Publicado: julio 9, 2026, 8:45 pm
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Toda Italia conoce a Mario Adinolfi, un personaje de contrastes. Es un campeón de póker, exdiputado de derechas, católico oficial, defensor de las familias numerosas, crítico del matrimonio homosexual y la eutanasia y finalista de ‘Supervivientes’. A su trayectoria ha sumado esta semana un … nuevo y oscuro capítulo. La Fiscalía italiana le acusa de haber orquestado una estafa piramidal de cinco millones de euros mediante un fondo falso de apuestas. Él lo niega y se defiende mostrando su tenor de vida: «Vivo como un monje».
El mecanismo de la estafa consiste en unirse a un gran fondo común destinado a juegos de azar y apuestas. En 2005 Adinolfi convocó por primera vez a través de sus redes sociales una ‘Scommesa collettiva’ (Apuesta Colectiva, en castellano), bajo la apariencia de un Club Exclusivo. Su teoría era que, si se apostaba mucho dinero, era más difícil perder, y que quienes contribuyeran recibirían ganancias anuales de hasta un 40%.
Para poder entrar en ese fondo había que enviar una primera cuota de entre 3.000 y 10.000 euros, que podrían retirar en cualquier momento. «Quien solicite la devolución fuera de los plazos trimestrales en los que se permite la operación, acepta renunciar a las ganancias acumuladas y no reinvertidas», advirtió entonces en una entrevista recogida por la prensa italiana. Ahora, tras las denuncias de quienes le entregaron sus ahorros y no han podido recuperar ni siquiera esas sumas invertidas, la Fiscalía italiana ha abierto las pesquisas y ha decidido arrestarlo.
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Enrique Serbeto
La participación en este fondo era técnicamente una operación privada. Se hacía sin contratos ni acuerdos que describieran cómo sería empleado el dinero. Las conversaciones se mantenían a través de chats o por correo electrónico. Para acreditarse como miembro del club, en el concepto de la transferencia bancaria a cuentas privadas de Adinolfi, los nuevos socios incluían expresiones como «Apuesta Colectiva», «Copa VIP» y recientemente, según los investigadores, «Cristo Reina».
El ‘rey de las apuestas’
Quienes entregaban dinero lo hacían confiando en el prestigio social, político y religioso de Mario Adinolfi y en su supuesta solidez moral, pues no tenían modo de controlar qué hacía con esas cantidades. Los investigadores creen que sólo una parte de la inversión se destinaba a apuestas, y que la mayor parte se empleaba para devoluciones a antiguos inversores o incluso a gastos personales. Según la investigación, en vez de destinarlo a nuevas apuestas lo empleaba en viajes a lugares exóticos, inversiones en oro y adquisición de embarcaciones y relojes de lujo.
La Fiscalía considera que se trata de una estafa piramidal que sigue el esquema de Ponzi, pues el sistema se mantenía activo mientras llegaran nuevos «inversores». Así, las nuevas inversiones se utilizaban para pagar a los antiguos participantes.
Las nuevas inversiones se utilizaban para pagar a los antiguos participantes. Las pérdidas suman unos cinco millones de euros
Tras ser registrada su casa esta semana, el juez decidió ponerlo bajo arresto domiciliario, acusado de estafa y evasión fiscal. Se calcula que hay decenas de inversores afectados y que las pérdidas suman unos cinco millones de euros.
Mario Adinolfi se declara inocente, pero en el auto el juez no le ahorra calificativos. Menciona su «astucia, obstinación y falta de escrúpulos en la elaboración y ejecución global del plan delictivo». El tribunal busca cuentas en el extranjero y menciona operaciones en un banco en Lituania. Reconoce que el arrestado tiene una enorme habilidad para ocultar flujos de dinero y eludir controles fiscales, ya que no es propietario de inmuebles ni titular de sociedades.
Según la fiscal, el arresto se justifica porque Adinolfi niega estas deudas y considera falsas las denuncias. «Son veraces, ya que están corroboradas por las transferencias bancarias realizadas y por los correos electrónicos intercambiados entre las partes del acuerdo», escribe. Añade en el auto que «el investigado, lejos de distanciarse de posibles errores del pasado, persiste con determinación en el engaño y la manipulación de la realidad, eludiendo sus propias responsabilidades».
El juez destaca la «astucia, obstinación y falta de escrúpulos en la elaboración y ejecución global del plan delictivo»
Por su parte, Adinolfi dice que es víctima de «una grave injusticia», una «situación surrealista». «Llevo décadas jugando en apuestas y, como todos los jugadores, suelo hacerlo en grupo, pero sin presionar nunca a nadie», asegura en un comunicado distribuido este jueves.
Dice que quienes han apostado con él lo han hecho a través de lo que el Código Civil llama «obligaciones naturales no repetibles», y unas veces han ganado y otras han perdido. Dice que no se lo ha gastado en objetos de lujo y remite a las cientos de fotos de su día a día en redes sociales para demostrar su estilo de vida.
Asegura además que la expresión «Cristo Reina» se refería a una asociación que ha recaudado 3.000 euros y no tres millones del total evadido, como sospecha el fiscal. «Desde luego, nunca me he enriquecido a costa de los demás», afirma.
Con un currículum poco lineal, Adinolfi se presenta en Instagram como «nacido en 1971, casado y padre de tres hijas». Ha trabajado en Italia como periodista, tertuliano y escritor. Ha pasado por las filas de la MTV, Radio Vaticana y la pública Rai, e incluso fundó el periódico ‘La Croce’ (La Cruz, en castellano). En lo político, se presentó en 2007 a las primarias del Partido Democrático con un paupérrimo 0,17% de los votos y, en 2016, fundó el partido El Pueblo de la Familia, tras el éxito de una multitudinaria manifestación en Roma, pero no obtuvo representación en el Parlamento.
Campeón de póker y finalista de Supervivientes
Cosechó mayores éxitos en el póker, sexto en el World Poker Tour de Venecia, y en la televisión Canale 5 Italia, donde quedó finalista en ‘Supervivientes’ de 2025 tras perder 26 kilos en dos meses.
Suele expresar opiniones sobre todo tipo de cuestiones con tono polémico y provocador, a veces junto a símbolos religiosos. Hace unos días se presentó en el desfile del Orgullo Gay en Roma con una bandera de Israel, «en defensa de los homosexuales musulmanes que acoge este país» y fue silbado y amenazado. Tuvo que ser escoltado por la Policía para marcharse.
Las primeras denuncias aparecieron en abril en el programa televisivo ‘Le Iene’, versión italiana de ‘Caiga quien caiga’. Se las presentó un reportero y, como reacción, Adinolfi le tiró de los pelos.
Ahora prefiere apelar a otros principios. «Cuando Dios quiere mostrar la realeza de David, no le envía una corona sino a Goliat», ha resumido tras reiterar su inocencia.
