Publicado: octubre 12, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/cheques-diesel-ruso-regalos-trump-comprar-votos-20261012013834-nt.html
Al volante en una de las decenas de autopistas que serpentean el área metropolitana de Detroit, la principal ciudad de Míchigan, la radio está tomada por propaganda de los candidatos que concurren a las ‘midterms’, las elecciones legislativas de mitad de mandato, que se … celebrarán el próximo 3 de noviembre. «La guerra de Irán de Trump», «el precio de la gasolina por culpa de Trump», «la cesta de la compra de Trump» o «el coste de la vida de Trump», es lo que martillean los candidatos demócratas.
‘¿Hay algo peor que Ohio?’, se lee en un enorme cartel de carretera, en referencia al estado vecino, enemigo irreconciliable, el otro protagonista de la rivalidad más enconada del deporte estadounidense: el partido anual de fútbol americano entre la Universidad de Míchigan y la de Ohio State. ‘Los aranceles’, se responde el propio cartel, aludiendo a una de las piezas centrales de la política económica de Donald Trump, que aquí se siente con especial fuerza. Estamos muy cerca de la frontera con Canadá, y Míchigan tiene una intensa relación económica con Ontario, la provincia canadiense al otro lado de los Grandes Lagos, uno de los motores del país vecino.
Aquí, como en el resto de Estados Unidos, la economía y el coste de la vida, son el motor del voto. Y, como ocurre en la gran mayoría de elecciones en esta campaña, los candidatos republicanos apenas mencionan a Trump en sus anuncios en la radio o en televisión. El multimillonario neoyorquino es la gran personalidad política del país en este siglo y un ídolo para parte de los republicanos. Pero, en este punto de su segundo mandato, el presidente comienza a parecer un lastre en el asunto que más preocupa a los votantes. Su popularidad está hundida. Hay encuestas que le dan una aprobación del 30%, la más baja de sus dos mandatos. Todavía le dan peor nota en gestión económica. Los efectos económicos de la guerra de Irán, como el precio del combustible, el impacto de los aranceles o la inflación sostenida llevan su firma.
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David Alandete
Trump está intentando corregir el rumbo en un esfuerzo de última hora y a golpe de talonario. Un votante de Míchigan enseña a este periódico lo que le acaba de llegar al buzón: un cheque de 2.500 dólares (2.240 euros), acompañado de una carta firmada por el propio Trump. Este ciudadano está entre el millón de estadounidenses que han recibido este tipo de cheques: 500 dólares (450 euros) como devolución por, según defiende el líder de los republicanos, pagos de más en sus seguros médicos durante la presidencia de Joe Biden y por culpa del sistema de coberturas creado por el anterior presidente demócrata, Barack Obama.
En su caso, el cheque es de 2.500 dólares porque se trata de una familia con cinco miembros. «Estoy orgulloso de devolverte tu dinero y nunca dejaré de luchar para poner al pueblo estadounidense por delante, por recuperar los precios asequibles y por rebajar el coste de la sanidad», defiende Trump en la carta, que es una especie de mitin político por escrito acompañado de un cheque y a tres semanas de la cita con las urnas.
Carta enviada a un votante de Míchigan firmada por Trump y con una devolución de 2.500 dólares (2.960 euros).
(ABC)
Lisa, una vecina de Detroit, vestida con la camiseta del equipo local de fútbol americano, los Lions, lo ve de otra manera. «Fue él quien eliminó las rebajas fiscales en las coberturas», dice, sobre una medida que se impuso en la pandemia de Covid-19 y que los republicanos votaron en contra de prorrogar. «Y ahora quiere apuntarse el tanto de devolver algo de ese dinero», critica esta votante, que perdió su trabajo en abril y ahora tiene que pagar casi 1.000 dólares (896 euros) al mes por un seguro médico que solo le da asistencia en casos de emergencia sanitaria, una realidad para muchos estadounidenses.
«Fue él quien eliminó las rebajas fiscales en las coberturas. Y ahora quiere apuntarse el tanto de devolver algo de ese dinero»
Lisa
Vecina de Detroir
«Es un soborno», define Daniel, otro votante demócrata, sobre estos cheques. No son los únicos. Hay cerca de veinte millones de jubilados que están recibiendo ingresos de 90 dólares (80 euros) por pagos excesivos en Medicare, el sistema sanitario público de los mayores.
Dividendos y ‘Cuentas Trump’
Trump trató de ir mucho más allá cuando hace unas semanas anunció el envío de un cheque de 5.000 dólares (4.480 euros) a todos los estadounidenses si los republicanos ganaban la elección y mantenían sus mayorías en el Congreso. La propuesta, que Trump soltó en un mitin, coincidía con el momento en el que la deuda estadounidense superaba el umbral de los 40 billones de dólares (35,8 billones de euros), y esto sumaría un gasto adicional de 1,2 billones de dólares (1,07 billones de euros). Los demócratas condenaron la idea con fiereza y los republicanos –muchos de ellos opuestos al plan– han hecho como si no existiera y apenas nadie lo menciona en campaña.
Esta táctica de Trump no es nueva. En la pandemia, se preocupó de que los cheques de estímulo económico que recibían los estadounidenses llevaran una aparatosa firma con su nombre. En su segundo mandato, ha creado los llamados ‘dividendos para guerreros’, pagos de 1.776 dólares (1.591 euros) que son un guiño al año de la fundación del país, cuyo 250º aniversario se celebró este año.
También ha deslizado la posibilidad de repartir dividendos de casi 5.000 dólares (4.480 euros) por los recortes de gasto en la Administración que llevó a cabo Elon Musk, aunque esas reducciones fueron mucho menores de lo prometido y los dividendos no han llegado. Además, ha prometido pagos de 2.000 dólares (1.790 euros) por los ingresos de los aranceles, tampoco cumplidos, y ha creado las llamadas ‘Cuentas Trump’, cuentas de ahorro para niños que arrancan con un depósito de 1.000 dólares (896 euros) por parte del Tesoro de EE.UU.
Pero los cheques son solo una tirita para el coste de vida disparado que sufren los estadounidenses y perciben cada día en la gasolinera o en el supermercado. Buena parte de ello tiene que ver con las turbulencias en los suministros energéticos provocadas por la guerra que Trump, de la mano de Israel, emprendió contra Irán este año.
«Nadie quiere la guerra, y aquí está en la mente de todo el mundo. Tiene que ponerle fin ya»
Mitch
Votante republicano
«Nadie quiere la guerra, y aquí está en la mente de todo el mundo», reconoce Mitch, un votante republicano, leal a Trump, pero que comparte el dolor en el precio de la gasolina, como todos en Míchigan, la patria del automóvil. «Tiene que ponerle fin ya», exige sobre el conflicto, en una idea que enfrenta a Trump con muchos de sus votantes. El presidente de EE.UU. ha insistido en que los precios de los combustibles –la gasolina está un 40% más cara, el diésel un 70%– «es un pequeño precio que hay que pagar para evitar que Irán desarrolle el arma nuclear».
Pero ha reconocido que eso no funciona y ha emprendido una batería de medidas para rebajar los precios. En especial, del diésel, que afecta sobremanera a electorados clave para él, como el sector agrícola y los camioneros, y que impacta en los precios de consumo. Se planteó la posibilidad de prohibir la exportación de diésel estadounidense, pero le quitaron la idea de la cabeza. Sí aprobó, sin embargo, la eliminación de impuestos para el diésel que se utiliza en maquinaria agrícola. Y hace unos días tomó una decisión sorprendente que cambia la política de EE.UU. hacia Rusia: llegó a un acuerdo con Vladimir Putin para la inyección de millones de toneladas de diésel ruso en EE.UU. y en los mercados globales.
Lluvia de millones de Elon Musk
Donald Trump y los republicanos están en apuros este otoño: las elecciones legislativas de mitad de mandato podrían dejarles sin las mayorías en las dos Cámaras del Congreso, un vuelco político que limitaría el poder del partido en Washington y complicaría la agenda del presidente para los dos años que le quedan en la Casa Blanca.Pero ha salido un viejo conocido al rescate: Elon Musk y su billetera. El hombre más rico del mundo ya fue el gran financiador del regreso de Trump al poder en 2024 y ahora está haciendo lo mismo en esta campaña, ya que ha donado desde julio 267 millones de dólares (240 millones de euros) para los candidatos republicanos, según datos obtenidos por ‘The New York Times’.El mayor desembolso ha sido para el fondo de apoyo a candidatos al Senado, la Cámara donde los republicanos tienen más posibilidades de mantener la mayoría. Son 158 millones de dólares (142 millones de euros), una de las mayores donaciones políticas de la historia de EE.UU.
Frente a la estrategia de presión contra el sector energético ruso –principal fuente de financiación de la guerra de Ucrania–, Trump ha recurrido a su adversario tradicional para obtener un balón de oxígeno electoral. Aunque eso sea una puñalada a Ucrania y a sus aliados europeos. Está por ver si los cheques, el diésel y cualquier otra propuesta económica surten efecto en las urnas. Por el momento, las encuestas muestran que los republicanos perderán la Cámara de Representantes y, contra pronóstico, se arriesgan a perder también el Senado.
