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La clínica de rehabilitación suiza que ya trata a niños por su adicción al teléfono móvil: «Es una epidemia masiva»

Desde hace años, los expertos alertan del peligro de la exposición de los menores de edad al teléfono móvil. Ahora, se ha conocido que hay niños de tan solo 14 años que piden ser tratados en clínicas de rehabilitación.Tal y como recoge este domingo el Mirror en un reportaje, Jan Gerber, fundador de la clínica de recuperación Paracelsus Recovery, con sede en Suiza, dice que lo que está ocurriendo es «una epidemia masiva».»Los algoritmos están diseñados para manipular el sistema de recompensa [del cerebro]. Todas estas son actividades dopaminérgicas. Desplazarse por la pantalla es una cosa, pero acumular ‘me gusta’ o comentarios que suban de nivel, todo eso está diseñado para enganchar a la gente», dice Gerber.»Y cuando el cerebro aún se está formando, es mucho más vulnerable a una edad temprana, y a esa edad no están preparados para resistirlo. Es como una cocaína digital», dice.Gerber comentó que padres de niños incluso menores de 14 años se han puesto en contacto con él, pero que legalmente todavía no puede atenderlos en su clínica en Suiza.Preguntado sobre qué señales de alerta de adicción a las redes sociales deberían tener en cuenta los padres, Gerber dice: «La más obvia es la cantidad de tiempo que pasan frente a la pantalla o usando aplicaciones».»El aislamiento social es otra señal, como fingir dolor de cabeza o cansancio diciendo ‘me voy a acostar temprano’, etc., pero en realidad están usando el teléfono o la tablet debajo de las sábanas. Estas son señales reveladoras», dice el experto en adicciones.Gerber admite que tratar la enfermedad es «sumamente difícil» y «lleva tiempo». Sin embargo, afirma que los médicos de su clínica han tenido éxito recientemente al tratar a pacientes jóvenes con un sistema de cartas de estilo de juego para ayudarlos a sobrellevar y expresar sus sentimientos.

Tres policías heridos y un sospechoso abatido en un tiroteo en Filadelfia

Un tiroteo registrado en el vecindario de Wynnefield, en la ciudad de Filadelfia (Pensilvania, Estados Unidos), se ha saldado este domingo con el atacante muerto y tres agentes de Policía con heridas leves.Tras el enfrentamiento, los policías y el atacante han sido trasladados de urgencia al Hospital Penn Presbyterian donde, a las 23:08 (hora local) el asaltante ha sido declarado muerto por las asistencias. No obstante, según ha informado la cadena CBS, el pronóstico de los policías es favorable y se espera que los tres efectivos se recuperen por completo y sin mayores complicaciones.»Estos hombres y mujeres dan su vida por este trabajo, por lo que estamos muy agradecidos de que esta noche vayan a sobrevivir a sus heridas, y seguiremos avanzando como departamento», ha dicho el jefe de policía de Filadelfia, Kevin Bethel, en una rueda de prensa sobre sus compañeros.»(El atacante) abrió fuego contra todos los agentes que estaban allí. Había cuatro agentes allí, tres resultaron heridos», ha confirmado. A su vez, ha ampliado que una mujer que se encontraba en las inmediaciones ha sido trasladada al Hospital Jefferson, sin resultar herida.»Me han dicho que también llevaron a una mujer al Jefferson Hospital, quizá sin heridas. Aparece en el vídeo, pero no estoy seguro de si hay alguna lesión relacionada con eso. Había una mujer propietaria de un coche que recibió disparos, pero no tengo constancia de que nadie resultara herido», ha dicho.Las autoridades han repetido que la investigación se encuentra en una fase temprana y todavía no conocen el motivo del enfrentamiento. «¿Por qué decidió acercarse a esa escena y enfrentarse a los agentes? ¿Fue algo premeditado o no? Lo analizaremos para averiguarlo», ha concluido.La alcaldesa de la ciudad, Cherelle Parker, ha querido unirse al agradecimiento del trabajo de los policías y ha sentenciado que la ciudad, «esta vez, ha ganado».»Les pido que hagan lo más importante que para nosotros, como ciudad, podemos hacer ahora mismo para apoyar a estos oficiales y a sus familias, y a los hombres y mujeres aquí, en el Departamento de Policía de Filadelfia, quienes ponen sus vidas en la línea a diario para proteger y servir», ha matizado la alcaldesa.

La inmigración reabre las viejas heridas en Irlanda del Norte

La primera vez que uno ve cerrarse las puertas de los llamados «muros de paz» en Belfast comprende que el conflicto norirlandés pertenece al pasado mucho menos de lo que sugieren los libros de historia. Dos puertas metálicas, separadas por apenas unos metros, se cierran … una frente a la otra cuando cae la tarde.
Más de un cuarto de siglo después del Acuerdo de Viernes Santo, los accesos que separan algunos barrios históricamente enfrentados continúan clausurándose en un recordatorio silencioso de que la paz llegó antes que la confianza y de que las cicatrices de los ‘Troubles’ (‘Los Problemas’) siguen formando parte de la vida cotidiana de Irlanda del Norte.

Durante los disturbios que han sacudido Belfast y otras localidades esta semana tras el apuñalamiento de Stephen Ogilvie a manos de un ciudadano sudanés solicitante de asilo, esas viejas barreras parecen adquirir un significado renovado. Los ataques contra viviendas, comercios y alojamientos vinculados a inmigrantes y solicitantes de asilo han vuelto a colocar la inmigración en el centro del debate público.

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Ivannia Salazar

Sin embargo, cuanto más tiempo pasa uno recorriendo las calles de Belfast y hablando con vecinos, comerciantes, trabajadores extranjeros y residentes de toda la vida, más evidente resulta que esta historia no trata únicamente de inmigración. También trata de identidad, de memoria y de una sociedad que nunca terminó de desprenderse completamente de las lógicas del sangriento conflicto. «Todo lo que hizo falta fue una chispa», resume el profesor Liam Kennedy, de la Queen’s University. «Pero las tensiones ya estaban ahí».
Durante un recorrido por la ciudad resulta imposible no fijarse en las banderas. En algunos barrios de tradición unionista predominan las británicas y también las israelíes; en zonas de tradición nacionalista son habituales las irlandesas y las palestinas. Los símbolos no están distribuidos al azar. Delimitan territorios, identidades y memorias colectivas que se mezclan incluso con otras más allá de las fronteras.
Lo llamativo es que estas desaparecen en los barrios más ricos o socialmente mixtos. «Si ves muchas banderas, normalmente estás en un barrio obrero», comenta un taxista.

En los barrios unionistas predominan las banderas británicas e israelíes; en los nacionalistas son habituales las irlandesas y palestinas

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Durante décadas, la gran fractura de Irlanda del Norte fue la que separó a la comunidad unionista, mayoritariamente protestante y partidaria de seguir formando parte del Reino Unido, de la comunidad nacionalista o republicana, mayoritariamente católica y favorable a una Irlanda unificada.
La mayoría del electorado nacionalista apoyó además la permanencia en la Unión Europea durante el referéndum del Brexit, mientras que buena parte del voto unionista respaldó la salida del Reino Unido del bloque comunitario. En Irlanda del Norte la división histórica no es solo religiosa. También es constitucional, identitaria y, desde el Brexit, en buena medida europea.

La división política internacional también es clara en Irlanda del Norte. En la primera foto, un mural contra el islam y contra la inmigración en un barrio unionista de Belfast. En la segunda imagen, un cartel en un barrio nacionalista y católico homenajea a terroristas del IRA y palestinos, como Charle Hughes y Leia Jaled. En la tercera, Gerry Adams (a la izquierda), controvertida figura histórica del partido nacionalista Sinn Féin, en una concentración contra el racismo tras los disturbios. .

(Afp )

Narrativa cuestionada

Tras los disturbios registrados en Ballymena el año pasado, el historiador Jack Crangle, autor de uno de los primeros trabajos académicos dedicados a reconstruir la historia de las comunidades inmigrantes en la región, publicó un artículo en el que apunta que «contrariamente a la creencia popular, Irlanda del Norte tiene una larga historia tanto de inmigración como de xenofobia y racismo». «La idea de que el racismo llegó con la inmigración reciente no encaja con la evidencia histórica», sostiene.
En su investigación, Crangle recuerda que musulmanes vivían en Irlanda del Norte desde finales de la década de 1920 y que miles de inmigrantes chinos y surasiáticos permanecieron en la región incluso durante los años más duros de los ‘Troubles’.

«Contrariamente a la creencia popular, Irlanda del Norte tiene una larga historia tanto de inmigración como de xenofobia y racismo»

Jack Crangle
Historiador

Entre los episodios documentados figura uno ocurrido en Belfast en 1936 y que hoy resulta inquietantemente familiar. Mohammed Din, uno de los primeros inmigrantes musulmanes establecidos en la ciudad, vio cómo una multitud rodeaba la vivienda donde se encontraba después de que circularan rumores sobre una relación con una mujer blanca. La prensa local describió entonces una concentración de unas 150 personas.
La idea de que Irlanda del Norte estuvo históricamente libre de racismo también forma parte de una narrativa que los investigadores llevan tiempo cuestionando. Durante décadas predominó la creencia de que una sociedad tan absorbida por sus divisiones sectarias apenas tenía espacio para desarrollar otras formas de prejuicio. Crangle sostiene precisamente lo contrario. «El sectarismo está basado en el miedo, la desconfianza y la hostilidad hacia el ‘otro’». Tradicionalmente ese «otro» era la comunidad rival. En una sociedad cada vez más diversa, parte de esa lógica puede dirigirse ahora hacia nuevos grupos. «Las categorías cambian, pero los mecanismos sociales pueden ser sorprendentemente similares».

Los disturbios han dejado un reguero de coches calcinados y casas atacadas en Belfast.

(Ivannia Salazar)

Los datos ayudan a comprender el contexto. Irlanda del Norte continúa siendo la región menos diversa del Reino Unido. En 2001, apenas el 1,8% de la población había nacido fuera del Reino Unido o Irlanda. Dos décadas después, esa proporción se había que triplicado hasta algo más del 6%. Pero sigue muy lejos de ciudades como Londres, donde más del 40% de sus residentes nacieron en el extranjero y más del 60% de los niños tienen un progenitor de otro país. No se trata tanto de una inmigración masiva como de una transformación en una sociedad acostumbrada durante generaciones a dividirse según otras líneas.

Irlanda del Norte continúa siendo la región menos diversa del Reino Unido

Acogida nacionalista más abierta

La transformación tampoco se ha distribuido de forma uniforme. Varias de las personas que conversaron con ABC en Belfast señalan que muchas minorías étnicas prefieren asentarse en barrios nacionalistas o católicos, donde consideran que encontraron una acogida más abierta que en otras zonas de la ciudad. «Aquí nunca me preguntaron de dónde soy ni qué religión tengo o de dónde es mi acento», afirma un repartidor rumano residente en el oeste de Belfast desde hace más de una década, pero reconoce que «en algunas comunidades, como la rumana o la árabe, tendemos a cerrarnos sobre nosotras mismas y eso hace difícil la integración».
Las encuestas apoyan esta realidad compleja. Según la Northern Ireland Life and Times Survey, una de las principales encuestas de opinión pública de la región, las actitudes hacia la inmigración se habían vuelto progresivamente más favorables durante las dos últimas décadas. En 2023, cerca de tres cuartas partes de los encuestados consideraban que los trabajadores inmigrantes son positivos para la economía y una proporción similar opinaba que contribuyen a hacer de Irlanda del Norte una sociedad más abierta. Pero las investigadoras Paula Devine y Katy Hayward apuntan a que ese mismo año pudo marcar un punto de inflexión en un contexto condicionado por el Brexit, el auge de discursos antiinmigración y las crecientes tensiones en torno al control de las fronteras.

«Algunas comunidades, como la rumana o la árabe, tendemos a cerrarnos sobre nosotras mismas y eso hace difícil la integración»

Repartido rumano residente en Belfast desde hace una década

La dependencia de trabajadores extranjeros resulta especialmente visible en sectores como la sanidad. Durante los años de la pandemia, el Reino Unido intensificó la contratación internacional para cubrir vacantes esenciales.
Esa contradicción aparece constantemente en las conversaciones. Una enfermera filipina que llegó en 2021 recuerda que siempre se sintió bienvenida. Hasta ahora. «Estos disturbios me han hecho preguntarme si mis vecinos me ven realmente como parte de esta sociedad». Al mismo tiempo, un pasajero británico con el que ABC conversó durante el vuelo de Londres a Belfast y que trabaja en una multinacional defendió la necesidad de una inmigración legal y ordenada mientras expresó su preocupación por la integración y el control de fronteras, sobre todo por el hecho de que en la isla de Irlanda no hay una frontera dura. Y además, opina que «en algunos barrios donde la gente vive de las prestaciones sociales, no quieren a los inmigrantes porque temen que también quieran vivir de ellas y que no alcance para todos, los ven como una amenaza a sus intereses».

«En algunos barrios donde la gente vive de las prestaciones sociales, no quieren a los inmigrantes porque temen que también quieran vivir de ellas y no alcance para todos»

Británico blanco

La complejidad se percibe también cuando la conversación se desplaza hacia cuestiones que, en apariencia, tienen poco que ver con la inmigración. Cerca de una de las zonas afectadas por los disturbios, un comerciante de origen ganés que pide anonimato asegura que «algunos negocios pagan a los paramilitares por protección». ABC no ha podido verificar de manera independiente su testimonio, aunque la persistencia de redes paramilitares surgidas durante los ‘Troubles’ ha sido ampliamente documentada por investigadores, organismos públicos y la Policía.

Las protestas de 2024 y 2025

Los disturbios registrados esta semana son el tercer episodio consecutivo de tensión en Irlanda del Norte con la inmigración en el centro del debate. En el verano de 2024, Belfast fue una de las ciudades británicas alcanzada por la ola de protestas y altercados después de que Axel Rudakubana, nacido en Cardiff de padres ruandeses, asesinara a tres niñas en Southport. En junio de 2025, la localidad de Ballymena fue el epicentro de los disturbios después de que dos adolescentes comparecieran ante la Justicia acusados de agredir sexualmente a una menor. Los incidentes de 2026 vuelven a tener como detonante un ataque violento, en este caso el apuñalamiento de Stephen Ogilvie por parte de Hadi Alodid, un refugiado sudanés de 30 años que ha sido acusado de intento de asesinato. La víctima ha perdido un ojo y se encuentra en coma inducido.

Cuanto más hablan los residentes de Belfast, menos parece que la discusión trate únicamente de inmigración y extrema derecha. Las banderas ayudan a entender esa complejidad. «Para algunos representan tradición y pertenencia», explica Cormac, un profesor jubilado de 83 años que vive en un barrio acomodado. «Para otros son marcadores territoriales». Y además, «son una forma de hablar en un lugar donde seguimos callando muchas cosas para no alterar la paz».
Así, parece que la inmigración no ha sustituido las viejas fracturas de Irlanda del Norte. Por eso los muros permanecen en pie, las verjas continúan cerrándose cada noche y la gente sigue poniendo banderas en sus casas y calles.

Polémica en el Reino Unido por la orden de la Policía para beneficiar a los detenidos de las minorías

La muerte de Henry Nowak ha colocado bajo los focos una guía policial polémica. El estudiante de 18 años murió en diciembre después de ser apuñalado en Southampton por Vickrum Digwa, quien acusó falsamente a su víctima de haberle dirigido insultos racistas. Las imágenes difundidas … esta semana, en las que puede verse a los agentes esposando a Nowak mientras se desangraba, han desencadenado una enorme conmoción pública. Además, han desatado violentas protestas en las que resultaron heridos al menos once policías y una intensa controversia política sobre el papel que pudieron desempeñar determinadas políticas policiales en la toma de decisiones de los agentes.
En el centro del debate se encuentra un documento elaborado por el Consejo Nacional de Jefes de Policía (National Police Chiefs’ Council, NPCC). Dicho organismo forma parte del denominado ‘Plan de Acción Policial para la Igualdad Racial (‘Police Race Action Plan’), impulsado tras años de preocupación por la escasa confianza de algunas minorías étnicas en las fuerzas de seguridad.

La guía define la «equidad racial» como el objetivo de reducir las diferencias existentes entre grupos étnicos en relación con las actuaciones policiales, respondiendo a «individuos y comunidades» de acuerdo con sus «necesidades, circunstancias y experiencias específicas». El documento añade expresamente que ello «no significa tratar a todo el mundo igual» ni adoptar una aproximación «daltónica» respecto a la raza. Es precisamente esa formulación la que ha desencadenado la polémica.

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Para sus críticos, el documento supone reconocer explícitamente que la Policía debe tratar de manera diferente a las personas en función de su origen étnico. Algunos dirigentes ‘tories’, de Reform UK y otros sectores, consideran que el lenguaje empleado contradice el principio fundamental de igualdad ante la ley y puede favorecer que determinadas acusaciones relacionadas con el racismo reciban un peso desproporcionado en la actuación policial.
La controversia se amplifica por otros pasajes de la guía. El documento advierte a los agentes del riesgo de que la Policía «criminalice» a determinados colectivos y plantea como objetivo reducir las diferencias existentes entre grupos étnicos en aspectos como arrestos, acusaciones y otros resultados policiales. Los detractores interpretan ese planteamiento como un intento de igualar estadísticamente resultados entre comunidades distintas, independientemente de otros factores.
La propia Policía de Hampshire e Isla de Wight, encargada del caso Nowak, dispone además de orientaciones complementarias que animan a los agentes a comprender el «impacto, trauma e historia» de la relación entre la Policía y las minorías étnicas. Esas recomendaciones fueron desarrolladas tras el asesinato del afroamericano George Floyd en Estados Unidos a manos de un policía en mayo de 2020, un acontecimiento que las autoridades describieron como un «momento decisivo» para la reflexión policial también en el Reino Unido.

Tras la muerte de George Floyd a manos de un agente en EE.UU. en 2020, la Policía británica revisó su protocolo para impedir el racismo y tener en cuenta las «necesidades, circunstancias y experiencias» de cada comunidad

La responsable de Policía en el Gobierno, la laborista Sarah Jones, reconoció que el lenguaje utilizado en el documento «es erróneo» y «da una impresión equivocada». Jones defendió, no obstante, que la preparación policial debe incluir el conocimiento de la historia del racismo dentro de las instituciones británicas y de las diferencias existentes en la relación entre determinadas comunidades y las fuerzas de seguridad.
El Consejo Nacional de Jefes de Policía ha anunciado ya una revisión de la guía. Su presidente, Gavin Stephens, aseguró que la organización está escuchando las «preocupaciones legítimas» sobre la redacción del documento y se mostró dispuesto a introducir cambios.
La creciente controversia ha incomodado también a la propia familia de Henry Nowak, que ha pedido insistentemente que la muerte del joven no se convierta en un arma política. A la salida del tribunal el lunes, tras conocerse la condena de Digwa, su padre, Mark Nowak, expresó su deseo de que la tragedia sirva para impulsar cambios que eviten que algo similar vuelva a ocurrir, pero rechazó que su hijo sea utilizado para alimentar divisiones raciales o ideológicas. «No queremos que su muerte se utilice para crear más división, odio o tensión. Queremos que su historia haga nuestras calles más seguras para todos», afirmó.
Ese llamamiento ha sido citado repetidamente por el Gobierno, especialmente después de que las protestas organizadas en Southampton derivaran en graves altercados. La tensión ha aumentado además por la presencia en Southampton de figuras de la derecha radical británica como Tommy Robinson, que participó en las concentraciones celebradas en la ciudad.
Por otro lado, Alexis Boon, jefe de la Policía de Hampshire e Isla de Wight, emitió una inusual disculpa pública tras la difusión de las imágenes y reconoció que el arresto de Henry Nowak mientras agonizaba fue «una tragedia absoluta». «Lo sentimos por haber esposado y arrestado a Henry», declaró.

Para sus críticos, la directriz supone reconocer explícitamente que la Policía debe tratar de manera diferente a las personas en función de su origen étnico

El primer ministro, Keir Starmer, rechazó las acusaciones de que exista una «policía de dos niveles» en el Reino Unido, denuncia que Nigel Farage, líder de Reform UK, ha convertido en uno de los principales argumentos de su ofensiva política contra el Gobierno. El líder de Reform UK sostuvo en el Parlamento que la muerte de Henry Nowak demuestra que existe una cultura policial en la que «algunos grupos reciben una mayor protección que otros» y alertó de que la situación podría agravarse «si la población pierde la confianza en que será tratada de forma justa por la Policía». Starmer respondió que «explotar esta tragedia para crear agravios y división sería incorrecto en cualquier circunstancia. Pero hacerlo cuando la familia está diciendo expresamente «por favor, no lo hagan», es imperdonable», añadió.
También Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, calificó el vídeo de los últimos minutos de vida de Henry Nowak como «horrible» y aseguró que el caso debería servir de «llamada de atención para todo el país y nuestras instituciones».

Estados Unidos e Irán ponen a prueba los límites del alto el fuego con un nuevo choque en el Golfo

Al menos una persona murió y más de 60 resultaron heridas en Kuwait este miércoles tras un ataque iraní con decenas de misiles y drones, que alcanzó el aeropuerto internacional y obligó a suspender los vuelos. Estados Unidos e Irán siguen estirando los límites … del alto el fuego y sus ejércitos volvieron a chocar a orillas de Ormuz. El Pentágono informó de una «operación de autodefensa» en la isla de Qeshm y Teherán respondió con bombardeos contra Baréin, por primera vez, y Kuwait, por segunda vez en 72 horas.
En medio de la escalada, Donald Trump insistió en que el acuerdo con los iraníes está próximo y declaró que «no podemos permitir que tengan un arma nuclear, y ellos ya han aceptado que no la tendrán. Esa era la cuestión principal». La república islámica insiste en que el programa nuclear se negociará en una segunda fase, cuando se firme primero el final definitivo de la guerra en todos los frentes, el Líbano incluido.

Ormuz volvió a registrar un choque directo entre estadounidenses e iraníes y el Golfo pagó las consecuencias con una respuesta mortal que la Guardia Revolucionaria presentó como «una lección para Estados Unidos». El ministro de Exteriores iraní, Abás Araghchi, defendió los ataques contra Kuwait y Baréin, sede de la Quinta Flota estadounidense, como acciones de «autodefensa», empleando el mismo término que usa Pentágono en sus operaciones contra Irán, ya que el enemigo emplea sus bases militares en estos países para sus operaciones.

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Según Araghchi, sus fuerzas apuntaron contra instalaciones que Estados Unidos utiliza «para atacar el tráfico marítimo civil y violar el alto el fuego. Lo que las sanciones y la guerra no lograron conseguir no se conseguirá con más guerra», escribió en X. La ecuación que trata de imponer el régimen de los ayatolás consiste en disparar a los países desde los que le disparan y, al mismo tiempo, fortalecer su control del Estrecho. Teherán apuesta por un nuevo modelo de control de Ormuz en el que ellos serán quienes tengan la última palabra sobre el permiso de tránsito por esta vía estratégica para los mercados energéticos.

«Condenamos a Irán por su agresión continuada contra Baréin y Kuwait porque sus ataques cobardes contra objetivos civiles son una escalada peligrosa y sin precedentes»

Jasem Mohamed Albudaiwi
Secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)

El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) condenó a Irán por su «agresión continuada» contra Baréin y Kuwait y afirmó que sus «ataques cobardes contra objetivos civiles» constituyen una «escalada peligrosa y sin precedentes». Jasem Mohamed Albudaiwi, secretario general del organismo, declaró que los ataques «reflejan la insistencia del régimen iraní en mantener políticas hostiles rechazadas que atacan la seguridad, la estabilidad y la soberanía» de los Estados miembros. La fuerte presencia militar de Estados Unidos fue una vez más incapaz de defender a un país aliado.

No hay tregua en el Líbano

La escalada continúa y amenaza a la fragilidad del alto el fuego, aunque la sensación es que la diplomacia sigue muy activa entre bastidores. Hasta que todo esté firmado, nada está cerrado y por eso los actores implicados intentan aprovechar la situación para ganar posiciones antes de que se alcance un acuerdo definitivo. Estados Unidos aprieta con el programa nuclear, Irán, con Ormuz, e Israel y Hizbolá, en el tablero libanés.
Pese al anuncio de Trump del lunes sobre una nueva ecuación en el Líbano en la que los israelíes no atacarán Beirut a cambio de que Hizbolá no dispare a las comunidades del norte de Israel, la violencia se apoderó de la situación. Israel alcanzó con un dron un vehículo en la carretera principal entre el sur del país y Beirut, muy cerca de la capital, en la zona de Khaldeh, y la milicia chií respondió con el lanzamiento de drones y misiles contra asentamientos y ciudades del norte de Israel. Los israelíes siguieron además con sus bombardeos en el sur y mataron a tres paramédicos e hirieron a dos soldados libaneses. El Canal 13 del Estado judío, citando a responsables de seguridad, recogió que el Ejército probablemente atacará Beirut «en los próximos días» y el jefe de los militares, Eyal Zamir, dejó claro que «para nuestras tropas no hay alto el fuego».
Netanyahu, que restó importancia a los comentarios del presidente estadounidense, quien le llamó «maldito loco» en una reciente conversación telefónica, señaló que «si queremos salvar el Líbano, si queremos una paz entre libaneses e israelíes –como yo deseo–, debemos desarmar a Hizbolá y desmilitarizar Líbano. Es un objetivo que compartimos Trump y yo». Representantes de los gobiernos de Israel y Líbano volvieron a reunirse en Washington por cuarta vez y el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que espera que esta nueva ronda de conversaciones concluya con una declaración conjunta y un plan de acción para mejorar la seguridad en el Líbano. Rubio añadió que el objetivo es reforzar al Ejército libanés para que pueda controlar todo el país.

«Ormuz también se puede abrir por la vía militar»

Benjamin Netanyahu
Primer ministro de Israel

Trump y Netanyahu están juntos en una guerra en la que tienen objetivos diferentes. A ambos líderes les une también que están en plena carrera electoral, pero les separan los intereses que tienen de cara a sus citas con las urnas. El presidente estadounidense persigue un acuerdo que reabra Ormuz y relaje la tensión en los mercados, mientras que el primer ministro israelí necesita mantener los frentes abiertos para fortalecer su imagen de ‘Mister Security’, uno de sus apodos basado en su política antiterrorista y la defensa de la superioridad militar israelí. Aunque Washington negocia con los iraníes, Netanyahu declaró que «Ormuz también se puede abrir por la vía militar». Todo un aviso.

Quemados vivos cuatro temporeros en un coche en Italia: «Ha sido la mafia paquistaní»

Tres temporeros afganos y uno paquistaní han sido asesinados en Amendolara, en la región italiana de Calabria, quemados vivos en un coche en un caso que ha removido la conciencia del país y ha provocado una reflexión sobre la explotación laboral y la … esclavitud moderna. Dos personas han sido detenidas como presuntos responsables del crimen, mientras que el único superviviente apunta a una mafia dedicada a aprovecharse de los inmigrantes ilegales.
El coche calcinado y los cuerpos sin vida de los cuatro jornaleros fueron localizados el pasado lunes en un aparcamiento de la localidad y, desde entonces, las investigaciones han avanzado hasta confirmar que se trata de un homicidio. Las cámaras de seguridad de las instalaciones grabaron cómo dos personas mantenían las puertas del vehículo cerradas para impedir la salida de los ocupantes mientras le prendían fuego.

El único superviviente de lo ocurrido es Mohammad Taj, un temporero afgano de 35 años que ha relatado a los medios italianos cómo se desarrollaron los acontecimientos: los capataces estaban llevando de vuelta a casa a sus víctimas en el vehículo después de una jornada de trabajo recogiendo fresas cuando se detuvieron en una gasolinera. Sin embargo, en lugar de repostar, comenzaron a rociar el coche con combustible y le prendieron fuego.

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Comunidad de Madrid

«Empezamos a gritar, pero abrieron la puerta trasera y metieron un mechero dentro. En un instante, fue un infierno. Cuando las llamas y el humo llenaron el habitáculo, comencé a no poder respirar, creía que me moría. Me di cuenta de que tenía que intentar salir. Empecé a golpear el cristal con el codo. Después vi que el maletero estaba abierto y me abrí paso a empujones hasta que logré salir por ahí», ha declarado.

🔵 I braccianti bruciati vivi in Calabria. Fermati due uomini di nazionalità pakistana come le vittime, incastrati dalle telecamere di sorveglianza della pompa di benzina dove si è consumata la strage. Un sopravvissuto: «È stata la mafia, sono caporali» pic.twitter.com/XIqEVxFWgw— Rai Radio1 (@Radio1Rai) June 3, 2026

Mafiosos paquistaníes

Respecto a los responsables, Taj es claro: «Son mafiosos paquistaníes». Sobre los motivos, ha detallado que los cinco jornaleros se habían rebelado porque llevaban sin cobrar más de un mes: «Por eso prendieron fuego al coche, para castigarnos. Querían matarnos a todos».
Sobre la tragedia se ha manifestado la primera ministra italiana, Giorgia Meloni: «El horrible asesinato de los cuatro jornaleros en Calabria nos ha conmocionado a todos. La noticia de los primeros arrestos, posibles también gracias a los elementos recopilados rápidamente por los investigadores a través del sistema de videovigilancia del área donde ocurrieron los hechos, representa un paso importante hacia el esclarecimiento de la verdad y las responsabilidades. Mi pensamiento va a las víctimas y a sus familiares».

L’orribile omicidio dei quattro braccianti in Calabria ha sconvolto tutti noi. La notizia dei primi fermi, resi possibili anche grazie agli elementi prontamente raccolti dagli investigatori attraverso il sistema di videosorveglianza dell’area in cui si sono svolti i fatti,…— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) June 3, 2026
«Italia no retrocede ante la violencia y la barbarie: es fundamental arrojar luz completa sobre este terrible crimen y llevar a todos los responsables ante la Justicia», ha sostenido. En los mismos términos se ha manifestado el presidente de la región, Roberto Occhiuto: «Es una historia espantosa que conmueve nuestras conciencias y plantea preguntas profundas sobre la tragedia de la migración, el valor de la dignidad humana y las responsabilidades que una sociedad civilizada debe asumir hacia los más vulnerables».
Este brutal homicidio ha vuelto a poner el foco en las inhumanas condiciones en las que viven y trabajan miles de jornaleros inmigrantes en los campos del centro y sur del país. La explotación laboral de los inmigrantes es un problema crónico en Italia, a veces con consecuencias fatales. Según el centro de estudios Placido Rizzotto Observatory, alrededor del 30% de los trabajadores agrícolas trabajaban sin contrato en 2023.