Publicado: junio 13, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/suizos-votan-referendum-limite-poblacion-20260612020520-nt.html
Ingo, jubilado de 78 años, asiente con la cabeza cuando una vecina defiende que «ya no reconocemos nuestro propio paÃs», en un corrillo formado en el restaurante Müggenbühl de Zúrich. La Asociación para Personas Mayores Activas ha organizado allà una ponencia de Thomas Matter, … miembro del Consejo Nacional (Parlamento) por el Partido Popular Suizo (SVP), «para que nos explique bien qué es lo que se vota en el referéndum» de este domingo. En concreto, se trata de la iniciativa popular contra la inmigración denominada ‘No una Suiza de 10 millones’, lanzada por este partido populista.
«Hay demasiados extranjeros y no son los correctos», resume brevemente Matter en cuanto se acerca al micrófono. El banquero y antiguo compañero de copas de Nigel Farage en la City londinense explica que Suiza tiene 9,1 millones de habitantes, de los cuales el 27% son extranjeros según sus propios cálculos. Casi todos son europeos y llegan con un contrato de trabajo o un inmueble en propiedad en el bolsillo, pero «hablan inglés, compran productos importados y se comportan diferente», argumenta.
Si Matter se sale con la suya en el referéndum, Suiza pondrá fin al Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas con la UE e introducirá en la Constitución la obligación de que la población residente permanente de Suiza no supere los 10 millones de habitantes antes de 2050. SerÃa el primer paÃs del mundo en introducir en sus leyes un lÃmite de población y algunos lo llaman el ‘Brexit suizo’. Las encuestas adelantan un resultado bastante ajustado.
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RosalÃa Sánchez
El SVP ha gastado diez millones de francos (once millones de euros) en empapelar el paÃs alpino con carteles que defienden lemas como ‘Preservar lo que amamos’ o ‘Proteger Suiza’. «Solo hay que ir a la ciudad y ver los autobuses abarrotados, las escuelas llenas, los precios de las casas…», argumenta la propietaria de una granja de ciervos en Goldau. «Es una locura y cada vez más. No es que estemos contra los extranjeros, pero, si dejamos que esto continúe, pronto Suiza desaparecerá», se lamenta.
«Hay demasiados extranjeros y no son los correctos»
Thomas Matter
Diputado del Partido Popular Suizo
El SVP ha centrado su campaña en cuestiones como la escasez de viviendas, los alquileres altos y las escuelas sobrecargadas, problemas que atribuye a la llegada de extranjeros. Durante los últimos 24 años, los ciudadanos de la UE han podido trabajar en Suiza sin complicaciones, al igual que los empleados suizos en otros paÃses de la UE, y muchos acuden atraÃdos por los beneficios fiscales. El 80% del crecimiento demográfico corresponde a esta inmigración.
Los inmigrantes provienen principalmente de Italia, Alemania y Portugal, por lo que no son solicitantes de asilo. Contribuyen de manera significativa a la prosperidad de Suiza y la principal oposición al lÃmite de los 10 millones la está presentando la economÃa helvética. «Suiza depende de los trabajadores cualificados extranjeros y nos podemos hacer mucho, mucho daño», advierte Peter Voser, quien preside el consejo de administración de la multinacional tecnológica ABB, con sede en Zúrich.
«Si perdiéramos a todo nuestro personal extranjero, el hotel simplemente no funcionarÃa», augura por su parte Martin von Moos, director de los hoteles de lujo Belvoir en Ruschlikon y Sedartis en Thalwil, en los que casi la mitad de sus 115 empleados son de otros paÃses. Lo mismo ocurre con la mitad de los 120 trabajadores de la empresa biotecnológica MOLN, especialista en radioterapias. Su vicepresidente, Daniel Steiner, dice que «si solo podemos contratar talento en Suiza y solo podemos colaborar con empresas suizas, nos verÃamos obligados a marcharnos de Suiza».
La patronal teme un éxodo de empresas
Tanto la patronal como los sindicatos y las universidades advierten de que «las consecuencias económicas y sociales son imprevisibles». «Cuando las empresas no encuentran trabajadores adecuados, se trasladan al extranjero. Como resultado, Suiza perderÃa empleos, fortaleza innovadora e ingresos fiscales», insiste Monika Rühl, directora de la asociación empresarial Economiesuisse.
El ministro de Justicia, Beat Jans, alerta por su parte de que más del 40% de los médicos y el 22% de los enfermeros son extranjeros. Aunque la campaña del SVP se ha centrado en supuestos solicitantes de asilo, la estadÃstica de la SecretarÃa de Estado para la Migración cifraba a estos en 36.000 refugiados con asilo reconocido y unas 50.000 personas admitidas provisionalmente. «Debemos tomar en serio las preocupaciones sobre la integración, las escuelas y la violencia contra las mujeres, pero se están llevando a un nivel patético», ha denunciado Jans. Además, ha tocado una cuestión de fondo: «El SVP se ha convertido de alguna forma en el partido de los trabajadores suizos, no porque represente sus intereses, sino porque en su discurso, curiosamente, les ofrece una identidad».
Jans, al frente en la campaña por el ‘no’, defiende que «si alguien no envÃa a su hijo a clases de natación, el cantón podrÃa revocarle el permiso de residencia: podemos y debemos exigir a los extranjeros el cumplimiento de nuestras reglas, nuestra forma de vivir juntos, pero lo que no podemos hacer es convertirnos en una isla». La iniciativa es rechazada por los Verdes, las fuerzas polÃticas del centro, los socialdemócratas y el Partido Liberal, que califican el proyecto como «xenófobo», «superficial» y «contraproducente».
«Debemos exigir a los extranjeros el cumplimiento de nuestras reglas, pero lo que no podemos hacer es convertirnos en una isla»
Beat Jans
Ministro de Justicia de Suiza
«El electorado del SVP probablemente pueda generar alrededor del 30% de los votos, pero el factor decisivo es si obtiene suficiente apoyo de otros grupos de votantes para conseguir más del 50% requerido, lo que tendrÃa también una lectura polÃtica de mucho mayor calado», explica el politólogo Fabio Wasserfallen, de la Universidad de Berna. Por otra parte, indica la necesidad de dar respuesta «a todos esos suizos que sienten que no pueden beneficiarse de la creciente prosperidad y culpan a los inmigrantes».
