Publicado: julio 6, 2026, 10:15 pm
Fuente de la noticia : https://www.abc.es/salud/subvencionar-reproduccion-asistida-llegar-triplicar-numero-bebes-20260706024701-nt.html
Hasta ahora, el debate sobre el acceso a las técnicas de reproducción asistida se ha centrado en los límites de edad o en las listas de espera de la sanidad pública. Sin embargo, la verdadera barrera que determina cuántos niños nacen en probeta en … un país no es médica, sino puramente económica. Un ambicioso estudio internacional presentado este lunes en el 42º Encuentro Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) revela que reducir a la mitad los costes que asumen las familias se asocia con un incremento de 2,67 veces en los nacimientos logrados mediante estas tecnologías. Abaratar el proceso multiplica exponencialmente el éxito reproductivo.
Para poder comparar de forma justa la situación entre países con salarios y sistemas sanitarios radicalmente opuestos, el equipo de investigadores ha desarrollado una nueva métrica denominada «coste por bebé». A diferencia del coste por ciclo de tratamiento, este indicador calcula el desembolso total necesario —incluyendo transferencias de embriones, test genéticos y medicación— ponderado por la edad de la mujer hasta lograr un único nacimiento vivo. El estudio analizó los registros de 22 regiones del mundo entre 2021 y 2023, un volumen de datos que representa más del 95% de la actividad global en reproducción asistida.
Los resultados muestran una brecha internacional sangrante. Mientras que el coste bruto para lograr un bebé equivale al 66% de los ingresos anuales de un hogar medio en Israel, en ciertas zonas de África esa misma meta exige el 833% de la renta familiar. Cuando se aplican los descuentos por subsidios, coberturas públicas o ventajas fiscales, la cifra neta que sale del bolsillo del ciudadano oscila entre el 13% en el caso israelí y más del 800% en el territorio africano.
El modelo español frente al espejo
El informe sitúa a España en el podio mundial de la accesibilidad junto a Corea del Sur y Japón. En estos tres países, el coste bruto por bebé se mantiene por debajo del 100% de la renta media del hogar, y el coste neto que pagan los pacientes no supera el 50%. Esta accesibilidad económica se traduce de forma directa en las tasas de natalidad: el 11,7% de los niños nacidos en España lo hacen gracias a tratamientos de reproducción asistida, una cifra idéntica a la surcoreana (11,8%) y muy superior a la japonesa (9,3%).
El informe sitúa a España en el podio mundial de la accesibilidad junto a Corea del Sur y Japón
Por el contrario, en gigantes en desarrollo como Brasil, la India o el Sudeste Asiático, donde costear un embarazo asistido equivale a multiplicar por dos o por tres los ingresos anuales de una familia, el porcentaje de nacimientos por estas técnicas se desploma hasta un marginal 0,2% o 0,4%. El dinero, y no la infertilidad biológica, dicta quién puede ser padre.
La doctora Stephanie Kuku, autora principal del estudio e investigadora en la organización estadounidense Conceivable Life Sciences, destaca el tremendo peso que un solo factor macroeconómico tiene en las decisiones personales. «Aunque ya sabíamos que el precio influye en los pacientes, fue realmente impactante ver cómo casi toda la variación en el acceso entre países se explica con una sola métrica de asequibilidad; nuestros modelos matemáticos justifican entre el 77% y el 84% de esa variabilidad», detalla Kuku.
«Aunque sabíamos que el precio influye, fue impactante ver cómo casi toda la variación entre países se explica con una sola métrica»
Stephanie Kuku
OMS
Además, la investigadora británica —que también ejerce como asesora sénior de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Inteligencia Artificial clínica— aclara que la relación no es lineal, sino que sigue un patrón de ley de potencias. «Esto significa que pequeñas reducciones en el precio producen incrementos desproporcionadamente grandes en el número de nacimientos, especialmente en aquellas regiones donde las barreras económicas son hoy más altas», añade.
Una vía de escape a la crisis de natalidad
Este nuevo enfoque de la economía reproductiva llega en un momento crítico para la demografía global. Decenas de países occidentales y asiáticos asisten a un desplome histórico de sus tasas de fecundidad, situándose muy por debajo del umbral de reemplazo generacional de 2,1 hijos por mujer. En lugares como Corea del Sur, la tasa ha caído a mínimos históricos cercanos al 0,7, convirtiendo la falta de nacimientos en una auténtica crisis de Estado que amenaza la sostenibilidad de las pensiones, el sistema sanitario y el tejido productivo del futuro. La necesidad de aliviar los costes no es ya una cuestión de empatía con las familias, sino una urgencia macroeconómica para evitar el colapso demográfico.
Históricamente, el acceso a la reproducción asistida ha estado fuertemente condicionado por la geografía de los precios. Un único ciclo básico de FIV puede oscilar entre los 1.600 dólares en Corea o Pakistán (unos 1.400 euros) y superar holgadamente los 10.000 o 12.000 dólares en los Estados Unidos (entre 8.700 y 10.500 euros aproximadamente), sin contar la medicación hormonal, que puede llegar a suponer entre el 20% y el 80% del coste del tratamiento base. En países como el Reino Unido, la horquilla de la sanidad privada se mueve habitualmente entre los 7.500 y los 15.000 dólares por intento (lo que equivale a un rango de entre 6.500 y 13.100 euros).
Financiar el proceso completo, no el intento
A la hora de trasladar estos datos a las políticas públicas, el estudio introduce un cambio de paradigma para los gestores sanitarios. Para la doctora Kuku, la solución más directa pasa por reformar el diseño de las coberturas. «Las pólizas de seguros y los programas de financiación pública deben cubrir múltiples ciclos completos de tratamiento, y no solo uno», subraya. «Todo nuestro análisis se estructura en torno al coste total para tener un bebé, no al coste por intento aislado, porque eso es lo que le importa a una familia. Los datos son inequívocos: los países que financian varios ciclos logran un uso mucho más eficiente y altas tasas de éxito».
Más allá de las subvenciones directas, los autores apuntan a estrategias fiscales como la de Corea del Sur, que aplica deducciones del 30% en el impuesto sobre la renta para estos tratamientos, o a reformas en la capacitación del personal clínico para ampliar la capacidad de los centros. Del mismo modo, señalan que la industria farmacéutica y los laboratorios deben asumir su responsabilidad optimizando los flujos de trabajo y estandarizando la automatización para abaratar los costes de producción en el laboratorio de fecundación in vitro.
«El dinero no es secundario, sino el factor determinante para acceder a la atención médica reproductiva»
Anis Feki
ESHRE
El profesor e investigador Anis Feki, presidente de la ESHRE, coincide en la urgencia de abordar el problema desde la economía de la salud. «Este estudio pone cifras exactas a lo que muchos pacientes viven en su piel cada día: el dinero no es un asunto secundario, sino el factor determinante para poder acceder a la atención médica reproductiva», valora Feki.
A su juicio, el mensaje final de la investigación es esperanzador para los países que sufren crisis demográficas, ya que demuestra que las políticas destinadas a mitigar el gasto real de los ciudadanos tienen un impacto inmediato y medible en la natalidad.
Anatomía del presupuesto de una FIV
El desembolso económico de un proceso de reproducción asistida no se limita a la intervención en el quirófano. La factura total de un tratamiento se compone de múltiples variables que los pacientes descubren sobre la marcha. Las consultas iniciales y de diagnóstico representan aproximadamente el 6% del total. El grueso principal corresponde al tratamiento básico (honorarios médicos para la extracción de óvulos, laboratorio de fecundación, anestesia y ecografías), pero a esto hay que sumar técnicas complementarias como la microinyección espermática (ICSI), que incrementa el precio base entre un 28% y un 40%. La congelación de embriones añade hasta un 20% extra, junto a un 10% anual por las tasas de almacenamiento en el banco de criopreservación. Finalmente, el cribado genético preimplantacional (PGT), clave a edades avanzadas, puede llegar a duplicar el coste básico del proceso, encareciéndolo entre un 55% y un 120%.
