Saeed Yalili, el fundamentalista que aspira a ser el nuevo número dos del régimen de Irán
La muerte del ayatolá Alí Jamenei en la ofensiva sorpresa de Israel y Estados Unidos a finales de febrero marca el final de una era y el comienzo de un polémico experimento dinástico sin precedentes en la República Islámica. La rápida elevación de su hijo, Mojtaba Jamenei … , como nuevo Líder Supremo –cuando no ostenta ni el cargo de ayatolá–, sostenido por la cúpula de la Guardia Revolucionaria (IRGC por sus siglas en inglés), quiebra el principio de sucesión dinástica de la Revolución de 1979.
Entre los ataques aéreos israelíes y estadounidenses que acosan al régimen, Tel Aviv ha anunciado este miércoles la muerte del ministro de Inteligencia de Irán, Esmail Jatib, en ataques de precisión. En la misma línea, confirmó el martes la muerte de dos altos cargos de Teherán: el jefe de la seguridad nacional y auténtico hombre fuerte del sistema desde la muerte de Alí Jamenei, Alí Lariyani, y el máximo responsable de los basiyíes, Gholamreza Soleimani.
Ante tales bajas, Saeed Yalili (60 años), veterano de la guerra contra Irak y antiguo jefe negociador nuclear, se perfila como el nuevo número dos del nuevo régimen, marcado por una profunda línea dura. Su ascenso en el engranaje del Estado garantizaría la ortodoxia frente a cualquier atisbo de salida negociada con Estados Unidos, asegurando la continuidad bélica e ideológica del sistema.
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Esta sucesión hereditaria revela la mutación de la teocracia hacia un modelo estrictamente militarizado. Mojtaba, carente de la profunda autoridad teológica que requiere la figura del líder Supremo, se erige como una figura para cerrar filas respaldada por el aparato de seguridad –la Guardia Revolucionaria y las milicias paramilitares Basij–.
Es aquí donde el perfil ultraconservador de Yalili resulta comprensible. Conocido por su historial de hostilidad antiestadounidense, su figura blindaría al nuevo Líder Supremo de las críticas internas de los sectores más radicales, fusionando los intereses de la casta militar con el dogma de Estado.
En el tablero internacional, la designación de Mojtaba Jamenei y la línea dura que representa Yalili enterraría cualquier posibilidad de reactivar la diplomacia nuclear. Durante su etapa como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Yalili abocó a Irán a las sanciones más severas de la ONU en defensa del avance atómico sin concesiones. Criticó con dureza los esfuerzos diplomáticos que conllevaron a cerrar acuerdo de No Proliferación Nuclear (TNP) de 2015, que reducía las aspiraciones nucleares del Gobierno iraní a cambio de levantar sanciones contra el régimen. Además, también se posicionó en contra de los intentos de reactivar el tratado tras la salida unilateral de la primera Administración Trump en 2018.
En el plano interno, Yalili se postuló para presidente en 2013, donde quedó tercero, y en 2021, cuando se retiró en favor del que acabaría siendo presidente, Ebrahim Raisi. Pero su extraña muerte en un accidente de helicóptero precipitó unos comicios presidenciales en 2024, en los que Saeed Yalili concurrió y perdió en segunda vuelta ante el reformista Masud Pezeshkian.

