Nueva ola de disturbios contra la inmigración en Reino Unido tras el ataque de un refugiado sudanés a un hombre en Belfast
Belfast amaneció este miércoles con fachadas ennegrecidas, coches calcinados y el rastro de una violencia que, en pocas horas, convirtió un brutal ataque con cuchillo en el detonante de una noche de graves disturbios con un marcado componente antiinmigración. Los hechos se remontan al lunes … por la noche, cuando un hombre de unos cuarenta años fue gravemente herido en Kinnaird Avenue, en el norte de la ciudad por parte de un ciudadano sudanés, y derivó el martes en una sucesión de incendios, ataques a viviendas y enfrentamientos que obligaron a familias enteras a abandonar sus casas mientras los servicios de emergencia trataban de contener varios focos de desorden.
El sospechoso del apuñalamiento, un hombre sudanés de 30 años, fue acusado de intento de asesinato, posesión de un objeto punzocortante en un lugar público y amenazas de muerte, y este miércoles comparecerá ante el Tribunal de Magistrados de Belfast. Según la Policía de Irlanda del Norte (PSNI) el hombre habría llegado a Belfast desde Dublín en febrero de 2023, tras volar previamente desde París a la capital irlandesa, donde solicitó asilo y obtuvo permiso de residencia hasta 2028. La PSNI precisó además que, por ahora, no existe información que permita tratar el ataque como un acto terrorista.
El ataque del lunes, que dejó a la víctima con lesiones graves en los ojos, el cuello, el rostro y la espalda, provocó una fuerte reacción en distintos puntos de Belfast. Durante la noche del martes se registraron graves disturbios provocados por grupos de hombres, muchos de ellos encapuchados, en varias zonas de la ciudad, que se saldaron con incendios de vehículos, autobuses, contenedores y coches policiales, daños en viviendas y comercios y enfrentamientos con la Policía. También se produjeron incidentes en otras localidades de Irlanda del Norte, entre ellas Newtownabbey y Portadown.
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Ivannia Salazar
El Servicio de Bomberos y Rescate de Irlanda del Norte informó de que recibió 256 llamadas entre las siete de la tarde y la medianoche y movilizó equipos a 62 incidentes distintos. La PSNI confirmó que varios agentes resultaron heridos durante los altercados y que se ha abierto una investigación para identificar a los responsables de los ataques.
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha publicado un comunicado en su cuenta de X donde asegura que «las escenas en Belfast anoche fueron impactantes y completamente inaceptables». El ‘premier’ hace énfasis en que «no hay justificación para la violencia y el desorden que vimos amenazando a nuestras comunidades, ni para aquellos que lo alentaron, en línea o en cualquier otro lugar». Y añade: «Está claro que anoche las personas fueron atacadas por su origen y no lo toleraré. Los responsables sentirán todo el peso de la ley». Por último, Starmer apela a la calma: «Debe ser la prioridad» y sentencia que «debemos dejar que la Policía continúe con su trabajo».
‼️ Cientos de manifestantes incendian vehículos y bloquean vías en Belfast y sus alrededores tras un ataque a cuchillo que dejó una víctima y que fue atribuido a un refugiado sudanés pic.twitter.com/evYfSckQJ5— ABC.es (@abc_es) June 10, 2026
Los disturbios también se extendieron a Antrim, situada a unos 25 kilómetros al noroeste de Belfast, donde se registraron concentraciones promovidas a través de las redes sociales por figuras vinculadas a la extrema derecha británica, entre ellas Tommy Robinson, nombre por el que es conocido el activista Stephen Yaxley-Lennon, que había difundido mensajes de apoyo a las protestas y llamamientos a la movilización.
Elon Musk llamó a «manifestarse con fuerza»
Las convocatorias recibieron además el respaldo en la red social X de su propietario, Elon Musk. El empresario compartió mensajes relacionados con las protestas y animó a los participantes a «manifestarse con fuerza». Musk, una de las figuras más influyentes de las redes sociales a nivel mundial, ha intervenido en numerosas ocasiones en el debate sobre las políticas migratorias y la gestión gubernamental de estos asuntos por parte de Reino Unido y otros países europeos.
La primera ministra norirlandesa, Michelle O’Neill, condenó los disturbios y afirmó que «grupos de hombres enmascarados que expulsan a familias de sus hogares prendiendo fuego a sus viviendas no son más que una muestra de una cobardía repugnante». O’Neill calificó además los incidentes de «puro matonismo» y pidió que se permita a la policía llevar a cabo su trabajo y avanzar en las investigaciones.
«No podemos permitir que las acciones de un individuo se utilicen para justificar ataques contra otras personas o comunidades»
Emma Little-Pengelly
Viceprimera ministra norislandesa
La viceprimera ministra, Emma Little-Pengelly, expresó igualmente su condena a los disturbios y sostuvo que la responsabilidad por el apuñalamiento debía recaer exclusivamente sobre el presunto autor de los hechos. «No podemos permitir que las acciones de un individuo se utilicen para justificar ataques contra otras personas o comunidades», señaló.
«Una comunidad atemorizada»
La ministra de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, declaró a la BBC que parte de la violencia había sido alentada a través de las redes sociales y acusó a determinados agitadores de estar «utilizando como arma el dolor y la angustia de un hombre herido y de una comunidad atemorizada». Long añadió que cualquier agresión dirigida contra personas por su origen o color de piel debía ser investigada como un posible delito de odio.
Por su parte, la diputada Claire Hanna, líder del SDLP, aseguró que algunos de los incidentes registrados durante la noche tenían un componente racial. Hanna afirmó que había recibido testimonios sobre grupos que se dirigían a zonas con presencia de residentes extranjeros y pidió una respuesta contundente de las autoridades.
El secretario para Irlanda del Norte, Hilary Benn, manifestó que no existe «ninguna justificación» para los daños causados durante los disturbios, mientras que las autoridades policiales pidieron calma a la población y solicitaron que se evite la difusión de rumores o contenidos no verificados sobre el caso mientras continúa la investigación. La Policía indicó que mantiene abiertas varias líneas de investigación tanto sobre el apuñalamiento como sobre los disturbios posteriores.

