que Merz se ha esforzado por mantener para preservarlas y defiende también su estilo.
«Él es así. Los alemanes le votaron porque habla claro, dice lo que es. Es cierto que ha debido hacer un trabajo de adaptación, porque ya no es el líder de la oposición sino el canciller federal, pero tampoco debe dejar de ser él mismo», defiende Goffart. Sin embargo, reconoce que podría haberse ahorrado provocaciones gratuitas, como que las pensiones alemanas serán en adelante una «cobertura básica» en la vejez. «Tiene una buena presencia en Bruselas, donde ha abogado por hacer todo lo posible por la relación trasatlántica, pero no de rodillas» y donde, sin embargo, se ve de manos atadas por la incapacidad de Macron y su efecto de parálisis en el eje francoalemán.

«Merz tiene una buena presencia en Bruselas, donde ha abogado por hacer todo lo posible por la relación trasatlántica, pero no de rodillas»

Daniel Goffart
Biógrafo de Friedrich Merz

Frustración con Macron

«En la Cancillería hay auténtica frustración por el hecho de que París no respaldase la propuesta de utilizar los fondos rusos congelados para ayudar a Ucrania, por el hecho de que intentase parar el acuerdo Mercosur en el último minuto y por el fracaso del proyecto FCAS de defensa», añade, «y todo ello procede de la debilidad extrema de Macron, un factor externo sobre el que Merz no tiene control».
En casa, Merz sufre también la debilidad de sus socios de coalición. El SPD cae hasta el 12% en las encuestas, a escala federal, y aunque hay una fiel relación de mutuo apoyo entre Merz y el líder socialdemócrata, Lars Klingbeil, la mayor parte del partido, más a la izquierda, hace lo posible por ralentizar las reformas. Los socialdemócratas Lars Klingbeil, como ministro de Finanzas, y Bärbel Bas, como ministra de Asuntos Sociales, ocupan dos cargos clave y no se ponen de acuerdo entre ellos para lanzar las reformas con las que Merz espera reposicionar la economía alemana. Pero incluso desde dentro de su partido, la Unión Cristianodemócrata, están criticando las verdades incómodas de Merz.

«Si se diera el escenario catastrófico de ruptura de la coalición, Merz jamás trabajará con AfD»

Daniel Goffart
Biógrafo de Friedrich Merz

«Sabe que en un país próspero no crece el populismo ni los extremos y que la clave es la economía», sugiere Goffart, afirma respecto a la presión que intenta contener por la derecha. La ultraderecha antieuropea y prorrusa de AfD es la más votada en las encuestas y Merz se mantiene firme en su cordón sanitario. «Si se diera el escenario catastrófico de ruptura de la coalición, Merz convocaría elecciones y seguramente ni él ni Klingbeil serían ya los candidatos. Lo que decidiese después la CDU no lo se, pero Merz jamás trabajará con AfD», garantiza.

Éxitos en seguridad, defensa y refugiados

Una rápida encuesta no representativa, en los andenes de la Hauptbahnhof de Berlín, señala la deuda pública como lo que los alemanes más reprochan a su canciller. «Llegó diciendo que iba a terminar con la deuda y ha hecho más deuda que ninguno otro, es una estafa», critica Terese, recién llegada de Heidelbwerg. «Está gastando y gastando, mientras la economía no remonta», dice también Sigmar, rumbo a Hamburgo. La satisfacción es, sin embargo, mayoritaria si se menciona la seguridad, la reducción de solicitudes de asilo y la defensa: «Está poniendo orden», resume Selene, dependienta de una panadería en la misma estación.

Publicado: mayo 5, 2026, 8:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/merz-encadenado-20260505012803-nt.html

Apenas puso un pie en la Cancillería de Berlín, el 6 de mayo de 2025, Friedrich Merz quiso visitar el sótano, las salas técnicas y de crisis del edificio. Fuera de agenda y antes incluso de reunirse con varios jefes de departamento, pidió ser llevado al nivel subterráneo, en el que se encuentra el Lagezentrum, el centro de gestión de crisis del Gobierno federal. De alguna forma, debía intuir lo que se le venía encima.

Después comenzó a tomar decisiones con las que mostraba un nuevo orden de prioridades: seguridad, gestión pragmática y ruptura con el estilo más colegiado de gobiernos anteriores. La palabra clave era «rapidez», tanto en la reestructuración de la Cancillería y sus mensajes al exterior como en sus sesiones de trabajo con sus socios de coalición, los socialdemócratas del SPD, con los que esperaba implementar una ambiciosa agenda de reformas.

Pero un año después, aquel fuerte impulso de gobierno está lejos de dar sus frutos. Merz pasa por su hora más baja, tanto en el exterior como de puertas adentro, encadenado por un contexto geopolítico y económico hostil, situado en el centro de la diana de numerosas críticas, también internas, que censuran su falta de eficacia. La oposición, la ultraderecha de AfD, se refiere a él como ‘Kanzler aus Papier’ (canciller de papel).

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  • Rosalía Sánchez

El último gran error que le atribuyen sus detractores fueron las declaraciones de la semana pasada, durante una visita a un colegio de secundaria. En una conversación informal con los alumnos reconoció abiertamente que Washington «no tiene una estrategia de salida» en Irán y que, de las fallidas negociaciones, «Irán está humillando a toda una nación». En sólo dos frases, se cargó todo un año de intenso trabajo diplomático y cálculo en las complicadísimas relaciones con la Administración Trump.

«Honestamente, no creo que se pueda decir que el responsable del caos en las relaciones con Estados Unidos sea Friedrich Merz», decía este martes en conversación con corresponsales en Berlín su biógrafo, Daniel Goffart, que subrayaba que «las relaciones trasatlánticas constituyen parte esencial de sus ideas políticas y de su biografía, ha trabajado para empresas americanas, con importantes contactos profesionales y personales en Estados Unidos». Goffart recuerda los complicados equilibrios que Merz se ha esforzado por mantener para preservarlas y defiende también su estilo.

«Él es así. Los alemanes le votaron porque habla claro, dice lo que es. Es cierto que ha debido hacer un trabajo de adaptación, porque ya no es el líder de la oposición sino el canciller federal, pero tampoco debe dejar de ser él mismo», defiende Goffart. Sin embargo, reconoce que podría haberse ahorrado provocaciones gratuitas, como que las pensiones alemanas serán en adelante una «cobertura básica» en la vejez. «Tiene una buena presencia en Bruselas, donde ha abogado por hacer todo lo posible por la relación trasatlántica, pero no de rodillas» y donde, sin embargo, se ve de manos atadas por la incapacidad de Macron y su efecto de parálisis en el eje francoalemán.

«Merz tiene una buena presencia en Bruselas, donde ha abogado por hacer todo lo posible por la relación trasatlántica, pero no de rodillas»

Daniel Goffart

Biógrafo de Friedrich Merz

Frustración con Macron

«En la Cancillería hay auténtica frustración por el hecho de que París no respaldase la propuesta de utilizar los fondos rusos congelados para ayudar a Ucrania, por el hecho de que intentase parar el acuerdo Mercosur en el último minuto y por el fracaso del proyecto FCAS de defensa», añade, «y todo ello procede de la debilidad extrema de Macron, un factor externo sobre el que Merz no tiene control».

En casa, Merz sufre también la debilidad de sus socios de coalición. El SPD cae hasta el 12% en las encuestas, a escala federal, y aunque hay una fiel relación de mutuo apoyo entre Merz y el líder socialdemócrata, Lars Klingbeil, la mayor parte del partido, más a la izquierda, hace lo posible por ralentizar las reformas. Los socialdemócratas Lars Klingbeil, como ministro de Finanzas, y Bärbel Bas, como ministra de Asuntos Sociales, ocupan dos cargos clave y no se ponen de acuerdo entre ellos para lanzar las reformas con las que Merz espera reposicionar la economía alemana. Pero incluso desde dentro de su partido, la Unión Cristianodemócrata, están criticando las verdades incómodas de Merz.

«Si se diera el escenario catastrófico de ruptura de la coalición, Merz jamás trabajará con AfD»

Daniel Goffart

Biógrafo de Friedrich Merz

«Sabe que en un país próspero no crece el populismo ni los extremos y que la clave es la economía», sugiere Goffart, afirma respecto a la presión que intenta contener por la derecha. La ultraderecha antieuropea y prorrusa de AfD es la más votada en las encuestas y Merz se mantiene firme en su cordón sanitario. «Si se diera el escenario catastrófico de ruptura de la coalición, Merz convocaría elecciones y seguramente ni él ni Klingbeil serían ya los candidatos. Lo que decidiese después la CDU no lo se, pero Merz jamás trabajará con AfD», garantiza.

Éxitos en seguridad, defensa y refugiados

Una rápida encuesta no representativa, en los andenes de la Hauptbahnhof de Berlín, señala la deuda pública como lo que los alemanes más reprochan a su canciller. «Llegó diciendo que iba a terminar con la deuda y ha hecho más deuda que ninguno otro, es una estafa», critica Terese, recién llegada de Heidelbwerg. «Está gastando y gastando, mientras la economía no remonta», dice también Sigmar, rumbo a Hamburgo. La satisfacción es, sin embargo, mayoritaria si se menciona la seguridad, la reducción de solicitudes de asilo y la defensa: «Está poniendo orden», resume Selene, dependienta de una panadería en la misma estación.

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