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La invasión rusa de Ucrania ya supera la duración de su guerra contra la Alemania nazi

Una de las grandes efemérides de la Rusia moderna es la victoria de la Unión Soviética en la «Gran Guerra Patria» –la Segunda Guerra Mundial– contra la Alemania nazi. El relato de este conflicto va siempre acompañado de épica y de dolor. Prácticamente todos … los rusos tienen algún antepasado que luchó en ella. Es algo inolvidable para los ciudadanos de Rusia de hoy en día por el impacto que tuvo en sus antepasados y por el bombo cada 9 de mayo en el «Día de la Victoria». Y contra todos los pronósticos del poder ruso, la guerra de Ucrania ya ha durado más que la Gran Guerra Patria –la URSS entró en el conflicto el 22 de junio de 1941–, se enquistó durante más de tres años y va camino de un cuarto tras 1.418 días de conflicto.
La Segunda Guerra Mundial es uno de los referentes para muchos rusos, Moscú incluso ha buscado establecer un paralelismo entre ambos conflictos. Desde los homenajes que se hacen a los militares que luchan y fallecen en el frente, que reciben el tratamiento de «héroes», hasta el mismo objetivo que esgrimió el presidente ruso, Vladímir Putin, el 24 de febrero de 2022. En su declaración anunció que Rusia lanzaba una «operación militar especial» (nunca declaró la guerra de forma oficial) para «desmilitarizar» y «desnazificar» Ucrania. La propaganda rusa ha buscado desde 2014 identificar a su vecino como un país fascista contra el que se debe luchar.
Ahora los que luchan no son los férreos defensores de Stalin, si no miles de voluntarios movidos unos pocos por su patriotismo o ideales y muchos de ellos por el dinero. Los pagos por firmar un contrato podían ascender hasta los 20.000 euros en algunos casos y mensualidades de cerca de 3.000 euros. Estas cantidades son altas para las regiones más periféricas de Rusia donde el salario medio puede rondar los 500 euros. Aunque la principal motivación para estos hombres era la compensación económica, muchas administraciones tanto locales como estatales han recortado las suculentas bonificaciones. Es el caso de regiones como Tatarstán o Belgorod, entre muchas otras.

Aumento de la lista negra

La guerra está siendo mucho más larga, difícil y costosa de lo que Moscú hubiera deseado. Con la guerra contra Georgia de 2008 en la memoria, en la que el país caucásico resistió durante una semana, parecía que Kiev iba a ser algo parecido. Incluso la agencia estatal Ria Novosti publicó una noticia en febrero de 2022 celebrando la victoria en el frente, algo que finalmente borró. Rusia no da cifras de sus muertos desde septiembre de 2022. 5.937 son oficialmente los fallecidos en el frente y dar otras cifras está penado en el país euroasiático.
Fuentes abiertas que cifran en 160.000 los fallecidos en el frente son territorio prohibido para cualquier medio de comunicación ruso y aquellos que han dado informaciones de este tipo se han visto obligados a abandonar el país. Muchos de ellos además han recibido etiquetas como «agente extranjero», «organización extremista» u «organización indeseable», todas ellas con consecuencias legales y una obvia connotación negativa.
Durante estos tres años, cada vez hay menos sitio para un discurso alternativo al oficial, tanto en el espacio informativo como en la misma red. Moscú ha aumentado paulatinamente las restricciones de Internet, incluyendo numerosas redes sociales y medios de comunicación en su lista negra.
La economía se ha visto resentida por ese giro bélico que necesita Rusia, aunque el Estado cada vez ha ido opacando más los presupuestos y datos públicos relacionados. Es por ello que oficialmente no se sabe cuántos recursos se destinan a la guerra. Sin embargo, algunos medios independientes ya han ofrecido estimaciones de cerca del 30% del PIB destinado para este propósito.
Esta resulta una cifra preocupante, porque en los últimos años de la URSS se gastaba el 11,5% del PIB y ya se consideraba demasiado para la economía soviética. Oficialmente el Estado gasta un 6,3% de sus recursos en el frente, según aseguró el mismo presidente Putin.

Aliados y enemigos

Rusia luchó codo con codo con Estados Unidos, Francia, y Reino Unido contra la amenaza nazi en los años 40. En esta ocasión la mayor parte de sus batallas las ha luchado por su cuenta. Hay una excepción notable: las tropas norcoreanas en la región de Kursk ayudaron a reconquistar esta parte de Rusia. Piongyang ha sido el país que más ha ayudado al Kremlin desde el inicio de la guerra, algo que Moscú le ha correspondido firmando un tratado de Asociación Estratégica.
Además, a lo largo de la guerra, ha perdido aliados por no poder defenderlos debidamente. Es el caso de Armenia, con el que ya tenía una mala relación desde hacía un tiempo. La inacción en 2023 en su conflicto contra Azerbaiyán sentenció la relación entre ambos. Inclsuo Ereván quiere unirse a la UE y dejar la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, una alianza político-militar.
En 2024 cayó la Siria de Bashar Al Assad, el principal aliado de Moscú en Oriente Próximo. En 2026, Nicolás Maduro está detenido y encarcelado en Estados Unidos. Irán podría ser el próximo en caer con la oleada de protestas que hay en sus ciudades, algo que preocupa en Moscú porque no le quedan muchos aliados en la región.
A pesar de la pérdida de amigos y de influencia en el Cáucaso y Asia Central, ha habido otros acercamientos. Por ejemplo, es el caso de China e India. Ambos países se han convertido en sus socios más relevantes, especialmente en la exportación de hidrocarburos. El petróleo y el gas son las principales materias primas de Rusia aunque no las únicas. También tiene diamantes, carbón, oro y las codiciadas tierras raras.

Un diputado republicano introduce una propuesta legislativa para la anexión de Groenlandia

La ambición de Donald Trump por la anexión de Groenlandia ya tiene un canal legislativo: un diputado republicano de la Cámara de Representantes ha introducido una ley para que la enorme isla en el Ártico, bajo soberanía de Dinamarca, se convierta en el 51º … estado de EE.UU.
La propuesta de Randy Fine, un aliado de Trump, respalda que el presidente de EE.UU. «dé los pasos necesarios» para la «anexión o adquisición de Groenlandia como territorio de EE.UU.». Está por ver si la propuesta sale a votación y qué apoyo tendría en la Cámara Baja, con mayoría republicana por la mínima.
El texto de la propuesta legislativa es escueto y, en esencia, supone una «autorización» del Congreso para que Trump vaya adelante con su intención de incorporar a Groenlandia. El multimillonario neoyorquino agitó esa posibilidad nada más ganar las elecciones de 2024 y ha intensificado sus presiones tras la intervención militar de EE.UU. en Venezuela.

La propuesta también exige al presidente que, tras la anexión o compra, presente ante el Congreso un informe con los cambios legislativos necesarios para «acelerar» la aprobación del poder legislativo de la incorporación de Groenlandia como nuevo estado del país.
Es habitual que los diputados cercanos a Trump -todos se juegan el escaño en las legislativas del próximo otoño- introduzcan propuestas legislativas cuya intención prioritaria es agradar al presidente de EE.UU. En lo que va de año, hay diputados republicanos que han propuesto leyes para esculpir el rostro de Trump en el monte Rushmore, convertir en festivo nacional su cumpleaños o cambiarle el nombre a Groenlandia y que conozca de forma oficial como ‘La tierra del rojo, blanco y azul’ (los colores de la bandera de EE.UU.).
Es evidente que Trump no considera que necesita la autorización del Congreso para dar los pasos hacia la anexión de Groenlandia. Lo ha demostrado en la captura de Nicolás Maduro o en la campaña de ataques a narcolanchas, ejecutados sin aprobación legislativa.
Pero la introducción de la propuesta legislativa podría tomar la temperatura en el Congreso sobre esos esfuerzos de Trump y dar un espaldarazo al presidente. Y, en cualquier caso, la propuesta tensa todavía más la cuerda con las autoridades de Groenlandia, con Dinamarca y con el resto de aliados europeos, todos contrarios a las presiones de Trump para quedarse con Groenlandia. Trump la ansía por la riqueza en recursos naturales y su importancia estratégica en el Ártico frente al empuje de China y Rusia.
La propuesta legislativa se conoce la misma semana en la que el secretario de Estado, Marco Rubio, tiene previsto reunirse con representantes de Dinamarca y Groenlandia para discutir las ambiciones de Trump sobre la isla.

Revuelta republicana para forzar el reconocimiento de Marina Corina en EE.UU.

El Senado de Estados Unidos se dispone a debatir y aprobar una resolución que, sin haber sido informado previamente de la operación militar en Venezuela, busca ahora fijar posición política y empujar a la Administración de Donald Trump a reconocer formalmente a Edmundo González y a María Corina Machado … como referentes legítimos de la transición venezolana. Los republicanos, que son mayoría, prevén una pronta aprobación.
La iniciativa parte del senador republicano Rick Scott, de Florida, y cuenta con el respaldo de un bloque significativo del ala dura del Partido Republicano. Entre los firmantes figuran Ted Budd, Tom Cotton, Marsha Blackburn, Tommy Tuberville, Cynthia Lummis, Eric Schmitt, Katie Britt, Mike Rounds, Kevin Cramer y John Curtis, entre otros. La resolución elogia la operación militar ejecutada el 3 de enero, da por desmantelado el liderazgo del narcotráfico vinculado al chavismo y presenta a González y Machado como los líderes democráticos llamados a encabezar el nuevo escenario político en Caracas.
El texto tiene un doble objetivo. Por un lado, cerrar filas en torno a la operación militar, que se ejecutó sin consulta previa al Congreso, algo que ha generado incomodidad incluso entre senadores aliados de la Casa Blanca. Por otro, utilizar el respaldo del Senado como instrumento de presión política sobre Trump para que dé un paso más allá del apoyo tácito y avance hacia un reconocimiento explícito del liderazgo opositor en el proceso de transición.

Posición del Senado

Aunque la resolución no es jurídicamente vinculante, su peso político es relevante. Marca la posición del Senado en un momento clave, refuerza a la oposición venezolana en el plano internacional y limita el margen de maniobra de la Casa Blanca si opta por prolongar contactos paralelos con sectores del poder interino que encabeza Delcy Rodríguez. En Washington se interpreta como una señal clara: el Congreso quiere influir en la fase siguiente del proceso y dejar constancia de que la transición no debe quedar exclusivamente en manos del Ejecutivo ni condicionada solo por la negociación energética.
El Senado debería haber sido advertido de una operación militar previa, como en conflictos anteriores como el de Irak, pero en esta ocasión Trump eludió el debate alegando que era una operación solo destinada a capturar a un prófugo, Maduro, y no un cambio e régimen. Los demócratas ponen en duda esas explicaciones, además de unos cinco republicanos que no se dan por satisfechos.
El movimiento del Senado se produce, además, en un momento político cuidadosamente elegido. La resolución se impulsa justo cuando Machado se prepara para viajar a Washington para reunirse con el jueves Trump y mantener encuentros en el Capitolio con legisladores de ambos partidos. Su agenda incluye reuniones con senadores y miembros de la Cámara de Representantes, en un gesto que va destinado a reforzar su legitimidad internacional y consolida su papel como interlocutora directa ante las instituciones estadounidenses.
En Washington, este calendario no se considera casual. La iniciativa parlamentaria coincide con las maniobras discretas de Delcy para abrir canales propios en la capital estadounidense y tratar de preservar su centralidad en la transición. Para varios senadores promotores del texto, la resolución busca precisamente contrarrestar esos movimientos, fijar una posición clara del Congreso y evitar que la Casa Blanca quede atrapada en una negociación ambigua entre la oposición democrática y sectores del poder interino chavista.

Corea del Norte alerta del «desprecio de EE.UU.» por «la existencia de la ONU»

Las autoridades de Corea del Norte han denunciado este lunes el «desprecio» de Estados Unidos por «la existencia de la ONU» con sus «actos criminales» y han afirmado que, en vez de analizar las actuaciones de Pyongyang, habría que abordar las medidas «lamentables» … que Washington pone en marcha.
Así lo han expresado en un comunicado difundido por la agencia de noticias norcoreana KCNA, donde han criticado los planes de la ONU de analizar supuestas violaciones por parte de Corea del Norte a las sanciones internacionales impuestas en su contra.

«Lo que debería ser puesto en duda y habría que discutir ampliamente en el seno de la ONU es el asunto pendiente de que Estados Unidos lleva a cabo actos criminales atroces», han aclarado, aunque no han hecho referencia a casos concretos.

En este sentido, han acusado a Washington de «seguir utilizando de manera irracional la ONU para satisfacer sus propios intereses geopolíticos, algo que nunca debería haberse permitido». «Realizan actos reprobables e inmorales, y se burlan de lo que es la ONU con sus metas egoístas», han apuntado.

Delcy maniobra en secreto en Washington con una delegación irregular

Discretamente, maniobrando en los márgenes desde el poder y a espaldas de otros jerarcas del chavismo, Delcy Rodríguez ha intentado abrir una negociación directa en Washington de una forma que buscaba pasar desapercibida, pero que ha terminado colocando a su propia delegación en … una situación muy comprometida.
Según ha podido saber ABC por fuentes conocedoras de los contactos, varios de los enviados del régimen interino venezolano entraron en Estados Unidos con visados de turista pese a estar realizando gestiones de carácter político y diplomático, una práctica expresamente prohibida por la legislación migratoria estadounidense y especialmente sensible tratándose de representantes de un poder aún bajo sanciones.
El movimiento no fue improvisado. Rodríguez lleva al menos desde 2020 tejiendo contactos discretos con EE.UU. fuera de los canales formales, en escenarios como México, Doha o encuentros indirectos auspiciados por terceros, con su hermano Jorge presente en ellos.

Esa red de aproximaciones se ha intensificado tras la caída de Nicolás Maduro y responde a un objetivo claro: perpetuarse en el poder y presentarse ante Washington como la única interlocutora viable para gestionar la transición, incluso si eso implica marginar a figuras clave del chavismo duro, como Diosdado Cabello, y operar ahora al límite de la legalidad.
Ese patrón se ha repetido ahora en Washington. Según reveló ‘Voz News’, una delegación del régimen interino encabezada por Félix Plasencia viajó a la capital estadounidense el viernes 9 de enero, con el objetivo de escuchar la propuesta de EE.UU. sobre un eventual acuerdo energético.
La comitiva incluía, entre otros, al viceministro de Exteriores para el Caribe, Raúl LiCausi; al embajador del chavismo en Alemania, Ramón Maniglia; y a la viceministra para Europa, Andrea Corao. Las discusiones, siempre según fuentes citadas por ese medio, abordaban la recuperación de la producción petrolera, la infraestructura energética y la posibilidad de reabrir misiones diplomáticas y consulares.
Sin embargo, fuentes consultadas por ABC en Washington subrayan que el problema no fue solo político, sino legal. Parte de esa delegación habría permanecido en EE.UU. realizando gestiones políticas sin los visados adecuados y sin contar con licencias específicas del Departamento del Tesoro y del Departamento de Estado, obligatorias para cualquier contacto oficial de representantes de un régimen tan sancionado. El uso de visados de turista para estas actividades no solo invalida el estatus migratorio, sino que expone a los implicados a sanciones administrativas y a una expulsión inmediata.

Félix Plasencia, el perfil asociado

Al frente de la misión figuraba Félix Plasencia, exministro de Exteriores de Maduro y uno de los hombres de mayor confianza de Delcy Rodríguez. Su nombre no es menor en Washington ni en Madrid. Plasencia fue una de las piezas centrales del llamado «Delcygate» en enero de 2020, cuando viajó en el mismo avión que Rodríguez a Barajas y presenció el encuentro nocturno entre la entonces vicepresidenta venezolana y el entonces ministro español José Luis Ábalos.
Durante aquellos días, se alojó en un hotel de cinco estrellas en Madrid, evitó sistemáticamente a la prensa. Desde entonces, su perfil ha quedado asociado a gestiones opacas y a la proyección internacional del entorno de Rodríguez.
Que Plasencia encabezara ahora la delegación no fue casual. Diplomático de carrera, con nacionalidad española y una larga relación personal y política con Delcy Rodríguez desde su etapa conjunta en la embajada de Londres, actúa como operador de confianza en momentos delicados. En este caso, su misión iba más allá de escuchar una propuesta energética.
Fuentes estadounidenses apuntan a que la delegación también trabajó en la preparación de una eventual visita oficial de Rodríguez y en movimientos para ganar control efectivo sobre la representación diplomática venezolana en el país norteamericano, un paso de enorme carga simbólica y política.
La urgencia de estos movimientos se explica por un factor clave: la decisión de Donald Trump de recibir en la Casa Blanca a la líder opositora María Corina Machado. Según fuentes de la Administración, Rodríguez aceleró sus gestiones en cuanto tuvo conocimiento de que Trump planeaba ese encuentro, consciente de que quedar fuera del radar de Washington en ese momento supondría una pérdida de legitimidad difícil de revertir.
De hecho, según esas fuentes, la petición de Rodríguez para viajar a Washington se activó esa misma semana y dejó rastro administrativo, incluidos manifiestos de vuelo y solicitudes de autorización de entrada.

La posibilidad de reunión

El propio Trump confirmó en dos ocasiones –el viernes 9 y de nuevo este domingo– que su Administración está preparando una reunión con representantes del poder venezolano «muy pronto. Aunque no mencionó fechas concretas, esas declaraciones fueron interpretadas en Washington como una confirmación implícita de que los contactos existen y están avanzando, en paralelo a la presión energética y al control del petróleo venezolano por parte de EE.UU.
La Casa Blanca, no obstante, ha evitado validar públicamente a Rodríguez como interlocutora exclusiva y mantiene abierta una vía paralela con la oposición democrática.
En Caracas, la reacción fue defensiva. El régimen se apresuró a negar públicamente cualquier viaje o negociación, una pauta que, según fuentes estadounidenses, no desmiente los hechos sino que responde a la necesidad de contener el impacto político interno de unas gestiones realizadas con discreción y al margen de otros centros de poder chavista.
Esa negación contrasta con la información publicada por medios como ‘Voz News’ y con las confirmaciones indirectas del propio Trump.

Reza Pahlaví, el hijo del último sha de Irán que reclaman los manifestantes para sustituir al régimen Ayatolá

Reza Pahlaví, el príncipe heredero de Irán, alentó este lunes públicamente a los participantes en las manifestaciones a través de un mensaje en vídeo publicado en su cuenta de X en el que pidió a los manifestantes que no abandonaran las calles, asegurando que … él mismo se uniría pronto.
En una entrevista con el programa de ‘Fox News’ «Sunday Morning Futures», Pahlaví señaló que las protestas masivas han cobrado aún más impulso después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera de que EE.UU. intervendría ante cualquier matanza de civiles en las protestas: «Usted ya ha establecido su legado como una figura comprometida con la paz y con la lucha contra las fuerzas del mal. Los manifestantes saben que usted es completamente diferente de los expresidentes Barack Obama o Joe Biden y que no los abandonará como ocurrió en el pasado».
Por su parte, Trump ya habría descartado reunirse con él, insinuando que Washington no está listo para respaldar a un sucesor del Gobierno iraní, en caso de que éste colapse.

Nacido en 1960, Pahlaví es el hijo mayor del último sha de Irán, Mohammad Reza Pahlaví. Fue nombrado príncipe heredero a los siete años, durante la coronación de su padre en 1967. Tras el colapso de la monarquía con la Revolución iraní en 1979, ha vivido exiliado en Estados Unidos durante varias décadas.
En los últimos años, en medio de sucesivas oleadas de protestas contra el régimen, Pahlaví ha intensificado su presencia pública a través de las redes sociales, instando a acciones más contundentes como huelgas nacionales y manifestaciones masivas. Durante las protestas de 2022, desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar correctamente el hiyab, también alzó la voz para exigir cambios.
Además, en junio del año pasado, durante los enfrentamientos armados entre Israel e Irán, declaró públicamente que podría asumir el liderazgo interino del país en caso de colapso del régimen. En su momento, había afirmado que «no quería el poder político», y quería ayudar a que Irán superara «el periodo crítico» y avanzara hacia la «estabilidad, la libertad y la justicia».
Dado el estricto control del internet, de las redes sociales y de los medios de comunicación en Irán, resulta difícil evaluar con precisión la opinión pública interna sobre Pahlaví, a pesar del apoyo que recibe de comunidades iraníes en el extranjero.
Algunos expertos consideran que Pahlaví podría desempeñar un papel de «líder simbólico» durante una posible transición. Alex Vatanka, investigador del Middle East Institute, declaró al medio alemán ‘DW’ que «este movimiento necesitará en algún momento un centro de gravedad político» y que «no hay nadie con el nivel de reconocimiento y simbolismo de Pahlaví».
No obstante, añadió que «debe demostrar que puede ser un verdadero gestor de una transición democrática y no alguien que aspire a hacerse con el poder».

Alineado con Israel

Por otro lado, existe el riesgo de que sus movimientos generen un efecto contraproducente. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, es conocido como uno de sus principales apoyos, y las relaciones entre Irán e Israel han sido abiertamente hostiles durante décadas.
En 1980, tras la muerte de su padre en el exilio en El Cairo, Reza Pahlaví se autoproclamó nuevo rey de Irán bajo el nombre de «Reza Shah II» y se implicó activamente en la oposición política a la República Islámica desde el extranjero.
Sin embargo, tuvo dificultades para aglutinar fuerzas políticas dentro del país persa, ya que el apoyo al príncipe heredero ha despertado recelos por el temor a que derive en una restauración de la monarquía, un sistema que los mismos iraníes derrocaron mediante la Revolución islámica.
Ali Vaez, experto en Irán del think tank Crisis Group, señaló al diario británico ‘Financial Times’ que «gracias a una considerable inversión y a un proceso de renovación de su imagen, la posición política y la proyección pública del ex príncipe heredero han mejorado, convirtiéndose en la figura más destacada de la oposición entre las comunidades iraníes en el extranjero».
Sigue siendo difícil calibrar el grado de apoyo popular que pueda tener actualmente dentro de Irán alguien que no ha pisado el país en varias décadas. El eventual regreso de Pahlaví a Irán dependerá de si la población está apoyando realmente una restauración monárquica o si, más bien, simplemente está expresando su hartazgo frente a un sistema teocrático represivo.