«Mis padres dejaron su país, Siria, y yo tendré que abandonar el mío, Alemania» - Colombia
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«Mis padres dejaron su país, Siria, y yo tendré que abandonar el mío, Alemania»

Ahmad Ghrewati lleva semanas sin dormir. El pasado mes de diciembre, viajó a Alepo por primera vez desde que salió de Siria, hace once años, para huir a Alemania. Ni siquiera reconocía muchos lugares, a menudo no sabía dónde estaba, se perdía en la … ciudad porque todo era diferente: solo había escombros por todas partes, lo que le causó una gran «tristeza y desesperanza». Y cuando ya había comenzado a dejar aquellas sensaciones en un segundo plano, ha sabido que el canciller Friedrich Merz quiere que el 80% de los sirios que viven en Alemania regresen a su país en el plazo de tres años. Han vuelto las pesadillas.
Merz habló de la repatriación de 800.000 sirios a finales de marzo, cuando recibió en Berlín al presidente Al Sharaa. En la rueda de prensa conjunta, recordó el «momento histórico» de la caída del régimen de Al Assad, hace poco más de un año, y aseguró que ahora «la mayoría de los sirios quieren volver a casa». «Las necesidades de protección de los sirios en Alemania deben ser reexaminadas», añadió. En adelante, zanjó, «cualquiera que ya no disfrute del estatus de protección aquí debe abandonar Alemania de nuevo».

Para Ahmad, que tiene ahora 37 años, volver no es una opción. Se formó en Alemania como agente de transporte y trabaja como conductor; ha creado una familia y sus hijos son alemanes. «Allí no hay casas, no hay colegios ni hospitales… ¿cómo se supone que viviríamos?», se pregunta.
Ahmad mide sus palabras. No quiere criticar al Gobierno alemán. El anuncio de Merz ha hecho que los sirios en Alemania se sientan señalados, amenazados, y muchos de ellos tienen miedo. Él, al menos, paga impuestos. Lo repite a menudo. Quienes viven de la ayuda social prefieren, sencillamente, no hablar. De los alrededor de un millón de sirios en Alemania, la mayoría continúan con estatus de protección.

Noticia relacionada

Rosalía Sánchez

Según la Agencia Federal de Empleo (BA), actualmente 320.000 sirios trabajan en Alemania, de los cuales más de 260.000 están sujetos a cotizaciones a la seguridad social. La tasa de empleo de los sirios que llegaron en 2015 y 2016, cuando Merkel les abrió la puerta, es ahora del 60%, acercándose a la tasa de la población alemana, que es del 71% según los datos proporcionados por la oficina de Andrea Nahles, presidenta de la BA. Además, están los empleados que llegaron como refugiados y ahora tienen pasaporte alemán. Desde 2016, alrededor de 250.000 sirios han obtenido la nacionalidad.

De los alrededor de un millón de sirios en Alemania, la mayoría continúan con estatus de protección

«Durante muchos años hemos mantenido contactos regulares con el Ministerio de Interior y lo que siempre se nos había dicho es que las personas integradas, que trabajan y cotizan aquí, que cumplen la ley, no tenían por qué tener miedo de ser deportados. Eso era para delincuentes y eso es lo que trasladábamos a nuestros afiliados. Pero la cifra que ha dado Merz lo desmiente: ahora estos dos grupos de personas deben contar con que se les puede revocar igualmente el permiso de residencia y, por consiguiente, ser deportadas», se queja Nahla Osman, fundadora de la Asociación Germanosirios, que resta credibilidad al anuncio del canciller Merz.

El presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, fue recibido por el canciller de Alemania, Friedrich Merz, en marzo.

(Reuters)

«La cifra que ha dado Merz significa la deportación diaria de 700 personas, que es imposible. Pero no hablamos solo de cifras sino de historias personales, de familias, de niños que van aquí a la escuela. Hablamos de dentistas, taxistas, conductores de autobuses, cuidadores de ancianos. Los sirios están muy integrados en esta sociedad y de repente se encuentran con este debate, sobre si serán expulsados, quiénes serán expulsados… esto fomenta el miedo y la creación de sociedades paralelas», dice.

Integración

La integración de la población siria en el mercado alemán es muy desigual. 450.000 sirios reciben prestaciones básicas, pero los que trabajan lo hacen en sectores que prácticamente dependen de ellos. La Asociación Hospitalaria Alemana (DKG), por ejemplo, está dando la voz de alarma. Teme por 5.745 médicos y 2.000 enfermeros sirios que mantienen en funcionamiento los hospitales alemanes. «Los médicos sirios representan el grupo más numeroso entre los médicos extranjeros en Alemania. Por lo tanto, son de considerable importancia para la atención sanitaria», alerta la vicepresidenta del DKG, Henriette Neumeyer.
Los hombres suelen trabajar en ocupaciones de transporte y logística, en la industria manufacturera, en la hostelería, en la construcción y en la sanidad. Las mujeres principalmente en servicios sociales y culturales, en profesiones sanitarias y también en la hostelería, aclara la experta en inmigración de la Universidad de Bamberg Yuliya Kosyakova, quien subraya que la tasa de integración laboral subestima la cantidad de empleados porque todos los que han adquirido la nacionalidad ya no cuentan en esa estadística.
«La gente no quiere regresar», dice Adnan Khamis, de 62 años, que llegó en 2015 y dirige su propia consulta, con varios empleados, en el distrito Marzahn-Hellersdorf. Tiene siete hijos, varios trabajando ya en el sector, pero no olvida al mediano, asesinado a tiros cuando solo tenía once años, antes de que la familia huyese a Alemania. Atiende a unos 4.000 pacientes cada trimestre y solo ha rellenado tres veces el cuestionario médico de quince páginas que deben presentar quienes voluntariamente accedan a retornar a Siria. «Es la burocracia alemana, preguntan incluso por el miedo a volar», ironiza. Pero asegura que la comunidad siria, con la que está en contacto, desea quedarse. «La mayoría calla y espera, a ver si se cumple lo que ha dicho Merz, que no es realista, y a esperar el desarrollo democrático y económico en Siria», dice.

Incentivo para el retorno

Las autoridades alemanas incentivan económicamente el retorno. Hasta ahora, ofrecen 200 euros para el billete de avión y otros 1.000 euros adicionales para el nuevo comienzo, pero solo 3.700 sirios han aceptado esta oferta y han optado por volver. El Gobierno alemán está dispuesto a aumentar estas cantidades, pero no parece cuestión de dinero.

Las autoridades ofrecen 200 euros para el billete de avión y otros 1.000 euros adicionales para el nuevo comienzo

La vecina Dinamarca está entregando a las familias sirias más de 50.000 euros por el regreso voluntario a casa y no está logrando con ello tasas superiores de éxito. Fundamentalmente porque no hay dinero que pague lo que van a encontrar al llegar. Según cifras de la ONU, el 90% de la población siria vive en la pobreza y alrededor del 70% depende de la ayuda humanitaria.
«Mi padre no va a volver», dice una joven nacionalizada alemana y estudiante de Derecho de 23 años, que prefiere permanecer en el anonimato. «Antes nos lleva a toda la familia a otro país a empezar de nuevo, si no en Europa, a Latinoamérica, y yo no quiero, porque este es mi país. Pero en nuestra cultura no es una opción que la familia se separe. Y temo que la historia se repita». Concluye con un lamento: «Mis padres se vieron obligados a abandonar su país y ahora yo me veré obligada a abandonar el mío».

Publicado: abril 25, 2026, 2:46 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/plan-friedrich-merz-repatriar-80000-sirios-agita-20260424205506-nt.html

Ahmad Ghrewati lleva semanas sin dormir. El pasado mes de diciembre, viajó a Alepo por primera vez desde que salió de Siria, hace once años, para huir a Alemania. Ni siquiera reconocía muchos lugares, a menudo no sabía dónde estaba, se perdía en la ciudad porque todo era diferente: solo había escombros por todas partes, lo que le causó una gran «tristeza y desesperanza». Y cuando ya había comenzado a dejar aquellas sensaciones en un segundo plano, ha sabido que el canciller Friedrich Merz quiere que el 80% de los sirios que viven en Alemania regresen a su país en el plazo de tres años. Han vuelto las pesadillas.

Merz habló de la repatriación de 800.000 sirios a finales de marzo, cuando recibió en Berlín al presidente Al Sharaa. En la rueda de prensa conjunta, recordó el «momento histórico» de la caída del régimen de Al Assad, hace poco más de un año, y aseguró que ahora «la mayoría de los sirios quieren volver a casa». «Las necesidades de protección de los sirios en Alemania deben ser reexaminadas», añadió. En adelante, zanjó, «cualquiera que ya no disfrute del estatus de protección aquí debe abandonar Alemania de nuevo».

Para Ahmad, que tiene ahora 37 años, volver no es una opción. Se formó en Alemania como agente de transporte y trabaja como conductor; ha creado una familia y sus hijos son alemanes. «Allí no hay casas, no hay colegios ni hospitales… ¿cómo se supone que viviríamos?», se pregunta.

Ahmad mide sus palabras. No quiere criticar al Gobierno alemán. El anuncio de Merz ha hecho que los sirios en Alemania se sientan señalados, amenazados, y muchos de ellos tienen miedo. Él, al menos, paga impuestos. Lo repite a menudo. Quienes viven de la ayuda social prefieren, sencillamente, no hablar. De los alrededor de un millón de sirios en Alemania, la mayoría continúan con estatus de protección.

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  • Rosalía Sánchez

Según la Agencia Federal de Empleo (BA), actualmente 320.000 sirios trabajan en Alemania, de los cuales más de 260.000 están sujetos a cotizaciones a la seguridad social. La tasa de empleo de los sirios que llegaron en 2015 y 2016, cuando Merkel les abrió la puerta, es ahora del 60%, acercándose a la tasa de la población alemana, que es del 71% según los datos proporcionados por la oficina de Andrea Nahles, presidenta de la BA. Además, están los empleados que llegaron como refugiados y ahora tienen pasaporte alemán. Desde 2016, alrededor de 250.000 sirios han obtenido la nacionalidad.

De los alrededor de un millón de sirios en Alemania, la mayoría continúan con estatus de protección

«Durante muchos años hemos mantenido contactos regulares con el Ministerio de Interior y lo que siempre se nos había dicho es que las personas integradas, que trabajan y cotizan aquí, que cumplen la ley, no tenían por qué tener miedo de ser deportados. Eso era para delincuentes y eso es lo que trasladábamos a nuestros afiliados. Pero la cifra que ha dado Merz lo desmiente: ahora estos dos grupos de personas deben contar con que se les puede revocar igualmente el permiso de residencia y, por consiguiente, ser deportadas», se queja Nahla Osman, fundadora de la Asociación Germanosirios, que resta credibilidad al anuncio del canciller Merz.


El presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, fue recibido por el canciller de Alemania, Friedrich Merz, en marzo.


(Reuters)

«La cifra que ha dado Merz significa la deportación diaria de 700 personas, que es imposible. Pero no hablamos solo de cifras sino de historias personales, de familias, de niños que van aquí a la escuela. Hablamos de dentistas, taxistas, conductores de autobuses, cuidadores de ancianos. Los sirios están muy integrados en esta sociedad y de repente se encuentran con este debate, sobre si serán expulsados, quiénes serán expulsados… esto fomenta el miedo y la creación de sociedades paralelas», dice.

Integración

La integración de la población siria en el mercado alemán es muy desigual. 450.000 sirios reciben prestaciones básicas, pero los que trabajan lo hacen en sectores que prácticamente dependen de ellos. La Asociación Hospitalaria Alemana (DKG), por ejemplo, está dando la voz de alarma. Teme por 5.745 médicos y 2.000 enfermeros sirios que mantienen en funcionamiento los hospitales alemanes. «Los médicos sirios representan el grupo más numeroso entre los médicos extranjeros en Alemania. Por lo tanto, son de considerable importancia para la atención sanitaria», alerta la vicepresidenta del DKG, Henriette Neumeyer.

Los hombres suelen trabajar en ocupaciones de transporte y logística, en la industria manufacturera, en la hostelería, en la construcción y en la sanidad. Las mujeres principalmente en servicios sociales y culturales, en profesiones sanitarias y también en la hostelería, aclara la experta en inmigración de la Universidad de Bamberg Yuliya Kosyakova, quien subraya que la tasa de integración laboral subestima la cantidad de empleados porque todos los que han adquirido la nacionalidad ya no cuentan en esa estadística.

«La gente no quiere regresar», dice Adnan Khamis, de 62 años, que llegó en 2015 y dirige su propia consulta, con varios empleados, en el distrito Marzahn-Hellersdorf. Tiene siete hijos, varios trabajando ya en el sector, pero no olvida al mediano, asesinado a tiros cuando solo tenía once años, antes de que la familia huyese a Alemania. Atiende a unos 4.000 pacientes cada trimestre y solo ha rellenado tres veces el cuestionario médico de quince páginas que deben presentar quienes voluntariamente accedan a retornar a Siria. «Es la burocracia alemana, preguntan incluso por el miedo a volar», ironiza. Pero asegura que la comunidad siria, con la que está en contacto, desea quedarse. «La mayoría calla y espera, a ver si se cumple lo que ha dicho Merz, que no es realista, y a esperar el desarrollo democrático y económico en Siria», dice.

Incentivo para el retorno

Las autoridades alemanas incentivan económicamente el retorno. Hasta ahora, ofrecen 200 euros para el billete de avión y otros 1.000 euros adicionales para el nuevo comienzo, pero solo 3.700 sirios han aceptado esta oferta y han optado por volver. El Gobierno alemán está dispuesto a aumentar estas cantidades, pero no parece cuestión de dinero.

Las autoridades ofrecen 200 euros para el billete de avión y otros 1.000 euros adicionales para el nuevo comienzo

La vecina Dinamarca está entregando a las familias sirias más de 50.000 euros por el regreso voluntario a casa y no está logrando con ello tasas superiores de éxito. Fundamentalmente porque no hay dinero que pague lo que van a encontrar al llegar. Según cifras de la ONU, el 90% de la población siria vive en la pobreza y alrededor del 70% depende de la ayuda humanitaria.

«Mi padre no va a volver», dice una joven nacionalizada alemana y estudiante de Derecho de 23 años, que prefiere permanecer en el anonimato. «Antes nos lleva a toda la familia a otro país a empezar de nuevo, si no en Europa, a Latinoamérica, y yo no quiero, porque este es mi país. Pero en nuestra cultura no es una opción que la familia se separe. Y temo que la historia se repita». Concluye con un lamento: «Mis padres se vieron obligados a abandonar su país y ahora yo me veré obligada a abandonar el mío».

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