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La clínica de rehabilitación suiza que ya trata a niños por su adicción al teléfono móvil: «Es una epidemia masiva»

Desde hace años, los expertos alertan del peligro de la exposición de los menores de edad al teléfono móvil. Ahora, se ha conocido que hay niños de tan solo 14 años que piden ser tratados en clínicas de rehabilitación.Tal y como recoge este domingo el Mirror en un reportaje, Jan Gerber, fundador de la clínica de recuperación Paracelsus Recovery, con sede en Suiza, dice que lo que está ocurriendo es «una epidemia masiva».»Los algoritmos están diseñados para manipular el sistema de recompensa [del cerebro]. Todas estas son actividades dopaminérgicas. Desplazarse por la pantalla es una cosa, pero acumular ‘me gusta’ o comentarios que suban de nivel, todo eso está diseñado para enganchar a la gente», dice Gerber.»Y cuando el cerebro aún se está formando, es mucho más vulnerable a una edad temprana, y a esa edad no están preparados para resistirlo. Es como una cocaína digital», dice.Gerber comentó que padres de niños incluso menores de 14 años se han puesto en contacto con él, pero que legalmente todavía no puede atenderlos en su clínica en Suiza.Preguntado sobre qué señales de alerta de adicción a las redes sociales deberían tener en cuenta los padres, Gerber dice: «La más obvia es la cantidad de tiempo que pasan frente a la pantalla o usando aplicaciones».»El aislamiento social es otra señal, como fingir dolor de cabeza o cansancio diciendo ‘me voy a acostar temprano’, etc., pero en realidad están usando el teléfono o la tablet debajo de las sábanas. Estas son señales reveladoras», dice el experto en adicciones.Gerber admite que tratar la enfermedad es «sumamente difícil» y «lleva tiempo». Sin embargo, afirma que los médicos de su clínica han tenido éxito recientemente al tratar a pacientes jóvenes con un sistema de cartas de estilo de juego para ayudarlos a sobrellevar y expresar sus sentimientos.

Tres policías heridos y un sospechoso abatido en un tiroteo en Filadelfia

Un tiroteo registrado en el vecindario de Wynnefield, en la ciudad de Filadelfia (Pensilvania, Estados Unidos), se ha saldado este domingo con el atacante muerto y tres agentes de Policía con heridas leves.Tras el enfrentamiento, los policías y el atacante han sido trasladados de urgencia al Hospital Penn Presbyterian donde, a las 23:08 (hora local) el asaltante ha sido declarado muerto por las asistencias. No obstante, según ha informado la cadena CBS, el pronóstico de los policías es favorable y se espera que los tres efectivos se recuperen por completo y sin mayores complicaciones.»Estos hombres y mujeres dan su vida por este trabajo, por lo que estamos muy agradecidos de que esta noche vayan a sobrevivir a sus heridas, y seguiremos avanzando como departamento», ha dicho el jefe de policía de Filadelfia, Kevin Bethel, en una rueda de prensa sobre sus compañeros.»(El atacante) abrió fuego contra todos los agentes que estaban allí. Había cuatro agentes allí, tres resultaron heridos», ha confirmado. A su vez, ha ampliado que una mujer que se encontraba en las inmediaciones ha sido trasladada al Hospital Jefferson, sin resultar herida.»Me han dicho que también llevaron a una mujer al Jefferson Hospital, quizá sin heridas. Aparece en el vídeo, pero no estoy seguro de si hay alguna lesión relacionada con eso. Había una mujer propietaria de un coche que recibió disparos, pero no tengo constancia de que nadie resultara herido», ha dicho.Las autoridades han repetido que la investigación se encuentra en una fase temprana y todavía no conocen el motivo del enfrentamiento. «¿Por qué decidió acercarse a esa escena y enfrentarse a los agentes? ¿Fue algo premeditado o no? Lo analizaremos para averiguarlo», ha concluido.La alcaldesa de la ciudad, Cherelle Parker, ha querido unirse al agradecimiento del trabajo de los policías y ha sentenciado que la ciudad, «esta vez, ha ganado».»Les pido que hagan lo más importante que para nosotros, como ciudad, podemos hacer ahora mismo para apoyar a estos oficiales y a sus familias, y a los hombres y mujeres aquí, en el Departamento de Policía de Filadelfia, quienes ponen sus vidas en la línea a diario para proteger y servir», ha matizado la alcaldesa.

La inmigración reabre las viejas heridas en Irlanda del Norte

La primera vez que uno ve cerrarse las puertas de los llamados «muros de paz» en Belfast comprende que el conflicto norirlandés pertenece al pasado mucho menos de lo que sugieren los libros de historia. Dos puertas metálicas, separadas por apenas unos metros, se cierran … una frente a la otra cuando cae la tarde.
Más de un cuarto de siglo después del Acuerdo de Viernes Santo, los accesos que separan algunos barrios históricamente enfrentados continúan clausurándose en un recordatorio silencioso de que la paz llegó antes que la confianza y de que las cicatrices de los ‘Troubles’ (‘Los Problemas’) siguen formando parte de la vida cotidiana de Irlanda del Norte.

Durante los disturbios que han sacudido Belfast y otras localidades esta semana tras el apuñalamiento de Stephen Ogilvie a manos de un ciudadano sudanés solicitante de asilo, esas viejas barreras parecen adquirir un significado renovado. Los ataques contra viviendas, comercios y alojamientos vinculados a inmigrantes y solicitantes de asilo han vuelto a colocar la inmigración en el centro del debate público.

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Ivannia Salazar

Sin embargo, cuanto más tiempo pasa uno recorriendo las calles de Belfast y hablando con vecinos, comerciantes, trabajadores extranjeros y residentes de toda la vida, más evidente resulta que esta historia no trata únicamente de inmigración. También trata de identidad, de memoria y de una sociedad que nunca terminó de desprenderse completamente de las lógicas del sangriento conflicto. «Todo lo que hizo falta fue una chispa», resume el profesor Liam Kennedy, de la Queen’s University. «Pero las tensiones ya estaban ahí».
Durante un recorrido por la ciudad resulta imposible no fijarse en las banderas. En algunos barrios de tradición unionista predominan las británicas y también las israelíes; en zonas de tradición nacionalista son habituales las irlandesas y las palestinas. Los símbolos no están distribuidos al azar. Delimitan territorios, identidades y memorias colectivas que se mezclan incluso con otras más allá de las fronteras.
Lo llamativo es que estas desaparecen en los barrios más ricos o socialmente mixtos. «Si ves muchas banderas, normalmente estás en un barrio obrero», comenta un taxista.

En los barrios unionistas predominan las banderas británicas e israelíes; en los nacionalistas son habituales las irlandesas y palestinas

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Durante décadas, la gran fractura de Irlanda del Norte fue la que separó a la comunidad unionista, mayoritariamente protestante y partidaria de seguir formando parte del Reino Unido, de la comunidad nacionalista o republicana, mayoritariamente católica y favorable a una Irlanda unificada.
La mayoría del electorado nacionalista apoyó además la permanencia en la Unión Europea durante el referéndum del Brexit, mientras que buena parte del voto unionista respaldó la salida del Reino Unido del bloque comunitario. En Irlanda del Norte la división histórica no es solo religiosa. También es constitucional, identitaria y, desde el Brexit, en buena medida europea.

La división política internacional también es clara en Irlanda del Norte. En la primera foto, un mural contra el islam y contra la inmigración en un barrio unionista de Belfast. En la segunda imagen, un cartel en un barrio nacionalista y católico homenajea a terroristas del IRA y palestinos, como Charle Hughes y Leia Jaled. En la tercera, Gerry Adams (a la izquierda), controvertida figura histórica del partido nacionalista Sinn Féin, en una concentración contra el racismo tras los disturbios. .

(Afp )

Narrativa cuestionada

Tras los disturbios registrados en Ballymena el año pasado, el historiador Jack Crangle, autor de uno de los primeros trabajos académicos dedicados a reconstruir la historia de las comunidades inmigrantes en la región, publicó un artículo en el que apunta que «contrariamente a la creencia popular, Irlanda del Norte tiene una larga historia tanto de inmigración como de xenofobia y racismo». «La idea de que el racismo llegó con la inmigración reciente no encaja con la evidencia histórica», sostiene.
En su investigación, Crangle recuerda que musulmanes vivían en Irlanda del Norte desde finales de la década de 1920 y que miles de inmigrantes chinos y surasiáticos permanecieron en la región incluso durante los años más duros de los ‘Troubles’.

«Contrariamente a la creencia popular, Irlanda del Norte tiene una larga historia tanto de inmigración como de xenofobia y racismo»

Jack Crangle
Historiador

Entre los episodios documentados figura uno ocurrido en Belfast en 1936 y que hoy resulta inquietantemente familiar. Mohammed Din, uno de los primeros inmigrantes musulmanes establecidos en la ciudad, vio cómo una multitud rodeaba la vivienda donde se encontraba después de que circularan rumores sobre una relación con una mujer blanca. La prensa local describió entonces una concentración de unas 150 personas.
La idea de que Irlanda del Norte estuvo históricamente libre de racismo también forma parte de una narrativa que los investigadores llevan tiempo cuestionando. Durante décadas predominó la creencia de que una sociedad tan absorbida por sus divisiones sectarias apenas tenía espacio para desarrollar otras formas de prejuicio. Crangle sostiene precisamente lo contrario. «El sectarismo está basado en el miedo, la desconfianza y la hostilidad hacia el ‘otro’». Tradicionalmente ese «otro» era la comunidad rival. En una sociedad cada vez más diversa, parte de esa lógica puede dirigirse ahora hacia nuevos grupos. «Las categorías cambian, pero los mecanismos sociales pueden ser sorprendentemente similares».

Los disturbios han dejado un reguero de coches calcinados y casas atacadas en Belfast.

(Ivannia Salazar)

Los datos ayudan a comprender el contexto. Irlanda del Norte continúa siendo la región menos diversa del Reino Unido. En 2001, apenas el 1,8% de la población había nacido fuera del Reino Unido o Irlanda. Dos décadas después, esa proporción se había que triplicado hasta algo más del 6%. Pero sigue muy lejos de ciudades como Londres, donde más del 40% de sus residentes nacieron en el extranjero y más del 60% de los niños tienen un progenitor de otro país. No se trata tanto de una inmigración masiva como de una transformación en una sociedad acostumbrada durante generaciones a dividirse según otras líneas.

Irlanda del Norte continúa siendo la región menos diversa del Reino Unido

Acogida nacionalista más abierta

La transformación tampoco se ha distribuido de forma uniforme. Varias de las personas que conversaron con ABC en Belfast señalan que muchas minorías étnicas prefieren asentarse en barrios nacionalistas o católicos, donde consideran que encontraron una acogida más abierta que en otras zonas de la ciudad. «Aquí nunca me preguntaron de dónde soy ni qué religión tengo o de dónde es mi acento», afirma un repartidor rumano residente en el oeste de Belfast desde hace más de una década, pero reconoce que «en algunas comunidades, como la rumana o la árabe, tendemos a cerrarnos sobre nosotras mismas y eso hace difícil la integración».
Las encuestas apoyan esta realidad compleja. Según la Northern Ireland Life and Times Survey, una de las principales encuestas de opinión pública de la región, las actitudes hacia la inmigración se habían vuelto progresivamente más favorables durante las dos últimas décadas. En 2023, cerca de tres cuartas partes de los encuestados consideraban que los trabajadores inmigrantes son positivos para la economía y una proporción similar opinaba que contribuyen a hacer de Irlanda del Norte una sociedad más abierta. Pero las investigadoras Paula Devine y Katy Hayward apuntan a que ese mismo año pudo marcar un punto de inflexión en un contexto condicionado por el Brexit, el auge de discursos antiinmigración y las crecientes tensiones en torno al control de las fronteras.

«Algunas comunidades, como la rumana o la árabe, tendemos a cerrarnos sobre nosotras mismas y eso hace difícil la integración»

Repartido rumano residente en Belfast desde hace una década

La dependencia de trabajadores extranjeros resulta especialmente visible en sectores como la sanidad. Durante los años de la pandemia, el Reino Unido intensificó la contratación internacional para cubrir vacantes esenciales.
Esa contradicción aparece constantemente en las conversaciones. Una enfermera filipina que llegó en 2021 recuerda que siempre se sintió bienvenida. Hasta ahora. «Estos disturbios me han hecho preguntarme si mis vecinos me ven realmente como parte de esta sociedad». Al mismo tiempo, un pasajero británico con el que ABC conversó durante el vuelo de Londres a Belfast y que trabaja en una multinacional defendió la necesidad de una inmigración legal y ordenada mientras expresó su preocupación por la integración y el control de fronteras, sobre todo por el hecho de que en la isla de Irlanda no hay una frontera dura. Y además, opina que «en algunos barrios donde la gente vive de las prestaciones sociales, no quieren a los inmigrantes porque temen que también quieran vivir de ellas y que no alcance para todos, los ven como una amenaza a sus intereses».

«En algunos barrios donde la gente vive de las prestaciones sociales, no quieren a los inmigrantes porque temen que también quieran vivir de ellas y no alcance para todos»

Británico blanco

La complejidad se percibe también cuando la conversación se desplaza hacia cuestiones que, en apariencia, tienen poco que ver con la inmigración. Cerca de una de las zonas afectadas por los disturbios, un comerciante de origen ganés que pide anonimato asegura que «algunos negocios pagan a los paramilitares por protección». ABC no ha podido verificar de manera independiente su testimonio, aunque la persistencia de redes paramilitares surgidas durante los ‘Troubles’ ha sido ampliamente documentada por investigadores, organismos públicos y la Policía.

Las protestas de 2024 y 2025

Los disturbios registrados esta semana son el tercer episodio consecutivo de tensión en Irlanda del Norte con la inmigración en el centro del debate. En el verano de 2024, Belfast fue una de las ciudades británicas alcanzada por la ola de protestas y altercados después de que Axel Rudakubana, nacido en Cardiff de padres ruandeses, asesinara a tres niñas en Southport. En junio de 2025, la localidad de Ballymena fue el epicentro de los disturbios después de que dos adolescentes comparecieran ante la Justicia acusados de agredir sexualmente a una menor. Los incidentes de 2026 vuelven a tener como detonante un ataque violento, en este caso el apuñalamiento de Stephen Ogilvie por parte de Hadi Alodid, un refugiado sudanés de 30 años que ha sido acusado de intento de asesinato. La víctima ha perdido un ojo y se encuentra en coma inducido.

Cuanto más hablan los residentes de Belfast, menos parece que la discusión trate únicamente de inmigración y extrema derecha. Las banderas ayudan a entender esa complejidad. «Para algunos representan tradición y pertenencia», explica Cormac, un profesor jubilado de 83 años que vive en un barrio acomodado. «Para otros son marcadores territoriales». Y además, «son una forma de hablar en un lugar donde seguimos callando muchas cosas para no alterar la paz».
Así, parece que la inmigración no ha sustituido las viejas fracturas de Irlanda del Norte. Por eso los muros permanecen en pie, las verjas continúan cerrándose cada noche y la gente sigue poniendo banderas en sus casas y calles.

Polonia propone formalmente a EE.UU. establecer una nueva base militar permanente en el país

«El compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Polonia no ha disminuido; al contrario, podría ser aún mayor», ha señalado a través de sus redes sociales el vice primer ministro de Polonia y titular de Defensa, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, tras el … anuncio de Trump sobre la retirada de 5.000 tropas desplegadas en Alemania.
En este sentido, Kosiniak-Kamysz ha propuesto formalmente al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, el establecimiento de una nueva base militar estadounidense de carácter permanente en el país europeo.

Además, el presidente estadounidense ha anunciado recientemente que Washington desplegará 5.000 soldados adicionales en Polonia, una medida que justificó aludiendo a su buena relación con el actual presidente polaco, Karol Nawrocki, a quien decidió apoyar antes de las elecciones de 2025.

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Ivannia Salazar

Tanto Varsovia como Vilna se ofrecieron a acoger a este contingente estadounidense en suelo alemán en sus respectivos territorios. La medida fue tomada tras los críticos comentarios del canciller alemán, Friedrich Merz, a la falta de estrategia de Washington en el marco de la guerra en Irán, desatada tras la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra el país asiático a finales de febrero.
En este sentido, Kosiniak-Kamysz ha concluido en su comunicado que una Polonia «segura» supone tener «un Ejército fuerte, una sociedad fuerte y también alianzas fuertes».

Trump admite que llamó «jodidamente loco» a Netanyahu pero afirma que trabaja muy bien con él: «Me gusta mucho Bibi»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que llamó «jodidamente loco» al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante una llamada telefónica para discutir la desescalada en el Líbano, pero afirmó que ambos trabajan muy bien juntos. «Estaba un poco molesto por sus constantes enfrentamientos con el Líbano», dijo en el pódcast Pod Force One del diario New York Post, publicado este miércoles. Sin embargo, el mandatario afirmó llevarse muy bien con el israelí. «Me gusta mucho Bibi (Benjamin). Y trabajo muy bien con él», insistió.Funcionarios estadounidenses con conocimiento de los hechos habían afirmado este lunes al medio Axios que los reproches contra Netanyahu evidencian la frustración del mandatario con la intensificación de la ofensiva israelí en el Líbano, que pone en riesgo el frágil alto el fuego vigente y entorpece el complejo diálogo de paz entre EEUU e Irán. «Estás jodidamente loco», dijo Trump según las ahora confirmados, después de que Netanyahu advirtiera que atacará «objetivos terroristas» en Beirut si la milicia chií Hezbolá no frena sus ataques contra Israel.Tras la llamada con el líder israelí y después de mantener inusuales contactos con Hezbolá, el estadounidense anunció el mismo lunes que tanto Israel como el grupo chií se comprometían a frenar sus ataques. Teherán había anunciado horas antes que pausaba sus conversaciones con Washington en represalia por los ataques israelíes en territorio libanés, aunque Trump negó el martes que haya habido una suspensión en las negociaciones y aseguró que estas prosiguen.En las últimas semanas, ambos países han intercambiado borradores para un acuerdo que ponga fin a la guerra y permita la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo. Entre las últimas exigencias de Irán para cerrar el pacto de paz está el cese de la ofensiva israelí en el Líbano.En la misma entrevista con el podcast del New York Post, Trump dijo que le «gustaría» conocer al líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jameneí, y afirmó que probablemente se reunirá con él «en algún momento, dependiendo de cómo se desarrollen las cosas».Netanyahu resta importancia al desencuentroEl primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, restó importancia este miércoles a los comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump. «Como en las mejores familias, a veces tenemos desacuerdos tácticos. Siempre encontramos la manera de resolverlos. Como grandes amigos, podemos discrepar por la mañana y por la tarde ya tenemos acciones en común», aseguró Netanyahu en una entrevista con la cadena CNBC. Así, recalcó que ambos países coinciden en «lo esencial», como el objetivo de poner fin al programa nuclear de Irán para que ese país «no represente una amenaza para Israel, Oriente Medio ni Estados Unidos». «Esta ha sido una relación estupenda, porque (Trump) ha sido el mejor amigo que Israel ha tenido jamás en la Casa Blanca. Él me respeta, y yo a él», incidió.

Trump desembarca en las elecciones de Colombia con su apoyo «total» a De la Espriella

Donald Trump se ha colado en la elección presidencial de Colombia: este martes por la noche, en la madrugada del miércoles en España, emitió su apoyo «total y completo» a Abelardo de la Espriella, el candidato derechista que se jugará la victoria en segunda vuelta el próximo 21 de junio. … Trump acudió a su red social para felicitar a ‘El Tigre’, como se denomina el propio candidato, por su gran resultado en la primera vuelta del pasado domingo, en la que, contra pronóstico, fue el candidato más votado. De la Espriella, con casi un 44% de los votos, superó al favorito, el izquierdista Iván Cepeda, sucesor del actual presidente, Gustavo Petro, que se quedó en el 41%. La heredera de Álvaro Uribe, la gran figura de la derecha colombiana contemporánea, se quedó en un 7%.

El presidente de EE.UU. dijo que De la Espriella es un líder «inteligente, fuerte y duro» y que, como presidente, «será tremendamente exitoso liderando a Colombia para hacer crecer la economía, crear empleos, promover el comercio, parar la inmigración ilegal, acabar con el crimen y las drogas y restaurar la ley y el orden».
El multimillonario neoyorquino también dejó clara su opinión sobre el rival de De la Espriella, Cepeda: «Abelardo se enfrentará a un marxista de izquierda radical».

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Javier Ansorena

«Los resultados de esta elección son muy importantes para el futuro de Colombia y para su relación con EE.UU.», aseguró Trump, después de un periodo de relaciones turbulentas con el actual Gobierno de Petro. Poco después de regresar a la Casa Blanca en enero del año pasado, castigó al presidente colombiano con aranceles disparados por su negativa a aceptar vuelos de deportación de inmigrantes indocumentados. El Gobierno de Trump acusó a Petro de permitir el negocio del narcotráfico en su país y el Tesoro le impuso sanciones. Más adelante, ambos líderes buscaron estabilizar la relación con una visita amistosa de Petro a la Casa Blanca, pero la fiscalía de Trump ha iniciado investigaciones contra el presidente colombiano por sus vínculos con el narco.
Trump ha hecho del continente americano uno de sus grandes prioridades en política exterior y no ha dudado en tratar de tener un impacto en sus procesos electorales. Lo hizo en Honduras el año pasado, donde apoyó al candidato ganador, Nasri Asfura. También ha sido un apoyo constante a Javier Milei, el presidente de Argentina, que ha disfrutado de ayuda financiera por parte de la Administración Trump.
Y ha mostrado su sintonía con otros líderes derechistas, desde Nayib Bukele en El Salvador a José Antonio Kast en Chile.
Trump busca que Colombia se una a la oleada de gobiernos derechistas en el continente, alineados con sus políticas. Es el segundo país más poblado de América del Sur, después de Brasil, y ha sido durante décadas un socio clave de Washington, desde el comercio hasta la cooperación antidroga.
De la Espriella agradeció el gesto de Trump en una entrevista con ‘Revista Semana’, en la que aseguró estar «muy honrado por el apoyo del presidente Trump y de todo su Gobierno».
«EE.UU. es determinante para combatir el crimen y el narcoterrorismo y poder liberar a Colombia de tanto dolor y tanta violencia», añadió. Aseguró que, con su victoria, las relaciones entre Colombia y EE.UU. llegarán «a un lugar nunca antes visto».