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Las calles de Irán estallan a la espera de la intervención de Trump

Irán vivió su tercera noche de manifestaciones y choques con las fuerzas de seguridad en medio del apagón general de las comunicaciones por parte del régimen. La república islámica confía en la mano dura de la Guardia Revolucionaria para contener unas protestas que estallaron … el 28 de diciembre en el bazar de Teherán a causa de la crisis económica y que se han ido extendiendo a todo el país y se han convertido en un nuevo pulso contra el sistema islámico impuesto por los ayatolás en 1979. La gran partida se juega en las calles de Teherán, que reviven en 2026 lo que ya vivieron en 2009 con la llamada ‘Revolución verde’, tras el fraude electoral a favor del ultraconservador Mahmoud Ahmadineyad, y en 2022, tras la muerte de la joven Mahsa Amini a manos de la policía de la moral.
Entre 2009 y hoy ha habido más episodios de levantamientos sociales. La gran diferencia del momento actual con todos los anteriores es la amenaza de intervención de Donald Trump, unida al desgaste de un régimen que ha quedado obsoleto ante las demandas de cambio de una parte importante de la sociedad que no cree en el sistema.
La agenda del presidente de Estados Unidos en Oriente Próximo va de la mano de un Benjamín Netanyahu cuya aspiración es derrocar al régimen islámico, al que considera una «amenaza existencial» para Israel. En junio, en mitad del diálogo nuclear entre estadounidenses e iraníes, Netanyahu lanzó una guerra por sorpresa que duró doce días y en la que contó con el apoyo de Trump. Todo acabó con un alto el fuego oficioso que, según los iraníes, Israel rompe estos días con su apoyo directo al sector violento de las movilizaciones. Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y hombre de peso en el régimen, calificó a los manifestantes violentos de «terroristas urbanos» y alertó del riesgo de «guerra civil» en el país.

«La principal diferencia entre las tres grandes revueltas es que el régimen está mucho más acorralado hoy que entonces. Ha perdido a sus aliados regionales, se encuentra asediado y con pocas cartas que jugar, y sus estructuras internas son más frágiles que nunca», opina Arash Azizi, historiador iraní y autor de libros como ‘What Iranians Want’ (Qué quieren los iraníes). Esa soledad de Irán se ha acelerado tras los golpes sufridos por Hizbolá, en Líbano, y Bashar al Assad, en Siria. La estrategia de formar y armar grupos aliados en la región ha sido aplastada por Israel y solo los hutíes, en Yemen, se mantienen como amenaza lejana al Estado judío, muy lejana.

La agenda de Trump en Oriente Próximo va de la mano de un Netanyahu cuya aspiración es derrocar al régimen islámico

«¿Dónde está mi voto?»

Hace 17 años las calles de Irán estallaron al conocer la victoria de Mahmoud Ahmadineyad en la segunda vuelta de las presidenciales. El líder ultraconservador se impuso, según el recuento oficial, al reformista Mir Husein Musavi y fue reelegido presidente en un momento marcado por el inicio del pulso nuclear con Occidente. Teherán fue el epicentro de un movimiento que usó el verde de la campaña electoral de Mousavi como símbolo y popularizó el eslogan «¿Dónde está mi voto?» La gente se levantó para pedir cambios internos, cambios dentro del sistema y apertura, y la respuesta fue represión con decenas de muertos y miles de detenidos.
Barack Obama condenó la represión y dijo que las protestas eran «una expresión del deseo del pueblo iraní por debatir su futuro y que esas voces debían ser escuchadas», pero dejó claro que no era una cuestión sobre Estados Unidos u Occidente, sino sobre «los propios iraníes y el futuro que ellos decidieran para su país». Ahmadineyad gobernó durante cuatro años más y los iraníes tuvieron muy claro que los cambios en su país no iban a llegar a través de las urnas.

La soledad de Irán se ha acelerado tras los golpes sufridos por Hizbolá, en Líbano, y Bashar al Assad, en Siria

«Mujer, vida, libertad»

Después de 8 años de ultraconservadurismo, Irán giró a un sistema moderado con el clérigo Hasán Rohani y en 2015 se selló el histórico pacto nuclear con Estados Unidos. La república islámica y el ‘Gran Satán’ (tal y como llama el sector radical a Estados Unidos) iniciaron una fase de deshielo y comenzaron a levantarse algunas sanciones a cambio de una limitación en el grado de enriquecimiento de uranio. Las calles de Irán veían el final de un túnel de sanciones económicas y amenazas de guerra, pero el sueño se desvaneció con el triunfo de Trump, que rompió el pacto de forma unilateral en 2018 y reimpuso los castigos pese a que los iraníes cumplían lo acordado, según todos los informes emitidos por la Agencia Internacional de Energía Atómica.
El peso de los castigos asfixió a la economía iraní y el país volvió a girar al ultraconservadurismo en 2021 con Ibrahim Raisi. En lugar de priorizar la situación económica, Raisi aplicó una política para intentar reislamizar a una sociedad cada vez más alejadas de los eslóganes de la revolución islámica, reforzó a la policía de la moral y puso el foco en la vestimenta de las mujeres. Un año después de su llegada al poder, la joven Mahsa Amini murió a manos de esa policía de la moral y las calles explotaron al grito de «Mujer, vida, libertad».

Los iraníes superaron el miedo tras la brutal represión de 2009 y fueron las mujeres y las minorías quienes lideraron la batalla para pedir libertad y el fin del uso obligatorio del pañuelo

Los iraníes superaron la barrera del miedo levantada por la brutal represión de 2009 y fueron las mujeres y las minorías, como los kurdos, quienes lideraron la batalla para pedir libertad y el fin del uso obligatorio del pañuelo para las mujeres. Las movilizaciones se mantuvieron durante un año, con diferente nivel de intensidad, y organizaciones de derechos humanos como Iran Human Rights (ONG con sede fuera de Irán), elevaron al menos a 551 el número de fallecidos a manos de las fuerzas de seguridad.
Joe Biden mostró su apoyo a las mujeres de Irán, aseguró que las protestas «despertaron algo que no creo que vaya a poder ser silenciado por mucho, mucho tiempo», e impuso nuevas sanciones al régimen como medida de presión.

Más protestas y más violentas

Tres años después, los ayatolás vuelven a enfrentarse a un levantamiento popular, que esta vez estalló por el hundimiento del rial respecto al dólar. Cada vez discurre menos tiempo entre protesta y protesta. Cada vez las protestas son más violentas y piden más claramente un cambio de régimen, no solo reformas, pero en un país de 93 millones de habitantes el sistema cuenta con su núcleo duro de seguidores.
«La situación es compleja. La economía está en declive y la credibilidad del sistema de gobierno en la gestión económica ha disminuido notablemente. Sin embargo, la realidad es diferente a la que reflejan los medios y las redes sociales. Los conservadores y seguidores del sistema y del Líder Supremo (que a menudo se solapan, pero no siempre son iguales) no son muy visibles ni escuchados, pero permanecen presentes y en número», considera Raffaele Mauriello, profesor adjunto en la Facultad de Literatura Persa y Lenguas Extranjeras de la Universidad Allameh Tabatabai de Teherán.
Mauriello estaba en Teherán durante la guerra de junio y, después de lo que se ha vivido en las últimas dos semanas, considera que «ahora hay que tomar en cuenta más que antes las posibilidades de un conflicto armado, que tras el ataque verano es una realidad». Trump, con el asesoramiento de Netanyahu, tiene la palabra.

Trump confirma que prepara el encuentro con Delcy y revela que ella le ofreció el petróleo

Donald Trump confirmó este domingo que su Administración prepara un encuentro con Delcy Rodríguez y que los contactos con representantes del poder venezolano avanzan «muy pronto», en paralelo a una ofensiva directa de Washington para hacerse con el control del crudo del … país y rediseñar por completo el mapa energético tras la caída de Nicolás Maduro. El presidente vinculó ambos planos —político y petrolero— al asegurar que Estados Unidosya está recibiendo petróleo venezolano y que las decisiones sobre quién operará en el país se tomarán desde la Casa Blanca.
Según explicó a bordo del Air Force One, Estados Unidos ha comenzado a apropiarse de cargamentos de crudo, con un primer volumen de hasta 50 millones de barriles cuyo valor cifró entre 4.000 y 4.200 millones de dólares. Esos ingresos, dijo, se canalizarán bajo control estadounidense, al margen de Caracas, como herramienta de presión y de gestión directa de la transición. La Casa Blanca ha reforzado ese esquema con la incautación de al menos cinco petroleros y con una orden ejecutiva destinada a blindar los fondos petroleros frente a posibles reclamaciones judiciales.
Trump defendió que el control del petróleo es clave tanto para garantizar precios bajos de la energía como para condicionar el futuro político de Venezuela. En ese contexto, confirmó que su equipo está en contacto con las autoridades interinas encabezadas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, a quien sitúa como interlocutora central en esta fase, al tiempo que mantiene abierta una vía paralela con la oposición democrática, incluida la anunciada recepción de María Corina Machado en Washington.

El presidente fue especialmente duro con Exxon, una de las grandes ausentes de los compromisos financieros que reclama la Casa Blanca. Dijo que no le gustó la respuesta de la compañía en un encuentro de directivos el viernes y la acusó de «hacerse la lista», deslizando incluso que podría dejarla fuera del reparto de oportunidades. Las declaraciones se dan por la cautela expresada públicamente por su consejero delegado, Darren Woods, quien advirtió tras la reunión en la Casa Blanca que Venezuela es hoy «no invertible», recordando las expropiaciones sufridas por la empresa en el pasado y la falta de garantías legales y de seguridad.
Frente a esa prudencia, Trump insistió en que las condiciones cambiarán porque ahora «tratan directamente con Estados Unidos» y no con Venezuela, y aseguró que las empresas estarán protegidas bajo su presidencia. Chevron, Repsol y Eni aparecen mejor posicionadas en este nuevo escenario, mientras Washington se reserva la potestad de autorizar operaciones y gestionar las ventas de crudo.

En el mismo intercambio con la prensa, Trump amplió el foco geopolítico y advirtió de que Estados Unidos contempla «opciones muy fuertes» frente a Irán si cruza determinadas líneas, subrayando que cualquier ataque a intereses estadounidenses o comerciales recibiría una respuesta «a niveles que no han visto jamás». Ese mensaje, unido al control del petróleo venezolano y a los contactos con Delcy, dibuja una estrategia en la que energía, presión militar y negociación política avanzan de forma coordinada desde la Casa Blanca.

Trump dice que Venezuela enviará «cero» petróleo y dinero a Cuba

Donald Trump ha asegurado que la intervención de EE.UU. en Venezuela romperá una alianza antagónica para su país: la del régimen chavista con Cuba. En un mensaje publicado este domingo en su red social, el presidente de EE.UU. ha defendido sobre Venezuela que « … ya no habrá más petróleo o dinero yendo a Cuba, ¡cero!».
El corte del sistema energético de Venezuela a Cuba, del que depende en buena medida la dictadura castrista para sus necesidades energéticas, es ya una realidad. Desde finales de año, EE.UU. tiene sometido a Venezuela a un bloqueo en la salida de petroleros desde sus puertos en el Caribe.
Pero Trump deja claro que utilizará la carta del petróleo venezolano para buscar algo similar a lo que ha conseguido en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro: forzar un cambio político en el país acorde con los intereses de EE.UU.

«Sugiero firmamento que lleguen a un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde», dijo Trump en referencia al Gobierno de Miguel Díaz Canel, pero sin dar detalles sobre qué espera de los líderes cubanos.

«Ya no más»

En su mensaje, el multimillonario neoyorquino defendió que el suministro de petróleo de Venezuela a Cuba era una contraprestación por los «servicios de seguridad» del régimen castrista «a los dos últimos dictadores venezolanos», en referencia a Maduro y a su antecesor, Hugo Chávez. «Pero ya no más», advirtió Trump, que se refirió a la muerte de decenas de cubanos que integraban la protección en Maduro durante la operación militar de EE.UU. para su captura. «Ahora Venezuela tiene a EE.UU., de lejos la mayor potencia militar mundial, para protegerles y lo haremos», dijo.
El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, negó en un mensaje en redes sociales que Cuba reciba compensación por servicios de seguridad a Venezuela y aseguró que su país «tiene absoluto derecho a importar combustible desde aquellos mercados dispuestos a exportarlo».
La realidad es que Cuba ha subsistido por las importaciones de crudo venezolano, pese a la caída tanto de la producción en Venezuela como de la capacidad para refinar de la industria cubana. El año pasado recibieron 26.500 barriles por día desde Venezuela, el mayor suministrador a la isla, frente a los 55.000 barriles diarios que recibía en 2023.
Parte de las necesidades energéticas de Cuba las cubre México, cuya presidenta, Claudia Sheinbaum, reconoció la semana pasada que su país ha tomado un mayor papel en los suministros a la isla por el bloqueo al crudo venezolano.

Parte de las necesidades energéticas de Cuba las cubre México

Nada más producirse la captura de Maduro, Trump y su Administración dejaron claro que tenían los ojos puestos en Cuba, un antagonista histórico, un baluarte de potencias rivales pegado a EE.UU., a 150 kilómetros de la costa de Florida. «Está lista para caer», dijo entonces el presidente de EE.UU. «Si yo viviera en La Habana y formara parte del Gobierno, estaría preocupado, al menos un poco», apostilló su secretario de Estado, Marco Rubio.
Un seguidor de Trump respondió al mensaje de Trump sugiriendo que Rubio -hijo de exiliados cubanos- debería ser el presidente de Cuba cuando caiga el Gobierno comunista. «Me parece bien», le respondió Trump.

50 millones de barriles

Las presiones de Trump a Cuba con el petróleo llegan en medio de un acuerdo con Venezuela para que el país con más reservas del mundo entregue 50 millones de barriles a EE.UU., en una operación de unos 2.000 millones de dólares.
El objetivo para Trump es que los ingresos del petróleo venezolano en EE.UU. sirvan para estabilizar políticamente y económicamente a Venezuela. Para conseguirlo, el presidente de EE.UU. firmó una orden ejecutiva en la que declara una emergencia nacional para blindar esos ingresos frente a acreedores de Venezuela.
Con ese formato, los ingresos quedarán en un depósito gubernamental controlado por el Tesoro de EE.UU. pero de propiedad de Venezuela para evitar embargos. Por ejemplo, de las petroleras estadounidenses que sufrieron nacionalizaciones y confiscaciones por parte del régimen chavista y que mantienen reclamaciones multimillonarias contra el país sudamericano.

EE.UU. realiza «ataques a gran escala» sobre objetivos de Estado Islámico en Siria

Las Fuerzas Armadas estadounidenses han informado este sábado de que han lanzado «ataques a gran escala» sobre objetivos del grupo Estado Islámico en varios puntos de Siria.«Estos ataques forman parte de la Operación Ojo de Halcón lanzada y anunciada el 19 … de diciembre de 2025 por orden del presidente (Donald) Trump en respuesta directa al ataque mortífero de Estado Islámico contra fuerzas estadounidenses y sirias en Palmira«, ha explicado el Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses en un comunicado.

En las últimas semanas las autoridades sirias y la Coalición Internacional contra Estado Islámico han lanzado una serie de operaciones contra el grupo yihadista en represalia por la muerte el pasado 13 de diciembre de tres estadounidenses en una acción de un presunto miembro del grupo cerca de Palmira.

Los ataques de este sábado han comenzado aproximadamente a las 12.30 horas de la Costa Este estadounidenses, es decir a las 20.30 horas en Siria (18.30 horas en la España peninsular).

Trump decreta una «emergencia nacional» para blindar la venta del petróleo venezolano en EE.UU. y evitar reclamaciones de los acreedores

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha decretado este sábado una «emergencia nacional» para proteger en cuentas del Tesoro de Estados Unidos los ingresos por las ventas del petróleo de Venezuela, lo que evitaría que acreedores de la deuda externa venezolana reclamen … los fondos.
La Casa Blanca ha asegurado en un comunicado que «el presidente Trump está previniendo la incautación de ingresos por el petróleo venezolano que podrían socavar los esfuerzos críticos de EE.UU. para garantizar la estabilidad política y económica de Venezuela».

De esta forma, la orden «bloquea cualquier embargo, juicio, decreto, derecho de retención, ejecución o cualquier otro proceso judicial contra» fondos que estén en cuentas del Gobierno de Estados Unidos derivados de las ventas de petróleo venezolano y «prohíbe transferencias o tratos» de estos recursos.

Inversión frente a la incertidumbre

El decreto se publica tras la reunión de este viernes entre ejecutivos petroleros y Trump, quien ofreció a las principales empresas de hidrocarburos del mundo «protección y seguridad del gobierno» a largo plazo para concretar su meta de que inviertan 100.000 millones de dólares en Venezuela.

«No le ha contratado»: guerra entre abogados para quedarse con la defensa de Maduro

Dos abogados de altos vuelos se han peleado esta semana en sede judicial para quedarse con la defensa del encausado más famoso del mundo: Nicolás Maduro.Barry Pollack y Bruce Fein, ambos letrados con despacho en Washington, ambos postulados como abogados de Maduro ante … el juez que supervisa la causa en Nueva York contra el expresidente de Venezuela, se han lanzado piedras en forma de escritos judiciales. El objetivo: quedarse la representación del dictador caído, que tendrá que desembolsar una fortuna -él o alguien en su nombre- para pagar los honorarios de este tipo de abogados.
La defensa legal de Maduro ha seguido el dramatismo de su captura de película por las fuerzas especiales de EE.UU. en su refugio de Caracas. Pocas horas antes de su primera aparición ante el juez el pasado lunes, Maduro no tenía abogado. Tanto era así, que el magistrado que conduce su juicio, Alvin Hellerstein, nombró uno de oficio: David Wikstrom, un abogado experimentado, pero alejado de las grandes ligas de los despachos de EE.UU.

En el último minuto, una notificación judicial indicaba la aparición de un abogado que encajaba con las necesidades de un caso complejo y con atención planetaria: Barry Pollack, el mismo que defendió a Julian Assange, que desenmarañó una batalla legal de quince años del responsable de WikiLeaks y que consiguió un acuerdo con las autoridades para su liberación. La elección apuntaba a una posible apuesta de Maduro por la cooperación con la Administración Trump para no acabar con sus huesos en una cárcel de EE.UU. el resto de su vida.

La guerra del ‘dream team’ legal

Pollack apareció ese día ante el juez Hellerstein, esbozó algunas posibles líneas de su defensa -la legalidad cuestionable de su captura- y dijo que, por el momento, no buscaría la libertad bajo fianza de Maduro (una posibilidad impensable).
Al día siguiente, Fein notificó al juzgado que también formaría parte de la defensa de Maduro. La primera impresión fue que Pollack y Fein trabajarían en una especie de ‘dream team’ legal para el expresidente de Venezuela. Fein es otro abogado veterano, que fue alto cargo en el Departamento de Justicia de Ronald Reagan, especializado en derecho constitucional y derecho internacional y que es habitualmente crítico con la Administración Trump en columnas periodísticas. El juez Hellerstein aceptó su petición y le incluyó como parte de la defensa.
Pero Pollack y Fein no eran equipo, sino contrincantes. El primero interpuso este jueves un escrito en el que pedía al juez que expulsara a Fein de la defensa de Maduro. «Ni este abogado ni nadie actuando en su nombre han autorizado al Fein a aparecer en representación de Maduro», expone Pollack en su escrito. «Maduro no ha contratado a Fein ni le ha autorizado a actuar en su defensa», agregó, y detalló que el expresidente venezolano le había autorizado a que diera el paso para expulsar a Fein.

Pollack acompañó su escrito de una declaración jurada en la que asegura que ese mismo día tuvo una conversación con Maduro en la que quedó confirmado que «no conoce a Fein, no ha hablado con él y mucho menos le ha contratado».
Pese a esto, Fein no se dio por vencido. Un día después, respondió al escrito de Pollack con otro en el que justificaba por qué se había presentado como defensa de Maduro y en el que pedía al juez que actuara para decidir quién se quedará con su defensa. En su escrito, Fein defiende que solicitó entrar como defensa «por información recibida por personas cercanas al círculo íntimo del presidente Maduro o familiares que indicaron que el presidente Maduro había expresado un deseo de la asistencia de este abogado».
Fein reconoce que no ha tenido ningún contacto directo con Maduro. Pero aducía las circunstancias «extraordinarias, sorprendentes y arteras» de su captura y la situación privación de libertad y restricción de comunicaciones de su potencial cliente «cargada de potencial para malentendidos», como la justificación de su aparición como abogado. Fein aseguró después a varios medios estadounidenses que había dado el paso porque se lo había pedido el cuñado de Maduro.
El segundo abogado asegura en su escrito que no pone en duda la exposición de Pollack para quedarse con el caso y echarle a él, pero exige al juez que sea él quien determine quién se queda con la defensa. Para ello, le solicitó que lleve a cabo una vista a puerta cerrada con Maduro para tomar la decisión de si la defensa de Maduro corresponde a Pollack, a Fein, a ambos o a ninguno.
Hasta este sábado por la tarde, el juez Hellerstein no había tomado esa determinación. La próxima vista pública de Maduro está prevista para el próximo 17 de marzo en los juzgados del Distrito Sur de Nueva York.