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Trump afirma que Irán quiere negociar tras lanzar una amenaza militar

Donald Trump afirmó el domingo que las autoridades iraníes quieren «negociar», luego de que el presidente estadounidense amenazara con acciones militares en respuesta a la mortal represión de las protestas en la República Islámica.Las manifestaciones comenzaron hace dos semanas. Al principio … eran en contra del aumento del costo de vida, pero con el paso de los días se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático que ha gobernado Irán desde la revolución de 1979.

Según la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, al menos 192 manifestantes han muerto en las protestas antigubernamentales más multitudinarias en Irán desde hace tres años.

La oenegé no descarta que sean muchos más porque el corte de internet les impide verificarlo. El saldo anterior era de 51 decesos.

Chris Wright: «Trump ya controla toda la venta de petróleo de Venezuela»

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, asegura que mantiene un contacto directo y fluido con su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, que además desde la captura de Nicolás Maduro es presidenta encargada de Venezuela. Wright dijo a ABC que la … cooperación entre ambos gobiernos en materia energética es «total» y que la relación bilateral atraviesa un punto de inflexión sin precedentes, apenas una semana después de que Estados Unidos activara una intervención decisiva sobre el sector petrolero venezolano. El secretario insistió en que Washington busca estabilizar y reactivar el mercado petrolero venezolano, y que el diálogo con las autoridades de Caracas forma parte «de ese esfuerzo conjunto».
Wright, en el cargo desde febrero de 2025, atendió a un reducido grupo de medios a las puertas del Ala Oeste de la Casa Blanca, poco después de participar en una reunión encabezada por Donald Trump con 23 representantes de las principales compañías petroleras con intereses en Venezuela, incluida la española Repsol. El encuentro se produjo en un contexto de vértigo diplomático y económico: la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses, el anuncio de que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, la liberación parcial de presos políticos y el inicio de contactos para reabrir la Embajada estadounidense en Caracas. Rodríguez era ministra de Petróleo desde agosto de 2024, además de vicepresidenta de Maduro.
Según el secretario, el cambio de ritmo ha sido tan brusco como profundo. «Nunca he visto un país en el que las condiciones y las relaciones cambien tan rápido», afirmó a ABC. En su relato, las autoridades interinas venezolanas han asumido que «el juego ha cambiado» y que el modelo anterior, marcado por corrupción estructural, criminalidad y la influencia de potencias adversarias a Estados Unidos, ya no es viable. Washington, sostuvo, se encuentra ahora en una posición de fuerza al controlar la comercialización del petróleo venezolano, pero insiste en que ese control se está ejerciendo «masivamente en beneficio de Venezuela». «Estados Unidos está ahora en una posición muy fuerte, porque controlamos ya la venta de su petróleo», añade.

Wright explicó que el crudo se vende ya a precios cercanos al mercado, que los ingresos se canalizan a cuentas controladas por Estados Unidos y que parte de esos fondos se transfieren a las autoridades interinas venezolanas. A cambio, Caracas se compromete a cooperar para mejorar la seguridad interna, reducir la criminalidad y normalizar progresivamente las relaciones bilaterales. «Eso va a llevar tiempo», reconoció, «pero en una sola semana ya hemos visto avances que cambian por completo la trayectoria del país».
Uno de los ejes centrales de la conversación fue Chevron, la compañía estadounidense con mayor presencia histórica en Venezuela y actualmente el mayor productor de crudo del país. Wright subrayó que las decisiones adoptadas por la Administración Trump en los últimos días, junto con «algunas cosas adicionales que podemos hacer», abren a la empresa un camino claro para aumentar su producción en torno a un 50% en un plazo de entre 18 y 24 meses. Insistió en que no se trata de garantías financieras ni de transferencias de dinero público, sino simplemente de autorizaciones regulatorias. «No dinero, no garantías, nada de eso. Solo aprobaciones», recalcó.
Ese aumento de producción implicaría, no obstante, inversiones relevantes en infraestructura. «Cuando creces, tienes que construir instalaciones, invertir en equipos», señaló. En ese contexto, defendió la cifra de 100.000 millones de dólares en inversiones potenciales que Trump ha mencionado para el sector petrolero venezolano. Según Wright, no se trata de un compromiso inmediato ni de una promesa cerrada, sino de una estimación razonable si se proyecta una recuperación sostenida de la industria a lo largo de la próxima década, siempre que Venezuela evolucione hacia un entorno más estable, pacífico y regido por el Estado de derecho.

Recuperar la producción

Preguntado por la posibilidad de que Venezuela recupere los niveles de producción de los años noventa, en torno a los tres millones de barriles diarios, Wright se mostró cauto pero optimista. Admitió que se trata de un crecimiento «enorme», pero consideró que es técnicamente posible «en un horizonte de entre ocho y doce años si se mantienen las condiciones adecuadas». «Venezuela fue durante décadas una democracia próspera, pacífica y aliada de Estados Unidos. Puede volver a serlo», afirmó.
El secretario dedicó también un apartado específico a Repsol, a la que describió con «grandes perspectivas» en el nuevo escenario. Recordó que la compañía española es el mayor productor de gas natural en Venezuela, un recurso clave para sostener el sistema eléctrico del país y, de forma indirecta, para impulsar la producción petrolera. Según Wright, con simples aprobaciones de inversión y sin cambios drásticos en el marco operativo, Repsol podría aumentar de forma significativa su producción de gas, lo que a su vez permitiría elevar la extracción de crudo a nivel nacional y reforzar su propia posición en el país. «Vimos un enorme potencial», resumió, «con mucho optimismo».

Garantías

La cuestión del riesgo fue recurrente entre los ejecutivos presentes. Wright reconoció que, pese a la magnitud de la oportunidad, las compañías necesitan garantías básicas para operar en Venezuela. A su juicio, la principal herramienta de Estados Unidos para reducir ese riesgo no pasa por blindajes contractuales complejos, sino por forzar un cambio real en el comportamiento del Gobierno venezolano. «Lo más importante que podemos hacer es mejorar las condiciones de negocio y la seguridad social en Venezuela», dijo. Ese cambio, añadió, tendría efectos directos también para Estados Unidos: más inversión de empresas estadounidenses, precios energéticos más bajos y una reducción del flujo de drogas y bandas criminales hacia territorio norteamericano.
En su diagnóstico, la intervención de Trump persigue un equilibrio entre presión y colaboración. Washington conserva la capacidad de endurecer las condiciones si Caracas incumple, pero por ahora apuesta por consolidar un proceso gradual que transforme la gobernanza del país. Wright dejó claro que el objetivo final va más allá del petróleo. «No es algo que vaya a pasar la semana que viene ni el mes que viene», advirtió. «Pero la trayectoria es devolver a Venezuela a una democracia de libre mercado y aliada de Estados Unidos».

«La trayectoria es devolver a Venezuela a una democracia de libre mercado y aliada de Estados Unidos»

El secretario asumió que la reconstrucción de infraestructuras y la normalización institucional exigirán años y que cualquier acuerdo deberá sobrevivir a cambios de administración tanto en Washington como en Caracas. Aun así, defendió que las decisiones que se adopten en las próximas semanas pueden fijar un rumbo difícil de revertir. «Hay cambios que se van a hacer muy pronto que alterarán de forma duradera la trayectoria de la producción petrolera», afirmó.
En un momento en el que la oposición democrática venezolana observa con inquietud la aparente sintonía entre Estados Unidos y las autoridades interinas, Wright insistió en que la colaboración actual no implica una renuncia a los objetivos políticos de fondo. «Queremos transformar la gobernanza de Venezuela», dijo. «Y si lo hacemos bien, los beneficios serán mutuos». Con apenas una semana de movimientos, el mensaje que transmitió desde la Casa Blanca fue claro: la apuesta estadounidense en Venezuela ya está en marcha y su alcance va mucho más allá del crudo.

Las calles de Irán estallan a la espera de la intervención de Trump

Irán vivió su tercera noche de manifestaciones y choques con las fuerzas de seguridad en medio del apagón general de las comunicaciones por parte del régimen. La república islámica confía en la mano dura de la Guardia Revolucionaria para contener unas protestas que estallaron … el 28 de diciembre en el bazar de Teherán a causa de la crisis económica y que se han ido extendiendo a todo el país y se han convertido en un nuevo pulso contra el sistema islámico impuesto por los ayatolás en 1979. La gran partida se juega en las calles de Teherán, que reviven en 2026 lo que ya vivieron en 2009 con la llamada ‘Revolución verde’, tras el fraude electoral a favor del ultraconservador Mahmoud Ahmadineyad, y en 2022, tras la muerte de la joven Mahsa Amini a manos de la policía de la moral.
Entre 2009 y hoy ha habido más episodios de levantamientos sociales. La gran diferencia del momento actual con todos los anteriores es la amenaza de intervención de Donald Trump, unida al desgaste de un régimen que ha quedado obsoleto ante las demandas de cambio de una parte importante de la sociedad que no cree en el sistema.
La agenda del presidente de Estados Unidos en Oriente Próximo va de la mano de un Benjamín Netanyahu cuya aspiración es derrocar al régimen islámico, al que considera una «amenaza existencial» para Israel. En junio, en mitad del diálogo nuclear entre estadounidenses e iraníes, Netanyahu lanzó una guerra por sorpresa que duró doce días y en la que contó con el apoyo de Trump. Todo acabó con un alto el fuego oficioso que, según los iraníes, Israel rompe estos días con su apoyo directo al sector violento de las movilizaciones. Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y hombre de peso en el régimen, calificó a los manifestantes violentos de «terroristas urbanos» y alertó del riesgo de «guerra civil» en el país.

«La principal diferencia entre las tres grandes revueltas es que el régimen está mucho más acorralado hoy que entonces. Ha perdido a sus aliados regionales, se encuentra asediado y con pocas cartas que jugar, y sus estructuras internas son más frágiles que nunca», opina Arash Azizi, historiador iraní y autor de libros como ‘What Iranians Want’ (Qué quieren los iraníes). Esa soledad de Irán se ha acelerado tras los golpes sufridos por Hizbolá, en Líbano, y Bashar al Assad, en Siria. La estrategia de formar y armar grupos aliados en la región ha sido aplastada por Israel y solo los hutíes, en Yemen, se mantienen como amenaza lejana al Estado judío, muy lejana.

La agenda de Trump en Oriente Próximo va de la mano de un Netanyahu cuya aspiración es derrocar al régimen islámico

«¿Dónde está mi voto?»

Hace 17 años las calles de Irán estallaron al conocer la victoria de Mahmoud Ahmadineyad en la segunda vuelta de las presidenciales. El líder ultraconservador se impuso, según el recuento oficial, al reformista Mir Husein Musavi y fue reelegido presidente en un momento marcado por el inicio del pulso nuclear con Occidente. Teherán fue el epicentro de un movimiento que usó el verde de la campaña electoral de Mousavi como símbolo y popularizó el eslogan «¿Dónde está mi voto?» La gente se levantó para pedir cambios internos, cambios dentro del sistema y apertura, y la respuesta fue represión con decenas de muertos y miles de detenidos.
Barack Obama condenó la represión y dijo que las protestas eran «una expresión del deseo del pueblo iraní por debatir su futuro y que esas voces debían ser escuchadas», pero dejó claro que no era una cuestión sobre Estados Unidos u Occidente, sino sobre «los propios iraníes y el futuro que ellos decidieran para su país». Ahmadineyad gobernó durante cuatro años más y los iraníes tuvieron muy claro que los cambios en su país no iban a llegar a través de las urnas.

La soledad de Irán se ha acelerado tras los golpes sufridos por Hizbolá, en Líbano, y Bashar al Assad, en Siria

«Mujer, vida, libertad»

Después de 8 años de ultraconservadurismo, Irán giró a un sistema moderado con el clérigo Hasán Rohani y en 2015 se selló el histórico pacto nuclear con Estados Unidos. La república islámica y el ‘Gran Satán’ (tal y como llama el sector radical a Estados Unidos) iniciaron una fase de deshielo y comenzaron a levantarse algunas sanciones a cambio de una limitación en el grado de enriquecimiento de uranio. Las calles de Irán veían el final de un túnel de sanciones económicas y amenazas de guerra, pero el sueño se desvaneció con el triunfo de Trump, que rompió el pacto de forma unilateral en 2018 y reimpuso los castigos pese a que los iraníes cumplían lo acordado, según todos los informes emitidos por la Agencia Internacional de Energía Atómica.
El peso de los castigos asfixió a la economía iraní y el país volvió a girar al ultraconservadurismo en 2021 con Ibrahim Raisi. En lugar de priorizar la situación económica, Raisi aplicó una política para intentar reislamizar a una sociedad cada vez más alejadas de los eslóganes de la revolución islámica, reforzó a la policía de la moral y puso el foco en la vestimenta de las mujeres. Un año después de su llegada al poder, la joven Mahsa Amini murió a manos de esa policía de la moral y las calles explotaron al grito de «Mujer, vida, libertad».

Los iraníes superaron el miedo tras la brutal represión de 2009 y fueron las mujeres y las minorías quienes lideraron la batalla para pedir libertad y el fin del uso obligatorio del pañuelo

Los iraníes superaron la barrera del miedo levantada por la brutal represión de 2009 y fueron las mujeres y las minorías, como los kurdos, quienes lideraron la batalla para pedir libertad y el fin del uso obligatorio del pañuelo para las mujeres. Las movilizaciones se mantuvieron durante un año, con diferente nivel de intensidad, y organizaciones de derechos humanos como Iran Human Rights (ONG con sede fuera de Irán), elevaron al menos a 551 el número de fallecidos a manos de las fuerzas de seguridad.
Joe Biden mostró su apoyo a las mujeres de Irán, aseguró que las protestas «despertaron algo que no creo que vaya a poder ser silenciado por mucho, mucho tiempo», e impuso nuevas sanciones al régimen como medida de presión.

Más protestas y más violentas

Tres años después, los ayatolás vuelven a enfrentarse a un levantamiento popular, que esta vez estalló por el hundimiento del rial respecto al dólar. Cada vez discurre menos tiempo entre protesta y protesta. Cada vez las protestas son más violentas y piden más claramente un cambio de régimen, no solo reformas, pero en un país de 93 millones de habitantes el sistema cuenta con su núcleo duro de seguidores.
«La situación es compleja. La economía está en declive y la credibilidad del sistema de gobierno en la gestión económica ha disminuido notablemente. Sin embargo, la realidad es diferente a la que reflejan los medios y las redes sociales. Los conservadores y seguidores del sistema y del Líder Supremo (que a menudo se solapan, pero no siempre son iguales) no son muy visibles ni escuchados, pero permanecen presentes y en número», considera Raffaele Mauriello, profesor adjunto en la Facultad de Literatura Persa y Lenguas Extranjeras de la Universidad Allameh Tabatabai de Teherán.
Mauriello estaba en Teherán durante la guerra de junio y, después de lo que se ha vivido en las últimas dos semanas, considera que «ahora hay que tomar en cuenta más que antes las posibilidades de un conflicto armado, que tras el ataque verano es una realidad». Trump, con el asesoramiento de Netanyahu, tiene la palabra.

Del fraude a la violencia: Mineápolis se convierte en el centro de la tensión migratoria en EE.UU.

Una tormenta perfecta se ha formado en Mineápolis para convertir a la principal ciudad de Minnesota en la bandera de las tensiones migratorias de EE.UU. en el segundo mandato de Donald Trump. Allí se han mezclado la presencia de una comunidad significativa de … inmigrantes africanos, un fraude multimillonario a las arcas públicas, el discurso de tufo racista del presidente, el despliegue masivo de agentes federales para aplicar la mano dura migratoria, la oposición de las autoridades locales demócratas, la interferencia organizada de activistas de izquierdas y hasta el recuerdo de George Floyd.
Todos esos elementos participan del episodio que ha sacudido -y, una vez más, dividido- a EE.UU. esta semana: la muerte de una vecina de Mineápolis a disparos de un agente federal, durante un enfrentamiento por una redada contra inmigrantes.
En el incidente se acumularon las tensiones que vive Mineápolis en los últimos meses y que se exaltaron a principios de diciembre tras una intervención de Trump desde la Casa Blanca.

El multimillonario neoyorquino celebraba la última reunión del año de su Gabinete y lanzó una andanada de insultos contra la comunidad somalí de Minnesota. Cualquiera que haya pasado por las llamadas Ciudades Gemelas de este estado -Mineápolis y St. Paul- habrá notado su presencia. Son cerca de 80.000 personas, el 78% en esta área metropolitana.
«Vamos por el mal camino si seguimos metiendo basura en nuestro país», dijo Trump sobre los somalíes. «No contribuyen en nada, no los quiero en el país», dijo sobre estos inmigrantes, muchos huidos de las interminables guerras y hambrunas del país africano y acogidos como refugiados o bajo estatus de protección temporal. «Vuestro país apesta y no os queremos en el nuestro», añadió Trump, que después eliminó esas proteccionies. «Son gente que no trabaja, gente que solo se queja».
Poco después de la reunión del Gabinete, su Administración anunció una nueva campaña para golpear a la inmigración ilegal en Mineápolis y St. Paul, centrada en los somalíes que tienen órdenes de deportación.
Era una medida que ya había ejecutado en meses anteriores a otras ciudades (siempre, como ocurre en la mayoría de las urbes de EE.UU., bajo control demócrata). La más agitada en Los Ángeles, donde las protestas -en ocasiones, violentas- contra las redadas fueron respondidas por Trump con el despliegue del ejército. También en Chicago o Charlotte.

Tramas de fraude

El caldo de cultivo en Minnesota, sin embargo, era especial. Desde hace años, el estado ha sido sacudido por varias tramas de fraude por ayudas sociales, con un protagonismo especial de miembros de la comunidad somalí. Y que han provocado una tormenta política contra los rivales de Trump.
El asunto viene de la pandemia, de la lluvia de ayuda federal que se envió a los estados para mantener los programas sociales funcionando en momentos de dificultades. Entre otros, programas para distribuir comida a colegios, ayudas en vivienda y otros servicios prestados a través de Medicaid, el programa federal de ayuda a las personas sin recursos. En esencia, los defraudadores se llevaban el dinero federal sin prestar esos servicios. La fiscalia federal asegura que el fraude podría ascender a 9.000 millones de dólares, una cifra que las autoridades locales dicen que es exagerada.
Las diferentes investigaciones, abiertas desde 2021, han llevado al banquillo a 92 personas, de las que 62 han sido declaradas culpables. La mayoría de ellas son miembros de la comunidad somalí, aunque la principal persona involucrada en la trama de las ayudas alimenticias es una mujer estadounidense, Aimee Block.
Justo antes de la Nochevieja, en medio de la presencia de cerca de 2.000 agentes federales buscando y deteniendo a inmigrantes somalíes, un ‘influencer’ conservador, Nick Shirley, agitó el asunto del fraude con un vídeo en el que mostraba una decena de centros de cuidados infantiles subvencionados con fondos federales que estaban vacíos.
Las autoridades locales defendieron que la denuncia no se correspondía con la realidad, pero el vídeo fue visto por millones de personas y propulsado por Elon Musk, el vicepresidente J. D. Vance o la fiscal general Pam Bondi. Y tuvo consecuencias: la Administración Trump decretó la congelación de los fondos para los centros infantiles de Minnesota. Poco después, el gobernador del estado, Tim Walz, anunciaba que no iría a por la reelección este año.
Walz -que fue candidato a la vicepresidencia de EE.UU. el año pasado junto a Kamala Harris- criticó «las mentiras e insultos racistas y viles» de Trump contra la gente de Minnesota, pero su anunció fue una admisión de responsabilidad.
Con los ánimos así de caldeados se llegó a la mañana del 7 de enero, el día de la muerte de Good. La activista falleció por tres disparos de un agente de la policía de inmigración y fronteras (ICE, en sus siglas en inglés). Good cruzó su coche en una calle, interfiriendo en la labor de los agentes, en medio de una redada que afectaba a inmigrantes somalíes. Es algo que ha ocurrido en innumerables ocasiones este año, con activistas que tratan de dificultar las detenciones. Varios agentes acudieron a su coche, le ordenaron que bajara del vehículo. Ella hizo caso omiso y trató de salir del lugar con su coche, de forma agresiva. En la maniobra, un policía que estaba ligeramente en su camino le disparó tres veces. Después, el coche se estrelló contra la acera. El agente resultó golpeado por el vehículo, pero no llegó a perder el pie. Después se supo que se trataba de Jonathan Ross, un agente afectado por una situación similar: resultó herido en junio tras ser arrastrado por un vehículo en una operación para la detención de un inmigrante.
La tragedia solo ha empeorado la confrontación entre la Administración Trump y las autoridades locales, en una tensión entre el Gobierno federal y el estatal cada vez más habitual durante el segundo mandato del multimillonario neoyorquino.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) calificó lo ocurrido como un acto de «defensa propia» del agente frente a un ataque de «terrorismo doméstico» en el que la víctima trató de embestir y matar a los policías. Es la versión que después adoptaron también Trump o Vance, pese a que los vídeos capturados por testigos cuestionan esa versión. El propio Walz lo calificó de «propaganda». El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, dijo que era una «narrativa basura», alejada de la verdad. En una decisión muy criticada en Minnesota, la fiscalía federal apartó a las autoridades locales de la investigación.
El incidente ocurrió cerca de donde fue asesinado George Floyd en 2020, el episodio que levantó una movilización -en ocasiones, violenta- en todo el país. En Mineápolis, se han sucedido las vigilias y protestas en los últimos días. En la noche del viernes, hubo treinta detenidos cuando un grupo de manifestantes acudieron a un hotel donde se alojaban agentes federales. Hay más movilizaciones por delante. La Administración Trump ha anunciado el refuerzo de su operación contra los inmigrantes. La tensión solo apunta a crecer.

El nuevo mapa geoestratégico global que Trump quiere dibujar con el control de Groenlandia

Una de las figuras más poderosas de la mitología inuit es Sedna, que gobierna a los animales marinos. Su estado emocional determina si los cazadores tendrán éxito o no en el combate con focas, morsas y ballenas. Cuando los humanos rompen tabúes, Sedna se enfurece … y retiene a los animales en las profundidades, poniendo en peligro la subsistencia de las tribus.
La intención declarada de Trump de hacerse con Groenlandia, incluso por la fuerza y contra un aliado de la OTAN, parece un claro caso de tabú roto, de esos que enfurecen a Sedna. Pero los inuit, lejos de preocuparse por su subsistencia, están volviendo progresivamente sus ojos a Estados Unidos.
Varios partidos políticos groenlandeses quieren hablar directamente con Trump, sin presencia de Dinamarca, en una negociación en la que imaginan una gran era de prosperidad. Para aplacar a Sedna, los chamanes deben viajar espiritualmente hasta ella y «peinar su cabello», un gesto ritual que simboliza restaurar el orden. Pero lo que los políticos groenlandeses parecen ahora dispuestos a peinar con mimo es la melena rubia de Donald Trump.

Lo cierto es que Estados Unidos lleva ya mucho tiempo en Groenlandia. Durante la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. la utilizó como cabeza de puente segura hacia Europa y como sistema de alerta temprana. En ese momento había 14 bases militares estadounidenses en la isla y más de 10.000 soldados estadounidenses. Ahora hay alrededor de 600 militares en la única base operativa, la Base Espacial Pituffik, en el noroeste.
Todavía no existe un radar grande en las Islas Feroe que pueda usarse para monitorizar el Atlántico Norte y la estratégicamente importante «brecha GIUK». Es una zona marítima entre Groenlandia, Islandia y Reino Unido a través de la cual la flota rusa puede llegar desde sus puertos en el mar de Noruega hasta el Atlántico.
Pero Estados Unidos podría expandir sus estructuras militares en Groenlandia tanto como quisiera gracias a un acuerdo de defensa en vigor desde 1951 y modificado en 2004. Los orígenes del acuerdo se remontan a la Segunda Guerra Mundial, cuando Dinamarca fue ocupada por la Alemania de Hitler. En ese momento, Washington temía que la Wehrmacht pudiera usar Groenlandia como trampolín hacia Norteamérica.

Sin objeciones europeas

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha recordado recientemente que, «si los estadounidenses quieren ampliar su presencia militar, solo deben consultar e informar a las autoridades de Nuuk y Copenhague, nada más». Frederikssen ha reconocido que el acuerdo en vigor les otorga control militar de facto sobre Groenlandia» y los socios europeos han advertido que no habrá por su parte ninguna objeción.
«Estados Unidos tiene tal libertad en Groenlandia que puede hacer prácticamente cualquier cosa que quiera», confirma Mikkel Runge Olesen, del Instituto Danés de Estudios Internacionales en Copenhague, que asegura que «apenas puedo imaginar que Estados Unidos no pudiera conseguir casi todo lo que quiere si tan solo lo pidiera educadamente».

En Groenlandia
Los metales y otras materias primas valen 2,7 billones de dólares. Si se suma el valor de las reservas de petróleo y gas, 4,4 billones de dólares

Basta, de hecho, con echar un vistazo al mapa para ver que el reino de Dinamarca no está en posición de proteger eficazmente Groenlandia y vería con buenos ojos cualquier refuerzo. El argumento de la «defensa nacional» esgrimido por Trump, por tanto, no soporta un mínimo escrutinio.
Algo más difícil de rebatir es su deseo de acceso a los grandes recursos naturales de Groenlandia. De las 34 materias primas que la UE clasifica como críticas, Groenlandia tiene 25. Sus principales depósitos son de grafito, litio, zinc, oro, platino, y mineral de hierro, así como uranio y, sobre todo, tierras raras. El informe ‘Pricing Greenland: The Essence of the Deal’ del American Action Forum (AAF), calcula que solo los metales y otras materias primas valen 2,7 billones de dólares. Si se suma el valor de las reservas de petróleo y gas, 4,4 billones de dólares.

Groenlandia
36,1
millones de toneladas
Esta es la cantidad de tierras rarras que posee la isla, aunque solo 1,5 millones son realmente explotables

Según el Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, la isla tiene 36,1 millones de toneladas de tierras raras, pero solo 1,5 millones de toneladas realmente explotables. Y, aunque son cantidades significativas, suponen solamente el 4,4% de las reservas estimadas de China y figuran incluso por detrás de las de Vietnam, Brasil, Rusia, India, Australia y Estados Unidos. La importancia económica de estos yacimientos, además, ha sido hasta ahora limitada. No hay producción significativa porque los yacimientos son difíciles de acceder y la infraestructura necesaria es muy cara.
«Hace 15 años, había muchas licencias mineras chinas en Groenlandia, empresas con sede en Londres, muchas de ellas australianas, pero solo unas pocas estadounidenses han estado activas. Operar en Groenlandia es extremadamente caro, en un mercado controlado por China», señalaba esta semana Nick Baek Heilmann, exfuncionario de Exteriores de Groenlandia y hoy socio sénior de Kaya Partners, en un encuentro online de Global Strategic Communications Council.
«Durante al menos una década, la actividad productiva probablemente seguirá siendo mínima», afirman también los economistas de Capital Economics, que no consideran que Groenlandia constituya ni una palanca de materias primas a corto plazo ni un destino de inversión.

El foco en la ruta comercial ártica

El gran negocio de Trump al hacerse con Groenlandia no reside, por tanto, en el control militar ni en el acceso a los recursos, sino en el dibujo de un nuevo mapa geoestratégico global, basado en su total hegemonía en el hemisferio occidental y en el control de la ruta comercial ártica, adelantándose a Rusia y a China. Hay además un componente de expansión territorial, en la línea del «Lebensraum» de Hitler, salvando las enormes distancias. «Una especie de idea de destino manifiesto, una ambición que también presentó en su discurso inaugural», describe Heilmann.
«Estamos viendo este tipo de impulso y emoción expansiva, más propia del siglo XIX, por parte de Estados Unidos, y sí, es muy difícil atribuirlo a los recursos o a la seguridad. Es más bien un síndrome de salón de Whitehall que una oportunidad económica muy racional», coincide Julian Popov, exministro de Medio Ambiente de Bulgaria y miembro sénior de Strategic Perspective.

EE.UU. realiza «ataques a gran escala» sobre objetivos de Estado Islámico en Siria

Las Fuerzas Armadas estadounidenses han informado este sábado de que han lanzado «ataques a gran escala» sobre objetivos del grupo Estado Islámico en varios puntos de Siria.«Estos ataques forman parte de la Operación Ojo de Halcón lanzada y anunciada el 19 … de diciembre de 2025 por orden del presidente (Donald) Trump en respuesta directa al ataque mortífero de Estado Islámico contra fuerzas estadounidenses y sirias en Palmira«, ha explicado el Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses en un comunicado.

En las últimas semanas las autoridades sirias y la Coalición Internacional contra Estado Islámico han lanzado una serie de operaciones contra el grupo yihadista en represalia por la muerte el pasado 13 de diciembre de tres estadounidenses en una acción de un presunto miembro del grupo cerca de Palmira.

Los ataques de este sábado han comenzado aproximadamente a las 12.30 horas de la Costa Este estadounidenses, es decir a las 20.30 horas en Siria (18.30 horas en la España peninsular).