Los bomberos frenan el macroincendio pese al aumento de las temperaturas en el suroeste de Francia - Colombia
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Los bomberos frenan el macroincendio pese al aumento de las temperaturas en el suroeste de Francia

El aumento de las temperaturas reactivó este martes las llamas en 14 puntos del suroeste de Francia. La climatología no ayuda a los 2.750 bomberos y los 1.500 militares desplegados en Gironda para combatir el macroincendio que asola el departamento meridional, … cuya capital es Burdeos, desde el miércoles de la semana pasada. Tras haber recorrido más de 42.000 hectáreas y haber obligado a evacuar a 220.000 personas, el mayor fuego de los últimos 50 años en el territorio galo continúa sin estar oficialmente controlado.
Este martes empezó la cuarta ola de un calor intenso en el país vecino. Las temperaturas máximas de hasta 34ºC registradas en la región bordelesa contribuyeron a que las llamas volvieran a arder en varias zonas calcinadas, especialmente, cerca de la turística localidad de Lège-Cap-Ferret. Las llamas también amenazan los aledaños de Lacanau, lo que comportó que evacuaran por precaución a 4.000 personas de residencias turísticas.

Pese a esas nuevas evacuaciones, el avance del fuego «se mantuvo estable», indicó Sophie Brocas, prefecta –equivalente francés de la delegada del Gobierno– de Gironda. El incendio XXL, que se ha acercado a 15 kilómetros de Burdeos, continúa sin avanzar, pero no está oficialmente controlado. Desde el domingo al mediodía, su alcance se ha mantenido estable en 42.000 hectáreas, lo que representa una cifra enorme teniendo en cuenta que el anterior fuego más vasto en la historia reciente de Francia no superaba las 15.000.

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Enric Bonet

Máximas por encima de 40 grados

«Mañana será un día clave, porque la temperatura seguirá aumentando y quizás también el viento», advirtió el alcalde bordelés, el centrista Thomas Cazenave. Para este miércoles, están previstas máximas superiores a los 40ºC en el suroeste. Los bomberos temen que eso agrave la situación en el único de los tres grandes incendios de la última semana en Francia que sigue sin estar oficialmente controlado, a diferencia de lo que sucede con los fuegos de las Landas y del Var. Este último arrasó más de 4.500 hectáreas en ese departamento de la Costa Azul, en el sudeste.
Sin embargo, la mejoría de la situación este martes permitió que las autoridades autorizaran a volver a sus casas a los habitantes de Le Haillan, Eysines y Mérignac. Estos representaban 60.000 de los desalojados –han sido un total de 250.000 contando los evacuados por otro gran incendio en las Landas (con 3.600 hectáreas quemadas)– por esta catástrofe natural.
El anuncio de la vuelta a sus casas fue recibido con una ovación en el Parque de Exposiciones de Burdeos. «Es un alivio que finalmente podamos volver. Pero si lo hacemos, tendremos que dejar nuestro teléfono abierto durante la noche y con una maleta preparada por si nos avisan de madrugada que nos desalojan de nuevo», indica Patrick Lauretot, de 73 años y residente en Le Haillan, en declaraciones a ABC. «Por este motivo, hemos decidido pasar una noche más en el Parque de Exposiciones y ya regresaremos este miércoles si la meteorología lo permite», añade este jubilado, que pasó los últimos cinco días en el albergue gigante junto con su madre, de 93 años.

La solidaridad predomina

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Este gran espacio de la periferia bordelesa, que acogió durante años el salón internacional del vino, ha acogido desde el pasado fin de semana a cerca de 2.000 de todos aquellos que tuvieron que irse de sus domicilios por la amenaza de las llamas o del humo. Lo han convertido en un campamento gigante con hamacas, bastante bien organizado. Cuenta con una parte para comer gratuitamente gracias a las numerosas donaciones de voluntarios, otra para los niños donde se entretienen jugando a bádminton o rugby, y con numerosos cuidados médicos para las personas realojadas.
Varios de los evacuados llevan allí desde el viernes y se preparaban este martes por la tarde para pasar su quinta noche fuera. «Creía que solo pasaríamos aquí una o dos noches y que luego el fuego se calmaría, pero aún no sabemos cuándo podremos volver. Estamos bastante cansados», explicaba con cierta desesperación Abdel Benmas, de 52 años, en declaraciones a este medio. Este transportista de la Poste (Correos) ha pasado los últimos cuatro días en el Parque de Exposiciones, junto con su mujer y su hija de 6 años.

Unos niños evacuados por los incendios reciben unas flores en el Parque de Exposiciones de Burdeos.

(E. Bonet)

«A las tres de la madrugada del sábado, un vecino que es un concejal local llamó a la puerta de nuestra casa y nos dijo que teníamos que irnos por la amenaza del humo», recuerda Marc Roy, de 73 años, un jubilado que trabajó en el departamento de publicidad del diario local ‘Sud-Ouest’. «Hemos ayudado a personas mayores que llegaron aquí completamente desorientadas», explica este habitante de Eysines sobre la solidaridad y la bonhomía que ha reinado en los últimos días en Burdeos.
«Es una lástima que hagan falta crisis como esta para que la sociedad dé lo mejor de sí misma y se produzca tanta solidaridad», opina Axel Debur, de 19 años, un futuro estudiante de Sociología que después de ser evacuado ha formado parte del grupo de voluntarios. Además del buen funcionamiento del Parque de Exposiciones, la solidaridad también se ve reflejada con los centenares de agricultores y voluntarios que participan en la extinción de las llamas. Una tarea que probablemente durará unas cuantas semanas.

El sector turístico, contra las cuerdas

Pese a su vasta extensión, el incendio XXL de Gironda no ha provocado ninguna víctima mortal ni heridos graves. Al menos 110 bomberos resultaron heridos, pero se trata de heridas leves por intoxicaciones en la mayoría de los casos. No obstante, tres agentes contra el fuego perdieron la vida durante la última semana mientras participaban en las tareas de extinción de otros fuegos.
El mayor impacto de la oleada de incendios en el suroeste ha sido la elevadísima cifra de casas u otro tipo de edificios quemados. Esta se eleva a cerca de 440 si se tienen en cuenta los efectos desoladores en Gironda y las Landas. Esta destrucción supone un desafío económico para Francia, cuyo Gobierno ha ampliado hasta el 31 de agosto el periodo que los afectados disponen para declarar los siniestros a sus respectivas empresas de seguros.
Además de la reconstrucción de los centenares de viviendas calcinadas, el megaincendio amenaza con arruinar la temporada veraniega en esta zona turística. En las ciudades evacuadas hay 30.000 empresas paralizadas desde finales de la semana pasada. Este desastre ecológico también ha afectado la actividad económica en ciudades que no fueron desalojadas. Así sucede en Burdeos, que es ahora mismo una localidad vacía de turistas y que funciona a medio gas. Está pendiente de que el incendio le dé un respiro definitivo.

Publicado: julio 28, 2026, 2:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/bomberos-frenan-macroincendio-pese-aumento-temperaturas-suroeste-20260728213031-nt.html

El aumento de las temperaturas reactivó este martes las llamas en 14 puntos del suroeste de Francia. La climatología no ayuda a los 2.750 bomberos y los 1.500 militares desplegados en Gironda para combatir el macroincendio que asola el departamento meridional, cuya capital es Burdeos, desde el miércoles de la semana pasada. Tras haber recorrido más de 42.000 hectáreas y haber obligado a evacuar a 220.000 personas, el mayor fuego de los últimos 50 años en el territorio galo continúa sin estar oficialmente controlado.

Este martes empezó la cuarta ola de un calor intenso en el país vecino. Las temperaturas máximas de hasta 34ºC registradas en la región bordelesa contribuyeron a que las llamas volvieran a arder en varias zonas calcinadas, especialmente, cerca de la turística localidad de Lège-Cap-Ferret. Las llamas también amenazan los aledaños de Lacanau, lo que comportó que evacuaran por precaución a 4.000 personas de residencias turísticas.

Pese a esas nuevas evacuaciones, el avance del fuego «se mantuvo estable», indicó Sophie Brocas, prefecta –equivalente francés de la delegada del Gobierno– de Gironda. El incendio XXL, que se ha acercado a 15 kilómetros de Burdeos, continúa sin avanzar, pero no está oficialmente controlado. Desde el domingo al mediodía, su alcance se ha mantenido estable en 42.000 hectáreas, lo que representa una cifra enorme teniendo en cuenta que el anterior fuego más vasto en la historia reciente de Francia no superaba las 15.000.

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  • Enric Bonet

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«Mañana será un día clave, porque la temperatura seguirá aumentando y quizás también el viento», advirtió el alcalde bordelés, el centrista Thomas Cazenave. Para este miércoles, están previstas máximas superiores a los 40ºC en el suroeste. Los bomberos temen que eso agrave la situación en el único de los tres grandes incendios de la última semana en Francia que sigue sin estar oficialmente controlado, a diferencia de lo que sucede con los fuegos de las Landas y del Var. Este último arrasó más de 4.500 hectáreas en ese departamento de la Costa Azul, en el sudeste.

Sin embargo, la mejoría de la situación este martes permitió que las autoridades autorizaran a volver a sus casas a los habitantes de Le Haillan, Eysines y Mérignac. Estos representaban 60.000 de los desalojados –han sido un total de 250.000 contando los evacuados por otro gran incendio en las Landas (con 3.600 hectáreas quemadas)– por esta catástrofe natural.

El anuncio de la vuelta a sus casas fue recibido con una ovación en el Parque de Exposiciones de Burdeos. «Es un alivio que finalmente podamos volver. Pero si lo hacemos, tendremos que dejar nuestro teléfono abierto durante la noche y con una maleta preparada por si nos avisan de madrugada que nos desalojan de nuevo», indica Patrick Lauretot, de 73 años y residente en Le Haillan, en declaraciones a ABC. «Por este motivo, hemos decidido pasar una noche más en el Parque de Exposiciones y ya regresaremos este miércoles si la meteorología lo permite», añade este jubilado, que pasó los últimos cinco días en el albergue gigante junto con su madre, de 93 años.

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Varios de los evacuados llevan allí desde el viernes y se preparaban este martes por la tarde para pasar su quinta noche fuera. «Creía que solo pasaríamos aquí una o dos noches y que luego el fuego se calmaría, pero aún no sabemos cuándo podremos volver. Estamos bastante cansados», explicaba con cierta desesperación Abdel Benmas, de 52 años, en declaraciones a este medio. Este transportista de la Poste (Correos) ha pasado los últimos cuatro días en el Parque de Exposiciones, junto con su mujer y su hija de 6 años.


Unos niños evacuados por los incendios reciben unas flores en el Parque de Exposiciones de Burdeos.


(E. Bonet)

«A las tres de la madrugada del sábado, un vecino que es un concejal local llamó a la puerta de nuestra casa y nos dijo que teníamos que irnos por la amenaza del humo», recuerda Marc Roy, de 73 años, un jubilado que trabajó en el departamento de publicidad del diario local ‘Sud-Ouest’. «Hemos ayudado a personas mayores que llegaron aquí completamente desorientadas», explica este habitante de Eysines sobre la solidaridad y la bonhomía que ha reinado en los últimos días en Burdeos.

«Es una lástima que hagan falta crisis como esta para que la sociedad dé lo mejor de sí misma y se produzca tanta solidaridad», opina Axel Debur, de 19 años, un futuro estudiante de Sociología que después de ser evacuado ha formado parte del grupo de voluntarios. Además del buen funcionamiento del Parque de Exposiciones, la solidaridad también se ve reflejada con los centenares de agricultores y voluntarios que participan en la extinción de las llamas. Una tarea que probablemente durará unas cuantas semanas.

El sector turístico, contra las cuerdas

Pese a su vasta extensión, el incendio XXL de Gironda no ha provocado ninguna víctima mortal ni heridos graves. Al menos 110 bomberos resultaron heridos, pero se trata de heridas leves por intoxicaciones en la mayoría de los casos. No obstante, tres agentes contra el fuego perdieron la vida durante la última semana mientras participaban en las tareas de extinción de otros fuegos.

El mayor impacto de la oleada de incendios en el suroeste ha sido la elevadísima cifra de casas u otro tipo de edificios quemados. Esta se eleva a cerca de 440 si se tienen en cuenta los efectos desoladores en Gironda y las Landas. Esta destrucción supone un desafío económico para Francia, cuyo Gobierno ha ampliado hasta el 31 de agosto el periodo que los afectados disponen para declarar los siniestros a sus respectivas empresas de seguros.

Además de la reconstrucción de los centenares de viviendas calcinadas, el megaincendio amenaza con arruinar la temporada veraniega en esta zona turística. En las ciudades evacuadas hay 30.000 empresas paralizadas desde finales de la semana pasada. Este desastre ecológico también ha afectado la actividad económica en ciudades que no fueron desalojadas. Así sucede en Burdeos, que es ahora mismo una localidad vacía de turistas y que funciona a medio gas. Está pendiente de que el incendio le dé un respiro definitivo.

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