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La socialdemócrata Andersson lidera las encuestas en Suecia por su mano dura con la inmigración

Los autobuses de una empresa de transporte, en el oeste de Suecia, han circulado durante la campaña electoral con el mensaje: «¿Echas de menos Mogadiscio? La asignación de retorno te ayudará a volver a casa». Eran anuncios pagados por los populistas de derechas Demócratas Suecos … (SD) y aludían al dinero que el Estado sueco paga a los extranjeros para que se vayan voluntariamente del país: 31.000 euros al cambio por adulto, 2.250 por menor, 45.450 por pareja y 54.500 por familia. Más de 20 conductores de autobús somalíes se dieron de baja.
La inmigración, junto a la amenaza rusa, ha sido el asunto central de la campaña electoral y SD ha destacado por su nivel de provocación con acciones como esta. Pero, lejos de mantener una posición frontalmente contraria, la socialdemócrata Magdalena Andersson ha endurecido también su postura y ha defendido que «Suecia necesita una política migratoria estricta y restrictiva», gracias a la que ha logrado consolidar su primer puesto en las encuestas.

«Fue el Partido Socialdemócrata junto con los Verdes quienes cambiaron la política migratoria en Suecia», ha reivindicado el giro tras la crisis de los refugiados, y ha argumentado, mitin tras mitin, que «la inmigración ha generado problemas de integración y de delincuencia», por lo que garantizó que con su formación «la inmigración no aumentará».

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Rosalía Sánchez

Gracias a esta postura, siguiendo los pasos de la vecina danesa Mette Frederiksen, Andersson ha conseguido mantener a Socialdemokraterna, con cerca de un 30%, en el puesto de cabeza de las encuestas. SD figura en segundo lugar con un 19%; los Moderados de Ulf Kristersson en tercera posición, con un 18%; y, muy por detrás, cuatro partidos en torno al 7%: la izquierda de Vänsterpartiet, el centro de Centerpartiet, los verdes de Miljöpartiet y el centro-derecha de Kristdemokraterna.
De confirmarse estos resultados, la diferencia estrictamente numérica con respecto a 2022 sería mínima, pero la dinámica de bloques podría cambiar. El centro ideológico capitalizaría un crecimiento combinado de tres puntos porcentuales, con hasta 15 representantes extra. La mayoría absoluta está fijada en 175 y la suma de los socialdemócratas (106), Vänsterpartiet (21) y Miljöpartiet (18) alcanzaría solamente los 145, pero quedan en el aire los 26 diputados que lograría el Centerpartiet, partido opositor a Kristersson.
Para el bloque de la derecha, aunque Kristersson espera un aumento de votos de al menos el 3%, supone una pérdida de 17 escaños en conjunto. Y Centerpartiet, con la llave del Gobierno en su mano, es probable que se decante por un gabinete socialdemócrata para impedir que SD siga influyendo en la agenda de los moderados y no se consolide como partido de gobierno. Porque esa ha sido la gran novedad de la legislatura: la normalización de un partido anteriormente considerado antisistema.

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Nacido en 1988 al rebufo de la ola de movimientos paranazis que surgieron en el centro y el norte de Europa a finales de siglo, y con un marcado ascenso casi tres décadas después, a raíz de la crisis de los refugiados, ha formado parte desde 2022 del acuerdo de gobierno con los moderados, demócrata-cristianos y liberales. Ha trabajado bien con sus socios, desde fuera del gobierno, y con los de la OTAN, durante el proceso de adhesión de Suecia.
El próximo paso sería entrar a formar parte oficialmente del gobierno en Estocolmo. El líder del SD, Jimmie Åkesson, exigiría la mitad de todos los ministerios para su partido, incluidos tres de los cuatro más importantes y el de Migración, si se diera esa posibilidad. Sus socios le han prometido «negociaciones» y Åkesson está convencido de que será primer ministro sueco en 2030.

Andersson, dispuesta a negociar con todos excepto SD

Porque aunque sigan siendo los más votados, los socialdemócratas esperan su resultado más débil en más de 100 años. Andersson no pierde de vista la «cohesión» e intenta ir más allá de la política de bloques. Ofrece cooperar con todos, excepto con SD, sobre la base de tres principios: seguridad, prosperidad y cohesión. «En tiempos difíciles, Suecia debe mantenerse unida. Nos negamos a aceptar que nuestro país esté dividido y que se hagan diferencias entre personas», justifica su programa.
Pero estos cuatro años de acuerdo «Tidö» han polarizado socialmente a Suecia, con una de las tasas de desempleo más altas de la UE, unas datos de criminalidad de clanes inasumibles y una política de «reemigración» que ha obligado a SD a pedir disculpas y a los demócrata-cristianos a declarar su «arrepentimiento», después de que incluso adolescentes perfectamente integrados pero de padres extranjeros recibieran órdenes de deportación y las manifestaciones protestaran en las calles contra los excesos.
La implicación de SD en la tarea de gobierno no ha moderado ni reducido al partido, sino que ha aumentado su influencia en la agenda. El final del cordón sanitario que llegó con el acuerdo «Tidö» no ha supuesto el fin de la democracia, pero ha normalizado políticamente a la derecha más radical, ha aumentado su poder y ha cambiado en buena parte la cultura política sueca.

Los hutíes anuncian un ataque contra una base de Arabia Saudí tras nuevos combates contra fuerzas de Yemen

Combatientes hutíes aliados de Irán anunciaron este domingo que utilizaron drones y misiles para atacar una base en el sur de Arabia Saudí, en medio de la reanudación de combates con las fuerzas gubernamentales de Yemen.Este ataque, cuya fecha se desconoce, tuvo como objetivo « … depósitos de armas, así como centros de mando y control desde donde se dirige la agresión contra nuestra nación y nuestro pueblo, en la base militar de Sharurah», cerca de la frontera saudita con Yemen, declaró en X el portavoz hutí Yahya Saree.

Las fuerzas gubernamentales de Yemen respaldadas por Riad, dijeron el sábado que atacaron a combatientes hutíes en la estratégica ciudad portuaria de Moca, en el mar Rojo, que cayó en manos hutíes tras una ofensiva relámpago.

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Los combates que comenzaron en septiembre en el oeste de Yemen han provocado el desplazamiento de 76.000 personas desde julio, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Unas 1.400 personas han huido a la vecina Yibuti, dijo el gobierno de este país. La reanudación de combates en Yemen ha dejado más de 500 muertos, según fuentes hutíes y gubernamentales.

Avances hutíes

Los hutíes, que hasta ahora controlaban gran parte del norte del país, incluidas la capital, Saná, y Hodeida (en el oeste), avanzaron por la costa en cuestión de días y capturaron la ciudad portuaria de Moca el jueves.

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Posteriormente, tomaron el control de la costa y las islas del mar Rojo, y consolidaron su dominio al día siguiente sobre el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, por donde transita el tráfico marítimo hacia y desde el Canal de Suez.
«Las fuerzas armadas destruyeron hoy vehículos y armas y eliminaron a miembros de la milicia terrorista hutí, respaldada por Irán, cerca del puerto de Moca», informó la agencia oficial de noticias Saba.
También atacaron en las afueras de la ciudad y la carretera que conduce a Dhubab, más al sur, añadió, citando al portavoz de las fuerzas armadas, Majid al-Nazili.

El Reino Unido e Israel se sumen en una crisis que rompe décadas de alianza

Las relaciones entre el Reino Unido e Israel han entrado en uno de sus periodos más delicados en décadas, después de que una sucesión de desacuerdos sobre Gaza, el reconocimiento del Estado palestino, la expansión de los asentamientos y la violencia de colonos en … Cisjordania haya transformado una relación tradicionalmente estrecha en un enfrentamiento diplomático cada vez más abierto. La última escalada se produjo esta semana, cuando Londres anunció nuevas medidas contra los asentamientos israelíes, entre ellas la prohibición de importar los productos procedentes de ellos, e Israel respondió con una batería de represalias.
Entre ellas figura el cierre del consulado británico en Jerusalén Este, para el que Israel ha dado a Londres un plazo de 30 días, además de la prohibición de entrada a doce británicos, la salida de diplomáticos de estructuras de coordinación y el final de la participación del Reino Unido en la formación de fuerzas de seguridad palestinas.

La crisis no comenzó, sin embargo, con las sanciones anunciadas esta semana. Londres lleva casi tres años modificando gradualmente su política hacia Israel, primero bajo Keir Starmer y ahora con Andy Burnham, aunque el nuevo primer ministro ha imprimido mayor contundencia a una evolución que comenzó después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y de la posterior guerra en Gaza.

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Analistas especializados llevan tiempo alertando del profundo deterioro de las relaciones bilaterales. Yossi Mekelberg, investigador asociado de Chatham House, sostiene que la forma en que Israel se ha comportado en los últimos tres años le ha hecho perder numerosos aliados y advierte de que, pese al apoyo internacional que recibió después de los ataques del 7 de octubre, ahora corre el riesgo de convertirse en un Estado paria por su creciente aislamiento. Ya el año pasado, Azriel Bermant y Michael Stephens advertían desde el Royal United Services Institute (RUSI) de que este deterioro podía agravarse: «No hay duda de que las relaciones entre Israel y Reino Unido se han deteriorado significativamente y podrían empeorar en los próximos meses». Y así ha sido.

Israel, pese al apoyo internacional que recibió después de los ataques del 7 de octubre, ahora corre el riesgo de convertirse en un Estado paria por su creciente aislamiento

Suspensión de exportación de armas

Aunque el anterior primer ministro había respaldado el derecho de Israel a defenderse y durante meses evitó sumarse a quienes reclamaban un alto el fuego inmediato, una vez en el Gobierno, su política comenzó a cambiar. En septiembre de 2024, el entonces ministro de Exteriores, David Lammy, suspendió alrededor de 30 licencias británicas de exportación de armas a Israel después de una revisión jurídica. «Existe un riesgo claro de que puedan utilizarse para cometer o facilitar una violación grave del derecho internacional humanitario», explicó ante el Parlamento. La decisión constituyó una de las primeras señales de que las discrepancias con Netanyahu comenzaban a traducirse en medidas concretas.
El siguiente paso llegó en junio de 2025, cuando Reino Unido, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Noruega sancionaron a los ministros israelíes Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir por sus reiteradas incitaciones a la violencia contra palestinos en Cisjordania.

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Tres meses después, Londres reconoció formalmente el Estado de Palestina. Starmer calificó a Hamás de «brutal organización terrorista» y aseguró que no podía desempeñar ningún papel en un futuro Gobierno palestino, al tiempo que describió como «absolutamente intolerables» los bombardeos, el hambre y la devastación en Gaza. Netanyahu acusó a los gobiernos que reconocieron a Palestina de conceder «una enorme recompensa al terrorismo», lo que Starmer rechazó diciendo que «esta solución no es una recompensa para Hamás».

Netanyahu acusó a los gobiernos que reconocieron a Palestina de conceder «una enorme recompensa al terrorismo», lo que Starmer rechazó

Burnham, un paso más allá

Burnham ha heredado esa arquitectura diplomática, pero ha decidido ir un paso más allá. Ante el Parlamento, sostuvo que las palabras sobre la solución de dos Estados «serán solo palabras si no están respaldadas por acciones» y añadió que «el liderazgo consiste en actuar donde hay injusticia, cuando la gente es expulsada de sus hogares». En este «mundo difícil y peligroso», afirmó, Reino Unido «tiene que defender unos principios».
Su ministro de Exteriores, Ed Miliband, ha anunciado que el país introducirá una prohibición de las importaciones procedentes de los asentamientos israelíes y de la publicidad en territorio británico de propiedades situadas en ellos, además de preparar nuevos poderes para sancionar a personas y empresas que financien o faciliten su expansión. Miliband explicó que la legislación necesaria estará preparada en un plazo de entre seis y nueve meses.
«Los asentamientos son ilegales. No deberían promocionarse en nuestro país», declaró ante la Cámara de los Comunes, y aclaró que «el régimen de sanciones tendrá como objetivo los asentamientos ilegales y su expansión, no Israel».

Los colonos israelíes trabajan en el asentamiento situado junto a la localidad de Turmous Ayya, en Cisjordania.

(EFE)

La posición británica se apoya en un marco internacional. La Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas determinó que los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados desde 1967, incluida Jerusalén Este, «no tienen validez jurídica» y constituyen una «flagrante violación del derecho internacional», además de reclamar a Israel el cese «inmediato y completo» de toda actividad de asentamiento.
La resolución pidió también a los Estados que distinguieran en sus relaciones entre el territorio del Estado de Israel y los territorios ocupados, y la Corte Internacional de Justicia reforzó esa posición en su opinión consultiva de julio de 2024, en la que concluyó que los asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Este han sido establecidos y se mantienen «en violación del derecho internacional».
El ministro israelí de Exteriores, Gideon Sa’ar, calificó la política británica de «moralmente distorsionada» y de «flagrante interferencia» en los asuntos de un Estado soberano y en su proceso electoral, ya que Israel celebrará elecciones el próximo 27 de octubre.

Acusaciones de «limpieza étnica»

El enfrentamiento se endureció aún más después de que Miliband afirmara que en determinadas partes de Cisjordania se está produciendo una «limpieza étnica» de palestinos por parte de «colonos terroristas». Sa’ar respondió acusándole de formular «mentiras escandalosas».
Reino Unido no está solo. Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Portugal, España y Suecia se sumaron a una declaración conjunta en la que expresaron su intención de introducir restricciones nacionales o europeas al comercio con los asentamientos, o estudiar activamente esas y otras medidas.
«Juntos, estamos decididos: la solución de dos Estados debe ser protegida», afirmaron sus ministros de Exteriores, que exigieron a Israel detener inmediatamente la expansión de los asentamientos y garantizar que exista rendición de cuentas por la violencia de los colonos, lo que muestra que el deterioro de las relaciones con Israel no constituye un fenómeno exclusivamente británico. La misma declaración reconoce «los legítimos intereses de seguridad de Israel» y condena nuevamente los ataques de Hamás del 7 de octubre.
En territorio británico, el rabino jefe Ephraim Mirvis calificó las medidas de «un día oscuro para los judíos británicos». Miliband, por su parte, comenzó su intervención parlamentaria recordando que él mismo habla «como un orgulloso judío británico» y ha insistido en separar las críticas al Gobierno de Netanyahu de cualquier cuestionamiento de Israel o de la comunidad judía británica. Miliband recordó, al asumir la cartera de Exteriores, «mis padres llegaron a Gran Bretaña como refugiados judíos de los nazis».
Por su parte, la líder del Partido Conservador británico, Kemi Badenoch, considera las sanciones una «autolesión nacional» que perjudica la cooperación de seguridad e inteligencia con Israel, y Nigel Farage, líder de Reform UK, declaró que, si su partido llega al poder, revertirá el daño causado a las relaciones entre Reino Unido e Israel.

La líder del Partido Conservador británico, Kemi Badenoch, considera las sanciones una «autolesión nacional» que perjudica la cooperación de seguridad e inteligencia con Israel

A favor de las sanciones se han pronunciado destacadas figuras israelíes, como Ehud Olmert, ex primer ministro de Israel; Dan Halutz, excomandante del ejército israelí; David Harel, presidente de la Academia Israelí de Ciencias y Humanidades, y Em Hilton, escritora y activista judía y cofundadora de Na’amod, un movimiento de judíos británicos contrario a la ocupación israelí de los territorios palestinos, quien afirma que «responsabilizar a Israel por sus violaciones de los derechos humanos en Cisjordania no es antisemita».

Rusia convoca al embajador de Japón por las críticas a la visita de Putin a las Kuriles

El Ministerio de Exteriores de Rusia ha convocado al embajador de Japón en Moscú, Akira Muto, en protesta por las críticas de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, a la visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a las islas Kuriles, un archipiélago bajo control de Moscú pero cuya soberanía reclama Tokio.La portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajarova, ha indicado que Muto acudirá este martes a la sede del Ministerio, después de que Japón convocara al embajador ruso en Tokio el pasado jueves.Zajarova ha criticado que el diplomático japonés no acudiera antes alegando motivos de salud y ha asegurado que ahora «se encuentra repentinamente mejor». El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, también ha reprochado a la Embajada japonesa su falta de claridad sobre la ausencia del embajador.»En cualquier caso, hemos convocado al señor embajador: debe acudir al Ministerio de Exteriores y hablaremos del comportamiento de las autoridades japonesas en relación con la visita del presidente Putin a la isla rusa de Iturup», ha declarado Lavrov.Putin visitó una de las islas en disputaPutin viajó el pasado jueves a Iturup, una de las cuatro islas Kuriles que están bajo control ruso y que Japón denomina Etorofu. Se trata de la primera visita presencial del presidente ruso a este territorio, dentro de una gira por Siberia y el Extremo Oriente ruso.La primera ministra japonesa calificó la visita de «absolutamente inaceptable» y recordó que Tokio considera las Kuriles, conocidas en Japón como Territorios del Norte, «parte inherente» de su territorio. Moscú ha respondido calificando las declaraciones japonesas de «ofensivas, sumamente indignantes e inaceptables».La disputa territorial se produce en un contexto de creciente tensión entre ambos países. Japón ha respaldado las sanciones internacionales contra Rusia por la guerra de Ucrania y ha intensificado sus ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos en el Pacífico.

El Supremo rechaza de nuevo el recurso de Trump a su condena por abuso sexual y difamación a Jean Carroll

El magnate republicano había pedido al máximo tribunal estadounidense que reconsiderase su decisión después de que en junio el Supremo desestimase una primera solicitud por parte de Trump al respecto, según ha recogido la cadena NBC News.

El presidente ya transfirió el pago, junto con sus correspondientes intereses, a mediados de julio. El caso se remonta a 2019, cuando Carroll, de 82 años, experiodista y columnista, desveló por primera vez la agresión que sufrió por parte de Trump en el probador de una tienda en Bergdorf Goodman, unos grandes almacenes de lujo de Nueva York, a mediados de los 90.

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David Alandete

Cuando las acusaciones se hicieron públicas en un libro que ella publicó en 2019, el multimillonario republicano calificó a Carroll de «desequilibrada» y afirmó que había inventado su versión de los hechos.
Un jurado de Nueva York consideró los hechos probados en mayo de 2023, un proceso que se saldó con una primera orden para el pago de cinco millones de dólares por abusos sexuales y difamación.
La escritora abrió un segundo frente judicial por difamación contra el actual inquilino de la Casa Blanca, que seguía hablando de ella en sus redes sociales, y un jurado lo condenó en enero de 2024 a pagar más de 83 millones de dólares.

Netanyahu afea a Kushner su encuentro con Hamás y bloquea los avances sobre Gaza

24 horas después de reunirse con los líderes de Hamás en Egipto, Jared Kushner se sentó con Benjamín Netanyahu en Jerusalén para intentar avanzar en la hoja de ruta de 15 puntos propuesta por Donald Trump para Gaza. Según los medios israelíes, el … primer ministro se negó a detener los asesinatos selectivos y reducir su presencia militar y solo accedió a la creación de dos grupos de trabajo centrados en la desmilitarización de Gaza y en las necesidades humanitarias. ‘The Jerusalem Post’ adelantó además que se alcanzó un principio de acuerdo para que, durante la fase inicial del desarme de Hamás, si esta se llegara a producir, las armas pasen a manos de la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) para ser destruidas y no al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), órgano de tecnócratas que debe asumir la gestión de la Franja y que lleva meses a la espera del permiso de Israel para poder cruzar el paso de Rafah.

Netanyahu, centrado durante toda la jornada en las primarias del Likud, quiere dar imagen de fuerza, vincula cualquier concesión en Gaza al desarme previo de Hamás y hace una semana, de manera pública, rechazó la hoja de ruta, todo un desafío a Trump. Tras el encuentro en Jerusalén, la oficina del primer ministro habló de una reunión «productiva» y detalló que «se acordó establecer dos grupos de trabajo, uno sobre el desarme y la desmilitarización de Gaza, que tanto Israel como la Junta de Paz están decididos a que se lleve a cabo rápidamente y se complete antes de que tenga lugar cualquier reconstrucción en Gaza». El texto recogió además que «un segundo grupo de trabajo se centrará en el saneamiento, el agua potable y otras cuestiones de salud pública para la población de Gaza, que también afectan a la población de Israel», pero no ofreció detalles sobre pasos y plazos para desbloquear la situación.
El yerno del presidente estadounidense recibió la reprimenda del primer ministro por haberse reunido la víspera «con los artífices del 7 de octubre», según revelaron los medios locales. El plan de Washington de lograr avances concretos y rápidos chocó con un Netanyahu para quien Gaza es clave en su campaña electoral hacia la reelección en octubre. La reunión comenzó a última hora de la mañana y terminó a media tarde y Kushner estuvo acompañado por los enviados principales de la Junta de Paz Nickolay Mladenov y Tony Blair. Netanyahu estuvo apoyado, entre otros, por el director del Shin Bet, David Zini, el jefe de Inteligencia Militar, el general Shlomi Binder, y el director del Consejo de Seguridad Nacional, Shmuel Ben-Ezra.

Los fracasos de Irán y Líbano

Con los fracasos de Irán y Líbano a sus espaldas, Gaza se ha convertido en la esperanza de Trump para intentar lograr algún éxito en Oriente Próximo y por ello dio luz verde al encuentro directo en Kushner y Hamás, grupo considerado terrorista por Washington. La hoja de ruta de la Junta de Paz está en punto muerto y, pese a que el propio Trump declaró a la cadena Fox que «Israel no debería estar atacando Gaza en estos momentos», los bombardeos no cesan.
Desde la firma del acuerdo en octubre, Hamás ha detenido todos los ataques, pero los israelíes han matado a más de 1.200 personas y herido a más de 4.000, según fuentes médicas palestinas. El Estado judío bloquea además la entrada de ayuda humanitaria pactada y sus tropas han superado el límite de la «línea amarilla», frontera acordada durante las conversaciones de hace diez meses que supone más del 50 por ciento de la superficie de la Franja. Esta situación ha provocado la «frustración» de los responsables estadounidenses ya que, según Yedioth Ahronoth, piensan que Israel está «tratando de ganar tiempo, introducir nuevas reservas y cambiar el orden establecido en la hoja de ruta».

Encuentro con Hamás

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Aunque, sobre el papel, Israel ha aceptado retirarse de la Franja y Hamás desarmarse, cada una de las partes defiende que no dará ese paso hasta que se produzcan más avances en el compromiso asumido por la otra, lo que deja el acuerdo en punto muerto. En la reunión con Kushner del domingo, Hamás confirmó que acepta la hoja de ruta, pero insistió en que su aplicación depende de que Israel ponga fin a sus violaciones diarias del «alto el fuego». Los islamistas tratan de lograr garantías y negocian ante la presencia de los enviados egipcios, cataríes y turcos.
Este encuentro entre islamistas y estadounidenses vino acompañado de una declaración conjunta de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Qatar, Jordania, Indonesia, Pakistán y Turquía en la que condenaron el rechazo de Israel a la hoja de ruta. Estos países advirtieron de que el rechazo del plan «amenaza directamente con hacer descarrilar los amplios esfuerzos realizados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin a la guerra en Gaza». Estas declaraciones no afectan a un primer ministro que basa su campaña electoral en la seguridad nacional y necesita mostrar una imagen de victoria en Gaza, algo que no ha podido lograr hasta el momento.