Publicado: marzo 3, 2026, 1:46 am
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Es posible argumentar que la génesis política de MAGA se encuentra jalonada por las dos grandes crisis con las que Estados Unidos arrancó el siglo XXI. Por un lado, la ofensiva terrorista del 11-S que precipitó las invasiones de Afganistán e Irak. Y, … de otro, la crisis financiera de 2008. Donald Trump supo aprovechar la frustración de las llamadas guerras eternas con métricas imposibles y el agravio de quienes fueron rescatados y quienes fueron ignorados.
Al iniciar un conflicto sin precedentes contra Irán, el presidente se está olvidando de lo que le ha llevado dos veces a la Casa Blanca. A su manera, está planteando su propia guerra eterna insistiendo en paciencia estratégica, sacrificios necesarios y por lo menos cinco semanas de hostilidades. Además de multiplicar el riesgo de una crisis económica especialmente lesiva para las rentas más limitadas, con precios multiplicados de la energía, subida de la inflación y crecimiento ralentizado.
Plantear esta trascendental prueba de estrés para su base, a tan solo ocho meses de las elecciones de medio mandato, no encaja con el proverbial oportunismo interesado de Trump, su obsesión por pequeñas guerras espléndidas y su reputación como Mister Taco, es decir, que recula cuando pintan bastos. Todo apunta a que el presidente ha decidido anteponer su legado a cualquier otra consideración.
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David Alandete
Con esta guerra de capricho, sin justificación ni respaldo doméstico, Trump cree realmente que puede lograr lo que ningún otro presidente ha conseguido: cambiar la dinámica de una parte del mundo cuya cronología no es más que una sucesión de guerras cada vez más crueles. Tal y como algunos de sus antecesores saben muy bien, es relativamente fácil iniciar una guerra en Oriente Próximo, pero mucho más difícil terminarla.
Esta nueva y peligrosa encarnación de Trump como ludópata geopolítico encaja con el ocaso de un narcisista que piensa menos en facturar y más en pasar a la historia. Como apuntaba el ‘Financial Times’ en su página editorial, esta campaña ha sido bautizada como operación Furia Épica, pero Apuesta Épica sería mucho más apropiado.
