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Vladimir Putin se lleva un enorme beneficio inesperado gracias a la guerra de Irán

Entre el 22 y el 26 de febrero, el Sarah, un petrolero de 20 años de antigüedad con bandera de Hong Kong, apagó temporalmente sus transpondedores para recoger tres cargamentos de petróleo ruso de buques más pequeños frente a la costa de Omán. A continuación, … puso rumbo a Singapur, donde probablemente tenía previsto traspasar el cargamento a otro buque «fantasma», con destino a China. Sin embargo, el 6 de marzo, al día siguiente de que Estados Unidos aprobara una exención a las sanciones de 30 días que permitía a las refinerías indias comprar crudo ruso, el Sarah cambió bruscamente de rumbo. Ahora tiene previsto llegar a una refinería del oeste de la India el 14 de marzo.
El giro de 180 grados del buque es una metáfora del drástico cambio de suerte que ha sufrido la industria energética rusa desde el inicio de la guerra de Irán. El cierre de facto del estrecho de Ormuz ha dejado atrapado en el Golfo alrededor del 15% del petróleo mundial. En diciembre, el crudo Brent, el índice de referencia mundial del precio del petróleo, tocó su nivel más bajo en cinco años, de 59 dólares el barril, y la industria pronosticó un «superexceso de oferta»; ahora ronda los 100 dólares. Esta evolución ha hecho que el petróleo ruso sea más difícil de rechazar. El 12 de marzo, la administración Trump amplió su exención para permitir que todos los países compraran el petróleo ruso ya cargado en petroleros.

El respiro no podía llegar en mejor momento para Vladimir Putin. Antes de la guerra de Irán, parecía que los ingresos petroleros de Rusia –y su economía– finalmente estaban hundiéndose. Muchas refinerías de la India y China, los mayores clientes del país, dejaron de comprar en torno a noviembre, antes de que entraran en vigor las sanciones estadounidenses contra Rosneft y Lukoil, sus dos mayores productores. En febrero, los volúmenes de exportación se habían desplomado en una quinta parte; dicha evolución, junto con unos precios más bajos, llevó a que los ingresos del Kremlin por petróleo y gas fueran un 44 % inferiores a los de un año antes. En solo dos meses, su déficit presupuestario alcanzó los 3,4 billones de rublos, nueve décimas partes del objetivo para todo el año 2026. Ahora el Brent ha vuelto al nivel medio que registraba el año de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. Si el estrecho de Ormuz permaneciera cerrado durante mucho más tiempo, Rusia podría cosechar otra «ganancia inesperada al estilo de 2022», suficiente para compensar los 300.000 millones de dólares en reservas del banco central congeladas por Occidente ese año, calcula Robin Brooks, del think tank Brookings Institution.

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Agustín Pery

El beneficio más inmediato de la crisis del Golfo para Rusia es la oportunidad de liquidar el enorme retraso en los envíos que, a falta de compradores, se había acumulado en el mar. La India ya ha incrementado sus compras en aproximadamente un 50%, lo cual ha contribuido a reducir las existencias de Rusia en el mar en más de un 10%, hasta 122 millones de barriles. Las importaciones de China también han aumentado. Este extremo beneficia a los comerciantes más que a las finanzas de Rusia, pues los envíos ya se han vendido. Sin embargo, parece probable que la administración Trump, oficialmente o no, adopte también una actitud permisiva hacia los nuevos barriles de Rusia. Rusia se beneficiaría en tres frentes: precios más altos para sus productos, suavización de las sanciones occidentales y posible respaldo chino para nuevos proyectos.

¿Por qué es tan atractivo el crudo ruso?

Empecemos por los precios. La ausencia de petróleo del Golfo ha desencadenado una carrera por el crudo alternativo. El petróleo de Rusia es más atractivo que el de la mayoría: es similar en calidad a la mayor parte del petróleo de Oriente Medio y, por tanto, más barato y más fácil de procesar para las refinerías asiáticas –los principales clientes del Golfo–. El suministro es ahora tan codiciado que el crudo Urals entregado a la India, que antes tenía un fuerte descuento, se vende con una prima con respecto al Brent.
También esto podría subestimar los beneficios que los vendedores de crudo ruso pueden esperar obtener hoy en día. Las refinerías independientes chinas, que compran grandes cantidades, utilizan un «precio de activación» para pagar las importaciones. Los proveedores pueden darles hasta dos meses tras la entrega para fijar el precio, indexado al Brent, lo cual permite a los compradores obtener liquidez mediante la venta de productos. Mientras tanto, las refinerías deben aportar un margen basado en el valor al contado del cargamento. El Brent está subiendo ahora tan rápido que muchas pequeñas refinerías independientes han tenido dificultades para hacer frente a los requerimientos de margen, afirma Tom Reed, de Argus Media, una agencia de información sobre precios. Esta circunstancia brinda a los proveedores la opción de forzar acuerdos a precios máximos.
Sergey Vakulenko, antiguo empleado de Gazprom Neft, compañía petrolera rusa, estima que cada aumento de 10 dólares en el precio del Brent a lo largo de un mes impulsa las exportaciones energéticas de Rusia en 2.800 millones de dólares, de los cuales unos 1.600 millones de dólares van a parar al Kremlin. El encarecimiento del gas aporta unos pequeños ingresos –la mayor parte del GNL de Rusia lo vende una empresa privada, y las exportaciones por gasoducto están muy por debajo de los volúmenes de 2022–. Esto ayudará a reforzar el presupuesto de Rusia para 2026, que había previsto un precio del petróleo de 59 dólares por barril, extremo que le dará más tiempo para librar la guerra. También impulsará mecánicamente el PIB.
Mientras tanto, la crisis energética está dificultando que los países occidentales endurezcan las sanciones, lo cual supone una segunda ventaja para Putin. Con anterioridad, la administración Trump parecía dispuesta a endurecer ligeramente su postura frente a Rusia mediante la imposición de «aranceles secundarios» y la persecución de su flota fantasma. Sin embargo, con la última flexibilización, la credibilidad de Estados Unidos se ve debilitada, afirma Rachel Ziemba, del think tank Centre for a New American Security. Además, aumenta la brecha con la Comisión Europea, que había propuesto una prohibición total de los servicios marítimos para las exportaciones de petróleo ruso, que debía coordinarse con Estados Unidos y otros miembros del G7. Ese paquete de sanciones, al que se han opuesto Hungría y Eslovaquia, parece ahora aún menos probable que se apruebe.

Cada aumento de 10 dólares en el precio del Brent a lo largo de un mes impulsa las exportaciones energéticas de Rusia en 2.800 millones de dólares

Aún más alarmante es que una inminente crisis del gas pueda convencer a los países europeos de incumplir sus compromisos de dejar de comprar GNL ruso a partir del año que viene. Hungría y Eslovaquia, que también deben dejar de recibir gas por gasoducto de Rusia en 2027, podrían oponerse también. «No podemos permitirnos librar dos guerras al mismo tiempo», afirma un alto cargo europeo.
La guerra en el Golfo también preocupa a China, que suele recibir una tercera parte de su GNL de la región. Tal evolución podría acercarla aún más a Rusia –tercera ventaja–. La crisis ha hecho que China sea muy consciente de su vulnerabilidad ante los cuellos de botella marítimos. El país cuenta con vastas reservas de crudo –1.300 millones de barriles, equivalentes a casi cuatro meses de importaciones–, pero sus reservas de gas, que son más difíciles de almacenar, solo cubren 40 días. Recurrir a esas reservas ahora obligará a reponerlas durante el verano, cuando China podría tener que competir ferozmente con Europa, Japón y otros compradores por los cargamentos de GNL al contado.
Eso hace que las opciones de suministro de gas por tierra resulten atractivas, y Rusia ofrece una. En los últimos años, el Kremlin ha presionado intensamente para que China respalde «Power of Siberia 2», un gasoducto de 2.600 km que podría duplicar con creces las exportaciones de gas de Rusia al país. Los dos gobiernos firmaron un memorando de entendimiento el año pasado, pero las negociaciones sobre el precio, los compromisos de volumen y las condiciones de «take-or-pay» se han estancado, ya que China se ha mostrado inflexible. Es posible que China ofrezca ahora un precio ligeramente mejor, lo que aumentaría las posibilidades del proyecto. Con el tiempo, también podría comprar más a los gigantescos proyectos de GNL de Rusia en el Ártico.

Una suerte que puede no durar

El notable giro de la fortuna de Rusia podría acabar siendo un «subidón de azúcar» que apenas contribuye en gran medida a resolver sus problemas más profundos, afirma Thane Gustafson, de la Universidad de Georgetown. Los implacables ataques de Ucrania contra las instalaciones petroleras rusas han obligado a las empresas energéticas a reorientar hacia las reparaciones el escaso capital destinado a nuevas perforaciones. Las sanciones, la caída de los precios y la rapacidad fiscal han degradado aún más la capacidad del sector para invertir en nueva producción. Los analistas calculan que Rusia solo tiene una capacidad excedentaria de 300.000 barriles diarios, lo que hace poco probable que pueda reemplazar gran parte de los 10-15 millones de barriles diarios que faltan en el Golfo a corto plazo. «Ucrania tiene todos los incentivos para redoblar sus ataques y garantizar que la producción rusa siga en peligro», afirma John Kennedy, un antiguo cargo comercial británico en Rusia. Tampoco puede producir mucho más GNL.
¿Podrían los altos precios brindar a las petroleras rusas la capacidad necesaria para aumentar la producción a largo plazo? Quizás, pero el sector se enfrenta a un dilema. Las empresas solo realizan grandes inversiones si se espera que los precios se mantengan lo bastante altos durante el tiempo suficiente, lo que significa que la guerra del Golfo se prolongue mucho más allá de marzo. Sin embargo, una crisis prolongada podría empujar el Brent por encima de los 150 dólares el barril, destruyendo demanda y acelerando el abandono del petróleo, lo cual anularía las ganancias derivadas de unos precios más altos. En cualquier caso, el Kremlin podría apropiarse de los ingresos para rearmarse, dejando poco margen para un aumento de la producción. Mientras tanto, el caos en el Golfo podría provocar la implosión de la OPEP, convirtiendo a Rusia y a sus antiguos aliados, entre los que destaca Arabia Saudí, en competidores.
La guerra de Irán no supone, por tanto, un cambio de rumbo para Rusia. Estaba mucho mejor antes de 2022, cuando podía vender hidrocarburos a todo el mundo, sus empresas petroleras podían asociarse con las grandes occidentales y su infraestructura energética no se había visto degradada por ataques y sanciones. El encarecimiento del petróleo y un poco más de influencia repararán quizás el 20% de ese daño, calcula Vakulenko. Sin embargo, afirma, no evitarán que la producción petrolera de Rusia disminuya un 3% al año. A medida que se han invertido dinero y mano de obra en la maquinaria bélica, la economía civil se ha visto desangrada. Tampoco más dinero se traducirá en éxito militar en el campo de batalla: la falta de avances de Rusia no se debe a que carezca de poderío financiero, sino a que no puede proyectar su fuerza militar. Ormuz le ha dado a Rusia un subidón de azúcar, pero no puede solucionar todos sus problemas.
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El Gobierno de Kast anuncia un alza histórica de los combustibles que golpea el bolsillo de los chilenos

Desde que asumió el pasado 11 de marzo el cargo de ministro de Hacienda de Chile, el economista Jorge Quiroz, adelantó ante distintas audiencias que en su rol no iba a ser ni simpático ni popular y la noche de este lunes dio la … primera señal que actuará en consecuencia.
Pasadas las 21 horas, el gobierno de José Anotnio Kast anunció un alza histórica de los combustibles que golpea duramente los bolsillos de los chilenos. La medida busca enfrentar los efectos que tiene en la economía mundial la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, cuestión que en las últimas semanas ha llevado el precio del barril de petróleo por sobre los US$100.

Pese a que en Chile existe un mecanismo de estabilización de precio de los combustibles (petróleo, diésel y parafina) conocido como Mepco, lo cierto es que el escenario externo orilló al titular de Hacienda a modificar la fórmula con que se calcula su aplicación para evitar desembolsar casi US$140 millones semanales para mantener el combustible estable.

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David Alandete

Es así como a partir de este jueves el diésel subirá $370 (0,41 dólar) y el petróleo $580 (0,64 dólar), convirtiéndose en la mayor alza desde la pandemia en 2020. En la actualidad, la gasolina de 93 octanos tiene un valor cercano a $1.165 (1,2 dólar) y con el ajuste llegará a casi $1.500 en la capital.
Consciente de lo impopular de la medida y ante la eventualidad de que diversos sectores sociales protesten, Quiroz aseguró que «no voy a retroceder en esta convicción». «No estoy para ser popular, no estoy aquí para ganar, después, una candidatura. Estoy para cuidar la hacienda pública, el dinero de todos los chilenos», dijo en una de las tantas entrevistas televisivas que ofreció anoche para explicar la medida.
El secretario reconoció que el alza anunciada es efectivamente «mucho» y por lo mismo anunció una serie de medidas paliativas para compensar el impacto que esto tendrá en las familias chilenas.
Es así como el transporte público en el Gran Santiago, conocido como sistema Red, registrará un congelamiento de tarifas hasta el 31 de diciembre de 2026. Cabe recordar que un alza de $30 en este sistema, en octubre de 2019, detonó las protestas estudiantiles que derivaron en el estallido social. En el caso de las demás regiones del país se dispondrá de recursos para contener el alza.
Asimismo, Hacienda resolvió bajar el precio actual de la parafina, que ya había registrado un aumento en las últimas semanas, al nivel en que se encontraba en febrero de este año y se mantendrá así durante todo el otoño e invierno.
Además, se entregará una subvención de $100.000 (110 dólares) mensuales a taxis y colectivos por hasta seis meses y se buscará promover la electromovilidad, para lo cual el Banco Estado abrirá una línea de financiamiento que permita a este transporte reconvertirse y renovar la flota.
Quiroz también informó que se enviará al Congreso un proyecto de ley de discusión inmediata para reponer el Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo desde US$5 millones actuales a US$60 millones.
«Espero que el país nos comprenda, que entienda la situación que heredamos, es una situación históricamente frágil», dijo el ministro de Hacienda, quien en sus primeros días en el cargo instruyó un recorte del 3% en cada uno de los 25 ministerios para alcanzar un ahorro de US$3.000 millones.

Fotografía que muestra precios de combustible en una estación de gasolina este lunes, en Santiago de Chile.

(EFE)

Insistió en que «enfrentado a esta crisis histórica, con una estrechez económica también muy aguda, heredada de las administraciones anteriores, tenemos que tomar decisiones duras, difíciles».
El ministro entregó señales la semana pasada de que tomaría medidas impopulares y diversos gremios como los camioneros elevaron la voz para adelantar que el alza en los combustibles lo deberán traspasar a los consumidores, lo que adelanta un incremento de la inflación de hasta 1 punto en el mes de abril.
Por lo mismo, si bien el presidente Kast mantenía hasta el viernes pasado un apoyo popular de un 57%, este domingo algunas encuestas ya registraban una caída de 6 a 7 puntos.
Consciente del impacto social de las medidas, el mandatario se reunió este lunes con los máximos dirigentes de los partidos oficialistas y el comité político de ministros en La Moneda, para ordenar a su sector ante los anuncios que se harían y pedirles que presenten un frente común ante los cuestionamientos que surgirán.

¿Por qué Trump no podrá acabar a base de mentiras con la guerra de Irán?

La desesperación, como el miedo, puede resultar muy contagiosa. Y la angustia que los ayatolás de Teherán empezaron a sentir hace cuatro semanas ha terminado por ser compartida por los trumpistas de Washington. Pero del lado de EE.UU., toda esta frustración no debería ser … una sorpresa. Esto es lo que pasa cuando se empieza una guerra sin aliados, sin legitimidad, sin planificación y sin credibilidad alguna.
El viernes pasado, el presidente Trump descartaba categóricamente la posibilidad de una tregua en las hostilidades iniciadas bajo la fantasía de cambio de régimen y sin pensar en las consecuencias. Desde el fortalecimiento de los rivales de EE.UU. al riesgo de una grave recesión global, pasando por la destrucción del atractivo populista-aislacionista de Trump entre sus seguidores. Hasta que finalmente este lunes ha aceptado un alto el fuego de cinco días en virtud de unas conversaciones «muy fuertes» que el régimen iraní desmiente.

A partir del más que previsible cierre del estrecho de Ormuz, la Casa Blanca no ha hecho más que demostrar su creciente desesperación. Desde el levantamiento de sanciones no solamente a Rusia sino también al petróleo iraní ya embarcado. Hasta la humillación de pedir ayuda en plan «Los santos inocentes» ni más ni menos que a China para reabrir Ormuz: «Señorito Xi Jinping, por favor, una ayuda para enterrar a los ayatolás».

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Mikel Ayestaran

Esta guerra ha terminado por convertirse en la mejor, y más costosa, expresión del liderazgo caótico, egocéntrico y destructivo de Trump. Rodeado de un círculo de palmeros sicofantes, el presidente no ha dejado de hacer declaraciones públicas tan ridículas como contradictorias. Vestido de fantoche, ha recibido a los primeros militares caídos en combate y ha intentado engañar al mundo sobre las trágicas muertes de decenas de escolares iraníes, causadas por un misil que falló en su objetivo. Lo único que ha conseguido Trump en Irán es demostrar su inclinación hacia la mentira, el sectarismo y la vileza; pero también su terrible incapacidad para decidir sobre las cuestiones más trascendentales del gobierno de Estados Unidos.

Los socialistas vencen en la primera vuelta de las elecciones municipales en París

Pese a su travesía por el desierto desde hace una década, la izquierda francesa conserva una implantación electoral considerable en las grandes ciudades. La primera vuelta de las elecciones municipales en Francia ha reflejado este domingo el dominio de las fuerzas progresistas en las urbes … más pobladas, empezando por París. El socialista Emmanuel Grégoire ha quedado primero en la capital francesa con el 37% de los votos y parte como favorito de cara a la segunda vuelta del 22 de marzo.
La conservadora Rachida Dati, que ejerció como ministra de Cultura entre 2024 y finales de febrero, ha obtenido un resultado inferior al que habían previsto los sondeos y ha conseguido finalmente el 25% de las papeletas. Con doce puntos de distancia, el progresista Grégoire, que se ha presentado en coalición con los ecologistas y los comunistas, gana puntos como posible sucesor de la alcaldesa parisina, la socialista Anne Hidalgo.

A pesar de ello, los resultados en la segunda vuelta dependerán de las posibles alianzas de cara a la votación del próximo domingo, a la cual también han accedido la insumisa Sophia Chikirou (13,7%) y el centrista Pierre-Yves Bournazel (11,8%). La lista de la ultraderechista Sarah Knafo, según las primeras estimaciones, no podría presentarse el 22 de marzo, lo que beneficiaría las aspiraciones Dati.
El futuro de París sigue en el aire, aunque los socialistas parten como favoritos para seguir al frente del Ayuntamiento de la capital, donde gobiernan desde 2001.

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Enric Bonet

Además de París, los partidos de izquierdas consiguieron buenos resultados en la mayoría de las diez ciudades más pobladas del país vecino. Durante los últimos seis años, han gobernado en ocho de ellas y salen de la primera vuelta con una posición óptima para mantener esas alcaldías.
El alcalde de Marsella, el socialista Benoît Payan, quedó primero con el 38% de los votos y le sacó cuatro puntos de ventaja al ultraderechista Franck Allisio (34%). Los actuales ediles ecologistas de Lyon o Burdeos también consiguieron un mejor resultado de lo que preveían los sondeos y fueron los más votados en sus respectivas localidades, según las primeras estimaciones. Pero deberán confirmar esta ventaja el domingo que viene.

Buen resultado de la extrema derecha

A pesar de que los aspirantes de izquierda o centro-izquierda quedaron primeros en la mayoría de las grandes ciudades, la extrema derecha de Marine Le Pen sale reforzada de esta primera vuelta. Pero sus resultados no le garantizan conquistar la alcaldía de una gran ciudad.
El lepenista Louis Aliot, que había sido elegido en 2020, ha vencido con el 51,4% de los votos en Perpiñán, según las primeras estimaciones de los comicios locales. La expareja sentimental de Le Pen seguirá siendo el alcalde de esa localidad del sureste del territorio galo.
Aparte de Perpiñán, la derecha radical no tiene garantizada la victoria en ninguna otra ciudad con más de 100.000 habitantes.
La lepenista Laure Lavalette ha sido la más votada en Toulon con el 39% de los votos y ha quedado por delante de la actual alcaldesa, la conservadora Josée Massi (30,3%), y de Michel Bonnus (16%), de la derecha tradicional de Los Republicanos. Pero la segunda vuelta se augura ajustada en esa ciudad de la Costa Azul, con 180.000 habitantes y también situada en el sureste de Francia, uno de los principales feudos del partido de Le Pen.
«Los candidatos de Agrupación Nacional han quedado primeros o están en buena posición para ganar el domingo que viene», ha destacado el eurodiputado Jordan Bardella, número dos de los lepenistas. Pese a esas declaraciones del probable sucesor de Le Pen de cara a las elecciones presidenciales del año que viene, la extrema derecha no tiene garantizada ninguna victoria en ninguna ciudad con más de 100.000 habitantes más allá de Perpiñán. Su presencia en las localidades pequeñas y medias, tras estos comicios, seguirá siendo limitada, teniendo en cuenta que solo ha presentado listas en 650 municipios de los 35.000 que hay en Francia.

El régimen cubano excarcela a presos políticos, pero no calma las protestas

Ni siquiera la liberación de presos políticos consigue apagar las protestas en Cuba, que se enfrenta al colapso por su falta de electricidad y petróleo.El jueves, el régimen del Partido Comunista anunció la excarcelación «en los próximos días» de 51 personas «sancionadas a privación … de libertad», una decisión que vinculó al «espíritu de buena voluntad» y a las «estrechas y fluidas relaciones entre el Estado cubano y el Vaticano».

De momento, han sido liberados 14 hombres, de entre 24 y 52 años de edad, que cumplían condenas en prisión de entre 9 y 18 años por participar en las masivas protestas contra el régimen que tuvieron lugar el 11 y 12 de julio de 2021 (11J). Varios de ellos fueron procesados por el delito de sedición y les restaba por cumplir una parte significativa de sus sanciones.

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Camila Acosta

El centro de asesoría legal Cubalex expuso que el proceso se ha desarrollado sin información pública verificable ni transparencia. «Hasta el momento, las autoridades no han publicado una lista oficial de las personas incluidas ni han aclarado si se trata de personas sancionadas por delitos comunes o por motivos políticos, ni la modalidad jurídica bajo la cual se están produciendo estas excarcelaciones».
Aunque el régimen ha presentado la decisión como parte de «la proximidad de las celebraciones religiosas de la Semana Santa», activistas cubanos —e incluso el pueblo de a pie— consideran que se trataría de un camuflaje y que responde a las negociaciones entre La Habana y Washington. Hay que tener en cuenta que el régimen suele usar a los presos políticos en sus canjes, a cambio de concesiones, en este caso de Estados Unidos. Así sucedió en el pasado, cuando decenas de presos políticos fueron excarcelados a cambio de que Joe Biden, en sus últimos días en la Casa Blanca, sacara a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.
En esta ocasión, el régimen castrista se encuentra acorralado entre las protestas ciudadanas y el cerco energético impuesto por la Administración Trump desde enero, que ha agravado la crisis en la isla.
Pero no se trata de una libertad incondicional, ya que los excarcelados permanecen bajo amenaza de ser devueltos a prisión, incluso por dar declaraciones a la prensa. La Seguridad del Estado llamó a familiares de Adael Jesús Leyva Díaz, de 28 años de edad, para amenazarlos con enviarlo nuevamente a prisión por publicar videos de su excarcelación.
De igual forma, Cubalex informó de que a varios de los excarcelados se les ha exigido, como condición para su salida de prisión, firmar un acta en la que se comprometen a no publicar contenidos en redes sociales ni relacionarse con personas consideradas como «delincuentes». Entre ellas, se incluirían los opositores políticos.

Nueve noches de caceroladas

Durante nueve días consecutivos se han registrado protestas en todo el país, fundamentalmente en La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila, Holguín y Santiago de Cuba. Cientos de personas salen a las calles cada noche a aporrear sus cacerolas. Protestan así contra los cortes de electricidad prolongados y, además, incendian basureros y gritan consignas en contra de la dictadura.
Una de las mayores protestas se registró en la noche del viernes en Morón, en el municipio de Ciego de Ávila, en el centro del país. Los manifestantes tomaron la sede del Partido Comunista e incendiaron el mobiliario en medio de la calle mientras izaban una bandera cubana y exigían libertad para Cuba.
Aún no se tiene un registro certero de la cantidad de detenciones, pero ha llamado la atención que la represión no ha sido tan fuerte como en ocasiones anteriores, quizás por temor a un estallido mayor o a la respuesta de Estados Unidos. El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, el mismo que diera la «orden de combate» contra las manifestaciones del 11J, escribió en la red social X que era «comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones», pero advirtió de que «no habrá impunidad» para las acciones que sean consideradas como «vandalismo y violencia».
Es comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones, como consecuencia del bloqueo energético de EE.UU, cruelmente recrudecido en los últimos meses. Y son legítimas las quejas y reclamos, siempre que se actúe con civismo y respeto al orden…— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) March 14, 2026
El régimen mantiene movilizados a sus fuerzas represivas y ha desplegado militares en las calles para intimidar a la población. Desde San Antonio de los Baños, perteneciente a la provincia de Artemisa y donde estallaron las protestas del 11J, llegaron este sábado noticias sobre la presencia de un gran número de fuerzas especiales (boinas negras), tropas de Prevención (boinas rojas de las Fuerzas Armadas) y policías. El periodista José Raúl Gallego informó de que «están pidiendo el carné de identidad a todo el que pasa por allí; la unidad de Policía está acuartelada hasta nuevo aviso».

Periodistas sitiados en sus casas
Uno de los patrones represivos de la dictadura es evitar que la población se mantenga informada, así como que la realidad y/o las evidencias de la represión se expongan en los medios de prensa. Por eso, el régimen corta internet en las zonas de las protestas, y cerca e impide salir de sus viviendas a los activistas de derechos humanos, opositores y periodistas independientes. Ante el aumento de las manifestaciones, varios reporteros hemos amanecido este domingo sitiados por el aparato represivo, sin orden judicial siquiera. Varios policías uniformados y oficiales de la Seguridad del Estado vestidos de civil permanecen apostados a la salida de mi vivienda para detenerme en caso de poner un pie en la calle. Incluso se cubren el rostro para evitar ser identificados, una práctica mafiosa y criminal.

También se ha reportado una fuerte militarización en otras provincias, fundamentalmente en horarios de apagón. Los cortes de electricidad se han extendido incluso durante 48 horas seguidas. Las protestas ocurren en medio de la noche, cuando es menos soportable el calor y el hambre, y al amparo de la oscuridad para evitar la identificación y posterior detención por parte del aparato represivo.

La guerra de Irán se endurece al entrar en su tercera semana

La guerra contra Irán vive su tercera semana y no hay atisbos de una posible negociación que sirva para rebajar la tensión en la zona y tranquilizar a los mercados mundiales ante la imparable subida del precio del crudo. Los duros bombardeos no fuerzan … la rendición del régimen, los objetivos siguen fuera de alcance y no existe una estrategia clara de salida.
Donald Trump aseguró que los iraníes se han puesto en contacto con él para alcanzar un acuerdo, pero dejó claro que los términos «aún no son lo suficientemente buenos». En una entrevista concedida a NBC News, Trump dijo que seguirán combatiendo para conseguir mejores condiciones en la mesa de negociación y que podría bombardear de nuevo objetivos en el centro petrolero iraní de la isla de Jark, una vez más, «solo por diversión».

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, respondió que «nunca pedimos un alto el fuego ni negociaciones. Estamos preparados para defendernos todo el tiempo que sea necesario hasta que Trump llegue al punto de reconocer que esta es una guerra ilegal. Hay gente que está muriendo solo porque Trump quiere divertirse». El responsable de la diplomacia iraní dejó claro que el «único factor» detrás del aumento de la inseguridad en la región y en el estrecho de Ormuz eran las acciones de Estados Unidos e Israel.

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Alerta a Europa

José Ignacio de la Torre

Ante el silencio de intermediarios tradicionales como Qatar o Turquía, Egipto fue el único país que alzó la mano para intentar mediar. Su ministro de Exteriores, Badr Abdelatty, comenzará una gira por varios Estados del Golfo «destinada a la coordinación y la consulta para aliviar los rápidos acontecimientos». Arabia Saudí, Kuwait, Baréin o Emiratos Árabes Unidos están sometidos a la presión de ataques diarios. Cada día que pasa, aumenta la incertidumbre sobre una guerra que se alarga y mantiene paralizada la región por el férreo control de Teherán del paso de petroleros por el estrecho de Ormuz.
Mientras Trump cambia cada día de objetivos y plazos de una guerra que ha dicho ya en más de ocho ocasiones que ha ganado, Israel ha fijado un plazo mínimo de tres semanas para alcanzar los miles de objetivos que tiene pendientes. El portavoz del Ejército israelí, el general de brigada Effie Defrin, confirmó el plazo filtrado a la prensa el sábado y adelantó que «estamos preparados en coordinación con nuestros aliados estadounidenses y tenemos planes al menos hasta la llegada de la festividad judía de Pésaj, que está a unas tres semanas». El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, siguió estas palabras de Israel y declaró al programa This Week de ABC News que «el conflicto llegará a su fin en las próximas semanas y veremos un repunte en los suministros de energía y una bajada de los precios después».

«El conflicto llegará a su fin en las próximas semanas y veremos un repunte en los suministros de energía y una bajada de los precios después»

Chris Wright
Secretario de Energía de EE.UU.

Dentro de los «miles» de objetivos a los que alude Israel, la operación se extendió al tejido productivo iraní, al que comenzaron a golpear de forma severa con duros bombardeos en Isfahán, ciudad del centro de Irán que es el corazón industrial. Hubo al menos 15 muertos en la oleada de ataques que busca acabar con la producción local de armas, un sector que los iraníes han aprendido a desarrollar sin apoyo exterior debido al fuerte bloqueo. Los israelíes también bombardearon su infraestructura militar en Hamedán, al oeste del país.
Los iraníes, con una capacidad militar inferior, mantuvieron el pulso con el lanzamiento de drones y misiles, que volvieron a mantener a millones de israelíes pendientes de las sirenas para correr a los refugios. El portal estadounidense Semafor, citando altos funcionarios del país, reveló que Israel informó a Washington de que está «críticamente bajo» de interceptores de misiles balísticos. Los medios israelíes dieron la voz de alarma de inmediato, pero el ministro de Exteriores, Gideon Saar, negó la información.

Ataque a la Embajada de EE.UU. en Irak

En su estrategia de guerra asimétrica, Irán cuenta con el apoyo de las milicias chiíes de Irak, que lanzaron un segundo ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Washington y emplearon un dron FPV (siglas en inglés de «vista en primera persona»). Estos aparatos son los que usan ucranianos y rusos en el frente y permiten a los operadores pilotar viendo en tiempo real lo que capta la cámara.
Es la primera vez que se usan en Irak y la guerrilla difundió posteriormente el vídeo de la operación. El uso de estos aparatos en un escenario como el de Irak encendió todas las alarmas. El Departamento de Estado urgió a los ciudadanos estadounidenses a abandonar Irak, donde también crece el temor a posibles secuestros, y evacuó a los empleados gubernamentales no esenciales de Omán.

Invasión del Líbano

En el frente libanés, las bombas siguieron eclipsando a las informaciones sobre una posible negociación de alto el fuego. El presidente, Joseph Aoun, propuso dialogar con Israel para rebajar la tensión y buscar una salida negociada. Pero el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, dejó claro que no hay planes para mantener conversaciones directas con el Líbano en los próximos días. Los israelíes presionan a las autoridades de Beirut para que desarmen a Hizbolá, pero la milicia chií obedece a Teherán y no a Beirut. Una fuente cercana al Partido de Dios declaró a la cadena Al Yasira que el grupo no ha recibido ninguna oferta seria para negociar.
Israel sigue sumando refuerzos en la frontera norte y los libaneses se preparan para una nueva invasión terrestre como la de 1982. Uno de los resultados de aquella operación fue el nacimiento de Hizbolá, gracias al apoyo y la financiación de Irán. 44 años después, Netanyahu parece dispuesto a seguir los pasos del entonces primer ministro Menachem Begin y repetir una aventura que acabó mal para los dos países. En las últimas dos semanas, ya son casi 900 los muertos y hay cientos de miles de desplazados en un país agotado donde los ciudadanos no ven el final de la pesadilla.