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Karoline Leavitt defiende a Katie Zacharia, la secretaria de prensa de Trump más breve: «Solo 37 personas han ocupado ese puesto»

El pasado fin de semana se consumó el despido de Katie Zacharia, secretaria de prensa de la Casa Blanca, tras solo cinco días en el cargo. Ahora, su antecesora, Karoline Leavitt, ha querido romper una lanza por la que hasta ahora es la persona que menos tiempo ha permanecido en el cargo en la historia.Leavitt, que dejó el puesto para dedicarse a la maternidad, fue entrevistada por Bill Maher en el programa Real Time With Bill Maher, y el presentador le preguntó por su sucesora.Karoline Leavitt señaló que ser secretario de prensa es un «trabajo muy duro» y agregó que para algunos analistas, «es uno de los trabajos más difíciles de Washington».Además, Leavitt elogió a Katie Zacharia por tener el valor de subir al estrado, a pesar de que solo duró cinco días en el cargo, «porque solo 37 personas en la historia han sido secretarias de prensa de la Casa Blanca».Leavitt, de 29 años de edad, agregó que el presidente Donald Trump creía que Zacharia no era la persona adecuada, por lo que es hora de un nuevo secretario de prensa.La antecesora de Zacharia recordó que el presidente tuvo una vez un «programa de éxito» en televisión llamado El Aprendiz, donde era conocido por «pasar página con la gente» y despedirlos.Leavitt fue la secretaria de prensa más joven de la Casa Blanca en la historia, con tan solo 27 años, desde enero de 2025 hasta agosto de 2026, durante el segundo mandato de Trump. Leavitt declaró que dejó el cargo para dedicar más tiempo a su familia y a sus dos hijos pequeños.Este mes de octubre, Trump nombró a Katie Zacharia para el cargo, pero Zacharia fracasó en su primera rueda de prensa y fue destituida de inmediato, convirtiéndose así en la secretaria de prensa de la Casa Blanca que menos tiempo ha permanecido en el cargo.

Detenido un joven de origen marroquí como el «cerebro» de las nuevas protestas en Italia

Mientras Italia está en alerta por las manifestaciones convocadas para este sábado, la Policía interroga al supuesto «cerebro» detrás de los mensajes en redes sociales que buscan relanzar las protestas violentas del pasado fin de semana. Se trata de un italiano de 30 … años de origen marroquí. La Fiscalía de Milán lo investiga por instigación a delinquir agravada por la finalidad terrorista y por el uso de medios informáticos. «No es un marginado ni un joven sin oportunidades», apunta un miembro del Gobierno.
El sospechoso se llama Youssef Siher. Desde enero se ocupa de «evaluación y entrenamiento de inteligencia artificial (IA)» en la empresa Mercor. Estudió Ciencias Políticas en Milán y trabajó como repartidor para Glovo. Tuvo una beca como analista del Observatorio sobre Oriente Próximo y el Norte de África del ISPI (Instituto para los Estudios de Política Internacional), un ‘think tank’ italiano de geopolítica. Además, ha hecho un año de prácticas en el periódico italiano ‘Il Fatto Quotidiano’, con el que ha colaborado de forma esporádica hasta el año pasado.

Ha escrito sobre la rebelión social de jóvenes en Marruecos y el año pasado participó en varias manifestaciones como activista de los Jóvenes Pro-Palestina de Lombardía. Reside en la provincia de Brescia y la Policía lo detuvo en Milán, en casa de una amiga. Los investigadores están intentando aclarar el alcance de su papel específico en las protestas.

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Según su perfil en el ISPI, como parte de su trayectoria académica, «ha analizado los vínculos entre las ideologías políticas islámicas del siglo XX y las primeras experiencias políticas del islam y, en su tesis de máster llevó a cabo un estudio en profundidad sobre los movimientos islámicos en Marruecos y sus relaciones con el poder monárquico».

Redes sociales bajo sospecha

La cuenta de Instagram por la que ha sido detenido lleva por nombre ‘Movimento 17 ottobre’ (Movimiento 17 de octubre), y evoca la fecha en la que comenzaron las protestas en Italia. Con ella ha invitado estos días a la «movilización permanente» cada sábado hasta la caída del Gobierno.
Este sábado la cuenta sumaba casi 45.000 seguidores. En su último mensaje, del viernes por la tarde, cancelaba las protestas convocadas para este sábado a causa de las restricciones que introdujo el martes el Gobierno italiano y de que la Policía les impediría manifestarse. En su lugar, llamaba a salir a manifestarse en los lugares que se comunicarían a las 14:30. El mensaje recibió en pocas horas más de 23.800 ‘me gusta’ y casi 3.000 comentarios.

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El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, ha destacado que Siher mantiene contactos con «ambientes radicales» y ha explicado que su identificación demuestra que «la respuesta del Estado será inmediata contra cualquiera que piense que puede organizar agresiones y disturbios creyendo que podrá esconderse tras un pasamontañas o el anonimato de las redes sociales».

«No es alguien marginado, sino una persona muy bien relacionada que ha tenido muchas más oportunidades laborales que la mayoría de los jóvenes de su edad»

Guido Crosetto
Ministro de Defensa (Italia)

El ministro de Defensa, Guido Crosetto, subraya que Siher «no es alguien marginado, sino una persona muy bien relacionada que ha tenido muchas más oportunidades laborales y colaboraciones que la mayoría de los jóvenes de su misma edad». «Se codeó con la élite de la intelectualidad italiana. Y los resultados se han visto», escribe con ironía en redes sociales.

Italia bajo alta tensión

Ha sido un sábado muy tenso en las calles de varias ciudades italianas, donde se han registrado manifestaciones sin la furia del pasado fin de semana. Cada una marchaba por un motivo diferente: para protestar contra la guerra, el gasto en armas, el coste de la vida, el precio de la gasolina o la presión fiscal. La presencia de la Policía en las calles ha disuadido a los participantes de cometer actos de vandalismo contra escaparates y mobiliario urbano.
En Roma, la Policía ha identificado a más de 260 personas y llevado a 63 a comisaría. Los manifestantes, jóvenes vestidos de negro, han forzado las entradas al Coliseo y se han enfrentado a los agentes en el Arco de Constantino.
Muchas tiendas del centro de la Ciudad Eterna han cubierto sus escaparates con paneles de madera para evitar asaltos, pero han mantenido abiertas sus puertas a pesar de las amenazas. En Via del Corso, Foot Locker, escenario de los asaltos del domingo en Milán, ha decidido preventivamente cerrar sus puertas a cal y canto. Muy cerca, Giorgia, dependienta de una tienda de cosméticos, explicaba a ABC que tenía previsto mantener la tienda abierta, pero que había dejado su bolso preparado junto a la puerta «por si hubiera que salir corriendo». Los jefes de esa tienda le habían dicho que cerrara «inmediatamente» a la mínima señal de inseguridad.

Primeros menores ‘retenidos preventivamente’

En Milán, los manifestantes han intentado llegar a la plaza del Duomo, pero las fuerzas del orden desplegadas se lo han impedido. También ha habido manifestaciones en Nápoles, Florencia y Bolonia. En Turín, han participado miles de personas en una manifestación con lemas contra el Gobierno italiano, en la que se ha quemado una foto de Meloni. Allí se han producido cargas policiales contra los manifestantes, que han respondido lanzando piedras y botellas contra los agentes.
Este sábado, la Policía ha puesto por primera vez en práctica la medida aprobada por decreto ley el pasado martes. Dicha regulación permite retener en comisaría durante un máximo de 12 horas también a menores de edad de 16 años en adelante que las fuerzas del orden consideren peligrosos para el orden público, aunque no hayan cometido un delito. Muchos de ellos escondían pasamontañas, botes de esprai y máscaras para cubrirse el rostro.

Acto II en París: de las cargas policiales a una cerveza al grito de «¡viva la libertad!»

Eran las once de la mañana cuando Archille y Suzanne llegaron a la plaza de la Bastilla. Querían comprobar que, efectivamente, la protesta no podría comenzar allí y que tendrían que caminar varios kilómetros para sumarse a la manifestación. Les movía una convicción: «No nos … sentimos representados. A los jóvenes no se nos escucha y estamos en un momento muy peligroso». Había que tener ganas de manifestarse, porque la previsión del tiempo era horrible: agua, viento y un frío que bien podría ser del mes de enero.
El Acto II de las movilizaciones en París comenzó con una incógnita: dónde arrancaría finalmente la marcha. Las dudas se despejaron al mediodía, cuando el dispositivo policial desplegado en la plaza de la Bastilla impidió el paso de los manifestantes y los agentes les indicaron que debían dirigirse hacia la plaza de Italia.

Unos 110.000 manifestantes, según la Policía, y 250.000, según los sindicatos, salieron a las calles de la capital francesa en una jornada marcada por un enorme despliegue policial y una protesta que, pese a la intensa lluvia, se prolongó hasta la noche.

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Karina Sainz Borgo

Archille y Suzanne iban a ser nuestros guías durante los más de cinco kilómetros que separaban la plaza de Italia, donde finalmente comenzó la marcha, de la Puerta de Vincennes. Durante buena parte del recorrido, el ambiente fue festivo y reivindicativo. En medio de un momento de revuelo, ambos se perdieron entre la multitud, aunque seguimos en contacto por teléfono.
«¿Cómo vais?», les preguntamos. «Todo bien. Supertranquilo. Esperemos que siga así», responden con una foto. Están de fiesta.
Fueron más de dos horas de caminata entre jóvenes y mayores, batucadas, megáfonos y versiones de La Marsellesa cantadas a pleno pulmón. El encarecimiento de la vida, el deterioro de los servicios públicos y la pérdida de derechos centraron las reivindicaciones de quienes habían salido a la calle.

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Entre la multitud también se distinguían pequeños equipos de asistencia médica formados por voluntarios. Con sus chalecos blancos, estudiantes de enfermería y medicina recorrían la manifestación preparados para atender a quienes necesitaran ayuda, especialmente ante la posibilidad de que se produjeran enfrentamientos con la Policía.
«Estamos aquí para ayudar a cualquiera que necesite nuestros servicios. Somos voluntarios, estudiantes de enfermería, de medicina, que venimos por si la Policía agrede a algún manifestante», explicaba a ABC una de ellas.
La gente gritaba sus consignas. Cada cual las suyas, pero todos compartían una cosa: no querían la violencia del sábado pasado.
«Estoy aquí porque hay que manifestarse contra el coste de la vida, que cada vez es más alto», contó Lauranne a ABC.
Laurence, vecina de République, también había acudido a la plaza de Italia para sumarse a la protesta.
Laura, que lleva 27 años viviendo en Francia y trabaja como informática, lamentó el deterioro de las condiciones de vida en el país. «Lo que están haciendo al prohibir las manifestaciones es una falta de derechos increíble», denunció. «La degradación de la vida aquí en Francia ha sido increíble. Estamos peor que nunca. Rezo por no ponerme mala porque los servicios sanitarios son cada vez peores».

«La degradación de la vida aquí en Francia ha sido increíble. Estamos peor que nunca. Rezo por no ponerme mala porque los servicios sanitarios son cada vez peores»

Laura
Informática

Pero el ambiente cambió al final de la tarde. La presencia policial se intensificó y un amplio dispositivo de seguridad dificultó los movimientos de los manifestantes, que en algunos momentos quedaron encajonados, sin saber por dónde avanzar ni cómo abandonar la zona.

Estallan los enfrentamientos

El grito de «ACAB», acrónimo de la expresión inglesa ‘All Cops Are Bastards’ (Todos los policías son unos bastardos), se escuchó durante toda la jornada. Las consignas se mezclaron con los movimientos de los agentes hasta que la manifestación derivó en un correcalles, con grupos de personas que intentaban apartarse de las cargas y protegerse como podían.
Los enfrentamientos estallaron alrededor de las cinco y media de la tarde, poco después de la llegada de la marcha a la Puerta de Vincennes. La Prefectura de Policía aseguró que más de 500 individuos violentos atacaban a las fuerzas del orden en Cours de Vincennes. «Las fuerzas del orden maniobran para detener a los alborotadores y promover la dispersión», añadió el organismo.
Había alborotadores, eran distinguibles: vestimenta oscura y tapados hasta las cejas. Durante el recorrido no se venían muchos así, pero al final, cuando se podía calentar el ambiente, aparecieron por todos lados.

Durante la marcha no se veían alborotadores enmascarados y vestidos de negro, pero aparecieron de todos lados al final del recorrido y estallaron los enfrentamientos

Mientras tanto, Archille y Suzanne dejaron de dar señales. Los mensajes de WhatsApp ni siquiera les llegaban. Quizá se habían quedado sin batería. Quizá los teléfonos habían acabado en el suelo después de alguna carrera entre la multitud. Hubo varias durante toda la jornada.
Según la versión policial, los manifestantes lanzaron proyectiles contra los agentes, que respondieron con un cañón de agua y gases lacrimógenos. La intervención incluyó también el lanzamiento de granadas aturdidoras y de dispersión. El efecto de los gases se hizo notar enseguida: la irritación comenzaba en la garganta y llegaba hasta los ojos.
La multitud avanzaba con dificultad entre la presión policial y las carreras se sucedían en distintos puntos. La escena contrastaba con el ambiente festivo de las primeras horas. Según el Ministerio del Interior, la jornada se saldó con 1.000 detenidos.
Decenas de camiones policiales llegaron a Cours de Vincennes y reforzaron el dispositivo, que permaneció activo hasta pasadas las siete de la tarde, cuando la actuación de las fuerzas de seguridad terminó por disuadir la concentración.
Después de varias horas sin saber nada de Archille y Suzanne, finalmente supimos que estaban bien. Se habían quedado sin batería y habían terminado la jornada en un bar, lejos de los disturbios, tomando una cerveza con su grupo de colegas al grito de «¡viva la libertad!».

El primer ministro francés considera «elevado» el nivel de amenaza ante las protestas previstas este sábado

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, consideró este viernes que el nivel de amenaza en Francia por las manifestaciones organizadas para este sábado sigue siendo «elevado» por elementos de «ultraizquierda», tras los disturbios y actos vandálicos registrados hace una semana.»La amenaza sigue elevada mañana (sábado) por la ultraizquierda. La vigilancia también se centrará en la delincuencia porque aprovecha los disturbios», alertó Lecornu en Limoges, en el suroeste del país, donde acudió a conocer de primera mano los daños registrados en el incendio del Ayuntamiento de la ciudad el pasado sábado.El jefe del Gobierno aseguró que han sacado las lecciones de los disturbios del pasado sábado y adaptarán el dispositivo policial para evitar que se repita.El Gobierno movilizará 70.000 policías y gendarmes para por todo el país para tratar de garantizar la seguridad ante las nuevas protestas del sábado, según anunció previamente el ministro del Interior, Laurent Nuñez.»Lo repetimos para quienes no siempre han querido creerlo: lo que ocurrió aquí la semana pasada no tiene nada que ver con un movimiento social o estudiantil», ahondó en la noche el primer ministro.Lecornu lamentó que se empiece «a asimilar a los manifestantes y a quienes discrepan del Gobierno —lo cual es propio de las democracias— con quienes se dedican a saquear y destrozar».»La vigilancia también se centra en la delincuencia común, que se aprovecha de estos disturbios, en particular de lo que hacen los black blocs (activistas considerados violentos de grupúsculos de ultraizquierda) y los alborotadores para sembrar más confusión y sacar partido de ella», advirtió.En un momento en el que muchas ciudades francesas se blindan con toques de queda y prohíben manifestaciones (desde la capital París hasta la propia Limoges), el primer ministro pidió «conciliar la libertad de manifestación con la protección de los centros urbanos».La Alcaldía de Limoges: reconstrucción a lo Notre DameLimoges ha sido la imagen del alcance de los actos vandálicos. El edificio de su Ayuntamiento cedió el pasado 17 de octubre por culpa de las llamas, en un fuego que se investiga como intencionado por el que están arrestadas dos personas. Las autoridades sospechan que el incendio se trató de un acto premeditado sucedido al margen de las manifestaciones contra el encarecimiento del costo de vida.Lecornu visitó este edificio histórico de finales del XIX calcinado parcialmente y advirtió de que «a todas luces existe por parte de algunos la voluntad de seguir provocando al Estado de derecho y a la República».Con una población aún traumatizada por el incendio del Ayuntamiento y la inaudita violencia urbana, su alcalde, el conservador Guillaume Guérin, de Los Republicanos (LR), llegó a amenazar con dimitir al inicio de la semana si no «legaba una lluvia de millones» a su ciudad.Tras el encuentro con el primer ministro, Guérin se mostró satisfecho del resultado y aseguró que se reconstruirá el edificio proyectado por el arquitecto Charles-Alfred Leclerc y construido entre 1876 y 1883. «Lo reconstruiremos en parte con la ayuda el Estado». En principio, será del 75% de un montante aún no precisado, aunque Guérin habló de entre 20 a 50 millones de euros.Lecornu confirmó que se realizará una reconstrucción financiada en gran parte por el Estado. Para ello designará al edificio monumento nacional de Francia y, como con Notre Dame, promoverá también las donaciones privadas, que tendrán incentivos fiscales.

Nicolas Baverez: «Francia ha pasado del declive a la quiebra con la generalización de la violencia extrema»

Es uno de los pensadores liberales más importantes de Europa. En 2003 escribió ‘La France qui tombe’ (‘Francia en declive’), un ensayo que sacudió el debate intelectual galo al advertir sobre el estancamiento económico, el inmovilismo político y la crisis del modelo republicano. Historiador, … economista y abogado, formado en la Escuela Normal Superior y en la Escuela Nacional de Administración (ENA), Baverez es estudioso del pensamiento de Raymond Aron y Alexis de Tocqueville. Editorialista de ‘Le Figaro’ y ‘Le Point’, vinculado a la revista ‘Commentaire’ y al Instituto Montaigne, ha dedicado buena parte de su obra a examinar las amenazas contra las democracias liberales. Entre sus libros destacan ‘El mundo según Tocqueville’, ‘Democracias contra imperios autoritarios’ y ‘Reacción’. Hoy conversa con ABC sobre la crisis francesa, el legado de Emmanuel Macron y el avance de los extremismos en Europa.
—En 2003, usted anunciaba en ‘La France qui tombe’ (‘Francia en declive’) una profunda decadencia del país. 23 años después, cuando observa la Francia actual, ¿qué es lo que más le llama la atención? ¿Había imaginado que la situación podría evolucionar de esta manera?

—Demóstenes afirmaba que «es propio de un buen ciudadano preferir las palabras que salvan a las palabras que agradan». Con ese espíritu escribí ‘Francia en declive’, hace casi un cuarto de siglo. No para regocijarme ante un declive anunciado, sino para alertar a los franceses y llamar a la movilización para reformar el país. No anticipé una crisis equivalente a la de 1929, como ocurrió en 2008, ni la pandemia de Covid, ni el retorno de la guerra al corazón de Europa. Sin embargo, las grandes líneas de mi razonamiento han resultado tristemente acertadas. La globalización ha llegado a su fin, sustituida por una nueva era de imperios en la que la fuerza prevalece sobre el derecho. Europa se encuentra vulnerable y desarmada, atrapada entre la América de Trump, la Rusia de Putin, la China de Xi y la Turquía de Erdogan. Francia ha pasado del lento declive a la quiebra. Quiebra demográfica, económica, social, financiera, educativa y de la seguridad, con la generalización de la violencia extrema, como demostró la guerrilla urbana del 17 de octubre. La clase política francesa se ha encerrado en la negación. Francia ha desaprovechado las oportunidades de reformarse y ha sostenido un Estado obeso e impotente, que absorbe el 57,2% del PIB mientras fracasa en garantizar los servicios básicos. Las instituciones de la V República están paralizadas desde la disolución parlamentaria de 2024. Francia ha perdido el control de su destino y hoy se encuentra en manos de los mercados financieros y de sus socios europeos.

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Enric Bonet

—Su diagnóstico señalaba el inmovilismo político, las fracturas sociales y el debilitamiento del modelo republicano. ¿Cuál ha sido el principal fracaso de Francia durante estas dos décadas? ¿Cuándo se convirtió el declive en una crisis nacional?
—El principal fracaso de Francia es democrático. Nuestro país nunca ha sido capaz de reconocer sus dificultades, debatirlas y movilizarse para encontrar soluciones. Los dirigentes franceses han encerrado a los ciudadanos en la mentira. La mentira de un discurso de potencia sin disponer de sus medios. La mentira de la supuesta superioridad de un modelo que acumula estancamiento, desindustrialización, empobrecimiento y quiebra financiera. La mentira sobre la sostenibilidad de un sistema de pensiones que se reduce a un esquema Ponzi. La mentira de una educación y una sanidad gratuitas para todos, cuando los títulos académicos devaluados no permiten encontrar empleo y la atención sanitaria retrocede. Los franceses han sido engañados y traicionados por sus dirigentes y sus élites. Las presidencias de Emmanuel Macron han transformado el declive en una caída libre y en una crisis existencial.

«Francia ha perdido el control de su destino y hoy se encuentra en manos de los mercados financieros y de sus socios europeos»

—¿La crisis francesa es únicamente política y económica o refleja un agotamiento más profundo de la sociedad y de su cultura? ¿Cómo interpreta la fragmentación del país y el cuestionamiento de la herencia republicana?

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—La crisis no es solo económica, social y política: también es intelectual y moral. Francia y los franceses ya no saben quiénes son ni hacia dónde se dirigen. Están maduros para la experiencia populista y autoritaria que hasta ahora han conseguido evitar. La extrema derecha solo ha llegado al poder en Francia como consecuencia de golpes de Estado, como el de Luis Napoleón Bonaparte en 1851, o de una derrota militar, como la de junio de 1940 frente a la Alemania nazi. Los tres pilares de la democracia francesa (el Estado, la Constitución y la República) están desestabilizados. El Estado ya no es un garante frente a los riesgos, sino un multiplicador de estos, debido a su quiebra financiera, su ineficacia y la pérdida del monopolio de la violencia legítima. La V República ya no funciona: Emmanuel Macron ha dejado de ser un líder y tampoco dispone ya de un Estado. El Parlamento se ha reducido a una pelea permanente. Los valores republicanos (libertad, igualdad y fraternidad) son fórmulas vacías en las que ya nadie cree. Los franceses deberán tomar dos grandes decisiones en 2027: permanecer fieles a la República o ceder a la tentación autoritaria; modernizar Francia por sí mismos o ponerse en manos de la troika formada por el FMI, la Unión Europea y el Banco Central Europeo.

«Francia ha desaprovechado las oportunidades de reformarse y ha sostenido un Estado obeso e impotente, que absorbe el 57,2% del PIB mientras fracasa en garantizar los servicios básicos»

—Ante las presidenciales de 2027, Francia parece profundamente dividida y las fuerzas tradicionales están debilitadas. ¿Qué responsabilidad tiene Emmanuel Macron? ¿Sigue siendo posible la reacción que usted reclama?
—La responsabilidad de Emmanuel Macron es primordial, pero ya pertenece al pasado: ha perdido toda credibilidad en Francia, Europa y el mundo. La única cuestión que importa es elegir entre la reacción y la quiebra, que tendría efectos devastadores sobre la Unión Europea y el euro. El naufragio de Francia no es inevitable. No se debe ni a la globalización ni a Europa, sino a nuestros errores y a nuestra sumisión a la demagogia. Hay tres razones para creer en la recuperación. Primero, nuestra historia: en 1958, bajo la autoridad del general De Gaulle, bastaron dos años para transformar al enfermo de Europa y dar paso a una década de progreso económico y social. Segundo, Francia conserva extraordinarias fortalezas: talento, universidades, ahorro, un sistema financiero de excelencia, energía descarbonizada, infraestructuras, empresas del CAC 40, Fuerzas Armadas con experiencia de combate, cultura y patrimonio. Por último, Francia puede contar con los franceses, como demuestran los expatriados, las empresas internacionalizadas, los éxitos deportivos y artísticos, la restauración de Notre-Dame o los Juegos Olímpicos de París. Hay que comprender una realidad: hoy el Estado ya no es la solución, sino el problema; y los franceses no son el problema, sino la solución.

«Los dirigentes franceses han encerrado a los ciudadanos en la mentira de un discurso de potencia sin disponer de sus medios»

—Usted presentó a Francia como el eslabón débil de Europa. ¿Su declive constituye una excepción francesa o anticipa una crisis general de las democracias europeas? ¿Anuncia lo que les espera a España e Italia?
—El hundimiento de Francia se inscribe en la crisis de la democracia más peligrosa desde los años treinta. Las naciones libres están atrapadas entre su corrupción interna y las amenazas exteriores. Su símbolo es la América de Donald Trump, transformada en una democracia iliberal que se alinea con los imperios autoritarios. Francia sigue siendo un caso patológico por la antigüedad de su declive, desde comienzos de los años ochenta, y su desconexión del siglo XXI. Es un contraejemplo para el mundo desarrollado y un riesgo considerable para la Unión y el euro. Si algún país puede anticipar la evolución del continente, es la Italia de Giorgia Meloni, cuya estrategia de unión de las derechas avanza en el Parlamento Europeo. España, antes que Francia, ofrecerá una señal decisiva sobre el ciclo electoral europeo.

«La única cuestión que importa es elegir entre la reacción y la quiebra, que tendría efectos devastadores sobre la Unión Europea y el euro»

—¿Identifica una amenaza próxima?
—Tras la decisión de Pedro Sánchez de convocar elecciones anticipadas para el 29 de noviembre, cuatro de los cinco países más poblados de la Unión (España, Francia, Polonia e Italia) celebrarán elecciones importantes antes de finales de 2027. Se sumarán Bulgaria, Grecia, Eslovaquia y Eslovenia, y quizá Alemania si se confirma el avance de AfD. Por primera vez desde los años treinta, la extrema derecha puede llegar al poder o ejercerlo desde una posición de fuerza en numerosos países. Y, por primera vez desde los años cincuenta, la Unión no se enfrenta a alternancias entre partidos que comparten sus valores, sino a una estrategia de unión de las derechas que no pretende abandonar la Unión, sino controlarla y transformar su naturaleza. En esta nueva era de imperios se enfrentan dos proyectos. El de Mario Draghi propone transformar la Unión en una potencia, reformando sus instituciones y políticas para preservar la libertad, el Estado de derecho y la democracia. El otro, basado en la unión de las derechas, pretende acabar con su dimensión federal, reducir las políticas comunes, restablecer fronteras, interrumpir el apoyo a Ucrania y acercarse a Rusia. Con demasiada frecuencia se habla de elecciones decisivas sin justificación. Esta vez, en España y Francia, realmente lo son. Los ciudadanos determinarán el destino de sus países y, en buena medida, el de Europa, cuando la supervivencia de la libertad política corre un grave peligro. Y serán los españoles quienes inauguren este ciclo electoral de enorme trascendencia y altísimo riesgo.

EE.UU. e Israel se ponen de acuerdo para no atacar Irán antes de sus respectivas elecciones

Todos los indicios apuntan a un ataque a gran escala de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos de Irán, pero no será, en cualquier caso, antes del 3 de noviembre, fecha de las elecciones de medio mandato de Trump en Estados Unidos. Tampoco … habrá acción militar aislada por parte de Israel, pese a que la prensa hebrea lleva tiempo hablando del interés del primer ministro, Benjamin Netanyahu, por hacerlo para asegurar su victoria y verse reelegido en las elecciones generales del próximo martes 27 de octubre.
En unas declaraciones al Canal 13 de Israel, recogidas también por la prensa hebrea, el jefe de las Fuerzas Armadas, el teniente general Eyal Zamir, afirma que el Ejército «no ve ninguna indicación de que sea necesario atacar Irán antes de las elecciones; cuando veamos que el ataque sea necesario, lo haremos». El principal rival de Netanyahu para encabezar el futuro gobierno, el exmilitar Gadi Eisenkot, expresó la misma opinión en el canal: un ataque «enturbiaría» las inminentes elecciones generales israelíes.

Las últimas encuestas en Israel muestran un empate técnico entre los dos grandes bloques electorales, el de Netanyahu –derecha, extrema derecha nacionalista y partidos religiosos– y el de Eisenkot, que ha logrado atraer a su partido de centro a grupos de derechas, la izquierda y el voto de los árabes israelíes para formar una alianza «anti-Netanyahu».

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Mikel Ayestaran

El líder del partido Likud, de 77 años, lleva casi 19 en el poder, en distintos mandatos. Buena parte de la sociedad desea un cambio de estilo, pero no de política de seguridad, en particular después de la guerra en Gaza y el enfrentamiento abierto con los ayatolás iraníes. La llegada de Eisenkot al poder en Israel mantendría la misma línea de Netanyahu de «mano dura», según el común sentir de los analistas.
También lo cree Teherán, que no ha bajado el tono para supuestamente favorecer en las urnas al rival de Netanyahu. Irán bombardeó esta semana varios petroleros en el estrecho de Ormuz –por donde circula una quinta parte del petróleo y gas líquido del mundo–, confirmando así su determinación de mantener el bloqueo que estableció casi desde el comienzo de la guerra. Desde el verano no han cesado la diplomacia y el intercambio publicitado de ofertas entre Trump y el régimen de Teherán, sin ningún resultado concreto.

Un posible ataque de EE.UU. sobre Irán

Irán sigue exigiendo condiciones maximalistas para liberar el estrecho: fin del bloqueo norteamericano de sus puertos, libre circulación de su petróleo y acceso a sus activos financieros. La Administración Trump, por su parte, parece determinada a volver a emplear la fuerza. Según fuentes oficiales recogidas por ‘The New York Times’, el ataque norteamericano se produciría después de las elecciones del 3 de noviembre, y sería «breve pero intenso». Su objetivo: instalaciones nucleares, infraestructuras energéticas y arsenales de misiles y drones dentro del país.

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Los preparativos del Pentágono están ya casi cerrados con la llegada a la región de un tercer portaviones norteamericano y miles de militares. Se trata de la mayor concentración de fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo «en décadas» según ‘The Times of Israel’.