¿Será el automóvil una computadora que se mueve por las calles?

“El ‘momento iPhone’ no es aún una realidad, pero es fácil imaginar cómo serán los vehículos en un futuro: eléctricos, autónomos, seguramente conectados a Internet y compartidos, más que propiedad de alguien”, dicen los expertos.

En las últimas grandes ferias de tecnología en el mundo, las principales marcas de vehículos han estado robándoles el protagonismo a los fabricantes de celulares, computadores y gadgets. ¿La razón? De unos años para acá, existe la idea de que la tecnología también revolucionará esta industria que muchos consideran anquilosada en el tiempo.

Y aunque el carro eléctrico todavía se encuentra en una fase beta, cada vez está más afianzada la idea de que “lo que pasó en la industria móvil con el ‘smartphone’ está por suceder con el sector automotor”.

De hecho, hace poco el Financial Times se preguntaba si las marcas premium alemanas y los grandes fabricantes serán capaces de superar una coyuntura llena de retos que los está obligando a despedir empleados, cerrar plantas y anunciar grandes inversiones para ‘electrificar’ sus vehículos y desarrollar la conducción autónoma.

“El ‘momento iPhone’ no es aún una realidad, pero es fácil imaginar cómo serán los vehículos en un futuro: eléctricos, autónomos, seguramente conectados a Internet y compartidos, más que propiedad de alguien”.

Y aunque muchos lo siguen considerando un ‘bocazas’ y prepotente, no es exagerado afirmar que Elon Musk, el cofundador y CEO de Tesla, está jugando el rol de “disruptor” y se ha convertido en una verdadera amenaza para Detroit (la meca de la industria en Estados Unidos) y los principales fabricantes.

Elogiado por algunos, criticado por sus malquerientes, Musk no es un CEO tradicional. En su época de estudiante tuvo la oportunidad de hacer una pasantía en un banco canadiense, donde la gran lección que aprendió -según su biógrafo, Ashlee Vance- fue que los banqueros son “ricos y estúpidos”, porque se limitaban a imitar lo que hacía todo el mundo.

“Si los demás se tirasen por un puente, ellos también lo harían”, decía Musk en un momento (los años 90) en el que tenía en la mira un sector que a su juicio era lento para adoptar el cambio tecnológico y, por ende, susceptible de la temida disrupción.

Y aunque Musk terminó cofundando Paypal, que posteriormente fue vendida a eBay en US$1.500 millones, a la larga su atención se dirigió al espacio y al sector automotor, donde muchos consideran que ha conseguido fabricar el equivalente automovilístico del iPhone.

¿Está llamado a convertirse el vehículo en una especie de computadora que se mueve por las calles, de manera autónoma, y está definido por software y es impulsado por electricidad?

“En un futuro no muy distante, estará prohibido que la gente maneje los vehículos. Usted no puede tener a un ser humano conduciendo una ‘máquina de la muerte’ de 1 tonelada”, suele repetir Musk, al subrayar la visión de Silicon Valley: “El vehículo va a ser una especie de computadora que se mueve por las calles y estará definido por el software que usa”.